* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.
Capítulo 23
Sorpesa
Después de la discusión que habíamos tenido por Dororo, Taho y yo no nos dirigimos la palabra durante tres días. Sabía que el error había sido enteramente mío, y como el mayor me correspondía a mí terminar con esa incómoda situación de una vez por todas.
Hablé con él y le pedí disculpas de la manera más sincera que me fue posible. Ya que aún no tenía del todo claro mis sentimientos, me seguí apoyando en la excusa de que veía a Dororo solo como a una hermana menor, fue por eso que le prometí a Taho que no volvería a comportarme de esa manera tan irracional e injusta con él.
Esto pareció dejarlo satisfecho, por lo cual aceptó mis disculpas y las cosas entre nosotros volvieron a la normalidad. Por desgracia, el daño ya estaba hecho y muy en el fondo, en el corazón de ambos se quedó un pequeño vestigio del resentimiento que sentíamos dado lo ocurrido ese día.
En cuanto a Dororo, me propuse firmemente seguir tratándola solo como a mi preciada pequeña amiga. Decidí enfocarme de nuevo en Mio, las visitas a Dororo por las tardes quedaron descartadas, ya no buscaría más momentos a solas con ella de nuevo. Aun así, pensar cómo hacer las cosas y lograr hacerlas son dos circunstancias completamente diferentes. Soy muy obsesivo, dejar de lado las cosas que amo y me hacen sentir bien nunca ha sido nada sencillo para mí.
Había pasado una semana desde el incidente con Shirogane. Tal como Tahomaru me lo prometió, siempre me esperaba puntualmente en la entrada de la secundaria al salir de clases para acompañarme a casa.
— Oye, Dororo-chan ¿ese chico tan guapo de preparatoria es tu novio?
Me preguntó Okowa en tono juguetón. Esto ocasionó que mi rostro entero enrojeciera y mi corazón comenzará a palpitar velozmente a causa de la vergüenza.
— Claro que no, es solo un buen amigo, eso es todo. —Respondí entre risas nerviosas. Rápidamente le di la espalda y me alejé de ella dando grandes zancadas para evitar más preguntas embarazosas—. Nos vemos de nuevo mañana, adiós.
Desde hace una semana la rutina era la misma, Tahomaru me mostraba una enorme y dulce sonrisa mientras me saludaba. Todas las estudiantes de secundaria a su alrededor cuchicheaban llenas de interés, incluso algunas trataban de juntar valor para hablar con él.
No podía culparlas, Tahomaru era un joven muy apuesto e interesante, que vieran como cada tarde me saludaba con un tono sumamente educado solo las hacía suspirar y perderse en sueños fantasiosos. Para sus ojos de adolescentes era como un príncipe encantador en un corcel blanco.
Por mi parte yo lo saludaba amigablemente y procuraba alejarme lo más pronto posible de la entrada de mi escuela para evitar escenas de preguntas incomodas o de celos por parte de las otras estudiantes.
Era viernes, ese día por el contrario fue un tanto diferente. Tahomaru me propuso ir a "Happy Food" para comer algo y después acompañarme al departamento. Dijo que también había invitado a Hyakkimaru y a Mio, pero ya que deseaba hablar conmigo de algo importante, los citó media hora después a ellos. Cuando me dijo el motivo de esa reunión me sorprendí tanto que casi me ahogué con el sorbo de malteada que estaba tomando.
— ¿Una fiesta sorpresa para Hyakkimaru?
— Si, el cumpleaños de mi hermano es el veintiséis de octubre. —Me explicó tranquilamente mientras le ponía salsa de tomate a sus boneless—¿Qué opinas? ¿Crees que hacerlo estaría bien?
— ¡Claro, por supuesto! —Exclamé abriendo mis ojos con emoción—¡Suena como algo muy divertido! Seguro a Hyakkimaru le gustará… Ah, pero…—Me llevé mi dedo índice a la barbilla, en un intento por hacer memoria— ¿hay un motivo especial para hacerlo este año? Según recuerdo, el año pasado solo vinimos a comer aquí para festejar su cumpleaños.
— No todos los años se cumplen dieciocho años… Además, quiero hacer algo especial para él ya que creo que este año será sumamente decisivo para mi hermano.
— ¿De qué hablas? ¿Te refieres a su decisión de no ingresar a la universidad?
