¡Hola lectores!

Estuve a punto de no subir capítulo hoy, pero me he arrepentido porque no quería dejarlos esperando hasta mañana.

Muchas gracias por sus reviews darkness 1617, Aida Koizumi y Naty u :3, siempre estan presentes y se agradece un montón.


'

Capítulo 24.- Tokio por un día.

(Perspectiva de Kagome)

El viaje se me había hecho más largo de lo que esperaba, si era así de tedioso cada vez, volver a Tokio seguido no estaba dentro de mis planes. Troné mi cuello y al mover un poco el sector de la marca unos pinchazos aparecieron. Había aprendido a ignorarla la mayor parte del tiempo, me había acostumbrado al dolor, a pesar de que las heridas aún no cerraban por completo.

Distinguí Tokio al mirar por la ventana y mi corazón dio un vuelco. Después de un mes que se me había hecho eterno, por primera vez estaba cerca de Inuyasha otra vez, lo suficientemente cerca como para tentarme de verlo. No Kagome, recuerda lo que te hizo repitió mi mente un par de veces y sentí como poco a poco los sentimientos eran apagados otra vez dentro de mí..

Cuando el bus por fin llegó al terminal y estacionó en el andén pude divisar a Sango esperándome. Cuando estiré mis brazos para estirarme el brazalete de cristales tintineó con el movimiento.

Bajé y abracé a Sango, había extrañado los abrazos amistosos durante este mes, a pesar de tener a Kouga me había sentido muy sola. Mientras caminábamos conversando de anécdotas sentí por un segundo un aroma que me era bastante familiar, mi cuerpo se tensó y ya no pude seguir sonriendo, o Inuyasha estaba aquí o mi mente me estaba jugando malas bromas, decidí no darle importancia luego de que la esencia desapareció entre la gente. Sin darme cuenta mis pies me llevaron de forma errática hasta que Sango tomó de mi brazo para guiarme a su auto, ¿por qué estaba yo guiándonos si no tenía idea de donde había estacionado?

Al subirnos Sango me miró y sonrió.

– Te he extrañado por montones, no sabes lo aburrido que es Tokio sin una amiga para salir.

– Uff, imagíname a mí, mi única amistad es Kouga y cuando me mude otra vez ni siquiera eso tendré.

– ¿Te mudas otra vez?

– Encontré la casa perfecta para poner mi consulta veterinaria, me mudo el próximo mes a Osaka.

– Wow Kagome, literalmente te has demorado cuatro semanas en rearmar tu vida, estoy feliz por ti. – exclamó mientras encendía el motor.

– Necesitaba algo para mantenerme distraída – exclamé.

Mientras avanzábamos por la ciudad el silencio comenzó a hacerse incómodo y difícil de soportar, estaba segura de que Sango se moría por hablar de un tema en particular.

– Inuyasha ha estado trabajando mucho durante este mes. – ahí estaba.

– Hmm. – musité sin darle importancia.

– Miroku me ha contado que están en épocas de mucho trabajo, al parecer la empresa sigue expandiendo sus productos en varios países.

– Eso es bueno. – fingí una sonrisa. La verdad no quería escucharlo.

– Si, pero están colapsados, Inuyasha ha tenido que contratar una nueva secretaria.

– De seguro es la excusa para cogérsela. – exclamé intentando restarle importancia a pesar de que la sangre me hervía por dentro. La curiosidad y algo similar a los celos me mataron. Mi resentimiento aún seguía ahí.

– Kag… Inuyasha te ha extrañado, no ha vuelto a sus andanzas, he estado vigilándolo.

– La verdad Sango, tu y yo sabemos que él puede hacer lo que quiera, después de todo ya no estamos juntos. – exclamé mirando al frente. Pude ver sin girar mi rostro que Sango aprovechó de mirarme con tristeza mientras nos deteníamos por un semáforo y no me atreví a girar la mirada.

– La frialdad no es algo propio de ti y sé que te has obligado a apagar tus emociones. No quiero presionarte a nada, sólo quiero que sepas que a pesar de todo él sigue pensando en ti.

Seguí mirando por la ventana mientras mi mano hacía girar el brazalete en mi muñeca, el cascabel no paró de sonar.


