Si Jason tenía que ser honesto consigo mismo desde el primer momento en que vio a Ange una parte de él la quiso. En aquel entonces lo atribuyó a que la chica era considerablemente hermosa y candente pero la forma en que la siguió días era una señal de que había algo más.
Claro se justificó diciendo que era para encontrar algo que la hiciera merecedora de ser tirada debajo del bus y entregada al pequeño demonio, pero el punto era ¿porque necesitaría una razón para entregarla? De ser cualquier otra persona Jason está seguro que no habría dudado en entregarle los resultados de ADN a Damián en cuanto los tuvo.
Por eso fue que en cuanto su trabajo estuvo hecho se retiró y decidió seguir con su vida como si nada hubiera pasado, de vez en cuando mirando el zapato al final del armario, repitiéndose cada vez que se encontraba haciendo eso que era solo una memoria divertida nada más.
Pero por alguna razón cuando el gremlin le dijo que ella no se sentía del todo bien, sintió que debía hacer algo al respecto, no porque le importara claro, solo porque Damián estaba siendo molesto y él no tenía porque lidiar con esa mierda.
Arrodillada frente al altar con sus manos juntas, su cabello cayendo como cascada por sus hombros y su piel blanca brillando por la forma en que la luz entraba por los vitrales de la iglesia Ange parecía más santa y digna de devoción que cualquiera de los cuadros de la iglesia, pero en cuanto vio sus ojos cansados llenos de soledad, nuevamente sintió eso en su pecho, la necesidad de hacer algo, lo que fuera para quitar el peso de esos delgados hombros, así que la escuchó.
Claramente no esperaba lo que salió de sus labios, y a pesar de que debió desconfiar de sus palabras —por lo loco que sonaba todo — no pudo evitar pensar que de alguna forma todo tenía sentido, esa atracción, ese magnetismo que evitaba que pudiera sacarla de su cabeza, se debía a que ambos compartían algo, sus vidas fueron terminadas demasiado pronto a manos de egoístas imbéciles que solo podían pensar en si mismos y sus deseos, en una forma retorcida, ellos eran iguales, estaban conectados. Así que ligeramente más cómodo al creer que tenía una respuesta a la pregunta que rondaba en su cabeza, bajo sus defensas y decidió subirle el ánimo, jura que esas fueron sus únicas intenciones, pero lo que pasó después no puede decir que no le agrado, que no lo amo.
Ange era... Era como el sol, cálido y brillante pero si te acercabas demasiado terminarías quemándote, y a pesar de saber esto Jason no pudo evitar querer bañarse en esa calidez y por primera vez en su puta vida, se permitió desear algo, sin importar las consecuencias.
Y Jason no se dio cuenta de cuánto había caído en su hechizo hasta que se vio a si mismo deshaciéndose de los cadáveres de Ange, maldiciendo que estaban muertos y no podía matarlos el mismo por atraversé a poner un dedo sobre su Ange.
Jason jamás se había sentido de esa forma respecto a nadie antes y no estaba del todo seguro si era bueno o saludable, pero cuando Ange se puso de rodillas para recompensar lo tratando a su cuerpo como si fuera merecedor de devoción, en lo único que pudo pensar era en que Ange era quien merecía ser adorada y que si el resto del mundo no lo veía, él estaba dispuesto y feliz de hacerlo.
Y por un tiempo las cosas fueron perfectas, Ange y el eran casi como una pareja normal a pesar de que ninguno de los pusiera una etiqueta a su relación, ellos no lo necesitaban, ya tendrían el tiempo para eso, por ahora se tenían el uno al otro y eso era todo lo que importaba.
Pero como la vida de Jason era un programa de pura porquería con comerciales de felicidad, pronto la programación habitual tuvo que regresar y una llamada a mitad de la noche dio final a sus comerciales.
A diferencia de los otros cadáveres que Jason tuvo que limpiar este para nada parecía un trabajo de Ange, quien tras años en la liga era precisa y limpia, esto... era un desastre y vagamente se preguntó que lo ocasionó pero de todas formas lo limpió, porque eso de seguro haría feliz a Ange y cuando Ange era feliz, ella quería hacer feliz a Jasón y eso era algo que esperaba con ligera emoción.
Pero esta vez en lugar de Ange agradecida se encontró con una que apenas se estaba manteniendo, que parecía tan pequeña y rota, tan contraria a la chica que reia con libertad sentada sobre la isla de su cocina, tan diferente a su sol, que apenas la podía reconocer y ahí fue cuando las reuniones comenzaron y de repente la forma en que mato el sujeto tenía sentido.
Intento violarme.
