Llevaban un buen rato riendo y dándose besos breves pero intensos, interrumpidos de vez en cuando al captar el brillo de las alianzas. Entonces se quedaban un rato mirándose, sin saber muy bien qué decir o qué hacer.
Era como si todavía no fueran conscientes de lo que había pasado: Tanto las buenas noticias de los últimos cinco minutos, como las malas del último mes. Que todavía no terminaban de creer que la pesadilla había acabado al fin.
Por eso actuaban con indecisión, casi timidez… Después de haber pensado que no volverían a verse, y siendo las últimas ocasiones en las que habían estado juntos, unas no muy optimistas que digamos: gritándose el uno al otro, criticándose los errores, y haciéndose daño literalmente; volver a actuar como si no hubiera ocurrido nada, era un tanto complicado.
Pero en un momento dado, Derek se dijo que ya estaba bien. Y que si antes no había podido estar con Stiles y hacer con él lo que realmente quería por culpa de una mujer que hizo todo lo posible por arruinar su vida; no iba a dejar de hacerlo ahora que no había nadie entre medias. Ahora que por fin todo, absolutamente todo, dependía de ellos.
Stiles estaba sonriendo de ese modo que lograba que a Derek le latiera el corazón más deprisa de lo normal. Pero entonces la sonrisa se tornó en un gesto más serio. Porque Derek estaba también serio, y le miraba muy fijamente. Como si fuera la primera vez que le estuviera viendo de verdad.
El chico iba a preguntarle si ocurría algo, cuando Derek acercó su rostro al suyo.
Lo hizo muy lentamente, casi a cámara lenta. Y sus ojos estaban fijos en sus labios, exactamente del mismo modo que hizo aquella primera vez en que el hombre se atrevió a iniciar aquel primer beso, y donde todo eran nervios y ganas de hacerlo bien.
Y como aquella primera vez, Derek Hale lo hizo de maravilla.
Apenas pegó sus labios a los de Stiles, los apretó con la fuerza perfecta, dejando que de momento fueran sólo los labios los que participaran. Y mientras los segundos pasaban y el hombre los besaba como si fuera lo más hermoso y perfecto del mundo, colocó una mano tras la nuca del chico para juguetear con su pelo.
Como sabía que ocurriría, apenas rozó con los dedos el cuero cabelludo de Stiles, el chico soltó un gemido de placer. Y Derek aprovechó el momento para introducir muy lentamente la lengua en la boca de Stiles, logrando que la temperatura ambiente subiera a marchas forzadas.
Fue sentir la lengua dentro de su boca, y Stiles se pegó más al cuerpo de Derek, deseando que el hombre siguiera con sus atenciones ahora que los nervios y risas del primer momento habían pasado a un segundo plano.
Pero entonces Derek se apartó de él, y sonrió ante el evidente puchero que soltó Stiles, nada contento con el cambio de planes.
- Estaremos más cómodos en la cama.
Sin esperar a que Stiles respondiera, se puso en pie y le cogió de la mano, obligándole a ponerse de pie. Pero una vez le tuvo donde quería, pasó las dos manos por detrás de los glúteos del chico y le levantó en volandas, colocándole a horcajadas a la altura de su cintura, como si no pesara nada.
Aprovechó la posición para colocar la cara en el hueco del cuello de Stiles, e inspiró profundamente durante unos segundos.
- Ya no huelo a ella, ¿verdad? – preguntó con cierto toque de preocupación, pasando las manos por detrás del cuello de Derek.
Y esa leve preocupación fue la que hizo que Derek se apartara lo justo para mirarle a los ojos. Le besó de nuevo en los labios, uno mucho más corto esta vez, antes de hablar.
- Apenas – quiso ser sincero – Ahora que ella no está, su olor irá desapareciendo poco a poco – le besó de nuevo, al tiempo que se acercaba a la cama – Pero hay otra manera para hacer que desaparezca más rápido.
- ¿Ah, sí? – preguntó con su mueca patentada de cachondeo, y alzando una ceja en una más que aceptable imitación del Alfa - ¿Y cuál es esa?
Derek no respondió. Lo que hizo fue dejar caer al chico sobre la cama, y al segundo se dejó caer sobre él. Algo que hasta ahora no había podido hacer, a no ser que fuera muy, muy cuidadoso, por eso de que los huesos de Stiles eran mucho más frágiles que los suyos.
