Buenas sexys lectores, espero estén todos bien de salud y estén pasando esta cuarentena responsablemente uwu sin mucho que decir les hago entrega de un nuevo capitulo de este fic que espero y disfruten.


La noche cayó aquel día, donde una pelirroja llegaba de su visita de los dominios de Koizumi, triunfante y con una gran idea en mente para esos dos sujetos que tenía amordazados en la carreta que pidió a Hanayo. Tan rápido como llego hasta las caballerizas se apresuró a bajar a padre e hijo, el hombre ya había despertado de aquel golpe que Maki le había dado y el chico simplemente permanecía mirando a su alrededor, tratando de encontrar una forma de huir para él y su padre.

-Nishikino-sama bienvenida- uno de los hombres a cargo de ella la saludo al llegar y tan pronto cómo hizo una reverencia, Maki le hizo una petición.

-Quiero a estos dos en los calabozos, al mayor lo quiero encadenado de manos y pies, al más joven con las manos es más que suficiente, pide que alguien de confianza te ayude- decía a aquel hombre que asintió e indico en una seña que su compañero viniese a ayudarle. -y por favor, no digan nada a nadie más, iré adentro por algo y me encargaré de ellos- Maki pedía a ambos hombres y ambos en una reverencia aceptaron.

Un par de minutos después, Nico llegaba también, y aún que ella no sabía nada de lo que Maki planeaba hacerles, simplemente decidió esperar a la menor.

Por su parte, Maki entro en aquel lugar, algunos de los sirvientes limpiaban el lugar después de la fiesta que hubo ahí la noche anterior. Pero eso no era lo importante, pues Maki están ahí en busca de su nueva discípula, la cual seguro estaría donde se encontraba su hermana Eli, por lo que se dirigía hacia ese lugar.

Estuvo al frente de la puerta que esperaba y sin siquiera pedir permiso, abrió encontrándose con Eli ayudando a Nozomi a comer algo.

En cuanto la rubia se encontró con la mirada de la pelirroja, dejo el plato a un lado y se levantó con una mirada bastante molesta. Nozomi quien ya estaba al tanto de lo sucedido entre Maki y Arisa, gracias a Eli, se apresuró a llamarla.

-Elicchi, por favor...- la mayor llamo a la rusa, sin embargo, esta la ignoro y siguió aproximándose hasta Maki.

Una vez que Eli encaro a Maki, quién ya se imaginaba el porqué de la molestia de Eli, simplemente le hizo una pregunta.

-¿Dónde está Arisa? La necesito ahora mismo- dijo sin sentirse amenazada de la más alta quien frunció el ceño ante la pregunta de Maki.

-No vas a tenerla cerca, no quiero que la toques más- Eli contesto desafiante, aquella pelirroja no le intimidaba en ese momento.

Maki no estaba para escuchar sermones, por lo que simplemente hizo a un lado a Eli y busco con la mirada a la otra rubia, pero tal parecía que no estaba ahí, por lo que seguiría buscándola en el resto de habitaciones, pues de algo estaba segura y era que Eli no le diría donde encontrarla.

Eli en un ataque de cólera, simplemente dio un tirón al brazo de Maki haciéndola volver y encararla una vez más, cosa que puso más nerviosa a Nozomi. La pelirroja se contuvo ante gran insolencia por parte de la rubia a quien consideraba inferior. Por lo que en respuesta dio un tirón para que la mayor la soltara y posterior a ello, saco de su cintura la daga corta que siempre cargaba y la apunto justo al cuello de la rubia, alertando así a Nozomi.

-¡Maki-chan, no!- la voz de Nozomi se hizo sonar mientras la peli morada se ponía de pie rápidamente con gran dificultad, debido a sus heridas.

-Mucho cuidado, Eli- fue lo primero que Maki le dijo a la rubia, quien trago pesado al sentir la filosa punta tocar la piel de su cuello. Los ojos de Maki pasaron de la mirada azul de Eli, hasta los turquesa de Nozomi que reflejaban nerviosismo y preocupación. -Que Nozomi te estime no te absuelve de lo que eres... Que no se te olvide que yo aquí lo soy todo y tú nada... Cortesana- dijo la pelirroja a Eli, haciendo una gran énfasis a lo que Eli era, dicho aquello, bajo su arma y miro seriamente a la rubia quien colocaba su mano en su cuello y miraba con impotencia a la menor. -Si te mato a nadie le va a importar, así que no interfieras- finalizo volviendo a guardar su arma y dándole tranquilidad a Nozomi, quién posó su mano sobre el hombro de la enojada rubia.

-Elicchi por favor déjalo- Nozomi le pidió a la rubia que solo apretó los puños. - El trato entre un samurái y su discípulo es inquebrantable...- la mayor trataba de persuadir a la rubia, pero esta no lograba calmarse.

-¡No son samurái, somos mujeres! ¡Mujeres sin valor para un samurái de verdad! - exclamó con frustración la rubia, causando cara de sorpresa tanto en Nozomi como en la pelirroja.

"-Hori, mi hija no debe estar con esos hombres... No permitiré que esos hombres la maltraten por ser una mujer...-"

"-¡Es tú culpa Eriko! No pudiste parir a un varón... Maki solo es una débil flor que cualquier hombre con una espada puede cortar...-"

"-No le daré mis conocimientos a una inútil mujer, ¿Creen que esa cosa frágil y débil podrá si quiera sostener una espada? -"

"-Te enseñaré para que sirve una mujer... Furutani, Funami... Enséñenle..."

La pelirroja sacudió la cabeza ante aquellos recuerdos que hicieron que su cuerpo experimentara un desagradable escalofrío y que sus manos temblaran un poco. Al ver la expresión en Eli, ese rostro lleno de aflicción, dolor y preocupación le recordaron a su madre, era la misma expresión que su amada madre Eriko había hecho cuando se enteró de que Maki sería enviada con esos hombres...

Tal parecía que Eli tenía bien recalcado aquello, como si fuese una lección bien aprendida e impuesta, las mujeres eran consideradas inferiores para todos esos guerreros, y todas lo tenían claro, incluso ella tenía claro ese pensamiento, aun cuando era alguien con mucho poder, aún entre feudales consideraban eso, solo faltaba pensar en Sakurauchi y su hijo, en esos 12 bastardos, y ¿Por qué no? Su propio padre le dejo claro su desprecio por ella nacer mujer.

