"Realmente soy basura ninja. Pero algo que aprendí es esto: Ese vacío es algo que todos te ayudan a llenar. Solamente porque te enfrentas a la adversidad y dificultades no es razón para rendirse. Una persona que se quiere deshacer de todos los recuerdos de sus amigos y compañeros nunca encontrará paz. Recurrir a eso no llenara ese hoyo. Si perseveras e insistes, ¡alguien estará allí para apoyarte!"
—Hatake, Kakashi—
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... Epilogo ...
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La habitación de los Hatake era el lugar mas cálido de toda la casa, por lo bajo Hinata presionaba sus labios para evitar que los ruidos salieran de su boca, lo menos que deseaba era despertar a su hija y tener que detener ese delicioso encuentro.
Kakashi continuaba con la cabeza entre las piernas de su esposa, presionaba y lamia con su lengua haciendola tiritar de placer. Parecía que la iba a enloquecer cada vez que intercambiaba las lamidas por sus labios simulando como si fuese su boca la que besara, tanta dedicación la haría llegar pronto a su primer orgasmo.
Se estremeció al sentir los cálidos labios de su esposo subir hasta su cuello dando besos húmedos que no hacían mas que encender mas ese deseo por tenerlo dentro de ella, pero aun así, él decidió torturarla un poco mas. El tibio aliento de Kakashi en su oído casi la hace soltar un gemido, estaba tan sensible que realmente no era necesario tanto juego aun así lo disfrutaba como si fuese su primera vez.
Hinata se removió en la cama, hasta quedar encima de Kakashi.
—Cierra los ojos— le pido en un susurro, tomando las manos masculinas entre las suyas, extendiéndolas hasta llegar a los extremos de la cama, donde lo ato, soltando una risita.
—¿Pero...que haces?— pregunto confundido al sentir el frio metal en sus muñecas, no podía mover sus manos a su antojo, miro a Hinata que parecía divertida. —¿Cuando... como... de donde sacaste estas esposas?— formulo al fin la pregunta.
—Le pedí a Tenten que me enseñara— explico mostrando los pequeños sellos en sus muñecas que las uso como pergaminos para guardas armas, en este caso solo esas esposas.
Ella estaba totalmente desnuda sentada sobre la pelvis de él, que aun estaba cubierto por un pantalón de algodón que usaba para dormir, Hinata se acerco lo suficiente hasta besar la mandíbula de su esposo, bajo lentamente al cuello, haciendo que Kakashi se removiera ansioso bajo de ella, era una dulce tentación que lo estaba desesperando. Cada beso, cada caricia que Hinata le daba solo encendían ese deseo que parecía quemarlo por dentro, quería soltar sus manos para poder tocarla, pero por mas que las moviera, sus intentos se veían frustrados, pero compensaba el verla a ella en toda su gloria, tomando el control a su antojo, era un hecho la dulce Hinata había desaparecido con el paso de los años, por lo menos en esos momentos de intimidad y él estaba tan complacido de ser quien disfrutar y complacer esos deseos que cada vez se volvían mas demandantes, quizás había creado un monstruo, aun así, encantado se dejaría hacer todo lo que ella quisiese.
La vio bajar un poco por sus piernas, sacando lentamente el pantalón que aun vestía, no podía quitarle los ojos de encima, deseaba ver cada expresión en ella, no importaba cuantas veces lo hicieran, cada vez era mejor, Hinata volvió a subir hasta dejar su intimidad tan cerca de la erección que pedía atención, las manos femeninas se deslizaron con suavidad por todo el largo, desde el glande hasta la base, bajando ambas manos de arriba a abajo lento y constante.
¡Benditas manos! Tan suaves
Como si fuera posible sentir aun mas placer, el cuerpo de Kakashi se calentaba aun mas, haciendo crecer mas su erección en las finas y suaves manos de Hinata, los movimientos que ella realizaba eran tan jodidamente buenos, que sabia que de seguir así no duraría mucho. Hinata siguió el movimiento con las manos, mientras bajaba hasta permitir que su lengua rozara en lentos movimientos circulares sobre el glande, haciendo que instintivamente Kakashi quisiera tomarla por la cabeza y guiar las penetraciones en esa dulce boca, pero el deseo solo se hizo mas intenso al no poder las manos por las esposas, sus deseos frustrados solo lo incitaban aun mas, era tan excitante el querer hacer mas, pero estaba obligado o seguir el ritmo que ella deseara.
