24.
-¡¡¡¡Buenas noches Taipei y gracias!!!!
La ensordecedora audiencia nos aturdió y nos miramos con Akira sin dejar de sonreír.
Había sido una actuación algo accidentada, la conexión inalámbrica de mi bajo con el amplificador había fallado y estuve unos instantes sin escuchar las notas que tocaba, fue durante la tercera canción del set y por supuesto fingí que nada sucedía mientras continuaba cantando y percibía a mis espaldas a algunos técnicos evaluando la situación y buscando un cable para conectarlo al equipo y a mi instrumento.
Además Akira había tropezado y había estado a punto de caer sobre la audiencia mientras hacía gala de su entusiasmo ante tantas personas, había logrado estabilizarse milagrosamente y se había echado a reír mientras tocaba su solo, y debo decir que se me había hecho difícil volver a cantar luego de ver aquello. Contener la risa y cantar en simultáneo no puede ser para nada bueno.
Pero sí que nos divertimos.
Cuando descendimos al backstage tanto Hayato como Akira se burlaban de mí con sus típicos chistes de bajistas.
-No te preocupes, el bajo no se escucha jamás y seguramente nadie notó que no sonabas.
-¿Y por qué mejor no miras por donde pisas? - dije sin molestarme en absoluto, porque ciertamente estaba acostumbrado a sus bromas y hasta lograba reírme de ellas.
Apareció Takato frente a nosotros, nos observaba de buen talante.
-Excelente show chicos – algo no me convenció del todo de su actitud, había algo raro, él solía ser poco expresivo -pasen al backstage y prepárense para saludar algunas fans.
-¿Algunas fans? ¿Qué no hicimos el meet and greet antes de la prueba de sonido? – mi cara de pocos amigos encontró apoyo en la expresión de Kazehaya, quien parecía tan extrañada como yo.
-Relájate Yamato, se lo pedí yo. -dijo Hayato apoyando su brazo sobre mis hombros, de modo que pretendía ser amistoso. Me separé de él con brusquedad.
-No me digas, ¿Y qué más pretendes hacer sin avisar ni consultar con el resto de la banda? ¿Tienes idea de lo cansado que estoy? No tengo ganas de socializar ahora.
-Oye, tranquilízate Yamato – Akira quiso intervenir pero yo comenzaba a chasquear la lengua en forma reprobatoria.
-¿En qué estaban pesando?- ahora era Kazehaya quien hablaba, de brazos cruzados – no estaba acordado en el contrato ni sabíamos de esto, ¿qué significa? ¿lo arreglaron a nuestras espaldas? Tu tienes novia Akira, me sorprende de ti.
-Rompimos ayer – replicó rápidamente él -pero de todos modos no pensábamos hacer nada, ni tener citas con ellas, solo conversar.
-Pero se supone que para eso está el meet and greet – respondí de inmediato - no digo que no se lo pasen bien ni se diviertan, pero deberían avisarnos. Particularmente yo no me siento interesado en conversar con nadie. Además, ¿Las conocieron hoy? Deberían tener cuidado, puede ser una reunión inofensiva, claro, pero ¿y si beben mucho y sus facultades están alteradas o si esas chicas solo buscan atención de los medios? Hemos construído esto con mucho esfuerzo, y teniendo cuidado de no caer en las estupideces de Wolves otra vez, especialmente tú, Akira. Deberías recordarlo.
-¿Podrían llevarnos al hotel? – preguntó rápidamente Akane a Takato.
Él no parecía muy feliz pero logró conseguirnos un medio de transporte. Entramos al camerino solo para retirar nuestras pertenencias y saludar lo más educadamente posible a las chicas que allí había. Decidimos no detenernos en nadie para poder marcharnos cuanto antes y evitar cualquier tipo de demora.
De camino a las habitaciones íbamos de mal humor e intercambiando opiniones al respecto.
-Es una irresponsabilidad – dije bastante molesto -¿no se detuvieron a pensar en las posibles consecuencias que esto puede tener en nosotros? ¿Cómo se lo explicaría a Sora? No es celosa pero tampoco es tonta.
