Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is iambeagle, I just translate.
Thank you iambeagle for trusting me with your story!
Capítulo 28
Edward y yo nos llamamos por FaceTime durante las siguientes cinco noches. No tocamos ningún tema muy serio, mantenemos siempre la conversación ligera y a veces un poco coqueta. No hablamos sobre nuestro futuro, ni sobre mi terapia o Renee porque todas esas cosas se sienten muy densas, y decidimos que necesitamos discutirlas en persona.
La verdad es que no sé qué va a suceder con nosotros. Por supuesto que quiero estar con él, y tengo la impresión de que él también quiere estar conmigo. Pero necesitamos tener una conversación de verdad y establecer planes concretos sobre cómo sería el volver a estar juntos. A pesar de lo que haya sucedido en el pasado, seguiremos estando en una relación a distancia y eso tiene sus retos por sí sólo. Pero ahora más que nunca estoy dispuesta a hacer lo que sea para hacerlo funcionar. Ya sé lo qué es estar sin él y me niego a dejar que vuelva a suceder.
Dos noches antes de mi vuelo a California él no me llama a su hora usual. Son casi las nueve y estoy un poco preocupada. Nos mandamos mensajes más temprano y todo parecía bien, así que no estoy segura de qué pudo haber salido mal, o si es que algo salió mal. Estoy a punto de contactarlo cuando finalmente me llama por FaceTime.
Cuando aparece en mi pantalla, mi estómago se cae un poco al ver que no está sonriendo.
—Hola, perdón —murmura, se ve un poco distraído. Tal vez desanimado—. No pretendía tenerte esperando.
—No pasa nada —murmuro con cautela—. ¿Todo está bien?
Evita mi mirada, se talla la cara con una mano.
—No. En realidad, no.
Mi corazón se hunde, pero intento no saltar a ninguna conclusión antes de escuchar lo que tiene que decir.
—¿Qué pasa, Edward?
—Ya no podré ir a Santa Barbara.
—Oh. ¿Sientes que es mucha presión, o…?
—No. Dios, no. Nada como eso —enfatiza—. Nada de esto ha sido demasiado. Me ha encantado hablar contigo estas últimas noches. Para no hacerte el cuento largo: se adelantaron algunas cosas y volaré a Chicago mañana, un día antes de que tú llegues. Todo es tan jodidamente… —se detiene, inhala bruscamente por la nariz—. Es una mierda. El momento es una mierda y luché contra ello, de verdad que sí, Bell. Pero no puedo no ir —dice, viéndose jodidamente triste—. Me sacarán del proyecto y no puedo permitirme perderlo.
—Lo entiendo. —En serio. Pero sigue doliendo. Sé que no es su culpa; no tiene el control. Y es su carrera. El momento no es ideal, pero lo haremos funcionar—. Está bien. Podemos vernos en otro momento. Cuando vuelvas, por ejemplo.
—¿En un mes? —murmura, no se ve convencido.
—Seguro —digo, intentando mantenerme positiva, a pesar de que quiero romper en llanto—. Qué tanto es otro mes, ¿cierto? —Incluso al decirlo, no me lo creo. Un mes es mucho. Un mes es prolongar nuestra inevitable conversación sobre lo que queremos y necesitamos. Prolongar nuestra reunión. Todo se sigue sintiendo tan frágil. Un mes entre ahora y entonces podría cambiar muchísimas cosas entre nosotros. Pero lucho por no mostrar que estoy preocupada, porque estoy intentando tener fe, intentando no dudar de nosotros como lo hice antes—. Todavía podemos llamarnos por FaceTime —añado, encogiéndome de hombros.
—No es lo mismo.
Me muerdo la lengua, luego lo digo:
—Si eventualmente regresamos, así sería todo el tiempo.
—¿A qué te refieres?
—Tendríamos que depender de FaceTime y viajes esporádicos que podrían cancelarse. O sea, esta sería nuestra realidad.
Tal vez fue la peor cosa que pude haber dicho porque no se ve feliz. Para nada.
—Pero en unos meses ustedes tendrán una locación de trabajo en Santa Barbara. Entonces… estaríamos a dos horas de distancia.
—No necesariamente voy a trabajar ahí —digo con cuidado—. Sería lo ideal, claro. Pero la compañía no puede trasladar a todo el personal de Seattle.
—No estoy hablando sobre el personal de Seattle; estoy hablando sólo de ti —dice, frunce el ceño—. ¿Seguramente no sería un problema que te trasladaran si se los pides?
—Supongo que asumí que contratarían a un equipo totalmente nuevo.
Su cara cae.
—¿Ni siquiera has preguntado sobre trasladarte?
—O sea… ¿lo has hecho tú? —pregunto con tristeza.
