Los encantos de éste pajarito
Capítulo 25: Nuestra luz es una sola (Final)
¡HOOOOOOOOLA AMIGOS MIOS!
SEAN BIENVENIDOS A ÉSTE GRAN FINAL DE ÉSTE FANFIC.
FINALMENTE, DESPUÉS DE MÁS DE DOS AÑOS, HEMOS LLEGADO AL TAN ESPERADO DESELNLACE
CONFIESO QUE REALMENTE ME DISCULPEN POR HABER TARDADO TANTO, SIN EMBARGO, ESTOY SEGURO QUE ÉSTA VEZ DE VERDAD VALIÓ LA ESPERA.
SÉ QUE DEBERÍA TENER ALGÚN TIPO DE DISCURSO FINAL, SIN EMBARGO NO LO TENGO.
ASÍ QUE, SIN MÁS QUE DECIR, VAMOS AL CAPÍTULO.
(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: KOTORI)
Finalmente mi familia estaba reunida completamente. Mamá, Umi-chan y… ¡Honoka-chan!
Hace un mes que Honoka-chan finalmente logró escapar de las garras de Tsubasa-san y por fin la tenemos de regreso.
—Entonces, ¿aún no se sabe nada sobre el paradero de Kira?— preguntó Umi-chan.
—No, lo más seguro es que haya utilizado sus influencias para evitar las acusaciones o simplemente para encubrirse— dijo Honoka-chan con tristeza en su voz.
—sigo sin saber por qué nos ocultaste todo eso desde el inicio. Si se lo hubieras dicho a alguien, tal vez pudimos evitar todo esto— dijo mi mamá bastante seria.
—mamá tiene razón, ¿por qué no nos dijiste que Tsubasa-san era tan peligrosa tan pronto te enteraste? ¿Por qué callar?— esta vez fue Umi-chan la que preguntó.
—Tenía miedo— fue la corta respuesta. —tenía miedo de lo que podía hacerme a mí, o a cualquiera de ustedes si se enteraba que no le guardaba el secreto—
—entiendo que estuviera asustada, pero esa no es razón para encubrir a un delincuente. Sin importar de quien se trate— de nuevo habló mamá.
—por favor discúlpenme. Tenía mucho miedo y no podía pensar con claridad— Honoka-chan se llevó las manos a la cara. —Por mi estupidez todas estuvieron en peligro—
—solo te recuerdo que ese peligro no ha pasado— Umi-chan sonó bastante insensible. —Además Nozomi, Eli y las demás sufrieron por culpa de esa tipa—
— ¿Cómo se encuentran?— preguntó Honoka-chan. — ¿Cómo están las chicas?—
—Nozomi-chan tuvo una enorme mejoría y esperamos que la den de alta ésta semana. Pero Eli-chan… necesita más tiempo— respondí con la mejor sonrisa que tenía. Alguien debe hacer sentir mejor a la pobre Honoka-chan. Además, saber que está de egreso con nosotras es suficiente para hacerme feliz.
—al menos lograste salir de allí por tu propio pie sin que alguien más saliera herido en el proceso. Eso exige de mucho valor— mi mami acarició la cabeza de mis amigas como si las felicitara.
—por cierto, nunca nos contaste como fue que lograste salir de ahí teniendo a la loca metida ahí casi todo el tiempo— comentó mi marcito.
Después de un rato de que Honoka-chan nos explicara cómo logró salir, y de que ella le hiciera una llamada a sus padres para hacerles saber que se quedaría aquí a dormir, nos preparamos para ir a dormir.
—gracias por dejarme quedarme aquí Kotori-chan— me dijo Honoka-chan mientras acomodaba un futón junto a mi cama. —Pensé que Umi-chan se lanzaría sobre mí en cuanto pedí dormir contigo—
—Creo que quiere consentirte, quiere que te sientas bien— respondí acurrucándome en mi cama torpemente, ésta pancita ya está comenzando a estorbarme bastante —menos mal que queda poco—
— ¿de qué hablas? ¿De tu bebé?— Honoka-chan reaccionó inmediatamente con la respuesta correcta. — ¿ya sabes cuándo nace?—
—tengo entendido que será pronto. Maki-chan me dijo que podría ser cualquier día de éste mes— respondí una vez que por fin encontré una posición cómoda para dormir.
—Me muero de ganas por conocerlo o conocerla— me dijo mi amiga. —seguro que Umi-chan se pondrá muy feliz por ello—
Pude sentir como decía eso ultimo con una especie de dolor en su voz.
—si. Seguramente todas las chicas se pondrán muy felices en cuando nazca. Yo también estoy muy ansiosa— dije cerrando mis ojos preparándome para dormir.
— ¿y has pensado que nombre le pondrás?— me preguntó con más alegría en la voz.
—En realidad no, prefiero esperar a que nazca y saber que es antes de elegir— le respondí. En realidad si tengo algunos nombres pensado, pero me da miedo que se ponga triste si se los digo.
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(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: UMI)
Me encontraba visitando a Eli de nueva cuenta en el hospital. De vez en cuando vengo a verla para planear represalias contra Tsubasa. No va a volver a tomarnos con la guardia baja jamás.
—Entonces, ¿Qué es lo que sabemos hasta ahora?— me preguntó mientras se sentaba en la cama.
—por desgracia no eh podido investigar nada nuevo en estos días. Lo único que sé, es que no va a quedarse de brazos cruzados, irá por Honoka. Te lo puedo asegurar— dije con total confianza.
—yo también lo creo así. Lo que yo creo que deberíamos hacer es llevarnos a Honoka y las demás chicas a un lugar seguro. Un lugar que ni Tsubasa ni sus sirvientes sepan dónde está—me comentó mi amiga.
—no estoy segura de que exista algún lugar así. Después de todo, aunque me duela admitirlo, sus aliados son más poderosos que los míos. No tengo forma de ganarle en cuestión de información— dije apretando el puño. —Es prácticamente imposible esconderle algo como el paradero de Honoka—
—En ese caso, lo único que podemos hacer es protegernos y prepararnos para su próximo movimiento— me dijo con una expresión muy sombría, la cual cambió rápidamente. —hablando de movimiento, Nozomi ya comenzó sus terapias de rehabilitación para volver a caminar—
— ¿Pero no la habían dado ya de alta?— le pregunté.