-Estoy segura de que ni siquiera pensaron en consecuencias, y no lo hicieron con mala intención - afirmó Kazehaya sacudiendo su cabello, intentando autoconvencerse a sí misma – solo espero que se comporten. Estoy segura de que esto fue idea de Hayato. Hace años que lo conozco, siempre es atolondrado y su interés por las mujeres le hace olvidar sus priorodades. En el contexto profesional en el que nos estamos moviendo, debería ser más cauteloso – razonó en voz alta – y Akira estará tan deprimido que habrá aceptado encantado esa distracción.
Nos detuvimos ante la puerta de su habitación y aguardé a que entrara para continuar hacia la mía.
Ingresé silenciosamente. Al menos la charla con mi compañera de banda había logrado quitarme el enojo inicial, que era mucho.
Me dispuse a darme una ducha y luego me acosté apoyando mi nuca sobre mis brazos cruzados. Estaba molesto aún. Habíamos llegado hacía dos días y habíamos tenido tiempo para recorrer la ciudad y pasarlo bien. Al día siguiente tendríamos nuestro segundo show en la segunda ciudad de la provincia de Taiwan y luego cruzaríamos hacia la China continental. Aquél era el primer show de la gira y ya me habían hecho estallar.
No. Debía tranquilizarme, podía confiar en ellos, eran idiotas, sin lugar a dudas, pero no eran tipos sin escrúpulos como Fuji.
Recordé que no había tenido oportunidad de ver las notificaciones del celular luego de bajar del escenario, así que lo busqué con la mirada y me levanté para extraerlo del bolsillo de mi chaqueta azul.
Varias notificaciones comenzaron a aparecer cuando activé la conexión wifi, pero me centré en dos.
Mi padre me había deseado suerte y se había tomado la molestia de escribirme, lo que se trataba de un verdadero milagro si consideraba que solo usaba ese aparato para hablar de trabajo. Le respondí intentando ser detallista sobre lo que había acontecido, quería contestarle fluidamente para que supiera que de verdad estaba bien, y a la vez para que sintiera que yo estaba pendiente de él y que lo echaba de menos. Me tardé varios minutos en finalizar la redacción y quedé satisfecho.
Por otro lado vi el mensaje que me había enviado Sora. Se trataba de una foto que le había tomado Hikari. Me explicó que era un pequeño proyecto en el que tenía que modelar las prendas diseñadas por ella misma. Se la veía muy bonita con una de las blusas que se había hecho meses atrás. La fotografía fue tomada con cierto dejo casual, muy típico de la pequeña Yagami, quien era aficionada y siempre se inclinaba por retratar momentos cotidianos y descontracturados. Mi pelirroja favorita se encontraba en lo que parecía un salón de clases, con el ceño levemente fruncido mientras se concentraba en colocar un trozo de tela sobre el maniquí que tenía delante, se la veía disfrutando aquello. El proyecto había ganado el primer puesto de su clase y eso le garantizaba seguir mejorando su currículum, el mismo que la ayudaría a conseguir buenos contactos o contratos de trabajo de altísimo nivel. Aunque cada tarea representara un verdadero desafío, sabía que simplemente era la mejor manera de enfocarse hacia sus objetivos.
Con su expresión grabada en la mente, me quedé dormido antes de poder responderle algo.
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A primera hora de la mañana siguiente estaba en el hall del hotel con mi valija y el estuche que contenía mi bajo. Me sentía algo impaciente y pretendía distraerme mientras me escribía con Takeru para no enojarme por la demora de los chicos.
Kazehaya, por su parte, caminaba molesta por toda la estancia, yendo y viniendo de un lado a otro entre maldiciones.
Se habían atrasado. Todos los técnicos estaban con nosotros, aguardando a que llegara el vehículo que nos llevaría a nuestro siguiente destino.
