Capítulo 24: Vigilancia

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Ubicación: Residencia Uchiha

- No… por favor no! Basta! – gritaba Sakura entre sueños. Era la segunda pesadilla que tenía esa noche.

Cuando tuvo la primera, todos los individuos de la casa se despertaron de golpe, y corrieron a socorrer a la chica pensando que estaba siendo atacada. Pero solo era un sueño. Des de que la habían interrogado esa mañana, Sakura había permanecido en un estado constante pánico. Sasuke la había forzado a dormir con su sharingan pero eso no la libraba de lo que su mente reproducía una y otra vez al cerrar los ojos. Ruiko y cientos de personas más… torturadas y asesinadas delante suyo… por su culpa. No habló… no podía permitir que alguien como Kabuto o los Zetsu obtuvieran el poder del fénix. No habló y ellos murieron. Revivir esos momentos mediante el interrogatorio había roto la coraza que Sakura había creado para protegerse. Y, entonces, recordó porque se había dormido. Era cierto que su cuerpo ya se encontraba al límite y que la tortura física que le habían infligido había sido terrible… pero lo que realmente la rompió fue el sentimiento de culpa. Tenía las manos manchadas con la sangre de cientos de inocentes.

- No! Por favor! – volvió a gritar retorciéndose en la cama.

Naruto entró corriendo a la habitación y la agarró por los hombros. Esta vez, solo el había acudido.

- Sakura despierta! Es una pesadilla! – le dijo mientras la sacudía para despertarla. La chica abrió los ojos asustada y cuando vio al rubio sus ojos se llenaron de lágrimas.

- Están muertos, Naruto… murieron por mi culpa – murmuró entre sollozos. El Uzumaki la abrazó con fuerza. No sabía de que le hablaba, pero no era momento de interrogarla.

- Shh solo era un sueño – le susurró al oído – Estás a salvo.

Pasaron unos minutos y la pelirrosa consiguió calmarse en los brazos de su amigo. Le partía el alma verla así… tan destrozada. Naruto la ayudó a recostarse en la cama y cuando creyó que ya estaba mejor se dispuso a salir de la habitación, pero Sakura lo llamó.

- Naruto… te quedas conmigo? – le preguntó apenada. No quería estar sola, no se atrevería a cerrar los ojos sino estaba el. Naruto sonrió con dulzura y se recostó en la cama a su lado.

- Siempre, Sakura-cahn – le contestó mientras la pelirrosa se recostaba sobre su pecho. El rubio la rodeó con sus brazos y la observó hasta que se quedó dormida – Siempre…

Sasuke apretó la mandíbula al verlos. Naruto había dejado la puerta entreabierta tras de si por lo que el pelinegro fue testigo de toda la escena. El había llegado unos segundos más tarde que el rubio pero no se había atrevido a entrar. Sakura no lo necesitaba… ya no. Aunque la pelirrosa le hubiese confesado abiertamente que lo quería, las cosas habían cambiado. Irónicamente, habían cambiado para Sakura y habían cambiado para el.

Des de que la había visto en el hospital, se sentía diferente. No supo en que momento su mejor amigo había ocupado su lugar en el corazón de la chica y eso le molestaba. Aun así, no quería intervenir… en parte, porque creía que era lo que se merecía por abandonarla seis años atrás, pero también porque creía que eso era lo mejor. El jamás sería como Naruto… y jamás podría ofrecerle esa calidez a su compañera. Entonces Sasuke asumió la verdad incómoda de que… Naruto era su mejor opción, y Sakura estaba mejor con el. Con ese pensamiento, el Uchiha se dio media vuelta y volvió a su habitación dejando a sus compañeros en la intimidad y sintiéndose ligeramente decepcionado.