—sí, me refiero a que lo está haciendo, pero en casa— me dijo con una sonrisa. —sin duda fue a ella a la que le tocó lo peor, ¿pero sabes? No parece tener algún tipo de trauma, yo la vi bastante feliz—
—supongo que es porque, finalmente fue muy afortunada por haber salido con vida de todo eso. Aunque no deja de ser una terrible experiencia el haber pasado eso— le dije cortando un poco su emoción.
Continuamos charlando durante algún tiempo, hasta que llegó una de las enfermeras y me dijo que mi tiempo de visita había terminado.
Aprovechando que me encontraba en el hospital, decidí pasar a saludar a Maki y Nico.
— ¿ya pasaste a ver a Eli? ¿Qué te dijo?— me preguntó la pelirroja.
—no mucho, solo estuvimos hablando sobre lo que debemos de hacer de ahora en adelante— le expliqué.
— ¿Y a que conclusión han llegado?— ésta vez fue Nico la que me preguntó.
—que de nada nos serviría escondernos porque eventualmente nos encontrará. Y obviamente ir con las autoridades tampoco es una opción lógica— respondí aun tratando de formular algún tipo de plan.
— ¿Y entonces que es lo que vamos a hacer?— Maki parecía tener miedo auténtico.
—no se preocupen, trataré de pensar en algo para acabar con ella de una vez por todas— dije eso para tranquilizarlas, pero en realidad no tengo ni idea de que es lo que vamos a hacer.
—c-cambiando a temas más alegres, ¿Cómo está Kotori? No he ido a verla desde que le ordenaron quedarse en cama— me preguntó Nico forzando una sonrisa para ahuyentar el ambiente tan pesado que había.
—Pues se ve muy feliz; y su panza es muy graciosa, es una esfera perfecta— comenté mientras en mi mente aparecía una imagen de ella luchando por levantarse de la cama.
—Es totalmente normal teniendo en cuenta que ya se encuentra en una etapa muy avanzada— Maki sonrió con orgullo ya que Kotori era la primera embarazada a la que cuidaba. — ¿y ya se le quitaron esos cambios de humor tan pesados?—
—Ciertamente han ido disminuyendo en frecuencia, pero parece que cada vez son peor— un escalofrío recorrió mi espalda al recordar el escándalo que me armó la noche anterior solo porque su paleta de hielo estaba muy fría.
—bueno, nadie dijo que ser madre era sencillo. Así que piénsatelo bien si algún día quieres tener tus propios hijos, Sonoda-chan— la madre de Maki apareció desde el pasillo, se le notaba el cansancio y su bata estaba llena de sangre.
—parece que la sacaron de una escena del crimen señora Nishikino— le dije al ver el estado en el que se encontraba.
—ah, si— se sacudió haciendo una cara de asco. —Lo que pasa es que acabo de salir de una cirugía de corazón que me llevó toda la tarde… estoy hecha polvo—
La señora no dijo nada más, solo tomó unas toallitas que tenía en su bolso y se metió al baño a limpiarse.
—Bueno, supongo que esa es la señal para irme a casa— dije levantándome de la silla. —por cualquier cosa las mantendré informadas—
—mucha suerte Umi, y ten cuidado allí afuera— Nico y Maki me despidieron sacudiendo la mano mientras sonrían.
Comencé a caminar hacia la salida del hospital, uno de nuestros choferes me estaba esperando pacientemente. Entré en la parte trasera del auto y comenzó el camino de regreso a casa de Kotori.
Durante el camino no podía dejar de pensar en el problema en el que estábamos metidas; es verdad que ya llevamos un tiempo con las alertas encendidas desde aquello que pasó con Nozomi y las demás chicas, pero aún no terminaba de cuajarme la idea de que Tsubasa era alguien tan peligrosa.
No pueden culparme, después de todo, ¿quién creería que una estudiante ejemplar y una celebridad tan "pura" como ella sería capaz de algo así?
Por más que lo intentara, no lograba dar con una solución "segura" para acabar con ella. Sin embargo, ya había ideado algunos planes en caso de que la cosa se pusiera fea y no hubiera otra manera de terminar con todo esto. No quiero hacerlo, pero a éste paso será la única opción que parece viable.
De repente, el tono de llamada de mi teléfono me sacó de mis pensamientos y me regresó a la realidad. Desgraciadamente, la llamada era de quien menos quería saber.
— ¿Qué rayos quieres Tsubasa? ¿Cómo conseguiste este número?— pregunté agresivamente, aunque en realidad estaba aterrada.
—Tengo mis contactos Sonoda, no creas que eres invisible— lo que acababa de decir no hacía más que confirmar mi teoría sobre esconderse. —No te asustes, llamo para negociar un trato contigo—
Sinceramente no me esperaba que accediera a una táctica como esa, pero podría tratarse de algún tipo de trampa.
— ¿Qué clase de negociación?— trataba de mantener mi tono agresivo.
—Oh, nada del otro mundo. De hecho se trata de un simple intercambio— ella se escuchaba bastante tranquila, hasta podría decir que confiada. —Dame a Honoka, y yo te devuelvo a Kotori—
Quedé en shock al escuchar aquello; de alguna manera se las arregló para llevarse a Kotori mientras yo me encontraba en el hospital con Eli, pero por alguna razón no pudo encontrar a Honoka.
Mantuve la calma, no podía estar segura de que fuera la verdad hasta que llegara a casa y confirmar si está o no.
—tu silencio me dice que no me crees. Bueno, te daré una razón para que de verdad me creas— escuché un ligera risa proviniendo de ella mientras alejaba el teléfono de ella misma.
— ¡UMI-CHAAAAAN!— Un escalofrío recorrió mi columna al escuchar ese grito, no había duda que la voz era de Kotori. — ¡UMI-CHAN AYÚDAME!—
Antes de que pudiera decirle algo, Tsubasa le arrebató el teléfono nuevamente.
— ¿Ahora me crees?— no pude responder debido al shock. —Te daré hasta mañana temprano para decidir. Si no me traes a Honoka la ubicación que te mandaré por mensaje para antes de las diez… te mataré a ti y a Kotori. Pero vamos, que no tienes que pensar tanto; tres vidas a salvo por el precio de una—
Después de decir eso terminó la llamada, dejándome sola con mis pensamientos sobre que debía hacer ahora. Literalmente me estaba dando a elegir entre Kotori y Honoka.