Takato había subido a buscar a nuestros compañeros de mal talante pero sin siquiera dirigirse a los que estábamos allí. Pensé que al menos era positivo que la situación en sí misma nos diera la razón a Kazehaya y a mí sobre la noche anterior.
Llegó el transporte y nos dirigimos afuera del hotel para subirnos y aguardar al resto. Al cabo de unos cuantos minutos los tres aparecieron.
Hayato tenía enormes ojeras pero por lo demás solo estaba de muy mal humor, no nos dirigió la mirada aunque Kazehaya estaba a punto de decirle algo.
La detuve, le hice un gesto para que se tranquilizara porque si explotaba podría irse todo al demonio, y ya conocía demasiado bien las consecuencias de hablar en los momentos más tensos. Mejor dejarlos en paz de momento, además prefería solucionar cualquier problema hablando los cuatro en privado. Ella protestó silenciosamente, poniendo en blanco sus ojos oscuros y bufando molesta, pero me mantuve firme hasta que accedió a callarse y se ubicó en un asiento junto a la ventana de brazos cruzados, esquivando cualquier contacto con el resto.
Quien no la estaba pasando bien era Akira, que al parecer había estado vomitando y llenó el interior de la camioneta con un potente olor a alcohol.
Aquello no me gustó lo más mínimo.
Al parecer habían vuelto tarde de la fiesta y él se había llevado la peor parte, vomitando por la intoxicación y sin fuerzas para preparar su equipaje. Preferí abrir mi ventanilla y dejar que el aire fresco ingresara a mis pulmones para poder ignorarlo.
El viaje fue silencioso, hicimos unas paradas en la autopista porque mi amigo seguía con el estómago revuelto.
Así de malhumorados llegamos a la ciudad de Kaohsiung, la segunda de la gira en la que daríamos un show la noche siguiente. Agradecí internamente que tuviéramos un día entero para descansar, recuperarnos y hablar por lo sucedido en Taipei.
Respiré aliviado al llegar al hotel.
Cuando nos dieron las habitaciones, advertimos que los productores del show nos habían reservado pocas, todas para compartir. Kazehaya sería la única afortunada que estaría sola. Hayato y yo estaríamos en la misma y como Akira continuaba con su malestar estomacal, estaría al cuidado de nuestro mánager Takato.
Ingresamos a la estancia que nos correspondía al baterista y a mí, observamos en todas direcciones para inspeccionarla.
-¿Pensabas pasar al baño de urgencia? Necesito una ducha – noté que mi acompañante esquivaba mi mirada, y contrario a lo que cualquiera de mis amigos habría imaginado sobre mí, yo estaba en calma. Quizás porque le había dado varias vueltas al asunto para intentar solucionar el problema. Takato estaba visiblemente incómodo, así que negué con la cabeza y comencé a deshacer mi maleta canturreando una nueva melodía que tenía en mente desde hacía unos días. Él pareció aliviado ante la falta de confrontación y entró al cuarto de baño luego de buscar entre su equipaje la ropa que vestiría luego.
Cuando escuché correr el agua me acerqué hacia la ventana.
Las dos ciudades en las que habíamos estado eran impactantes, pero aquella noche disfruté especialmente del paisaje nocturno y su juego de luces.
Unas horas antes de llegar habíamos estado recorriendo algunos lugares turísticos hasta que se hizo muy evidente que Akira necesitaba descanso.
Suspiré. Era la primera vez que surgían ese tipo de diferencias en Knife Of Day, siempre habíamos sido muy cuidadosos con lo que nos rodeaba, esperaba que esto no fuera una muestra de los egos saliéndose de control. Preparé mi ropa mientras pensaba y me conecté a la red wifi del hotel.
Las notificaciones llenaron la pantalla del celular.
Sora estaba conectada. Perfecto, necesitaba conversar con ella, la extrañaba.
-Yamato -contestó de inmediato, se oía feliz.
-Hola Sora.
-¿Estás bien? – detectó algo raro de inmediato, ¿de verdad yo podía llegar a ser tan evidente?
