Reímos Hasta Llorar

¿No les molesta todo esta basura de "Nuevo año. Nuevo yo"? Si volvía a ver otro maldito post en Facebook con insufribles insensatos enlistando como biblia todos sus despropósitos de año nuevo iba a lanzar el teléfono por la ventana de su oficina, esperando matar a quien golpeara 200 pisos abajo. Aunque pensándolo bien era culpa suya por ver Facebook, a sabiendas que no había ya nada que pudieras rescatar de ese lugar.

Decidió dejar su teléfono en el escritorio y mirar pacientemente el reloj de su muñeca. Maldita sea, se supone que esos documentos estarían hace más de dos horas en su escritorio. Le molestaba pero la parte racional de su cabeza le decía que era el segundo día laboral después de vacaciones y el trabajo encargado no era especialmente fácil, así que lo soportaba. Suspiró un poco y acomodó su cuerpo mejor en la silla de la oficina, estaba feliz de regresar, ese sentimiento de saber que allí era su lugar le gustaba, el piso más alto de su propio edificio. La ciudad se veía preciosa desde ahí.

Se permitió cerrar los ojos un momento recordando la feliz noche de año nuevo, después de la ceremonia y con un par más de botellas de vino tinto se relajaron a un punto bastante íntimo, tan solo hablando de cualquier tema hasta altas horas de la mañana. En sus labios se formó una sonrisilla.

Los dos hombres estaban borrachos, tumbados en la alfombra de la sala, dejando que la música sonara por los parlantes, la verdad Damien estaba curioso de escuchar la variedad de sonidos que se escuchaban, canciones que no conocía y otras que eran de sus favoritas.

-Esa pieza…- habló el moreno, señalando débilmente la bocina.

-Pinos de Roma, Respighi, es linda ¿no?-

-Parece una banda sonora de Disney. Aunque considerando que eres casi una caricatura no debería sorprenderme.-

-¿Caricatura?-

-Niño rubio, de acento gracioso, con su mejor amigo canino en una ciudad extraña, viviendo increíbles aventuras.-

Pip rodó sus ojos e hizo una mueca de fastidio.

-Claro que no puedo esperar que el fuckboy aprecie una pieza clásica.-

-El fuckboy puede apreciar tu gusto en otras cosas, mi estimado rayo de sol.-

-Oh, ya imagino que si.- Pip no creía poder seguir este coqueteo. Su cabeza se sentía muy liviana.

Damien sonrió, acomodándose mejor en la alfombra, disfrutando del calor de la chimenea.

-Dime… esta playlist ¿Para que la usas?-

-¿Esta? La uso para relajarme y escribir un poco. Me ayuda a que los pensamientos… fluyan.-

-Que exquisito, aunque no sé porque actúo como si fuera algo sorprendente…-

No dijo nada más hasta que la canción terminó y se quedaron en un silencio extraño, al parecer la siguiente melodía no era como nada a lo que había sonado antes. Entonces un extraño sonido inundo la habitación, era como un chirrido agudo que se hacía grave combinado con el efecto de burbujas y marea.

-¡Ballenas!- gritó Damien al escuchar el primer chillido de esos animales

Pip sintió sus mejillas enrojecer al instante, podía escuchar las carcajadas del moreno y verlo sostenerse el vientre, casi en posición fetal.

-Oh, mi Dios, esto es tan divertido.- hablaba entrecortadamente, tratando de recuperar el aliento.

-Búrlate, adelante. No comprendes los métodos de los artistas.-

-¡Ay! No puedo.- Damien intentaba cubrirse la boca y tragarse las carcajadas pero es que el sonido de las ballenas le causaba tanta risa. – Es tan snob "Oh, sí, amo como las ballenas cantan, es la música de la naturaleza, tan vegano y libre de gluten" "Ah, no entiendes mi arte"– se burló fingiendo un acento extraño y moviendo la mano al aire como director de orquesta, solo para después soltar otra carcajada.

Pip, siendo que su borrachera afectaba su humor, se sentía profundamente ofendido por las burlas, era como regresar a secundaria y que esos ignorantes de pueblo intentaran meterse con él.

Cuando por fin pudo parar de reír Damien regresó la mirada al rubio que seguía frunciendo el ceño y mirando al bello techo. De acuerdo, burlarse así quizá no fue la mejor en año nuevo, más le valía enmendarlo de alguna forma.

-Bien, lo siento, pero es divertido, admítelo. Pequeño snob.-

Pip no contesto sino que hizo una mueca y volteo la cabeza para evitar al mayor.

-Ok-

Damien se puso de pie y tomando el teléfono desbloqueado que reproducía la música, Pip ni siquiera se inmutó por lo que el moreno quisiera hacer. El rubio permaneció en silencio mientras Damien parecía muy entretenido utilizando teléfonos ajenos, de pronto la música cambió y el volumen aumento, con una nueva melodía que conocía bastante bien.

-Night Fever…- susurró Pip levantando solo su torso de la alfombra mientras el moreno comenzaba a moverse de manera rítmica con la música.

-Damien ¿Qué haces?-

-Ven, baila conmigo.- el moreno le extendió la mano mientras seguía moviéndose y comenzando a dar vueltas y palmadas al mejor estilo de Saturday Night Fever. Pip pudo imaginarse a ese a Damien vestido como John Travolta y sin poderlo evitar soltó una risilla.

-Solo te falta el traje de poliéster blanco ¿eh? ¿Tony Manero?-

-Cállate y ven.-

Damien tomo el brazo del menor para que se levantara y se parara junto a él mientras que le mostraba los pasos a seguir. No es que fuera un amante del disco, más bien un amante de esa película y por lo tanto sin quererlo había aprendido los pasos. Pip, como el caballerito que era, por supuesto dominaba el baile de casi cualquier tipo y no le costó mucho seguirlo.

-Then I get Night Fever, Night Fever.- cantaba Damien dando una vuelta.

-We know how to do it.- Pip daba una palmada.

Paso, paso, vuelta, palmada, paso atrás, paso atrás palmada y vuelta. Mueve la cadera, los brazos y patada, señala al suelo, señala al cielo. Pip no resistió en soltar una risa sin dejar de seguir al moreno. Damien se sentía más feliz de verlo sonreír.

