Tiempo Actual en Storybrooke.
(Mal)
No puede ser. No puede ser.
El Cristal de la Memoria no funcionó. Ben aún sigue creyendo que es Arthur pero ¿Por qué? Lo hicimos todo como Gold nos dijo. El cristal debió haber funcionado, no me explico el porqué no resulto.
—¿Por qué Ben no nos recuerda?— pregunta Evie mirandome confundida.
—Creo que yo sé porque— dice Bella acercándose a nosotros—. Los Cristales de la Memoria solo sirven para curar de un efecto desmemorizador a la vez. Su amigo junto con nosotros, fue afectado por la Maldición Oscura, por lo que el cristal lo curo de la maldición, no de la Falla.
Genial. Henry y yo viajamos a un reino desconocido, fuimos perseguidos por hienas, casi nos alcanza una maldición. Todo ese esfuerzo no sirvió de nada.
Un torbellino rojo aparece enfrente de nosotros. El Sr. Gold se deja ver ante nosotros. Nos mira y luego va abrazar a Bella.
—La Maldición Oscura me afecto a mí también. Lamento no haberles podido ayudar— nos dice a mí y a mis amigos—. Esa maldición solo fue el inicio de nuestros problemas.
—¿De qué hablas, Gold? — pregunta Regina confundida.
—¿No han notado que alguien nos falta?— nos miramos a todos.
—Killian— dice Emma.
—Happy— dice uno de los enanos.
—Ruby— dice la abuelita.
—Esos que desaparecieron, fue por Frollo. Los encerró bajo un hechizo y solo nos dejo a nosotros.
—¿Por qué?— pregunta Nieves confundida.
—Quería tener el máximo potencial de Storybrooke.
—Gold, explícate— dice David exasperado.
—Nos usará para un ritual— nos dice de repente—. Piensa usarnos para revivir al Hada Negra.
Todos nos miramos con temor.
—Muy listo, Oscuro— el viejo padre y Narissa se encuentran en el techo de la torre del reloj—. Lamentamos que nuestra amiga Úrsula halla fallecido antes de ver como nuestro plan funciona.
—Frollo, piensa un momento, es una locura usarnos para tu ritual.
—La ceremonia funcionará a la perfección, para eso, te robé esto— nos muestra una varita de color negro, pero un negro que casi parece vacío.
—Esa vara es peligrosa, incluso con su dueña muerta.
—No importa, Fiona y yo gobernaremos juntos el mundo.
—¿Disculpa?— Narissa lo volteo a ver.
—Oh, claro Narissa, lo olvidé— la bruja nos miró con una sonrisa, sin percatarse de que Frollo levantó su palma de su mano—. Ya no eres necesaria.
Lanzó una estela de un rojo oscuro, que lanzó a Narissa hacia la calle. Su cuerpo inerte quedó enfrente de nosotros. Estaba muerta. Frollo mató a su propia secuaz.
—La gloria finalmente será mía, y te mostraré que soy mas poderoso que tú— alzó sus manos.
De ellas, salió un chorro de magia roja y negra que empezó a formar un torbellino del mismo color que empezó a extenderse por toda la ciudad. No puedo creerlo, es una magia oscura, incluso peor que la de mi madre.
—¡Señor de las Tinieblas, escucha mi ruego!— una especie de látigos color rojo descendió y comenzó a enredarse en el cuerpo de Frollo— ¡Trae de vuelta al hada cuyo corazón se escureció, aquella, creadora de toda la magia oscura, la inventora de la Maldición Oscura, al Hada Negra!— unos potentes rayos rojos empiezan a caer sobre la ciudad— ¡Te ofrezco como ofrenda a este pueblo, culpables de la muerte de la mas grande criatura que ha existido!— otra fuerte ráfaga de viento nos azota a todos.
—¡Debemos detenerlo!— Gold, David, Henry y varios hombres intentan llegar a la torre del reloj, Frollo los mira con unos ojos rojos y con un movimiento de mano, todos son derribados.
—¡Vamos!— grita Arthur.