'

Al llegar a la casa de Sango noté que era bastante acogedora por fuera, de un piso y con un ante jardín precioso. La gran cantidad de flores que había en su entrada destacaba, el aroma de todas ellas me envolvió y me llenó de calma.

– Tu casa es muy bonita, amo el aroma de las flores.

– Yo igual, es por eso que he plantado tantas – Sango me sonrió de vuelta mientras inhalaba profundamente antes de acercarse a la puerta de entrada – Me ayuda a soportar los malos días.

Abrió y de inmediato me indicó donde estaba la habitación de invitados que utilizaría..

– Sé que la habitación es pequeña, pero te permitirá descansar bien. – exclamó, yo le sonreí.

– Es perfecta, muchas gracias por esto, no me veía soportando seis horas de viaje en bus en un mismo día, las primeras tres han sido insoportables.

– Me imagino, por eso te he ofrecido la salvación de quedarte con tu mejor amiga. – me abrazó y luego me soltó para juntar sus manos – Bien, ¿Cuáles son tus planes para hoy?

– En unos minutos tengo que ir a la universidad a buscar mi diploma y certificado de egreso para empezar a trabajar y a hablar con uno de mis evaluadores, luego de eso estoy libre.

– ¿Te parece buena idea si salimos a bailar más tarde?

– No lo creo.

– Por favor Kag, sé que no quieres hablar de Inuyasha…

– Nop. – Respondí tajante.

– Y estoy segura de que no quieres quedarte encerrada para acostarte temprano, de seguro Osaka ha sido lo suficientemente aburrido como para venir aquí y hacer lo mismo. – exclamó mientras movía sus cejas de forma insinuante. – Quien sabe, dicen que los bares son los mejores lugares para encontrar el amor.

– La última vez que encontré amor en una fiesta no salió muy bien que digamos.

– Entonces sólo hazlo por mí, necesito divertirme con alguien que no sea mi novio – Me miró con una expresión de pena y suspiré derrotada.

– ¿Podemos ir sólo por un rato? Siempre y cuando no te apartes de mi lado en ese lugar.

– Tenemos un trato entonces - Sango sonrió y abandonó la habitación – ¡Te espero a las siete aquí! – gritó mientras se metía a la ducha.

Salí y el aire se me hizo denso, sentí como si alguien me estuviera observando. Miré hacia todos lados buscando indicios de algo… nada, otra vez mi mente me estaba jugando malas bromas. Caminé a paso rápido intentando alejarme del lugar lo antes posible.


'

Cuando puse el primer pie en la facultad de la universidad la nostalgia me invadió, después de todo había pasado cinco años de mi vida allí. Caminé a paso rápido a la recepción. Sólo bastó mi nombre para que me entregaran los documentos y mi diploma. Con todo eso ya en mano me dirigí a la oficina de mi profesor evaluador. Toqué la puerta esperando el permiso para entrar.

– ¡pase!

– Buenas tardes doctor.

– Señorita Higurashi, que gusto verla, después de que no volvió a aparecer.

– Lo siento mucho, es por eso que he venido. Se me presentaron unos inconvenientes personales y tuve que mudarme a otra ciudad. Debí haber avisado y me disculpo por ello. Es por lo mismo que no creo poder participar en el tratamiento de "Bizcocho", estoy viviendo a tres horas de Tokio y se me hace complicado.

– Tiene mucho sentido. De todas formas, en el último mes el paciente ha respondido excelente. La cirugía se llevará a cabo la otra semana, a pesar de que no puede participar por razones mayores, tengo siempre presente que fue usted quien entregó el diagnóstico oportuno. Si alguna vez vuelve a Tokio y necesita un lugar donde trabajar, no dude en llamarme, tendremos considerado su contacto. – me sonrió y prosiguió – Espero sus problemas personales puedan solucionarse pronto.

– Yo también lo espero. Muchas gracias por su comprensión. A pesar de que quizás no tengo derecho a pedirlo, me gustaría saber si podría mantenerme informada sobre el post operatorio de Bizcocho, realmente estoy interesada en su recuperación.

– Por supuesto, apenas salga de la cirugía me comunicaré con usted.

