Capítulo 32

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Alerta de Spoyler!

Antes de este capítulo hay algo que tengo que aclarar; como saben aquí hay personajes de Kuroshitsuji, para los que son fan, y conocen esta serie quiero dejar en claro que los hechos que ocurren a partir de aquí están basados en lo que ocurrió en la película de Kuroshitsuji "book of Atlantic" o libro del atlántico en donde los protagonistas abordan el barco porque hay sospechas de que algo malo se trama, no voy a entra en detalles, el punto es que Undertaker está planeando algo como traer a la vida a los muerto y eso mismo va a ocurrir aquí. Eso es todo. Entonces, si encuentran varias similitudes con la película es porque me estoy basando en ella para que sea llevada al punto final de los planes de Undertaker.

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Boruto se acercó a Sarada —¿Entonces mi padre ha tomado la decisión? Eso significa que…—su rostro comenzó a tornarse emocionado.

Sarada sonrió —si… al parecer Hinata-san puede volver de alguna forma.

—Estoy pensando en que las cosas podrían ser aún mejor si mi padre lo consigue ¿Crees que necesite ayuda?

Sarada negó —Mejor no, tengo la sensación de que esto es algo que solo tu padre puede hacer.

Boruto pareció pensarlo, mas luego asintió como muestra de comprensión.

—Y… ¿Nos vamos mañana? —preguntó ella refiriéndose al viaje.

—Si, quisiera estar a solas contigo.

Sarada le examinó el rostro con una mirada inquisidora, como si sospechara que esto no iba a ser cualquier viaje.

—¿Qué sucede? —preguntó él por aquella mirada.

—Nada, espero que podamos disfrutar de nuestro tiempo juntos —dijo ella sin más. Boruto le sonrió ingenuamente.

—Así lo haremos.

—¿Qué hay de Himawari?

—Vendrá a Tokyo a estudiar, le he dado un departamento se mudará en un par de días con Inojin.

Sarada elevó la ceja —Parece que confías mucho en él.

—Le he dejado algunos puntos en claro, si es listo, los va a respetar.

Ella pareció pensarlo —¿Qué le ha dicho a ella el señor Naruto?

—Le dijo que necesitaba hacer un viaje, que necesitaba estar solo… —Boruto se quedó pensativo y luego la miró confundido —Sarada… ¿Realmente no sabes lo que hará exactamente? ¿Cómo va a… buscar a mi madre que se supone está…?

Sarada negó —No, pero sé que tendrá la respuesta en cuanto sea el momento, lo sé. No lo pienses tanto.

Boruto la abrazó y dejó el tema.

—Termina de prepararte amor, llevaré las maletas que faltan al auto —Boruto tomó la correa —Buscaré a colmillos al patio.

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Las cosas jamás se habían tornado tan locas para Sumire Kakei ¿Qué había sucedido en su vida? Pues bien, las últimas dos semanas, después de casi sufrir un asalto mientras salía de uno de los mejores club nocturno de Tokyo, una serie de incidentes se habían desarrollado a su alrededor terminando involucrada en todo.

¿Dije "casi" sufrir un asalto? Pues si, casi, porque aquello no había pasado a más debido a que cierto desconocido había dejado inconsciente a los tres tipos, el tipo, bastante atractivo por cierto, no había hecho ningún esfuerzo en derribarlos con una sola mano cuando fue amenazado por acercarse a ver, como él había dicho, "por curiosidad" sobre lo que pasaba.

Después de aquello, antes de que ella pudiera dar las gracias, este simplemente se había retirado sin siquiera mirarla y los siguientes días fueron como una película de acción en donde ella era el blanco de todo el caos, en las últimas dos semanas:

El banco donde se encontraba había sido asaltado siendo ella tomada como rehén y saliendo ilesa debido a que el mismo tipo había entrado como si nada en medio del caos y dejando inconsciente a los tipos cuando estos lo amenazaron —otra vez— y el hombre se quejó de la falta de espeto a su persona, después de eso, exigió ser atendido por el gerente para realizar un movimiento bancario, el cuál fue escuchado de inmediato a pesar del caos en el que se encontraba todo.