-Viene la parte final, prepárate.-

Damien tomó al rubio y lo obligo a dar una vuelta en su lugar mientras seguía moviendo la cadera. Pip se dejaba hace sin mucho esfuerzo, ahora él era quien intentaba no carcajearse. El último estribillo de la canción sonaba y Pip no podía evitar seguirla cantando.

- Feels like forever baby, don't you know-

Ni siquiera notó cuando Damien lo tomó de la cintura y lo acercó hasta casi juntar sus pechos en la última vuelta. La música se detuvo y todo quedó en silencio mientras ambos recuperaban un poco el aliento. Sus miradas se cruzaron y nadie estaba seguro de que exactamente decir o hacer.

-pff…- Pip no pudo más y se separó de Damien para reírse aún más después de hacer tremendo espectáculo. El mayor no dijo nada, solo regresó a su postura erguida y con una pequeña sonrisa.

-Gracias, eso fue divertido.- Pip por fin hablaba

-No podía permitir que me odiaras el primer día del año.-

-Mhmm, no te preocupes…-Pip se acercó de nuevo al moreno.- No lo decías en serio.-

"Si lo decía en serio"

-¡No! Claro que no.- negó el moreno con la cabeza.- Lo siento, de todos modos.-

Pip sonrió brillantemente, volteando por un momento al árbol de navidad que seguía brillando y luego regresó la mirada al moreno.

-Deberíamos ir a dormir, ya es muy tarde.- Tomó su teléfono y apagó la bocina.

Damien sin poder evitarlo sonrió, había pasado un buen rato ese día. Hacer todo ese show fue sumamente vergonzoso, en circunstancias normales no le hubiera importado ofender al pequeño niño rubio, sin embargo las cosas cambiaron y ahora no podría permitir ser cruel con él. Al contrario, debía acercarse, convertirse en hombre de confianza, más aún que cualquiera de sus amigos miserables. Había pensado ya las posibilidades de alejar a esos chicos pero decidió que no sería una buena idea, armar una pelea por un hombre que no tiene mucho de conocer en un grupo de amigos de la infancia, si algo salía mal, el saldría siendo el sospechoso. Era mucho más simple jugar al buen chico, no había razones para que ellos lo acusaran de algo, después de todo quien lo buscó y lo integró al grupo había sido el mismo Pip.

Si todo salía bien entonces nadie saldría herido… al menos hasta que los contratos estuvieran firmados, luego de eso no estaba ya nada en sus manos. Aunque los escenarios posibles se acumulaban en su cabeza ninguno de ellos representaba un peligro profesional. Después de todo, nadie muere de un corazón roto.

-¡Señor!- escuchó un toque de su puerta.-Lamento la demora.- se disculpaba el hombre entrando tras recibir una mirada del moreno.

-Admito que mi requerimiento fue… repentino. No hay problema.- respondió el moreno acomodándose de nuevo sobre su silla, adoptando una postura erguida.

-De igual manera, aquí tiene lo que me pidió y tal como se acordó a mitad de mes se le enviará la segunda carpeta.-

-¿Causó demasiados problemas?-

-Esta primera carpeta no, señor. El chico es un libro abierto, la mayor parte de la información fue sencilla de encontrar en línea y la otra mitad… bueno usted podrá verlo.-

-Bien, esperaré la siguiente carpeta el siguiente mes. Espero que no haya ningún retraso.-

-Espero encontrar toda la información que busca, señor. Por lo que sé esa familia y esa compañía son de políticas proteccionistas.-

-Muy bien, esperaré a ver tu desempeño y de acuerdo a eso te pagaré el resto, mientras tanto… puedes ya retirarte.-

-Sí, señor Thorn.-

El hombre dejó una carpeta de color negro sobre el escritorio del más joven y se fue de la oficina sin decir otra palabra. Damien sonrió pícaramente al tomar la carpeta y hojearla.

-Dios bendiga a los investigadores privados.-

Siendo que este era su último pendiente del día tomó su carpeta, el resto de sus cosas y se fue a su lujoso apartamento para servirse una buena copa de vino y leer un poco.

Una vez en casa, se deshizo de su apretada corbata y traje de tres piezas, tomó una ducha, comió un poco y se sentó en su cómodo sillón frente a los grandes ventanales con vista a la ciudad. Abrió el documento sobre su regazo, lo primero que llamó su atención eran las fotografías.

Todas mostraban a un adorable niño de grandes ojos azules como el cielo, su cabelló rubio caía delicadamente, lacio y largo. Esas fotos eran de un pequeño Pip, debía tener alrededor de seis años, primero una hoja de datos generales. Con letras negras resaltaba: Phillip "Pip" Pirrup, nacido el 21 de abril*, en el barrio Stratford en Londres. Su familia… Philip Pirrup padre, Georgina Pirrup y una hermana mayor casada Mrs. Joe Gargey, todos estos nombres tenían una anotación a un lado: muerto. Un par de copias de periódicos saltaron a la vista "Tragedia en Stratford" encabezaban la página, al parecer este incendio mató a alrededor de 30 personas que quedaron atrapadas en sus pequeños apartamentos en los pisos más altos, provocado por el pésimo estado del lugar en ruinas, principalmente habitado por parias e inmigrantes.

Después de eso había una serie de reportes médicos, el primero era el mas actual, 1.77 m de altura, pesa 69 kilos, no tiene ninguna alergia, ni registro de enfermedad degenerativa o congénita. Los siguientes reportes eran de golpes severos con fotografías, factura de cráneo, moretones y heridas abiertas, en la descripción decía que fue debido a caerse al jugar… sin embargo Damien miraba atentamente, en su mente sabía que esas heridas no eran por juegos, esos rasguños y moretones en la espalda del niño, su estómago se removió al pensar que Pip fue un niño maltratado. Sabiendo las condiciones en las que vivía.

Informe de registro en el sistema de cuidados infantiles, pasando dos años en un orfanato, hasta un registro de adopción y la foto de la feliz familia reunida cuando todos los papeles estuvieron en regla. Pip con casi ocho años se decidió que conservaría su apellido pero que los Magwitch permanecerían como padres y tutores legales del niño. Eso explicaba porque no reconoció a Pip al principio.

