Presentarse al banquete de esa noche tomó bastante valor de su parte mientras se alistaba, pero dar la cara sabía era algo que tenía que hacer. Lady Rose tirando miradas en su dirección mientras la ayudaba a vestir le dejó notar que la jovencita también tenía sus dudas. Cuando entró en el salón lo hizo como normalmente lo haría, inclinándole la cabeza a aquellos conocidos y pretendiendo no fijarse en que llamaba la atención a su paso. Evadiendo por completo la existencia del Dominio. Se esperaba una velada silenciosa e incómoda por parte de incluso sus asesores y lords, pero cuando llegó hasta la mesa del Norte vio que a su lado se habían situado Lady Wylla, y Lady Cromwell, lo que la hizo descansar y les sonrió con agradecimiento.

Mientras la noche transcurría entre conversaciones con las dos ladies quienes evidentemente querían distraerla, notó la ausencia de su hermano y su Guarda, la de Lord Humfrey, las miradas de molestia que recibía por parte de la mesa del Dominio, la sonrisa burletera de Lord Bronn en aquella mesa cuando accidentalmente cruzaron miradas, el príncipe que no se dignaba a mirarla, Olive le inclinó una copa de vino con una sonrisa socarrona, su tío Edmure también tuvo el mismo gesto, aunque no la sonrisa. Se sorprendió y brincó de su asiento cuando sintió que alguien le puso las manos en los hombros y la besó en la cabeza, al girarse se encontró con su primo Robyn.

"Prima," le dijo simplemente, no retirando sus manos. Seriamente se inclinó y le dejó otro beso en la cabeza.

A Sansa le sorprendió e incomodó el gesto cariñoso, y disimuladamente miró hacia Lord Royce quien le asintió. Este era el juego, estaban jugando sus roles, "Primo." Le contestó a su vez y vio a Lady Cromwell retirándose de su asiento para él tomarlo instantes después. Esta muestra de afecto era para dejarle ver a la sala que su familia no le tenía en contra su decisión, que la apoyaban. Bajamente le agradeció a Robin por seguir el juego, y silenciosamente lo hizo para quienes lo instruyeron para esto. Ahora solo esperaba que no fuera a decir algo incorrecto que llegara a oído de sus súbditos. Fingió hablarle en confidencia bajamente, imitando otro cariño al posar sus manos sobre las de él, "Siento mucho la vergüenza a la que he sometido a la familia. Créeme que no fue la intención."

"…Tuviste tus razones." Su esposa lo había instruido en cuanto a ser respetuoso y entendible, aunque al mismo tiempo mostrar cierta insolencia juvenil y afectuosa, le sonrió, dándole dos palmadas suaves en las manos, "Y ciertamente te deja mejor parada haberlo anunciado tú que él."

"…Lord Humfrey es una buena persona."

"Lo debe de ser, si el mismísimo Rey también dijo lo mismo."

De repente Sansa notó otra presencia a las espaldas de Robin, y vio a su tío Edmure llegando hasta ellos. Y Robin era fácil de manejar, lo mismo no podía decirlo de su tío…

"…Sobrina..." Edmure no estaba tan seguro de querer jugar el papel de entendimiento que le habían dado, pues le había parecido de muy mala clase la actitud de ella. Aun así tomó asiento a su lado por unos meros minutos, dejando que Robin y ella prácticamente hablaran y él metiéndose de vez en cuando a la conversación un tanto juvenil. Y fingió, fingió que no le tenía en contra su decisión, más había decidido no decirle lo que en verdad pensaba porque su sobrino el Rey le había dicho que no conseguiría nada con ello más que predisponerla, y predisponer a los Lords de ambas regiones. Y confrontaciones entre dos regiones tan unidas no era lo que necesitaban dado lo que se avecinaba. Además, el disgusto entre el Norte y las Tierras de los Ríos daba a que el Dominio se sintiera en derechos de talvez querer demostrar lo mismo para con el Norte. Y el Norte entero no tenía por qué pagar por los errores de Sansa.

Edmure incluso pudo ver el alivio en la mirada de ella cuando decidió retirarse, y minutos después desde su mesa vio con reprobación a Robin pasándose en su papel, dejándole un beso en la mejilla y sonriéndole antes de despedirse. No estaba seguro si su sobrino se estaba aprovechando de la oportunidad o si en verdad había decidido jugar el papel.