Aquella misma semana, saliendo del edificio en donde vivía para hacer ejercicio, se distrajo con el celular al cruzar la calle principal y casi la arrollan de no ser porque el mismo tipo la había salvado dándole un leve jalón del brazo, nuevamente, este se fue después de haberle dicho "Mujer tonta". Ella no tuvo tiempo de reaccionar debido a que nunca había sido tratada así ni siquiera por Boruto, además de que algunas personas se habían acercado a ella para ver si estaba bien, dado que era una figura pública, no faltaron los entrometidos.

Un par de días después mientras se encontraba en un restaurante y después de haber firmando un contrato para modelo de una marca, había decidido quedarse sola a almorzar algo y antes de poder irse, un tiroteo se había desatado en el lugar, ella se había ocultado por el miedo, debajo de la mesa, pero los demás habían logrado salir de ahí antes de que hubiera empeorado todo siendo ella la única que se había quedado ahí mientras veía como uno de los hombres que se había quedado en una mesa más apartada era asesinado. Sintió como alguien la tomaba del brazo y la levanta sin ninguna dificultad.

No había gritado, no tenía voz en ese momento, pero se sorprendió de ver al mismo tipo grosero advertirle con la mirada que solo se callara y le siguiera, por lo que se dejó guiar hacia la parte trasera y la sacó sin ningún problema.

Ella le miró mientras este se disponía a irse como si nada —¡Espera!

Él volteó a verla con una notoria seriedad en su rostro —¿Vas a agradecerme?

—Si… pero… ¿Acaso eres un acosador? ¿Un fanático obsesivo?

—¿Qué estás diciendo mujer?

—¿Mujer? —ella boqueó —Soy Sumire Kakei! ¿Porqué siempre estás donde los problemas están cerca de mí?

Él frunció el ceño —Te acabo de sacar de ahí porque creí que eras… un… cachorro suplicando por su vida ¿Y así me agradeces?

Ella jadeó indignada —¿Un cachorro? ¡¿Me dijiste animal?!

Él se encogió de hombros —Eso parecías —frunció el ceño —¿A qué hora piensas agradecer? —dijo de pronto con irritación.

—¡Yo no te pedí ayuda! —dijo de pronto irritada.

Él asintió —Lo sé, ustedes los humanos son tan débiles y groseros —la miró de arriba abajo, aún cuando inusualmente se encontraba irritado por una humana decidió ignorar aquello y alejarse de ella —En fin, deja de meterte en problemas, no sé porque crees que siempre voy a estar allí.

Ella boqueó indignada —¡Ni siquiera sé quién demonios eres!

Él detuvo su caminata y volteó a verla con una sonrisa —¿No decías que no me conoces?—dicho esto, comenzó a alejarse sin verla más.

Sumire se quedó un rato mirando confundida hacia donde este se había desaparecido y luego pareció recordar algo.

—¿Dijo "ustedes los humanos"? —Frunció el ceño —¿Por qué… hablaría de esa forma?

Negó mientras suspiraba y se iba, olvidando por lo que había pasado.

Más tarde, un incendio se había originado en el edificio de apartamentos y ella había quedado atrapada en el asensor que poco a poco se llenaba de humo, pero había algo más, no estaba sola, había estado tan metida en el teléfono que no se había fijado en quien iba con ella.

Recordaba haberse desmayado mientras que por el miedo se aferraba a él, el mismo tipo de los días anteriores, y entre borrones recordaba como este la cargaba cual costal de papas y destrozaba el acero de la parte de arriba sin ningún esfuerzo para luego saltar con ella y salir de ahí hasta llevarla a la azotea en donde recobró la conciencia.

—¡¿Tú otra vez?! —dijo arrastrándose por el suelo para alejarse de él.

Él se incorporó —Supongo que tampoco serás agradecida pero no importa, solo considérate afortunada de ser salvada por mi porque esto no es algo que deba hacer y mucho menos por una ordinaria como tú.

Ella se quedó pensando en la forma tan extraña y superior en que él se expresaba, además… lo que había visto no era normal y teniendo en cuenta que conocía acerca de Sarada y Boruto aquello no podía sorprenderle o asustarle más.

Respiró profundo mientras le observaba detenidamente, era atractivo, de eso ya se había dado cuenta pero tenía algo que jamás había visto en otra persona.

Su presencia era imponente.

Lo vio fruncir el ceño mientras llevaba sus manos a los bolsillos de sus pantalones de vestir oscuros. Aún así él no dijo nada.

—¿Cómo nos sacaste de ahí?