Pero ahora que eso ya no era un problema, decidió que no estaba de más dejarse llevar un poco.
Y apenas su cuerpo chocó contra el del chico, buscó su boca para proseguir con la sesión de besos, un poco más agresivos esta vez. Sobre todo ahora que podía hacerlo sintiendo las manos de Stiles acariciando su espalda, y cierta parte de la anatomía de Stiles empujando contra la suya.
Derek inspiró de nuevo el aroma de Stiles, aderezado esta vez por el puro deseo que emanaba por todos los poros de su cuerpo.
Y aquella combinación consiguió que a Derek se le acabaran las ganas de ir despacio.
Sin dejar de besarle, esta vez en el cuello, llevó ambas manos hasta el pantalón para desabrocharle el cinturón. Una vez conseguido, prosiguió con la camiseta de Stiles, que levantó lo suficiente para que el chico captara la idea y siguiera con el plan de desnudarse.
Pero en vez de ello, Stiles colocó una mano en el pecho del hombre, pidiéndole un poco de calma. Extrañado, Derek se incorporó lo suficiente para dejar que Stiles maniobrara, y le contempló en silencio mientras se sentaba en la cama.
- Un poco más de cuidado, ¿quieres? – bromeó, quitándose la camiseta muy lentamente – Le tengo mucho aprecio a esta vieja camiseta.
Derek enmudeció mientras el chico depositaba la camiseta que una vez fue suya en el suelo, pero con bastante más respeto que como lo hizo con los pantalones y los calzoncillos.
Una vez estuvo completamente desnudo, observó al hombre con evidente curiosidad.
- No es por ser quisquilloso – comentó en tono casual – Pero para lo que tienes en mente, es recomendable que las dos partes estén, ya sabes… ¿desnudas?
El hombre tardó en reaccionar unos segundos. Y cuando lo hizo, Stiles juraría que vio un leve rubor en sus mejillas. Pero entre lo breve que fue, y lo poco que se vio a causa de la sombra de la barba, no podía estar del todo seguro.
Daba lo mismo.
Porque en cuanto Derek se recuperó del lapsus, se centró en el ahora con energías renovadas.
Al igual que Stiles, se quitó la ropa en cuestión de segundos. Y apenas estuvo desnudo, se tumbó sobre el chico y le besó con ganas. Dando leves mordiscos en los labios y cuello, le sujetó de ambas manos, colocándolas por encima de su cabeza para que le quedara claro que ahora él estaba al mando.
Antes de proceder a devorar y reverenciar el cuerpo de Stiles a un tiempo, Derek dejó unos segundos su rostro sobre el hueco del cuello, e inspiró profundamente. Era algo que había detestado no poder hacer en las últimas semanas, y que ahora tenía la intención de hacer constantemente…
- No tienes ni idea de lo bien que hueles.
Sin esperar a que Stiles dijera algo, comenzó a bajar por el pecho del chico, besando cada milímetro de piel que encontrara a su paso. Saboreó su firme pecho, sobre el que ya habían empezado a formarse pequeñas gotas de sudor, y cuando llegó a la altura del pezón, le prestó mayor esmero. Rodeando la aureola con la lengua, como si fuera el postre más delicioso de todos, le dio un par de mordiscos, sin apenas dientes, pero que lograron que el chico gimiera de placer y se moviera sobre la cama, buscando prolongar el contacto.
Sonriendo, Derek continuó con su inspección del cuerpo de Stiles, y bajó la lengua por sus abdominales, soltando algún que otro mordisco aquí y allá, arrancando nuevos grititos de placer.
Y Derek adoraba cuando Stiles gritaba de ese modo, sin ser realmente consciente de lo que decía o hacía, y sobre todo sin ser consciente de lo que aquello provocaba en él.
Al llegar a la altura del estómago, el hombre se entretuvo un par de segundos jugando con el ombligo, para luego dar largas y lentas lamidas a la piel del estómago, mucho más firme que la última vez que se concedió el tiempo de hacer aquello. Y cuando le tuvo bien húmedo, bajó un poco más, hasta la piel especialmente suave de la ingle.