Ubicación: Torre del Hokage

A la mañana siguiente, tanto Neji como Shikamaru fueron llamados a la oficina del hokage antes de coordinar las rondas de vigilancia. Al parecer el Ninja Copia tenía algo importante que decirles. Tsunade y Jiraya llegaron a la par, e Inoichi, Shikaku y Gai llegaron poco después. Kakashi apenas había pegado ojo por el descubrimiento de la noche anterior. Óbito se había quedado con el barajando estrategias hasta que se hizo de día, pero estaba preocupado por su amigo. No se estaba cuidando y necesitaba descansar. Más ahora que sabían que una nueva guerra se acercaba.

- Gracias por venir – habló Kakashi. – Ayer, Tsunade descubrió que el cuerpo de Sakura está asimilando el poder del fénix proporcionándole ciertas habilidades… - empezó sorprendiendo a los presentes.

- Que clase de habilidades? – preguntó Neji entrecerrando los ojos. Eso no pintaba bien.

- Sus células se regeneran a una velocidad jamás vista y no tiene nada que ver con su nivel de chakra. – explicó la mujer rubia.

- Creemos que esa es la razón por la que Kabuto experimentaba con humanos. Yakushi quería el poder de Sakura y la usó para mejorar a sus sujetos…para hacerlos indestructibles. – añadió Jiraya.

- Eso coincide con lo que vimos en el interrogatorio. – dijo el Yamanaka.

– Gai – llamó Kakashi a su eterno rival - Necesito que lleves a Ibiki y a Morino para que interroguen a los heridos que rescatasteis. Hemos de saber si los experimentos funcionaron.

- Hai!

- Por que querría Kabuto mejorar a humanos? – cuestionó Neji con sospecha. El hokage miró de reojo a Óbito y asintió con la cabeza.

- Están creando un ejército. Por eso, se le unieron los Zetsus… ellos fracasaron, y ahora el único fin que les interesaría lo suficiente como para trabajar con alguien como Kabuto sería la destrucción del mundo shinobi. – explicó el Uchiha dejándolos atónitos. – Ya no pueden contar con los bijus, así que están buscando otros recursos.

- Y que saca Kabuto de esto? – preguntó Shikaku pensativo. Esa pieza le faltaba.

- No lo sabemos. En cualquier caso, Yakushi se ha encargado de reclutar a todo ninja renegado o bandido que tenga motivos para aborrecer el nuevo orden, y se están preparando. Creemos que tiene ha dividido sus tropas entre los diferentes escondites que tiene repartidos por las cinco grandes naciones. Necesitamos encontrarlos…

- Organizaré las partidas de los escuadrones – coincidió el padre de Shikamaru. – Hijo, tendremos que coordinarlo todo con la vigilancia de Sakura porque voy a necesitar a muchos shinobis. – añadió. El joven Nara asintió.

- Tsunade y yo visitaremos a un viejo amigo – mencionó Jiraya mirando a su mujer. – Orochimaru decidió retirarse después de cumplir condena pero seguro que aun tiene contactos.

- Es una buena idea. El y Kabuto eran cercanos… - coincidió Kakashi. – Bien, todo el mundo ya sabe lo que tiene que hacer. Está demás decir que hasta que no estemos seguros, esta información es confidencial. Pueden retirarse!

- Hai! – gritaron todos antes de retirarse salvo Óbito y Shikamaru.

- Shikamaru, he hablado con el Kazekage. Suna está al tanto de la situación y vienen para aquí. – dijo Kakashi.

- Para aquí? – preguntó confundido.

- Necesitamos diseñar una estrategia conjunta con nuestro mayor aliado.

- Entiendo… tsk, que problemático – contestó el moreno con media sonrisa. En realidad se alegraba de que Gaara hubiera decidido venir. Hacía semanas que no veía a Temari y la echaba de menos. El joven Nara se dispuso a salir pero antes le preguntó algo al hokage. Algo que le había estado inquietando des de que llegaron…

- Kakashi, si Sakura está asimilando al fénix… cuanto tiempo le queda para convertirse en aquello que más teme? – como odiaba a ese crío y a su cerebro. Shikamaru era tan perceptivo que nunca se le escapaba nada.

