Una pequeña Adora se encontraba sentada sobre una caja de metal, mientras en sus piernas descansaba un cuaderno en el cual parecía estar dibujando."
"Adora, ¿qué haces aquí?". La voz de aquella mujer captó su atención enseguida, elevando su mirada hacía esa figura que ha estado con ella desde que tenía uso de razón.
"Nada, Shadow Weaver". Respondió la pequeña niña cerrando su cuaderno enseguida, no sabía bien la razón, pero no quería que ella viera lo que dibujaba en su cuaderno. No era por desconfianza... O eso quería creer ella.
"¿Has terminado tu entrenamiento?". Le preguntó con aquel tono que solía usar solo en ella, no podía saber exactamente porque siempre aquella mujer solía hablarle de aquella forma, no era así con los otros chicos que se encontraban junto a ella en el área de los niños huérfanos que comenzaban su entrenamiento.
"Ya lo hice, ahora todos descansamos". Respondió la pequeña niña enterrando sus dedos en el cuaderno.
"¿Puedes mostrarme que es lo que dibujabas?". Shadow Weaver se había percatado del gesto de la niña con el cuaderno.
"Yo...". Susurró la pequeña con duda, mordiendo su labio inferior. Su mirada bajo hacía el cuaderno para después volver a la máscara de la mujer, sin poder deducir que expresión podría tener. "Solo dibujaba algo". Aún con nervios, la pequeña decidió abrir el cuaderno justo en la hoja donde había estado dibujando y le extendió el objeto a la mujer, quien lo tomó complacida de que la niña se lo entregara.
"Adora, ¿quién es ella?". Le preguntó la mujer con curiosidad al analizar el dibujo de la infante. Al parecer había dibujado a una mujer, pero los ojos estaban rayoneados con color negro, como si no estuvieran ahí, lucía un vestido colo azul celeste y tenía un cabello rubio que le llegaba hasta la espalda totalmente suelto. "¿En dónde la has visto?". Le parecía extraño como la dulce Adora había tachado con fuerza los ojos de aquella mujer que dibujó, como si no quisiera ver sus ojos... O quizás no podía verlos.
"Ella apareció en mi sueño". Respondió después de jugar con sus manos con nerviosismo, si algo sabía bien, es que siempre debía escuchar y responder a lo que su cuidadora pedía. "La ví en mis sueños, era más grande que yo y tarareaba una canción". Explicó sin mirar a Shadow Weaver, su potente presencia solía hacerla sentir pequeña.
"¿Tarareaba?". Preguntó cerrando el cuaderno y devolviendoselo a la pequeña quien un poco dudosa lo tomó de vuelta.
"Si, pero ya no recuerdo que decía". Agregó elevando con timidez su mirada a la mujer con ese cabello ondeante que siempre le generaba curiosidad por como hacía para que hiciera eso.
"¿Por qué tachaste sus ojos, Adora?". La pequeña hizo una leve mueca y frunció el entrecejo mostrando que estaba pensando en eso.
"No lo sé". Respondió con simpleza encogiéndose de hombros. La pequeña parecía sincera, no demostraba que supiera la respuesta. Shadow Weaver volteó a la siguiente hoja, encontrando otro dibujo... Pero la figura que estaba ahí estaba totalmente rayada con una fuerza abrumadora, como si hubiera sido tachada una y otra y otra vez. La hechicera volteó el cuaderno hacía la rubia, mostrándole el dibujo.
"¿Y esto, Adora?". Su tono de voz fue indescifrable, la pequeña mordió sus labios y su entrecejo se frunció notoriamente.
"Eso..." Susurró la niña sintiendo un nudo en su garganta, por alguna razón comenzó a sentir miedo, pánico, tristeza y... Enojo, toda una mezcla de emociones. "Eso..." Volvió a repetir, pero está vez, su voz era más madura, era la voz de la Adora actual. Ella sintió como la visión se le nublaba y su respiración se volvía más pesada a lo que cerró sus ojos con fuerza y con sus manos cubrió sus oídos haciendo presión con fuerza, mientras una oscuridad la comenzaba a engullir.
[...]
Adora emitió una sonora inhalación al abrir sus ojos abruptamente, como si hubiera dejado de respirar por un largo rato. Su pecho subía y bajaba rápidamente mientras intentaba recuperar el aliento. No recordaba ese fragmento de su niñez, lo había olvidado por completo. Jamás busco una respuesta a esos dibujos, simplemente los olvidó.
Cerró sus ojos unos segundos, intentando tranquilizarse, pero la cabeza comenzaba a dolerle a horrores, no sabía si era por aquel sueño que la había dejado tan inquieta o porque de pronto comenzaba a sentir un ligero frío que la hacía querer envolverse en las sábanas.
—¿Adora? —la mencionada de inmediato giró su cabeza hacia la derecha, encontrándose con la mirada adormilada de Catra, quien parecía que acababa de abrir los ojos, seguramente sintió cuando la rubia se despertó.
—Hey Catra —susurró Adora con una débil sonrisa, intentando de que el semblante con el que había despertado no preocupara a la castaña.
—¿Qué pasa, tonta? —le preguntó frunciendo el entrecejo, si algo sabía bien, era leer el rostro de la rubia —. Tienes las mejillas rojas —comentó levantando su cuerpo un poco usando como soporte su codo y su mano se dirigió a la mejilla de la chica dándole una caricia, pero su entrecejo se frunció aún más.