-No del todo, pero estoy manejando increíblemente bien la paciencia.
-Entonces debes estar muy mal -concedió ella muy segura, con un sutil tono burlón en la voz. Casi pude verla sonriendo frente a mí, de brazos cruzados.
-Ha sido complicado pero intento llevarlo bien.
-¿Qué ha pasado?
Antes de contestar comprobé que la ducha seguía resonando en el cuarto de baño y agradecí internamente que Hayato siempre se tomara su tiempo para bañarse.
-Me enojé con Hayato y Akira, anoche dimos un buen show en Taipei pero decidieron terminar la noche rodeados de fans y borrachos, sin criterio para haber tomado una decisión así, uno solo y despechado y el otro mujeriego sin remedio. Pretendían que Kazehaya y yo nos quedáramos allí. Hoy estaban exhaustos y Hamasaki se ha pasado el día entero vomitando.
-Te aseguro que la lección fue aprendida.
-Eso espero. Me siento bastante molesto porque creo que no entienden la magnitud de lo que han hecho, están pisando una línea delgada entre creerse una super estrella de rock y ser imbéciles al nivel Fuji.
-Nadie va a ser tan idiota como Fuji. Creo que estás molesto en gran parte porque la actitud irresponsable de ellos te recordó a él, pero no significa que vaya a ser todo como en los tiempos de Wolves. Te aseguro que Akira debe haber aprendido de esto. Y en cuanto a Hayato, ya sabes como es.
-Puede que tengas razón -¿tán sencillo era todo para ella? De pronto sentía que había cargado con toda esa angustia por nada. Me sentí como un niño de tres años planteándole algo grave a su madre, que al final se soluciona tontamente.
-Siempre tienes la respuesta que necesito. – le dije sinceramente - ¿cómo estás?
-Me alegra haber sido de ayuda. Yo estoy bien, pensando en mi proyecto final.
-¿Proyecto final? ¡Acabas de empezar la carrera!
-Explícaselo a mis profesores – dijo ella refunfuñando – a pesar de que estoy tapada de tareas pendientes para entregar este semestre, ya están exigiéndonos que pensemos en eso. Y francamente no tengo idea de qué hacer, porque tiene que ser presentado con un producción fotográfica y sobre un producto que ya exista en el mercado. Así que debemos aliarnos con personas vinculadas a la publicidad para que nos concedan un favor y podamos mostrar nuestros diseños en cualquier clase de anuncio.
-Mi madre es publicista – dije en seguida.
-Lo sé. Ya le pedí su número a Takeru ayer, pero me vence la timidez.
-Sabes que cuentas con esa ventaja desde el principio, deberías llamarle. Estará encantada de poder ayudarte.
-¿Tu crees? Mi experiencia anterior con una suegra fue catastrófica.
Me eché a reír. Nunca me había hablado al respecto, no podía imaginar una situación en la que Sora no le cayera bien a alguien, solo conocía a una persona capaz de eso.
-Es mi madre, si ha podido lidiar con Takeru no va a haber problema contigo.
-Vaya, me estás comparando con su hijo, eso sí que es de ayuda – dijo riendo con ironía.
-Además con su hijo favorito -bromée - A Hikari la adora, es imposible no quererte a ti. Hazlo. Puedo hablar con ella si quieres.
-Tu hermano ya lo hará hoy, eso me ha dicho.
-Te preocupas por nada.
-En eso soy igualita a ti.
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Kazehaya fue la última en llegar a nuestra habitación y tomar asiento sobre un escritorio que allí había. Cruzó los brazos sobre su pecho, aun molesta.
-Vamos Akane, no te lo tomes tan mal -Hayato cometió dos errores en la misma frase. El primero fue pasar por alto la rabia que sentía su amiga, el segundo fue llamarla por su nombre. Esto provocó en ella una reacción algo irracional, poniéndose de pie y pateando los zapatos de él hacia el extremo de la habitación, comenzando a caminar de una punta a otra, bufando y gritando furiosa.