- No lo sabemos – se sinceró este. – Tsunade ha hecho predicciones pero quiero creer que podremos lidiar con Sakura una vez eliminemos a Kabuto de la ecuación.

- Has pensado ya en como vas a decirle eso a Naruto y a Sasuke? – le preguntó este con el ceño fruncido. Poner a Sakura en la cola de sus prioridades era lo que los había mentido en ese lío para empezar. Kakashi soltó un bufido.

- Tendrán que cumplir con su deber – contestó este evasivamente. Shikamaru abrió los ojos y negó con la cabeza. Kakashi estaba siendo un iluso si creía que sus alumnos dejarían de lado a Sakura, y si los enfadaban más… podrían hasta negarse en colaborar con las partidas para eliminar a ese nuevo ejército.

- Pues que dios nos ayude! – soltó sarcástico. Óbito lo miró arqueando una ceja sin comprender el punto del chico. – Vamos a luchar contra un ejército no-humano y con super poderes, y tu vas a cabrear a las dos únicas personas que posiblemente puedan derrotarlos. – finalizó para marcharse.

- Si… que dios nos ayude – murmuró el peligris soltando un suspiro.


Ubicación: Residencia Uchiha

A pesar del calor abrasador que hacía ese día, Sasuke se había pasado toda la mañana haciendo ejercicio para descargar su frustración. Aun con el sudor recorriendo su cuerpo, el pelinegro entró en la cocina para beber algo, y se encontró con Sakura de espaldas a el… cocinando.

- Que haces? – soltó de repente haciendo que esta se sobresaltara. Se giró a mirarlo avergonzada. Estaba horrible. No es que Sasuke pensara que ella fuera fea… todo lo contrario. Sin embargo, su mirada se veía opacada por las ojeras que marcaban su rostro debido a la falta de sueño.

- Sasuke-kun! Me has asustado – dijo esta intentando tranquilizar la arritmia que le había provocado ver al moreno. Durante el verano, Sasuke tenía la costumbre de entrenar sin camiseta, y a la pelirrosa le costaba acostumbrarse tener su ejercitado torso pasearse por la casa sin pudor alguno. – Estoy cocinando…

- Eso ya lo veo – respondió con sarcasmo – por que? – preguntó entrecerrando los ojos. La chica bajó la mirada. Por que tenía que ser tan desconfiado?

- Bueno… he pensado que podría prepararos la comida para compensaros. Habéis sido muy amables al dejar que me quede en vuestra casa y… creo que anoche no os dejé dormir muy bien – explicó apenada. Era verdad, si el barrio Uchiha estuviera ocupado por más gente sus pesadillas habían mantenido en vela a todo el vecindario. No obstante, Sasuke parecía más molesto aun por el hecho de que quisiese hacer algo por el que porque quisiese cocinar.

- Hmp no hace falta – dijo mientras le arrebataba la espumadera de la mano de la pelirrosa y la volvía a guardar en el cajón. Sakura frunció el ceño. Por que actuaba así?

- No es molestia de verdad… quiero hacerlo! – le rebatió ella volviendo a sacar el utensilio. Sasuke se enfadó más. Ahí estaba, "Santa Sakura"… una vez más, pensando en los demás antes que en ella. Tenía pesadillas porque la habían torturado y ella se preocupaba por no haberlos dejado dormir. Como la odiaba…

- He dicho que no – repitió agarrándole la espumadera, pero Sakura no la soltó.

- Insisto – dijo ella molesta. Por que no podía dejarla hacer ese gesto.