Entendía la frustración de Eli, por qué Maki experimento en carne propia ese desprecio que azotaba a todas... Entendía el miedo de la rubia a lo que pudiera pasarle a su hermana por esa misma razón.

La saña, el humillar y vejar a una guerrera...

Soltó un suspiro y se paró cerca de Eli, tomándola por los hombros y haciendo que la mayor la mirara. Entonces, suavizó las facciones de su rostro...

-No, no soy un samurái, soy una heredera a la que todos temen, soy una fuerte bugueisha capaz de atemorizar a cualquier guerrero... Soy una mujer, Eli, y está mujer está dispuesta a hacer que tu hermana deje de vivir con miedo- dijo completamente segura a la rubia quien pareció sorprenderse por el cambio de actitud de Maki.

-Maki-chan...- Nozomi también estaba sorprendida por las palabras de la menor. Por su mente pasaron tantos recuerdos, y entre ellos la imagen sonriente de Maki cuando era una infante, y a su vez su rostro frío e inexpresivo actual...

-Lo siento Eli... Siento mucho que Arisa sacrificara algo que cuidaste con tanto esmero, siento haberlo tomado, no es la forma más ética de hacer un pacto, pero te aseguro que al final valdrá la pena, así que, por favor, apoya a Arisa- finalizo Maki.

Eli no podía creer lo que miraba, Maki estaba decidida, le hablaba con respeto, le daba palabras que no pensó que la menor conociera, pero su mayor sorpresa fue lo que las palabras de la menor le transmitían... Seguridad.

Arisa era alguien vulnerable, aun cuando Umi se dedicó a enseñarle, sabía que su hermana no tendría oportunidad contra cualquier guerrero... ¿De verdad cambiaría algo si Maki intervenía? ¿De verdad dejarían de tener miedo?

El silencio tras las palabras de Maki prevaleció un par de segundos, antes de que fuera irrumpido por una joven rubia que llevaba una bandeja con dos tazas de té para su hermana mayor y la líder de Toujou, la pequeña se sorprendió al ver ahí a su hermana, frente a frente de la pelirroja de la que era discípula.

-Onne-chan... Nishikino-sama, ¿Que está pasando? - pregunto Arisa algo nerviosa al ver la situación.

Maki simplemente se alejó de Eli y se dirigió a la joven más baja, tomo la bandeja que ella traía en las manos y la dejo sobre una de las pequeñas mesas, después hizo ademán a la menor para que saliera de la habitación y la siguiera, cosa que la menor de las Ayase entendió, seguramente Maki quería darle su primera enseñanza, por lo que simplemente le obedeció.

Eli miro aquello y como la mirada de su hermana aún le transmitía pena, Arisa se avergonzaba de verla y eso también causo culpa en Eli, por lo que finalmente tomo una decisión...

-¡Arisa!...- la llamo por su nombre, a lo que maestra y aprendiz se detuvieron para mirar a la Ayase mayor. -Por favor, esfuérzate mucho, da lo mejor de ti... Tengo fe en qué te harás más fuerte...- finalizo Eli, dándole una resignada sonrisa a su hermana, quién cambio aquella expresión de culpa por una llena de alegría, al fin su hermana aceptaba su decisión.

-¡Si! Me esforzaré mucho por las dos, no te defraudaré- contestó llena de alegría y despidiéndose de su hermana.

Maki por su parte miró aquel entusiasmo y positivismo con el que la rubia menor andaba, la pelirroja solo esperaba que Arisa no fuera a arrepentirse después.

.

.

.

El camino de vuelta a la casa Nishikino era ameno en apariencia, las cuatro mujeres permanecían en completo silencio sobre sus caballos, mirando alrededor o a la nada. Ese era el sentimiento de Kanan, pues ahora que tenía a la pelirroja y la devolvía a casa, su mente se quitó esa preocupación y volvía a aquella que la tenía aún más pensativa. Mari era la causante, si bien pudo hablar un poco con ella, realmente no se habían logrado aclarar del todo, y por sobre todo, Kanan quería saber qué es lo que la rubia pensaba de ella, cuál era su sentir hacia ella.

Sabía que Mari quería a Dia, sabía que había estado entre las sábanas de la pelinegra, lo cual la llenaba de cólera, pero ¿Que había más allá de eso? ¿Dia correspondía? Por qué hasta donde Kanan recordaba la última vez, la mayor de Kurosawa estaba demasiado liada a aquella castaña de ojos miel. Hanamaru, una de las amigas de ellas, una joven que jugaba con ellas cuando eran niñas. ¿Acaso Día pretendía tener a ambas? No era justo, para Kanan aquello era un deseo egoísta de la líder Kurosawa, un deseo que había alejado incluso a dos mejores amigas como lo eran Hanamaru y Ruby... no perdonaría aquello. Para Kanan, Dia había sido una oportunista que se aprovechó de su lejanía para tener a Mari para ella, si tanto cariño le tenía ¿Por qué convertirla en cortesana? Haciendo que cualquier feudal de la casa la tomara en cuanto le diera la gana, tratándola como un objeto destinado a servir para las necesidades bajas de todos; desde Dia y Maki hasta el propio líder de las tres familias. Le enfermaba pensar en ello, eso hizo que comenzará a odiar a Dia, por no darle una vida mejor a su amada Mari.

Salió de sus pensamientos al adentrarse en el pueblo principal de Nishikino, estarían prontas a llegar a la casa del líder de las tres familias, entonces se concentró en el poco camino que quedaba, cuando por fin estuvieron al frente, bajo de su caballo.

-Chika, ¿Puedes entrar primero y llevar a Ruby dentro? - Fue lo primero que dijo la peli azul al bajar de su caballo.

Chika miro a su líder y mejor amiga, en sus ojos pudo ver intenciones de hablar nuevamente con Mari, por lo que la peli naranja solo le sonrió, para después asentir.

-Cuenta conmigo, Kanan-chan- La joven Takami tomaba la rienda del caballo de Kanan a la par del suyo y tras abrir las puertas, guío al caballo de Ruby dentro también, dejando así a Kanan y a Mari a solas fuera de la casa Nishikino.