De allí todo mejoró en todo, se mudó a los Estados Unidos, inscrito a clases de idioma, equitación, tiro con arco, baile, canto y natación. Calificaciones muy buenas y diversas fotos con sus nuevos padres y diferentes trofeos. Finalmente llegó a una donde estaba con Stanley, ambos tomados de la mano, pudo identificar anillos a juego.

Damien tomó esa foto para verla con más cuidado, Stan… que chico tan común. Sinceramente estaba sorprendido de como la imagen mental que tenia de él se había deformado tanto. Antes de conocer a Pip pensaba que era un chico simple, optimista que no merecía nada de lo que paso en se maldito tren, pero ahora, Pip le había descrito una cada diferente, un niño emocionalmente inestable y alcohólico.

-Supongo que esta es la dualidad de la vida ¿No, Stanley? Por años pensé que tú eras el muchacho ideal. El que lo tenía todo…- murmuraba para si mismo

Se sentía bien, es casi la misma sensación que tienes cuando repruebas un examen pero la mayoría de la clase también lo había hecho. Así que si, puede que él tenía una vida de mierda pero mirando de nuevo las fotos de Stan y Pip pudo ver como estos dos chicos se transformaban un poco más en humanos. Un huérfano maltratado y un cínico alcohólico, que al final tuvieron un jodido golpe de suerte al encontrarse el uno al otro.

Entonces él, Damien, el bastardo marginado… podría tener su propio golpe de suerte al encontrarse con Philip. La vida tiene caminos complicados y maneras poco convencionales de unir a las personas. El no creía en el destino ni en la suerte, claro estaba, pero encontrar una oportunidad increíble en el ex – prometido del chico muerto que fue atravesado por el mismo tubo en un accidente de tren hace cinco años, mierda eso era casi una mala trama de televisión.

-Bien, entonces que comience el juego.-

Pip organizaba los últimos detalles en su oficina, en realidad su pequeño cubículo que se le había asignado para trabajar en su tesis, estaba bien sin embargo el estudio de su mansión neoyorkina era muchísimo más cómodo. Sin embargo las reuniones con su asesor de tesis eran en ese cubículo, así que no tenía opción, gracias al cielo todo iba muy bien con su proyecto y sus documentos.

Sintió una vibración en su bolsillo y con ánimos de procrastinar un momento dejó de escribir y sacó su teléfono del bolsillo. Parpadeó dos veces antes de volver a mirar, sorprendido de lo que miraban.

Damien T.

"¿Quisieras comer conmigo hoy?"

"Si la respuesta es sí, dime dónde estás y puedo recogerte"

Pip no pudo contener la sonrisa, esa invitación lo hacía tan feliz. Damien finalmente lo buscaba, después de su cena en año nuevo, no podía más que llenar el corazón del rubio con alegría. Por supuesto que quería comer con él, une excusa perfecta para dejar el trabajo por hoy y poder relajarse. Claro hasta que recordó algo importante, se supone que tenía que reunirse con Kenny, Butters y Kyle para ponerse al día después de año nuevo.

Soltó un suspiro de cansancio, sabía que eso era una excusa para poder interrogarlo, ellos sabían que se quedó atrapado en la ciudad, no era ningún secreto, además escuchar como Kyle discutió con su insufrible madre, era un clásico todos los años. No debían tomarlo a mal, sin embargo negar que a veces resultara molesto servir como consejero era cansado. La única razón por la que iba es porque también estaba Kenny, Butters y de vez en cuando Craig, que hacían todo mucho más llevadero.

-Tendré que decir que no.- suspiró derrotado.

Aunque por otro lado, podría cancelar con ellos bajo la excusa de su tesis y… escaparse aunque sea una vez de reuniones incomodos y lo dejaría para la próxima semana, donde las chicas estarían allí. Kyle estaría desahogado, por supuesto lo interrogarían pero no tenía que contar a detalle nada. Negar que su amistad con Damien hubiera evolucionado no era nada de lo que avergonzarse o preocuparse.

Kyle nunca estuvo de acuerdo con que Pip buscara a Damien, no después de cómo había sufrido por la pérdida durante tantos años. En realidad nadie más que Craig estaba de acuerdo con su búsqueda, no podía explicar su fascinación con el chico que vio a Stan antes de que muriera, tan solo quería verlo, quería escucharlo, quería saber. Ahora sabía que había tomado una buena decisión, Damien era su amigo.

-Puedo cancelar… solo esta vez.-

Antes de abrir y contestar el mensaje del moreno, marcó el número de Kyle.

-¿Hola?- escucho del otro lado de la línea.

-Hola Kyle, lamento llamar ahora ¿Interrumpo algo?-

-No, estoy saliendo de la oficina ¿Qué pasa?-

-Hoy tuve una revisión con mi asesor y no le agradó nada mi progreso con mi proyecto, tengo que corregirlo para la siguiente semana y no podré ir contigo y los chicos al bar como lo prometí, lo lamento mucho.-

-¿Otra vez?- preguntó el pelirrojo

-¿Otra vez qué?- preguntó de regreso, comenzando a sudar frío.

-Mientes.- dijo sencillamente Kyle

-…- intentaba pensar en una respuesta.- No sé de qué…-

-Quería decírtelo hoy pero creo que ya no tiene caso si no vas a ir. –Pausó un momento- Pip, sé que tu nuevo amigo es Damien Thorn, el chico que estuvo con Stan en el accidente, lo buscaste y has estado viéndolo en los últimos meses.-

-¿Me estuviste espiando, Kyle?- en un tono serio, por supuesto molesto por escucharlo.