Forcejearon un poco hasta que la a la pobre espumadera se le desarmó el mango haciendo que cada uno se quedara con una mitad, y, del impulso, Sakura cayó hacia atrás. Cerró los ojos esperando el impacto contra el suelo, pero este nunca llegó. En cambio, la pelirrosa sintió unos fuertes brazos que la agarraban de la cintura. Su corazón se paró al ver que Sasuke la había atrapado a tiempo, y que ahora lo tenía tan cerca de su rostro. Sus ojos, negros como la noche, la miraban con intensidad. Los brazos de Sasuke no era como los de Naruto. No eran cálidos… sino duros, firmes e inflexibles. Aun así, Sakura sintió que la manera en como la había envuelto en ellos había sido de extrema delicadeza… como si temiera romperla. Por su parte, Sasuke no supo cuanto tiempo pasó perdido en los ojos de jade de la chica, o por que sus brazos no la soltaban una vez había pasado el peligro. Solo sabía que estar cerca de ella… le hacía sentirse bien. De pronto, el sonido de alguien aclarándose la garganta los sacó del trance. Ambos se separaron rápidamente con las mejillas ligeramente sonrojadas ante la mirada divertida de Suigetsu.

- Oh por favor! no paréis por mi – dijo con sonra mientras entraba a por un vaso de agua.

- No es lo que parece! – exclamó Sakura avergonzada. Este le dedicó una sonrisa maliciosa.

- Y que es exactamente lo que parece, preciosa? – le preguntó. Sakura soltó un bufido al sentirse atrapada, y huyó de la cocina y de los comentarios embarazosos de Suigetsu. Luego, este miró a Sasuke divertido.

- La excusa del forcejeo? – preguntó burlón. Sasuke arqueó una ceja. – Oh vamos Sasuke! Es de manual – se rio. En ese momento, llamaron a la puerta.

- Hmp cállate – le contestó mientras salía para abrir.

Cuando el moreno abrió la puerta frunció el entrecejo y se le tensó la mandíbula. Delante suyo, estaban todos los shinobis de su generación incluyendo dos de las personas que más detestaba: Kiba Inuzuka y Sai/ reemplazo. Entrecerró los ojos y los miró con desgana. Es que alguien había convocado una estúpida reunión de compañeros? Estupendo – pensó sacástico – como si tener al dobe las 24 horas no fuese suficiente. Al ver que el Uchiha no decía nada, Ino se impacientó.

- No vas a dejarnos pasar? – le preguntó molesta.

- Estoy pensando en por que debería – le contestó secamente.

- Tenemos derecho a ver a Sakura, imbécil – escupió Kiba con la voz cargada de resentimiento. Odiaba haber sido de los últimos en enterarse del retorno de la chica. Sasuke respiró hondo para no arrancarle la cabeza al chico perro.

- Kiba… - lo llamó Shikamaru a modo de advertencia. – Sasuke, venimos por orden del hokage. Vamos a explicaros como funcionarán las rondas de vigilancia… para que Sakura esté al tanto. – le explicó el joven Nara.

- Y también venimos porque nos preocupa – añadió Ino. No os preocupaba tanto cuando la dabais por muerta – iba a responder el pelinegro pero entonces sintió una mano posarse sobre su hombro. El Uchiha se giró y se encontró con la mirada seria de Naruto. Este asintió con la cabeza indicándole que los dejara pasar. Los necesitaban para cuidar de Sakura. Muy a su pesar, Sasuke se hizo a un lado para que los shinobis pudieran entrar, pero no sin antes mascullar.

- El perro se queda fuera

- Más quisieras traidor! – gritó Kiba histérico – Akamaru va donde voy yo! – exclamó defendiendo a su can.

- Hmp! No hablaba de Akamaru… - le contestó en tono burlón. La cara de Kiba se tornó roja por la rabia que sentía hacia el pelinegro, pero antes de que pudiera abalanzarse sobre el, Shino se lo impidió.

- Kiba, compórtate – le pidió su amigo.

- Pero ha empezado el! – protestó.

- Shino tiene razón – añadió Tenten – Estamos aquí por Sakura. Si no eres capaz de dejar de lado tus diferencias con Sasuke entonces no entres.