Niega con la cabeza, apartando la mirada.
—No; porque ni siquiera sé qué estamos haciendo.
—Tampoco yo. Es por eso que no había mencionado nada sobre trabajar en California. ¿No crees que necesitamos tener una conversación de verdad antes de que cualquiera de nosotros vea la opción de hacer un cambio permanente?
Cuando exhala, se ve más frustrado que antes.
—Es que esto es tan… jodidamente de mierda.
—¿Estás enojado conmigo? —murmuro.
—No contigo. Estoy enojado con la situación. Me molesta que tengo que irme mañana y no podré verte —murmura con tristeza—. De verdad quería verte. Necesito verte.
Su desesperación tira de mi corazón.
—Lo sé. También tenía muchas ganas de verte.
—Lamento que nuestros planes se hayan jodido.
—No es necesario. Está bien. —Sacudo la cabeza y le ofrezco una sonrisita de esperanza—. Haremos un nuevo plan. En cuanto a trasladarme… lo investigaré. Intentaré conseguir algo de información esta semana. ¿De acuerdo?
—De acuerdo.
La conversación se volvió tensa después de eso. Ambos estamos deprimidos, demasiado tristes para mantener la farsa de que estamos bien, así que terminamos temprano la llamada. Le deseo un buen vuelo y él extiende el sentimiento.
La noche siguiente, él no llama. Y tampoco lo hago yo.
XXX
—No podré ver a Edward esta semana como habíamos planeado —le digo a Emily.
—¿Qué sucedió?
—Voló a Chicago el día de hoy. Mierdas de trabajo… no sé. Apesta.
—¿Cómo reaccionaste al repentino cambio de planes?
—Creo que bien. O sea, lo entiendo. Está fuera de su control. Fuera de mi control también —pauso, bebiendo de mi agua—. Él estaba muy molesto. Detesté verlo así.
—Estoy segura que quería verte.
—Lo sé. Aunque medio discutimos, o sea… creo que él estaba asumiendo que yo me mudaría a California, a pesar de que todavía no hemos hablado sobre eso.
—¿Quieres mudarte?
—No estoy en contra de hacerlo eventualmente. Sólo quiero estar en un lugar saludable con él antes de hablarlo.
—¿Sientes que no estás en un lugar saludable?
—Tampoco estamos en una mala posición, pero… no sé. Creo que esa conversación necesita suceder en persona, y ahora está retrasada.
Emily asiente cuidadosamente.
—Pues creo que estás siendo sabia al no saltar directamente en una dirección. Estás mostrando flexibilidad con los cambios repentinos de planes; no se lo reclamas a Edward ni a ti. Creo que estás mostrando un maravilloso progreso, Bella.
—Gracias.
—¿Pudiste escribirle esa carta a Renee? Sé que en las últimas semanas has estado batallando con eso.
Sonrío con timidez.
—Luego de qué, ¿diez intentos? Sí. Escribí algo.
—¿Te gustaría compartirlo? ¿O guardártelo para ti?
Suspiro, retuerzo las manos con nerviosismo.
—Puedo intentar leerla. —Agarro la carta que traje conmigo y la desdoblo hasta que tengo de frente la hoja arrugada—. Renee —digo en voz alta, ya estoy sintiendo las emociones inundar mi pecho—. He pasado mucho tiempo pensando en qué decirte. La verdad es que en realidad no sé cómo me siento. Estoy dividida entre sentirme herida porque te fuiste, con el corazón roto por saber que claramente no fui suficiente y agradecida porque no estuviste cerca para joderme aun más; esas son tus palabras.
»Durante la mayor parte de mi vida, no sentí que fuera suficiente. Pase tantos años intentando agradarle a la gente para sentir algún tipo de aceptación, cuando todo lo que de verdad quería era sentirme aceptada y amada por ti —murmuro, se me rompe la voz—. Resulta que aceptarme y amarme yo misma se siente infinitamente mejor que tener tu aprobación. Sólo me costó veintisiete años llegar aquí y todavía no termino el recorrido. Pero se siente bien empezar a reconocer por qué soy de la forma en que soy. —Agarro un pañuelo para limpiarme los ojos—. Nunca sabré quién pude haber sido si te hubieras quedado. Solía sentir que me habían robado esa identidad, pero ya he dejado de sentir lastima por mí misma. A todos nos toca lidiar con diferentes destinos y este es el mío.
»Pensé por mucho tiempo lo que necesitaba de ti, pero creo que justo ahora la respuesta es nada. Tal vez eso cambiará, tal vez no. Encontré una manera de tener todo lo que necesito sin ti por el momento. Más adelante, cuando no me sienta tan vulnerable, tal vez podamos tener algún tipo de relación, pero tiene que ser bajo mis términos. Por ahora, seguiré trabajando en mí y espero verte a ti también en el mismo camino.