Por fin era el momento, Mari busco alguna oportunidad de hablar a solas con la peli azul, no se imaginó que encontrarían oportunamente a Ruby tan rápido por lo que, no había tenido la oportunidad, pero ahora, después de que Kanan abriera una pequeña oportunidad, estaba dispuesta a escuchar todo, por fin...

-¿Por qué Mari?- la voz de Kanan la llamó, haciendo que mirara directo a esos violetas ojos. -¿Por qué dejaste que Dia te diera un destino como este?- Kanan sonaba triste, aun cargando su frustración.

Mari por su parte, tenía una respuesta para eso, y aún que no le agradará mucho a la peli azul, le sería sincera.

-Dia me dio una posibilidad de vivir, y me aferre a esa pequeña esperanza, aún que no es del todo mi gusto, le estoy agradecida por eso- La rubia dejo salir con completa sinceridad, apreciando como la más baja fruncía ligeramente el ceño.

-¿Te aferraste a esto? ¿Qué día de tu vida no te han tratado como un objeto? - Kanan tenía sus ojos cristalinos, no podía soportar que el destino de Mari fuera ese, el de muchas desafortunadas mujeres... -¿Qué día alguien se preocupó por tu comodidad y tus sentimientos?- la voz de Kanan pareció quebrarse por un instante, cosa que Mari noto de inmediato.

-¡Dia lo hizo!- exclamó con completa certeza, aún que la peli azul no le creyera, Mari estaba segura de que así había sido todo ese tiempo, Dia la había protegido de la forma que estaba en sus manos, y aún que era una cortesana, nadie en ese lugar le obligó a nada, Mari se entregó a Dia por su voluntad, por ese sentimiento que tenía por la pelinegra... Por qué la amaba. - Estoy viva, se defenderme gracias a Dia, vivo relativamente tranquila gracias a su protección ¿Qué es lo que te causa pesar Kanan? ¿Qué es lo que realmente tienes contra ella? Si cumplió la promesa que te hizo...- Mari preguntaba aquello, pues esa era su más grande duda ¿Que hizo que esa amistad se convirtiera en odio?

No quería dejar que Mari lo supiera, se negaba a verse vulnerable ante aquella dulce rubia, pero tal parecía que no tenía de otra, en su última charla dio indicios que quizá Mari no alcanzo a comprender, pero a estas alturas, Kanan estaba segura que la rubia ya estaba tentando aquella realidad. Sus manos temblaron un poco y sintió como su cuello y palmas se humedecían a causa de los nervios que comenzaba a experimentar.

-Odio la vida que te dio... Jamás me imaginé esto, no pudo protegerte como se lo pedí... Se aprovechó- Kanan soltaba aún nerviosa aquello, fue entonces cuando noto la mirada cristalina de Mari también.

Lo siguiente sorprendió a la peli azul, pues Mari lanzo en cara algo que haría flaquear y al borde de caer su voluntad.

-Si tan inconforme estabas ¿Por qué no volviste por mí? ¿Por qué me dejaste tantos años con la incertidumbre de si estabas bien?... Yo siempre estuve esperándote... Incluso cuando me vendieron a ese horrible lugar...- los verdes ojos de Mari por fin dejaban caer un par de lágrimas, todo ante el asombrado rostro de Kanan -Siempre... Siempre me pregunté dónde estabas, que hacías... Siempre me preguntaba ¿Cómo estará Kanan, dormirá bien, comerá bien? ¿Pensara en mí tanto como yo pienso en ella? Y ningún día apareciste... ¿Dónde estabas cuando te necesitaba? - la voz de Mari se quebró más tras cada palabra dicha. Al fin después de tanto tiempo soltaba ese dolor que había silenciado, incluso de Dia.

Ver las lágrimas de la rubia provocaron lo inevitable en Kanan, que ella misma comenzará a derramar lágrimas. La respuesta era obvia, El camino que tomaron sus padres provoco que fuera imposible para ella volver a tierras de Nishikino, lugar donde estaba Mari y la cosa no mejoro cuando Kanan mancho sus manos con sangre Sonoda...

Mari sintió algo sin previo aviso, eso fue un apacible calor que la rodeo y al percatarse, Kanan estaba abrazándola... Por un momento pensó en separar a Kanan, sin embargo, la paz que aquel abrazo le traía comenzó a inundarla, se sentía bien, como si todos sus problemas hubieran terminando justo en el momento en el que la más baja compartió su calor con ella.

-Lo siento mucho Mari, lamento mucho no haber podido salvarte de ese lugar... Lamento mucho que ni si quiera pudiese volver y decirte cuánto me importas- comenzaba a hablar Kanan mientras acariciaba los rubios cabellos de Mari, dándole una sensación reconfortante. - Lamento que el camino que mi familia eligió nos hiciera esto... Si hubiera estado en mis manos como ahora, nunca me hubiera alejado de ti- continúo diciendo mientras no cesaba las caricias que daba al cabello de la rubia, quién escuchaba atentamente.

Sintió como la peli azul hizo un poco más necio su agarre, juntando la más a su cuerpo para sentirse mutuamente, fue ahí cuando Mari coloco sus manos en la espalda de la más baja y la atrajo a sí misma de la misma manera deseosa.

Era momento de decirlo... No callaría nunca más esos sentimientos, aún si no eran correspondidos, tenía que sacarlo ya.

-Si aún te lo preguntas, esa razón y algo más me hacen odiar a Dia... El que siempre existiera ella para ti, el como la mirabas y ella a ti... Me dolía no encajar con ustedes de esa manera, y cuando fui mayor comprendí que ustedes sentían algo más mutuamente y eso dolía porque, desde que me di cuenta que te amaba... Nunca deje de hacerlo, aun cuando para ti solo existía Dia...- comenzaba diciendo Kanan.

Mari se conmocionó al escuchar aquello, pues si bien era cierto que sentía algo por Dia, una especie de amor/deseo que nunca llegó a ser un amor que le quitará el sueño en las noches, tal y como le sucedía con Kanan... nunca se imaginó lo que Kanan sentiría por ella... Nunca pensó que aquello sería mutuo y saberlo, escucharlo de la propia voz de Kanan la lleno de alegría.