-¡¡Irresponsables!! ¿Cómo se atrevieron a no avisarnos sobre lo que iban a hacer? ¿Cómo pudieron terminar la noche tan mal? ¿Acaso recuerdan cada detalle de lo que pasó esa noche?
-Oye, Kazehaya – intenté tranquilizarla, ella parecía bastante molesta e irascible.
-¡Oye nada, Yamato! – me gritó furiosa.
-Cálmate, no estás ayudando…
-¡¡Y tú has sido demasiado blando e indulgente!! ¡¿O acaso ninguno leyó las noticias?! ¿Saben lo que puede significar para mi madre la mala prensa? ¡¿Saben lo mucho que podría afectarle saber que los compañeros de banda de su hija son borrachos como lo era su esposo?!
-Escucha, eso no tiene que significar nada-replicó Hayato mientras negaba con la cabeza y procuraba tranquilizar a su amiga.
Ella se dejó rodear por él y comenzó a llorar, en medio de una verdadera crisis emocional. Nos observábamos con Akira sin entender nada, pero vimos como ella comenzaba a calmarse y se dejaba guiar hasta los pies de mi cama y allí ocultaba el rostro en el hombro de su amigo.
-Lo siento, Akane – dijo Hayato -perdóname, por favor. No imaginé que esto iba a afectarte así, y menos a tu madre, que ha sido siempre maravillosa conmigo.
-E…eres un com…completo idiota – dijo entre hipidos ella.
Al parecer era todo mucho más profundo de lo que parecía, y tanto Kazehaya como yo habíamos reaccionado porque aquello nos traís malos recuerdos. Cada uno había revivido su drama.
Al cabo de unos minutos, ella se tranquilizó y se excusó para lavar su rostro en el baño, a lo que por supuesto accedimos.
-Me siento fatal – dijo Hayato mirando hacia la puerta que recién había cerrado su amiga segundos antes.
-Lo siento Yamato, tenías razón en decirnos algo ante nuestro descuido – dijo Akira mientras buscaba noticias en su celular - los medios nos están destrozando a Hayato y a mí. Parece que se filtró un vídeo de anoche, deja en evidencia lo mucho que bebí, y me hicieron una entrevista preguntándome sobre Fuji. Y dije toda clase de cosas. Además se ve claramente como Hayato se va con una chica a los vestuarios. Solo espero que ella no salga a hablar de eso.
-Mierda – dije molesto, sacudiendo mi flequillo con saña.
-Tendríamos que haber sido más precavidos. – dijo Hayato enfurecido consigo mismo – estoy seguro de que hubo alguna periodista encubierta o las fans vendieron los videos al mejor postor.
-Akiyama tampoco quedó bien parado – agregó Akira – la discográfica está evaluando despedirlo, siempre fue un excelente mánager, pero los medios hablan de que nosotros somos vulnerables y que él debería haberse hecho cargo.
Bueno, aquello quizás no me caía tan mal, Takato era un tipo raro, no lograba descifrarlo del todo, no me parecía muy sincero, nunca tenía palabras de aliento hacia nosotros, solo nos hacía cumplir el contrato aunque eso implicara pasar por alto nuestra salud. A veces era muy exigente y a veces se desaparecía y pasábamos un buen rato sin saber de él.
No se había ganado mi respeto del todo, pero sentí que era algún tipo de justicia divina el hecho de que recibiera una buena reprimenda de parte de la discográfica.
Escuchamos a Kazehaya salir del baño, más centrada y tranquila. La observamos.
-No digo que repriman sus deseos o necesidades fisiológicas, solo sean más inteligentes la próxima vez. Nada de cámaras, nada de charlas descontracturas con gente que no conozcan, nada de opiniones. La prensa estará al acecho luego de esto, y no me fío del todo de Akiyama Takato. Siento que él podría haber causado esto para lograr que los medios se centren en la banda.
También yo lo estaba pensando.
-Debemos andarnos con cuidado - dijo ella al vernos a todos sumergidos en nuestros propios pensamientos.
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