A parte de aquella vez en la iglesia Ange jamás volvió a mencionar su muerte, a veces mencionaba cosas de su pasado pero nada de su muerte, pero ahora era obvió, aquel accidente de seguro debió traer memorias más que complicadas y poco gratas, y Jason no sabía qué hacer, como ayudar porque incluso tocarla se sentía de alguna forma incorrecta por miedo a hacerla sentir incómoda, así que le dio su espacio, esperando que ella viniera a él cuando estuviera lista.
Y Durante ese tiempo la tierra se la trago.
Jason maldijo mientras peleaba con la llave de su casa de seguridad, estas semanas habían sido pura mierda y sin importar cuántos trabajos hiciera o misiones completará el sentimiento de que le faltaba algo y de que de alguna forma había fallado seguía ahí.
Suspiro de alivio una vez logro abrir la puerta notando enseguida que una de las luces de la casa estaba prendida y enseguida levantó una de sus armas, le metería una bala en la cabeza a cualquier bastardo que hubiera puesto un pie en su casa.
Cerro la puerta con cuidado de hacer sonido y se dirigió a la cocina con sigilo donde encontró a la persona que se atrevió a entrar a su propiedad sin su permiso.
Largo cabello negro, que llegaba a una cintura delgada donde estaba seguro que puso sus manos varias veces preguntándose si podía juntar sus dedos si apretaba lo suficiente.
— ¿Ange? — Preguntó inseguro de que su mente de alguna forma le estuviera jugando trucos. Lentamente se dio la vuelta y Jason noto que estaba haciendo algo en la cocina, y ahora se dio cuenta al ligero olor a comida en el aire, lasaña si tenía que adivinar.
— ¿Sorpresa? — Contesto al darse vuelta por completo con las manos arriba y Jason se dio cuenta que seguía apuntándole.
— ¿que estás haciendo aquí? — Fue lo primero que se vio preguntando aunque no eran las palabras que quería dejar salir primero, una mejor pregunta habría sido ¿porque estás aquí ahora? ¿dónde estuviste? ¿estas bien?
— ¿Lasaña? — Volvió a decir con un tono que parecía inseguro y Jason bajo su arma haciendo que Ange bajará sus manos también. — Bueno, no realmente, es decir si estoy haciendo lasaña, pero eso no es lo que vine a hacer.
— ¿y a que viniste? — Dijo con algo de cautela sin saber cómo debería sentirse, por una parte su corazón se sentía más ligero al ver a Ange sana y salva en su cocina pero por otra parte estaba molesto por todas las semanas que pasó preocupado por ella, por el que le dejara sin ni siquiera una nota o un adiós.
— A hablar contigo. — Respondió tomándose un segundo para respirar apretando sus puños y soltando los. — Tuve una crisis nerviosa, y me fuí, y tú y todo los demás tienen el justo derecho a estar enojados conmigo por irme sin avisar, pero una parte de mi lo necesitaba, creo que lo necesitaba incluso antes de morir... — Murmuró lo último por lo bajo. — Después del... incidente, me di cuenta de que siempre pretendí ser alguien más para complacer a los que estaban a mi alrededor, y no sabía cómo ser yo misma. — Confesó pasando una mano por su cabello en un gesto nervioso. — Por eso me fui, aunque suene cliché necesitaba descubrir quién era sin la presión de las expectativas del resto sobre mi.
— ¿y que descubriste? — Interrogó ligeramente más relajado, no la perdonaba del todo, pero Jason no era tan imbecil como para no darse cuenta de lo difícil que debió ser todo para Ange y lo asustada y sola que debió sentirse al pasar por todo eso, teniendo que lidiar con sentimientos reprimidos de no solo una sino de dos vidas.
— Muchas cosas, para ser honestos, pero descubrí algo que no esperaba y por eso estoy aquí. — Le dio una mirada a Jasón que no supo cómo interpretar para luego morder su labio inferior. — Creo que estoy enamorada de ti.
— ¿Que? — Jason definitivamente no vio esa venir, ¿acaso escucho eso bien? tiene que haber escuchado eso mal ¿cierto?
— Eres el único hombre con el que he estado en mi vida... Vidas. — Dijo con un ligero sonrojo en sus mejillas huyendo de su mirada. — En la primera fue una elección, tenía muchas cosas que hacer y poco tiempo, y en esta... Lo intente un par de veces, pero cada vez que me tocaban, recordaba eso. — y por el asco y disgusto con que lo decía Jason sabía perfectamente de que hablaba. — Pero jamás senti eso contigo, ni una sola vez, la primera vez pensé que fue por el alcohol, y la emoción del momento, pero luego siguió pasando y decidí no pensar mucho al respecto. — Explico tragando saliva. — Pero ahora que estuve lejos de ti, en lo único que podía pensar cuando descubría algo sobre mi misma era contártelo a ti o como desearía estar viendo una película contigo, o la forma en que me haces temblar por todas las razones correctas...Así que... — Murmuró notablemente nerviosa jugando con sus manos.