Me despedí esta vez sintiéndolo como un colega y no como un profesor. Guardé mis documentos en un portafolio que traía de precavida y caminé en dirección a la parada de autobús.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Llevaba ya un par de horas estacionado cerca de la casa de Sango, pero lo suficientemente lejos como para que Kagome no captara mi presencia, seguí con mi jockey y una coleta baja, esperando que fuera suficiente para ocultar mi identidad. De pronto vi salir a Kag a paso rápido y desapareció cuando dobló en una esquina. Suspiré, había venido aquí esperando verla y no estaba cumpliendo mi objetivo. Llamé a Miroku.

– ¿Cómo va todo? – preguntó al otro lado de la línea.

– Sango me descubrió, olvidé por un segundo que era youkai y su olfato podía alcanzarme.

– Dios… va a matarme. – pude sentir el miedo en sus palabras.

– No lo creo, me ha comprendido después de todo. Voy de vuelta a la oficina, volveré aquí más tarde.

– Te espero. Mika ha estado preguntando por ti.

Puse mis ojos en blanco, tal vez había sido mala idea darle el trabajo, debí buscar un hombre para el cargo. Cuando llegué a la oficina la chica pelirroja se acercó apenas me vio entrar.

– Señor Taisho, por fin llega, ¿Necesita algo?

– No por ahora, gracias. – Antes de que pudiera entrar conmigo le cerré la puerta en la cara.

Cerca de las seis mi cerebro estaba lo suficientemente frito en estrés y la curiosidad sobre que podría estar haciendo Kag en estos momentos ganó mi atención. Abrí la puerta de mi oficina y caminé a la de Miroku.

– Me voy – exclamé.

– Yo también, espérame. – Miroku se puso de pie y tomó su abrigo.

– Pero voy a casa de Sango a ver a Kagome.

– A espiarla querrás decir.

– Lo que sea.

– Te acompaño, Sango no quiere decirme lo que harán esta noche, no pienso quedarme de brazos cruzados en casa sin saber de ella. – Tenía sentido, asentí y comenzamos a caminar a la salida.

– Señor Taisho – Mika interrumpió mientras caminaba a paso rápido hacia nosotros – Me preguntaba si era mucha molestia pedirle que fuera a dejarme a mi casa, mi auto está en reparación y la chica que me había traído en la mañana ya se ha ido.

– Yo…

– Estará encantado de acompañarte. – Miroku contestó por mí y lo miré con los ojos más asesinos que pude poner – Cálmate, quiero ir a ver a Sango a solas antes de ir contigo, nos encontramos allá, cuando salga de su casa, distráete un poco con esta chica, después de todo te estoy haciendo un favor. – susurró y volvió a mirar a Mika para sonreírle.

Suspiré hastiado, esto no era un favor, era tirarme a los leones.

– Supongo que sí, andando. – exclamé mientras Mika saltaba tras de mi como una niña pequeña que ha recibido un regalo.


'

Para mi sorpresa la chica realmente vivía cerca de Sango, al menos a unos 10 minutos de distancia caminando. Paré el motor frente a su casa y ella me sonrió.

– Muchas gracias por traerme. – exclamó.

– No hay de qué. – respondí mirando al frente.

– No sé si quiere pasar un momento yo….

– Mika, quiero ser honesto contigo. – me giré para mirarla de frente – Sé que has estado coqueteándome con tus escotes y faldas apretadas, pero no va a funcionar, y no es porque no seas atractiva, en otra época de mi vida yo habría tomado la oportunidad, sólo que éste Inuyasha está lo suficientemente roto como para no animarse, lo siento mucho. – exclamé mientras miraba el reloj asegurándome de que no se hiciera demasiado tarde.

– Ya veo… Pero quizás puedo cambiar eso. – exclamó.

– Nop, no te daré la oportunidad para intentarlo. De todos modos, si puedes ayudarme con algo.

– Lo que sea – dijo Mika mientras sus ojos brillaban.

Puedes mostrarme tu cuello, ahora.– ordené utilizando mi poder mirándola fijo.