La última sorpresa de esa noche la trajo Ser Brienne, uniéndose a Sansa después de que se retiró de la celebración. Preguntándole como se encontraba mientras caminaban hacia los aposentos reales y tenían una corta conversación sobre qué la había hecho echarse para atrás. Brienne siendo entendible con ella, como se lo había esperado. La sobrecogió cuando sacó un pequeño pergamino y se lo entregó, por el más corto de los instantes se imaginó una nota de parte de Podrick, pero se sacó aquello de su mente casi de inmediato. Brienne no se prestaría para ello, ni Podrick tampoco le escribiría tan pronto. En su presencia abrió la nota que no llevaba sello alguno, letra impecablemente femenina, aunque apurada.

'Me tomé la molestia de escribirle a Arianne Martell sobre la negociación que la Reina quiere implementar con Dorne, pues encuentro la idea fascinante y sospecho que ella no la dejará pasar. También espero que si esta negociación se da las dos me dejen al margen de ello.

P.D. felicitaciones por las garras, no me imaginé lo de anoche viniendo de alguien tan propia como lo es usted.'

Sansa volteó el papel buscando por alguna firma o marca, pero no encontró nada, aunque sospechaba de quien provenía la nota.

"Olive, la esposa del príncipe me pidió que se lo entregara," Vio a la Reina sorprendida, "…Está bastante impresionada…con su actuar." Había estado impresionada y burlándose, lo que no le había agradado a Brienne, "…Quiere que sepa que no está de acuerdo con la decisión que su esposo tomó."

"Y asumo que por debajo de cuerda recogerá las ganancias con Arianne Martell, si esta negociación se llega a dar." Le comentó y la vio encogiéndose de hombros. Y Sansa sabía que era contraproducente, pero ya no estaba dispuesta a hacer aquel intercambio gratuitamente y por unos meros bultos de semillas. De alguna parte tenía que salir el dinero para pagar el interés que el Dominio seguramente le ejercería al Norte en un par de años, eso o buscar comercio en Essos, aunque como iban las cosas con el plan de su hermano sabía que aquello estaba fuera de cuestión. Sansa se desvió hacia un balcón, haciendo a sus Guardas esperarlas afuera, "Ser Brienne, usted no cree que vayamos a ser atacados, ¿cierto?"

Brienne frunció el ceño, "No, mi señora. Su hermano…a veces tiene presentimientos que no llevan a nada." La mayoría de las veces, a decir verdad, "O sueños que no sabe leer."

"…Mmm…" Sí había llevado a algo cuando se dio lo de su ataque.

"¿Y cómo sabe que yo no creo que seremos atacados?"

"Ser Podrick me dijo que la invitó a la salida que tuvimos ayer. Y donde usted tuviera sus dudas me hubiera advertido no salir."

Eso era verdad, "En parte fue irresponsable no haberme negado."

Sansa no dijo nada, girándose hacia el horizonte de nuevo. Quería saber a qué se había referido Lord Humfrey con Podrick traicionar a su familia, pero no había muchas personas a quien hacerle el cuestionamiento. Ni siquiera a Ser Brienne para no llamar la atención. Lo que sí sabía era que a pesar de sus palabras había visto a Podrick llevándose con la delegación de las Tierras del Oeste y sus primos en excelentes términos, y aquello se lo decía todo.

Al llegar a su habitación buscó el pergamino que le había escrito a Podrick y decidió quemarlo. Hacer lo que él le había pedido de no volverlo a buscar, y concentrarse mejor en cómo iba a sacar al Norte de este problema en que lo había metido.

En los próximos días Sansa también notó que la jugarreta por parte de Robin también funcionó, pues, aunque estaba segura de que la gente seguía hablando a sus espaldas su reputación y la del Norte no se habían llevado un golpe, todavía.

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Mientras tanto fue Podrick quien pasó los primeros desastrosos días prácticamente no saliendo de los aposentos privados del Rey, ni de los Guardas. Incluso cambió turnos para saltarse toda reunión social y mejor hacer su trabajo en cuidar los aposentos del Rey en la madrugada.

Había decidido mantener su decisión final, y no buscarse dolores de cabeza, ni más despechos. No acercársele, aunque más de una vez había estado tentado al verla caminar a la lejanía.

