XIV

La pareja siguió mirándose durante un largo rato sin decir nada hasta que finalmente decidió que no podían esconderse para siempre en el aula de pociones. Sin saber bien qué pensaba el otro de la situación por más de compartir afinidad y entender los sentimientos ajenos, subieron sin hablar al vestíbulo, tomados de la mano.

En el castillo reinaba un silencio nada natural y ya no había destellos de luz, ni estallidos, gritos o alaridos. Las losas del vestíbulo estaban manchadas de sangre, todavía había esmeraldas diseminadas por el suelo, junto con trozos de mármol, maderas astilladas y muchas piedras, y parte de la pared principal se había destrozado.

"¿Dónde están todos?" Susurró Hermione.

Caminaron en silencio hasta el Gran Comedor. Las mesas de las casas habían desaparecido y la estancia se hallaba abarrotada de gente. Los supervivientes formaban grupos, abrazados unos a otros por los hombros. La señora Pomfrey y algunos ayudantes atendían a los heridos en la tarima.

Habían puesto a los muertos formando una hilera en medio del comedor, los Weasley rodeaban el cadáver de Percy. Fred y George estaban arrodillados junto a la cabeza, la señora Weasley tendida sobre el pecho de su hijo sollozaba sin consuelo y el señor Weasley le acariciaba el cabello mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas y era abrazado por Ron y Ginny.

Reconocieron varios cadáveres de la fila que habían formado. Pudieron ver al profesor Slughorn con su prominente barriga y los ojos aún abiertos. Una de las hermanas Patil que era abrazada por la que sobraba y lloraba desconsoladamente. También estaban unos cuantos alumnos de Slytherin quienes al parecer habian decidido luchar con ellos. Hermione no podía ponerle nombres a los más de treinta cuerpos que estaban con los demás, pero los había visto en los pasillos y compartido clases, incluso recordaba haber intercambiado palabras o saludos cordiales con unos cuantos de los cuales no recordaba el nombre.

La profesora McGonagall se acercó a ellos y la multitud aglomerada alrededor de los cadáveres prestó atención a ambos jóvenes que de un momento para otro querían desaparecer de allí. La directora puso los brazos sobre los hombros de cada uno, declarando así que ella estaba de su lado.

"¡Entreguemoslos!" Gritó una voz que ninguno pudo reconocer. .

"¡Nadie entregará a nadie!" Contestó McGonagall. "El señor Malfoy y la señorita Granger son miembros de nuestra escuela. Ningún alumno de Hogwarts será entregado a Quien-no-debe-ser-nombrado".

"¡Muchos han muerto!" Exclamó otro. "¿Con qué razón? ¡Ni siquiera valen la pena! ¡Potter está muerto! ¡Ya no tenemos esperanza!".

Hermione buscó entre la multitud a Harry pero no lo encontró. Frunció el ceño preguntándose donde podía haberse metido, no lo había vuelto a ver desde el derrumbe del quinto piso.

"¡Potter no está muerto!" Chilló una chica de Hufflepuff. "¡Yo lo vi luchando!".

Varios asintieron y otros muchos jadearon sorprendidos mientras que unos cuantos negaban, incapaces de creer que el chico que había asesinado Voldemort siguiera con vida.

Hermione sintió el roce de una tela contra su mano y la apartó rápidamente. Miró al vacío a su costado y entendió que se trataba justamente del sujeto en cuestión, envuelto en su capa de invisibilidad. Segundos más tarde, el niño que vivió hizo su teatral entrada quitándose la capa a su lado, mientras todos se llevaban las manos a la boca y se oían pequeños gritos de sorpresa y los murmullos se elevaban.

"¡Nadie entregará a Hermione ni a Malfoy!" Declaró Harry.

La chica quiso fruncir el ceño. Realmente no necesitaba que él entre todas las personas fuera quien la defendiera.

Los Weasley rápidamente se pusieron de su lado y demostraron su apoyo a Harry levantando los puños. Hermione podía sentir la ira bullir dentro suyo, pero fue capaz de entender que no era la suya sino la de Malfoy quien no aceptaba que además de Potter -como si fuera poco- también los Weasley lo defendieran.

La profesora McGonagall se apartó para entrar en una acalorada discusión con los miembros de la Orden sobre cuál sería el mejor plan de acción. Pronto, todo el Gran Comedor volvió a sumirse en sus propios asuntos y dejaron de observarlos como si fueran el gran espectáculo. Malfoy le rozó los dedos y se dirigió a la salida del comedor, ella lo siguió y ambos caminaron hasta el pasillo, lejos de la muchedumbre.