Un ronco gemido abandono la garganta de Kakashi, cuando ella dejo deslizar un poco el falo dentro de su boca, tan cálida, ta húmeda, tan estrecha. Bastaron pocos movimientos, para que el liquido seminal se derramara en esa pecaminosa boca que no hacia mas que provocarlo.
Fue demasiado, tanto que se le hizo difícil tragarlo todo, dejando ante los ojos oscuros los hilos del blanquecino liquido derramarse por la barbilla femenina. Lejos de provocarle repudio solo lo excito aun mas, era su semilla escurriendo por esos maravillosos labios, ensuciando ese bello rostro de porcelana, no pudo evitar sonreír satisfecho por la visión frente a él, por que ella era suya, Hinata hacia cuando podía para demostrárselo cada vez que tenia la oportunidad, y esta vez era una de esas.
—¿Vas a desatarme ahora? Hay tantas cosas que quiero hacerte...— suplico entre jadeos, pero ella solo le respondió con una sonrisa atrevida, había fuego en esos ojos perlados un fuego en el que gustoso deseaba quemarse.
—Mmm... sabia que no me decepcionaría— susurro ella, tocando la erección creciente, se limpio la comisura de la boca el dorso de la mano para seguir con su plan para esa noche.
Esta vez colocando la ya firme erección en su entrada, dejando deslizarse por pliegues, disfrutando como con su humedad esta se deslizaba con facilidad, movió un poco las caderas para acomodarse y por fin darle alivio a ese escozor en su vientre, hundiendo por completo la virilidad de su esposo en su interior. Chillo bajo, al sentir que toco su útero, era tan grande que no entendía como hacia para acomodarse en su interior, pero ella amaba esa sensación de estar llena, sintiendo el palpitar de ese trozo de carne que se encargaba de calmar sus mas oscuros deseos.
Recuperando el aire luego de pocos segundos, coloco una mano en el pecho de Kakashi para guiar los movimientos a continuación.
El vaivén sutil de esas caderas estaba acabando con cordura de ambos, sus cuerpos cubiertos por sudor era el indicio que se estaban quemando de la forma mas placentera, Kakashi no podía dejar de contemplar cada expresión que Hinata hacia, cada gemido proveniente de esa maravillosa boca le sonaba como la mas hermosa melodía, un concierto donde él era el unió y afortunado espectador, ni el Icha Icha era capaz de superar la satisfacción de tener a su esposa a horcajadas sobre él, dándole ese placer que cada día le enseñaba que era capaz de sentir aun mas.
El sudor en la frente de Hinata hacia que el flequillo se le pegara, esa cabellera azulada, parecía brillar con la luz de luna entrando por la ventana de la habitación, toda ella era perfecta, quizás mas de lo que él merecía, pero gustoso se iría al mismo infierno por haberse adueñado de esa mujer aun siendo una niña, esa que ahora lo montaba con tanta vehemencia, esa que ahora jadeaba y gemía, esa que ahora parecía que se desvanecería en cualquier momento por tanto placer, si, esa mujer, ella, su esposa, Hinata, la única capaz de hacerlo vibrar hasta la ultima célula, ella, la dueña de su corazón y madre de sus hijos.
—Ka...ka...shi...— musito en un leve gemido, la errática respiración le dificultaba formular palabras, lo único que esos rosados labios podían pronunciar en ese momento era su nombre, que eran como caricias a los oídos de Kakashi.
El interior de Hinata empezó a contraerse, apretando y envolviendo la erección, haciendo que Kakashi pronto llegara a su limite, dejando toda su semilla en el interior de su esposa, la vio morderse el labio y apretarse los senos, al momento en que el caliente liquido la llenaba, él siguió moviendo las caderas un poco mas, hasta terminar de disfrutar todo el momento que duro el orgasmo de ella. Había solo una palabra para definir cada momento de esos.
—Maravilloso...— susurro él. Sintiendo como el cuerpo femenino se dejaba caer sobre él.
—Tu eres maravilloso— respondió ella aun con la respiración agitada.
Se quedaron así un momento, relajando sus cuerpos, esperando a que su respiración se normalizara.
—Creo que puedes soltarme ya...— pidió divertido.
—Lo siento— respondió ella, desatandolo de inmediato, para luego ser atrapada entre los brazos de su esposo.
—Así que... gemelos...— pregunto él, regresando a la realidad— ¿Estas segura que no es solo uno?—
—No— se rió Hinata— son gemelos, mi padre es gemelo, y en la familia Hyuga siempre se salta una generación, así que es un hecho— explico ella.
