Capítulo XXIV: Normalidad
- No comprendo porque lo has hecho- Dice Amunet posando su mano en la mejilla de su amado.
-A sido por ti- Responde Deep Blue, tomando entre su mano la de Amunet para mantener la caricia.
-Debemos dejar este mundo, no podemos seguir viviendo más. Este no es mi cuerpo y mi alma esta interfiriendo con la vida de alguien más- En sus ojos y mientras decía aquello, Deep Blue pudo ver la razón de haberse enamorado de ella y comprendió que tenía razón, ya era hora de dejar ir todo el pasado.
-Pero no quiero perderte- Beso sus nudillos. Temblaba sosteniendo las manos de Amunet.
-No lo harás, ahora dejemos este mundo de una vez por todo- Miro al peli verde y de a poco se soltó de las manos de Deep Blue.
Amunet se acercó a Kisshu, que le miró sin comprender que pretendía, o si acaso su esposa había reaccionado al fin. Le puso una mano en el hombro y le sonrió con ternura, antes de que su cuerpo entero brillará con el de Deep Blue a un par de pasos de ellos.
Todos que habían dado por perdida a su amiga, vieron como el alma de Amunet se separaba finalmente del cuerpo de Ichigo, dejando a la pelirroja que todos amaban, sin embargo la chica estaba inconciente y cayó en los brazos de su esposo que la abrazó con fuerza.
-Ella está bien, dale tiempo de que descanse y no puedes apartarte de ella hasta que despierte-
El fantasma que ahora era Amunet le hablo en egipcio, sin embargo comprendió lo que dijo y le agradeció con la mirada lo que estaba haciendo, dejarlos por fin en paz. Donde antes estaba Deep Blue quedó su cuerpo tirado y a un lado el fantasma del cyniclon, con las ropas egipcias que había podido ver aquella vez en esa tumba. Les vio marcharse tomados de la mano y desaparecer en el cielo luego de convertirse en pequeños orbes de luz.
Miro a su esposa, la abrazo con fuerza, cayó de rodillas sosteniendola y luego de acariciar su mejilla le dio un beso en la frente. Lo peor había terminado.
Los días comenzaron a pasar más rápido de lo que habían estado haciendo, al menos eso le pareció a Kisshu. Cuando dos semanas después Ichigo no despertaba aún y los cyniclones de su padre ayudaron a los otros a traer a sus familias. El general del ejército de Deep Blue había ido a agradecerle por tratar de detener la guerra y le pidió disculpas por la condición de Ichigo.
Pov Kisshu.
Todos hablaban de ella como si no fuera a despertar, me veían como un loco cuando les conté que entendí lo que me dijo Amunet antes de irse con Deep Blue. Lo vieron y aún así no me creen.
-Hermano- Escucho a Pai decir en la puerta de la habitación, a penas alzó la mano para saludarlo.
Se que están preocupados por mi, pero es mi esposa, el amor de mi vida y no puedo permitirme alejarme de ella hasta que despierte.
-Kisshu se como te sientes y...-
-No, no lo sabes- dije cortandolo, no es la primera vez que me lo dice y tampoco será la primera que no quiera escucharlo.
-Estoy preocupado por ti hermano. Ichigo, ella-
-Ella va a despertar- dije mirándolo finalmente, sus rostro se veía cansado, me sentí culpable por un momento por eso, sin embargo mis prioridades están en otro lado.
Tome la mano fría de Ichigo y la acerque a mi pecho apretandola con ambas manos. Parecía que no tenía pulso y es lo que todos decían, que su corazón no latía más y que por sus venas ya no corría sangre. Me niego darla por muerta, ella está viva, puedo sentirlo, sólo tengo que esperar a que despierte y salga del sueño en el que está.
-Te traje de comer- Le escuche suspirar. - Kaguya y Hiroyui han vuelto a preguntar por ustedes. Kisshu, ellos necesitan a su padre ya que Ichigo-
- No te atrevas a decirlo. Ellos aún tienen a sus dos padres, su madre sólo está dormida y pronto despertará- No lo mire irse, pero estaba seguro de que había negado con la cabeza debido a mi comportamiento.
-Despierta mi amor, nuestros bebés nos necesitan- Dije besando su mano. -Yo te necesito-
Pov Ichigo.
No tenía idea de donde estaba, sólo sabía que era un lugar muy tranquilo y que podría pasar la eternidad en el sitio. Un campo de flores amarillas sobre el verde pasto, que crecían hasta donde la vista alcanzaba.