—No es nada —respondió intentando levantarse, pero su cuerpo parecía sentirse muy pesado para ella.
—Estas hirviendo —susurró la castaña mostrando en su semblante preocupación y se sentó de inmediato en el colchón.
—¿Qué...? —Adora intentó una vez más levantarse, pero el dolor en su cabeza aumento al igual que el frío —. Hay no... —musitó entre dientes —No, no, no,no ¡no! —chistó molesta, claramente tenía fiebre y eso no era para nada de su agrado.
—Iré a buscar a Chispitas, tu no irás a la expedición con las otras princesitas —dijo Catra con seriedad levantándose de la cama y acercándose a Melog quien ya se había levantado al tan solo escuchar que ellas estaban despiertas —. Venga, amigo, cuida de ella mientras voy a cambiarme y busco a la reina —el felino maullo para después dirigirse a la cama en la cual se subió ocupando el espacio que antes había sido de la castaña.
—¿Irás por ahí con pijama? —preguntó Adora cerrando sus ojos y frunciendo el entrecejo, sentía las punzadas en la cabeza cada vez más recurrentes y por tanto más dolor.
—No vas a estar sola, estás loca —refutó Catra con cierta irritación, era obvio que no se marcharía si eso implicaba dejarla sola, así que era bueno que Melog estuviera a su lado —. Vuelvo enseguida, y no dejes que se levanté de ahí, Melog —le indicó al felino el cual recargo su cabeza en el pecho de la rubia, la cual le sonrió con cierta diversión mientras una ligera capa de sudor comenzaba a mojar su frente.
Catra salió de inmediato de la habitación, casi corriendo hacia la suya en dónde se colocó su cambio de ropa rápidamente para luego salir despavorida a buscar a Glimmer, no solo necesitaba avisarle que Adora no iría a la excursión que se planeó a una de las extensiones de tierra. Algunas áreas en el planeta que antes fueron áridas o inhabitables ahora rebosaban de magia y de criaturas mágicas, y tenían planeado ir a explorar un poco. También necesitaba buscar ayuda para que la condición de Adora no empeorará.
La castaña llegó hasta la oficina de Glimmer, abriendo la puerta casi con brusquedad, notando que la reina se encontraba junto a Bow y Micah, todos miraron a la castaña con confusión por su repentina intromisión.
—¿Catra? —Glimmer frunció el entrecejo, mirando con preocupación a la susodicha que parecía intentar recuperar el aliento —¿Qué suce...?
—Adora tiene fiebre —informó la castaña de inmediato, impidiendo a la reina terminar siquiera la pregunta.
—¡¿Adora está enferma?! —exclamó Bow alterado, Adora en esos tres años jamás se había enfermado, la rubia solía decir que la debilidad en la Horda no era aceptada, y eso implicaba, que enfermarse era algo que no hacía. Nunca entendieron como Adora se mantuvo con tan buena salud todo ese tiempo.
—¿Está en la cama? ¿Ya solicitaste un tazón con agua y un paño? —le preguntó Micah rápidamente, colocando los papeles que traía en sus manos en el escritorio de su hija.
—No, yo no... —murmuró Catra algo confundida con lo que decía, ella nunca tuvo conocimiento de cómo proceder en caso de que alguien enfermara, de eso se encargaban en el área médica, además de que enfermarse, no era algo que se hacía en la Horda ya que eso significaba mostrar debilidad.
—Debemos ir a verla, papá ¿puedes encargarte? —le preguntó Glimmer con una mirada suplicante, el hombre le sonrió y acarició su cabeza.
—Solo es un pequeño papeleo, nada que tu padre no pueda hacer —dijo Micah con seguridad, revolviendo un poco los cabellos de su hija —. Vayan con Adora, espero no esté muy mal —deseó con una sonrisa y tomando los papeles que su hija sostenía en sus manos.
—Gracias —le susurró la pelirrosa completamente agradecida para después agarrar a Bow del brazo y jalarlo hasta la puerta donde Catra estaba —. Vengan —dijo tomando a ambos con firmeza del brazo y desapareciendo de la "oficina" solo para reaparecer en el cuarto de la rubia en un cegador destello rosa.
Al aparecer notaron como la rubia estaba de rodillas en el suelo, con su brazo alrededor del cuello de Melog, buscando sostenerse de él, Bow se dirigió de inmediato hacia la rubia y la alzó de los brazos, ayudándola a volver a la cama.
—¿Que crees que haces, idiota? —cuestionó Catra con el entrecejo fruncido para después mirar a Melog —. Se supone que la debías vigilar —le replicó a su amigo quien lanzó algunos maullidos haciéndola gruñir —¿Pensabas levantarte a pesar de que estás enferma? —volvió con Adora dejando mostrar su desaprobación ante la terquedad que mostró al querer levantarse de la cama aún cuando Melog intento detenerla.
—Solo quería algo de... ¿agua? —respondió Adora mordiendo su labio, claramente era una mentira para ocultar el hecho de que quería ponerse de pie y mostrar que no estaba enferma, pero su cuerpo la traicionó y termino en el suelo, dónde de no haber sido por Melog, seguro habría besado el piso.
—Ve a decirle esa mentira a alguien más —musitó la castaña rodando los ojos y se acercó a la cama, colocándose al lado del arquero.
—Adora, ¿te duele la cabeza?, ¿te sientes mareada? —preguntó Glimmer acercándose a la cama mientras Bow se encargaba de arropar a su mejor amiga quien hacía un leve puchero.