El rubio se dejó caer suavemente contra la pared hasta quedar sentado en el piso, ella se sentó a su lado pegando el hombro contra el suyo. Sabía que estaban perdiendo el tiempo pero tampoco había mucho más que pudieran hacer. ¿O sí?

Como si le hubiera estado leyendo el pensamiento, Malfoy murmuró. "¿Crees que sería mejor entregarnos?".

Hermione suspiró. ¿Lo sería? Miró a los escombros frente a ella, las manchas de sangre en el piso y su propio vestido que horas antes había sido de un blanco impoluto y ahora era casi negro con grandes manchones de sangre que nunca saldrían, además de que estaba roto y hasta en un lugar se había incendiado, Merlín sabría cómo.

"No lo sé" Susurró en respuesta.

"Toda esta gente..." Musitó él. Ella estuvo de acuerdo, toda esa gente había muerto injustamente. ¿Pero era culpa suya?

Los treinta minutos de Voldemort pasaron demasiado rápido o el mago oscuro no había cumplido su promesa, porque cuando el primer impacto se escuchó, nadie estaba preparado aún para volver a luchar. Se oyó una barahúnda proveniente de los límites del colegio. Era como si cientos de personas irrumpieran saltando los muros, que no se veían desde allí, y salieran disparadas hacia el castillo lanzando gritos de guerra.

En vez de correr como el sentido común le ordenaba que hicieran, la muchedumbre del Gran Comedor salió airosa a ver qué sucedía y con toda la intención de seguir defendiendo Hogwarts. Malfoy y ella también se pusieron en pie y corrieron junto con el centenar de personas hacia el jardín principal donde los mortífagos estaban en fila, lanzando hechizos sin piedad. En medio de todos ellos, Voldemort lanzaba hechizos a diestra y siniestra hacia todo lo que no tuviera una capucha. La batalla campal se desplegó en cuestión de segundos y solo se oían los hechizos y los gritos de guerra.

Hermione se lanzó al ataque secundada por Malfoy quien no se despegó de su espalda en ningún momento. Pudo sentir una ráfaga pasando a su lado y por el rabillo observó los desgastados zapatos de Harry dirigiéndose hacia Voldemort. La chica intentó moverse hasta ahí al mismo tiempo que esquivaba hechizos, se defendía de otros y también atacaba.

Voldemort, en cuyo rostro se reflejaba un odio inhumano, peleaba contra McGonagall, Lupin y Kingsley, que lo esquivaban y se zafaban de él, defendiéndose con bravura pero incapaces de reducirlo.

Al lado del Señor Tenebroso, Bellatrix lanzaba hechizos y repelía otros sin poner realmente atención a sus luchas. Buscaba entre la multitud a alguien y cuando sus ojos se cruzaron con los de Hermione, la bruja levantó la varita para que un rayo verde se clavara en el pecho de un mortífago que estaba por reducir a la chica.

El hechizo pasó rozando el hombro de Hermione quien se echó a un costado, pero estaba segura de que el tiro había sido completamente calculado por su madre. Cerca de ella, Molly Weasley no se había perdido detalle y se lanzó como una tromba a atacar a Bellatrix.

"¡No volverás a matar a ninguno de mis hijos!" Gritó a voz de cuello.

Bellatrix desvió los primeros hechizos con facilidad. Hermione esperaba verla reir en su papel de mortífaga pero el rostro ensombrecido de la bruja dejaba ver que no estaba actuando.

"¡Hermione no es tu hija!" Exclamó, atacando a la señora Weasley.

Las mujeres pelearon dejándose llevar hasta el vestíbulo donde un gran círculo se hizo a su alrededor. Voldemort las siguió mientras seguía luchando contra McGonagall, Kingsley y Lupin. Así los dos duelos se trasladaron haciendo que un centenar de personas se pegaran a las paredes observando ansiosos el desenlace.

Hermione se metió entre la multitud, dividida entre ayudar a sus profesores o ayudar a su madre. En ningún momento barajó la posibilidad de ayudar a Molly, pero habían otras que sí tuvieron en cuenta esa opción y pronto fueron Tonks, la profesora Sprout y la matrona de los Weasley quienes atacaban a Bellatrix.