Más allá de sentirme tranquila, me sentía inquieta. Era como si hubiese olvidado algo importante, de repente la idea de quedarme en ese lugar resultaba atractiva, pero algo me impedía ir más allá de lo que supuse, era el final de ese campo. Parecían haber pasado horas. Me encontré sentada bajo un árbol extraño, parecía ser un manzano, pero los frutos eran dorados y para nada eran manzanas.
Estaba a punto de tomar uno de los frutos para probarlo, sin embargo la voz de una mujer me detuvo.
-Ichigo- Sonaba dulce y de cierta manera los matices de su voz y el tono eran similares a los míos. -Querida, antes de que comas eso, habla conmigo-
- ¿Es importante?- Pregunté mirando la fruta que tome en mis manos en ese momento, a cada segundo se veía más apetecible. La voz de la mujer sonaba detrás de mí y aún no me había dado vuelta para verla.
-¡Por supuesto! Hay algo importante que debes saber- Me gire curiosa a verla y me encontré con un rostro parecido al mío, un poco más maduro cabe recalcar, cabello negro más o menos corto y unas ropas egipcias que se me hicieron conocidas, sólo que no podía identificar en ese momento donde las había visto.
Mi yo más madura, me tendió una mano para que la tomará, le mire curiosa pensando en que era aquello tan importante que se supone quería decirme. Llevaba aún en la mano la fruta que recogí del árbol y de repente sentí que no era correcto tenerla, sin embargo no la solté.
-¿Qué es tan importante?- Pregunté sintiéndome de repente muy ansiosa, era como si no debiera estar ahí, no lo sentía correcto y quería irme, la cosa era que tampoco sabía dónde.
-Ichigo, dime que sientes en este momento- Dijo y yo la mire, sus ojos tan parecidos a los míos me transmitieron paz, eran como los de una madre que mira a sus pequeños.
Una madre...
Yo soy madre...
El pensamiento me pareció bastante lógico, sin embargo si era así, ¿Dónde estaban ellos? Mire a la mujer tratando de encontrar respuesta en sus ojos.
-Estoy confundida, se quien soy, pero creo que me falta algo que no se que es- Ella me apretó la mano, había olvidado que aún la sostenía y el gesto me pareció muy cálido.
-Creo que ya recordaste a tus hijos- Dijo ella y le devolví una mirada sorprendida.
¿Los recordaba?
¡Claro que si! Son sus hijos, no hay manera de que los olvidé. Sus mellizos, tan parecidos a ella y a su esposo. La revelación me cayó como balde de agua, mi esposo y mis hijos me esperaban, sin embargo no se donde estoy, ni como salir de aquí.
-Dame eso, es momento de que salgas de este lugar y vayas con tu familia-
-¿Cómo hago eso?- Ella me miró y negó retirando de mi mano el fruto dorado. Sentí un ligero tirón en mi pecho, como si alguien me quisiera jalar a algún lugar desconocido.
- Todo cae por su propio peso. Antes de que te vayas, quiero pedirte me perdones por las acciones de mi esposo- La mire fijamente recordando, uniendo finalmente las piezas que no me había dado cuenta que faltaban, era fácil perderse. Ella me sonrió y continuó.
Este lugar en el que estamos es el limbo. Aquí vienen las almas a meditar, a decidir si volver o continuar. Es necesario que lo sepas para que no te dejes llevar por su encanto y puedas regresar al mundo de los vivos. Mientras hablamos tu alma esta encaminandose a entrar nuevamente en tu cuerpo.
Mire la mano donde había estado la fruta y note que se volvía transparente, casi desaparecía. Ella me mostró una mirada dulce, mientras dos pequeños corrían hacía nosotras, me recordaban tanto a mis bebés. Más allá un hombre esperaba a quien ahora estaba segura, era Amunet, la mujer de la que había reencarnado. Lo entendí bien en ese momento, nuestras almas estaban fragmentadas, porque de cierta manera su memoria permanecía en la mía y me hacía tener pesadillas de los recuerdos, lo cual no debería haber pasado, ahora finalmente su memoria y alma estaban desligadas de Amunet.
Los niños se abrazaron a Amunet, jalando su largo vestido para que volviera con su padre, le dedicó una última sonrisa antes de soltar su mano y tomar las de los pequeños, uno a cada lado los vio llegar con el hombre que tanto daño le había hecho a su familia, pero que a la final había contribuido a formar la misma.