Emily se queda callada hasta que termino. Doblo la carta, bajando la vista a mi regazo.
—Sé que no fue fácil. ¿Cómo te sientes?
—¿Por qué estoy llorando? No estoy triste —digo, sonándome la nariz—. Sólo me siento aliviada. Como si ya hubiera sacado todo. Incluso si ella no sabe todo lo que acabo de decir, reconocerlo para mí misma se siente bien.
Emily me entrega otro pañuelo y hablamos un poco sobre expectativas. Menciono que probablemente debería tener una conversación real con Charlie pronto y ella meramente asiente, dejándome decidir si es o no es lo mejor para mí. Me agrada que ella no me presiona, más bien me guía gentilmente en el camino.
—Pues muy bien. Creo que ya se terminó nuestro tiempo por ahora. Te veré la próxima semana, después de tu viaje.
—Me parece bien.
—Estoy muy orgullosa de ti —me dice con una sonrisa de apoyo en el rostro.
—Gracias. Yo también lo estoy.
XXX
Cuando llego a casa después de la terapia, paso el resto de la tarde empacando y asegurándome de que todo está en orden antes de mi vuelo de mañana. Cuando llegan y pasan las ocho de la noche, y Edward no llama por segunda vez, me deprimo mucho. No he sabido nada de él en todo el día, pero yo tampoco he intentado contactarlo.
Cuando lo pienso y recuerdo cómo terminamos las cosas en el teléfono, no creo que él me esté evitando a propósito porque está enojado o no quiere estar conmigo. Está claro que ambos estamos heridos por el repentino cambio de planes, así que intento no estancarme mucho en eso. Si para mañana en la noche sigo sin saber de él, le llamaré para ver cómo está.
Estoy a punto de acostarme cuando veo su sobre encima de mi cómoda. Vacilo. He tenido la idea de leer su carta sólo cuando esté lista, pero eso se siente muy esquivo. Con todo el progreso que he tenido recientemente y con Edward siendo parte de mi vida de nuevo, creo que merezco saber qué me dijo hace meses. En este momento, confío en que puedo manejar lo que sea que hay ahí.
Agarro el sobre y me subo a la cama. Respiro profundamente y abro su carta.
Bella,
Esta es una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida.
Me he acercado a tu puerta en varias ocasiones, pero me he tenido que detener. Escucharte llorar me está matando. Pero me pediste que no te hiciera pasar por otra despedida y todo lo que tengo es mi palabra. Así que por eso te estoy escribiendo esta carta.
Me odio por irme. Más que eso, odio que creas que este soy yo dejándote a ti. Nunca haría eso, no como Renee. Espero que un día puedas darte cuenta que no todos en tu vida te lastimarán de la forma en que ella lo ha hecho. Si de mí dependiera, sabes que las cosas no estarían así entre nosotros. Pero también tengo que hacerme completamente responsable de crear este desastre. Me doy cuenta que dije que no dudé de nosotros, pero sí lo hice. No estaba seguro de que tú pudieras manejar la verdad, así que te la escondí. Y lo siento. Siempre lamentaré eso. Te mereces un hombre honesto y juro que puedo ser eso para ti, si me dejas. No puedo cambiar lo que pasó, pero espero que un día podamos avanzar juntos.
No sé cuando leerás esto, pero espero que sea cuando estés en un buen lugar para verte claramente y entender que te amo muchísimo. Siempre lo he hecho, Bella. No veo que eso dejé de suceder en un futuro próximo. Eres todo para mí. Lo que hay entre nosotros no es efímero – es real. Es por eso que es tan importante que te tomes este tiempo para trabajar en ti misma. Yo también trabajaré en mí. Te mereces sólo lo mejor y quiero darte eso.
Así que esta es la parte donde te dejó la información de mi cuenta de Alaska Airlines y mi nueva dirección. Cuando estés lista, quiero verte. Usa mis millas, compra un vuelo y ven a encontrarme. Te estaré esperando.
Te amo.
Edward.
Y nada, que el sobre contenía una linda carta de Edward diciéndole lo mucho que la ama y que la va a esperar. Me parece una carta muy linda, sobre todo porque Edward acepta que la pelea que tuvieron no fue totalmente culpa de Bella (Yo sé que por ahí andan quiénes opinan que Bella no tuvo la culpa; en lo personal, creo que ambos cometieron errores). Y ya no se van a poder ver en Santa Barbara, parece que les llueve sobre mojado. Esperemos para saber qué hace Bella con esta nueva información.
¡Gracias por sus comentarios! Si están disfrutando de la historia, no olviden dejarme sus reviews 😉
