Capitulo 22: Preparaciones.
Tres días después.
Los días pasaban y la relación entre los recién llegados y los miembros de la orden del fénix mejoraba. Los jóvenes como bien habían planeado días antes de la llegada de los ex jóvenes mortifagos, habían salido en búsqueda de Harry y compañía. Cuando Pansy escucho los planes de Ginny durante un desayuno decidió unirse. A pesar de negativa inicial de Ron, Ginny como la líder de los jóvenes había accedido en cuanto vio la sonrisa positiva de Luna.
Los adultos estaban temerosos de los jóvenes magos, y eso se debía la búsqueda y caza de magos de sangre mestiza e hijos de muggles que iba en aumento, pero los carroñeros no se habían quedado con solo eso, sabían de primera mano que si entregaban a miembros de la orden serian bien recompensados por los mortifagos de alto rango y por Voldemort.
Dos de los cinco grupos que habían salido del castillo dos días antes, no habían regresado. Molly estaba más que nerviosa al ver que el grupo de sus hijos menores aun no aparecía por las puertas del castillo. Minerva, por otro lado, salía cada cierto tiempo del castillo y recorría junto Remus y Kingsley los terrenos con la sola ilusión de que los jóvenes aparecieran frente a sus ojos.
Cuando los tres adultos llegaron a las afueras de los terrenos, visualizaron a la distancia, un grupo de diez personas que se acercaba lentamente hasta la verja del castillo. En sus pasos, se lograba observar en gran medida el cansancio en los pasos que daban. Ambos hombres corrieron al encuentro de los jóvenes, cuando llegaron a ellos, ayudaron a los que estaban más heridos y cansados por el viaje.
- Ginny, Ron, su madre está bastante preocupada por ustedes, será mejor que vayan lo más pronto posible con ella. Vamos Parkinson, déjame llevarte a la enfermería, tus heridas se abrieron – dijo Remus mirando a los mencionados que tan solo sonrieron con culpa debido a su ausencia.
- ¿Qué fue lo que ocurrió, exactamente? Se supone que debieron haber llegado hace horas. – expreso Minerva una vez que llegaron a su lado.
- Sí, bueno, había un grupo de carroñeros que nos estaba persiguiendo al oeste de Londres, y no podíamos permitirnos que nos siguieran. Cuando veníamos hacia acá, vimos a Parkinson y los otros, luchando con un grupo de carroñeros y los ayudamos para regresar lo más rápido posible.
- Ya veo – dijo McGonnagall aliviando su inicial atención – Al menos ya están a salvo. Vamos dentro del castillo.
- Profesora, ¿cree que Draco y los demás hayan llegado a un lugar más lejos del mundo mágico? Por más que busquemos no logramos llegar hasta ellos. Hemos estado pensando en abarcar mucho más terreno, incluso el mundo muggle, por más que no lo conozcamos. – dijo Pansy siendo ayudada por el castaño ex profesor de DCAO, quien junto al resto de los jóvenes dirigieron una mirada expectante a la animaga quien tan solo dijo
- Tal vez eso sea lo más probable. Vamos dentro, luego retomaremos esta conversación. Pero primero, ustedes deben curar sus heridas e informar lo sucedido estos días. Pero les pido que esta sea la última vez que salgan del castillo en misiones de búsqueda, y esto es una orden señorita Weasley. – dijo la anciana con seriedad viendo a sus jóvenes leones que asintieron con recelo ante sus palabras.