-No sé qué proceda de ahora en adelante, me da mucho miedo imaginarlo... Pero al menos sé que por fin pude decírtelo, aún si mi vida se extingue, pude decirte lo que siento...- antes de terminar de hablar, la peli azul se separó del abrazo de Mari con la intención de mirarla a los ojos, una vez que estos se encontraron, tan decididos y humedecidos, por fin lo soltó -Te amo Mari... Siempre te he amado-

No solo las palabras de la peli azul le trasmitieron aquel mensaje, pues en sus ojos y el sonrojo de sus mejillas también podía verlo, en las tenues caricias de los dedos de Kanan sobre sus mejillas podía sentirlo.

Mari no respondió, simplemente llevó sus manos hasta el rostro de la más baja y acaricio sus mejillas. Cuando Kanan sintió el contacto soltó una pequeña sonrisa a la rubia y está a ella. Finalmente, Mari comenzó a acercarse, cortando el espacio entre ambas y juntando por fin sus labios con los de la peli azul.

No había más respuesta que esa, después de ese beso Kanan no necesitaba escucharlo, pues Mari demostró que era correspondida, lo cual ya llenó de alegría. Al final solo disfruto de aquel contacto e imaginó tantos futuros para ambas, tantos en los que serían felices juntas, pero... No pensó en la reacción que Mari tendría si se enteraba de su alianza para derrocar a las tres familias, matar a Maki y por consiguiente, a Dia también...

.

.

.

Hanamaru miraba a cierta pelinegra dar vueltas de un lado a otro, desde que amaneció hasta esa hora, la joven Kurosawa no había dejado de pensar en la seguridad de su hermana y si ella estaría bien. La castaña menor le llevo comida, le llevo agua para beber y Dia tan solo la había probado un poco.

-Tal vez no fue buena idea que dejara esto a manos de Kanan...- Día decía mientas seguía en su casi danzante movimiento, de un lado a otro de la habitación.

-Dia-san no te has calmado nada desde que amaneció, al menos intenta comer un poco más- Hanamaru hablo a la mayor quien soltó un suspiro.

-No tengo apetito, no me sentiré bien hasta que Ruby esté aquí...- dijo con vez seria, sin embargo, al mirar brevemente a Hanamaru pudo notar la expresión preocupada de la chica.

Hanamaru había estado ahí con ella todo el tiempo, también estaba preocupada por Ruby pues era su mejor amiga, incluso parecía que no había comido nada tampoco, todo por estar ahí al pendiente de ella y que no fuera a salir en busca de la pelirroja. Que poco considerada había sido con la menor, ella siempre estaba ahí para darle su mano, para ser un apoyo y Día simplemente pasaba de largo.

Entonces la Kurosawa mayor miro la pequeña mesa de la habitación, ahí estaba la comida que Hanamaru había preparado para ella y aun así ni si quiera la tocó y solo bebió el agua. Se sintió sumamente culpable por ello. ¿Así trataba a la persona que amaba?

Tras otro suspiro, Día se detuvo de su necio andar y camino lentamente hacia la pequeña mesa de centro en la habitación, ahí se inclinó frente a la castaña y acarició levemente si cabeza.

-Lo siento Hanamaru-san, siempre soy poco considerada- dijo Dia acercándose esta vez a la mesa y sujetando el plato de comida, el cual era un pequeño tazón de arroz con un poco de pescado asado y lo olfateo, a pesar de estar ya frío, olía muy bien. - Comeré lo que hiciste para mí, pero por favor, come también, no desgastes ti salud por mi tonta necedad- dicho aquello, Dia tomo un par de palillos y dio un bocado de arroz.

Los ojos de Hanamaru estuvieron atentos en todo momento a la reacción que tendría Dia ante la comida, por alguna razón estaba ansiosa de que la pelinegra le diera una opinión. Día entonces sonrió y la miro.

-Lo has hecho justo como me gusta, muchas gracias...- dijo de la forma más sincera, notando como las mejillas de la castaña se ruborizaban y está dibujaba una tenue sonrisa. -Toma- le dijo, tomando con sus palillos un trozo de pescado y ofreciéndolo a Hanamaru.

La castaña dudo un momento, pero finalmente accedió, con la intención de que Dia por fin comiera más y distrajera su mente un momento.

-Era una receta de mi abuela... A ella le encantaba hacer este tipo de cosas- el comentario salió casi por si sólo, causando que la mirada de la castaña entristeciera.

Día noto aquello, no estaba segura de que le pudo ocurrir a aquella tierna y robusta abuela, pero... A juzgar por la expresión de la menor, lo imaginó.

-Hanamaru-san...- Dia bajo el plato y aproximó tímidamente su mano hasta la de la castaña, dándole una tenue caricia.

-Es muy triste esconderte mientras aquellos a los que amas mueren...- dijo bajando la cabeza, Dia entendió entonces el triste destino de aquella dulce anciana.

La mayor noto la expresión resignada de Hanamaru y como en la comisura de sus ojos había un par de lágrimas que amenazaban con salir, no quería verla llorar.

-Lo siento mucho... - fue lo primero que dijo la mayor, para después pasar su mano hacia el rostro de Hanamaru y con su pulgar, acarició su mejilla, seguido de darle una caricia más a su cabello. -Me hubiera gustado estar ahí para protegerlas-

La castaña sujeto la mano de Dia también y la apego más a su propia mejilla, sentir el contacto de esa chica la llenaba de calidez, una que quería sentir siempre. Dia entendió aquel gesto, por lo que, acercándose más a la castaña, la envolvió en sus brazos, dándole un enternecedor abrazo, donde la menor se acurrucó aún más sintiendo el calor y olor de Dia, ambos eran tan agradables para ella.

-Aun me quedan personas a las que amo, como Ruby-chan... Y tú...- soltó la castaña.

Aquellas palabras causaron demasiadas sensaciones en la mayor, su corazón se aceleró, su estómago experimento un cosquilleo indescriptible que le agradó, así como apareció un deseo de tener más cerca a la menor, quedarse así abrazadas y no alejarse nunca más, fue egoísta como pocas veces al desear aquello con tanta fuerza.