La chica muy obediente ladeó su cabeza hacia un costado, dándome una vista hermosa de su yugular. Me lancé con desesperación y mordí con poca delicadeza la zona. Después de un rato mordí mi lengua y lamí las pequeñas heridas punzantes para curarlas con mi sangre.

Muchas gracias Mika, olvida esto y entra a tu casa. Mika me miró sin realmente enfocarme y sonrió, luego se giró para abrir la puerta de copiloto y caminó en dirección a la puerta de entrada de su casa.

Encendí el motor y justo antes de arrancar Miroku me llamó

– Ya no vengas, Sango y Kagome se han ido a un bar, te mando la dirección, nos vemos allá.

– ¿Irás con ellas?

– Kagome me ha visto y ha entrado en modo defensa personal, casi ni me ha hablado, así que Sango ni siquiera se ha molestado en invitarme. Iremos de incógnito.

Puse mis ojos en blanco, pero me aguanté la risa, al menos tenía un compañero de aventuras, era mucho más deprimente hacerlo solo.

Activé el GPS del auto con la dirección que Miroku me mandó, no me preocupé de cambiarme de ropa, por suerte había escogido ropa lo suficientemente formal para oficina, pero también casual para un bar. La chaqueta negra, los pantalones en mismo tono y la camiseta blanca con cuello en V era suficiente como para pasar desapercibido. Al llegar tomé mi cabello en una coleta desordenada intentando que no me delatara. Las letras del nombre del bar brillaron en la oscuridad de la noche y la música y luces que venían de su interior llamaban la atención.

Estacioné lejos y me encontré con Miroku en la entrada. Por suerte era viernes y estaba atestado de gente, podíamos pasar desapercibidos con todo el olor a sudor que emanaba desde adentro.

– Esto es lo que haremos, nos mantendremos dentro tomando en la mesa más apartada y oscura del lugar. Es nuestro día de suerte porque el aroma mezclado de la gente nos permitirá no ser encontrados.

– No sé si decirle suerte, el aroma me está matando. – exclamé mientras sentía mi olfato sufrir.

– Ya te acostumbrarás.

Seguimos el plan y nos sentamos en una esquina del lugar, ocultos entre las sombras. Miroku pidió un ron y yo el clásico whisky, no había otro licor en el mundo que llamara mi atención.

Era cierto que la poca iluminación y la gente nos ayudaba en nuestros planes, pero al mismo tiempo me perjudicaba mientras intentaba encontrar a Kag. Enfoqué mi vista en el centro de la pista y de pronto apareció, bailando con Sango mientras reía. La imagen evocó recuerdos en mi mente del día en el que la conocí, aunque esta vez su ropa era mucho más sensual. Un vestido negro ajustado envolvía su cuerpo como segunda piel y dejaba bastante al descubierto, tenía un escote recatado por el frente, pero la espalda era profunda. Recordé mis manos sobre sus caderas y tuve el impulso de pararme e ir a por ella. Miroku me detuvo.

– No puedes – exclamó.

Lo miré por un segundo y volví a mirar a Kagome, de algún modo se veía feliz y me sentí egoísta por querer quitarle eso, si notaba mi presencia de seguro la sonrisa se borraría de su rostro. Me senté. Quizás ya no tenía el beneficio de tocarla, pero mirarla era suficiente por ahora.

Cuando iba por mi sexto vaso de whisky sentí como mi cuerpo ya estaba reaccionando a ello por mi estómago vacío, no le di importancia. De pronto vi como un par de tipos se acercaban a nuestras chicas, miré a Miroku quien estaba tan tenso como yo.

– Sanguito dirá que no. – exclamó seguro. Segundos después Sango bailaba con uno de los hombres, Miroku estuvo a punto de ponerse de pie hasta que le tomé el brazo.

– Relájate, Sango no lo hace porque quiere, lo ha hecho para incentivar a Kagome a bailar con el otro. – exclamé. Eso no me relajaba, pero al menos podía notar que Sango mantenía su distancia con el chico mientras bailaba, intentando sonreír. Eso relajó a Miroku y me sonrió.

– Tienes razón… pero Kagome…

La miré mientras bailaba con un tipo unos 10 centímetros más alto que ella, tenía el cabello corto y la miraba embobado mientras Kagome se reía de algo que él estaba diciendo. La sangre me hirvió.

