Esa mañana Draco se levantó antes que él, lo primero que hizo fue mirar hacia su cama y no le vio.

Por un segundo pensó que se había ido, pero una rápida mirada al apartamento le bastó para localizarlo en la cocina.

Se levantó y estiró perezoso. Sonrió de lado al recordar cómo Draco salió todo digno del baño sin mirarle tan si quiera. Era tan, pero tan cabezota. Aún así Harry no iba a rendirse.

Se acercó despacio a él, y se colocó sobre su hombro aprovechando que estaba levemente inclinado para mirar lo que estaba preparando.

Un delicioso cuenco con fruta cortada; perfectas, simétricas, tan Draco.

―Perfectas―dijo Harry para después besarle en esa misma postura la mejilla.

Draco no dijo nada pero apretaba el cuchillo de tal modo que Harry prefirió retirarse sutilmente para entrar al baño sonriendo.

El ceño fruncido de Draco durante todo el día solo le divertía, ¿no sería más sencillo ceder? No, él tenía que sentarse allí todo malhumorado porque el chico que le gustaba le correspondía. Una maldición, por supuesto.

―Draco, ¿quieres que hagamos ejercicio juntos?―le propuso, por mucho que le gustara y quisiera tentarle también se aburría mucho teniendo que estar así, casi sin hablarse y con Draco evitándole.

―Podemos jugar a algo, si quieres.―La mirada asesina que le lanzó le quitó las ganas de jugar a nada, prefería conservar todos sus miembros.

Así que otra tarde más de mutismo y miradas asesinas, si supiera que gustarle a otra persona acabaría en eso... Este Draco le recordaba mucho más a su antiguo compañero de escuela que le hacía la vida imposible. Y pensar que eso era porque estaba enamorado de él, lo hacía todavía más loco.

Sin embargo, a veces le pillaba mirándole con un anhelo que le hacía querer tirársele encima y no dejar de besarle y abrazarle.

El ambiente se estaba volviendo opresivo y por mucho que a Harry le gustara jugar con fuego, tampoco era un suicida.

Fue a darse una ducha, más por quitarse un rato de en medio que por otra cosa.

Estaba enjabonándose tranquilamente cuando la puerta del baño golpeó la pared y casi se cae del susto.

En la puerta estaba Draco, mirándole con más hambre de la que nadie debería tener en un lugar tan lleno de vaho.

Se quitó la ropa a tirones y Harry empezó a ponerse realmente nervioso. ¿Qué mierda le pasaba? No podía verle bien sin las gafas y con el vaho, pero a medida que el rubio se aproximaba se percató de lo enfadado que parecía y lo empalmado que estaba.

En un extraño instinto de supervivencia Harry se cubrió a sí mismo.

―Vale, lo has conseguido―decía Draco andado hasta Harry y metiéndose en la pequeña ducha.

―Sal de aquí, no te he invitado a entrar―dijo Harry.

―Yo creo que sí―le arrinconó Draco―¿no es esto lo que llevas estos días queriendo provocar?

Harry se apartó el agua que aún seguía cayendo de los ojos, Draco estaba muy cerca.

―No así.

Hasta el momento Draco había mantenido la distancia en su zona baja, la eliminó completamente clavando en su cadera su erección.

―La nata, el show de la toalla, las posturas durante todo el día, los besos clavándote a mí―enumeró Draco y Harry comenzó a arrepentirse de todas aquellas tonterías―y la puerta del baño abierta.

―Yo no la he dejado abierta―se quejó, porque era culpable de todo lo demás pero no de dejar la puerta abierta.

―Ya no puedo más.―Podría ser excitante, podría haberlo provocado, pero a Harry no le estaba gustando el rumbo que estaba tomando todo aquello. Él no era una derrota y no le gustaba la mirada de Draco.

―Vete―le dijo apartándolo, pero Draco solo se le pegó más.

―Ya no.

―Oh, claro que ahora sí.―Se enfadó Harry.

Draco le atacó el cuello arrinconándole de nuevo y Harry le sacó de la ducha de un fuerte golpe.

Y con una toalla salió él del baño.

Estaba empapado y enfadado; sí, quería a Draco y lo quería así, pero por los motivos acertados y no con toda esa rabia. No había imaginado su primera vez así.

―Harry.―Draco no había tomado ni siquiera una toalla, pero su rostro estaba mortificado.

―Quizás tengas razón y lo mejor sea que jamás estemos juntos―reconoció Harry tristemente.

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Ay, este giro no me ha gustado mucho, pero las que me conocéis de otras historias sabéis que estos vienen y no me puedo resistir a ellos.

En fin, menuda mezcla.

Hasta el próximo capítulo.

Shimi.