—¿Cuanto tiempo ha pasado desde que te enteraste?—
—eh, pues, creo que un mes, pero no podía decírtelo porque has estado con mucho trabajo y quería darte la sorpresa de una forma especial, pero al final no salio como lo planee— comento un poco nerviosa— pero, ya estamos bien, y nuestros bebes serán muy felices con un padre como tu—
Kakashi se levanto un poco, para quedar sentado, frunció el ceño, al darse cuenta de lo descuidado que se había vuelto, ella sabía del embarazo desde hace un mes y el ni siquiera lo noto— Si lo sabes desde hace un mes, eso quiere decir que llevas un mes y medio, tal vez dos meses de gestación?— pregunto, haciendo cuentas.
—No, de hecho ya van 12 semanas— lo vio contar con los dedos, lo cual le pareció lindo, así que aclaro rápido— tres meses...—
—¿Estas bien?— pregunto, revisándola, tocándole el rostro, esperando ver si ella adolecía algún síntoma incomodo.
—Si— volvió a reír— estoy muy bien, de hecho no he mostrado ningún síntoma, esta vez, creo eres tu quien los tiene, he leído que aveces sucede, en los que el padre es quien presenta los síntomas del embarazo.
—¿En serio?— pregunto alzando las cejas, ella asintió— ¡Vaya! Y justo tenia que tocarme doble— murmuro bajo, haciendo que Hinata soltara una carcajada sutil, que lo hizo girarse a ella de nuevo— Lo siento por portarme como un idiota antes— volvió a disculparse, recordando los eventos de horas antes.
—Ahora estamos bien— le dijo ella, levantándose un poco para poder abrazarlo— Solo hay algo que quisiera... creo que es un síntoma como el del primer embarazo...— susurro, haciendo círculos con su dedo indice sobre el pecho de su esposo.
—¿Clones de sombra?— pregunto, ensanchando una sonrisa, al ver el sonrojo por todo el rostro de su esposa.— había olvidado las ventajas del embarazo, pues bien, tu esposo hará todo lo posible para complacerte, espero que descansaras lo suficiente en mi ausencia, porque no pienso soltarte aunque supliques— susurro, colocándose sobre ella.
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Un año mas tarde.
Kakashi paseaba a los gemelos uno en cada brazo, por los jardines de su casa, esperando que los pequeños se durmieran pronto, tanto Pakkun como Bisuke estaban cansados, tirados en el piso de madera, pues les toco hacer de niñeras un par de horas, cuidando a los gemelos y a Himawari.
—Esto es abuso Kakashi, no volveré a responder a tu llamado, es el colmo que nos utilices como niñeras de estas bolas toxicas, no son tareas dignas de perro ninja de élite como nosotros— se quejaba Pakkun.
—Tienes razón, esto es algo muy complicado para ustedes, perdón por ponerles una tarea que no esta a su altura, desde mañana buscare a alguien con mejores habilidades— respondió Kakashi, colocando a Sakumo en el piso, pues el impaciente niño no quería dormir.
—¿Que?— exclamo Pakkun— Estas loco si crees que cualquiera vendrá a hacerme ver como un inservible, ¿que no estoy a la altura? Te mostrare que soy capaz de hacer cualquier tarea que se te ocurra— bramo molesto— faltaba mas, nadie me hará a un lado— mascullo, llevando el biberón para que el pequeño Sakumo lo bebiese.
—¿De nuevo manipulando a Pakkun?— susurro Hinata al acercarse a Kakashi.
—¡¿Que?! Nooo, seria incapaz de hacer algo así— se defendió sin evitar reír— ¿Como te fue? ¿Todo bien?—
—Eh... si todo bien, ya sabes nuestra familia necesita mas alegría... eh, bueno, iré a preparar la cena— se excuso intentando huir.
—¡Hinata!— la detuvo, al percatarse del nerviosismo e incoherencias en la respuesta de ella— Dilo ya— exigió con el ceño fruncido.
—...— Intento darse a la fuga, Kami sabe que lo intento, pero Kakashi fue mas rápido, tomándola por brazo.
—Hinata— su voz sonó grave, no estaba con el humor para darle rodeos a las cosas.
—Bien, pero sera mejor que te sientes...— pidió, viendo como Kakashi obedecía, tomo a Óbito en sus brazos antes de hablar— Tengo un mes de embarazo— soltó con los ojos cerrados, el silencio reino por algunos segundos, así que abrió los ojos, para ver la expresión de Kakashi.