—dime que es mentira todo lo que acabo de escuchar— la voz de Minami-san me hizo volver a la realidad. —dime que mi pequeña está a salvo—
Al voltearme a hacia ella, pude notar que estaba en un estado deplorable, llena de suciedad y sangre.
— ¡Minami-san! ¿Qué le ocurrió?— pregunté instintivamente.
—Te lo contaré con detalle, pero responde a mi pregunta primero— notaba la preocupación en su rostro.
—De alguna manera, Tsubasa logró llevarse a Kotori, pero no pudo hacer lo mismo con Honoka— respondí cabizbaja. —no sé si de verdad no pudo encontrarla, o solo lo está haciendo para jugar conmigo—
—descuida, no le hizo nada porque está en casa de sus padres. Al parecer no se atrevió a deshacerse de su fachada — me comentó.
—eso es un alivio enorme Kouko-san. Al menos no tengo que preocuparme por ella— Yo respiré tranquila al escucharla decir eso. Me parece increíble que algo como eso pudiera detenerla. —pero cambiando de tema, ¿Qué le ocurrió para terminar así?—
—Pues… vengo de un pequeño altercado con los esbirros de Tsubasa— me respondió con tristeza. —yo alcancé a salir con vida porque seguramente me dejaron escapar. Pero no puedo decir lo mismo de mis compañeros—
— ¿De qué está hablando Kouko-san?— no estoy entendiendo nada.
—Hmmm… es algo difícil de explicar— se puso a pensar un poco. —digamos que soy una especie de informante para un organismo del gobierno que opera por separado de la policía. Dicho organismo se encarga de investigar los negocios turbios en los que podrían estar involucrados funcionarios públicos; como en este caso, donde varios integrantes de la policía están coludidos—
— ¿Y dónde embona usted en un lugar como ese?— le pregunté, estaba bastante confundida.
—de alguna manera se enteraron sobre lo que sucedió con Honoka-chan hace unos años y aprovechando que soy directora de una escuela, decidieron contactarme para ayudarles. Y yo por supuesto que acepté ayudarles después de lo que tuvieron que pasar ustedes tres—
— ¿Entonces puede pedir apoyo para ayudarnos a rescatar a Honoka?— interrogué inmediatamente.
—desgraciadamente no tengo ningún tipo de poder sobre ese tipo de cosas ya que técnicamente no pertenezco al servicio. No puedo pedir ningún tipo de ayuda— me respondió con tristeza.
—Eso quiere decir, que todo depende de nosotras— comencé a caminar hacia la salida para irme a mi propia casa. —Debo ir a casa para recoger algunas cosas—
— ¿Qué estás planeando Umi-chan?— me preguntó con preocupación en la voz.
—voy a terminar con esto de una vez por todas— le respondí decidida. —Solo una cosa antes de irme, si no he regresado para mañana temprano, por favor pida que envíen un equipo hacia esta ubicación—
Le di la ubicación que Tsubasa me había enviado a mi teléfono y acto seguido salí de la casa de Kotori.
Primero que nada había que ir a buscar a Honoka a su casa para poder tratar con ella algún plan para rescatar a Kotori de esa perra.
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(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: HONOKA)
Finalmente, después de mucho tiempo vuelvo a estar en mi casa, con mi familia. Donde siempre debí estar.
Llevo todo el día explicándole a mis padres lo que pasó. Obviamente no me salvé de salir regañada un poco; sin embargo sentí más su preocupación que cualquier otra cosa.
Después de tanta plática llegamos a la conclusión de que voy a tener que asistir a rehabilitación y otros tipos de terapias. Sinceramente no lo siento necesario, pero nunca se está de más.
— ¿Ya te sientes mejor?— me preguntó mi hermanita después de que me trajera una taza de té.
—Sí, gracias Yukiho— le respondí sonriendo. —No tienes ni idea de la falta que me hicieron todo este tiempo—
— ¿Tuviste miedo?— volvió a preguntar.
—claro que sí, pasé por mucho miedo. Te mentiría si no dijera que incluso ahora todavía tengo mucho miedo— me sinceré con ella. —Y el miedo es aún peor cuando pienso que esto aún no se termina y que podría volver a pasar en cualquier momento—
—No te preocupes más por eso— me abrazó y apoyó su cabeza en mi hombro. —Todo va a estar bien hermanita mía—
Correspondí al abrazo y dejé que su calidez absorbiera todos mis malos pensamientos.
Me mantuve abrazando a mi hermana durante unos cuantos segundos, hasta que escuché a alguien abriendo la puerta de mi habitación; se trataba de Umi-chan.
—Umi-senpai, no esperaba verla por aquí— Yukiho la saludó al verla entrar.
—Vine a ver como se encontraba Honoka— le respondió mientras me miraba. — ¿podrías dejarnos a solas? Por favor—
—oh, si, por supuesto. Tómense el tiempo que necesiten— Yukiho me dio un besito en la frente y salió de la habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Una vez que Yukiho se alejó lo suficiente, Umi-chan colocó su cara seria y se sentó a mi lado.
—Voy a acabar con todo esto de una buena vez— me dijo directamente. —Pero para poder hacerlo necesito tu ayuda—
—lo siento pero yo prefiero no seguir con eso— le contesté. —por favor, solo quiero olvidarlo—
—Olvidé mencionarte, que tiene a Kotori— al escuchar eso se me heló la sangre. —me dijo que, si no te entrego… la asesinará—
Ahora de verdad que tengo miedo. Siento como si fuera a tener un ataque de ansiedad o algo así.
— ¿y-y que planeas hacer? ¿Qué podemos hacer para salvarla?— no es momento de tener miedo. Kotori-chan nos necesita.
—en realidad no tengo nada planeado. Solo confío en que aún conservas tu fuerza… en caso de que la cosa se ponga fea— me dijo con toda la seriedad del mundo. —Vamos al lugar al que Tsubasa me dijo esperando que no sea una trampa, y mientras tú buscas a Kotori yo me encargo de Tsubasa—
—Eso suena a misión suicida si me lo preguntas—le dije al escuchar sus planes. — ¿además crees que yo voy a poder contra los matones de Tsubasa?—
—Honoka, estoy segura que tu sientes lo mismo que yo— me dijo poniendo su mano en mi hombro. —sin Kotori la vida ya no tendría sentido. Así que arriesgar la vida por ella me parece justo—
—Yo… no tenía idea que de verdad la amaras tanto— de verdad que comenzaba a sentirme realmente mal.