—Si, me duele la cabeza un poco y puede que también me sienta mareada —respondió Adora intentando restarle importancia a eso —. Pero no es para tanto —agregó con una pequeña sonrisa, hasta que una punzada en la cabeza hizo que fuera reemplazada por una mueca.
—Veamos —susurró Bow colocando su mano en la frente de la rubia —. Adora, tienes bastante fiebre ¿no te duele la garganta? ¿o sientes ganas de estornudar o toser?
—No —contestó Adora rápidamente, está vez intentando volver a sentarse sobre el colchón, pero las manos de su mejor amigo sobre sus hombros se lo impidieron —. Bow... —reclamó mirándole con súplica, no quería quedarse en cama, eso sin duda lo odiaba.
—No es un resfriado, así que la fiebre y el dolor de cabeza pueden ser por agotamiento —declaró Glimmer con firmeza mientras estaba cruzada de brazos —. Catra, acompáñame, iremos a con el cocinero para que preparen un desayuno para Adora y además un tazón con agua y paños para ponerle en la frente —la castaña asintió en silencio, alejándose de la cama para dirigirse a la puerta junto a la reina.
—¡No! ¡Esperen! —intento Adora refutar ante aquello, pero Glimmer rápidamente tomó a Catra del brazo y desaparecieron haciendo bufar a la rubia.
—Sabes bien que te cuidaremos, ya nos conoces —le dijo Bow sonriendole con ánimos —. Así que no te quejes y quédate quietecita en la cama —agregó subiendo la sábana casi hasta el cuello de la rubia quien volvió a bufar.
[...]
Catra se recargo en el umbral de la puerta que daba entrada a la cocina, dónde Glimmer hablaba con el cocinero sobre una receta que le pedía preparara para Adora.
—Ahora iremos por ese tazón y los paños —dijo la pelirrosa una vez termino de hablar con el cocinero.
—¿Es para bajarle la fiebre? —le preguntó Catra mientras la seguía al cuarto dónde se hacía el lavado de los trastos.
—Si, usualmente cuando alguien tiene fiebre le colocas un paño húmedo en la frente y lo dejas un rato, después vuelven a mojarlo y vuelves a ponerlo en su frente, así sucesivamente —le explicó la reina mientras tomaba algunos paños y se los entregaba a Catra la cual los recibió enseguida —, aún es muy temprano, podría haberle pedido esto a alguno de los empleados pero lo haremos nosotras —giró su rostro hacia la castaña y le sonrió, mientras dejaba el agua corriendo para que el tazón se llenara.
—Me sorprende que sepa cómo cuidar de alguien, ¿todas las princesas saben cómo cuidar de alguien enfermo? —preguntó con cierta curiosidad agitando un poco sus orejas, mientras con su uña hacia pequeños círculos en los pedazos de tela doblada en su brazo.
—Solo es algo básico, Catra —le respondió Glimmer volviendo la mirada al tazón —. No puedo creer que en la Horda ustedes tuvieran hasta prohibido enfermarse ¿en qué clase de lugar vivían? —musitó algo molesta, pensar que sus amigas fueron criadas bajo el concepto de que estar enfermas era una debilidad, hacia que aborreciera un poco más su sistema.
—La verdad ya no pensamos tanto en eso —comentó Catra encogiéndose de hombros para mostrar desinterés, aunque también era sincera, ya no estaban en la Horda, con el paso del tiempo las cosas han ido cambiando y ya no tenían porque pensar en como fueron criadas en ese lugar.
Glimmer volvió a sonreír y cerró la llave del grifo cuando por fin el tazón estuvo casi lleno —. Vámonos, debemos ponerle esto a Adora cuánto antes, después hablaré con las demás princesas para cancelar la excursión. No es seguro que se lleve a cabo una excursión con criaturas mágicas si She-ra no está ahí como intermediaria —comentó sosteniendo con sus dos manos el tazón —. Anda, nos teletransportare de nuevo —la castaña gruñó, pero con una de sus manos sostuvo los paños y la otra la colocó en el hombro de la pelirrosa —. Por cierto, ustedes y yo tenemos que hablar de la bromita que nos hicieron a Bow y a mi hace dos días.
—No era una broma, más bien era un favor —declaró la castaña con diversión, haciendo que Glimmer le mirara con una ceja alzada y una media sonrisa.
—Oh, Catra, nos han esquivado por dos días pero te aseguro que cambiaré el enfoque —Glimmer le sonrió con malicia, haciendo que la castaña frunciera el entrecejo confundida.
—¿De que...? —ni siquiera la dejo terminar cuando las teletransportó a ambas a la habitación de Adora, quien se cubría el rostro con una almohada mientras Bow intentaba quitársela de encima.
—¡Tienes que quitarte eso, Adora! —le regaño el arquero jalando la almohada en un intento de que la rubia la soltara, pero ésta no parecía dispuesta a ceder.
—¡Ya te dije que no quiero que estés aquí! —exclamó ahogadamente debido al objeto en su cara —¡Odio que me vean enferma! ¡Mejor váyanse!
—Deberías intervenir, Chispitas, usa tu autoridad —le susurró la castaña con fastidio, mirando con cierto cansancio la escena tan infantil que se estaba montando el par.
—¡Adora, la reina te ordena quitarte esa maldita almohada de la cara! —gritó la pelirrosa en tono autoritario, Adora enseguida soltó la almohada provocando que su amigo se fuera de espaldas cayendo al suelo.