Carlos y Jay corren con él, pero sufren lo mismo que los demás.
No puedo evitarlo, ya no puedo aguantarlo. Mi furia a comenzado a crecer de forma drástica. No poder ayudar a Ben. No poder ayudar a Storybrooke. Ya es hora de actuar.
Mi cuerpo se calienta. Un vapor morado me cubre. La transformación se ha activado.
(Ben/Arthur)
La chica rubia. Mal, me parece que se llama, ha sido envuelta por un extraño vapor morado. Sus ojos se tornaron verdes. Cuando el vapor se va, ya no es una chica, se ha transformado en un enorme dragón morado, alza el vuelo y comienza a lanzarle fuego a Frollo. Vaya, debe ser poderosa. Sin embargo esto me resulta... muy familiar.
—¿Su amiga se puede transformar en dragón?— Nieves mira a los otros chicos.
—Es hija de Maléfica, lo lleva en la sangre— dice la chica castaña con una sonrisa.
El fuego que Mal le lanza a Frollo, este lo desaparece con un movimiento de mano, me he quedado perplejo. El brujo se veía demasiado concentrado, pero parece que cada ataque que recibe del dragón, se empieza a desestabilizar, como si el ataque lo empezará a fatigar.
—Esa es la respuesta— dice el Sr. Gold—. Para completar el ritual, Frollo debe usar todo el poder que tiene, si no quiere que el hechizo lo consuma a él.
—¿Dices que si...?
—Si ayudamos a la chica a atacar a Frollo, éste se debilitará, no completará el ritual y la misma magia de su hechizo lo consumirá como alimento.
Regina, Gold y Emma caminan hacia la torre del reloj, Frollo esta tan concentrado por el dragón que no se ha dado cuenta de los demás. Los tres levantan sus manos y lanzan estelas de magia hacia Frollo, quien al verse atacado por ellos también intenta protegerse, empezando a debilitarse cada vez más.
El dragón atacando a alguien que se defiende como puede. Un dolor de cabeza intenso me llega. He visto esto antes, pero ¿Dónde?
Miro de nuevo a Mal en su forma de dragón, mis ojos comienzan a ver a detalle a ese ser, de repente veo un téntaculo que intena golpearla y el dragón lo esquiva. Sacudo mi cabeza y la visión desaparece. Pero vuelvo a ver lo mismo, es raro... como si...
La imagen de una chica morena con forma de pulpo gigante me golpea de nuevo. Uma, la hija de... de... Úrsula. Mal, la hija de Maléfica y... mi ¿novia?
Veo a los amigos de Mal, la chica morena ahora tiene el pelo azul oscuro, un traje de cuero del mismo color, el chico bajito, tiene el pelo blanco, con un atuendo en blanco y negro y detalles dorados, el otro, su pelo largo y castaño le cae en la espalda, su chaleco, amarillo, azul rojo, un gorro rojo y pantalones gastados. Evie, la hija de la Reina Malvada, Jay, el hijo de Jafar y Carlos, el hijo de Cruella de Vill.
Un recuerdo llega a mí,
—Ben— Mal, con el pelo morado y el vestido amarillo me mira con tristeza—. Nunca te dije que te amaba porque sentía que no era lo suficientemente buena para ti. Pero... Ben, claro que te amo, siempre te he amado— y me besa, me da, lo que yo siento, fue mi primer beso.
Soy... Ben, hijo de Bella y Bestia... y soy rey... rey de Auradon.
Todo me golpea, los recuerdos. La elección de quienes vendrían de la Isla de los Perdidos a Auradon, como elegí a la chica quien se convirtió en mi novia y a los chicos que se convirtieron en mis mejores amigos. El Hechizo de Amor de Mal, mi actuación en el juego, la primera cita, como me enamoré de ella incluso cuando su hechizo desapareció en el Lago Encantado. Como la convencí de no hacer caso a Maléfica, como nos defendió cuando su madre nos congelo y se transformo en dragón. Como la seguí a la isla cuando regreso, me capturaron los piratas de Uma, nos enfrentamos a ellos, el hechizo de amor que Uma usó en mi, Mal y su primer beso. Como ambas se transformaron y lucharon, mi intervención en la pelea y el baile sobre el agua. Recordaba mi vida en Auradon de nuevo.