El tipo rodó los ojos —¿Porqué esa insistencia en tratar de comprender cosas que están fuera de su imaginación? Olvídalo, me largo de aquí —dijo dando la vuelta.

Ella se encaminó a él y lo sostuvo del brazo. Este se sorprendió al ver la seria expresión de la mujer ¿Qué sucedía con ella? ¿Por qué no hacía lo que las lujuriosas humanas hacían con él cuando lo miraban? ¿Por qué ella después de tantas veces no le pedía que la tomara? ¿Por qué lo miraba de cualquier forma menos con deseo?

Sin pedir permiso ella simplemente tomó ambas manos y las examinó observando un leve color rojizo en los nudillos.

—¿Qué crees que haces?

—Destrozaste el ascensor para sacarnos de ahí ¿cierto? Y luego… no sé, saltaste y por eso estamos aquí.

Él sonrió con burla —¿Y qué si fue así? ¿Debería asesinarte por descubrir eso?

Aquello no la intimidó —¿Por qué me matarías si me acabas de salvar? ¿Por qué alguien como tú… que probablemente no es de este mundo se molesta en salvar a una "simple humana"? —dijo cruzándose de brazos.

Su sonrisa se desvaneció y la miró con evidente molestia —¿Quién eres tú?

—Solo soy una humana que tiene un par de conocidos que me hicieron comprender que cosas sobrenaturales existen. He visto cosas pero descuida, si eres un ser distinto o no no tiene nada que ver conmigo —suspiró —gracias por salvarme pero ahora que tengo una idea… si en mi destino está escrito que debe pasarme algo… entonces no puedo luchar contra ello, huir es de cobardes y yo no voy a esconderme.

Por primera vez, él se mostró confundido.

—No vuelvas a hacerlo —terminó de decir para luego salir por las escaleras que la llevarían al primer piso. El fuego ya estaba controlado.

—Vaya, el señor se quedó sin palabras —dijo su ayudante, quien había aparecido de la nada.

Este le miró y suspiró sin más —Esa humana… creo que comienzo a entenderlo —dijo y miró a la nada como si estuviera pensando en algo —Voy a quedármela.

Su ayudante sonrió —¿Qué piensas hacer exactamente con ella?

Él se encogió de hombros —No lo sé, pienso que sería interesante tenerla conmigo.

—Excelente, acabas de descubrir lo que te hacía falta.

—No me hace falta nada, vine aquí a divertirme y… probar a ese tipo.

—Oye, he estado investigando y ese chico no es alguien a quien debas molestar, es como sería un guardián de la tierra de humanos y lo único que intenta es que cualquier amenaza desaparezca, es un protector que no tiene idea de que un loco lo sigue solo por diversión porque Hidan no te funcionó.

—Mejor ve a hacerte cargo de tus deberes y…

—Una cosa más.

—¿Y ahora qué?

—Él conoce a Sebastián, tu hermano. No te sorprendas si te lo llegas a encontrar —dijo ella mientras desaparecía.

—Lo que faltaba… —murmuró fastidiado.

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Boruto y Sarada con Colmillos avanzaban entre la multitud de personas que subían al ferri, estaban por zarpar y necesitaban encontrar sus habitaciones.

Boruto miraba a su alrededor mientras esperaban. Sarada carraspeó y este le miró —¿Sucede algo?

—No —dijo mientras le dedicaba una sonrisa —pero no lo sé pereces nervioso.

Este le sonrió y le dio un casto beso —Hablaremos en la habitación, te lo diré todo —susurró.

Ella asintió. Una voz desconocida para ella se escuchó cerca de ambos.

—Namikaze.

Boruto miró con seriedad a las dos personas que se encontraban a su lado.

Ciel y Sebastián.

—Están aquí —dijo el rubio mientras les sonreía amablemente y les ofrecía la mano en gesto de saludo.

—En ocasiones, las vacaciones son necesarias hasta para… nosotros —dijo Ciel.

Boruto los presentó —Sarada, ellos son unos amigos, Ciel Phantomfive y su fiel ayudante Sebastián Michaelis.

Sarada les saludó con cortesía y luego conversaron un rato, después ambos se retiraron.

—Él… parece muy joven —comentó ella de camino a su habitación.

Boruto sonrió —Pues aunque no lo creas, él es mayor que ambos y tiene más experiencia de la vida que nosotros

Ella le miró sorprendida —Vaya, ya decía yo que esa forma de hablar y sus modales no eran de un joven como él.