-No, Pip. Sería ridículo no darse cuenta. No soy el único que lo notó, Wendy, Nichole y Craig también lo sabemos. Pensamos que tú dirías algo eventualmente pero está claro que planeabas ocultarlo hasta que ya no pudieras más.-

-Ustedes siempre me tratan como si siguiéramos en secundaria, sabía que te pondrías así, por eso no quise decir nada.-

-¿Me pondría así? Nunca has sido el más altivo Pip. Si estábamos en contra de ir por él era porque te estabas torturando.- empezaba a alzar la voz.- Stan… fue alguien increíble y buscar al chico que lo vio antes de morir no sanará ninguna herida, no lo traerá de vuelta y no puedes pretender que Damien es como Stan, porque no lo son.-

-Tan solo quería oírlo…- susurró el rubio.- ¡Yo sé que no lograría mucho! Lo quería escuchar por años de tormento ¡Pero no mal interpretes las cosas, Kyle! Yo ya no soy un niño. Stan estará siempre conmigo, Damien no es un reemplazo ni una proyección, es su propio ser y así me gusta. ¿Por qué no puedes dejarme en paz por una vez? ¡Metete en tus asuntos!-

-…-

Pip explotó, su respiración estaba más agitada, mientras que al otro lado de la línea Kyle permanecía impasible, escuchando al chico más joven.

-Sé que piensas que somos los malos aquí Pip, pero te prometo que es todo lo contrario, somos tus amigos. Discúlpame si me he comportado como madre judía.-

-Kyle.-

-Déjame terminar. Está bien si no quieres venir hoy, ve con el señor elegante. No estoy enojado y no quiero pelear pero, por favor, la próxima vez que nos reunamos todos… cuéntanos. Ayúdanos a entender cómo te sientes y nosotros… te diremos como lo vemos ¿De acuerdo?-

Pip más calmado después de escuchar al pelirrojo sintió como la culpa lo comía un poco. Los dos se habían equivocado. Una media sonrisa se dibujó en su cara, supuso entonces que es así como debían tratarse las cosas, Kyle tenía razón, eran amigos, habían pasado por demasiado como para dejar que las cosas se arruinaran así.

-Si…, yo también lo siento. Pero me sentía atrapado, si les contaba pensé que me encerrarían para evitarlo.-

-Bien. Disfruta tu tarde con él y nos veremos la próxima semana ¿Si?-

-Si Kyle, saludame a los chicos y discúlpame con ellos.-

-Oh a ellos les deberás más que una disculpa, mi madre se volvió loca esta Hanukkah y créeme que tengo mucha bronca reprimida.-

-La primera ronda corre por mi cuenta entonces.-

-Ya estamos hablando. Te dejo Pip, buen día.-

-Adiós Kyle.-

Termino la llamada y se derrumbó en su silla, no esperaba esto, de verdad pensó que mentir era más fácil pero nada se le escapa a la madre judía. No se salvaría de esta conversación era claro, pero al menos saber que sus amigos lo escuchaban quitó mucho peso de encima. Que tonto fue, estos chicos eran su familia, debería empezar a tener reacciones más adultas y dejar de actuar como un niño asustado.

Pero ya que estaba libre podía contestar el mensaje de Damien.

Philip P.

"Claro, vamos a comer!"

"Estoy en la universidad, puedo verte en cualquier lugar que escojas, solo dame la dirección"

Después de un momento recibió la respuesta.

Damien T. "Pasaré por ti, dime donde te veo"

Philip P. "Veme en Brodway, frente al departamento de matemáticas."

Damien T. "De acuerdo, te veo en 20 minutos allí"

Tomó sus cosas y lo organizó todo lo más rápido que pudo para llegar al punto acordado. Cuando pudo salir de su edificio era un día especialmente frio, ajustó su bufanda y comenzó a caminar entre los edificios de la Universidad de Columbia. Pip decidió estudiar en estados unidos en contra de los deseos de su madre que le agradaba más la idea de ir a la Universidad de Oxford para una educación británica. El rubio por otro lado, no le molestaba quedarse en donde estaba todo lo que él amaba.

Cruzó por fin el edificio anexo de matemáticas y estuvo ya sobre Brodway, esperando ver al moreno sobre su motocicleta o un auto excesivamente elegante. No se equivocó cuando el imponente Cadillac negro se paró frente a él. Pip soltó una risa y entró por la puerta del copiloto.

-¿Qué tienen los ricos con los autos costosos?- preguntó apenas se subió.

-Ayuda a llenar el vacío que nos deja el dinero y el poder.-

-¿En serio?- Pip comenzó a reírse un poco.

-Claro, las penas con un cadillac son más llevaderas, puedes llorar en los asientos de atrás sin problema.-

-Entonces, tenemos un apartamento de lujo, al menos una increíble motocicleta y un auto fino.-

-Trajes italianos, relojes bonitos y mi otro auto.-

-¿Y tú apartamento en el Bronx?- Damien se tensó por un momento.

-Lo vendí… ya no lo necesito.-

Pip no comento otra cosa, sospechando que tal vez era mentira. Pero si no lo necesitaba más eso quiere decir que no vería nuevamente a Damien en ese estado tan deplorable, dejándose llevar por la perdición y las drogas.

-¿Dónde iremos a comer?-

-Conozco un lugar.-

Al llegar al lugar Pip pudo notar mejor el atuendo de Damien, era bastante impresionante, como ver a esos modelos que parece que la ropa fue diseñada específicamente para ellos. Suéter de cuello alto, abrigo, pantalones y zapatos de vestir, de verdad que cuidaba mucho su apariencia.

-¿Te gusta?- preguntó el moreno sintiendo la mirada del menor sobre él.

-Perdona.- se disculpó inmediatamente.

-Tú también luces apuesto, rayo de sol.- le dijo con una voz profunda, rozándole le cabello con una mano y mirándolo a los ojos. Pip inconscientemente retrocedió un paso, esos ojos lo atravesaban.

-T-Te lo agradezco.- sintió como su cara enrojecía por el toque.

En definitiva Damien lo estaba sorprendiendo con los lugares a donde iban, si la vez pasada era una cafetería pequeña pero deliciosa esta vez era un restaurante bastante grande, no era exactamente de manteles largos pero el lugar era un poco más privado, donde cada mesa estaba alejada una de la otra. Las luces eran tenues y el ambiente se leía callado.