—¡Que!— grito Pakkun— deben estar bromeando, ¿Están intentando llenar una guardería? Si me dicen que son gemelos otra vez, renunciare, esto es abuso, te lo digo Kakashi, estas llevándote mi juventud—
—¿Kakashi-san?— le llamo Hinata, al verlo cabizbajo, pasándose las manos una y otra vez por la cabellera grisácea.
—¿Gemelos de nuevo? — pregunto con la voz apagada, parecía como si fuese un zombi
—¡¿Ah?! No, solo es un bebe— respondió ella, meciendo a Obito en sus brazos.
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Meses mas tarde
—Himawari, no debes salir de casa sola— le llamaba la atención, recuperando el aliento, después de haber buscado a su pequeña por casi toda la aldea.
La pequeña peli-gris no la miraba, seguía cabizbaja, dudando si debía hablar o no, fue hasta entonces que Hinata la observo a detalle, estaba sucia, algunos pequeños raspones yacían en sus rodillas y en el rostro, las manos también estaban sucias, parecía que había estado ¿entrenando?
—Metal y Shikadai me ayudaron a entrenar— confeso temiendo que su madre fuese a enojarse, pues sus padres le decían que era muy pequeña para empezar a entrenar.
—¿Porque quieres entrenar tan pronto?— pregunto Hinata inclinándose y limpiando el rostro de su hija.
—Para protegerlos— se abrazo a su madre con manos temblorosas.
—Himawari-chan, aun eres una niña, tu padre y yo somos los encargados de protegerte, cuando seas mayor con gusto te dejare que nos cuides, pero por el momento es nuestro turno de hacerlo— explico acariciando a su pequeña niña.
—quiero proteger a mis hermanos— agrego con confianza— debo ser fuerte como papá, el abuelo Hiashi dijo que puede entrenarme...—
—¿Quieres entrenar con el abuelo?— pregunto sorprendida, Himawari asintió varias veces en afirmación— Hablare con tu papá entonces— la niña saltaba emocionada, sabia perfectamente que la única persona capaz de hacer que su padre acepte cualquier cosa es su madre.
El entrenamiento con Hiashi daba frutos, pues la pequeña Himawari omitió que en verdad ya llevaba un tiempo aprendiendo del abuelo, quien la elogió por sus avances a su corta edad, solo necesitaba el permiso de sus padres para poder empezar con técnicas mas avanzadas.
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10 años después.
Hace un año aproximadamente se realizo la ceremonia para presentar al nuevo Hokage, el Séptimo, Naruto Uzumaki. Ahora el rubio tenia un poco de experiencia y muchísimo trabajo frente a él.
El Anbu con mascara de conejo llego a su oficina e hizo una reverencia en espera de sus ordenes.
—¿Se le ofrece algo Hokage-sama?— una leve burla en el tono usado hizo a Naruto entrecerrar sus ojos.
—Tengo una misión especial para ti, el Kazekage viene de visita y necesito que seas parte de su escolta, y te mantengas con un perfil bajo—
Tras la máscara de conejo el Anbu rodó los ojos ante la solicitud, era tan predecible como siempre.
—Como ordene...— respondió de mala gana— pero, sabe Hokage-sama, mi madre no necesita que mande a un escuadrón a cuidarla—
—¡¿Que?!— se sorprendió el rubio ocultando su cara avergonzada— ¿Tu crees que te estoy mandando porque Hinata también viene? No seas tonta, lo hago por Gaara, es mi amigo y como acto de buena fe por ser aliados es normal que quiera vigilar que su llegada hasta aquí sea segura— se justificó.
—Naruto— llamo por su nombre, tensando al rubio— Mi padre salio esta mañana para asegurarse de traer a mi madre, no es necesario que se tome molestias en saber como esta mi madre, ella esta de maravilla, debería de prestar mas atención a su esposa y su hijo, ¿sabe que solo esta semana he librado a ese mocoso mas de una vez?—
—Himawari...— susurro Naruto riendo nervioso— eres muy dura con las palabras, ¿no seria mejor que te comportaras de vez en cuando como una niña?—
—Soy un Anbu de élite, no tengo tiempo para cosas sin sentido, si lo que espera es ver a críos jugando por toda la aldea debería de ir junto a su revoltoso hijo— comento sintiendo como una vena en su frente se saltaba con solo recordar al hijo del Hokage.
—Vamos, Boruto no es tan malo como crees—
—Me sigue a todas partes y me impide realizar mi trabajo, si vuelve a hacerlo le daré una lección aunque Moegi-sama se moleste conmigo— respondió, para luego ponerse en pie y salir de la torre.