No podían reducir a la bruja pero tampoco le daban tiempo de respirar. La mano de Malfoy se cerró alrededor de su brazo impidiéndole dar un paso más cerca para unirse a la batalla. Ella se estiró de su agarre sin importarle qué podría ocurrir. No estaba dispuesta a perder a otra madre. Se lanzó al medio del círculo y se puso hombro a hombro con la bruja, quien le dedicó solo una mirada mientras seguía defendiéndose de las mujeres.

La señora Weasley frunció profundamente el ceño cuando Hermione se colocó al lado de Bellatrix y no en frente o al menos al costado para poder atacarla. Su desconcierto fue mayor cuando uno de sus propios hechizos fue repelido por otro de Hermione quien no solo se limitaba a usar hechizos protectores sino que también atacaba sin piedad. Ninguna de las tres mujeres comprendieron cuando Bellatrix y Hermione se pusieron hombro a hombro a luchar contra ellas.

Pronto, Draco también se puso al lado de su tía maldiciendo entre dientes la valentía de su esposa, que estaba seguro se le había pegado por haber convivido tanto tiempo entre gryffindors.

En algún momento, Voldemort observó la lucha de Bellatrix y lanzó un grito agudo al ver a la pareja al lado de la mujer. McGonagall, Kingsley y Lupin salieron despedidos hacia atrás con un solo movimiento del mago, retorciéndose en el aire, al mismo tiempo que la rabia de Voldemort ante la visión de los que consideraba traidores y su última oportunidad de un cuerpo nuevo estallaba con la fuerza de una bomba. El Señor Tenebroso alzó la varita y apuntó a Hermione.

"¡Protego!" Gritaron Harry y Ron a su vez desde la multitud y el encantamiento escudo se expandió en medio del vestíbulo.

Voldemort miró alrededor en busca de los responsables y Harry se quitó por fin la capa invisible. El miedo atenazó a la multitud y se hizo un repentino y completo silencio cuando Voldemort y Harry, mirándose a los ojos, comenzaron a dar vueltas el uno alrededor del otro.

La lucha de Bellatrix acabó cuando el Lord lanzó el chillido y ahora sus contrincantes, al igual que ella, Hermione y Draco, miraban ansiosos el próximo duelo que iba a suscitarse.

"No quiero que nadie intente ayudarme" Dijo Harry, y en medio de aquel profundo silencio su voz se propagó como el sonido de una trompeta. "Tiene que ser así. Tengo que hacerlo yo".

Voldemort dió un silbido. "Miren nada más quien ha decidido resucitar de entre los muertos".

"Ya no hay más horrocruxes. Sólo quedamos tú y yo. Neville mató a Nagini hace instantes en el jardín. Ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida, y uno de los dos está a punto de despedirse para siempre". Dijo Harry.

Los ojos de Voldemort se encendieron con furia ante la nueva noticia de sus horrocruxes. Levantó la varita y un rayo rojo salió despedido hacia Harry antes de que él pudiera defenderse. El muchacho salió disparado metros atrás chocando contra la multitud que lanzó gritos de susto.

"¡Tú!" Gritó Voldemort girándose hacia Hermione. "¡Tú fuiste quien me engañó!".

La chica no entendía a qué venía tal acusación por más cierta que fuera. Tragó grueso y se aferró a su varita con fuerza, lista para defenderse.

"¡Pagarás por tu traición!" Gritó el Lord conjurando un Avada que avanzó directamente al rostro de Hermione y se unió al grito desesperado de Rodolphus Lestrange quien salió de entre la multitud sin la capucha puesta y se lanzó frente a la chica deteniendo con su cuerpo la maldición asesina mientras exclamaba "¡No! ¡A mi hija no!".

Un gran alboroto se formó ante las palabras del hombre que cayó muerto frente a los ojos enormemente abiertos de la chica quien no podía creer que el mago hubiera dado su vida por la de ella. Pero su estado de shock no fue un obstáculo para Voldemort quien volvió a levantar la varita y arremetió contra ella, que recibió el hechizo protector tanto de Ron como de Draco.

Una sombra negra entró por la ventana y avanzó hasta el medio del vestíbulo invocando un gran círculo de protección para Hermione y Malfoy.

"¡No!" Gritó Voldemort a la figura imponente de Snape quien hacía ondear su capa sosteniendo la burbuja de protección. El mago oscuro arremetió con todas sus fuerzas contra la barrera del pocionista y logró hacerla flaquear. Lanzó un hechizo que hizo tambalear a Snape quien bajó la varita y descuidó la protección, lo que hizo que el Lord aprovechara para volver a atacar a Hermione.