Utilizando sólo la punta de la lengua, acarició aquella parte de la anatomía del chico, eludiendo con descaro la parte que más atención de dicha anatomía parecía requerir.
Apenas había dado un par de húmedas caricias, Derek sintió la mano de Stiles sobre su cabeza, jugando con los dedos en su pelo húmedo a causa del sudor, y obligándole a centrarse en lo que a él más le interesaba.
Pero el hombre no estaba de acuerdo con ese plan.
Incorporándose sobre ambos brazos, se separó por completo de él y miró fijamente al chico.
- No puedes moverte – ordenó, llevando de nuevo la mano traidora a donde la había colocado antes, por encima de la cabeza de Stiles.
- Qué mandón te vuelves cuando estamos en la cama – se quejó Stiles, pero al mismo tiempo soltó un gemidito ahogado. Cuando Derek colocó ambas manos sobre sus muslos.
- Como si no te gustara.
Acto seguido, antes de darle tiempo al chico para intuir lo que iba a hacer, abrió la boca y se la llenó con la polla de Stiles.
- Joder…
Stiles trató de moverse, buscando mayor contacto, pero el hombre no se lo permitió. Sujetándole con firmeza por la cintura, le pegó a la cama al tiempo que comenzó a succionar y lamer aquella carne dura e increíblemente deliciosa. Y con cada pasada de la lengua, con cada succión, con cada leve caricia de los dientes; la respiración del chico se volvía más agitada, su pulso aumentaba de velocidad, y sus gemidos ganaban en volumen.
Por un instante, Derek pensó en llevarle así hasta el orgasmo. Simplemente con su boca, oyendo de fondo sus sollozos de placer antes de correrse. Era algo que ya habían hecho más de una vez, y siempre resultaba increíble. Poder saborearle en el momento de mayor placer, y luego follarle sin ningún tipo de mesura, sabiendo que Stiles estaba demasiado agotado y relajado como para hacer otra cosa que simplemente dejarse hacer.
Esta vez no quería que fuera así.
Era la primera vez que estaban juntos de manera íntima, y quería aprovechar cada segundo. Prolongar el placer que le proporcionaba a Stiles el mayor tiempo posible, sabiendo que una vez que Stiles estuviera a las puertas del orgasmo, ya no podría aguantar mucho más para enterrarse en aquel cálido y perfecto cuerpo.
Por ello, cuando los jadeos de Stiles empezaron a volverse más agudos, señal de que estaba cerca del clímax, Derek se apartó de él. Y sin decir absolutamente nada, ni mucho menos darle una explicación, maniobró el cuerpo del chico como si fuera un muñeco: Le obligó a darle la vuelta, y a colocarse sobre las manos y las rodillas.
El jadeo que Stiles soltó al verse en aquella posición retumbó por las paredes de la casa. Pero a diferencia de lo que el chico creía que iba a pasar, Derek no entró en él.
Se colocó entre sus piernas separadas, sí. Y besó su espalda sudorosa para pedirle un poco de calma, sí.
Pero no fue su polla lo que Stiles sintió que entraba en él.
Por el contrario, sintió la lengua cálida y suave del hombre, abriéndose paso en su interior. Lo hizo tras haber separado ambos glúteos con las manos, obteniendo así una primera vista de aquel agujero rosado que ahora mismo Derek estaba devorando con auténtico deleite.
- Dios mío… Oh, Dios...
Stiles no era capaz de decir nada más. Su cerebro se había cortocircuitado al notar la lengua del hombre en aquella parte tan íntima de su anatomía. Algo que ya habían hecho en el pasado, pero en contadísimas ocasiones. Y teniendo en cuenta que a Stiles le encantaba, y que evidentemente Derek también disfrutaba haciéndolo, pues podía pasarse media hora lamiendo su culo antes de entrar en él; no entendía por qué demonios no lo hacían todos los días.
Tal vez para que no se convirtiera en rutina, pensó Stiles antes de sentir que las rodillas le temblaban. Cuando Derek dio más fuerza a los movimientos de su lengua, entrando un poco más, y literalmente empezó a follarle con la lengua.
Stiles soltó un sollozo ahogado, notando que el placer a veces era excesivo, pero no queriendo que parara por nada del mundo. Ni siquiera cuando podía notar el roce de la barba sobre la piel de sus glúteos, logrando que raspara más de la cuenta. Pero incluso eso estaba bien, porque de ese modo era más evidente el contraste entre la suavidad de su lengua dentro de él, y el picor de la barba sobre la piel.