Hace tan solo un par de días atrás, gran parte del castillo se despertó y se dirigió hacia el gran comedor a desayunar, a pesar de que ya no tenían las mismas delicias que antes, lograban tener al menos las comidas de forma tranquila, eso si antes no eran atacados por sorpresa. Aquella mañana, iba a ser como cualquier otra, luego del que el castillo quedase en ruinas tras la primera parte de la guerra, pero Minerva sentía que algo no estaba bien. Luego de un par de minutos pudo dar cuenta de lo que presintió, nuevamente el grupo de la menor de los Weasley había salido sin informar del castillo. Horas más tarde, logro escuchar por parte de unos Ravenclaw, que un grupo de Slytherin fue con ellos. – Porque simplemente no se quedan quietos aquí en el castillo – pensó con cansancio la anciana al saber que los desaparecidos no se encontraban en Inglaterra. – Por más que se les ha dicho que no fuesen en su búsqueda, se van a mitad de la noche sin decir nada. Una vez que regresen, les diré que Severus fue a buscarlos. Ya estoy demasiado preocupada de la guerra y de mantenerlos a todos a salvo como para que un día llegue la noticia de que alguno de los chicos haya perdido su vida.
Y así llegamos hasta este momento, donde todos los adultos, miembros o no de la orden del fénix, se encontraban regañando a los jóvenes del E.D. por salir del castillo.
-oooo-
En Gotham, por otro lado, aquel día había comenzado muy distinto a como había sido en Hogwarts. Hubo risas, gritos de histeria, gritos de enojos e incluso conversaciones que nunca nadie pensó haber tenido antes. Este es el caso de Severus, quien valientemente se acercó al laboratorio de Joker, de donde provenían pequeñas explosiones y risas que erisaban la piel de tan solo escucharlas. Fue hasta allí, con la intención de aclarar ciertas dudas sobre la relación de los payasos con los jóvenes magos, la verdad es que Bellatrix no le importaba en lo más mínimo, pero si le importaban los otros tres, a pesar de que jamás lo diría en voz alta.
Tocó la puerta un par de veces antes de escuchar un adelante de parte de Joker. La primera sensación que tuvo al escucharlo fue no entrar debido al tono de voz infantil que había utilizado el peli verde.
- Permiso, Joker... Harley. - dijo el azabache al ver a la rubia sentada en una mesa cerca del área en que el payaso trabajaba.
- Ah~ Severus... ¿A que debemos tu presencia en esta hermosa mañana? - pregunto Harley con una sonrisa.
- Quería preguntarles sobre los niños. ¿Cuáles son sus intenciones con ellos? - pregunto Snape sin rodeos.
Tanto Joker como Harley se miraron e inmediatamente comenzaron a reír. Tal parece que habían escuchados un chiste de parte del pelinegro que los miraba con seriedad y cautela. No fue hasta minutos después de una intensa y, a la vez molesta risa, que Joker respondió.
- No hay segundas intenciones, créeme no las hay. Aunque bueno, si ellos quieren ayudarnos en nuestras travesuras, pues bienvenidos sean. - contesto Joker con una mezcla de seriedad y diversión, cosa que hizo sospechar aún más a Severus.
- Con lo que me ha contado Albus sobre esta ciudad no me creo en lo más mínimo lo que me acaba de contar este demente. - Ustedes sabían que ellos eran magos ¿no es verdad? o ¿les hicieron algo para contarles?
- Pero bueno, Severus ~ que mala impresión tienes nosotros, aunque era de esperar - dijo Harley en medio una carcajada antes de continuar – A diferencia de mi hermana, yo siento levemente presencia de magia alrededor. Con los años, ella me enseñó algunas cosas, y el sentir presencia mágica es una de esas cosas, aunque jamás aprendí magia de la que ustedes hacen, pero si cosas teóricas y defensivas.
- Ya veo, mis disculpas y condolencias por la muerte de tu hermana… Ahora, si me disculpan tengo que hablar con Bellatrix. - dijo Severus antes de comenzar a caminar hacia la puerta, sin embargo, un ruido le hizo voltearse. Harley había bajado de la mesa y se acercó a Severus con un semblante tranquilo, Joker en cambio no se había movido de su lugar y había comenzado a jugar con una de sus flores de plástico que había llenado de gas de la risa.
- Tal parece que mi hermana era famosa, los chicos también me contaron sobre ella. ¿Podrías tu decirme tu postura o lo que sabias de ella? – pregunto Harley mirando a Severus con curiosidad.