—Maldición —musitó Adora entre dientes, aún no podía evitar reaccionar como cadete cuando le hablaban de aquella forma y sin duda lo odiaba.
—¿Qué rayos pasa contigo? —le cuestionó Catra acercándose a la cama junto a Glimmer, quien colocó el tazón de agua en el banco rectangular que la rubia solía tener al lado de su cama.
—Catra, los paños —le pidió la pelirrosa extendiendo sus brazos en dirección de la castaña quien rodeó la cama y se los entregó.
—No necesito que estén aquí, solo debo descansar —musitó la rubia mientras sus ojos comenzaban a cerrarse debido a las punzadas de dolor que volvían periódicamente. Glimmer dobló uno de los paños para después remojarlo en agua, lo exprimió y por último lo colocó en la frente de Adora quien hizo una mueca.
—Alguien debe de cuidarte, Adora —dijo Bow después de levantarse del suelo y dejar la almohada al pie de la cama —. No podemos dejarte sola si tienes fiebre.
—No es necesario ¡que los tres estén aquí! —refutó Adora con irritación, seguramente ellos tenían cosas que hacer como para simplemente dejarlas de lado y cuidarla.
—¿Puedes solo dejarnos cuidarte? —le preguntó Glimmer rodando los ojos, sin duda la segunda persona más terca después de ella, era Adora.
—Eres la reina, no deberías estar aquí —murmuró Adora cerrando los ojos, mientras Glimmer limpiaba su frente con el paño y lo volvía a remojar.
—Soy tu mejor amiga también, y si te enfermas es obvio que voy a cuidarte —Glimmer volvió a poner el paño en su frente, está vez dejándolo ahí —. Catra, necesitas ir a tu sesión con Perfuma ¿no? Después de eso puedes venir y relevar a Bow, él se quedará con Adora está mañana, yo iré a hacer unas llamadas para arreglar lo de la excursión, estaré viniendo a ver cómo sigue —indicó mientras se acercaba al arquero. Catra se mantuvo al lado de la cama y con suma delicadeza deslizó su dedo índice en la mejilla de Adora.
—Fuerte y claro, su alteza —respondió Bow con una media sonrisa y haciendo una reverencia, provocando que Glimmer riera y le diera un pequeño codazo en la costilla. Ambos volvieron su mirada a Adora notando como Catra le miraba con preocupación y mantenía aquella caricia en la mejilla de la rubia quien parecía haberse dormido de nuevo.
—Catra, vamos —le susurró Glimmer con algo de dulzura, comprendiendo la preocupación de la castaña y sabiendo bien, que no quería marcharse de su lado —. Ella estará bien con Bow —aseguró logrando hacer suspirar a la chica felino.
—Vamos —dijo Catra simplemente después de brindarle una última caricia en el rostro a la rubia y después caminar hacia el par.
—Necesitas tomar un desayuno y luego dirigirte a Plumeria —Glimmer entrelazó su brazo con el de la castaña y después dirigió la mirada a Bow —. Hey, has que desayune, le pedí a alguien de los empleados que lo trajeran aquí —el arquero asintió con una sonrisa mientras elevaba su pulgar en gesto de afirmación. Con ello la pelirrosa las teletransportó al comedor.
—No tengo hambre —anunció Catra con seriedad, deshaciendo el agarre que tenía con la reina de Luna Brillante y recargandose en la pared mientras observaba la mesa.
—Catra, entiendo que estés preocupada por Adora, yo también lo estoy, pero te puedo asegurar que si no comes algo y Adora se entera solo harás que se moleste contigo —comentó Glimmer con total tranquilidad.
—No me di cuenta de que se sentía mal, ¿crees que... ella tenía bastante tiempo con fiebre? —preguntó mordiendo ligeramente su labio, le resultaba aún algo incómodo mostrar lo que sentía frente a otros.
—Oye, Catra —Glimmer se colocó a su lado y le dió un pequeño codazo en su brazo —. No podías saberlo ¿okey? Adora es alguien que suele sobre esforzarse y no le gusta mostrar debilidad ante los demás o molestar a otros con sus problemas. No te culpes por no haberte dado cuenta antes de que tenía fiebre.
—Como sea, solo espero que la sesión con Perfuma pase rápido —murmuró la castaña haciendo una pequeña mueca. Glimmer colocó su mano en el hombro de la castaña quien por fin dirigió su mirada a la reina y le dedicó una pequeña sonrisa en agradecimiento.
—Iré a llamar a Mermista, Netossa y Spinnerella para cancelar la excursión, por favor, come algo ¿si? —le pidió con una sonrisa, recibiendo un silencioso asentimiento de la castaña —. Bien, nos veremos más tarde, Catra —Glimmer desapareció enseguida entre destellos rosas, dejando sola a la chica felino quien suspiró para después dirigirse a la cocina contigua al comedor para buscar que desayunar.
[...]
El sentir como el contacto fresco en su frente había desaparecido, Adora abrió sus ojos con un poco de pereza, visualizando a Bow quien volvía a remojar el paño.
—Oh, has despertado —dijo el moreno con una sonrisa al darse cuenta que la rubia le miraba.
—¿Me quedé dormida? —preguntó en un hilo de voz y sintiendo de nuevo las punzadas en su cabeza.