No tuvo muy seguro cuánto tiempo estuvo así. Podrían haber sido segundos o minutos enteros. Pero Stiles suponía que, al igual que ocurría cuando habías muerto, si estabas en el cielo el tiempo dejaba de tener importancia.
En un momento dado, la maravillosa lengua de Derek desapareció, y fue sustituida por dos dedos. El chico gimió ante la intrusión, pero enseguida jadeó de placer. No era normal que Derek le abriera directamente con dos dedos… Pero teniendo en cuenta la preparación concienzuda de la lengua, estaba convencido de que directamente podría haberle penetrado con su polla, sin ningún problema.
Por supuesto, eso no significaba que Derek fuera a hacerlo. Pues Derek Hale podía parecer muchas cosas, pero no era sino alguien atento y dulce allí donde los hubiera. Sobre todo en los momentos de mayor intimidad.
Mientras sus dedos seguían abriéndole y Stiles lo único que hacía (que podía hacer) era luchar por mantener el peso de su cuerpo sobre las manos y las rodillas; el hombre se centró en su espalda. Dándole leves mordiscos y besos que apenas eran caricias, recorrió su espalda hasta llegar al rostro de su compañero.
- Eres delicioso – jadeó en su oído, obteniendo a cambio un estremecimiento por parte de Stiles – Podría pasarme las horas saboreando tu cuerpo. Haciéndote gritar – sus dedos rozaron entonces la próstata de Stiles, quien soltó un grito ahogado de placer – He echado de menos estar dentro de ti – le besó en el cuello antes de inspirar de nuevo – Dios. ¿Tienes idea de lo bien que hueles?
- Lo sé, lo sé - gimió Stiles, torciendo el cuello para poder mirar a Derek – Soy la leche… Ahora – se humedeció los labios, porque le estaba costando mucho mantener la respiración - ¿Te importaría centrarte en la parte importante? Ya sabes: Insertar parte A en obertura B… Porque si no lo haces te juro que… Ahhh
El torrente de palabras de Stiles quedó cortado por un grito, mitad de placer y mitad de dolor, en el instante en que Derek entró en él y tocó fondo de una sola embestida.
Tratando de apaciguar parte del dolor que sabía tenía que haber sentido, y buscando también concederle un poco de tiempo para que se habituara a tenerle dentro de él, Derek tapó la boca de Stiles con sus labios y los besó muy lentamente. Como si en esos momentos nada más importara en el mundo.
Estuvieron así un par de segundos, con Stiles simplemente dejándose besar, pues desde su posición poco más podía hacer; y con Derek recorriendo aquellos finos y cálidos labios, pese a que la postura desde atrás hacía que fuera un poco más incómodo de lo que había imaginado.
Sin que ninguno de los dos se diera cuenta, Derek comenzó a moverse dentro de él. Lo hizo sin dejar de besarle, meciendo sus caderas casi a cámara lenta, y logrando que la sensación de Stiles de estar tan lleno, pasara de ser algo incómodo a lo mejor que podía sentir.
Fue sólo cuando el miembro de Derek rozó la próstata de Stiles y el chico gritó de placer, cuando los dos comprendieron que ya estaban de lleno en la parte principal. Y viendo que la parte de ir despacio del principio ya había sido superada, podían darle un poco más de agresividad.
Al menos eso fue lo que pensó Derek quien, separándose del rostro de Stiles, asentó las rodillas firmemente sobre la cama y, tras sujetar la cintura del chico con ambas manos, comenzó a penetrarle con fuerza. Salió un par de centímetros de él, para darle mayor fuerza a sus embestidas, obligando a Stiles a sujetarse con fuerza y no acabar de bruces en la cama.
De pronto Derek captó algo: Las uñas de Stiles creciendo, y convirtiéndose en garras.
Y el Alfa dio menos fuerza a sus embestidas.
- Intenta relajarte – susurró con voz ronca a causa del esfuerzo.
Stiles tardó en responder, pues en ese momento su punto de mayor placer había sido tocado de nuevo.