Terminé de descontrolarme cuando el tipo la agarro de las caderas, lugar que por cierto me pertenecía, y la acercó a su cuerpo, Kagome apoyo su cabeza en el cuello del sujeto y sentí mis ojos arder.

– Inuyasha, contrólate.

– ¿Estarías controlado si Sango estuviera bailando así?

– La diferencia radica en que Sango es mi novia… Kagome ya no es tuya. – lo miré con rabia.

– Kagome siempre será mía. – exclamé y sentí mi marca lanzar una ola de electricidad por mi cuerpo.

Cuando volví a mirar ella le sonreía a ese idiota y tomaba su mano, no sin antes decir algo a Sango al oído mientras ésta le asentía. Kagome arrastró al chico lejos del centro de la pista y yo no pude evitar pararme cuando la vi desaparecer por la puerta de entrada del lugar.

– Vuelvo enseguida – avisé. Miroku no me detuvo.

Moverme entre la gente fue complicado, todos estaban demasiado entusiasmados en sus bailes y me chocaron un par de veces, para cuando logré llegar al exterior y respirar aire puro, caminé siguiendo el aroma que tanto amaba, éste me llevó a un callejón justo a un lado del bar; en él pude notar dos siluetas. Una apoyada y acorralada en la pared con otra acorralándola desde el frente, me sorprendió ver que Kagome era la que estaba acorralando al afortunado sujeto. La vi sonreírle mientras le decía algo y marcó un camino de besos por el cuello del tipo. Mi marca dolió incentivando más mis celos, eso era demasiado. Cuando estuve a punto de ir y enfrentarla la vi tirar de los cabellos del muchacho para ladear su cabeza y dejar expuesto su cuello, me sorprendí cuando la vi beber su sangre con un aspecto voraz. Era cierto, la había convertido en youkai y eso significaba que la sangre ahora debía ser parte de su dieta, aunque por algún motivo mi mente se había convencido de que Kagome iba a preferir vivir como humana, prescindiendo de ella. Me había equivocado con creces. La vi lamer para cerrar las heridas como una experta, lo que me comprobó que de seguro no era primera vez que ella lo hacía sola. Luego volvió a sonreírle al tipo mientras le decía algo y lo vi caminar en mi dirección. Asumí que había usado sus habilidades para ello. Intenté esconderme.

– Sé que estás ahí, Inuyasha. – La voz de Kagome diciendo mi nombre me congeló en el lugar – ¿Puedes venir aquí por un segundo? La marca está quemándome porque estás cerca, además de que este callejón completo está envuelto en tu aroma.

¿Mi mente me estaba jugando una mala broma? Quizás estaba escuchando lo que quería escuchar.

– No tengo todo el tiempo del mundo sabes… – exclamó.

Me moví y salí de mi escondite, mis pasos fueron dudosos. Cuando estuve de frente a ella incluso en la oscuridad pude deleitarme con sus hermosas facciones. Había extrañado las traviesas pecas que manchaban su cara sutilmente.

– ¿Has estado siguiéndome todo el día? – preguntó, su mirada era plana y sin emociones.

– No, sólo… sólo un rato. – Dios, que tan patético podía ser.

– ¿Cómo te has enterado de que venía, Sango te ha contado?

– No, sólo escuché su conversación anoche, estábamos cenando los tres y aposté todas mis cartas a que eras tu.

– Ya veo. – exclamó. Dejó de mirarme y empezó a caminar para salir del lugar. Me quedé ahí de pie un segundo sin creer que se estaba alejando de mi.

– ¿Eso es lo único que dirás? – exclamé con rabia – ¿Ha pasado un mes y eso es lo único que tienes para decirme?

Kagome ni siquiera se giró para mirarme. Sentí mi orgullo gritar desde mi interior, nadie ignoraba a Inuyasha Taisho. Me acerqué por su espalda y la tomé por la cintura sólo para ponerla contra la pared y encerrarla entre mis brazos. Sentí su respiración sobre mi rostro cuando bajé a su altura.

– No tienes idea de cuanto te he extrañado y vienes aquí y me tratas como si fuera un perro con tiña.