Mantenía informado mayormente por Lord Bronn, quien le decía que los Lords del Dominio estaban enojados por el rechazo y humillación, y que ella parecía tener la cabeza puesta en el Norte pues no dejaba de estar de reunión en reunión y afianzando relaciones y negociaciones que algunos veían como oportunistas. Lord Humfrey había dejado el castillo; lo que le había dado la mano ganadora a ella en toda esa situación, pues la mayoría de Lords esperaban que fuera ella quien se marchara a pasar la vergüenza y humillación al Norte. Podrick así quisiera no se podía mantener del todo al margen, y lo mejor por hacer era esperar que ella le escribiera desde el Norte, porque algo le decía que esa sería la forma de proceder de ella.

La conocía.

Por eso fue toda una sorpresa cuando un amanecer, terminando su turno como vigilante, marchó a su habitación para encontrarse con la silueta de una mujer en la oscuridad. Al principio lo tomó como una broma de mal gusto de Bronn y simplemente le dijo que se marchara. Pero al la mujer colocarse en pie y acercarse más a la luz de la luna que se filtraba por la ventana la reconoció de inmediato. Había crecido, "Se está exponiendo a habladurías al venir a buscarme." Le advirtió simplemente a Lady Rose, quien le señaló hacia la capa sencilla y oscura que se encontraba sobre una mesa. Podrick encendió una vela mientras hablaba, "…Márchese, no estoy interesado en nada de lo que tenga por decir."

"Ella no sabe que estoy aquí." Le dijo explicándose, "Vine por cuenta propia."

Podrick exhaló, "No tengo interés alguno en salir a buscar a su Reina, así que se puede marchar tranquilita por donde vino, Lady Rose."

Se encontró exhalando en frustración, no gustándole como él la trataba y no le daba tiempo para explicarse, "Mire, usted a mí no me cae bien, ya se lo he dejado saber–"

"–No hay necesidad de repetirse–"

Habló de corrido, al mismo tiempo que él, "–Pero ella a usted lo quiere. Es la única persona que he visto la hace…feliz." Lo vio impactado por sus palabras tan directas, así que se apuró, "No sé qué sucedió entre ustedes en Invernalia–"

"–Nada sucedió"

"–Pero ella estuvo feliz por un tiempo, incluso después de que usted se marchó se le notaba el cambio. Al menos yo lo notaba. Ya no estaba tan triste como antes." Tomó aire para proseguir rápidamente, "No sé qué sucedió aquí entre ustedes, pero sé que ella le escribió una nota hace unos días, aunque en vez de enviarla la quemó. La leí sin su autorización. Se disculpaba profusamente por lo sucedido, por lastimarlo, por irrespetarlo, aunque no fuera su intención. Habló de lo feliz que estuvo en esa playa, tanto que olvidó por completo que se reuniría con el Rey a hablar de su compromiso." sus palabras las dio en una retahíla larga y apurada, él tan sonrojado como ella, aunque en el caso de él seguramente no por la falta de aire en sus pulmones.

Podrick no se creía que esto estuviera pasando, que la jovencita estuviera al tanto de todo, que los hubiera descubierto, ¿Qué viniera a hablar por Sansa? Y por otro parte no podía dejar de pensar con cierta molestia que las palabras en aquella nota no eran muy diferentes a las disculpas que ya le había dado a la cara. Se quiso demostrar no estar afectado, "Entendido…ahora márchese."

"Esa noche estuvo tan triste, nunca la he visto llorar tanto, y créame que la he visto mal, pero esta vez fue diferente–"

Esta vez fue él quien se le adelantó a ella, "–Lo siento por ella, Lady Rose, de una forma que sólo ella puede entender, más usted está actuando sin su consentimiento. Ella ya tomó una decisión, así como yo tomé la mía. Y yo ya me encuentro en paz con lo sucedido–"

"¡Ella también! Nunca le he visto tan calmada como en estos días, tan en paz. Y no deseo que nos marchemos sin que usted la disculpe y arreglen las cosas…como una amistad, por supuesto."

"…Por supuesto."

"No le pido mucho, sólo hable con ella para que cuando regresemos al Norte...no se revierta a sus tristezas, por favor."

"…Sí me pide mucho." No la quería ver ni en pintura, tanto como quería hacerlo. Le señaló hacia la puerta, "Márchese." La vio exhalando, como queriendo insistir más y Podrick le sacudió la cabeza. De inmediato la vio colocándose la capa en silencio, cuando la vio cubriéndose la cabeza y el rostro decidió hablar, "Dígale a Sansa," de inmediato la vio mirándolo por sobre el hombro, como sorprendida por atreverse a llamar a la Reina por su nombre, "que Lord Cromwell y lady Wylla me han mandado a buscar con ahínco…otros lords del Norte también." Los había estado evadiendo. No quería escuchar lo que tendrían por decirle, ya se lo imaginaba.