- No es por nada, cielo – jadeó Stiles, moviendo su cuerpo hacia atrás para encontrarse con las embestidas de Derek a medio camino – Pero ahora mismo, con lo que me estás haciendo, es muy difícil que me relaje.
Y Derek se habría echado a reír, si no fuera porque aquello era algo muy importante.
De nuevo, sin avisar, salió de Stiles y le obligó a tumbarse boca arriba, haciendo caso omiso de las protestas del chico. Protestas que murieron en cuanto Derek enterró de nuevo su polla, llenándole de nuevo con una sola embestida.
Pero ahora que podía verle la cara, era mucho mejor. Y cuando los ojos de Stiles comenzaron a adquirir ese tono ámbar, frenó la embestida que estaba a punto de dar.
- Intenta no transformarte – gimió Derek, pues lo que más deseaba en esos momentos era seguir follándole hasta correrse dentro de él, y dejar las palabras para luego.
- ¿No te gusta? – consiguió preguntar Stiles, con voz muy baja, cuando se percató de la seriedad del hombre – Lo siento.
La expresión de placer de Stiles cambió entonces, pasando a mostrar ahora la misma que Derek había visto demasiadas veces en las últimas horas: Culpabilidad. Y junto a esa sensación, Derek notó el leve cambio de ritmo en su corazón, e incluso el desesperado intento de Stiles de alejarse de allí, aunque sólo fuera a base de mirar a un lado para que Derek no pudiera verle los ojos, más brillantes a causa de la humedad acumulada.
Pero Derek no iba a permitir que Stiles siguiera culpándose. Y menos en medio de un momento que era exclusivo de ellos.
- No. No es nada de eso – se inclinó sobre él para besarle, no queriendo salir de él en el caso de que lo interpretara como un mayor rechazo – Es la primera vez que estamos juntos desde que pasó todo y… La primera desde que nos hemos comprometido - esperó a que Stiles volviera a mirarle, y le sonrió levemente – Me gustaría que simplemente fueras tú… Que fuéramos nosotros, sin nada de hombres lobo por un rato.
- Oh – Stiles se humedeció los labios, y gimió quedamente cuando Derek prosiguió con las embestidas, si bien eran mucho más suaves esta vez. Apenas un ligero vaivén sin pausa.
Entonces Stiles tuvo una idea. Alargó los brazos hasta colocarlos a ambos lados de la cabeza de Derek, y le atrajo hacia él. Una vez tuvo pegado su rostro al suyo, sintiéndole por dentro y por fuera, le besó muy lentamente, casi durante un minuto; para a continuación acercar su rostro al cuello del hombre, e inspirar profundamente.
Sentir el aroma de su Alfa de aquel modo tan intenso, pudiendo notar también su aliento sobre su cuello y su miembro duro dentro de él; fue todo lo que Stiles necesitó para recuperar el control.
- Creo que con eso bastará – musitó el chico con una sonrisa, dejándose caer sobre la almohada. Las garras ya habían desaparecido, y sus ojos volvían a tener ese color marrón que Derek adoraba.
Un Derek que necesitó un par de segundos para recomponerse ante lo que acababa de ver: A su compañero demostrándole la verdad que siempre estuvo ahí, y que durante un tiempo temió que aquella mujer le hubiera arrebatado… Pero no había duda de que sus temores eran más a causa de sus propias inseguridades, que por lo que realmente Stiles sentía por él.
Porque puede que tuvieran que enfrentarse a peligros en el futuro. Y puede que algunos enemigos utilizaran su relación como talón de Aquiles… La verdad era que nunca lo conseguirían. Porque precisamente su amor era lo que les hacía más fuertes.
Derek sintió cómo se le hinchaba el pecho ante el comportamiento de Stiles, que sólo necesitaba oler una vez a su Alfa para recuperar el control, y le besó de nuevo.
- No sabes cuánto te quiero.
No le dejó responder.
En el fondo no hacía falta. Y teniendo en cuenta que la mayoría de las veces era Stiles quien lo decía, no estaba mal que por una vez fuera al revés.
Apenas terminó de hablar, Derek se incorporó sobre la cama. Y separándole las piernas, comenzó a embestirle con rapidez, con fuerza, como si acabaran de empezar.