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Himawari paseaba por las calles de Konoha luego de haberse quitado su uniforme de Anbu, en busca de los ingredientes que su madre le encargo para la cena, los aldeanos la saludaban con respeto al pasar junto a ellos, ella era admirada por muchos, pues era considerada una genio, su tío Gai le decía que ella era la viva imagen de Kakashi cuando tenia su edad, pero a diferencia de su padre que se graduó a los cinco años de la academia ella lo hizo a los siete, algo que realmente le molestaba, pero se esforzó tanto, hasta convertirse en Anbu a los once, era buena, demasiado buena, aunque otra cosa le molestaba aun mas, es su hermano menor, contrario a los gemelos que eran todos unos revoltosos y seguidores de Gai-sensei, su hermanito Hikashi era diferente, ese chico era todo un dilema tenia el mismo carácter de su madre, tímido, se avergonzaba con facilidad y parecía débil, aunque no lo era en absoluto, apenas tenia nueve años y pudo darle una paliza a ella durante un entrenamiento, todavía sentía su cuerpo estremecer de rabia al recordarlo.
—Himawari-sama— le saludo la señora del puesto de frutas— el joven Hikashi encargo esto temprano, quizá usted pueda llevárselo— le indico dándole la cesta de frutas.
¡Claro! Era el cumpleaños de su madre, casi lo olvida, su padre regresaría ese día de su misión junto a Sasuke...
—Otra vez soñando despierta con Sasuke-sensei?— pregunto Obito burlón, dándole una palmada en la espalda.
—¿Si sabes que esta casado, y que nunca se fijara en una chica fea como tu?— agrego Sakumo, porque si, sus hermanos eran tan irritantes y molestos que no dejaban escapar la mínima oportunidad.
—No se de que hablan mocosos— se defendió molesta, odiaba que la avergonzaran en publico, ¿que no había un filtro para esas bocas escandalosas?— Es el cumpleaños de mamá, así que lleguen temprano, porque ustedes cocinaran— les ordeno viendo como ambos se veían confundidos.
—Pero, tu siempre cocinas— le reclamo Obito.
—por eso mismo hoy lo harán ustedes, y si algo en la cena sale mal, los seguiré por toda la aldea para hacerlos pagar— los amenazo, colocando un kunai en los cuellos de sus hermanos.
—Cocinar es nuestra pasión— respondieron al mismo tiempo, sudando asustados, podían bromear, pero le temían a su hermana.
Llegaron a casa con los ingredientes que Himawari eligió, pero para su sorpresa el pequeño Hikashi ya tenia un banquete preparado.
—Chicos, que bueno que ya estén en casa— saludo de forma respetuosa el menor.
—Mirate, eres toda una cajita de monerías— Obito le revolvió el cabello y Sakumo le ponía el brazo en el hombro, felicitándolo por ahorrarles el trabajo.
Himawari también lo felicito a su manera, subiendo las escaleras para darse una ducha, en pocos minutos sus padres estarían de regreso.
La puerta sono, cuando ella apenas empezaba a subir, se regreso para abrir la puerta, pues sus escandalosos hermanos no se dieron cuenta.
Abrió, econtrandose con una pequeña casi de la edad de los gemelos, la chica de cabello y ojos negros, linda como su padre.
—Sarada-chan, pasa, los chicos están en la cocina— la invito, esperando con ansias ver al padre de la pequeña.
—Venimos a ayudar... en realidad estaba aburrida en casa, y era venir a ayudar o soportar al insoportable de Suigetsu— comento Karin, ingresando a la casa, Sasuke venia tras de ella.
—Himawari-chan— saludo el moreno, dando una leve pero perceptible sonrisa, que hizo a Himawari portarse como una retrasada, movió la boca para responder el saludo, pero ninguna palabra salio de su boca.
—Hola... Yo... Himawari... por pasa favor — dijo, dándose cuenta de la incoherencia tan grave de sus palabras.
Sasuke solo le revolvió el cabello al darse cuenta del error en cada palabra usada por ella, se le hizo tierno que ella aun era una chiquilla.
Se quedo pegada en la puerta, viendo como Sasuke se adentraba en su casa, ese hombre le gustaba, era solo una chica de quince años, el era 22 años mayor que ella, pero uno no decide de quien enamorarse. Había deseado desde hace mucho confesar sus sentimientos, pero habían tres cosas que la detenían, la primera, es el padre de Sarada, segundo quizás Karin la mataría si se entera que gusta de su esposo.