Tahomaru bajó la vista y me respondió con una triste sonrisa:
— Así es. Me refiero tanto a eso como al asunto del demo. Hyakkimaru ya ha decidido que quiere vivir de la música, y para serte sincero, es algo que veía venir desde hace unos años atrás. Desde que me dijo que quería formar una banda intuí que sus intenciones iban por ahí, pero como es propio de él, nunca me iba a confesar sus deseos abiertamente.
— Si, así es él.
Tahomaru soltó un bajo suspiro al ver como una tierna sonrisa se formaba en mis labios para después proseguir:
— Eso es lo que él desea, y sin importar lo complicado que pueda ser yo pienso apoyarlo hasta el final. Pero yo… últimamente he pensado que vivir de la música no es algo que yo desee.
— ¿Quieres acabar la preparatoria y luego dedicarte a la música? —Pregunté intrigada.
— No, yo… Yo si quiero ir a la universidad y estudiar una carrera. —Tahomaru tenía un semblante sumamente contrariado—. Desde la guerra de bandas, tras ver la increíble presentación de Final Line en escena no puedo dejar de pensar que nunca podré ser el excelente bajista que la guitarra de Hyakkimaru se merece.
«La idea de que por más que practico nunca lograré ser tan buen músico como él no me deja tranquilo, y tras pensarlo mucho, finalmente llegué a la conclusión de que es porque la música no me apasiona tanto como a mi hermano. Por eso es que creo que lo mejor es dejar esa tonta ilusión de lado en lugar de perjudicarlo más.
— ¡Pero, Tahomaru, no puedes abandonar a Rainbow Tears en este momento! —Exclamé con frustración—¡No ahora que ya tienen su demo y Saburota está revisando lo de las disqueras!
— Tranquila, no pienso darle la espalda a mi hermano de esa manera. —Explicó con calma—. Apoyaré a Hyakkimaru el tiempo que sea necesario hasta que logren encontrar un bajista que me sustituya.
— ¡No lo hay! —Mi voz se iba alzando a la par que mi desesperación—¡No hay ningún bajista que te sustituya, Cangrejo tonto!
Tahomaru no pudo más que guardar silencio y seguir forzando una leve sonrisa, pero me di cuenta de lo irracional que estaba siendo al observar sus ojos y poder apreciar la profunda tristeza que se reflejaba en sus negros orbes. Ya no supe que más decir, bajé la mirada y mordí mi labio inferior sin encontrar las palabras adecuadas para tratar de animarlo. Contuve el aliento al escuchar su desolada respuesta:
— ¿Entonces está bien que Hyakkimaru siga teniendo un bajista mediocre como yo, en lugar de un gran bajista que logre que su guitarra suene aún más asombroso de lo que ya lo hace? No puedo seguir perjudicando a mi hermano de esa manera, y tampoco puedo ser indiferente a mis verdaderos deseos.
Mis ojos humedecieron, me vi obligada a contener mis lágrimas al sentir como Tahomaru comenzaba a acariciar mi cabeza con cariño. Tenía razón maldita sea, a Tahomaru siempre le había faltado algo para poder estar a la par en el escenario junto con todos los demás, pero aun así me parecía que su decisión era injusta y cruel, estaba segura que Hyakkimaru se sentiría devastado al saberlo.
Por otro lado, tampoco podía solo concentrarme en los deseos de Hyakkimaru e ignorar los de Tahomaru. Él no podía vivir siempre a la sombra de su hermano mayor, él también tenía derecho a seguir sus deseos y encontrar lo que lo haría feliz y realizado, y si pensaba que la música no era eso para él, entonces como su amiga tenía que apoyarlo.
Dándome cuenta de esto, finalmente fui capaz de levantar la mirada y responderle con la sonrisa más sincera que pude mostrarle:
— ¿Cuándo piensas decirle?
— Cuando se gradúe de la preparatoria… Claro que, si tenemos suerte con una disquera, entonces deberé decirle mucho antes.
— Entiendo… Tahomaru…—El mencionado abrió sus ojos con sorpresa al ver como sujetaba sus manos con dulzura contra las mías—Sé que para ambos esto será difícil, pero creo que, a pesar de esto, debes ser sincero con tus deseos y hacer lo que tú creas es mejor para ti. No importa que pase, quiero que sepas que cuentas con todo mi apoyo.