Kiba soltó un bufido y masculló un "está bien" mientras se adentraba en la mansión junto a sus compañeros. Naruto los guio hasta el salón donde algunos se sentaron, y otros se mantuvieron de pie. Unos segundos después, Itachi y Shisui entraron también acompañando a la pelirrosa para que estuviera presente en la reunión.

La primera impresión que tuvo la Haruno al ver a sus antiguos compañeros era que el tiempo había hecho mella en todos ellos. Se veían mayores… más maduros. Aquel grupo de niños con los que estudió en la academia ya no existía, ahora todos eran reconocidos shinobis de la hoja. Al ver las miradas posarse sobre ella, Sakura empezó a incomodarse. La mayoría la miraba con alegría pero pudo divisar un par de miradas de lástima entre su pequeño público. Eso la cohibió. No quería que la vieran como ella se veía ahora mismo… vulnerable, débil y rota. Agradeció internamente que Ino fuera la primera en levantarse y darle la bienvenida con un abrazo, ya que eso relajó el lugar. Acto seguido, todos la recibieron con los brazos abiertos y un contenido entusiasmo.

- Si no hubiera sido todo tan secreto, te habríamos venido a ver antes – le dijo Kiba con recelo mientras la abrazaba. Sin embargo, el comentario iba más dirigido a sus compañeros que a ella.

- Lo se, Kiba. Me alegro de verte – contestó la chica con dulzura.

- Mi flor de cerezo! has despertado de tu sueño y estás más hermosa que nunca! – la alabó Lee abrazándola con tanta fuerza que Sakura creyó que la iba a ahogar. Por suerte, Tenten se lo quitó de encima estirándolo de la oreja.

- La vas a matar animal – le riñó la chica. Luego, se dirigió a la pelirrosa.

- Te hemos echado de menos – le dijo.

- Y yo a vosotros – susurró Sakura emocionada. – gracias por rescatarme.

- Solo te devolvíamos el favor – le bromeó la castaña. La Haruno sonrió. Como adoraba a Tenten… era como un torbellino de aire fresco. Parecía ser la única que no la trataba como si fuera de cristal y eso le gustaba.

Una vez terminaron de recibirse, Shikamaru se dispuso a explicar el plan de vigilancia.

- Bien, vamos a coordinar nuestras guardias junto a las partidas de los escuadrones que darán caza a Kabuto y a los Zetsus. El objetivo es que Sakura recupere su vida normal pero que esté siempre acompañada hasta que averigüemos como solucionar el asunto del fénix, y a la vez que cumplamos con nuestras misiones para con la aldea. Nos dividiremos por parejas y estas rotaran cada tres días. Cada semana se enviarán dos partidas de búsqueda que volverán a tiempo para cubrir su turno. Alguna pregunta?

- Por que no vais vosotros en busca de los Zetsus y el teme y yo nos quedamos con Sakura-chan? – preguntó Naruto molesto. Por que Kakashi se empeñaba en separarlo de ella?

- Porque estar encerrada en la mansión Uchiha no es recuperar su vida normal, Naruto. – soltó Ino con exaspero.

- Podemos acompañarla cuando salga – sugirió este desafiante.

- No solo es por eso, Naruto – habló Neji – Vamos a necesitaros a ti y a Sasuke para derrotar a Kabuto. Entonces el rubio no replicó. No lo había pensado pero si no participaba en las partidas no podría matar a Yakushi con sus propias manos. Sonrió decidido y miró a Shikamaru.

- Bien! Yo voy con el teme, dattebayó! – exclamó haciendo que el Uchiha sonriera cómplice. Le había leído la mente. El no quería que lo emparejaran con nadie más porque no se compenetraba con nadie como lo hacía con Naruto. Además, ambos tenían un asunto pendiente con Kabuto. Como iban a disfrutar los dos juntos matando a esa sabandija…

- Lo siento Naruto, pero tu y Sasuke iréis por separado para compensar equipos. – contestó el Nara haciendo ambos fruncieran el ceño. – Tu y Sasuke sois los únicos capaces de distinguir a los Zetsus cuando tomen la forma de alguno de nosotros. Los demás tendremos que apañarnos yendo acompañados de un ninja sensor pero debemos aprovechar vuestra habilidad. Por eso es mejor que vayáis en equipos distintos.