Una última mirada de parte de Amunet, unas palabras susurradas que logró leer de sus labios. Perdón y gracias. Seguía sintiendo el tirón en su pecho, sabiendo que pronto vería a su familia, susurró un de nada cuando vio perderse en el horizonte a Amunet, Deep Blue y los hijos de ellos. Sonrió y cerró los ojos dejándose caer en el viaje de regreso a donde pertenecía, en donde tenía muchas cosas que hacer y mucho por lo que vivir.
Pov Normal
Paso un día más y Kisshu casi pierde la esperanza, cuando noto el cuerpo de su amada más frío y pálido de lo normal. Era de noche y el seguía a su lado, pensando en que quizá su familia y amigos tenían razón. Que era hora de dejarla ir y ocuparse de sus pequeños que necesitaban de él, aunque le queme y le duela en el alma, no se volvería loco, no repetiría la historia.
Acomodo las manos de Ichigo en su estómago, una encima de la otra y se acercó a la frente de ella dejando un beso como despedida. Le acomodo el cabello y no separó su rostro por un buen rato, mirando fijamente sus largas pestañas, parecía una muñeca.
- Mi amor, despierta por favor- rogó en un susurró derramando las lágrimas que en su momento se negó a soltar. Llevo sus manos a las de Ichigo y le acaricio.
- No puedo simplemente aceptar que ya no estarás conmigo, que ya no te veré reír, ya no escucharé que me regañes con tu dulce voz. No quiero aceptar que no volverás a mimar a nuestros hijos- Sus sollozos se oyeron más fuerte en el vacío de la habitación, a penas él y el cuerpo de la mujer que más a amado en el universo.
-Te prometo que haré lo que sea, lo que quieras pero vuelve. No me dejes-
Las lagrimas no paraban de salir de sus ojos dorados, cayendo como una cascada en el rostro de Ichigo. Cerró los ojos y acercó sus labios a los de su amada esposa, estaban fríos y resecos al contacto. Sin embargo grande fue su sopresa cuando los sintió cálidos, se separó para mirar atónito como las mejillas de Ichigo se coloreaban de rosa y como su piel recuperaba su color habitual.
Sin poder creérselo aún, tomo una de las manos de la pelirroja y la llevo a sus labios besando la cálida piel.
-Vamos, abre los ojos- rogó nuevamente, mirando su rostro fijamente en espera de que despertará, de que la promesa de Amunet fuera real y él estaba seguro de que lo era.
Los párpados de la pelirroja se sintieron pesados, sin embargo haciendo acopio de toda su fuerza terminó por abrirlos, tratando de adecuarse a la parcial oscuridad de la habitación, tan sólo iluminada por una lámpara de aceite que recordaba usar para hacer figuras en la pared con las sombras y contarles a sus pequeños historias con ello.
Su cuerpo también lo sentía pesado, sin embargo eso no evitó que moviera su cabeza en dirección de Kisshu, que le miraba aún llorando y con una sonrisa temblorosa en sus labios. Entonces se percató del dulce toque en su mano y sintió su corazón hundirse en su pecho, culpable por causarle aquel dolor.
Sabía que no podía hablar por el momento, que su voz no saldría. Con esfuerzo levantó la mano libre y limpio las lagrimas del cyniclon acariciando su mejilla. Trato de con una sola mirada darle el consuelo sabía que necesitaba, puesto que desconocía el tiempo que había estado ausente, pero intuía que dada la situación, debió haber sido mucho.
-Ichigo...- Llamo con voz rota el peli verde, abrazando el cuerpo de su esposa.
Ella simplemente le acarició el cabello, sintiendo como rápidamente recuperaba su energía. Era extraño, pero no le dio importancia.
Los minutos pasaron y ambos terminaron acomodandose de manera bastante tierna, Con Ichigo sentada y Kisshu con la cabeza en el regazo de la pelirroja, mientras ella le acariciaba los cabellos y el trataba de convencerse de que no era un sueño, de que su esposa estaba viva, en ese momento acariciando su cabello.
Había dejado de sollozar hace poco y simplemente se dejaba hacer, mientras Ichigo recordaba vagamente su estancia en el limbo, los recuerdos de ello parecían desaparecer conforme los minutos pasaban, sin embargo lo que jamás olvidará es la cálida mirada de Amunet. Se inclinó para darle un beso en la mejilla a Kisshu, él la miró desde abajo, sus ojos brillaban y una temblorosa sonrisa adornaba su rostro.