— Dororo…—Me llamó sumamente conmovido para después en un acto que me hizo perder el aliento, acercar mis manos a su rostro y depositarles un cálido beso a mis nudillos. Este acto duró unos cuantos segundos, la calidez del beso de Tahomaru se extendió por todo mi cuerpo, haciendo que mi corazón se agitara en mi pecho. Me siguió hablando con un tono sumamente dulce—: Muchas gracias por tu apoyo, gracias por ser tan comprensiva conmigo. Tus simples ánimos me bastan para saber que todo estará bien.
Tahomaru y yo nos continuamos mirando a los ojos por varios segundos más. Por más que lo intentaba no podía dejar de hacerlo, mis ojos se perdieron en esos orbes oscuros. Esos ojos me hipnotizaban al darme cuenta de que nunca antes nadie me había visto de la misma manera ¿por qué Tahomaru me miraba de esa manera tan profunda y singular?
El sonido de la campanilla de la puerta del restaurante me hizo despertar de mi ensoñación. Rápidamente solté las manos de Tahomaru al ver que Mio y Hyakkimaru estaban entrando al restaurante.
— Están aquí. —Le susurré rápidamente.
— Vaya, el tiempo sí que pasó volando. —Me respondió de igual manera en voz baja—¿entonces, me ayudarás a planear la sorpresa?
— Por supuesto, le diré a Mio nee esta noche para que nos ayude.
— Excelente, yo le llamaré a Saburota para decirle también en cuanto mi hermano se vaya a dormir.
Al día siguiente, Tahomaru hizo un grupo de conversación en LINE para poder comenzar a planear la sorpresa para Hyakkimaru.
Tahomaru: ¡Muchas gracias a todos por aceptar ayudarme! (⺣◡⺣) *
Mio: Al contrario, Tahomaru, gracias a ti por tener este tan lindo detalle con él ^▽^
Dororo: ¡Ya quiero ver su cara cuando reciba la sorpresa! ¿Creen que se sorprenda?
Saburota: No lo sé… Nuestro guitarrista es tan expresivo como una pared de concreto, es difícil saberlo ┐( -"-)┌
Dororo: LOL (*´▽`*)
Mio: Estaba pensando que estaría bien hacerle una fiesta temática… ¿Qué piensan?
Tahomaru: ¡Oh sí! Esa es una gran idea, Mio-san(⌒▽⌒) ¿Pero de qué estaría bien?
Dororo: Creo que la respuesta es obvia… ¡debe ser con temática de música! (*TーT)b
Tahomaru: Buena idea. Propongo que la hagamos en mi casa, llevemos instrumentos para tocar e incluso un karaoke estaría divertido.
Dororo: ¡Sí! \( ^∀^ )/
Mio: ¡Si! ¡A Hyakkimaru le encantará! (灬 ω 灬)
Saburota: Entonces eso déjenmelo a mí. Puedo rentar un karaoke y llevarlo a la fiesta
( ̄ε ̄〃)b
Mio: Gracias, Líder-san. Yo puedo preparar la comida e incluso un delicioso pastel
Dororo: Entonces los adornos déjenmelos a mí. Me encargaré de hacer unos grandiosos adornos con temática de música para la fiesta ~( ̄ε ̄)
Tahomaru: Entonces yo conseguiré todo lo necesario para la fiesta, mesas, sillas, etc. Tenemos la suerte que su cumpleaños cae en sábado, entonces podemos hacer la fiesta el mismo día de su cumpleaños. También tendré que distraerlo para sacarlo de casa y que puedan ayudarme a preparar todo
Dororo: Hyakkimaru se distrae hasta por el vuelo de una mosca, eso será muy sencillo
(・ω)
Tahomaru: ¡Ja, ja, ja, ja! (^▽^)
Mio: (・・;) ¿Y qué hay de los invitados?
Saburota: ¿Puedo invitar a unas amigas? (つ ͡° ͜ʖ ͡°)つ
Mio: No
Dororo: No
Tahomaru: No
Saburota: Que crueles son ╥﹏╥
Dororo: ¡Eso es porque no sabemos qué tipo de amigas invites, pervertido! 눈_눈
Saburota: Dororo-chan, para ser alguien tan joven eres muy cruel. Si sigues así, nunca vas a conseguir novio ಠ_ಠ
Dororo: ¡La siguiente vez que te vea, te golpearé! (╬ಠ益ಠ)
Tahomaru: Nos estamos desviando del tema… Saburota-san, el que estaría bien que invitaras sería a Shiranui
Saburota: ¿Eh? ¿A Shirachibi?