—Sin embargo parece que eso no fue suficiente, siempre eh sabido que Kotori te quiere a ti… pero siempre mantuve la esperanza de que pudiera empezar a sentir algo por mí— me dijo reteniendo las lágrimas.
—p-pero si ustedes ya están viviendo juntas. ¿Por qué me estás diciendo eso cuando ustedes dos ya tienen una relación tan estable?— estaba totalmente confundida.
—Y es por ese tiempo que llevamos juntas que puedo asegurarte lo que digo— continuó, pero ahora más serena. —mira, como es posible que no vuelva, no quiero irme peleada contigo. Por eso te digo todo esto—
— ¡No digas eso Umi-chan! ¡Es obvio que volveremos!— le dije casi gritando. — ¿y sabes por qué? Porque pienso ir contigo—
Le hice una seña con la mano diciendo que estaba de acuerdo.
—una última cosa antes de partir— hizo una pequeña pausa. —sé que tú y Kotori sienten lo mismo. Así que, si volvemos… no pienso volver a interferir en su relación—
—Gracias pero no gracias— respondí con una sonrisa. —No necesito tus ventajas para ganarme el amor de Kotori—
Ella solo sonrió y ambas salimos por la puerta principal diciéndole a mamá y papá diciendo que íbamos a pasar la noche en casa de Kotori-chan.
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(NARACIÓN EN PRIMERA PERSONA: UMI)
Eran cerca de las dos de la mañana, tuvimos tiempo suficiente para recoger algunas cosas, y para que pudiéramos descansar un poco.
Habíamos llegado al punto de reunión que Tsubasa me había dicho, el cual en contra de todo pronóstico no era alguna especie de lugar abandonado, al contrario parecía estar lleno de vida.
—este… es el almacén de Tsubasa. Desde aquí hace todas sus operaciones y negocios— me comentó Honoka bajándose del auto.
Ambas veníamos vestidas con un poco de equipo táctico bastante discreto. Digamos que era una especie de "ropa blindada". No eran nuestra salvación, pero al menos reducían un poco el riesgo.
—cierto, se me olvidaba darte esto— saqué algo de uno de las mochilas, era una pistola de mano bastante normal y confiable. —no sé qué es lo que nos espera ahí adentro, pero no está de más prevenirse—
— ¡¿Qué?! ¡Estás loca! Yo no sé usar nada de eso— escuché una negación instantánea.
—por favor, si la llevas me sentiré más tranquila. Hazlo por mí—insistí un poco hasta que finalmente aceptó.
Caminamos hacia adentro del almacén cuidadosamente.
Me parecía extraño que no nos hubiésemos encontrado con alguno de los empleados de Tsubasa todavía. Tal vez elevé demasiado mis expectativas.
Continuamos caminando por un tiempo y seguíamos sin encontrar a una sola persona.
—Estoy teniendo un mal presentimiento— susurré un poco.
— ¿No crees que es una emboscada o algo así?— me preguntó mi compañera susurrando igualmente.
Yo contesté silenciosamente con un gesto y continuamos caminando hasta que finalmente llegamos a un salón bastante grande, pero al igual que todo lo demás, no había gente.
Sin embargo, no se sentía como si estuviera vacía. Sentía como si fuera algún tipo de trampa.
—Así que finalmente decidiste hacer lo correcto— escuché la voz de Tsubasa que provenía de una de las sombras.
—Exacto, voy a hacer lo correcto…. — le respondí con seriedad. — ¡voy a acabar contigo de una buena vez!—
Saqué de manera hábil y rápida la pistola que tenía en mi cadera, pero una patada proveniente de Erena me la arrebató de las manos.
No me di cuenta de en qué momento llegó a mi lado, Honoka estaba tan sorprendida como yo
—no te quieras pasar de lista Sonoda-san—Me dijo Erena apuntándome con un arma.
—Tranquila Erena-san— Tsubasa le hizo una señal para que bajara el arma. —Lleva a mi Honorin con la otra tipa—
—como usted ordene— Erena asintió y con su arma en la nuca de Honoka se la llevó al cuarto de al lado, el cual tenía una ventana muy grande.
Logró empujar a Honoka a través de la puerta y justo detrás de ella cayó una especie de cubierta de acero sobre la puerta. Al mismo tiempo las luces se encendieron, revelando a mi querida Kotori amarrada a una silla.
—Tranquila, solo está sedada— me comentó Tsubasa mirando a Kotori. —Pensaba dejar que entraras a desatarla cuando me entregaras a Honoka, pero ya que no estás en posición de cooperar…—
Obviamente que eso era una total mentira ya que de haber sido así, no hubiese tomado ese tipo de medidas.
Por suerte Honoka recordó que le había dado una pistola y no dudó en descargarla contra la ventana; desgraciadamente Tsubasa no es tan tonta como para tener un fallo de seguridad tan grande como ese.
— ¿De verdad creíste que sería tan tonta como para no poner vidrio blindado?— se burló Tsubasa bajando un poco la guardia.
— ¡Déjanos salir Tsubasa!— gritó Honoka con rabia. — ¡déjame salir para que pueda arrancarte la piel con mis manos!—
—lo siento, pero la única manera de que esa puerta se abra es con un código que se escribe en el tablero que tiene del lado de afuera— respondió Kira aún más burlona. —pero claro, de nada les sirve saber eso porque jamás vas a saber el código. Además ¡JAMÁS PODRÁS LLEGAR AL TABLERO!—
— ¿Y cuál es tu plan? ¿Le dirás a Erena que me mate?— le pregunté al observar que ella no se molestaba en encañonarme a pesar de tener un arma en la cadera.
—oh, por supuesto que no— ella sonrió y desenfundó la pistola que traía. —no haría algo tan aburrido como matarte de un disparo, sería demasiado fácil—
Sin reparo alguno jaló el gatillo cuatro veces en contra de su compañera; sin embargo solo una de las balas impactó en su cuerpo provocando que cayera al suelo por la herida en su rodilla.