-Perdóname por quererte de esta manera-

-Si vuelvo con vida... Te diré lo que siento...-

Día recordó su promesa, y aún que no tenía la certeza de lo que fuese a ocurrir, quería hacerlo, quería dejarle claro a aquella castaña entre sus brazos que el amor que sentía por ella era verdadero, que no era una simple atracción, que no solo quería amarla, quería protegerla y hacerla feliz, que los días de lágrimas fueran olvidados y le dieran paso a la paz con la que la castaña siempre quiso vivir...

Entonces Dia separó con gentileza a Hanamaru de ella, para que pudieran verse a los ojos, cuando sus miradas se encontraron, las palabras no salían, era como si se hipnotizaran mutuamente, pero alguien tenía que reaccionar.

-También eres importante para mí, Hanamaru-san, más allá de un cariño de amigas...- Soltó Dia a lo que Hanamaru de inmediato comprendió que hablaba la chica.

Podía ver el brillo en aquellos ojos turquesa, el rojo en sus mejillas y por sobre todo, la seriedad que Dia le daba a aquellas palabras, su pecho se sintió feliz, hace tanto tiempo que Hanamaru no se sentía feliz. Ella siempre leyó en cuentos como era que dos amantes experimentaban el amor mutuo, como su interior cosquilleaba y el calor los abrazaba, nunca pudo darle un verdadero significado a aquello, y ahora Dia estaba ahí dándole un significado real y tangible solo para ella...

No supo en qué momento se perdió tanto en aquel elegante rostro de ojos turquesa, pero tras cada latido se acercaban más, teniendo un peligroso contacto casi aproximándose, cuando Dia estuvo lo suficientemente consiente, se percató del suave Rose que su nariz comenzó a tener con la de la castaña, estaban tan cerca que su respiración era sentida por la contraría.

-Ama Dia-sama- la voz de alguien fuera de aquella puerta hizo que ambas se separan de golpe asustadas, rompiendo así la atmósfera de hace un momento. -Matsura-san llegó al castillo, su hermana se encuentra bien y está dirigiéndose a su habitación- dijo el inoportuno mensajero.

Ambas chicas dentro de la habitación se miraron y sonrieron efusivamente.

-Ruby está bien... Tenemos que ir- Día estuvo por levantarse rápidamente, sin embargo, algo la irrumpió.

Un cálido contacto que acarició sus labios de una manera que la dejo incapacitada de responder al momento. Nunca imagino que Hanamaru la sujetaría del brazo y la haría volver para juntar sus labios con los de ella.

.

.

.

-¿Qui... Quiénes son ellos...?- la atemorizada y confundida voz de Arisa reflejaba totalmente su sentir en ese momento, pues estaba de pie ante un alto y fornido rubio de cabello largo, el cual estaba totalmente desnudo y encadenado, de lado contrario a él, un joven de rasgos similares, delgado y encadenado de las manos.

-¿Ellos? Son basura, no tienes que preocuparte por quienes sean- Maki respondió a la menor.

Arisa no entendió por qué Maki la había hecho cargar un saco con carbón y una pequeña pala para escarbar, tampoco supo por qué la pelirroja llevo consigo dos muserolas con filete de los establos y una antorcha. Tampoco sabía que era lo que Yazawa Nico hacia ahí con ellas, pero estaba algo nerviosa.

-Toma esto, colócatelos y comienza a calentar- Maki se acercaba a Arisa y le entregaba una especie de guantes metálicos, parecidos a los de una armadura Keiko, sin embargo, los nudillos tenían una protuberancia modificada y puntiaguda. -Son un poco pesados, así que ten cuidado- dicho eso, Maki le dio la espalda y se enfocó en usar la pala que llevaron consigo para delimitar un espacio, en el que el hombre mayor encadenado quedaba dentro en un extremo.

Una vez que terminó de delimitar aquel espacio, esparció una gran capa de carbón al frente de aquel hombre, y prosiguió a prenderle fuego, haciendo de aquellos carbones, vivas y ardientes piezas en la mitad de aquel espacio. Después de que dejó aquello listo, tomo consigo una de las muserolas y se pasó a la espalda de Blois, hablándole de cerca.

-Abre la boca- le ordenó, sin embargo, el hombre no hizo caso a su petición, por lo que tiro de la cadena en el cuello del hombre, asfixiándolo y obligándolo a abrirla, una vez hecho, coloco la muserola, y con el filete dentro de la boca del rubio. -Buen chico- dijo con burla mientras se pasaba por el frente.

Sin cuidado alguno, tomo la otra muserola y repitió lo mismo con el más joven.

-Déjalo ir... Él no tiene nada que ver- con palabras apenas entendibles el hombre demandó a Maki, quién se echó a reír.

-Él tiene que ver desde el momento en que sientes amor por el... Todo lo que ustedes, doce basuras, amen, tienen que ver y pagarán- dicho aquello de una manera fría y siniestra, termino por dejar todo listo.

-Escucha, si lo dejas ir te diré por qué los doce te hicimos todo eso... Y sobre tu madre...- el hombre esta vez sonaba más rogante que demandante, sin embargo, no pudo terminar de hablar cuando la pelirroja furiosa volvió hasta él y lo golpeó con fuerza haciendo volver su rostro a un lado.

-¡Mi madre está muerta y por prepararme para ir con ustedes no pude verla antes de morir!- le grito al hombre, escupiendo su cólera en sus palabras y sorprendiendo a Arisa y Nico quienes también estaban ahí. -Ustedes me hicieron todo eso por que podían hacerlo... No les importó nada quebrantar a un alma inocente... Ni a ustedes ni a mi padre- dicho aquello sujeto la daga que siempre cargaba consigo.

Se plantó frente a aquel hombre y tiro hacia atrás de la muserola obligándolo a abrir la boca nuevamente. -Es hora de que dejes de decir tantas idioteces- y con ello, introdujo la daga en la boca del hombre y comenzó a cercenar lentamente la lengua de Blois, causando que soltara un grito ahogado con su propia sangre. Los ojos horrorizados de Arisa miraron todo, mientras Nico prefirió mirar en otra dirección.

Una vez extraída la lengua la arrojó a los pies del chico quien rápidamente dejó caer un par de lágrimas mientras su rostro comenzaba a enfurecerse.