Mio: ¡Oh sí! En la guerra de bandas quedaron en buenos términos ¿verdad?
Tahomaru: Si. Mi hermano no para de hablar del excelente músico que es desde entonces. Nunca lo admitiría, pero estoy seguro que le gustaría acercarse más a él, entonces ¿puedes invitarlo?
Saburota: Nuestro guitarrista es todo un caso. Claro, lo arrastraré a la fiesta si es necesario (-∀-)
Tahomaru: Gracias Líder-san, bueno… Con algunos otros compañeros del club de música estaría bien.
Dororo: ¿Hyakkimaru habla con ellos?
Mio: Si. Dororo-chan, tú no te has dado cuenta al no estar en la preparatoria, pero lo de la banda le ha ayudado mucho a Hyakkimaru a ser un poco más abierto con las personas
(*´▽`*)
Dororo: ¿En serio? ¡Eso es muy bueno!
Tahomaru: Si, aunque solo sigue enfocándose en relacionarse con personas que de alguna u otra manera tengan algo que ver con la música, pero ya es algo de avance ┐(´∀`)┌
Mio: Entonces hablaremos con algunos de ellos para invitarlos (●≧ω≦)9
Tahomaru: Muy bien. Estamos a diez de octubre, aún tenemos el tiempo suficiente para prepararnos. Cuento con ustedes m(_ _)m
— Oye Taho, quería pedir tu opinión…
— ¡Lo siento hermano, ahora no tengo tiempo! Debo ir a comprar algunas cosas y ya se me hizo tarde, nos vemos.
Salí casi corriendo de casa para evitar cualquier pregunta que Hyakkimaru pudiera hacer, o incluso que se mostrara interesado en acompañarme. Estaba resultando más difícil de lo que creí seguir comprando o planeando las cosas para su fiesta sorpresa sin que este sospechara algo. Por esta razón optaba por evadirlo lo más posible cuando me tocaba salir a comprar cosas para la fiesta, afortunadamente todos mis intentos habían sido exitosos.
Nos quedaban cinco días todavía. El tiempo había pasado volando, aun así, ya teníamos absolutamente todo planeado y por el momento no se había presentado ningún contratiempo. Mientras me encontraba eligiendo las mesas adecuadas para rentar no podía dejar de preguntarme si no estaba tentando al destino al organizar la fiesta sorpresa de mi hermano en casa ¿en todo caso no hubiera sido mejor rentar un pequeño salón?
— "Claro que no, no cuento con tanto dinero como me gustaría".
Pensé sintiendo una punzada de dolor en mi corazón al recordar como todos los gastos de la fiesta corrían por cuenta de mis ahorros y el dinero que madre tan bondadosamente me había dado al contarle de mis planes. Contarle sobre esto a padre era un completo chiste, el pensar en que pudiera darme dinero para esto era aún peor.
Padre gastaba en nosotros solo lo justo y necesario, solo cubría los gastos que como nuestro padre estaba obligado a pagar. Eso incluía los gastos de nuestros estudios, así como las necesidades básicas como ropa o alimentos. Él nunca había dado ni un solo yen para nada que conllevara hacernos felices o demostrarnos su afecto.
Desde que éramos pequeños, madre fue la que siempre nos había dado regalos de cumpleaños, nos consentía comprando nuestros pequeños caprichos si nos sacábamos buenas notas, o simplemente para hacernos felices. Era por esta razón que sabía que nunca podría contar con padre para este tipo de situaciones.
Padre era también justamente una de las razones por las que no podía dejar de preguntarme si lo de la fiesta era una buena idea. Nunca se había preocupado por nosotros y mucho menos se mostraba interesado en hacernos sentir felices y amados, podía estar seguro que si le pedía permiso de hacer una fiesta para Hyakkimaru en casa se iba a negar rotundamente. Hubiera sido peor si considerábamos que la fiesta en cuestión sería una fiesta con música en vivo, él odiaba cualquier cosa relacionada con las artes, consideraba todo medio de expresión artística como una pérdida de tiempo. Para él lo único valioso en el mundo era la inteligencia, el poder y la capacidad para generar mucho dinero, todo lo demás no valía nada a su forma de ver.