El cerebro de Jason hizo corto circuito, porque claramente su vida no podía ser tan buena como para que la chica de la que estaba muy seguro estaba enamorado —Quizas de forma legítima por primera vez en su vida — estuviera confesando sentir lo mismo por el en su cocina cuando creyó que quizás no la volviera a ver nunca más, la vida definitivamente no podía estar decidiendo darle algo de felicidad y de hacerlo de seguro debía ser parte de alguna clase de broma cósmica que luego estallaría en su cara.
— ¿Podrías decir algo por favor...? — Preguntó Ange con una voz más nerviosa e insegura que antes mordiendo su labio inferior nuevamente y Jason tiró su arma al sofá.
— Besame como si me hubieras extrañado. — Cito la película favorita de los dos y la inseguridad en los ojos de Ange fue reemplazada por esperanza.
— Entonces ven a mi. — Dijo saliendo de la cocina para prácticamente lanzarse a sus brazos donde Jason la recibió con gusto estrechando la contra su cuerpo juntando sus labios en un beso que a pesar de lo necesitado que era no dejo de ser dulce y suave, perfecto y Jason no estaba seguro como es que sobrevivió semanas —o su vida antes de Ange — sin la sensación de esos labios contra los suyos o el sabor frutal de los labiales que usaba solo para él sabiendo que a Jasón le agradaba el sabor.
— ¿Apagaste la cocina? — Preguntó con apenas el aliento necesario una vez se separaron por aire con que llenar sus pulmones.
— En cuanto llegaste. — Respondió en un jadeo pasando sus manos a sus hombros para quitar su chaqueta apretando más piernas en su cintura, gimiendo de forma lastimera cuando Jason apretó su trasero haciendo que empujará sus caderas contra las suyas, y Dios Jason ya estaba duro y Ange no podía entender de forma racional porque existían tantas capas de ropas entre ellos.
— Dios, baby, te extrañé tanto. — Probó el nuevo apodo, viendo cómo Ange respondía a él y el hambre que reflejaban sus ojos era una buena señal como cualquiera de que el título era bien recibido.
— Jay, por favor. — Rogó pareciendo desesperada sin saber realmente que era lo que quería o necesitaba pero estaba bien por qué Jason siempre sabía lo que quería por ella.
— Está bien, deja que me encargué de ti, lo haré tan bien para ti baby. — Repitió sobre sus labios volviendo a besarla mientras la llevaba a la habitación chocando contra las paredes en su camino pero ahora el deseo era demasiado como para fijarse por donde iba, por suerte la habitación no estaba muy lejos y pronto estaban sobre la cama Jason dejando una mano sobre el colchón para evitar aplastar a Ange con su peso.
Por un segundo Redhood se alejó para tomarse el tiempo de ver a Ange sobre su cama luciendo como un total desastre con su vestido arrugado, la falda apenas cubriendo sus piernas, su cabello hecho un lío, su labial algo corrido junto a sus mejillas sonrojadas y sus ojos empañados con deseo, demonios, Jason juraba que esto era de lo que las fantásias estaban hechas.
— Jay. — Volvió a llamarle mordiendo su labio inferior y Jason trago duro subiendo una de sus manos por su pierna notando como parecía estremecerse ante aquel simple contacto y aunque se quería tomar el tiempo para hacerla pedazos hasta que fuera un desastre peor aún que solo pudiera repetir su nombre, Jason no estaba seguro de poder seguir conteniendo se.
Subió su otra mano por su pierna besando sus muslos mientras bajaba sus bragas y la forma en que Ange huía de su mirada con vergüenza a pesar de la cantidad de veces que habían hecho esto antes le parecía infinitamente tierna por lo que no pudo evitar morder el interior de su muslo sacándole un gemido pequeño que tapo con sus manos sobre su boca.
Jason subió un poco en la cama llevando una de sus manos a la intimidad de Ange notando la inmediata respuesta que recibió de ella, quien apretó más sus manos contra su boca.
— Dios baby, estás tan mojada. — Susurro en su oído deleitándose en la forma en que su cuerpo parecía responder tanto a sus palabras como sus caricias.
— P-Por favor Jay... — Suplico con una voz temblorosa y plagada de placer, sintiendo todo su cuerpo caliente y sensible, Jason tenía una facilidad para hacer que se derritiera con el más mínimo toque que debía ser totalmente injusto pero que ahora mismo no podía encontrarse a sí misma que le importara.