- Está bien… – dijo resignado.

- Bien la primera ronda estará formada por: Kiba y Shino, Ino y Sai, Neji y Tenten, y Sasuke y yo, y la segunda ronda serán: Rock Lee y Neji, Ino y Chouji, y Naruto e Hinata. – organizó el chico haciendo que Sasuke suspirara aliviado. Shikamaru era lo mejor que le podía haber tocado… porque a los demás no los habría aguantado. Por otro lado, Naruto se tensó al saber que iría de pareja con Hinata. No es que no quisiese ir con la Hyuga, pero las cosas entre ellos no acababan de ir del todo bien des de hacía un tiempo. Des de que ella te dijo que te amaba para ser precisos - se auto-recriminó el kitsune.

- Y nosotros? – preguntó Suigetsu ofendido auto-señalándose con el dedo y apuntando al resto de Taka también.

- Vosotros ayudareis en otra misión – informó el joven Nara – estamos mapeando todos los escondites de Orochimaru por si acaso. Creemos que Kabuto puede estar usándolos como base de operaciones. Necesito que Karin, Juugo y tu nos ayudéis a encontrarlas y a destruirlas.

- Destruir las instalaciones del psicópata que experimentó conmigo durante años? – preguntó irónico el hombre agua – Dalo por hecho! – exclamó con entusiasmo.

- Bien, Itachi y Shisui – los llamó – necesito que dirijáis las guardias de vigilancia de la aldea. Vamos a reforzar la seguridad pero necesitaríamos vuestro sharingan para anticiparnos a cualquier amenaza. – explicó. Ambos Uchihas asintieron.

Sakura entrecerró los ojos ante la última orden de Shikamaru. Esas estrategias iban mucho más allá de simplemente vigilarla. Si Itachi y Shisui tenían que vigilar las fronteras de la villa significaba que había otra potencial amenaza a parte de ella.

- Shika – lo llamó sorprendiéndose a si misma por la firmeza de su voz – Que no nos estás contando? – preguntó de forma directa. El joven Nara sonrió para si. Sabía que era imposible que Sakura no notase que pasaba algo. El joven soltó un suspiró y le contó la verdad a pesar de las órdenes del hokage.

- Kabuto y los Zetsus se preparan para una nueva guerra – dijo dejando a los presentes atónitos. Otra guerra? No podía ser posible…

- Que?! – gritó Naruto furioso.

- Era demasiado bonito para que durara… - masculló Tenten rabiosa.

- Por que ahora? – preguntó Sakura más para si misma que para los demás. – No tiene sentido… Ya no tienen a los bijus ni al Edo Tensei. Por que nos declararían la guerra estando más débiles que nunca? – continuó preguntando despertando la confusión en sus compañeros. La pelirrosa tenía razón, no tenía sentido. Sakura miró fijamente a Shikamaru a los ojos intentando averiguar que le ocultaba su amigo. De pronto, tuvo un presentimiento. – No están más débiles, verdad? – preguntó aterrada. El pelinegro negó con la cabeza.

- A que te refieres? – preguntó Sasuke intrigado. Se había perdido en el duelo de miradas entre el Nara y Sakura.

- No están más débiles, sino más fuertes… gracias a mi. – concluyó la chica abrazándose su pequeño cuerpo. Los presentes aun no entendían lo que ocurría.- Shika, mi informe médico. Que decía? – preguntó con un hilo de voz.

- Sakura… - murmuró el chico. No quería decírselo. Sabía que ella se culparía por todo.

- Mi informe médico, Shikamaru! – gritó esta vez más alterada.