- Mi Koneko chan- dijo llevando una de sus manos a su mejilla, ella la tomo y presionó en el lugar para mantener la caricia.
-Perdóname...- La voz se le quebró, las lágrimas salieron sin parar y toda ella tembló.
-¡Hey!Mi amor no llores, no te disculpes- Kisshu se apresuró a limpiar sus lágrimas, sentándose frente a ella y pegando su frente a la de la pelirroja.
-Pero yo...-
- No...- Dijo en un susurró - No es tu culpa, nada lo es. Estás viva, yo también, nuestros pequeños están a salvó...-
Ella se aferró a su cuerpo, mojando su hombro con las lágrimas que no paraban. Pasaron los minutos y cuando Ichigo estuvo más calmada lo miro, con adoración, amor y ternura.
Fue simple, un beso, luego otro y ambos terminaron tumbados en el futon, besándose con toda esa pasión contenida tras tantos meses de estrés. Las manos recorrieron nuevamente los cuerpos, sin saber donde empieza, ni donde termina cada uno. La ropa desapareció, dejando a los amantes fundirse como dos piezas de oro derretido al puro calor del amor y la pasión desenfrenada.
Cuando la intromisión de los dedos masculinos se hizo presente en la silueta femenina, un coro de gemidos celebró su encuentro. Los besos continuaron, como placebo temporal del dolor placentero que atacaba a la pelirroja. Para bajar luego haciendo un camino húmedo, en el cuello, entre los pechos, en el vientre y para saltarse a los muslos.
Sin previo aviso los dedos fueron reemplazados por una agil lengua, haciendo a su cuerpo arquearse de placer. Sus gemidos resonaron más fuerte en la habitación.
-Basta... te necesito... ya- dijo jadeando la pelirroja, Kisshu sonrió socarrón y beso a Ichigo, dejando a sus lenguas danzar y sus sabores mezclarse.
La intromisión de Kisshu le provocó un fuerte grito a Ichigo, que apretó las sábanas con fuerza y cerró los ojos arqueandose nuevamente.
-¡Dios!-
La voz de su esposa se le antojo extremadamente sexy y lasciva, enviando pequeñas descargas eléctricas a todo su cuerpo, que se incrementaron ni bien se sintió completamente abrazado por el cuerpo de Ichigo. La beso con más ímpetu comenzando a moverse con fuerza.
-¡Ah! Si... Sigue por favor- Decía entre gemidos y jadeos ahogados Ichigo, mientras Kisshu la abrazaba y mordisqueaba sus hombros, en busca de dejar marcas que probablemente no desaparecerían por días.
Kisshu siguió moviéndose por varios minutos sobre la pelirroja. Ambos jadeando y repitiendo varios te amo en medio del éxtasis. La excitación llegó a la cúspide de la gloria, primero golpeando con fuerza a Kisshu y luego a la mujer bajo él, pronto los brazos del peli verde no aguantaron más su peso, cayó encima de su esposa, jadeando y gruñendo levemente, en tanto rodeaba la cintura de su amada y dejaba reposar su cabeza en medio de los mullidos pechos de ella.
Era de madrugada y el sueño los vencía rápidamente. Un último te amo de parte de ambos y se entregaron a los brazos de Morfeo, llenos de esa paz y esa tranquilidad que les fue negada todos esos meses.
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La mañana llego y a eso de las 9 de la mañana, Pai se dirigía a la habitación de su hermano, donde se encontraba el cuerpo de su cuñada, o al menos es lo que pensaba.
Como cada mañana tocó la puerta seguro de que no habría respuesta, pensando en la mejor manera de hacer entrar en razón a Kisshu. Al no tener respuesta simplemente abrió y entró sin preguntar, encontrándose con una escena que se le hizo muy bizarra, dadas las condiciones de su hermano y de Ichigo.
Bueno...
Pai pensaba que su hermano en su dolor había cometido una atrocidad inimaginable, puesto que podía ver los hombros desnudos de Kisshu y una parte del hombro derecho de Ichigo, además de los cabellos largos y revueltos de ambos.
-¡¿KISSHU QUÉ HAS HECHO?!- Grito alterado, reaccionando finalmente.
Los leves ronquidos del cyniclon peli verde menguaron hasta desaparecer y en su lugar se escuchó los quejidos de alguien que no quiere despertar, sumado a los brazos que rodearon con más fuerza el cuerpo cálido de Ichigo, que al igual que Kisshu se negaba a despertar. En su mente la pelirroja repetía que se merecía dormir unos minutos más, especialmente después de haber literalmente regresado de la muerte y bueno... luego de haber recuperado el tiempo perdido con su esposo.