— ¡¿Qué rayos está haciendo Tsubasa-san?!— preguntó Erena con un evidente dolor en su voz.
—eso es solamente para que no se te ocurra intervenir— después de decir eso soltó una risita y luego arrojó su arma lejos. —y contigo… me tomaré mi tiempo para destrozarte—
Tsubasa comenzó a estirarse un poco dando señales claras de que quería resolver esto a golpes.
Sinceramente tenía algo de miedo; aquella vez me dio una paliza y ni siquiera estaba peleando en serio. Pero mentiría si dijera que no estoy emocionada por la oportunidad de hacerla sufrir.
—Esto te hace muy feliz, ¿no?— le pregunté quitándome mi chaqueta. —Crees que por fin podrás deshacerte de mí y de Kotori—
Ella solo sonrió mientras caminaba hacia mí —no solo lo creo… ¡estoy segura!—
Ágilmente se lanzó sobre mí y acertó un fuerte puñetazo en mi pómulo izquierdo, el impacto hizo que me tambaleara un poco y viera luces por unos segundos.
Tsubasa no desaprovechó eso y con una patada baja barrió mis piernas, provocando que cayera de espaldas.
Alcancé a rodar sobre el piso la distancia suficiente para evitar el puñetazo que venía hacia mi cara, me levanté y contraataqué con una serie de patadas circulares; no la golpearon pero fue suficiente para mantener distancia mientras buscaba una apertura.
Me acerqué con un salto y le acerté un golpe en el centro de la cara y seguido a eso le conecté un rodillazo en el vientre.
—nada mal Sonoda, pero aún te falta mucho— me dijo eso y después me molió con una combinación de puñetazos en el torso.
Logré zafarme de su combinación y contraataqué con una patada circular que se impactó en su nuca, seguida que otra patada con la misma pierna, pero ahora en las costillas.
Mi combinación me hizo perder el equilibrio así que di un salto hacia atrás y no pude continuar con el ataque, dándole oportunidad a Tsubasa de reincorporarse.
Tan pronto logré sostenerme volví a correr contra ella y de un saltó lancé un rodillazo contra su rostro; sin embargo no logró impactar ya que logró cubrirse.
Ella respondió dándome una patada en la espalda y luego me atrapó por el cuello con una llave.
— ¿sabes qué? Mejor te dejaré con vida el tiempo suficiente para que veas como despellejo a tu "hermosa" Kotori— me dijo aprovechando que tenía la ventaja.
Yo solo solté un grito y empujándome hacia atrás logré hacer que ambas cayéramos, yo caí sobre ella; lo cual fue suficiente para hacerla romper su agarre.
Ambas nos levantamos y nos impactamos con un puñetazo en la cara nuevamente. Auténticamente comenzaba a sentirme adolorida en todo el cuerpo y los golpes que tenía en la cara comenzaban a inflamarse y a obstruir mi visión. Por suerte para Tsubasa era la misma condición.
No creo poder aguantar más tiempo con este ritmo, debo acabar con esto pronto.
Tsubasa continuó con su ataque con una combinación de puños en mis costillas, yo respondí con un codazo en la cara seguido de un golpe con el canto de la mano en el cuello.
Ella reaccionó agarrándome de las mejillas para conectarme un fuerte cabezazo que me reventó la nariz.
Antes de que pudiera quitar su cabeza yo contraataqué dándole un rodillazo en el mentón y luego conecté una patada frontal en su frente; haciendo que retrocediera algunos metros y se desplomara sobre sus rodillas.
Yo aproveché la pausa para limpiarme un poco la sangre de mi rostro y después comencé a caminar hacia ella.
Tan pronto estuve en su alcance me recibió barriendo mis piernas para que cayera al suelo. Mi cuerpo no alcanzó a reaccionar y caí de lleno sobre mi espalda, dejándome unos momentos sin aire.
Tsubasa aprovechó eso para montarse sobre mí y golpear mi cara sin descanso.
— ¡ES HORA DE QUE MUERAS DE UNA MALDÍTA VEZ! ¡UMI SONODA!— gritó llena de rabia.
Estaba comenzando a perder la conciencia, mi visión comenzaba a ponerse borrosa y mis sentidos se desvanecían. Sin embargo no iba a darme por vencida aún… ¡las chicas me necesitan!
Con la poca fuerza que me quedaba, logré atrapar su cabeza y la estrellé contra el suelo.
Aproveché el tiempo que se quedó inmóvil y me alejé lo suficiente para evitar que me atrapara. Necesitaba recuperar el aliento.
Ella se levantó temblorosa, pero por alguna razón mantenía una sonrisa en su rostro.
—Ha sido divertido Sonoda, pero esto debe terminar— soltó una risa y se llevó la mano a la espalda baja.
—Estoy de acuerdo contigo Tsubasa, esto acaba ahora— me coloqué en guardia, preparada para el golpe final.
Sin embargo, lo que hizo Tsubasa no me lo esperaba, de la parte trasera de su cadera sacó una pequeña arma de fuego que, a pesar de su tamaño, seguía siendo un arma letal.
— ¿Sabes cuál es el problema de los buenos?— me preguntó mientas me apuntaba con el arma. —que no saben jugar sucio—
—Es por eso que yo no soy de los buenos—recordé que yo aún guardaba un arma de repuesto en mi pierna. No la usé antes porque confiaba en que podía acabar con ella sin usarla.
Me moví lo más rápido que pude para sacar mi arma de su escondite y jalé el gatillo contra ella una vez, pero en ese mismo tiempo Tsubasa lo accionó tres veces.
Hubo un silencio profundo, el cual se rompió con el sonido de Tsubasa cayendo al suelo pesadamente; mi único disparo logró impactar en la parte alta de su cabeza. Murió a los pocos segundos de caer al suelo.
—Parece que mi puntería sigue igual de bien…— me interrumpió un dolor ardiente proviniendo de mi torso. Dos de los disparos de Tsubasa alcanzaron a golpearme; uno de ellos fue a un lado del pecho, a la altura de la clavícula. El otro, fue a la altura de las costillas.
Tan pronto me di cuenta, coloqué mis manos sobre las heridas para tratar de detener el flujo de sangre, aunque sin mucho éxito. Comencé a caminar hacia Erena, la cual aún yacía tirada en el piso, pero poco consciente. Debo liberar a las chicas ante de que me desmaye por el dolor y la falta de sangre.