- Tu cuerpo está mutando. Parece ser que estás asimilando al fénix y este se ha convertido en una fuente de un poder regenerador inigualable. – explicó el Nara.

- No! – ahogó un sollozo la pelirrosa llevándose las manos a la cara. La imagen de Ruiko ocupó su mente, y empezó a temblar.

- Que? – preguntó Sasuke anonado. Asimilando? Que demonios significaba eso?

- Que mierdas significa eso?!– gritó Naruto por los dos.

- Significa que ya sabemos porque me usó Kabuto para sus experimentos – explicó Sakura con la mirada gacha – ha usado mis poderes para crear soldados que no puedan morir.

En medio del silencio sepulcral, un escalofrío recorrió la espina dorsal de cada uno de los presentes. Era una sensación muy familiar que creían haber olvidado por fin… el mismo presentimiento que tuvieron tres años atrás. El llamado de la muerte y la desesperación….la imagen de la destrucción de las aldeas… y el sufrimiento de las penurias económicas como consecuencia. Era la sensación del dolor, el llanto, y la pérdida…. El infierno que había regresado para llamar a sus puertas. Era la guerra.

Los shinobis abandonaron el hogar de los Uchihas con un mal sabor de boca. Su hermosa burbuja de paz se había roto, y debían volver a prepararse para el destino más cruel. Fatigados regresaron a sus casas e intentaron olvidar que… a partir de mañana, todo cambiaría.

Por su parte Sakura no se había movido del salón. Estaba sentada, encogida en sobre el sillón, con la mirada perdida en el jardín de la casa. Había fracasado. No había servido de nada mantener al fénix a raya en su interior. Kabuto había encontrado la manera de usar su poder de todas formas, y, ahora, todo lo que una vez juró proteger estaba condenado. Era su culpa. Ruiko y los demás habían muerto por querer hacerse la fuerte, y ahora sus seres queridos también morirían por ello. Las lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas sin que se diera cuenta. Maldito destino! – se dijo con impotencia. Si ella hubiese muerto cuando tocaba, nada de esto habría pasado.

- No lo hagas – la interrumpió una voz. La Haruno se giró sorprendida, y se encontró a Sasuke sentado a su lado mirando con sus ojos puestos en el jardín.

- Es culpa mía – susurró Sakura con la mirada triste. – Si hubiese muert…

- No lo es. – la interrumpió el moreno de forma abrupta aun sin mirarla. – No podemos cambiar lo que ocurrió, así que deja de llorar… por favor – añadió al final intentando no sonar tan duro. Sakura se quedó perpleja ante las palabras del chico.

- Tienes razón… no podemos – murmuró la chica con una sonrisa. Sabía que, a su manera, Sasuke intentaba estar ahí para ella. Volvió su mirada al jardín nuevamente y se dejó acompañar por Sasuke y su silencio. – Y ahora que? – preguntó al cabo de unos segundos. De pronto, Sakura sintió que otra presencia acomodarse en el sofá a su otro lado. Giró el rostro y sus ojos se cristalizaron al encontrarse con la radiante sonrisa de Naruto.

- Pues ahora… luchamos Sakura-chan – le dijo el rubio con determinación sin borrar la sonrisa. – Verdad, teme? – le preguntó juguetón el Uzumaki. Media sonrisa se dibujó en el rostro del Uchiha.

- Hmp – afirmó sin desviar la mirada.

Una enorme sensación de felicidad y seguridad invadió el corazón de Sakura. Por unos instantes, había dejado de tener miedo. Y es que el equipo 7 siempre fue su reugio…. Su hogar. Los tres juntos eran imparables. Con ellos Sakura se sentía capaz de todo. Lucharían. Una vez más, lucharían por defender aquello que más amaban. Lucharían sin miedo y con valor como debían porque ese era su destino shinobi.

- Juntos? – preguntó la pelirrosa mirando al frente con decisión.

- Siempre. – respondió Naruto por los dos.

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Continuará...