-¿Puedo pedir lo que quiera?- preguntó Pip

-Una ensalada en la primera cita es lo normal ¿no?- dijo el moreno.- Ya sabes, fingir que solo comes cosas verdes y te importa mucho tu dieta.-

-Pero esto no es una cita.- le recordó el más joven.- Si no te importa quiero comer.- le respondió con una sonrisa

-Perfecto, va por mi cuenta.-

La comida era deliciosa, eso tenía que admitirlo, a diferencia de la primera y simple cafetería inglesa, este lugar era más costoso. Eso no le desagradaba, aprendió a disfrutar de las atenciones. Aunque lo más interesante cuando estaba con Damien era siempre la conversación que terminaba inminentemente en alguna especie de crítica a alguien o algo con el toque acido del moreno.

-Entonces Columbia ¿eh? No sé ni porque me sorprende.- Damien dio un sorbo a su trago.

-Seguramente te hubiera gustado.- dijo el rubio

-Con mi hermano allí, no lo creo.- dijo sin pensar, maldiciéndose internamente.

-Oh no habías mencionado que tenías hermanos.- era un dato pequeño de la vida personal del moreno.- ¿No estudiaron juntos la universidad?-

-Fuimos juntos a la academia militar, fue suficiente tiempo de calidad…- respondió, condenado a saber que no había forma de deshacer lo dicho.- Medio hermano, en realidad.-

Pip recordó un momento todo lo que Damien había mencionado de su familia, por el momento tenía un padre con una relación conflictiva, una madre con la que no mantiene mucho contacto y un medio hermano que no soporta. Una historia de mal divorcio se formó en su cabeza.

-Wow, escuela militar, debió ser difícil.- fingió no darle importancia ni hacer un comentario acerca de eso, Damien no permitiría que le tuvieran lastima.

-Era un dolor en el culo, los mayores, son unos bastardos que disfrutan hacer sufrir a los niños.- admitió.- Pero podía soportarlo bien, incluso tenía una materia favorita.-

-¿Matemáticas, inglés?

-Historia.-

-¿En serio? – pausó analizando esa respuesta- ¿Por qué?

-Claro, era especialmente bueno recordado fechas, nombres y acontecimientos. Incluso un día humillé a mi profesor. –

-Vaya, suena como algo que harías.-

-Admito que… no debía estar pasando notas en clase pero el intentó ridiculizarme frente a todos, eso es algo que no podía permitir.-

-¿Chico malo?- bromeó el rubio- pasando notas en clase, todo un antisistema.-

Damien sonrió a medias y se acercó al rubio guiñándole un ojo.

-Todo un chico malo ¿Te gusta eso, cariño?- le susurró en una voz grave.

Pip contuvo la respiración un momento, se sentía avergonzado de escuchar comentarios tan fanfarronas, era incluso divertido. Coqueto, por supuesto porque Stan no era así, no recuerda particularmente que nadie le hubiera coqueteado tan descaradamente, como este hombre que era demasiado confiado en que su apariencia y su cartera atraerían a quien deseara. Pip era naturalmente un alma más sensible que no cae por galantería descarada.

-No son lo mío, sinceramente, pueden dar poco más que buen sexo.- Pip se recargó más sobre el respaldo del asiento, alejándose y despreciando al moreno.

-¡Vaya! Que interesante respuesta. ¿Lo dices por experiencia?-

-Y si así fuera ¿Sería un problema?- dijo respondiendo al reto

-Para nada, rayo de sol.- "Yo ofrezco más que un buen pene" se dijo el moreno.

-Muy bien.- Pip se arregló desinteresadamente su cabello.- Así que tienes una fascinación con la Historia ¿eh?-

-Era interesante, leer las guerras y los acontecimientos que formaron al humano, quizá eso me hizo aprenderla más fácilmente.-

- A mí nunca me encantó memorizar…-

-Oh pequeño escritor, no se trata de memorizar, sino de ver y aprender.-

Damien siguió la conversación que evidentemente se volvió un poco más trivial, pero había aprendido algo. No lograría nada con el coqueteo, de alguna manera lo vio venir, Pip no era como los chicos con los que regularmente se acostaba, el trato era bastante claro y nadie realmente quería más del otro. Bueno, quizá algunos lo quisieron pero él no, así que eso era suficiente. Quizá porque nunca tuvo la necesidad de ganar así la confianza de sus otros tratos, en ese caso se hablaban solo profesionalmente, como un vendedor, las palabras y los momentos correctos formaban un lazo diferente. Pip era su primer reto de este tipo, ya sabían demasiado de la vida personal del otro, la relación profesional no funcionaría.

Entonces bajo estas premisas, la única conclusión seria abrirse al rubio, de esta manera la confianza crecería, sin embargo le preocupaba la idea de que Pip se enterara de cosas que no debía. Ya debería haberse armado una historia con los pocos personajes que había revelado por idiota pero si seguía descubriendo cosas todo se iría a la mierda y sus verdaderas intenciones serían evidentes.

Entonces todo se reduce en revelar la verdad de manera controlada, para que todo se acomodara a su favor. Además, viéndolo por el lado bueno, este niño era encantador, algo que no debía negar, su naturaleza era cálida y amigable, no podía decir que le desagradara la idea de abrirse con él, porque sabía que no sería juzgado.

Cuando la cena terminó se ofreció a llevar al rubio a casa, ya era tarde. Cuando los chicos llegaron al pórtico Pip se giró aun en el auto de Damien.

-Gracias, Damien, siempre es bueno verte.-

-Pip- El moreno le tomo suavemente el brazo para llamar su atención.

-Realmente… me gusta está contigo. ¿Quisieras verme la próxima semana?-

Pip miró por un momento al moreno, su sonrisa y sus ojos, eran diferentes a aquellos ve vio cuando intentaba ser coqueto. Estaba seguro de que Damien era un buen hombre, solo que él no se lo creía aun.

-Si, por supuesto.-

-¡Bien!- dijo emocionado.- Eh… te enviaré un mensaje ¿sí?-

-Hasta entonces.-

Pip caminó lo más rápido que pudo hasta entrar a su casa y cerrar la puerta. Su sonrisa creció aún más y su corazón comenzaba a latir desbocado, hace años que no se sentía así. Era evidente que Damien estaba mostrado mucho más interés en él, ya no podía negarlo, era diferente ser coqueto a invitarlo a salir, hablar por horas, tocarse. Le gustaba, le gustaba mucho como esa atención le hacía sentir.