"¡No... Tocarás... A... Mi hija!" Exclamó Bellatrix mientras lanzaba una lluvia de maldiciones sobre el mago oscuro quien se quedó momentaneamente quieto por la sorpresa de la traición menos esperada.

"¡Bella!" Chilló Voldemort, defendiéndose.

El grito de guerra que lanzó la mujer le dió a entender al mago oscuro que la mujer estaba muy segura de sus intenciones. Aprovechando que Voldemort había flaqueado, Snape acompañó los ataques de Bellatrix y ambos conjuraron la maldición asesina. Dos rayos verdes le dieron directo en el pecho y Voldemort cayó hacia atrás, con los brazos extendidos y aquellos ojos rojos de delgadas pupilas vueltos hacia dentro. Tom Ryddle cayó en el suelo con prosaica irrevocabilidad, el cuerpo flojo y encogido, las blancas manos vacías, la cara de serpiente inexpresiva y sin conciencia. Voldemort estaba muerto, lo había matado su mano derecha y su doble espía, quienes quedaron inmóviles con las varitas en la mano, contemplando el cadáver de su enemigo con quien habían convivido por años.

El silencio era estremecedor. La confusión vibraba en el aire y ninguno sabía qué hacer ante los dos traidores al mago oscuro, la mayor asesina entre los mortífagos y el asesino de Dumbledore, quienes a su vez se habían convertido en los nuevos salvadores del mundo mágico.

Casi como su hubiera sido automático, algunos mortífagos comenzaron a correr de entre la multitud ejerciendo la retirada. El silencio acabó y los hechizos volvieron a surgir esta vez capturando a todo aquel que intentara escapar. En medio del círculo que lentamente fue desarmándose, Bellatrix y Snape abrazaron con fuerza a Hermione quien corrió a abrazar a su madre en primer lugar.

Hermione aspiró con fuerza el aroma a jazmín y vainilla de Bella y se llenó los pulmones. Se quedó muy quieta al percibir el aroma a sándalo del hombre que se había unido extrañamente al abrazo pero se dejó estrechar entre sus brazos.

Bellatrix estiró el brazo y acercó a Draco al abrazo quien se resistió un poco al principio pero luego terminó envuelto en seis brazos que se le pegaban al cuerpo y aunque no quiso admitirlo se sentía bastante bien.

Cuando rompieron el abrazo, Hermione se limpió la nariz y los ojos con la manga del vestido de manera muy poco elegante. Vió a lo lejos el cuerpo inerte de Rodolphus y sintió el corazón pesado.

"Mi padre era... Él era..." Murmuró.

"Rodolphus no era tu padre" Aclaró su madre mirando tristemente en la misma dirección.

"Bella..." Advirtió Snape. Hermione miró la interacción de hito en hito.

"Severus no quería que te contara, él no quería que tú no lo quisieras".

"¡Bella!" Reclamó nuevamente el mago.

"Tu padre es Severus Snape". Declaró la bruja.

Hermione y Draco abrieron mucho los ojos. La chica miró al hombre a su lado que se llevó una mano al rostro masajeándose el puente de la nariz. La chica pudo sentir como su corazón latía más rápido y la euforia la recorría. Pudo saber, por la pequeña sonrisa de Malfoy, que él podía sentir cómo estaba reaccionando.

"No creo que la señorita Granger desee..." Comenzó Snape con voz profunda.

"Es maravilloso" Susurró la chica.

El profesor levantó tanto las cejas que casi se pegaron al inicio de su cabello. Pero un carraspeo interrumpió el momento familiar. Todos giraron a ver a Augusta Longbottom del brazo de Neville quien miraba sus zapatos, mientras que la anciana tenía la vista fija en Bellatrix.

"No sé qué sucederá de ahora en más" Empezó la anciana sin siquiera presentarse. "No sé si irán a la cárcel por mortífagos o si saldrán triunfadores por haber asesinado a Quien-no-debe-ser-nombrado". La mujer escupió a sus pies al pronunciar la última frase. "Pero, pase lo que pase, creo que es hora de que conozcas a alguien, Bellatrix".

Bella miró a la anciana con los ojos entrecerrados. La recordaba perfectamente, la madre de Frank, la matrona que la había asistido el día de su parto.