-Tu... ¡No eres más que una perra infeliz! Te haré pagar por esto, no eres más que una mujer, no tienes valor en este mundo- soltó el chico mientras se removía en su sitio, todo era escuchado por las tres chicas y el adolorido hombre sin lengua. -Te dieron lo que merecías por ser una perra sucia, lo único de valor que has tenido en tu puta vida es el miembro uno de los doce dentro, haciéndote llorar y rogar como la perra que eres, ¡Vas a morir! ¡Muere de una maldita vez!- aquellas palabras fueron soltadas hacia la pelirroja quien no reaccionó de momento.

No fue hasta que escucho al chico quejarse, Maki se giró sorprendida al ver quién había silenciado al chico.

-Cierra tu sucia boca de una vez- Nico fue quien soltó aquello después de propinar un golpe contra el rostro del chico, seguido de ello, sujeto el cabello largo del joven y soltó un golpe más, golpeando justo en su rostro, lo hizo una y otra vez ante los sorprendidos ojos de Maki y los horrorizados de Arisa. El chico cayó de rodillas nuevamente, su rostro sangraba de nariz y boca, así como un par de dientes estaban en el piso junto a una espesa mancha de sangre que iba en aumento. Los nudillos de Nico se veían un poco heridos también, la respiración de la pelinegra estaba algo agitada también, en definitiva, Maki no espero aquella reacción.

-Ni...Nico-chan- susurro Maki, sin embargo, Nico también hablo sin darle la cara.

-No te distraigas, tienes una lección que dar...- en esas palabras, Nico se mantuvo firme, custodiando al chico noqueado y sangrante. Maki no pudo ver la expresión dolosa de Nico, ni mucho menos como sus ojos rojos se habían cristalizado, amenazando con soltar lágrimas en cualquier momento.

La pelirroja entonces tomo un profundo respiro y se dirigió a Arisa, la menor estaba pasmada por todo lo que estaba sucediendo en aquel lugar, simplemente nunca había visto algo tan violento como eso.

-Esto es el mundo real Arisa, hombres matándose unos a otros, robando y violando a quien quieran por qué quieren y pueden- Maki decía aquello a la rubia que aún temblaba, su mirada asustada se posó en los fríos violetas de Maki. - Una vez fui yo... En estos años fueron muchos más las víctimas, y ahora incluso podrías ser tu o Eli...¿Que vas a hacer al respecto?- la pelirroja cuestionó a la menor.

Arisa tenía muchísimo miedo, pero pensar en su hermana Eli, el cómo se esmeró en cuidarla de un mundo así de cruel, la hizo recobrar algo de su confianza y determinación. No podía permitirse tener miedo, su amada hermana seguramente lo tuvo muchas veces también y no se rindió al respecto, por el contrario, podía protegerla y seguir sonriendo. Estaba segura que ella también podía tener esa fortaleza, lucharía tanto como Eli lo hizo para tenerla...

-Y...yo voy a... Voy a luchar...- dijo con voz temblorosa, respiro profundo y logro recobrarse de lo visto. -Voy a seguir adelante, Nishikino-sama- aclaro, dejando a flote su miedo mezclado con determinación.

Maki solo se pudo limitar a sonreír y señalarle a Arisa entonces que es lo que tenía que hacer, así que aún un poco temerosa, Arisa camino hasta el espacio delimitado por Maki hace un momento y se posó frente al hombre encadenado.

-Muéstrame lo que Umi te enseño en lucha cuerpo a cuerpo, sin piedad, sin delicadeza, con odio y saña. Y por cierto, no rebases el límite o te puedes quemar- dijo aquello mientras liberaba los pies de Blois y este tocaban la tierra de forma peligrosa, pues aún habían ardientes brazas en el suelo.

Arisa miro al hombre, su boca aún sangraba, era como si una pequeña cascada carmín surgiera de su boca hasta su pecho, lo cual la hizo sentir enferma.

"-este hombre es malo, hizo muchas cosas malas... Vamos, no dejes que te intimide...-" pensó para sí misma la joven rubia mientras se ponía en guardia.

El rubio por su parte, miraba constantemente el suelo, no quería pisar ninguna de aquellas ardientes brazas, y sus manos tampoco tenían mucha libertad de movimiento, así como su cuerpo pues aún estaba encadenado del cuello.

-Vamos Blois... Da lo mejor de ti, además esa de enfrente solo es una débil mujer...- diciendo aquello, la pelirroja soltó esa sonrisa inquietante que a la mayoría hacia estremecer. -Si la vences dejaré ir a tu bastardo ¿Qué te parece? - motivo de forma mal intencionada al hombre que rápidamente se puso en guarda. Si era por su hijo, lo daría todo.

Arisa aún nerviosa se acercó para comenzar a luchar, el hombre también parecía en guardia a pesar de la limitación de sus brazos, su corazón estaba acelerado y preocupado, aún tenía miedo, pero quería demostrar su determinación.

El alto hombre soltó el primer golpe, que dio justo en la mejilla de Arisa, y a pesar de que fue limitado por las cadenas, pudo lastimar a la chica. Pero no sé dejó vencer, así que ella ahora soltó el siguiente, golpeando en el pecho del hombre y provocando con que se rascara parte de su piel, gracias a los guantes, el hombre soltó un quejido, miro la herida que provocó el golpe y volvió a ponerse en guardia.

El hombre soltó un par de golpes más, Arisa pudo evitarlos haciéndose para atrás, saliendo del límite del alcance del hombre, aquello era una ventaja que encontró y sería de mucha ayuda para ella, entonces se colocó firme y volvió a contraatacar, golpeando en uno de los brazos del rubio y seguido de eso, otro golpe más contra su abdomen, hiriéndolo con las protuberancias de los guantes. Aquellas heridas hicieron al hombre retroceder y sin percatarse, piso una de las brasas, quemando así el talón del sujeto, quien soltó un nuevo quejido de dolor.

La batalla era muy desnivelada evidentemente, eso Maki lo tenía claro, esa era parte de su venganza, pues, así como ella años atrás, fue humillada y golpeada por ese hombre...

Estaba en el suelo, su cuerpo experimentaba espasmos dolorosos y podía mirar de forma borrosa a aquel hombre rubio al que todos los miembros llamaban Blois, él tenía una satisfactoria sonrisa en su rostro mientras poco a poco se acercaba a ella y con completa zapa, pisaba su cabeza, provocando en ella un débil quejido de dolor.