—Si, lo hiciste —respondió con tranquilidad colgando a la orilla del tazón el paño húmedo —, hace unos momentos trajeron tu desayuno, pero no quería despertarte —comentó dandole la vuelta a la cama y llegando a una pequeña mesa, que Adora dedujo, Bow colocó para dejar la charola con el plato de comida. La rubia intentó sentarse a la orilla de la cama, pero sentía aún una ligera debilidad en su cuerpo.
—¿Puedes... Ayudarme? —le preguntó mientras sus mejillas se enrojecían más de lo que ya estaban por la fiebre, no, por supuesto que no le era fácil pedir ayuda.
—Por supuesto —aseguró Bow acercándose a ella y tomando sus manos, logrando hacer flexión para lograr que se sentará sobre el colchón y después bajar sus piernas fuera de el —. Este caldo te caerá de maravilla y con jugo de naranja... Seguro que te hace sentir mejor —le dijo con su habitual ánimo acercando con cuidado la mesa a la cama.
—Gracias, Bow —susurró Adora con una pequeña sonrisa, quizás si podía permitirse solo un poco ser cuidada por su mejor amigo mientras estaba enferma —¿No debías ir hoy a Dryl? —le preguntó mientras comía, el arquero se sentó a su lado en la cama a una distancia prudente dejándola comer.
—No te preocupes, seguro Glimmer le dijo a Entrapta que no podría ir —dijo con seguridad —. Por cierto ¿tú cama no era más pequeña? —preguntó con curiosidad, había notado el ancho de la cama más amplio que antes.
—Si... —susurró Adora con una pequeña risa nerviosa —, digamos que le pedí a Glimmer cambiar mi cama por una un poco más grande —comentó rascando su mejilla con el dedo índice mientras miraba hacia otra dirección.
Bow sonrió con cierta picardía —. Supongo que fue porque Catra y tu duermen juntas —canturreó provocando que la rubia rodara los ojos.
—Obvio no... —dijo en voz baja mirando hacia todas direcciones nerviosa.
—Y también supongo que fue antes de su pequeña bromita ¿no? —Adora mordió su labio ante la mención de aquel asunto, habían logrado posponer de alguna forma aquello por dos días, con sus deberes más la organización de la fiesta, habían sido una excusa perfecta para evadir el tema, pero ahora que estaba enferma era fácil que la cuestionaran por eso.
—Probablemente —respondió la rubia jugando con lo poco de comida que había dejado y que claramente, no iba a terminarse —. Lo siento, pero no me arrepiento de nada —dijo finalmente volteando a ver al arquero y sonriendole.
—Pregunta: ¿Así eran tú y Catra en la Horda? —le preguntó con diversión, mientras alejaba la mesita de la rubia al ver que ya no seguiría comiendo.
—Si, podría decir que si —contestó con una media sonrisa dejándose caer nuevamente sobre el colchón.
—¡Acabas de comer, no te lances así! —le regaño Bow volviendo con ella y subiendo sus piernas a la cama, la rubia simplemente bufó.
—Yo podía subir mis piernas sola —refutó mientras de nuevo el moreno le colocaba la manta encima cubriéndola hasta el pecho —. Bow, ya me siento mejor, enserio —intento mentir pero la molestia en su cabeza aún no cesaba. El arquero alzó una ceja y colocó su mano en la frente de su amiga.
—Mentirosa —recriminó para darle la vuelta a la cama y tomar el paño para colocarlo sobre la frente de la rubia de nuevo —. Y sobre su broma...
—Vamos, Bow, no me dirás qué no les hicimos un favor —Adora soltó una pequeña risa al notar como el arquero le sonrió mientras alzaba su ceja —. Es decir, han estado actuando más acaramelados desde ese día, ¿o debemos hablar de cómo Micah los vio muy abrazaditos ayer?
—¡Hey! No toques ese tema —musitó en un lamento, recordar lo sucedido el día de ayer provocaba que quisiera desaparecer, lo bueno era que el rey no había profundizado tanto en el asunto quizás creyendo que era un abrazo entre amigos.
—Lo siento, lo siento —repitió ella entre risas hasta que se detuvo abruptamente debido al dolor de cabeza haciendo una notoria mueca —. Odio esto —susurró llevando las palmas de sus manos contra las sienes en su cabeza.
—Oye, intenta dormir más ¿si?, necesitas descansar —le dijo el arquero con suavidad, sentándose a su lado —. Voy a estar aquí por si necesitas cualquier cosa, y también está Melog —la rubia giró su cabeza un poco observando al mencionado quien estaba acostado en su cojín y la observaba atentamente provocando que Adora sonriera un poco —. Por cierto, no le digas a Glimmer, pero puede que yo si les agradezca un poco ese favor de ustedes —le susurró guiñándole un ojo a lo que Adora asintió en silencio para después cerrar sus ojos con el objetivo de dormir un poco.
[...]
Catra se encontraba en Plumeria, su sesión con Perfuma había dado inicio pero lamentablemente no tenía en su cabeza nada más que su preocupación por Adora.
—Catra, ¿algo te preocupa o molesta? —preguntó por fin Perfuma abriendo sus ojos para mirar a la castaña, Scorpia imitó su acción debido a que la cola de la chica felino no había dejado de dar golpes contra el suelo repetidamente.
—Para nada, estoy bien —respondió frunciendo el entrecejo y sin abrir los ojos, necesitaba concentrarse para cumplir con la sesión del día pero sus pensamientos siempre volvían a cierta rubia que estaba en cama.
Perfuma le dió una rápida mirada a Scorpia, quien en silencio asintió, parecía que habían llegado a un acuerdo silencioso.