Sin embargo, no sabía si era correcto dejar que esto pasara, el lazo que los unió era su ex. La idea de que de alguna manera esto estaba mal lo atormentaba, por eso se negaba a pensar en Damien de esa manera. Comenzar a querer al chico con el que tu ex estuvo antes de morir, no había impedimento real para una relación pero aun así la sensación permanecía en su mente.

-Me gusta…- se dijo.- estoy seguro de que me gusta pero… - se llevó la mano al pecho.

Quería hablar con alguien pero no había nadie a quien acudir. Ninguno de sus amigos entendería, Butters especialmente estaría feliz de oírlo pero es porque no sabe el origen de Damien.

-Si les digo…- habló de nuevo.-Esto es inevitable.-

El día inevitable había por fin llegado, pensaba que la mentira podría incluso durar un poco más, no estaba en sus planos llegar a ser tan cercano con Damien. Pero bueno, si esta plática era necesaria entonces abriría su corazón una vez más y esperaba por favor que estuvieran todos dispuestos a escucharlo.

La reunión era en casa de Pip y todos habían llegado justo a tiempo y consientes del tema que se trataría. El ambiente estaba un poco tenso, pero Pip se repetía una y otra vez que todo saldría bien porque no se arrepentía de lo que había hecho y no era nada malo.

-Bien, creo que es hora de hablar de esto ¿No?- dijo Kyle en sentado en el sillón de la sala, mirando al británico.- Creo que Pip tiene varias cosas que decir.-

-¿Es el tema que no querías contarnos por teléfono, Kyle?- preguntó Butters

-Sí, creo que es mejor que él mismo lo cuente. Quiero escuchar todo lo que tenga que decirnos, sin interrupciones ni reclamos.-

-¿Es algo grave?- habló Bebe

-Depende de la perspectiva.- Dijo Craig.- Yo creo que está bien.- mostraba su apoyo al rubio.

-Déjense de misterio entonces que esto me está angustiando un poco.- Kenny se acomodó mejor en su sitio.

Todos voltearon a ver a Pip quien hasta entonces había permanecido callado, pensando cual sería la mejor manera de comenzar a explicarse.

-Tal vez algunos de ustedes ya lo sepan o se den una idea, pero quiero decir la verdad para aclarar las cosas. – el rubio suspiró –La verdad es que… mi nuevo amigo Damien… su nombre completo es Damien Thorn, el chico que estuvo con Stan en el accidente.-

Butters fue el único que mostró su asombro, mientras que Kenny, Bebe y Erick entrecerraron los ojos en un gesto que era difícil de leer, entre molestia y desconcierto por la noticia. Después miraron a Kyle que permanecía más tranquilo pues había procesado la noticia hace ya más tiempo, este simplemente les asintió en respuesta, confirmando las palabras del rubio más joven.

-Continua.- alentó Craig

-Sé qué hace años ustedes me dijeron que debía intentar olvidarlo. El que yo hablara o no con Damien no haría ninguna diferencia, no traería a Stan de regreso y… escuchar sus últimos momentos hubiera abierto mi herida aún más. También sé que les prometí no hacerlo, creí que tenían razón, que eventualmente con la terapia y concentrándome en la universidad podría simplemente volver a vivir pero…- se quedó callando, sintiendo sus emociones crecer y desbordarse.

-Pip- llamo Butters

-Nunca pude quitarme la idea de la cabeza, la doctora hizo lo que pudo, Stan era tan solo un bellísimo recuerdo, podía hablar de él y recordarlo sin llorar… quizá trate de convencerme a mí mismo que también era lo mejor. Pero siempre regresaba a mi cabeza el hecho de que existía un hombre que… estuvo allí, que le habló y a quien pudo haberle dicho algo ¡Algo que era importante que yo supiera! Porque no paraba de pensarlo, no podía simplemente haber muerto, no podía tan solo dejarme.- Pip se quebró en llanto

Todos se miraron entre ellos un momento tratando de analizar lo que el rubio dijo, todos eran amigos de Stan, lo amaban profundamente. Sin embargo Pip era el que estaba a punto de casarse con él, fue el rubio quien pudo hacer todo por Stan, ayudarlo con su cariño para que pudiera sanar las heridas que le provocaron sus padres y sus malas decisiones. Ellos se habían enamorado a pesar de estar rotos y se ayudaron a sanar juntos.

-Esperé cinco años para poder tener el coraje de por fin ir a la dirección que medió el hospital, tenía miedo de que hubiera desaparecido, de que hubiera pasado demasiado tiempo y hubiera perdido lo que tanto tiempo estuve buscando, para sacarme este dolor del pecho.- utilizó la manga de su chaqueta para limpiarse un poco los ojos.- Ese día ni siquiera lo pensé, solo tome unas cosas y fui esperando lo peor.-

Un silencio tenso llenó la habitación entendiendo que el resto de la historia era de suponerse pero nadie quiso aventurarse a decir nada hasta que el rubio estuviera seguro de haber terminado.

-Lo encontré- soltó una risita- Damien Thorn, el último en hablar con Stan estaba allí como si hubiera esperado por mi todo este tiempo. No estaba equivocado, ese accidente fue importante para él también, de otro modo jamás hubiera aceptado hablar conmigo sobre este tema. Damien me contó todo lo que necesitaba saber… Stan estuvo consciente y recordándonos a todos nosotros… hasta el último momento, no dejó de sonreír.-

Pip soltó un gemido y cubrió su boca, bajando la cabeza, su llanto se hizo incontenible dejando que todos esos recuerdos lo abrumaran otra vez, su garganta se había cerrado en un doloroso nudo.

Bebe y Wendy también sentían ese dolor en el pecho, comenzando a soltar delicadas lagrimas sobre sus mejillas, desviando la mirada para disimular lo innegable. Kyle bajó la cabeza y apretó la mandíbula lo más fuerte que pudo no queriendo llorar por su mejor amigo, ese dolor no era ajeno para nadie. Nicole le tomó al pelirrojo amorosamente del hombro, como una manera suave de confort.

-El… estuvo tranquilo y esperaba vernos a todos… tan solo, tan solo se quedó dormido.-

Kenny y Erik se miraron por un segundo, imaginándose a su amigo en esa sala de quirófano, esperando que de algún modo todo saliera bien. Craig fue el único en acercarse a Pip para pasar su brazo sobre sus hombros.