– No tengo ganas de hablar, ¿puedes dejarme salir de esta jaula improvisada?

– No quiero. – exclamé seguro – Necesitamos hablar.

– Ya hemos hablado lo suficiente.

– No, no ha sido suficiente – la miré fijo intentando dilucidar que sentía realmente y pude notar que sus ojos ya no eran tan expresivos como los recordaba, eso hizo un click en mi cabeza – Has apagado tus emociones… ¿es por eso que me tratas así?

– Te trato así porque te lo mereces, ¿O es que acaso has olvidado por que terminamos en primer lugar?

– No esperaba verte tomando sangre o acorralando a una presa, pensé que seguirías con una dieta humana, me has pillado por sorpresa sabes, después de todo utilizaste todos los trucos que alguna vez te enseñé, y te felicito por ello gatita. Pero ahora entiendo que sólo lo has hecho porque sin emociones no cargas la culpa de herir a extraños. ¿Qué conveniente no?

– Hmm… – Musitó sin mirarme – ¿No tienes a nadie más a quien analizar a estas horas?

– Oh, probablemente sí, pero he decidido escogerte a ti. – susurré.

Tracé con mi mano libre un camino por su cintura mientras me acercaba a su oído. La sentí temblar cuando mordí el lóbulo con delicadeza.

– Sigues tan receptiva como siempre. – musité. Me alejé por un segundo y nos miramos fijamente por un rato, me acerqué a sus labios intentando no asustarla. Cuando los rocé el tibio tacto me hizo delirar, el último atisbo de cordura se fue cuando enredé mis manos en sus bucles y la besé con delicadeza, asumiendo mi derrota. Me quedé ahí, con su labio inferior entre los míos, esperando su respuesta. Segundos después la sentí mover sus pequeñas manos a mi cuello, entrelazándolas por detrás y dándose impulso para ahondar el beso. Esa era la única señal que necesitaba. Intenté apretarla a mi cuerpo lo más que pude, mientras el sabor metálico en su lengua de su víctima reciente me embriagaba. Si era un sueño no quería despertar, podía morir aquí entre sus brazos y moriría feliz. Me separé para tomar airé y apoyé mi frente contra la suya.

– Dame estos segundos de ti y prometo que no te molestaré más, no tienes idea de cuanto te he extrañado. – Ella me miró neutral por un par de segundos, luego acercó su rostro al mío.

Volví a besarla mientras bajaba los tirantes de su vestido y me deleité con ver el montículo que cada pecho formaba, gruñí cuando la tela no siguió bajando, era demasiado ajustada a su cuerpo.

– ¿Cómo has logrado entrar en esto?

– La verdad no tengo la menor idea – musitó entre besos.

La tomé agarrando su trasero y la apoyé contra la pared, sentí su vestido rajarse en un lado cuando la tela no soportó más una vez que Kagome me abrazó con sus piernas por la cintura.

– Mierda, este vestido es de Sango, va a matarme.

– Podemos comprarle otro.

– ¿podemos? – exclamó. – Me suena a nosotros, no hay un nosotros.

Acercó su boca a mi cuello y mordió la zona de mi marca, me sorprendió que no doliera y al contrario, me excitara aún más. Cada succión de su boca sacaba un gemido ronco de mi garganta. Mi instinto encontró su camino en esas sensaciones y mordí con fuerza la marca en su piel que era el comprobante de que seguía siendo mía. La sentí estremecer entre mis brazos.

– Siempre habrá un nosotros – musité contra la piel de su cuello antes de besarla. Rocé su entrepierna con la mía y Kagome se aferró a mis brazos mientras un jadeo abandonaba su garganta, luego pareció despertar de su ensoñación.

– Inuyasha – musitó entre respiraciones entrecortadas – No, espera, basta.

no no, no arruines esto pensé, mientras intentaba volver a besarle. Ella corrió su rostro para rechazarme y acto seguido bajó sus piernas de mi cintura y se quedó apoyada un rato en la pared intentando acompasar sus respiraciones.

– No puedo hacer esto. – exclamó. Bajó el vestido semi roto a su posición y me miró con dolor – ¿cómo se supone que me olvide de ti si apareces y provocas todo esto en mí?