Lady Rose preocupada lo consideró, tras unos momentos se descubrió la cabeza nuevamente, "…El Norte entero sospecha lo de ustedes, más que sospecharlo lo dan por sentado así ella defienda que lo que tienen es solo una amistad." Ahí lo vio tensándose, quedándose inmóvil, "Los lords han estado sobre eso desde que ella se marchó del Gran Salón siguiéndolo la víspera de su partida de Invernalia. No sé si está al tanto de que mientras usted estaba aquí calmadamente viviendo su vida, ella estaba allá ignorando y desmintiendo las habladurías que le llegaban desde todas las direcciones," verlo aun inmóvil sin reaccionar la hizo pujar con cierto desdén, hombres. "…Tampoco sé si está al tanto de que hace unos días en frente de sus asesores, lords y ladies ha cerrado definitivamente la posibilidad a un matrimonio en un futuro. De una familia. Eso le puede costar la Corona…Está equivocada y todos lo sabemos."

Podrick ni siquiera se sentía estar en su cuerpo en el momento tras el impacto inicial, ni siquiera sabía a qué –de todo lo que ella le acababa de decir– prestarle mayor atención. Su cuerpo se sentía liviano, el corazón se le quería salir del pecho, y su cabeza, su cabeza estaba embombada, "¿Y qué espera usted que yo haga de esta conversación?" se encontró susurrando impactado.

¿No era obvio? "…Si ella lo escucha como lo hacía en las conversaciones que tenían en el Norte, creo que usted puede hacerla ver su error."

Sabía que la jovencita no tenía interés de hacer dobles sentidos, pero él no pudo dejar de buscarlo irrealistamente, "…Estoy bastante seguro que para ahora ya el Rey habrá tratado de hacerla entrar en razón, y con más éxito del que yo podría tener."

Lady Rose se quedó mirándolo, por alguna razón se había esperado convencer a Ser Podrick fácilmente, "Háblele usted de Lady Wylla y los Lords. Ella no puede saber que hablé con usted. Incluso yo no debería de saber que se negó a una familia propia." Se volvió a colocar la capa sobre la cabeza y fue a abrir la puerta, pero él se le adelantó, saliendo, fijándose en todas direcciones y haciéndole una seña para que se marchara.

Al quedarse sólo se sentó en la cama, pensativo como lo había estado en los últimos días. Más en los últimos días con el distanciarse de la situación la angustia se le había hecho más llevadera que hasta la desazón había desaparecido. "Maldita sea." Se dijo sintiendo que otra vez era metido en toda esta situación pues Lady Rose sí tenía razón en que ella estaba cometiendo un error.

Él sabía muy bien cuánto en verdad Sansa deseaba una familia, así que no creía del todo de que cerrara las posibilidades a un matrimonio, pero también sabía cuan fuerte era su temor a uno. Y eso lo llevaba a que estaba confundida, que no se había decidido del todo así le dijera a sus asesores y lords que no se echaría para atrás.

Quería decirse que no necesitaba irla a buscar, pero lo hacía, bastante, y que masoquismo el suyo. Mentiría si dijera que no quería escuchar de ella lo que en verdad sucedió esa noche. Que le explicara lo que la llevó a tomar aquella decisión tan precipitada de terminar su compromiso. Pues quisiéralo o no aquella decisión y su forma de actuar iba en contra de todo, todo, lo que ella era como Reina.

Familia, deber, honor.

Una vez le había dicho que trataba de vivir en cuanto a las palabras de la Casa Tully, pero que por más que quisiera a veces no lo lograba. Bien, pues se había ante puesto a su familia, ante su deber con el Norte quien se vería beneficiado enormemente con una alianza con el Dominio. El honor él no veía que lo hubiera traicionado, pero suponía ella sí lo vería así al faltar a su palabra con el prometido…O a base de las artimañas que se vio obligada a realizar para que éste no sacara sus trapitos sucios a relucir. Podrick no estaba ciego por sus sentimientos por ella, y la sabía capaz de mucho cuando lo veía necesario. Y sospechoso era que Lord Humfrey calladito hubiera empacado sus maletas y marchado sin ninguna palabra.