—dime cual es... el… maldito… código— le exigí a Erena mientras le apuntaba con mi temblorosa mano.
—es nueve… tres… uno… cero… cinco— su voz se escuchaba bastante mal, parecía que en cualquier momento iba a desmayarse. —finalmente voy a encontrarme contigo—
Le habló al aire y finalmente se desmayó.
Mis piernas empezaban a fallar, como buenamente pude me acerqué al teclado y escribí el código, manchando las teclas con mi sangre.
La puerta se abrió y yo caí al suelo… lo último que recuerdo es ver a Honoka y Kotori corriendo hacia mí. Jamás olvidaré la sensación que tuve de Kotori sosteniendo mis manos antes de cerrar los ojos.
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MUCHO TIEMPO DESPUÉS….
(NARRACIÓN EN PRIMERA PERSONA: HONOKA)
Me encontraba en la tienda de dulces tradicionales de mis padres, pero ahora había pasado a ser de mi propiedad. Me convertí en la encargada de la dulcería Homura.
Ya que había notado que en ciertos horarios el día estaba bastante tranquilo, aproveché para llamar a unas amigas
—Y así es como se logra la receta de dango perfecta— le conté a mi invitada.
—eso es muy interesante, Honoka-senpai— me respondió ella. —Lo pondré en práctica tan pronto llegue a casa—
Después de que me dijera eso, vi que había dos chicas paradas afuera de la puerta.
—Honoka-san, ábranos— escuché que decían eso desde afuera.
—No se preocupe, yo me encargo— mi compañera se levantó de su silla y caminó hacia la entrada.
—Te lo agradezco mucho, Riko-san— le dije a la mujer mientras caminaba hacia la cocina a revisar las cosas que dejé preparando.
Riko-san abrió la puerta dando entrada a otras dos mujeres cargando unas cajas que parecían ser muy pesadas
—Ya estamos aquí con un cargamento de las mejores mandarinas de Numazu… ¡oh siiii!— gritó una mujer de cabello grisáceo que traía las mencionadas mandarinas.
—Espero que te gusten, yo misma las seleccioné— ahora habló otra mujer que tenía el cabello trenzado y con un color parecido al del mío.
—Chika-chan, me hubieras dicho que ibas a traer todo eso. Te habría ayudado— Riko-san se acercó a la chica de cabello anaranjado y le ayudó a descargar la caja que traía consigo.
—descuida Riko-chan, no era necesario. Me ayudaron mis hermanas— dijo Chika-san con un ligero sonrojo en su cara.
Se quedaron mirando fijamente por unos momentos. Estoy segura que ahí hay algo.
—gracias Chika-san, les daré un buen uso a tus mandarinas y haré los mejores dulces que pueda preparar—dije con una sonrisa.
—cuando los haga no se olvide de enviarme unos cuantos— Chika-san me dijo eso con una enorme sonrisa. A ella por alguna razón le encanta lo que preparo.
—Pues ya que están aquí, quédense un rato y coman algo— les ofrecí, cosa que aceptaron inmediatamente.
Encendí la televisión mientras tomábamos un té con algunos dulces; a esa hora salía un programa muy especial…
¿Por qué era tan especial? Porque mi adorable compañera, Rin Hoshizora era la presentadora.
Rin-chan fue la única que quiso quedarse en el mundo dela farándula después de que el grupo se separó.
Estaba hablando sobre celebridades y sus chismes con sus compañeras del programa. Pero entre un montón de cosas, mencionó algo realmente serio.
—y hablando de aniversarios, hoy recordamos el vigésimo quinto aniversario del asesinato de la antigua miembro de A-rise: Anju Yuuki— Rin-chan dijo eso con una cara de tristeza.
Hasta el día de hoy no se sabe con certeza que fue lo que pasó, no sé sabe el motivo por el que fue asesinada. Sin embargo, yo sigo con la creencia que fue algo relacionado al negocio que llevaban con Tsubasa.
—me enteré cuando sucedió. Fue algo muy trágico, ¿no cree Honoka-senpai?—me preguntó Riko-san al escuchar la noticia.
—Sí, una verdadera tragedia— le contesté un poco cortante.
—Hablando de asesinatos, ¿es cierto que Tsubasa-san murió por un ajuste de cuentas entre delincuentes?— me preguntó You-san con incomodidad.
—sí, desgraciadamente es verdad. Terminó metida en medio de un asunto de ese estilo sin querer y… eso pasó— respondí con esa mentira.
La madre de Kotori-chan logró convencer a la policía de que se inventaran esas mentiras para poder defender a Umi-chan.
Por suerte Umi-chan logró abrir la puerta blindada antes de desvanecerse; eso nos ayudó a tratar de llevarla al hospital, y en un segundo golpe de suerte, la policía llegó a tiempo para ayudarnos con eso.
Ya que llegaron a tiempo, Umi-chan sobrevivió a los disparos y un tiempo después se recuperó. Pero desgraciadamente descubrieron que ella era la asesina tanto de Tsubasa como de Yuuichi, así que la enviaron a la cárcel tan pronto se recuperó.
Pero ya que ella ayudó a "detener" a Tsubasa y a su grupo hicieron algunas trampas para reducirle la sentencia lo máximo posible; finalmente se acordó que su sentencia sería de veinticinco años; pero no le dijeron exactamente cuándo saldría.
Voy a verla cada que puedo. Aunque la última vez que la fui a ver fue hace tres meses.
¿Qué pasó con Erena? Ella también sobrevivió y fue enviada a prisión por delitos contra la salud y narcotráfico entre otras cosas. Además, el disparo en la pierna provocó que tuviera que usar bastón o muleta por el resto de su vida debido a que algunos daños son irreparables aún con cirugía. Por donde lo veas, ella fue la que perdió más… pobre.
—You-chan, no debes preguntar cosas como esas tan descuidadamente— Chika-san reprendió a su amiga por preguntar.
—descuida, ya es parte del pasado. No me molesta— le dije con una sonrisa. Realmente me alegra haber dejado todo eso atrás.
Hubo un silencio incomodo unos momentos y aproveché para volver a la cocina a revisar mi mercancía, mientras las chicas hablaban de sus cosas.