Era completamente diferente a nuestra amada madre. En cuanto le conté de mis intenciones, esta se mostró sumamente entusiasmada, tanto que incluso dijo que cerraría su clínica más temprano ese día para poder acompañarnos un rato en la fiesta. Confesó que se moría de ganas por vernos tocar en vivo. Así había sido todos esos años, madre siempre nos había brindado todo el amor que una madre podía, incluso más para poder llenar el hueco que teníamos en el corazón por culpa de nuestro verdugo a quien llamábamos padre.
Esa fiesta era algo que hacía completamente a escondidas de padre, pero no había nada por lo que preocuparse. Padre siempre estaba lejos de casa, sabía bien que ese sábado que era la fiesta de Hyakkimaru era imposible que apareciera pues estaría en Estados Unidos cerrando tratos con unos inversionistas muy importantes. Que llegara a casa antes de lo previsto era imposible.
A Hyakkimaru no le gustaban las cosas dulces. Lo único que era capaz de comer que no lo hiciera entrecerrar sus ojos con desagrado a causa de lo poco que disfrutaba del sabor de algo dulce tocando su paladar era el chocolate amargo. Por esta razón, Mio optó por hacerle un pastel con ese sabor.
— Dororo-chan, no es necesario que me ayudes. —Me dijo mi prima mientras batía la mezcla del pastel—. Aun tienes algunos adornos para la fiesta que terminar ¿oh no? No quiero entretenerte.
— No te preocupes Mio nee, si me desvelo un poco el día de hoy lograré terminarlos a tiempo. —Expliqué con entusiasmo—. Tú llegaste de trabajar, hiciste toda la comida para la fiesta de mañana y ahora también estás haciendo este pastel. Debes estar cansada, así que déjame ayudarte, por favor.
— Muchas gracias. —Mio dejó de batir un momento para voltearme a ver con ojos conmovidos—. Gracias a tu ayuda estoy segura que el pastel sabrá mil veces mejor que si lo hubiera hecho yo sola.
Ambas reímos ante su comentario y retomamos labores en la cocina. Me disculpé mentalmente con Mio por mentirle. Que deseaba ayudarla a hacer ese pastel debido a lo cansada que debía sentirse era cierto, sin embargo, también lo hacía pues deseaba contribuir en hacer el pastel para Hyakkimaru. Me perdí unos momentos imaginando el rostro sonriente de ese apuesto guitarrista a quien tanto amaba cuando la baja risa de Mio me regresó a la realidad.
— ¿Vas a contarme el chiste, Mio nee? —Pregunté con un tono travieso.
— Oh lo siento, es solo que tus pequeños Rainbow Tears son muy lindos, me causan mucha ternura cada vez que los veo.
Seguí la mirada de mi prima para encontrarme con parte de los adornos que había hecho para la fiesta en la mesa de nuestra sala. Había decidido hacer a forma de centro de mesa unos pequeños peluches de fieltro de todos los integrantes de Rainbow Tears.
Planeaba ponerlos en la mesa principal de la fiesta donde se iba a colocar el pastel y los regalos para el festejado. La pequeña Mio, el pequeño Saburota, el pequeño Tahomaru y el pequeño Hyakkimaru reposaban en una caja de madera con sus ojos de botones y sus bocas cocidas a mano.
— Te quedaron muy lindos—continuó Mio con dulzura—, estoy segura que a Hyakkimaru le gustarán mucho cuando los vea.
— Eso espero—respondí tiernamente—, quiero que todo salga excelente, quiero que esta fiesta lo haga muy feliz.
Ups, fui algo descuidada al decir eso. A veces me enfrascaba tanto en mis sentimientos que decía lo que pensaba en voz alta sin darme cuenta, en ocasiones era difícil ocultar el profundo amor que tenía por él. Cuando ese tipo de comentarios se me salían enfrente de Mio me sentía muy nerviosa y culpable. No era algo agradable de sentir, por esta razón trataba de evitarlo a como fuera lugar.
Mientras comenzaba a batir la mezcla para el betún del chocolate amargo dirigí mi vista hacia Mio con disimulo. Mi prima estaba ya engrasando el molde para el pastel con un semblante serio y pensativo.
— "Ahora si hablé de más".
Me regañé a mí misma cerrando los ojos fuertemente a causa del arrepentimiento. Pensé que lo mejor era cambiar el tema de conversación rápidamente para distraerla. El comentario que soltó de repente me hizo darme cuenta que esto no iba a ser necesario:
— Dororo-chan… no voy a ir a la fiesta de mañana.