Aún miraba por sobre su hombro, esperándose algún ataque llegar de repente por parte del hombre y su familia, pero ya algo en su interior le decía que no era necesario.

De un momento a otro se encontró nervioso de la anticipación de irla a buscar, miró su reloj y era tarde, pero se encontró discutiéndose consigo mismo si actuar o no.

No necesitaba problemas para sí mismo, ni para ella, sabía que lo mejor era llevar la fiesta en paz ahora que sabía de las habladurías en el Norte. Lo mejor sería mantener una correspondencia escueta con ella cuando regresara al Norte.

Era un idiota. El más grande de todos si se le pasaba por la mente buscarla.

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Habladurías, habladurías, todo eran habladurías.

Estás empezaron entre los Guardas y soldados, una mujer había dejado la habitación de Ser Podrick Payne en medio de la madrugada. Esas habladurías se expandieron entre ciertos círculos, pues el cargo de él no le permitía aquellas relaciones públicamente, y por compañerismo, talvez solidaridad masculina o lealtad, los comentarios llegaron sólo a oídos de sus más conocidos.

Cuando Bronn lo escuchó aplaudió altamente y se carcajeó, "Ya sabía yo que no se podría resistir por mucho más." Y nada para sacarse a una mujer de la cabeza como otra mujer, o eso había escuchado.

Para cuando los murmullos llegaron –cuidadosamente– a los oídos de la Reina gracias a Lord Tyrion simplemente levantó una ceja, "Puede estar tranquilo que no fui yo. Pasé toda la noche en vela, y reunida con mis asesores y varios lords incluidos Lord Manderly y Lord Royce." al menos tenía testigos. Y en otra oportunidad no habría dado razones, pero comprendía porque Lord Tyrion necesitaba seguridad de ello tras todo de lo que la había sacado. Y decidió ignorar la molestia y decepción al mismo tiempo que dudaba de aquella acusación.

Tyrion tomó en el cambio de compostura en Sansa, la vio obviamente conteniendo sus emociones. Sin más palabras llevó su copa a la de ella y bebió de la propia tras hacer un brindis, "Eso es bueno. Ayuda a dejar atrás lo sucedido entre ustedes."

Sansa no contestó, ignorando las siguientes palabras del Lord quien se embarcó en una diatriba en cuanto a emociones, y lo sabía un tanto bebido si estaba hablando de emociones. En todo caso ignoró su voz, perdiéndose en sus pensamientos, encontrándose de repente en blanco y sin sentir nada. Cuando volvió a si misma Tyrion también se había quedado de la misma forma que ella, perdido talvez en recuerdos. "…Podrick no traicionaría el juramento al Rey." Dijo segura de ello.

"…Entonces usted no sabe lo necesario que a veces es sacarse a una mujer de la cabeza, del corazón." La vio apretando la mandíbula, y no era que quisiera predisponerla, sus palabras simplemente eran verdad.

Tras esas palabras se sintió decepcionando nuevamente, pero conocía a Podrick y dudaba de aquel rumor. No se quiso dejar convencer,"…En todo caso, no creo que esa forma sirva de a mucho." Murmuró, con el borde de la copa aun en sus labios.

Notó el sonrojo de ella aumentar, ya no solo por el vino, "…Nada se pierde en intentarlo, ¿no?"

Su honor como Guarda. Sansa de repente se sintió maldadosa, "¿Es esa una invitación, mi lord, para yo hacer lo mismo?"

Lentamente se giró hacia ella, sorprendido, y le levantó las cejas conteniendo su burla hasta que no pudo más, "Sansa Stark, ¿dejando su pose de dama educada?" ambos compartieron la broma y tras unos momentos le quitó la copa de vino de las manos, "Creo que mi señora ha tenido demasiado de beber, y aún es muy temprano al menos para usted. Y aunque me agradaría ¡oh tanto! Escuchar más de este tipo de comentarios indecentes de su parte no creo que su hermano lo venga a aprobar."

Le quitó la copa de la mano nuevamente, aunque ya su cabeza se empezaba a sentir afectada ante el vino, "Bran no tiene por qué aprobar algo o nada de mi comportamiento." Sabía que mentía.

"Dicho como toda una Reina." Continuó con el juego.

"…Usted vino a mí porque creyó que yo era aquella mujer, así que definitivamente no es la primera vez que piensa en mí dejando mi pose de señora educada." Le dio el último sorbo a la copa.