-Vamos zorra, ponte de pie... ¿No sé supone eres una Nishikino? - escucho decir a aquel rubio mientras quitaba su pie de su pequeña cabeza y ahora la pateaba ligeramente para que su cuerpo se pusiera boca arriba.

-Blois ¿Aún respira? - pregunto uno de los doce, Shion quién siempre curaba las heridas de la pequeña pelirroja.

El rubio se agachó y comenzó a revisar a la pequeña niña, quién no parecía reaccionar -Creo que me la he cargado- dijo observándola detenidamente y después comenzó a reír. -Hey aún está caliente, seguro y pasamos un buen rato- llamo a algunos de los miembros de forma divertida.

Su corazón comenzó a latir rápidamente, no podía permitir que esos hombres se le acercarán otra vez, por lo que tomo toda su voluntad y logro levantarse de golpe, propinando un potente golpe en el rostro al rubio que cayó de espaldas con sus labios rotos. Sorprendidos miraron todos a la niña pelirroja que aun temblando se había puesto de pie y los miraba a todos con odio.

-¡Vamos! Si van a matarme esfuércense más... ¡Malditos infelices! - les dijo con todo el odio que su voz infantil podía cargan consigo misma.

No recuerda mucho lo que sucedió después de eso, recordaba la mirada enfurecida de Blois y el cómo se abalanzó sobre ella, recuerda borrosamente como el rubio se masturbaba mientras le sonreía y los otros miembros le hacían de todo, y por supuesto, recordaba el dolor infernal en su cuerpo y vientre al día siguiente.

Cuando Maki volvió a la realidad, noto el avance de la pelea, el sujeto ya estaba bastante herido, a juzgar por la piel quemada de sus piernas este seguro habría sido derribado por la rubia, podía ver también en Arisa un par de golpes, incluso el labio de la menor sangraba y si respiración agitada denotaba cansancio, así como el sudor de su piel.

-Suficiente, es claro quien ha perdido- Maki se puso de pie y le pidió a Arisa detenerse.

Sin embargo, no contó con que el rubio, sabiendo que había perdido y controlado por la desesperación que eso le provocó, alcanzo a sujetar a Arisa y abrazarla contra su cuerpo, el hombre estuvo a punto de morder a la menor en el cuello cuando Maki se abalanzó contra él y en un hábil movimiento golpeó justo al rostro del sujeto, obligándolo a soltar a Arisa quien cayó al suelo y retrocedió a rastras rápidamente.

-Eres un imbécil... - Maki soltó a aquel hombre de piel desgarrada que se revolcaba en el suelo, pues al caer nuevamente se quemó con las brasas.

La pelirroja sujetó las cadenas del sujeto y las regreso a su sitio, evitando que esté se pudiera mover mucho, justo como en un inicio. Después la pelirroja se acercó a la cansada rubia y la ayudo a levantar.

-Creo que ha sido suficiente por hoy, lo hiciste bien Arisa- le dijo la pelirroja a la menor quien no pareció satisfecha.

-Nishikino-sama... Lo siento, creo que la he decepcionado- Arisa dijo aquello bajando la mirada, a lo que Maki simplemente le dio una inesperada caricia a su cabeza.

-Ve a asearte y a descansar, mañana repetiremos exactamente lo mismo, así que espero estés más preparada- Dijo aquello la pelirroja sin darle tiempo a la menor de decir nada más, pues simplemente le dio la espalda.

Arisa no estuvo del todo satisfecha por si desempeño, pero termino accediendo y una vez retirando los guantes metálicos de sus manos, se retiró.

Por su parte, Nico aún permanecía ahí en silencio, sintiéndose celosa del contacto entre Arisa y Maki, pero sin demostrarlo bajo ninguna causa.

-¿Que vas a hacer ahora?- pregunto a la pelirroja que se quitaba la armadura de encima, quedando con su Hakama libre.

Maki la miro de reojo, sin entender por qué Nico estaba ahí y más importante aún, sin saber por qué se había vuelto participe de aquello. -Mejor dime ¿Que hacías en casa Koizumi? - soltó la pelirroja, tomando por sorpresa a Nico quien comenzó a ponerse un poco nerviosa, sin embargo, pensó en algo rápido.

-Necesitaba de un buen herrero para arreglar armaduras de mi gente, supe por boca de Umi que los Koizumi tienen excelentes herreros- dijo completamente segura y la expresión de Maki le dio a entender que la pelirroja le había creído.

-Entiendo...- fue su única respuesta y siguió en lo suyo.

El silencio entre ambas se volvió incómodo, solo podían escuchar el gorgoteante respirar de Blois y los tenues sollozos del rubio más joven.

Nico volvió a pensar en su reciente descubrimiento, lo cual la torturaba por dentro, y a causa de ese sentimiento estaba ahí parada, apoyando a la pelirroja a torturar a esos dos bastardos, incluso se dejó llevar al escuchar a ese chico decir tan repugnantes palabras a la heredera de Nishikino, termino arremetiendo contra él, de una forma que no imaginó, pero le fue inevitable, no podía escuchar como ese bastardo decía todo eso a la persona que ella quería...

Maki miro de vuelta a Nico, está parecía tan sumida en sus pensamientos, y recordó como la defendió no solo hace un momento, sino también en tierras de Koizumi... No entendía a la chica en absoluto. Bajo la mirada y noto los puños heridos de la mayor, por lo que lo tomo como un pretexto perfecto para acercarse a ella.

Estando de frente, sujeto las manos de la pelinegra, a su vez causo que la mayor pusiera sus ojos carmín sobre ella, mirándose de cerca.

-No quiero que vuelvas a lastimarte por mí... Nico-chan- le dijo mientras acariciaba sus manos.

Nico no entendía en absoluto, le agradaba la cercanía y a su vez la odiaba, Maki era una mezcla de ambos extremos para ella, la quería y la odiaba a la vez, tenía una extraña necesidad de contacto y a la vez la quería lejos. Aquellos sentimientos ahora eran más notorios... ahora que estaba consciente de sus sentimientos por la pelirroja, se odió a sí misma por sentirlo, sintió desprecio pues ¿Cómo se atrevía a sentir algo como eso por la persona que asesino sin piedad a su hermano? ¿Cómo podía estar enamorada de la persona que a base de humillaciones y sangre planto el miedo a su pueblo? ¡Su gente! ¿Cómo era posible que ella misma se permitiera esos sentimientos?