-Sé que prometí no hacerlo, por esto, el recuerdo duele y duele demasiado por lo injusto que fue que muriera así. Pero saber que él se fue en paz, que se fue tan tranquilo me da un enorme consuelo, porque hice todo lo que estuvo en mis manos para hacerlo feliz y que todos estuviéramos orgullosos. Creo que después de escucharlo de Damien, sé que lo hicimos bien, amigos. Stan fue feliz… -

Después de decir eso Pip se quedó callado, dejando que sus leves gemidos fueran el único ruido de la habitación, llorando como no lo había hecho en muchos años. El tiempo pasó pero nadie dijo o se movió de su lugar. Dejando ese espacio para pensar y digerir todo lo que se había dicho.

-Creo que… estaba equivocada.- Wendy fue la primera en romper el silencio.

Pip con los ojos hinchados le dirigió la mirada desde su asiento.

-No comprendía cómo viste todo esto Pip y yo te ofrezco una disculpa, pensé que buscar respuestas era solo una forma de causarte más dolor porque aún no podías tan solo aceptar que Stan se había ido.- se limpió otra lagrima- Ahora creo que… todos debíamos escuchar esas palabras-

-Si, yo también lo creo.- Butters asintió.

-Yo también me disculpo Philip.- Kyle se aclaró la garganta.- A veces no puedo evitar pensar que al ser el más joven y… el amor de Stan, pienso que debo estar al pendiente tuyo como tu madre judía, tratarte como el más débil.-

-No es débil, Kahl.- Erik habló por primera vez.- Ninguna parte de él es débil. ¿Recuerdas como lo golpeábamos con troncos en la cabeza? ¿Cómo aguantaba tu mierda judía o los regaños de Wendy? Este franchute ha superado mucha mierda y creo que deberías darle más crédito.-

Pip sintió una sonrisa formarse de nuevo en sus labios, Cartman era una mierda con todos y esa equidad de trato hacia que Pip se sintiera parte del círculo. Si Kyle era el judío, Wendy la loca, Bebe la zorra, Kenny la perra, Butters el marica, Craig el nerd y Pip el franchute. Ante los ojos de Cartman todo el mundo era un idiota.

-Gracias, Erick.-

-Incluso yo admito que dudaba de esa búsqueda ¿Sabes? Pero me alegra que te haya ayudado ¿Cómo te sientes ahora?- Craig le preguntó.

-Alivio… me siento tranquilo, gracias.- Pip llevó su mano al pecho.- fueron demasiados recuerdos dolorosos ¿eh? Lamento si esto los molestó de alguna manera, no me arrepiento de haber ido a buscar a Damien. Especialmente porque nos volvimos cercanos.-

-Supongo que es momento de que hagamos otra cosa, por favor, a menos que alguien quiera decir alguna otra cosa.- Wendy se adelantó a decir, mientras había un momento de silencio.

-No, vamos al Rockefeller Center, como que me dieron ganas de patinar todos juntos. Es la última semana y seguramente después todos estaremos hasta el cuello con trabajo. – propuso Kenny

Todos se miraron entre sí, pensando que quizá sería bueno. Puede que todos hayan dejado ese pueblo montañoso pero hay cosas que siempre les trae buenos recuerdos. Patinar sobre hielo era uno de esos. Sin ningún tipo de protesta todos se pusieron de pie y tomaron sus abrigos listos para pasar un rato divertido en las frías calles de la ciudad.

Pip miró asombrado el bellísimo lago rodeado por altos árboles, el día era precioso, el sol se colaba por entre las ramas y cubría su rostro con pequeños besos de calor. No era precisamente un chico de actividades al aire libre, por favor, el nació en Inglaterra, las grandes ciudades eran más su estilo pero debía admitir que desde que llegó a ese pueblecito había caído enamorado de las hermosas postales del bosque.

-¡Pip! ¡¿Qué estás haciendo allá?!-

Regresó la mirada a la orilla del lago cerca del muelle donde los demás chicos estaban comenzando a armar todo como en una coreografía. De inmediato corrió para poder alcanzarlos, al ser el nuevo y su primera vez de campismo no estaba seguro de que hacer. Se acercó a Stan, quien lo había invitado a pesar de sus negativas iniciales a pasar con ellos unos días en el bosque.

-¿En qué puedo ayudarlos?-

-¿Alguna vez has levantado un campamento, Pip?-

-Pues como te dije, no, no lo he hecho nunca.-

-El principito nunca ha ido al bosque encantado-

-¿Qué?-

-Nada, nada, ven te enseñaré a colocar la tienda.-

Pip consiguió una tienda de campaña sin problemas, gracias a sus padres que estaban más que encantados con la idea de que tuviera amigos y estos lo invitaran a viajar. Según su padre "estas se convertirán en tus más grandes memorias" Aun estaba nervioso por la posibilidad de que todo fuera un juego, sin embargo la parte racional de su cabeza le repetía que estaba Butters y Stan quienes habían demostrado ser unos chicos geniales y amistosos, además estaban Wendy, Kyle y Craig, los chicos serios y centrados que defendían la sana convivencia en la escuela.

Con ayuda del moreno pudo poner todas las piezas juntas, lamentablemente su falta de habilidad hizo que todo esto tomara al menos una hora, pero finalmente tenía un buen lugar para dormir y no pasar frio por los siguientes días.

-¡Muy bien Pip! ¡Está listo!-

-Por fin, esto es demasiado complicado-

-Vamos, diviértete un poco, se supone que debes relajarte.-

-¡Pip, Stan, vamos a buscar leña para la fogata antes de que oscurezca!- Craig le gritaban desde la orilla del bosque.

-¡Voy!- contestó el moreno-¿Vienes?

-Oh, no, creo que me quedaré para terminar todo el campamento.-

-Muy bien, nos vemos.- Stan le colocó la mano en el brazo y salió corriendo para alcanzar al otro.