— ¿Q-qué? —Balbuceé, arreglándome a duras penas para no soltar el recipiente con el batido de chocolate amargo—Mio nee, esa broma no es graciosa.
— No es una broma.
Me afirmó con seguridad a lo cual me volví a verla con incredulidad. Mio había dejado el molde del pastel a un lado, ahora sus manos cerradas en puños estaban apoyadas sobre la mesa de la cocina. Sus ojos estaban húmedos y entrecerrados en un gesto desesperado.
— ¿De qué hablas? ¿Por qué no vas a ir a la fiesta? ¿¡Acaso estás loca!?
Mio cerró sus ojos y apretó más sus manos cuando me oyó reclamarle con un tono potente y molesto. Me respondió siendo incapaz de mirarme a los ojos.
— Mañana habrá una exhibición de diseño de modas en Harajuku… no puedo faltar…
— ¿¡Me estás diciendo que eso es más importante que la fiesta sorpresa de tu novio!? —No me respondió. Mio apretaba sus labios con fuerza, al parecer estaba haciendo un enorme esfuerzo por no perder la compostura—¿Por qué prefieres ir a esa exhibición a estar con tu novio en su cumpleaños?
— Porque Kenzo Takada estará ahí…—Confesó con un hilo de voz.
— ¿Y ese quién es?
— ¡Es mi diseñador favorito! ¡Admiro su trabajo desde que estaba en secundaria! ¡No puedo dejar pasar la oportunidad de ver sus diseños en exhibición! ¡Con algo de suerte tal vez y hasta logre conocerlo!
Mio por fin se atrevió a volver su rostro hacia mí. Me miró con ojos suplicantes y desesperados. Era muy extraño que mi prima se atreviera a alzar su voz de esa manera, por este motivo pude darme cuenta de inmediato de lo importante que era para ella. Podía entenderla, en verdad deseaba poder darle la razón, pero para mí era inconcebible que dejara de lado a Hyakkimaru solo por eso.
Mio mantuvo su semblante angustiado al escuchar como soltaba un resoplido molesto y la ignoraba para comenzar a verter el betún de chocolate amargo en un nuevo recipiente. Dándose cuenta que no iba a decirle nada más, esta continuó hablando con inseguridad, forzando una sonrisa relajada:
— Por eso ahora estoy haciendo esto por él. Preparé todos estos deliciosos platillos y ahora me esforzaré por hornear el mejor pastel que haya horneado hasta ahora. Todo esto lo hago por Hyakkimaru…
— ¡Nada de eso vale si no estás ahí para darle la sorpresa junto con todos! ¡Eres su novia! ¿¡Cómo puedes ser tan egoísta!?
Sabía que eran palabras sumamente fuertes y crueles, sin embargo, en ese momento en verdad me sentía furiosa con ella, estaba tan enojada que ni siquiera me preocupó que mis palabras fueran a lastimarla.
Mio volvió a bajar sus castaños ojos sin ser capaz de responderme. Le sostuve una mirada llena de rencor, apretando incluso la mandíbula en un intento por controlarme y no seguir diciendo más palabras las cuales iba a lamentar después. Por un breve instante solo se escuchó el leve zumbido del horno encendido detrás de nosotras. Cuando Mio por fin pudo juntar el valor necesario para contestar, lo hizo con una voz sumamente débil y triste:
— Ya renuncié a mi sueño de ser diseñadora de modas para poder seguir siendo la vocalista de Rainbow Tears… ¿A qué más voy a tener que renunciar para poder seguir siendo su novia? Por favor, Dororo-chan… No me hagas sentir más culpable de lo que ya me siento. Solo déjame ir a esa exhibición y no me digas nada más, por favor…
Esas palabras se me clavaron como una estaca en el corazón. No tenía idea de que así era como se sentía Mio en realidad. Yo ingenuamente creí que ella había accedido a grabar el demo porque le gustaba cantar, nunca hubiera podido imaginar que había dejado sus aspiraciones de lado debido a lo mucho que amaba a Hyakkimaru.
No me sentí capaz de reclamar o agregar algo más ¿eso era lo mejor que se podía hacer en esas circunstancias? ¿abandonar todo por la persona que amabas? ¿era lo correcto? ¿debías sacrificar tus deseos solo para permanecer a su lado?