"No daré muchas vueltas" Continuó la anciana. "Cuidé durante dieciocho años del favor que me pidió tu hermana Narcisa y es hora de hacer las debidas presentaciones".

Empujó a su nieto al frente quien trastabilló y miró a su abuela con los ojos llenos de temor, sin imaginarse qué tenía en mente la estricta mujer.

"Bella, te presento a Neville Longbottom, de nacimiento Hermes Black".

El jadeo ahogado de Neville precedió al de Bella quien dió dos pasos atrás y tuvo que, tal como en el momento de conocer a su hija, ser sostenida por Draco para no caer. Snape, a su lado, se había puesto tan pálido como un papel y no podía sacar los ojos de Neville quien no hacía otra cosa que mirar horrorizado a su abuela.

"Ella torturó a mis padres e hizo que acabaran en San Mungo" Dijo el chico con voz temblorosa.

"Yo no torturé a Frank y Alice" Aclaró rápidamente Bellatrix con la voz entrecortada.

Antes de que ninguno más pudiera reaccionar, un fénix sobrevoló el vestíbulo y cayó en picada desde el techo al suelo, donde antes de tocarlo se transformó en Albus Dumbledore. Todos los presentes, ajenos al escándalo familiar que sucedía en el círculo de personas, emitieron chillidos tanto de susto como de júbilo, vítores y aullidos, algunos de terror y otros de alegría.

McGonagall fue rápidamente a su encuentro junto con un reestablecido Harry Potter, quien era secundado por Kingsley. Pero el mago caminó tranquilamente hasta donde estaban Severus y Bellatrix, posó los brazos sobre sus hombros tal como la directora había hecho con Hermione y Draco en el Gran Comedor y sonrió apaciblemente a la multitud haciendo caso omiso del estado de shock en el que el grupo se encontraba.

"Tengo una pequeña historia que contarles" Anunció sonriendo contento.

Hermione frunció el ceño, era fácil hacer una entrada dramática cual superhéroe luego de que todo hubiera acabado, teniendo el cadáver de Voldemort en medio del salón, con los encargados que siempre habían trabajado para él haciendo todo el trabajo sucio. Se sintió enferma y quiso salir de allí, se frotó los brazos al sentir frío y los ojos le pesaron. No entendió si era la bronca que Dumbledore le causaba lo que la hacía sentirse tan débil.

Fue Snape quien reparó en el estado de la chica, para luego observar a Draco quien tampoco se veía muy bien y se ponía cada vez más pálido. El pocionista observó la entrada del salón y vislumbró el cielo oscuro de la madrugada que se iba tiñendo suavemente de colores más claros para dar paso al amanecer. El corazón le dió un vuelco -otro más- y rápidamente murmuró al oído de Dumbledore a quien se le cambió el semblante abruptamente y tomó del brazo a Hermione y Draco, y se desapareció del vestíbulo con ellos ante el nuevo jadeo de la multitud.

La morena pensó que con la aparición vomitaría todo el contenido de su estómago pero gracias a Godric todo permaneció en su lugar. Tanto ella como Malfoy miraron a su alrededor para encontrarse en su sala común en la torre de premios anuales.

"Nadie puede aparecerse dentro de Hogwarts" Recitó la chica.

"Ser el director emérito tiene sus ventajas" Sonrió Dumbledore. "Ustedes tienen una obligación que cumplir antes que amanezca. Deben consumar su matrimonio o morirán. Los primeros avisos están apareciendo. Dénse prisa y luego bajen a celebrar la victoria, me encargaré de que Bella y Severus queden libres y estén allí para cuando regresen".

Volvió a desaparecer dejándolos solos en medio de la pequeña sala que ahora parecía aún más chica que de costumbre. Los nervios iniciales de las primeras horas de la boda volvieron con fuerza y Hermione lamentó profundamente ya no tener los efectos de la poción en su cuerpo.

Vió a Malfoy inhalar profundamente. El chico se llevó las manos al pelo intentando peinarlo sin éxito alguno. Miró al reloj que marcaban veinte minutos para las cinco.

"Yo..." Comenzó.

"Tal vez deberíamos usar ese hechizo de limpieza que usaste en la cabaña" Sugirió Hermione, viéndose tanto ella como él cubiertos de sangre y polvo.

Él asintió y levantó la varita. Realizó el hechizo dos veces y tuvieron mejor aspecto.