Pasado un tiempo, escuché como un cliente entraba a la tienda, así que salí a atender.
—Bienvenida a la dulcería Homura, ¿Qué puedo ofrecerle?— dije enérgicamente.
Enfrente de mi estaba una mujer de cabello azulado atado en una cola baja. Traía unas gafas de sol que ocultaban su cara. Su vestimenta estaba desgasta y tenía un estilo "deportivo". Por último traía con ella una maleta bastante grande.
—sí, ando buscando a mi amiga de la infancia, solía vivir aquí con sus padres. Oh, cierto, que aún vive aquí— la mujer se quitó los lentes revelando de quién se trataba. —Estoy de vuelta, Honoka—
—¡UMI-CHAN!— tan pronto la reconocí me lancé hacia ella para abrazarla.
Ella correspondió a mi abrazo, pude sentir como volvía a mí una parte de mi alma que parecía perdida.
Nos mantuvimos así unos minutos, era la primera vez en veinticinco años que nos sentíamos tan cerca, estábamos de nuevo juntas. No podíamos dejar de llorar.
Observé de reojo a Riko-san y las demás, al parecer también se habían conmovido, ya que estaban llorando a mares.
— ¿y-y por qué no me dijiste que por fin habías salido?— le pregunté, ya que yo no tenía ni idea.
—porque no lo sabía. Simplemente me dijeron algo como "ya puedes irte" y me echaron a la calle— me respondió rápidamente. —Salí esta mañana, pero no le dije a nadie porque quería darles la sorpresa—
—Y vaya que fue una sorpresa maravillosa— me sequé mis lágrimas y me incorporé. —Por cierto, déjame presentarte a las chicas—
Llevé a Umi-chan a saludar a Chika-san y las demás para que las conociera, ya que nos hicimos amigas cuando Umi-chan estaba presa.
Las chicas y yo platicamos por una cuantas horas, luego tuvieron que irse y finalmente nos quedamos solas Umi-chan y yo.
Me quedé hablando con ella sobre nuestras compañeras.
Eli-chan viajó a Rusia con su familia tan pronto terminó la universidad; no hemos sabido de ella en todo este tiempo, pero no dudo en que se encuentra bien.
Por otro lado, Nozomi-chan estuvo devastada por su ruptura con Eli-chan; sin embargo, con el tiempo conoció a un chico muy bueno, y se casó con él. Hace aproximadamente quince años tuvieron una hija
En el caso de Maki-chan… digamos que el primer amor casi nunca es el definitivo. Estuvo viviendo un tiempo con Nico-chan; pero ambas se dieron cuenta que la relación ya no funcionaba, así que se dejaron. Luego se casó con uno de sus amigos de "sociedad"… tampoco funcionó. Actualmente está divorciada y su hija vive con ella; afortunadamente no hubo problemas sobre quien se quedaba con la custodia y llegaron a un buen acuerdo. Además de eso, heredó el hospital de sus padres y ahora es conocida como una de las mejores cirujanas del país.
Hablando de Nico-chan, perdí bastante contacto con ella hace algún tiempo. Lo último que supe es que se había convertido en una especie de maestra de preescolar. Sinceramente no me la imagino conviviendo con un montón de niños pequeños.
Hanayo-chan y Rin-chan siguieron siendo la adorable y feliz pareja de siempre. Actualmente viven bastante separadas debido a sus oficios; Rin-chan se quedó aquí en Tokio como presentadora de televisión, pero Hanayo-chan logró convertirse en algo así como una "critica culinaria", viaja por todo el mundo probando y calificando platillos de los restaurantes y locales más finos del mundo. Si me lo preguntan, el trabajo perfecto para alguien como ella. Hace algunos meses Rin-chan me contó que estaban investigando métodos para tener hijos; espero que tengan suerte.
Y finalmente….
— ¿Puedo ver a Kotori?— me preguntó Umi-chan con un tono de voz mucho más triste.
—ah, claro que si— me levanté de la silla y coloqué el letrero del local en "vuelvo después" para que no me interrumpieran.
Llevé a Umi-chan a la que siempre fue mi habitación en el segundo, ya que Kotori-chan siempre se encontraba ahí.
— ¿Estás lista?— pregunté cuando estábamos justo frente a la puerta, a lo que solo asintió en respuesta.
Abrí la puerta y el cuarto estaba como siempre, perfectamente limpio, ordenado e iluminado con la luz natural de la ventana. Cada que entraba a ese lugar sentía una paz indescriptible.
—Kotori-chan, mira quien vino a visitarte— dije tratando de sonar lo más feliz posible mientras me dirigía a uno de los muebles, en los que se encontraba una urna funeraria hermosamente decorada y en perfecto estado. —Umi-chan volvió—
Nuevamente, no pudimos resistir el sentimiento y lloramos inconsolablemente.
Kotori-chan murió hace más de veinte años. Su madre me contó que desde que estábamos en preparatoria Kotori-chan había pasado por bastantes problemas de salud que parecían ser síntomas de algún tipo de cáncer. Debido a eso visitaba el hospital con bastante frecuencia y Maki-chan terminó siendo su cómplice y nos escondió todo bajo la excusa de que toda esa información era "confidencial".
Según ella, no nos lo contó porque no quería preocuparnos, prefería que siguiéramos creando recuerdos felices para que, por si ocurría algo peor, al menos podría irse con recuerdos felices. Pero todo empeoró después de que dio a luz a su bebé ya que eso la dejó en un estado demasiado vulnerable. Sin embargo, parecía que todo marchaba bien, incluso dejó de hacerse sus chequeos periódicos ya que decía sentirse mucho mejor. De haber sabido lo que pasaría, le habría insistido con más firmeza que no los dejara.
Para cuando nos dimos cuenta su organismo se encontraba en un estado terrible, ya solo era cuestión de tiempo.
En aquel entonces Umi-chan recién acababa de ser enviada a prisión… parece que nunca se perdonó el no haber estado con ella.