-Kisshu despierta- Dijo con su voz filoza el cyniclon peli morado.
- Déjanos dormir Pai, Ichigo necesita descansar- Respondió en medio de un bostezo el peli verde.
-¿Acaso no entiendes la gravedad del asunto?- Replicó enojado.
-¡Podrías callarte de una buena vez!- La voz de Ichigo se escuchó, un poco ronca por despertar recién, su garganta estaba seca.
-NO ME PIDAS QUE ME CALLE CUANDO...-
1...
2...
3...
"Clic"
Cuando Pai reconoció finalmente la voz, que sonó un tanto amortiguada porque Ichigo estaba siendo aplastada por el peso de Kisshu, sus expresiones cambiaron varias veces, boqueando como pez fuera del mar. Kisshu se movió resignado a que no podría dormir más y que era hora de dar explicaciones.
-¿Cómo es que...?- Logró decir el cyniclon, su voz salió más aguda que sus tonos normales y en cuando se dio cuenta se sonrojo hasta las orejas.
- Te lo dije- Replicó Kisshu, moviéndose entre la cobija encima de él e Ichigo, a la que había tapado para que su hermano no viera su desnudez.
Pai seguía en la puerta sin saber que decir, mirando con atención a Kisshu que salió del futon sólo en boxer, tomando de un armario la ropa que usaría ese día. Ichigo se movió despertando de su letargo, llevando su brazo a su cara para cubrir sus ojos. En cuanto se movió, Pai la miró como si en cualquier momento fuera a saltarle encima convertida en un zombie.
-Podrías salir Pai, quiero cambiarme sin la mirada de mi cuñado. Si no es mucha molestia claro-
Sin decir nada, Pai dejó la bandeja con comida en el suelo, cerró la puerta y camino como un robot a avisar a los demás que se estaba volviendo loco o que la locura de Kisshu aparentemente era contagiosa. Es que simplemente no se lo creía aún, él y Mariel la dieron por muerta, Kisshu no se quiso separar de ella y pensaron que era bueno dejarle que acepte su pérdida dejando a Ichigo con él. Aunque, a decir ver verdad, también se le hacía raro el estado de Ichigo en las últimas 2 semanas. Un escalofrío recorrió su espalda al comprender que estuvo equivocado y que Kisshu tuvo razón.
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En la habitación del matrimonio Kisshu rió sabiéndose el ganador, consciente de los pensamientos de su hermano, aunque lo más importante es que su esposa estaba a su lado, terminando de ponerse el brasier y buscando una camiseta para ponerse. Sonrió más grande cuando la vio pillar una de sus camisetas negras grande y ponersela, le quedaba hasta más abajo de medio muslo y hacía un bonito contraste con el pantalón de licra color negro que llevaba.
-¿Qué es tan gracioso?- Cuestionó ella con una ceja alzada y una media sonrisa.
-Nada, amor- Respondió acariciando sus cabellos rojos y dándole un beso en la frente. Ichigo sonrió, tomo una sudadera de las que tenía en el armario, se la puso sonriendo y silbando.
Terminaron de cambiarse y Kisshu compartió con ella el desayuno que había dejado Pai, era bastante, que era lo que había estado haciendo Pai los últimos días, tratar de llevarle más comida de lo que comería normalmente para ver si así podía reaccionar.
Fruncio el ceño recordando las expresiones de su hermano, pensando en lo que seguramente Pai había concluido al verlo desnudo con Ichigo. Siendo su hermano debía saber que no se atrevería a hacer eso, por más desesperado que estuviera, incluso le dio escalofríos.
-¿Donde están nuestros hijos?- La pregunta le hizo sonreír y mientras terminaba de ponerse la sudadera roja respondió.
-Están con mamá. Todos los han estado cuidando-
- No estuviste con ellos todo este tiempo... ¿Por cierto, cuanto tiempo paso desde...?- Kisshu la miró con adoración, con la felicidad brotando por cada poro.
-Pasaron dos semanas. Amunet me dijo que me quedara contigo hasta que despertaras, que no me moviera de tu lado por ningún motivo- Ichigo sonrió con un poco de tristeza, su amado esposo hablaba de los hechos como si no hubieran pasado en realidad.