—Chicos— dije a mis amigos villanos—. Soy... Ben.
Los chicos me miraron con asombro y alegría. Había vuelto.
—¡Ben!— gritan los tres.
Un grito desgarrador nos hace voltearnos, el cuerpo de Frollo ha empezado a desintegrarse, su hechizo lo consumió. Ha muerto al fin.
—Lo lograron— grita uno de los enanos.
Mal baja hacia nosotros, la magia la envuelve y se transfoma nuevamente, su cabello ha vuelto ser morado ¿No puede ser mas perfecta? Me mira y yo a ella. Me acerco a ella.
—¿Supongo que no me recuerdas?— me pregunta con tristeza.
—Me temo que no— hago una pausa, me acerco a su oído y susurro—. Mal Igna.
Mal me da una sonrisa tan amplia. Me mira y me da un abrazo que le correspondo, después me mira y me da un beso. Nos separamos y nos volvemos a abrazar. Carlos, Evie y Jay se nos unen. Carlos se separa.
—Si entienden que el Hada Madrina y los papás de Ben nos matarán cuando volvamos ¿verdad?— dice con diversión.
—Nos dejaran en la Isla de los Perdidos— dice Evie con una sonrisa.
—Salvamos a Ben— dice Jay.
—Eso debe contar para algo— continua Mal.
—Tambien nos ayudaron a nosotros— dice Nieves acercándose.
—Sin ustedes, jamás hubiéramos sabido que estábamos bajo una maldición— dice David.
—Y sin su intervención, Frollo hubiera ganado.
—Ademas seguiríamos atrapados en esa burbuja— un hombre atractivo, con un garfio en la mano aparece detrás de nosotros—. Hola, amor.
Emma corre hacia él y lo abraza.
—Parece que los Salvadores ahora fueron ustedes— nos dice Regina.
—Es momento de regresar— les digo a mis amigos, tomamos la varita.
—Fue un placer conocerlos— dice Carlos.
—Gracias por todo— dice Evie.
—Gracias por la comida— comenta Jay.
—Gracias a ustedes, por ayudarnos— nos dice Regina.
Agito la varita.
—Bíbbidi, Bábbidi, Bú— somos cubiertos por una estela blanca, mis pies dejan de tocar el suelo y Storybrooke desaparece de mi vista.
En Auradon
(Mal)
Estamos nuevamente en la Falla, los reyes y el Hada Madrina sigun ahí, parece que no ha pasado ni una hora de que nos fuimos, y en Storybrooke pasamos días. Cuando Ben ve a sus padres, corre hacia ellos y los abraza. Le doy su varita al Hada Madrina quien nos ve desaprobatoriamente.
—Entienden el problema en el que están— nos dice con dureza—. Robaron mi varita, arriesgaron el futuro de Auradon, su propia vida, nos desobedecieron, deberíamos dejarlos en la isla— hace una pausa—. Pero, salvaron a Ben y es lo importante. Quedan perdonados, por ahora.
Le sonreímos. Salimos de la Falla y subimos al barco, el conductor abre la Barrera Mágica y la pasamos, estoy con Ben a su lado, mirando por la borda todo Auradon.
—Sabes. Cuando era Arthur, todo el tiempo pensaba que esa vida no era la mía— me dice seriamente—. Fue divertido, por un momento no tenía que seguir todas las reglas, me relajaba mucho.
—Eras muy intenso— le digo con honestidad.
—Fue bueno deslindarme de mis ocupaciones de rey por unos días, aunque sinceramente, prefiero estar contigo siempre, Mal. Aurados es mi hogar, si tú y los chicos están conmigo.
Lo miro.
—Te amo, Rey Ben de Auradon.
—Y yo a ti, Lady Mal de la Isla de los Perdidos.