Frunció el ceño y de un brusco tirón se alejó del contacto con la pelirroja, quién se sobresaltó por la acción.

-Solo estaba aquí por Arisa, quería asegurarme de que ella estuviera bien... Ahora que se ha ido, nada tengo que hacer aquí... Y lo que hagas... No me interesa en absoluto- finalizo pasando de largo de la pelirroja, dispuesta a marcharse.

La reacción de Nico lastimó a Maki, pero la pelirroja no esperaba menos, sabía que a pesar de todo y que su mente lo viera de lo más lindo, sabía que Nico la odiaba y no podía nada para cambiar aquello. Por lo que solo suspiro y dijo una última cosa. -Gracias por ayudarme... No importa la intención con la que lo hagas... Estoy agradecida contigo Nico-chan- aclaró.

Nico simplemente apretó los puños... Nuevamente esa sensación reconfortante por las palabras de Maki... Odiaba que la hiciera sentir bien...

Más no detuvo su andar, y dejo a la pelirroja con ambos hombres heridos y agotados.

Maki soltó un suspiro y se dirigió a Blois, haciéndolo levantar su cabeza para mirarla. -Mientras te golpeaban tuve un recuerdo, pocas veces me usaste para tus bajos deseos, pero te gustaba mucho ver mientras los otros me usaban... ¿Qué te parece si revivimos un poco aquellos tiempos eh? Tengo un espectáculo digno para ti- dijo aquello al hombre agotado.

Preparo todo, a aquel hombre le perforó los párpados con diminutos ganchos y lo obligó a mantener los ojos abiertos en dirección a su hijo, el joven amordazado. Posterior a ello, Maki se acercó al joven con un objeto en sus manos y lo meneo frente a la vista del joven quien se aterrorizó al ver aquel objeto de madera.

-No soy una experta en tallar figuras de madera, pero creo que se parece bastante a uno real ¿No crees Pequeño Blois? - dijo la pelirroja al joven quien se comenzó a remover nervioso tratando de escapar inútilmente. - ¿Te asusta el tamaño? Pero si hace un momento los alababas, quiero meterte algo de valor a ti también pequeño bastardo- dijo aquello de peligrosa manera cerca del oído del joven y en un hábil movimiento y apoyada con la muserola que le había colocado, lo obligó a quedar de espaldas a ella, completamente vulnerable.

Roso el objeto de madera contra los glúteos del aterrorizado joven mientras miraba llena de satisfacción al padre del chico, quién estaba siendo obligado a ver lo que estaba a punto de pasarle a su hijo.

-Espero que también te masturbes mientras miras esto, bastardo- dijo y acto seguido empujó con brusquedad aquel artefacto por el recto del joven.

Las siguientes horas, serían de gritos desgarradores de padre e hijo, en los profundos calabozos de la casa Nishikino... Unos gritos que nadie más pudo oír.

.

.

.


espero que lo hayan disfrutado y bueno, paso con las respuestas de los reviews del capitulo anterior :3

MakiNishikino86: Esta más próxima a aparecer la canción completa, de eso no hay duda.
Si, Nico y Maki tienen un verdadero problema, Nico no sabe qué hacer exactamente ni cómo lidiar con ello, pero algo pasara xD y llorar… quizá jejeje al menos aseguro que una vez sí. Puro love para ti, gracias por comentar y seguir esta historia, lo aprecio :D Sobre Good Looking Idols ya hable al respecto en la página de Facebook, técnicamente lo terminare una vez que Datte finalice.

SilentDrago: Quizá Eli no lo entiende del todo, pero finalmente se decidió a dejar que Arisa tome decisiones por sí misma, y que aprenda de sus errores, a su vez, Arisa está teniendo un brusco acercamiento a la realidad, lo cual probablemente le cueste trabajo manejar. En cuanto a Leah, creo que alguien quien nunca fue tratado de manera adecuada se abruma por lo positivo, veremos si realmente es así con Leah y Ruby.

Y bueno en cuanto a Nico, ahora es consciente de dos cosas, que se enamoró y que va a ser complejo manejar sus sentimientos de ahora en adelante, pero esto es de suma importancia, de ello depende el impacto del final de estas dos. Nuevamente, muchas gracias por leer, aprecio muchísimo tus comentarios y observaciones, así que puro love para ti :D

Love live: a pues tome su KananMari :3 Gracias por comentar y leer, lo aprecio :3

Nicocchi17: Bueno, pudo ser porque Nico no tiene muchas razones para estar ahí, por otro lado, Koizumi también es aliado por lo que no hay tampoco mucho problema con que Nico haga negocios con ellos.

Arisa no solo estuvo presente, sino que participo en ello, y aun no terminara su tortura. Y pues, el NicoMaki ya está ahí, solo que Nico-chan no quiere cooperar xD En fin. Muchas gracias por leer y comentar, lo aprecio muchísimo, puro love para ti :3

Lilith Ayase: Me alegra mucho que disfrutes de esta historia, me hace feliz que comentes :3 ¿Lloraras? Garantizo al menos que una vez lo harás xD ¿Con que ship? Secreto 7u7

Max Reading: Pero ¿Que veo, un nuevo lector? Me alegra mucho que te pases por aquí, probablemente no leas esto hasta mucho después porqué bueno… vas un par de capítulos atrás, pero, espero y sigas disfrutando de esta historia algo ummmmm extraña. Agradezco mucho que dejes tus comentarios, donde me dejas tu punto de vista y me haces saber que le agarraste gusto a este fic, lo agradezco infinitamente. Gracias por leer :3

Yui Funami Sonoda: Las amigas nunca se dan cuenta hasta tarde, cuando ya hicieron sufrir xD pobre Nozomi, en fin; Eli acepto relativamente la decisión de Arisa, está dejando crecer a su hermana aun sabiendo que el cruel mundo real la puede tratar muy mal.

La verdad me hace muy feliz saber que disfrutas de mis historias, es algo que como intento de escritora me hace muy feliz. Gracias por comentar y seguir leyendo, puro love para ti :D

Eso es todo, nos leemos en la siguiente actualizacion.

Banzai :3