—Bien, tomemos un respiro —dijo Perfuma deshaciéndose de su posición a la par con Scorpia.
—Gatita montés, ¿estás segura que no te preocupa algo? —intento Scorpia insistirle, podía notar la ligera incomodidad e irritación que mostraba la castaña.
Catra solto un suspiro y abrió sus ojos, manteniendo su mirada en el suelo —. Estoy preocupada por Adora —dijo finalmente, sabía que tarde o temprano el par se enteraría de la condición de la rubia y que deducirían su falta de cooperación en la sesión de hoy, así que mejor se los decía de una buena vez —. Tiene fiebre y está en cama —agregó dirigiendo su mirada hacía Scorpia quién parecía haberse preocupado con eso.
—¿Adora enferma? Hay no, hay no —musitó Scorpia nerviosa mientras chocaba sus pinzas.
—Ya veo, por eso no estás nada concentrada —le dijo Perfuma con dulzura a lo que la castaña giró su cabeza hacia otro lado con las mejillas sonrojadas —. Bien, hoy tu sesión quedara pospuesta para mañana, deberías ir con Adora y estar a su lado —determino con tranquilidad poniéndose de pie.
—¿No hay problema con eso? —le preguntó Catra dudosa mientras se levantaba a la par de Scorpia.
—Por supuesto que no, claramente no vas a poder llevar la sesión acabo si estás preocupada, por lo tanto puedes ir a Luna Brillante —aseguró la princesa floral con una sonrisa.
—¡Anda, gatita montés! —la chica escorpión le dió unos suaves empujones para que la castaña se pusiera en marcha.
—Okey, okey —gruñó Catra ante la acción de su amiga. Suspiró para después mirar a ambas —. Gracias —susurró bajando la mirada a otra dirección, Scorpia y Perfuma se miraron entre sí con una sonrisa para después ver cómo la castaña se alejaba de ellas rápidamente.
—¿Crees que deberíamos ver a Adora más tarde? —le preguntó Scorpia a la princesa a su lado —. Ya sabes, quisiera ver cómo está pero no sé si es buena idea —susurró jugando con sus pinzas.
—Creo que podemos ir a verla más tarde, incluso le llevaremos un té para que mejore —comentó Perfuma colocando su mano sobre las pinzas de la chica escorpión, con el objetivo de que ya no jugará con ellas y calmara su nerviosismo. Ante el contacto, Scorpia no pudo evitar sonrojarse un poco.
—Si, si... Creo que yo también podría darle algo, ya sabes, nosotros los Hordianos no nos enfermamos así que debe sentirse algo deprimida —dijo Scorpia atropelladamente mientras se rascaba la nuca.
—Seguro que Adora estará feliz por tu consideración —Perfuma le sonrió con dulzura haciendo que el rostro de Scorpia se sonrojara aún más.
—Yo... Iré a por eso y después te llamo para ir juntas, ¡nos vemos! —Scorpia se dió rápidamente la vuelta casi corriendo lejos, provocando que Perfuma soltará una risilla por aquello.
[...]
Catra camino (o más bien casi corrió) por los pasillos del castillo hasta que llegó a la puerta de la habitación la cual abrió con mucho cuidado notando como Glimmer estaba sentada al lado de Adora en la cama mientras ésta parecía seguir durmiendo, solo que sus labios parecían formar una pequeña mueca. Bow por otro lado estaba junto a Melog acariciando su cabeza y rápidamente pudo sentir la preocupación de su felino amigo.
—¿Qué sucedió? —les preguntó la castaña caminando rápidamente hasta la cama captando la atención de los chicos que no se habían percatado de su presencia.
—Su fiebre subió un poco, estoy preocupada —comentó Glimmer frunciendo un poco el entrecejo mientras con el paño húmedo limpiaba la frente sudorosa de su mejor amiga —. Creo que solicitaré a un sanador en una de las villas —agregó con inquietud.
Catra se acercó por el otro extremo de la cama y se sentó, acercando su mano hasta la mejilla de Adora y acunándola en ella.
—Hey Adora —le susurró la castaña brindándole una leve caricia con el pulgar, la susodicha abrió sus ojos con pereza encontrándose con la mirada bicolor llena de preocupación.
—Hola... —le saludó en un hilo de voz, intentando sonreír un poco.
—Te dejó sola por un rato y ya estás preocupando a este par de tontos, ¿cómo puedes ser tan problemática? —Catra le sonrió con una mezcla de dulzura y preocupación.
—Quizás no deberías dejarme sola en ese caso —intentó bromear, pero Adora mostró una mueca al sentir una punzada en la cabeza.
"Adora, ¿quién es ella?". La pregunta de Shadow Weaver hizo eco en su cabeza, haciéndola morder su labio con incomodidad. Ese sueño le había dejado un mal sabor de boca y que estuviera recordando fragmentos mientras tenía dolor de cabeza era simplemente un martirio.
—Es todo, iré a Elberon a por una sanadora —dijo Glimmer con seriedad levantándose de su lugar.
—¿Por que irías por una sanadora? —preguntó Mermista quien entraba a la habitación con un frasco que contenía una sustancia azul dentro. Detrás de la princesa de Sealinas se encontraban Spinnerella y Netossa quienes parecían cargar también algunas cosas.
—¿Qué hacen aquí? —les preguntó Bow con confusión, las tres princesas ingresaron a la habitación ante la mirada curiosa de los otros.