- No la conocí personalmente, pero por lo que sé de ella, es que era una de las mejores aurores y brujas de nuestra época, no por nada el señor tenebroso se interesaría en ella a pesar de su linaje. Es una pena que haya muerto. Nos hubiese sido de mucha ayuda en este momento que estamos pasando.
- La guerra – dijo Joker con tranquilidad mientras llenaba un tubo de ensayo con un líquido verde concentrado.
- Si, así es. – respondió Severus mirando con el seño fruncido la acción del Joker.
- Guerra en que nosotros también estaremos. Ya se lo hemos comunicado a los chicos, y aunque Harry y Bella nos decían que no, nosotros los convencimos, John, Joker y yo, los tres iremos aunque no quieran, lo haremos por Stephanie. Aunque déjame decirte que esto no lo volveremos a hacer, vengar la muerte de alguien me refiero. – dijo la rubia con una sonrisa infantil que hizo que Severus comenzara a enfadarse al pensar que el asunto de la guerra lo veían como algún tipo de diversión.
- Primero que nada ¿Quién es John? ¿Por qué lo han involucrado en esto? ¿Qué es eso de vengar la muerte de tu hermana? Si sabes lo que involucra una guerra ¿verdad? Ha habido muertes, desapariciones, niños que se han involucrado en esta situación horrorosa y ustedes quieren ir así sin más a un lugar totalmente desconocido para ustedes. ¿Acaso son estúpidos? – declaro Severus con enfado y el seño fruncido. Sin embargo, la reacción que recibió de sus palabras fue totalmente contraria a lo que imagino.
Severus pensó, que luego de sus palabras ambos se enfadarían, pero en los rostros de los payasos se mostraba todo lo contrario, había una sonrisa pegada en ambos rostros, pero no una sonrisa calmada o tranquila, era una sonrisa maniática con sed de sangre. Tras unos segundos y sin calmar su expresión Joker respondió. – Según sé estoy catalogado como un psicópata, además de un asesino en serie, Harley me lo dijo cuando era mi psiquiatra… Pero, ¿sabes, Severus? Sabemos muy bien en que nos metemos, no iríamos hasta una guerra si no estamos preparados, no, no, no, todo lo contrario, estamos muy bien mentalizados y entusiasmados de que aquel día llegue.
- Puddin, se te ha olvidado aclararle a Severus quien es John – dijo Harley con una sonrisa divertida – John, era el prometido de mi hermana. También fue un psiquiatra hasta que su mente exploto y se convirtió en el espantapájaros. Steph, fue una de las pocas personas que nos acepto tal cual somos, asesinos, psicópatas y dementes. Por lo tanto, como su hermana, cuñado y ex futuro esposo, no le veo nada de malo. Insisto, esto es un caso único y exclusivo. – dijo Harley con una pequeña risa.
- No cabe duda que estos están dementes, pero a pesar de ello aun tienen sentimientos, eso es algo raro pensé que no tenían fuertes emociones por otros. – pensó Severus mirando como Harley caminaba con las manos atrás de su espalda y con una sonrisa hacia el Joker que miraba detenidamente un tubo de ensayo con una enorme sonrisa. El silencio había reinado la habitación por varios segundos, que para Severus parecieron minutos. Antes de que ninguno de los presentes pudiese decir algo, un fuerte grito los saco del silencio que se había presentado.
Bellatrix había salido envuelta solamente en una sábana blanca y varita en mano de la improvisada habitación persiguiendo a una asombrada y asustada Narcissa, que había salido corriendo en búsqueda de Lucius que miraba de desde el otro extremo con total asombro, al igual que Severus en el instante en que salió del laboratorio a ver que sucedía, detrás de él, solo se escuchaban las risas de Harley y Joker.
Tal parece que el estado de ánimo en las mañanas del parque de diversiones no había cambiado en absoluto.
