Preparativos
Abrí un ojo y vi una sombra a mi lado, observándome, sin moverse ni un milímetro.
"¡Link, me has dado un susto de muerte!"
Salté de un modo tan brusco que Lobo se asustó y empezó a ladrar corriendo en círculos a nuestro alrededor. A mí el corazón me iba también a cien por hora.
"Lo siento, no quería asustarte."
"Pues casi me da un ataque al corazón."
Respiré un par de veces y acepté un trago de agua de la cantimplora de Link, que parecía lamentar haberse presentado de esa manera en el campamento. Apenas estaba amaneciendo y el cielo sólo era un tono más claro del negro de la noche cerrada. Lobo detuvo su carrera nerviosa y se situó a su lado para que él le rascase detrás de las orejas, también necesitaba que alguien lo tranquilizase un poco. Hacía bastante frío y Link no había vuelto a encender la hoguera, en teoría para no despertarme.
"He vuelto lo antes posible.", dijo él. Evidentemente había vuelto antes de lo que yo había calculado. Y además había decidido sentarse junto a mí, silencioso como un gato para darme un infarto en cuanto yo despertase.
"¿Es que ha pasado algo en el poblado?"
"No, no ha pasado nada.", respondió, frunciendo el ceño.
"Menos mal", suspiré, mirando detrás de Link, hacia la columna del poblado orni. "Es tan temprano que aún es de noche."
Sin decir nada Link se quitó su capa para echármela por encima, iba a protestar, pero la verdad es que lo agradecí, y por una vez decidí acurrucarme un poco en los restos de calor que él había dejado en la tela. De inmediato Link se puso a reavivar la hoguera.
"Ya he comprado todo lo necesario, ropas orni y botas de nieve, están ahí."
Link había traído consigo un saco voluminoso, abultaba bastante, me pregunté cómo podría haberlo acarreado él solo.
"¿Han oído los orni algo sobre esa bruja?"
"Sí, pero no le dan demasiada importancia. Ellos viven bien y seguros en su poblado, no han cedido a las peticiones de esa mujer. Y rara vez viajan a la Estepa."
"Los orni siempre han sido muy listos.", sonreí, "padre siempre lo decía. Decía que Lord Tyto era el patriarca más sabio que había en todo Hyrule. De hecho, ellos fueron los últimos en aceptar una Bestia Divina que los protegiese, porque no terminaban de confiar en una tecnología a la que nadie lograba dar una explicación plausible. Y… en el fondo no les faltó razón. Tuvieron largas disputas con los sheikah, aún recuerdo la indignación de Impa y Prunia por este motivo. Ellas no alcanzaban a entender el rechazo orni, y padre tuvo que mediar para obligar a Lord Tyto a colaborar en la rehabilitación de Vah Medoh. Los sheikah se salieron con la suya, como siempre. El caso es que yo también pienso en parte como los orni, el hecho de aprender a manejar un poco esa tecnología no es una respuesta completa a su existencia, ni a cómo sería ese mundo que la creó. Aún hoy en día no podemos explicar nada de lo que sucedió hace diez mil años…"
Pensar en ese pasado aún me desconcierta, y me asusta un poco, aunque nunca lo he dicho en voz alta. Y tampoco lo dije esta vez.
Cuando mi mente dejó de volar sobre mis oxidados conocimientos sobre arqueología y tecnología ancestral, aterricé los ojos en Link, que seguía en cuclillas, quemando la punta de una ramita en el fuego y con el ceño totalmente fruncido. Lobo le daba lametones en la mano de vez en cuando, como si estuviera intentando sacarle de su trance.
"He hablado con Lord Tyto, Zelda. Le conté lo que pasó con Ganon y cómo tú usaste la Trifuerza para hacer que se esfumase de la tierra."
"Espero que le contases tu contribución en esa batalla y cómo me sacaste de allí.", maticé. Si no lo hizo, me sentía capaz de subir yo misma a explicarle la verdad a Lord Tyto. No estaba dispuesta a permitir que la gran hazaña de Link quedase oculta al mundo por culpa de su humildad.
"Sí, sabe la verdad", dijo él, sin entrar en más detalles. "También sabe que estás aquí, aunque comprende que no es el momento de la política… aún."
"Gracias."