Me quedé ahí un momento mientras intentaba encontrarles sentido a sus palabras.

– Espera ¿Realmente quieres olvidarme? – Eso me llegó como balde de agua fría.

– ¿Por qué otro motivo me habría ido de Tokio? Tu y yo, necesitamos seguir con nuestras vidas por separado.

– Pero nosotros…

– No hay un nosotros. – Su voz sonó neutra y su mirada volvió a ser fría.

– No – musité mientras agarraba su barbilla y la obligaba a mirarme – No te obligues a apagar tus sentimientos, por favor no conmigo.

– No quiero perdonarte, cada vez que me tocas sólo puedo recordar que me traicionaste.

Se soltó de mi agarre e intentó alejarse.

– Si es así ¿Por qué me devolviste el beso? – Ella estaba mintiéndome, tenía que estar mintiendo, no podía dejar de amarme, ¿qué iba a hacer yo sin ella?

– Necesitaba comprobar si seguía sintiendo algo, pero creo que no. – Exclamó sin darle importancia. Me reí sarcástico.

– Estás intentando herirme, ¿es eso? ¿Has jugado conmigo?

– Te amé, con todo mi corazón, te encargaste de rearmarlo para luego volver a destrozarlo con tus propias manos. Esto se terminó hace un mes y seguirá de ese modo.

Caminó unos pasos alejándose de mi.

– Si nos mantenemos lejos, las marcas se borrarán eventualmente, ¿Es eso lo que quieres? – exclamé en un intento de llamar su atención. Ella no se giró, pero me miró por sobre su hombro.

– ¿No es eso lo mejor para los dos? Así puedes volver a tus andanzas de siempre sin los molestos dolores en tu cuello, de seguro te ha hecho falta. No quiero enterarme de cada vez que te folles a alguien más. – Cada palabra se sintió como una puñalada en mí, esta no era mi Kagome, si sus emociones no estaban esta no era la mujer que amaba. – No tengo por qué pedirte disculpas, pero de todas formas lo siento. – exclamó y salió dejándome abandonado en el lugar.

Esto había destrozado mi ego por completo y me sentí aún más estúpido cuando caí en cuenta de que yo era quien se lo había buscado. Mis ojos ardieron en rojo por unos instantes antes de entrar en el bar con una sola idea en mente: Si Kagome había decidido apagar su amor por mi, yo también podía hacer lo mismo.

Miroku había desaparecido, después de un rato buscándolo lo vi bailar con Sango, jodido afortunado. Kagome ya no estaba en el bar y pronto yo tampoco lo estaría.


'

Subí a mi auto y encendí el motor sin pensarlo demasiado. Conduje por algunos minutos hasta que llegué al lugar al que la rabia y el alcohol me habían llevado. Toqué el timbre un par de veces. Luego de un rato la luz se encendió dentro de la casa. Una Mika somnolienta me abrió la puerta y me miró sorprendida por unos segundos.

– ¿Señor Taisho?

– Sólo dime Inuyasha aquí. – exclamé. Di un par de pasos para acercarme a ella con lentitud y la tomé de la cintura para besarla mientras entrabamos y cerrábamos la puerta tras nosotros. El despecho era un arma de doble filo, pero no lo medité demasiado en el momento, me obligué a ignorar con todas mis fuerzas el dolor punzante de mi marca, sentí mi carne abrirse y ahogué un grito en los labios de mi secretaria. No, esa jodida marca no iba a detenerme, si Kagome quería que fuera otra vez un mujeriego, lo haría con gusto.


'

Eso ha sido por hoy uwu, como pueden ver Inuyasha no aprende de sus errores y cuando vuelvo a releer vuelvo a tener ganas de golpearlo por idiota sjdnf -.-, aunque Kag ha sido bastante hiriente con sus palabras, aunque ha hablado desde el dolor y la rabia. ¿Que opinan de esto, quien es el culpable real de que salieran las cosas de este modo?

¡Espero sus reviews y visitas!, el próximo capítulo lo publicaré el jueves para que estén atentos. Generalmente publico durante la tarde noche.

Frani.