— Lo se, lo sé, me necesitas ¿no es asi? — Preguntó bajando besos por su cuello, dejando algunas mordidas en su paso, marcando la suave y blanquecina en su piel para que cualquiera que la viera supiera a quien le pertenecía.
Apretando una de sus manos en la almohada detrás de ella Ange asintió apenas pudiendo controlar su respiración y los gemidos que querían dejar sus labios, y con su mano libre Jason recorrió la mesita de noche hasta que encontró lo que quería.
— En ese caso necesito que lo pruebes baby. — Susurro quitando su mano de debajo de su falda para subirla al broche de su vestido a uno de sus costados abriéndolo para luego bajarlo y quitarlo dejándola sola en su sujetador de lencería azúl. Tomo sus muñecas y dejo sus manos a cada lado de su cabeza. — Tienes que mantener sus manos ahí hasta que yo lo digo ¿entendido? — Ange pareció dudarlo un segundo al darse cuenta que no podría tapar su boca pero una sola mirada de Jason le hizo asentir con la cabeza. — Muy bien, buena chica. — Sonrió besando sus labios de forma corta para luego alejarse y abrir su cinturón bajando sus pantalones junto a sus boxers.
— Jay por favor... Te necesito. — Rogó de nuevo sin saber que otra cosa hacer ganándose otro beso mientras Jason se colocaba el condón.
— Lo se baby, pero necesito que abras tus lindas piernas para mí. — Ordenó y por alguna razón esta vez Ange sentía más vergüenza que en cualquier otra oportunidad y una parte de ella estaba segura porque sabía que está vez no existan muros entre ellos o excusas, Jason ya no solo era un conocido con el que tenía relaciones de vez en cuando, un amigo con beneficios, era el hombre del que estaba muy segura estaba enamorada y que se pasó las últimas semanas extrañando a pesar de su mejor juicio en contra de todo lógica que le decía que además de ser cliché esto solo podía terminar mal para ambos porque ninguno de los dos tenía idea de cómo llevar una relación medianamente saludable.
Estaban jodidos desde del principio, pero aún así algo sobre eso los hacía perfecto para el otro en una forma igualmente jodida.
Así que tragándose todos sus nervios e inseguridades hizo lo pedido abriendo sus piernas huyendo de su mirada.
— No, eso no. — La áspera Palma de Jason la hizo volver a conectar a sus miradas. — Eso, quiere que me mires, no me evites o huyas. — Ange mordió su labio pero aún así asintió con la mirada confiando en Jason y dejando que la guiará, y por un segundo se preguntó si era eso lo que hacía a Jasón diferente del resto, la confianza, Ange por alguna razón había confiado en Jason desde que le conoció, sabía que Jason jamás le haría daño, que en el momento que quisiera detenerse, Jason no dudaría en hacerlo, y nuevamente se vio ahogada en los sentimientos que tenía por él anti héroe.
Pero todos esos pensamientos se esfumaron en cuanto Jason entro en ella robándole la respiración y la cordura al mismo tiempo. En cuanto se acomodó Jason entre lazo sus manos y comenzó a moverse embistiendo una y otra vez todos los lugares que sabía que volvían loca a Ange.
— Dios... Baby... Eres tan perfecta y bonita para mí. — Susurro sobre sus labios viéndole a los ojos notando pequeñas lágrimas de placer nublar su vista y demonios ¿cómo alguien podía ser tan linda y sexy al mismo tiempo?
— Jay... Jay... Jason... — Repitió como si se tratara de una plegaria mientras sus respiraciones se mezclaban en una sola y ambos podían sentir que no durarían mucho más, pero no les importaba por qué sabían que a partir de ahora tendrían todo el tiempo del mundo para volver a perderse en el otro.
— Damián me va a matar. — Dijo como si fuera un hecho Ange lo que para ser justos Jason estaba seguro que probablemente lo era.
— ¿viniste primero conmigo? — Preguntó sinceramente curioso comiendo otro pedazo de lasaña, la cual Ange tenía en su regazo, quien estaba muy cómoda sobre su regazo en el sofá mientras veían una película.
— Pensé que antes de morir sería bueno dejar mis asuntos en orden. — Contesto bajándose de hombros.
— Inteligente. — Asintió apretando un poco más el agarre que tenía en su cintura acercándola más a él, disfrutando de la calidez de su cuerpo contra el suyo, la calidez de su sol.
Y Jason podía jugar a ser Ícaro por un tiempo más, volando demasiado cerca del sol hasta que sus alas se quemaran, pero hasta la eventual caída iba a disfrutar el vuelo todo lo que pudiera.
Nota: Se que he estado algo ausente y por eso les traje este pequelo regalo, espero que les haya gustado y los amo!