Con cada embestida, los jadeos de Stiles fueron ganando en velocidad y fuerza, luchando por mantener los ojos abiertos y no apartar su mirada de la del hombre, ahora que por fin podía mirarle a la cara mientras le sentía dentro de él.
Derek también se esforzaba por no cerrar los ojos. El placer era demasiado intenso, con todo ese calor y suavidad a un tiempo atrayéndole, y con aquel cuerpo tan perfecto bajo él, dejándose hacer lo que él quisiera.
De pronto sintió que Stiles estaba a punto de llegar. Soltó un gemido más ahogado que el resto, y su ano presionó con más fuerza el miembro del Alfa.
Sin dudarlo un segundo, Derek cogió la mano de Stiles y la llevó hasta su miembro hinchado.
- Tócate – le pidió, colocando él mismo la mano sobre su polla – Quiero verlo.
Stiles tardó en entender lo que le estaba pidiendo (no tenía mucha sangre en el cerebro en ese momento), pero por fin lo comprendió. Sobre todo al ver el brillo de la alianza en su dedo.
El chico tragó, intentando recuperar la voz, pero al final no supo qué decir.
Lo que hizo fue alargar la mano que tenía libre, pidiéndole a Derek la suya. Y cuando el hombre la acercó, sin dejar de embestirle, Stiles la llevó junto a la que descansaba en su miembro, y que hasta ahora no se había movido.
Fue notar el roce de sus manos, ambas con las alianzas sobre su cuerpo, y Stiles se dejó llevar. Comenzó a masturbarse con fuerza, casi con rabia, desesperado por llegar al orgasmo. Desesperado por ver el momento en que el semen saliera expulsado, manchando las dos manos sobre las que estaban la última prueba de su amor.
Y si aquello era más asqueroso que romántico, a nadie más le importaba.
Más aún cuando Derek parecía sentir lo mismo, pues agarró con fuerza la mano de Stiles y la movió con rapidez, siendo a veces él quien realmente dirigía los movimientos.
Cuando Stiles llegó al orgasmo, gritó el nombre de Derek al tiempo que expulsaba el primer chorro de semen.
El Alfa dejó que el semen manchara su mano y, cuando estuvo satisfecho con el resultado, la llevó a su boca y lamió los restos con placer, logrando que Stiles gimiera una vez más.
El sabor de Stiles en su lengua fue todo lo que Derek necesitó para llegar al climax. Agarrando las dos piernas de Stiles como si fueran de trapo, las llevó hasta sus hombros para que las últimas embestidas llegaran lo más dentro posible de aquel cuerpo que, ya agotado y vacío, sólo esperaba a ser llenado por su Alfa.
Y Derek lo hizo.
Tras cinco penetraciones brutales que permitieron que el orgasmo de Stiles se prolongara durante casi medio minuto, el hombre se quedó quieto de pronto. Y soltando un jadeo ahogado, comenzó a eyacular dentro de Stiles, llenándole con su esencia y marcándole de la mejor manera que conocía.
Su orgasmo también se prolongó más de lo normal, y Derek disfrutó de él cada segundo. No sólo por sentir de nuevo cómo llenaba el cuerpo de su compañero, sino también por poder hacerlo mientras su compañero no dejaba de sonreírle, agotado, tratando de no quedarse dormido a causa de lo intenso que había sido su orgasmo.
Cuando Derek ya no tenía nada más que expulsar, colocó las piernas de Stiles sobre la cama con cuidado, y salió de él muy lentamente. Y pese a que los dos soltaron un gemido de disgusto por dejar de estar unidos, en seguida se relajaron: A partir de ahora, podrían repetirlo siempre que quisieran.
Dándole un corto beso en los labios, e inspirando de nuevo debajo de la oreja, el hombre se puso en pie para dirigirse al baño. Mojó una esponja con agua caliente, y al segundo volvió con ella, presto a limpiar a su compañero de los restos de semen antes de que se secaran y empezara a ser desagradable.
No le importó que Stiles no dijera nada. Ni siquiera se planteó lo extraño que era tener a Stiles en silencio. En vez de ello, llevó la esponja al baño y se tumbó al lado del chico. Colocó la cabeza sobre el pecho de Stiles, dejando que el latido de su corazón terminara de relajarle; y buscó con la mano la de su compañero para entrelazar sus dedos.