—Himawari-chan— la voz de su madre en la puerta, la saco de su ensoñación, se limpio la baba y volvió a su postura seria.
—Madre, padre, que gusto que estén de vuelta en casa— les hizo una leve reverencia.
Hinata la abrazo de forma efusiva, habían pasado tres semanas desde que Hinata se fue a Suna junto a Sakura para entrenar al nuevo personal medico, y ahora ella regresaba, con su padre claro que también venia de una misión.
..
La fiesta se llevo a cabo en el Dojo, pues empezaba a nevar, habían muchos invitados, incluso en Hokage estaba presente con su joven esposa Moegi-sama y su revoltoso hijo, Boruto, los Nara, Yamanaka, Lee, Akimichi, Los Uchiha y toda la banda de tíos solteros estaban presentes en la celebración del cumpleaños de su madre.
Kakashi se puso en pie para felicitar a su esposa, pidiéndole que se pusiera en pie, mientras el se colocaba de rodillas, para decirle cuanto la amaba, era un momento tan romántico que incluso a Himawari le daba envidia la relación de sus padres, miro como todos los veían emocionados con cada palabra que su padre le dedicaba a su madre, giro su vista hasta que se topo con esas orbes oscuras que ella veneraba, y si, allí estaba la tercera razón por la que jamas en la vida confesaría sus sentimientos, Uchiha Sasuke, veía a su madre como si fuera la única mujer en ese lugar. Lo disimulaba muy bien, pero a los ojos perlados de la primogénita Hatake no podían mentirle.
...
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— 17 años juntos... ¿Aun no te aburres?— pregunto Kakashi a Hinata estando en la sala.
Todos los invitados se fueron, incluso sus hijos salieron de casa, Himawari se fue con Hanabi luego de la fiesta, los gemelos se fueron con Rock Lee y Gai Sensei, y el pequeño Hikashi se fue con Sasuke, pues actualmente entrenaba con el Uchiha.
—¿Porque me aburriría?— pregunto ella, quitándole la taza de té de las manos a Kakashi— cada día es una nueva experiencia a tu lado, me haces muy feliz—
—Tienes razón, tu también me haces muy feliz, nuestra familia es perfecta, aunque Himawari me da miedo aveces, los chicos me preocupan, tanto tiempo con Gai y Genma no es bueno... Y Hikashi, es tan parecido a ti, es el único que se preocupa por mi— confeso Kakashi, recordando las personalidades de sus hijos.
—Ellos estarán bien, no debes preocuparte por ellos, son Hatake después de todo, pero ahora, no hablemos de ellos... —dijo, soltando los cordones de su vestido, dejándolo caer al suelo ante la mirada de su esposo.
Kakashi respiro profundo viendo la silueta de esposa, seguía conservando ese cuerpo que lo enloquecía.
—Hinata...— susurro observando como ella se acercaba sin ninguna prenda que cubriera esas curvas.
—Quiero mi regalo...— susurro sentándose a horcajadas sobre su esposo, quien ni lento ni perezoso atrapo los senos en sus manos, acariciándolos delicadamente— Lo quiero ahora...— exigió antes de besarlo.
Kakashi la levanto, sosteniéndola por los muslos, para colocarla en el sofá de espaldas a él.
—Eres una pervertida, yo te compre una pulsera de plata y rosas, y vienes a mi, de esta forma tan vulgar— intentaba hacerse el ofendido, cosa que solo hacia reír a Hinata— Bien, no puedes decir que no te doy lo que quieres, pero sera como yo diga— le dijo dándole una fuerte palmada en el trasero, que la hizo soltar un leve gritito, el cual se vio sustituido por un ronco gemido, al ser embestida de forma violenta.
Así los Hatake pasaron la noche de cumpleaños de la matriarca del clan, entre jadeos, gemidos y palabras de amor.
El paso de los años solo hicieron que esa relación se fortaleciera aun mas, que esos lazos se hicieran irrompibles y que el deseo en ambos fuera cada vez mas grande.
Decidieron amarse, por el resto de sus vidas, pues aprendieron que era lo mejor que podían hacer por el otro.
...
...
...
FIN
/Notas de la Autora/
Quiero agradecerles por haber estado siguiendo esta historia tanto tiempo, en verdad me emocione tanto con el apoyo que recibí de todos, me rei tanto con algunos comentarios que hacían, es genial ver que les gusto, tanto para tomarse el tiempo de comentar en cada capitulo, les agradezco infinitamente.