—Bueno, dijeron que Adora estaba con fiebre así que queríamos venir a verla —dijo Mermista rodando los ojos.
—Si tiene fiebre y dolor de cabeza, tenemos algunas cosas que pueden ayudarle con eso —comentó Spinnerella con una sonrisa mientras mostraba una caja de mediano tamaño —. Traemos un platillo especial que suelo cocinarle a Netossa cuando enferma, la mayoría son elementos ricos en vitaminas.
—El sabor no es lo mejor del mundo, pero te hará sentir mejor, rubia —dijo Netossa con una sonrisa mientras tomaba la caja de las manos de su esposa y la colocaba en la mesita cerca de la cama.
—Gracias a ambas —les dijo Adora con una débil sonrisa, intentando mantener la mayor atención posible en ellas aún con las punzadas en su cabeza.
—Mira, este es un postre que suelo comer cuando me enfermo, es muy bueno y te hará sentir mejor. Espero que te guste, lo llamo FrutiSea, es con ingredientes especiales del mar —explicó Mermista colocando el frasco en la mesa solo para cruzarse enseguida de brazos.
—Vaya, la princesa con cola de pez, puede ser considerada —le dijo con diversión Catra haciendo sonrojar a la de cabellos aguamarina.
—Si, bueno, no soy llamada su mejor amiga por nada —susurró Mermista desviando la mirada.
—¿También están aquí? —preguntó Perfuma ingresando a la habitación con una charola dónde traía una tetera y unas tazas. Scorpia venía detrás de ella cargando una linda maceta con un pequeño bonsai.
Adora se recargo cómo pudo sobre sus codos para poder sentarse en el colchón, tenía el presentimiento que la princesa de las flores la obligaría a tomar lo que sea que trajera. Catra al notar su intención, la ayudo sosteniendola del brazo para que pudiera sentarse erguida. Después la castaña deslizó su brazo por detrás de la espalda de Adora, volviéndose su soporte para no caer de nuevo en la cama y así ayudarla a mantenerse sentada.
—Adora tiene un poco más de fiebre que la de esta mañana —informó Bow mientras Melog se alejaba de él y se sentaba al pie de la cama después de haber dado un salto para subirse.
—Y no olvides el dolor de cabeza —le recordó Adora con ironía, recargando su cabeza en la de Catra.
—Bueno, tengo algo que te bajara esa fiebre y calmara tus dolores de cabeza —le informó Perfuma animosamente colocando la charola casi al borde de la mesa debido a los otros trastes que estaban ahí. La princesa tomó una de las tazas y la llevó hasta la rubia acercándosela —. Toma esto, te hará sentir bien en menos de lo que imaginas —aseguró con una sonrisa, Adora tomó la taza con sus manos y bebió del líquido que tenía un olor algo extraño pero que poseía un buen sabor.
—¿Y Adora? —preguntó Frosta entrando a la habitación y mirando a todos quienes le prestaron atención mientras la rubia seguía bebiendo el té.
—Sigo viva, si es lo que te preocupa —dijo Adora con diversión dejando de beber el líquido y mirando a la princesa de las nieves. Bow y Frosta se rieron ante aquel comentario a lo que los demás les miraron confundidos.
—¿A qué vino eso? —se atrevió Catra a preguntar, no había entendido aquello.
—Es que cuando Adora colapsó por cansancio, en los días que estábamos peleando con los robots de Primero, Frosta preguntó si estaba muerta cuando solo era cansancio —explicó Bow mirando con cierto reproche a Frosta quien volvió a reír, pero está vez mostrando un poco de pena por aquello.
—Frosta ya me estaba matando —murmuró Adora con una pequeña sonrisa mientras estiraba su brazo para entregarle la taza vacía a Perfuma quien le sonreía al tomarla.
—Bueno, nos asustaste aquella vez —murmuró Mermista apuntándole con el dedo índice —. Tú eras la líder de la rebelión en aquellos momentos y te desmayaste después de un dolor fuerte de cabeza, entramos en pánico.
—Pero se las arreglaron muy bien, es decir, lideraste muy bien a las princesas cuando tuve que reposar a órdenes de Bow —comentó Adora sonriendole con más ánimos a la princesa de Sealinas, sin dudas ese té la había alivianado un poco. Por su parte, Mermista volteó su rostro sonrojado a otra dirección.
—Si, bueno, lo que sea —respondió Mermista con simpleza, aunque complacida por su comentario. Las princesas y Bow simplemente rieron ante aquello.
Catra dirigió su mirada a Glimmer, quien parecía escuchar la conversación pero también era como si estuviera pensando en algo. La castaña pudo deducir enseguida, que era por el hecho de que no le habían contado todos los detalles de lo que ellos pasaron mientras estuvo prisionera.
—¿Qué tal un poco de hielo para calmar esa fiebre? —Frosta llegó rápidamente hasta la cama en la cual se subió casi pisando a Catra quien solo lanzó un gruñido al tenerla prácticamente encima mientras la princesa acercaba su mano a la frente de la rubia y le daba un ligero toque.
—Se siente... Agradable —susurró Adora con su mirada hacia arriba en un intento de mirar la mano que Frosta tenía en su frente.
—Mi madre solía hacerlo para mí —comentó la de cabello azul con una sonrisa para después alejarse de un salto, sin evitar darle un pequeño golpe con la rodilla a la castaña en su pierna.
—Oye —le reclamo Catra con el entrecejo fruncido.
—Perdón, calculé mal —dijo la princesa de las nieves con una sonrisa traviesa haciendo que Catra rodara los ojos.