Pip se quedó mirando el camino por donde habían desaparecido entre los árboles. El sonido de palas lo sacó de su ensoñación, los ruidos provenían de Butters y Kenny que hacían un pequeño relieve en la tierra donde supuso iba a estar la fogata, Wendy y Bebe buscaban rocas cerca del lago, por ultimo Erick, Kyle y Nichole arreglaban todas las provisiones para la cena que al juzgar por el sol, sería pronto.

-Parece que lo tienen todo muy organizado…- habló para sí mismo

-¡Claro! Hacemos esto todos los años-

Butters le dijo, ni siquiera se había dado cuenta que estaba allí. Pip miró que la pequeña zanja estaba prácticamente terminada. Se sentía un extraño en esta reunión, el rubio mayor no pasó por alto el delicado gesto del británico, al sobarse el antebrazo y mirar a su alrededor como un cachorro perdido.

-¿Qué sucede?-

-Estoy un poco, descolocado, jamás he acampado.-

-Dirás jamás has estado rodeado de tantas personas y no sabes cómo actuar o donde encajar dentro del grupo.- le sonrió leyéndole la mente.- Ha pasado tiempo y tu… siempre estás solo.-

-Sé que Stan me invitó como mera cortesía.-

-¿Bromeas? Stan te invitó porque es tu amigo, sé que solo has hablado con él y yo pero prometo que estos chicos no muerden.-

-Pero-

-¡Ah! Habrá una fogata esta noche- le tomó las manos mientras comenzaba a caminar lejos del campamento, a la orilla del lago.- Las noches aquí son algo largas pero las estrellas son más brillantes.-

-Butters.- intentó llamar el inglés

-Estaremos bien.-

Pip sintió como Stan tomó su mano entrelazando sus dedos, por esta acción el rubio volteo la mirada al chico mayor quien seguía mirando al frente y mantenía una sonrisa de pura felicidad y emoción, mostrando los dientes. Pip afirmo el agarre sobre su mano y volteó al lado contrario, sus amigos estaban parados cada uno al lado del otro con los ojos fijos en la superficie cristalina del lago. Este era su último verano en el pueblo, después de estas vacaciones todos volarían a lugares diferentes y por fin comenzarían a vivir. La mayoría se iría a la costa este, las grandes ciudades llenas de nuevos desafíos, creaba una sensación agridulce en el pequeño Pip.

Estaba feliz por todos, de verdad, pero tener que esperar un año más le llenaba la cabeza de dudas acerca de su destino. ¿Su amistad podría sobrevivir la separación? En un año puede ocurrir cualquier cosa, especialmente con tantos cambios.

"Están a punto de embarcarse en una de las experiencias más maravillosas de su vida. No voy a explicar en este momento cómo o porqué funciona, no tengo el tiempo; solo lo hace"

Las palabras de la directora en la ceremonia de graduación resonaban en su cabeza, estaba asustado, por fin después de tantas tragedias podía tener una familia otra vez, que lo amaban con todo su corazón, tenía amigos, que darían todo por él y sobre todo tenia a Stan con quien había disfrutado su penúltimo año. No quería que esto terminara, se negaba a aceptarlo.

Este tipo de experiencias no volverán a repetirse, ni siquiera cuando vuelva a encontrarlos en la ciudad, no podrán acampar en el bosque, no podrán reunirse a festejar, comidas, juegos. Todos tendrán trabajo, amigos nuevos y obligaciones. El presente es irrepetible.

-Todos juntos ¡A la cuenta de tres!- gritó Kenny- ¡1, 2…!

-¡Tres!- Butters se adelantó

Todos saltaron al lago, el agua estaba fría a pesar del sol de mediodía. La mitad de sus cuerpos salieron a la superficie entre jadeos y risas, sintiéndose libres por última vez, comenzando a hacer lo que siempre hacían, jugar entre chapoteos. Cuando puro recuperar el aliento y salir a la superficie el agarre de su novio había pasado a su cintura, tirándolo cerca de su pecho, sosteniéndolo fuertemente.

Pip encontró los ojos azules de Stan en un gesto curioso por el repentino comportamiento del moreno.

-¿Qué pasa?- preguntó Pip

-No quiero irme, quiero estar aquí, contigo y con ellos.-

Habló por fin Stan, sintiendo como el moreno acomodaba sus brazos en un mejor abrazo. Pip pensó un momento en la confesión, extrañamente lo que había conseguido era calmar su angustiado corazón, si los dos se amaban y temían perderse entonces…

-Estaremos bien.- le susurró antes de plantarle un profundo beso en los labios.

Aquella frase que le garantizó un hogar seguro, había permanecido en ese bosque y ahora la repetía como un juramento. Prometiéndose a sí mismo y a su adorado que haría todo lo que estuviera en sus manos para que así fuera.

-Te amo-

*21 de abril.

No existe una fecha de nacimiento canon de Pip y si la hay pues no la sé (#NotSorry). Entonces decidí escoger esta fecha, es la fecha de lanzamiento del episodio "201" de la temporada 14, donde recordemos que Pip muere.

¡Hola!

Si, lo entiendo, soy horrible por abandonar mis historias durante tanto tiempo. El 2019 fue un año muy increíble a nivel personal, pude cumplir una meta que pensé casi inalcanzable, me costó mucho tiempo, sudor y lágrimas pero valió la pena, cada maldito segundo. En fin, ya se lo que están pensando "No me cuentes tu vida, crack".

Aprovecho para contarles una buena noticia, he trabajado en un fic Creek que si todo sale bien estarán leyendo próximamente a la misma hora por el mismo canal aquí en . Ojalá les guste.

Amigos, estamos pasando por tiempos muy complicados y sus efectos continuarán incluso para inicios del año que viene. Cuídense, cuiden a sus seres amados, mantengan todas sus precauciones. Espero que con este fic hayan podido distraer sus mentes de todo lo malo que está pasando y pasará en el mundo.

Por último, un agradecimiento especial a Mariela Tarqui o Msams (supongo que es la misma persona, sino una disculpa) que ha seguido este intento de fic desde hace un año y ha dejado un comentario cada mes desde entonces. Un beso, por seguir aquí… sin tus comentarios créeme que no me hubiera esforzado por terminar otro capítulo. De corazón, muchas gracias.

Yo soy CerealPascual y aquí me despido.

¡Adios! :D