"De nada", Link se puso en pie y miró a lo lejos, hacia las montañas. Después tosió un par de veces, como aclarándose la garganta. "Si quieres volver a Kakariko, Lord Tyto pondrá los medios sin dudarlo. Dice que Teba y un par de orni más podrían llevarte personalmente a la aldea. Y Teba es increíble, deberías conocerle. Él es… es como el sustituto de Revali."
"Nadie puede reemplazar a Revali.", repuse, con amargura. No. Los Elegidos son irremplazables.
"Lo sé. Pero al mismo tiempo, alguien tiene que hacerlo, Zelda."
Me puse en pie y traté de encarar a Link, aunque él se empeñaba en mantener la mirada perdida en cualquier sitio menos en mí.
"Ey, no quiero volver a Kakariko. Aunque te agradezco todo eso que has hecho por mí, los preparativos y que hayas buscado a alguien de tu confianza para que me llevase con los sheikah. Supongo que si confías en él para eso sí debe ser un buen sucesor de Revali."
Sucesor no es lo mismo que sustituto, pensé. Sucesor suena mucho mejor y es un término más ajustado a la realidad.
Iba a replicar a Link con esa idea cuando él, de repente, me agarró por los hombros para estrujarme contra él, en un abrazo. Eso era lo último que jamás habría esperado que hiciese. Con torpeza traté de corresponderle, era un poco difícil porque estaba apretujada contra él y me costó un poco liberar los brazos para poder rodearle yo también.
"¿Es que pensabas que me iba a ir yo sola a algún sitio? ¿Por eso has vuelto tan temprano?"
Él suspiró, y después agachó la cabeza para esconderla entre mi cuello y mi hombro. Su pelo es muy suave, olía muy bien y me hacía cosquillas y… parecía como si Link estuviese respirándome. Me gustó mucho que hiciera eso.
"Seguiré viajando contigo, Link, pero yo también tengo mis condiciones."
Link se tensó y tras unos segundos de duda decidió soltarme para mirarme arqueando una ceja.
"¿Qué condiciones?"
"Ya no puede haber secretos entre nosotros."
"No sé de qué me hablas."
Me pregunto cómo alguien puede ser capaz de fruncir el ceño de esa manera.
"Te hablo de tu herida. La que te has empeñado en ocultarme con tanto esmero."
Él me miró como si no terminase de entender lo que le estaba diciendo. Paciencia, Zelda.
"El hinox, Link. Te hizo daño y no me dijiste nada. En lugar de eso me lo ocultaste y pediste ayuda en la posta de Tabanta para que te curasen. Lo hiciste en mitad de la noche, a escondidas, para que yo no me enterase."
"Ah, diosas", suspiró él, soltando una generosa bocanada de aire. ¿Parecía aliviado o estaba yo soñando?
"¿Qué tienes que decir a eso?"
"¿Todo esto ha sido porque no te hablé del rasguño? Diosas…" repitió, esta vez riendo abiertamente.
"No tiene ninguna gracia, Link. No sabes lo mal que lo he pasado por culpa de eso."
"Sólo era un rasguño, no tenía ninguna importancia. Pensé que era algo mucho peor lo que te pasaba conmigo."
"Para mí sí tiene importancia, no quiero que me ocultes ese tipo de cosas, es como si me dejases fuera de tu vida, y yo quiero ayudar."
Ladeó la cabeza y me observó un instante, recobrando la seriedad.
"Lo siento, no volverá a pasar."
"Te lo agradezco. No pasa nada si alguno de los dos sufre un percance en este viaje, pero yo necesito saberlo todo."
"Entendido."
"A lo mejor es que como estás tan acostumbrado a viajar solo, crees que todo lo tienes que solucionar así, pero no es el caso. Sé que no tengo poderes curativos, pero puedo ayudar, te habría ayudado si me lo hubieras dicho. No habría insistido en dormir en el suelo pudiendo elegir una cama."
"De acuerdo, lo he captado."
"No estás solo, puedo ayudarte a cazar, con el campamento, a acechar monstruos y a resolver lo de la bruja. Y si un día necesitas dormir en una posta, yo-
"Sí, sí." , interrumpió para apretujarme otra vez.
"Bueno, Link, enséñame esas ropas orni, estoy cansada de que me confundan con los sheikah.", abrumada, dejé que me soltase de ese abrazo-apretón impulsivo. Más tarde pensaré sobre esta nueva reacción suya.
Link nos había preparado bien para el viaje.