Aun con todas estas preguntas rondando en mi mente deje el recipiente con el betún a un lado de la estufa para después susurrarle a Mio con voz triste y arrepentida:
— Lo siento mucho, Mio nee… No quise ser tan injusta contigo. Me encargaré de explicarle todo a Hyakkimaru mañana, por eso no te preocupes. El betún ya está listo, yo… Iré a acabar con lo de los adornos…
— De acuerdo.
Respondió sin ánimos sin siquiera voltear a verme. Mientras salía de la cocina miré como se olvidaba de todo para dedicarse enteramente a seguir preparando el pastel. Todo se había vuelto tan incómodo de repente que me sentí incapaz de seguir a su lado, por eso había optado por huir.
Podía entender los deseos de Mio, aun así, no pude dejar de pensar que era una decisión cruel. Primero Tahomaru abandonando Rainbow Tears, y ahora Mio con lo de no ir a la fiesta sorpresa.
— "¿Qué acaso a nadie le importa la felicidad de Hyakkimaru más que a mí?"
Pensé sumamente frustrada mientras tomaba al pequeño Hyakkimaru de fieltro entre mis manos. Yo estaba segura que de haber estado en el lugar de Mio jamás me hubiera atrevido a hacerle algo así, así hubiera tenido la oportunidad de conocer a mi pintor favorito hubiera preferido estar en su fiesta sorpresa por sobre cualquier cosa.
A pesar de esto, tampoco podía dejar de pensar si era lo correcto ¿estaba bien anteponer la felicidad y deseos de tu ser amado a los tuyos? ¿qué haría realmente de estar en el lugar de Mio? ¿Si tuviera que abandonar mis sueños por Hyakkimaru, lo haría? No era capaz de pensar en un sí o en un no. Lo único de lo que, si podía estar segura, era que nunca podría permitir que Hyakkimaru abandonara sus sueños por mí.
— Ah… Taho… ¿recuerdas que día es hoy?
— ¿Hoy? —Taho volteó a mirar el calendario en la cocina mientras terminaba de beber su jugo de naranja—Hoy es veintiséis de octubre ¿Por qué lo preguntas, hermano?
— Por nada en especial…
Respondí tratando de hablar con seguridad. Desvié la vista hacia mi móvil para que Taho no se pudiera dar cuenta que me sentí decepcionado pues había olvidado mi cumpleaños. Di un leve suspiro al desbloquearlo y darme cuenta que no tenía notificaciones nuevas.
El año pasado Mio había sido la primera en felicitarme, pero ya eran casi las diez de la mañana y ni siquiera me había enviado un mensaje. Dororo tampoco lo había hecho, Saburota tampoco daba señales de recordarlo.
No era como que quisiera ponerme paranoico, pero ya desde hace días atrás todos me parecían algo ausentes, era casi como si me evitaran. No pude evitar pensar con preocupación si los había lastimado o molestado de alguna manera, a veces eran tan distraído que decía o hacía cosas sin en verdad desear hacerlo.
— Mira eso hermano, hoy hace un lindo día afuera. —Me dijo Taho al tiempo que se levantaba de la mesa—. Ya que es sábado y tenemos tiempo libre ¿Qué te parece si vamos a pasear un rato a Akihabara?
— No, gracias. —Respondí sin ganas—. Creo que mejor prefiero ir a la sala de ensayo a tocar un rato.
— Bien, entonces vamos. Te acompañaré.
Me apoyó mi hermano menor con una voz fuerte y entusiasmada. No entendía como había pasado, pero de un momento a otro, dirigido por él ya que se había negado a soltar mi brazo desde que salimos de casa, ahora estábamos abordando el metro rumbo a Shibuya.
No podía dejar de mirarlo con extrañeza dado su comportamiento inusualmente alegre y despreocupado. La única respuesta que obtenía de Taho era una enorme sonrisa y evasión de miradas. Simplemente no podía comprender nada de lo que pasaba.
— Taho, ya basta, volvamos a casa de una vez. —Me suplicó mi hermano mayor mientras agitaba lentamente su mano derecha de arriba hacia abajo, tal parecía que le dolía después de tanto tocar.
— ¡No! —Entrecerró sus ojos con sospecha al escuchar el nerviosismo en mi voz. Rápidamente me esforcé por continuar hablando lo más naturalmente que me era posible—: Por favor, solo toca una canción más para mí, hermano.