Boruto asintió.

Una vez adentro de la suite, Sarada se colocó frente a la ventana para observar la vista al mar.

Tras ella, Boruto la observó con seriedad y luego soltó un suspiro silencioso. Caminó a la cama y se sentó en ella recargándose al respaldo de la misma.

Colmillos había decidido tomar su lugar en una esquina y quedarse dormido de inmediato debido al cansancio.

—Sarada —le llamó.

Ella le miro son una sonrisa.

Boruto tanteó la cama ofreciéndole un espacio y ella caminó directo él y tomó el lugar. Se dejó abrazar por él rubio.

—Se supone que hay algo en este barco, algo que podría afectar a la sociedad entera, es peligroso.

Sarada volteó a verle sorprendida y se acomodó mejor para quedar sentada frente a él.

—¿Por qué no me…?

—Escucha, no quiero que te preocupes, estaré al pendiente… Ciel y Sebastián son aliados y es un más de ellos que nuestro pero yo debo ayudarles, el punto es que, realmente te traje aquí porque creo que no habrán muchas complicaciones y porque quiero disfrutar este viaje a tu lado por más absurdo que esto parezca. Solo… disfrutémoslo, te protegeré con mi vida si es necesario.

Sarada se quedó en silencio mirándole a los ojos y Boruto comenzó a preocuparse más ella luego sonrió como si le hubiera dicho lo más hermoso del mundo. Llevó una mano a la mejilla de este y habló —Comprendo, yo también me esforzaré para que lo disfrutemos al máximo aún si hay un caos de por medio.

—Sarada —dijo soltando un suspiro aliviado.

—Boruto, hemos pasado por tanto, somos testigos de cosas que no deberían existir, experimentamos dolor y angustia pero ¿Sabes qué? Al carajo todo, vivamos como si fuera nuestro último día, vivamos sin miedo y siempre sonriendo y si las cosas se ponen complicadas… luchemos, porque si al final no logramos superar lo que se nos venga, por lo menos sabremos que peleamos y lo intentamos hasta el final.

Boruto le miró atónito y luego la besó con ímpetu, ella le correspondió y sintió como sin mucho esfuerzo, este la colocaba en su regazo. Ella se aferró a su cuello y se pegó lo más que pudo a él mientras enredaba con fuerza sus dedos entre sus cabellos. Ella se retiró la blusa con rapidez mientras este se deshacía de su sostén. Una vez desnuda del torso, Boruto besó su cuello y mordió su clavícula mientras que con sus manos, una en la cintura y una en su seno izquierdo le daba placer.

Boruto se giró dejándola sobre la cama de espaldas y él encima de ella. Se incorporó, ambos jadeando por la excitación y la intensidad que habían tomado las cosas, se retiró la sudadera y desabrochó sus pantalones mientras ella le miraba con los brazos descansando a cada lado de su cabeza, sus cabellos largos esparcidos por la cama. Boruto, sin moverse de posición se quitó como pudo el pantalón y luego continuó con los jeans de ella. Una vez fuera, él volvió con ella y de inmediato Sarada se colgó de su cuello y pegó sus bocas en un caliente beso que los hizo gemir.

El rubio llevó su mano al interior de sus bragas para comenzar a estimularla. Ella se deshizo del beso al girara su rostro a un lado al sentir la excitación que la hizo gemir de placer, el rubio aprovechó para besar su cuello de nueva cuenta dejando mordiscos lamidas en él hasta bajar a sus pezones y comenzar a besarlos.

Ella lo aferraba aún más de los cabellos y luego de un rato él comenzó a bajar un poco más hasta llegar al punto en donde comenzó a deslizar su ropa interior y dejarla al descubierto. Ella pateó hasta lograr que salieran por completo y luego se abrió dándole un mejor acceso, él no perdió tiempo y llevó su boca a la intimidad de ella, Sarada gimió con fuerza y aferró sus manos a las sábanas arrugándolas en puño. No aguantó más y llevó sus manos a los cabellos de este y se arqueó a él para recibir un contacto más profundo logrando un resultado inigualable; Boruto definitivamente sabía cómo manejar su lengua, sintió un leve mordisco en sus labios sensibles de ahí y no pudo evitar jadear su nombre.