—Umi-chan, te puedo asegurar que ella se fue sabiendo lo mucho que significaba para ti y para todas nosotras— le dije poniendo mi mano en su hombro. —Si te sirve de consuelo, jamás le faltó amor y fue feliz hasta su último aliento—
—no dudo que haya sido así Honoka. Sé mejor que nadie que no existe nadie en el mundo, que la haya amado más que tú— me respondió mientras miraba una foto de Kotori-chan que había junto a la urna. —lamento que hayas tenido que pasar por todo esto tu sola—
—eso ya está en el pasado, lo importante es que ahora estás aquí, y nuestras luces brillarán como una sola una vez más— sonreí y levanté el pulgar señalando que todo estaba bien.
— ¡hey, ya llegamos!— una voz femenina se escuchó desde el piso de abajo.
— ¡Estoy aquí arriba!— respondí en voz alta.
Umi-chan me miró confundida, yo le hice una seña diciendo "espera".
—oh, sabía que ibas a estar aquí— una hermosa jovencita entró a la habitación pero rápidamente me hizo a un lado al ver quien me acompañaba. — ¡TÍA UMI!—
La chica corrió a los brazos de Umi-chan con todo el cariño del mundo.
Efectivamente, aquella jovencita de veinticinco años era nada más y nada menos que la hija de Kotori-chan. Lo único que me queda de ella.
—Umiko-chan, mira nada más que grande y bonita te has puesto— Umi-chan respondió al abrazo con fuerzas.
Kotori-chan quiso ponerle Umiko a su bebé como homenaje a Umi-chan, quien fue la que salvó la vida de nosotras tres. Por supuesto que no me opuse a la idea cuando me lo dijo.
— ¿Y tus hermanas dónde están?— le pregunté a mi hija postiza.
—están en el piso de abajo, les diré que la tía Umi vino de visita— me respondió Umiko y luego salió corriendo a buscarlas.
Pocos minutos después, Umiko volvió con jovencitas mucho más pequeñas que ella.
—Umi-chan, sé que ya las conoces porque alguna vez las llevé a que las conocieras, pero ahora te las presento formalmente— dije con mucha emoción. —ella es Emi Kousaka. Mi hija—
Después de que Kotori muriera, el destino se encargó de cruzarme en el camino de una pequeña niña de ojos verdosos y cabello avellanado a la que sus padres habían abandonado en un orfanato. Hasta la fecha sigo sin saber qué fue lo que me orilló a hacerlo, sin embargo no me arrepiento de haber adoptado a Emi-chan cuando tenía tres años. Ahora tiene catorce y es muy feliz e inquieta. De verdad parece mi hija.
—Hola, tía Umi, que gusto es ver que está libre por fin— Emi abrazó a Umi-chan y la sacudió de un lado a otro.
—mírate, tú también has crecido un montón— Umi-chan acarició la cabeza de su ahora sobrina. —Sí, es bueno respirar aire fresco por fin—
—y por ultimo pero no menos importante, tenemos a la pequeña Mirai—presenté a mi tercer hija que tenía unos tiernos tres añitos.
Maki-chan logró convencerme de someterme a un tratamiento experimental para tener hijos. En realidad no fue más que una inseminación artificial de lo más común, pero al parecer era todo un logro en el mundo de la medicina por alguna razón que desconozco. Y meses después nació mi bebé a la que decidí llamar Mirai; ya que ella simbolizaba que aún existía un futuro feliz al lado de mis tres niñas que tanto amor y felicidad me han dado.
Si, tal vez haya perdido al amor de mi vida, pero luego conseguí otros tres amores aún más grandes. No pude haber pedido una vida mejor después de todos los errores que tuve en el pasado.
Estoy segura que, donde sea que esté, Kotori-chan debe estar muy feliz de todo lo que eh logrado.
— ¡MUY BIEN! ¿Quién quiere ir a comer helado para celebrar que la tía Umi se quedará a vivir con nosotras de ahora en adelante?— grité interrumpiendo la plática de las chicas.
— ¿lo dices enserio?— me preguntó Umi-chan mientras de fondo se escuchaban unos enérgicos gritos de "yo, yo, yo". — ¿de verdad me dejarías quedarme aquí?—
— ¡por supuesto! Kotori lo habría querido así— le respondí. —además, a las niñas les alegrará mucho tenerte por aquí, ¿verdad?—
Tanto Emi como Mirai dijeron un "Si" rotundo al mismo tiempo respondiendo mi pregunta.
—es lo menos que podemos hacer por ti después de haber hecho semejante sacrificio por nosotras— agregó Umiko con una sonrisa de lo más dulce.
—muchas gracias… a todas— Umi-chan estaba llorando otra vez, pero ahora era de felicidad. — ¡la última en salir de casa invita los helados!—
Umi-chan salió corriendo de la habitación con una enorme sonrisa en su rostro seguida de las tres jóvenes.
Antes de salir, le un último vistazo a la fotografía de Kotori y salí corriendo detrás de ellas. Estaba dando los primeros pasos de una nueva etapa en mi vida; una etapa en la que ya no hacía falta nadie.
FIN.
¿Y QUÉ LES PARECIÓ EL GRAN FINAL?
ESPERAMOS QUE NO LES HAYA PARECIDO MUY LARGO EL CAPÍTULO.
—No nos queda más que agradecer a todos ustedes por permanecer con nosotros durante estos dos años—
"y como siempre esperamos que haya valido la pena esperar todo este tiempo. De verdad que muchas gracias por tenernos tanta paciencia"
YA SABEN QUE TODAS SUS OPINIONES Y COMENTARIOS SON PERFECTAMENTE BIEN RECIBIDOS.
— ¡cuéntennos cuál fue su momento favorito de toda la historia!—
RECUERDEN QUE PUEDEN ENCONTRARNOS EN FACEBBOK COMO TERRY & HANA
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¡Y SIN MÁS QUE AGREGAR, NOS DESPEDIMOS Y MUCHAS GRACIAS A TODOS USTEDES!
—¡Hasta prontooooooo!—
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Hola, mi nombre es Mako Nishikino, tengo catorce años y voy en primer año en la academia Otonokizaka.
Mis amigos y yo somos un montón de aficionados a la música. Y esta, es la historia de cómo nos convertimos en la mejor banda de rock que haya existido en todo Japón.
Sin embargo las cosas no fueron tan fáciles como solo pedirlas.
Acompáñenme a recordar todas las aventuras y problemas que tuvimos que vivir para conseguirlo.
¿Están listos? Entonces digan conmigo… ¡LETS ROCK!
Let's Rock: A Love Live Story
Próximamente….