— Dijiste lo mismo con las cuatro canciones anteriores. —Me reclamó mientras abrazaba su guitarra contra su pecho—. Estoy cansado, quiero irme ya.
— Por favor, solo una más. —Insistí sonriendo más de lo necesario. Me acerqué a él y separé sus manos para colocarlas en las cuerdas de su Gibson de nuevo—. Vamos, no seas cruel con tu hermano menor.
Tuve que recurrir a mi arma secreta contra él, algo a lo cual sabía Hyakkimaru no podía negarse. Le mostré mis ojos de cachorrito tierno para intentar convencerlo, esa era una de sus debilidades. Canté victoria en mi mente cuando este soltó un cansado suspiro y me preguntó mientras jugaba con una de sus puas entre sus dedos:
— De acuerdo… ¿Cuál quieres que toque ahora?
— ¡Toca "Smoke on the water"!
Las notas comenzaron a sonar, por mi parte seguía suplicando mentalmente que alguna notificación sonara en mi móvil. Los cielos escucharon mis plegarias, mi móvil por fin dio señales de vida. Rápidamente lo desbloqueé para darme cuenta que era un mensaje de Dororo.
Dororo: La Gibson está en su funda, repito, la Gibson está en su funda (´ε` )
Tahomaru: ¿Qué? ¿Pero de qué hablas? Mi hermano tiene su guitarra con él, está justo enfrente de mí ahora
Dororo: ¡Cangrejo tonto, estaba hablando en clave para decirte que ya puedes traer a Hyakkimaru a tu casa! ¡Acabas de arruinar mi genial clave! (°ㅂ°╬)
Tahomaru: Oh entiendo… Lo siento ┐(︶▽︶)┌
Dororo: Da igual ┐( ̄ヘ ̄)┌ Ya tenemos todo preparado, así que trae a Hyakkimaru cuanto antes
Tahomaru: Muy bien. Estaremos ahí en una hora más, gracias por todo (o^ ^o)
Dororo: ヽ(o^―^o)ノ
Mi corazón comenzó a latir con fuerza en una mezcla de nervios y emoción al darme cuenta que por fin había llegado el momento. Levanté la vista para apreciar como Hyakkimaru tenía los ojos fuertemente cerrados y una apasionada sonrisa en sus labios mientras continuaba tocando el asombroso solo de esa emblemática canción.
Decidí que lo mejor era no interrumpirlo y dejarlo terminar, nunca sería capaz de interrumpirlo mientras hacía lo que más amaba en el mundo. Además, podía pasar incluso media hora más y nunca me aburriría de escucharlo tocar, mi hermano mayor simplemente era asombroso para mí.
Hyakkimaru ¿recuerdas esa fiesta sorpresa que tu hermano menor organizó para ti? Cuando el mensaje de que estaban a cinco minutos de su casa llegó a mi móvil, recuerdo muy bien que mi corazón latió velozmente en mi pecho, e incluso un nudo se formó en mi estómago pues me moría de ganas por darte la sorpresa junto con todos.
Rápidamente nos escondimos detrás de las mesas, y yo tuve que tapar mi boca para aguantar la risa mientras escuchaba como le preguntabas confundido a Tahomaru porque insistía tanto en que lo acompañaras al jardín. Tahomaru simplemente te respondió que él deseaba mostrarte algo. Te escuchabas molesto, sin embargo, yo te conocía tan bien como para suponer que en realidad te sentías herido pues nadie daba muestras de recordar tu cumpleaños.
Tu cara cuando fuiste recibido por todos gritándote "feliz cumpleaños", es algo que aún tengo muy vivo en mis recuerdos, es un recuerdo que me hace enternecer cada que vez que se cuela en mi cabeza. A pesar de las bromas de Saburota de que eras alguien tan inexpresivo, tus hermosos ojos caramelo se abrieron de par en par y apretaste tus labios pues al parecer estabas tan asombrado que no sabías que decir.
Estoy segura que aun recuerdas muy bien cuando cumpliste dieciocho años pues esa fiesta sorpresa fue una montaña rusa de emociones para ti. Tu hermano menor te organizó esa sorpresa con las mejores intenciones del mundo pues él te adoraba. Por desgracia, nadie hubiera podido imaginar lo dolorosos momentos que ibas a tener que atravesar horas después de que comenzamos a festejarte.
Continuará