—Para que te sientas mejor, te he traído un regalo —Scorpia se acercó hasta la cama y le extendió el pequeño bonsai a la rubia quien curiosa lo tomó enseguida —. Lo he estado cuidando con la ayuda de Perfuma y pensé que te gustaría.
—Gracias, Scorpia —Adora se mostró genuinamente agradecida por el detalle de la chica escorpión, brindándole una sonrisa.
—Bien, creo que es hora de que todos salgamos —les dijo Glimmer dando un aplauso para llamar su atención, después se acercó hasta la rubia y tocó su frente —. La fiebre ha bajado, eso significa que ahora debemos dejarla descansar —declaró con una sonrisa, feliz de que las princesas vinieran a ver cómo se encontraba su amiga y que la llenarán de detalles para hacerla sentir mejor.
—Espero te mejores pronto, Adora —le deseó Spinnerella con una sonrisa mientras su esposa la abrazaba por la cintura.
—Descansa bien, rubia —le secundo Netossa, para después ser las primeras en salir de la habitación.
—Te aseguro que con ese postre te sentirás mejor, así que come —dijo Mermista haciendo un ademán con su mano en señal de despedida.
—Hasta pronto —se despidió Frosta quien salió inmediatamente detrás de Mermista.
—He dejado más té preparado, solo tienes que servirte —indicó Perfuma entrelazando su brazo con el de Scorpia quién se sonrojo ligeramente, provocando que Catra alzara una ceja y sonriera al notar el gesto.
—Nos veremos después, Adora —dijo Scorpia saliendo de la habitación junto a Perfuma y con Mermista detrás.
—Catra, haz que Adora coma algo de lo que trajeron —indicó Glimmer acercándose a Bow y tomándolo del brazo —. Y tú —señaló a la rubia con su dedo índice —, más vale que no te levantes de esa cama.
—Entendido, su majestad —murmuró Adora rodando los ojos.
—Vendremos más tarde a verte, descansa —dijo Bow con una sonrisa saliendo de la habitación junto a la pelirrosa mientras iban tomados del brazo y cerrando la puerta después de que Melog saliera junto a ellos.
—Si que eres popular, todos te han traído algo —le dijo Catra con diversión, la rubia simplemente se rió ante el comentario y decidió volver a recostarse, la castaña captó de inmediato aquello así que la ayudó.
—Gracias —le susurró con una sonrisa mientras acomodaba un poco su desalineado cabello mientras Catra le acomodaba la manta.
—Deberías dormir un poco, después puedes comer lo que sea que trajeron el par de esposas —le dijo la castaña mientras tomaba el bonsai y lo llevaba hasta el tocador, dejándolo ahí.
—Catra... —le llamó con voz adormilada, sus mejillas mostraban un ligero sonrojo que alarmó a la castaña, acercándose enseguida de nuevo a su lado y tocando su frente.
—¿Te volvió la fiebre acaso? —preguntó pero su mano fue atrapada por la de Adora deteniendo lo que hacía.
—Estoy bien —aseguró con una sonrisa —. Es solo que... ¿podrías acostarte a mi lado? —le preguntó con cierta timidez, la castaña le sonrió con ternura, sin duda amaba esa faceta de ella, podrían pasar los años y seguramente, ese lado tierno de Adora la seguiría cautivando sin cansancio alguna.
—Por supuesto, tonta —susurró acomodándose a su lado, encargándose de quedar en una posición que le permitiera observarla.
—Fue lindo ¿sabes?, lo que hicieron —comentó con una sonrisa mientras miraba hacia el techo, Catra dejó descansar su mano sobre la de Adora y su cola se deslizó hasta quedar sobre el vientre de ella.
—Se nota que les importas demasiado, aunque son algo escandalosos —dijo la castaña con una media sonrisa —. Me alegra eso.
—¿Por? —preguntó con curiosidad girando su cabeza para poder verla, la castaña subió su mano hasta la mejilla de Adora y le brindó una caricia.
—Mmm solo es bueno, nada más —respondió con simpleza provocando que la rubia hiciera un puchero, claramente la castaña no iba a decirle porque dijo aquellas palabras —. Ahora duerme, que te despertaré en dos horas para que comas —con su dedo índice tocó su frente y lo deslizó hasta el puente de su nariz provocando una risilla en la chica.
—Si, lo haré —susurró Adora para después acortar la distancia con la castaña y acurrucarse contra su pecho. Catra simplemente suspiró mientras sonreía y con delicadeza paseó sus dedos entre los finos cabellos de su compañera en una especie de arrullo para hacerla dormir. Un acto que sin duda surtió efecto. La chica felino se encargaría de ella en todo lo que faltará del día hasta que Adora se sintiera mejor y sin duda lo haría con todo gusto, después de todo, quería cuidar de ella en todo momento por el simple hecho de que la amaba.
[...]
N/A: ¡Hola de nuevo! Si, aún sigo viva xD pero es que de verdad a veces no se cómo lidiar con mis bloqueos de escritor y pues termino tardandome en publicar, pero ¡hey! Aquí estoy y espero disfruten el cap.
pd. ¡El cap catradora todo bello del que he hecho mencion en caps anteriores ya casi esta por ser publicado! ¿y que creen? ¡tiene 8,000 palabras escritas! asi que les recomiendo prepararse emcionalmente para él xD El titulo del capitulo es: Tú junto a mi, Yo junto a ti.