Había invertido una cantidad importante de la reserva de rupias, pero a él parecía no importarle. Decía que "había maneras de negociar y conseguir más si nos hacía falta". Tiene una completa y total despreocupación por el presupuesto del viaje y yo… bueno. Yo soy más calculadora que él, me gustaría saber de antemano que no nos faltará de nada y también quiero saber cuáles son esas maneras de negociar, por si me hace falta aplicarlas. Él, como siempre, dice que me preocupo demasiado y "que le deje a él eso". Acepto, acepto. Aceptaré esas manías suyas siempre que me cuente si se hace el más mínimo rasguño y no me oculta cosas ridículas.
Aparte de comida que puede conservarse durante largo tiempo (es difícil conseguir algo fresco en la helada Estepa), Link ha comprado flechas y un arco para mí. Es tan bonito que apenas si he podido contener la emoción cuando me lo ha dado. El carcaj es de cuero de colores y está trenzado a mano por los orni. El trenzado hace el dibujo de la Trifuerza delante de un enorme pájaro que parece Vah Medoh, es precioso. Es una obra de artesanía, nunca había tenido un arco y carcaj propios. A veces le pedía a padre que me dejase tener mis armas, y él siempre decía que si necesitaba seguridad tenía a un caballero entrenado portando la más potente arma del reino junto a mí, además de tantos guardias reales como necesitase y por supuesto a los elegidos y sus armas especiales. En resumen: no, Zelda, no hay armas para ti. Yo no quería luchar ni matar nada, sólo quería un machete largo para las expediciones, y un arco para cazar, no estaba pidiendo nada que no fuese de sentido común. El arco que me ha comprado Link es tal y como siempre lo habría deseado, es como si yo misma hubiera podido elegirlo. Es ligero y flexible, lleva plumas orni y remaches de bronce. Él (entre gruñidos y otros sonidos que hace siempre cuando está preocupado por mi seguridad) me ha explicado cómo usarlo sin hacerme daño, y reconozco que apenas he podido centrar mi atención en todas sus explicaciones y protestas de no usarlo a menos que no sea necesario, no hacerme daño al soltar la cuerda, no dispararme en un pie… diosas, no soy tan torpe.
Junto con las armas y ropa para sí mismo, Link me ha comprado una capa forrada con piel, pero muy ligera. Una casaca de plumas orni, pantalones y botas. Y también una camisa interior, cosa que le agradezco, sólo tengo una y cuando la lavo he de prescindir de ella, ahora podré alternarlas. Él ha intentado justificar algo que no he terminado de entender, algo de que no "había pantalones como los que yo solía llevar" y los orni no han podido ofrecerle algo ni parecido. Francamente, no tengo ni la más mínima idea de a qué se refiere, hace muchísimo tiempo que no llevaba pantalones, pero él parecía tenerlo claro y juraría que estaba hasta disgustado al no poder comprar lo que tenía en mente. Él me ha hablado de mis ropas de campo, recuerdo que yo tenía una camisa azul, sí, tenía mis ropas de campo para dejar atrás todo mi real vestuario cuando viajábamos, pero tenía varios tipos de pantalón. Cuando le he preguntado que me los describiese se ha puesto a perseguir a Lobo y ha desviado el tema con evasivas. A veces no lo entiendo, en absoluto, ruego a las diosas que me den paciencia para lidiar con él, que sigamos llevándonos bien y pueda entenderle cuando se pone raro.
Una vez hemos deshecho la tienda y preparado el equipaje, hemos decidido comer en la Posta Orni. Hoy no estaba el músico, es una pena. Nos hemos sentado en una mesa en el extremo, y Lobo ha podido estar junto a nosotros, nadie nos ha puesto pegas, creo que lo han confundido con un perro grande.
Estoy contenta e ilusionada, siento como un cosquilleo por dentro que no puedo explicar. No sé si es por haber aclarado las cosas con Link o si es eso que se siente cuando se inicia una nueva aventura. En cualquier caso, siento que estoy donde debo estar, y hago lo que debería hacer. Todo parece… no sé, es correcto. Es como si algo invisible me empujase a actuar como lo estoy haciendo, por eso me siento tan bien.
En la Posta Orni, con Lobo mordisqueando un hueso de pollo a mis pies, Link refunfuñando porque tenemos que partir y sigo escribiendo,
-Zelda B.