Ella quisiera creer que no. Sin embargo no podía ignorar el hecho de que por su ausencia, Kisshu se separó un poco de sus pequeños, eso sin contar lo que seguramente sufrió en los días antes de que ella regresará del limbo. Por otro lado está Amunet, que le ayudó de cierta manera a regresar a la vida. Salieron de la habitación, con la luz del amanecer recibiendolos directamente ahora que la muralla de montaña y la cueva que los alejaba del exterior no estaba.
-Vi a Amunet- dijo distraidamente Ichigo.
- ¿Qué?- dijo Kisshu sorprendido.
Kisshu la tomo de la mano y ambos comenzaron a caminar. Ichigo parecía tener la misma fuerza y vitalidad de siempre, como si no hubiera estado a punto de irse al mundo de los muertos hace unas horas, eso le tranquilizó a Kisshu que estaba muy preocupado y apretaba con fuerza la mano de su esposa.
- Si, estuve en mmm... el limbo. Era un campo hermoso...-
Le contó su estancia en el limbo y su corta conversación con la mujer de la que reencarno y le aclaró a su esposo que sus almas se fragmentaron y que ya no tenía conexión alguna con ella. Kisshu se vio complacido al escuchar que ya no tenía conexión con Amunet y ambos acordaron con la mirada no decir más de lo necesario a sus amigos, eso era algo de ambos, quizá algún día les hablarían vagamente de ello a sus hijos, puesto que ninguno merecía mentiras o encubrimiento.
Kisshu a pesar de haber estado todo ese tiempo en la habitación con Ichigo, sabía dónde seguramente estarían los demás, de cierta manera estuvo al pendiente de su familia, amigos y sus pequeños.
- Me alegro de que estés aquí, conmigo. Nunca dude que volverías- dijo besando sus nudillos frente al que fuera su lugar de entrenamiento, a los pies de la escalera que conducía a la plataforma de piedra.
Entrelazadas sus manos, subieron las escaleras a donde estaban sus amigos y familia, que estaban intentado hacer reaccionar a un pasmado Pai que balbuceaba cosas inentendibles.
Ichigo rió y eso llamo la atención de todos.
Ni bien la vieron se lanzaron llorando a sus brazos, abrazandola uno por uno y ella les devolvió a cada uno el abrazo con fuerza. No hacían falta palabras, ella estaba ahí y ellos también, vivos y eso era todo lo que debería importar.
-Mis cachorros...- Dijo con la voz quebrada por el llanto. Todos entendieron que era lo que quería y la llevaron a la esquina donde siempre se quedaban sus bebés mientras ella entrenaba.
Kisshu detrás de ella le apretaba los hombros. A un metro de llegar a sus hijos, que jugaban con muñequitos de madera, ellos los sintieron, se dieron vuelta mirándolos a ambos con sus ojitos brillantes.
-Mamá, papá...- Gritaron ambos estirando sus bracitos para alcanzar a sus padres.
Ichigo cayó de rodillas y se estiró lo suficiente para estrechar a ambos pequeños entre sus brazos, Kisshu se unió al abrazo también llorando. Los pequeños se reían encantados por ver a sus padres después de dos semanas sin que los abrazara o jugarán con ellos.
Ambos besaron sus cabecitas y acariciaron sus cabellos. Ahí, justamente en ese lugar, con sus pequeños, ambos estuvieron seguros de que todo estaba bien, de que todo había acabado y que era momento de ser felices, como la familia que son.
Continuará...
Nota :3
Hey!
Tanto tiempo... Se que eh estado desaparecida mucho tiempo y que prometí subir pronto el capítulo...
Créanme que se me fue de las manos... Hace un par de semanas empecé un nuevo semestre de la Universidad de manera virtual, tenía que primero organizar mis tiempos y como saben por las cuestiones de la pandemia y eso... por cierto espero que estén bien y que se estén cuidando, no salgan de sus casas y si lo van a hacer háganlo con precaución, entiendo que más o menos tenemos una nueva normalidad así que...
En fin... el capítulo final me salió muy largo, así que tuve que dividirlo en dos partes, lo que quiere decir que este cap no es el final, puesto que nos falta 1 mas y de ahí si el epílogo
Espero que les haya gustado... Estaré corrigiendo el cap siguiente y probablemente estará en unos días... así que esperenlo...
Finalmente quiero saber si hay personitas que me leen desde México... tengo conocimiento de lo que ocurrió y espero que no les haya pasado nada malo...
Cuidense mucho bebés y nos leemos en el siguiente cap...
