¡Hola a todos! ¡Aquí Barandilla Show con un nuevo capítulo de Yandere Reality: El Fanfic!
Como siempre Doki Doki Literature Club y Yandere Simulator pertenecen a Dan Salvato y Yandere Dev respectivamente, yo solamente tomé sus personajes para usarlos en una receta de cocina.
Y ahora ¡Comencemos!
Monika se encontraba en su alcoba completamente sola, mirando por la ventana pensativa. Había terminado por ponerse de acuerdo con Sayori para hacer su parte en el festival. Terminaron optando por ayudarse por medio de Internet.
Tampoco tenía a nadie con quién hablar ahora mismo, su amiga virtual no había dado señales de vida en todo el día, no la culpa, debe de estar ocupada con sus cosas. Aunque en este momento lo que menos quería era estar a solas con sus pensamientos. Recuerdos de ciertas cosas que deseaba olvidar o el planteamiento de situaciones que lo mejor sería que no se cumplieran nunca era lo único que se paseaba por su mente en situaciones como esta.
Su mente se mantenía fija únicamente en un solo punto, rondando repetidamente en el mismo lugar. Y fue así durante el resto de la tarde hasta que finalmente se quedó dormida.
Ayano por el lado opuesto, tenía muchas cosas en las que pensar. Sobre todo, después del descubrimiento reciente de que su amado también era humano y tenía la capacidad de enojarse, aunque su mente atontada por su situación lo hubiese colocado como la figura de un ser perfecto, más similar a un dios que a un humano común.
Lo que más le angustiaba a la no-yandere fue la mirada final dedicada al grupo de abusonas de Kizana Sunobu, una mirada tan helada como preocupante y a punto de estallar. Una mirada que le recordaba a ella, no, idéntica a la de ella cuando veía a su amado interactuar con Osana Najimi.
Ultimando sus pensamientos, con una confianza cuestionable, el supuesto hecho de que su hombre era una especie de caballero blanco que únicamente velaba por su bienestar, decidió poner fin a sus pensamientos y no comentar nada de lo ocurrido con nadie de su círculo cercano. Aún no sabía el por qué le pareció mala idea hacer eso, pero seguramente su intuición tendría razón, por lo que no lo pensó mucho tampoco.
Aunque si supiera en lo que se estaba metiendo…
O eso era lo que pensaba cierta persona, una persona que podía llegar a esa conclusión incluso desconociendo los pensamientos íntimos de Ayano Aishi.
Info-chan se encontraba tecleando en una habitación de ubicación desconocida, fuera de la escuela. Un cliente había solicitado sus servicios urgentemente.
Siendo sinceros, la joven estaba, cuanto menos, sorprendida de que cierta persona hubiese solicitado sus servicios sin ningún tipo de sospecha. Pero que podía decir, trabajo es trabajo. Además de que, controlando a esa pieza en concreto, podría obtener un mayor beneficio y operación para lograr su objetivo.
Si utilizaba sus cartas correctamente, incluso podría obtener mayores beneficios de los que tenía previsto en un principio. No obstante, para ello debía prepararse rápidamente para responder ante múltiples escenarios posibles. La incertidumbre que envolvía a sus planes era, por desgracia, mucho mayor de lo que le gustaría, más ella no debía exteriorizar eso a ninguno de sus clientes.
Sobre todo, si hablamos de esa persona en concreto, por eso debía mantener la verdad acerca del asesinato de Osana Najimi oculta a toda costa. Aunque, ella ya se estaba previendo que debería ocultar también algunos incidentes futuros, más aún por lo que había observado recientemente en las cámaras que monitoreaban el plantel educativo al que "asistía".
Rezaba que la incompetencia de aquellos encargados de hacer las investigaciones correspondientes no desvelara la verdad de los cuerpos. Así es, se atrevía a asumir que el próximo incidente sería dentro de muy poco. No se molestaría en interferir directamente, aunque tenía sus objetivos claros, ya estaba mentalizada para no verse involucrada si la operación fallaba gracias a cierto error de cálculo que no había considerado en sus planes iniciales.
Si lo pensaba con detenimiento, ya se encontraba en una situación de extremo cuidado. Pese a ello, la costumbre le permitía mantener la calma y mantenerse en movimiento. Incluso con el error de cálculo, incluso con los relativamente impredecibles incidentes que tendría que soportar y ocultar durante las siguientes semanas.
Incluso si su cliente misterioso era ni más ni menos que Megami Saikou.
Y hasta aquí el capítulo de hoy. Algo corto, lo sé, pero quería traer este pronto puesto que los siguientes serán largos y, no voy a mentir, tal vez tarde bastante esta vez.
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Sin más que decir, Barandilla Show se despide.