Hermione se armó de valor. Llevó las manos a la parte de atrás del vestido y desabrochó el botón, bajó suavemente el cierre y giró para que él la ayudara a bajarlo.

"Todavía tengo el conjunto blanco puesto" Murmuró.

Draco tragó grueso y sintió el aire a su alrededor casi espesarse. Le bajó la cremallera del vestido viendo la espalda de la chica y apretó los músculos de anticipación. Ella salió lentamente del vestido que había quedado completamente inservible luego de la batalla. Él la vió vistiendo el dichoso conjunto de encaje que Bellatrix le habia conseguido y agradeció al cielo que su tía hubiera tenido ese detalle.

La chica enrojeció completamente ante el escrutinio del muchacho quien no se perdía detalle de su cuerpo. Se sintió avergonzada y a la vez poderosa ante la mirada hambrienta del chico. Caminó lentamente hasta su habitación y él la siguió como un cachorro. Una vez dentro, se acercó a él y le desprendió despacio los botones de la camisa. Malfoy dejó que ella se tomara su tiempo.

Las manos de Hermione exploraron tímidamente el pecho del rubio quien se dejó hacer al mismo tiempo que sus propias manos realizaban su propia exploración por el cuerpo de ella. Se besaron suavemente, sin la fogosidad que caracterizaba sus acercamientos anteriores. Con suma delicadeza se despojaron de las prendas restantes quedando desnudos frente a frente a pasos de la cama.

Podían sentir la magia vibrando entre ellos, la afinidad elevándolos y haciendo que las sensaciones fueran el doble de intensas. Rápidamente la habitación se llenó de gemidos y jadeos mientras se animaban a conocerse mejor sobre el colchón. Los besos y las caricias aumentaron de nivel e intensidad hasta que el deseo fue tan grande que se entregaron completamente y se unieron a la danza más antigua de la historia.

Hermione ahogó un gemido de dolor al sentirlo unido a ella y cerró fuertemente los ojos intentando concentrarse en las sensaciones placenteras que él sentía y ella podía tener acceso mediante su conexión mágica. Pronto, con los movimientos lentos y medidos del chico, el placer fue de ambos y no solo el de él. Ella susurró su nombre por primera vez y él repitió el de ella cuando llegaron a la cúspide.

El rubio se dejó caer sobre la chica quien pasó los dedos por su cabello rubio peinandolo. Él depositó un beso en su cuello y permanecieron así durante un rato.

Ella no sabía qué sucedería a continuación, pero Voldemort había sido derrotado, Dumbledore lucharía por la liberación de Bellatrix y Snape. Había perdido a sus padres pero había recuperado otros que no sabía que estaban perdidos. Tenía un hermano, en un muy confuso episodio que todavía quedaba por aclarar, que había resultado ser Neville, a quien ya consideraba su hermano desde antes. Había vengado al asesino de sus padres, y aunque no había vengado a Harry y Ron tampoco sentía que fuera necesario, esa noche se había dado cuenta que ellos la querían y que no habían hecho con maldad lo que hicieron, realmente creían en lo que hacían y no pensaron en las consecuencias. Ella tal vez nunca los perdonaría, o tal vez sí, pero eso solo podría saberlo con el tiempo.

Pensó que Malfoy se había quedado dormido cuando no se movió. Le acarició la espalda desnuda y suspiró. Estaba casada con un hombre que apenas conocía pero de quien estaba perdidamente enamorada, de su enemigo desde primer año, de un mortífago, de su propio primo. Pero no estaba mal, ella podía conocerlo más, podía luchar para cambiar sus ideales puristas que aún no sabía muy bien si seguían allí, podía hacer que todo saliera bien. Todavía tenían todo un curso en Hogwarts por delante y toda la vida para enamorarse aún más. Las cosas estarían bien, ¿No?

"Te amo, Hermione" Susurró él. Ella sintió que el corazón se le disparaba y que todo su sistema nervioso hacía cortocircuito. Sonrió como una tonta y lo abrazó con ambos brazos.

"Yo también te amo, Draco" Contestó.

Sí, definitivamente todo estaría muy bien.

FIN


Hola! Finalmente aquí está el capitulo final. Muchas gracias por haber llegado hasta aquí, por haberme acompañado con esta historia, por sus reviews, los favs y follow. Todavía quedan algunas cosas que aclarar de la historia... Déjenme un review si quieren que haya un epílogo! Espero que se estén cuidando mucho.

Ann.