—¡Boruto…! Entra… ¡Entra yá!

Él retiró su rostro y la miró divertido mientras pasaba la lengua por sus lubricados labios por la esencia de ella, pues luego de aquél mordisco ella se había corrido con fuerza en su boca.

—¿Te he dicho… que te vez hermosa… cuando estás desnuda y excitada debajo de mi?

Ella sonrió y se incorporó para llevar sus manos a las orillas del bóxer de Boruto y bajarlo con urgencia —No…. Pero ahora… ¡Quítate esto! ¡Rápido!

Boruto sonrió y se los retiró por completo mientras ella volvía a costarse y se abría nuevamente para él.

Él se colocó fácilmente entre sus piernas y la besó nuevamente siendo correspondido al instante mientras ella lo aferraba del cuello con una mano y con la otra en la cintura de él para apresurarlo a penetrarla.

El rubio se dio cuenta de su urgencia y sonrió entre el beso mientras entraba en ella de un solo golpe. Ella se arqueó y gimió con ímpetu e inmediatamente lo besó con hambre y deseo mientras este le correspondía sin problema mientras comenzaba a envestirla. La fricción entre sus cuerpos era realmente placentera para ellos mientras danzaban en un mar de sensaciones inigualables como dada vez que se unían en perfecta sincronía cuando hacían el amor justo como en esos momentos.

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Enredados entre las sábanas, ambos se encontraban abrazados, ella sobre él y Boruto dormitaba.

—Te amo tanto… —susurró ella.

Boruto abrió los ojos —También te amo… aún… no puedo creer que estés aquí conmigo… definitivamente Dios ha sido generoso conmigo…

—Con ambos… mi vida ha sido extraña, debido a una mala decisión…me busqué algo que no me merecía, pero recibí una oportunidad y no me arrepiento de todo por lo que pasé hasta ahora si estoy aquí contigo…

"Y por ti… haría lo que fuera…"

Aquello había sido un pensamiento propio y silencioso… no sólo de ella, sino también de él.

Boruto le besó la coronilla y ella suspiró, parecía pensar en algo.

—¿Cuándo crees que comience?

—No lo sé… pero… supongo que será en su momento. No lo pienses tanto, disfrutémoslo preciosa.

Ella asintió mientras se aferra a él aún más.

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Boruto despertó cuando era justo la hora de la cena. Deberían vestirse y salir, el mar era lo única vista que tenían ahora, después de todo, habían pasado horas desde que el ferri había zarpado. Decidió despertarla con besos por todo el rostro y uno que otro toque que terminó en un nuevo encuentro.

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Sumire suspiró por décima vez en aquél día. Oficialmente se encontraba estresada ¿Y cómo no? La sesión de fotos sería en la isla en la que el ferri los llevaría y además, debía filmar una especie de diario en donde ella se grabara en su día a día a partir del día siguiente. Aquello no le había gustado en absoluto pero no tenía opción.

Además, se supone que en aquél mismo instante tendría una entrevista, sin descansar, sin popder disfrutar del lugar, además, su estilista aún no aparecía y se supone que allí se encontrarían para comenzar a grabar la entrevista. Ya todo parecía listo excepto ella.

—Sumire-San! —se acercó con prisa su asistente.

—¿Qué pasa? ¿En dónde está mi estilista? —dijo con evidente estrés.

La joven comenzó a ponerse nerviosa —Al parecer… ella no logró subir a tiempo y…

Sumire boqueó —¿Qué…? —logró articular.

—Ella… no… está… —dijo con dificultad.

Sumire había aprendido a controlar ese mal carácter porque se había dado cuenta de que así solo lograría el odio de la gente, sabía que humillar a sus empleados o gritarles no estaba bien, pero quienes trabajaban con ella sabían que cuando algo no resultaba bien y no era precisamente por su culpa, ella realmente daba miedo enojada.

Ella respiró hondo luego de cerrar los ojos y volver a abrirlos —¿Y qué se supone que voy a hacer ahora?

—Ah… yo podría…

Ella negó —No… espera… —miró al equipo que ya se encontraba preparado —Ve con ellos y diles que necesito tiempo, diles lo que pasó y yo veré que puedo hacer consigo misma —dijo para luego dejarla sola y correr a su Suite.

Curiosamente, al igual que Sarada, ella creía que solo debía intentar vivir su vida como fuera y hasta donde pudiera.