"Cuidado en cómo se expresa mi señora." Le continuó sonriendo, casi conteniendo la gracia ante lo que iba a decir, "No sabe cómo pienso de usted dejando su pose de señora educada al ser incitada por Ser Podrick Payne, de todos los hombres." Como se imaginó la hizo avergonzar e incomodar. "¿Dígame, sabe cuál es el sobre nombre amistoso que Bronn y yo le tenemos a Ser Podrick?" Y si ella no iba a dejar de beber al menos con este tipo de comentarios la incitaba para que se marchara, ojalá a tomarse un descanso.

"…¿No estoy segura de querer saberlo?..."

"¡Perspicaz de usted!" respondió, colocándose en pie y vio ella hizo lo mismo, así que la guio hacia afuera de aquella sala. Fijándose en su caminar de que no estuviera tan afectada por el alcohol. Y no parecía estarlo mucho. El que no la conociera ni lo notaría.

Sansa era cuidadosa con su paso pues sí se encontraba un poco mareada. Miró por sobre su hombro y vio a las dos ladies con quienes se acababan de cruzar chismoseándose entre ellas. "…¿Sabe que mis lords aún desconfían de usted y de nuestra amistad?" decidió preguntar tras unos momentos mientras hacían el camino por el pasillo junto con su Guarda.

"No solo los suyos mi señora. Un lord del Dominio hizo un comentario…"

"¿Ah? ¿Qué les dijo?"

"¡Que ya quisiera yo!" la vio girándole los ojos.

Después de despedirse de Tyrion decidió sacarse el malestar de su sistema con un par de vasos de agua, evadiendo el pensar en Podrick. Y después de tomarse un corto descanso regresó a sus reuniones interminables y a las de los Seis Reinos.

Más lo que pudo ver a lo largo de esa tarde y noche fue que aquel chisme sobre Podrick no se propagó, pues se imaginaba a Lord Harry como el primero que trataría de restregárselo en la cara, y eso no pasó. Cabía notar, que el Lord parecía bastante decepcionado de sus acciones y decisiones, y que se dio por vencido con ella pues no asistía a todas las reuniones con sus asesores.

No la sorprendería si renunciaba oficialmente a su cargo en cuanto llegaran al Norte.

Y aquello la molestaba.

No creía más en ella. Y no era el único.

Pero sí el que más lo demostraba con sus acciones.

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En la noche al dejar su habitación para ir a presentar su trabajo como Guarda, le llamó la atención como sentía a soldados dándole palmadas en el hombro y sonriéndole, más no cuestionó nada porque iba en un apuro pues llegaba tarde hacia a los aposentos reales. Entró corriendo, perdiendo su velocidad en la ante sala.

La mayor parte de la madrugada anterior se había estado discutiendo en irla a buscar, pero se había resistido así todo su ser le dijera que lo hiciera. Y cuando la vio llegar esa noche a tratar algo con su hermano ambos se mantuvieron la mirada al encontrarse de improvisto, su corazón apurándose, y sonrojándose mientras trataba de ignorar a los asesores de ella quienes lo estudiaban con curiosidad y ella después de notarlo pasó a ignorar a todos en la sala, incluido él.

Lord Cromwell y un par le inclinaron la cabeza como saludo. Lord Harry pareciéndose querer tirársele encima de un momento a otro. No era como si quisiera provocarlo, pero en una de esas ocasiones en que sintió al hombre quedársele mirando fijamente le devolvió la mirada, desafiantemente inclinándole la cabeza como saludo y forzándose a sí mismo a suprimir una sonrisa cuando éste le evadió la mirada enardecido.

Al terminar la reunión ella abiertamente se quedó mirándolo mientras sus asesores se entretenían con despedirse del Rey, y Podrick se esforzó por mantenerle aquella mirada mientras la veía con ganas de decirle algo. No quería sentir todo su ser reaccionando ante ella en una mezcla confusa y enmarañada de enojo, decepción, y añoro, pero lo hizo, y apretó espada fuertemente ante aquella mirada afectada, y sí, necesitaban hablar.

Sus nervios se colocaron de punta y se encontró girándose hacia él y dando dos o tres pasos en su dirección, cuidadosa de sus movimientos, de su voz, "¿Qué le pasó en la mano?" había notado dos dedos vendados al flexionar dicha mano sobre el pomo de la espada.

Podrick se sorprendió a que le dijera la palabra o su atención con las cosas como estaban, miró hacia el Rey y se encontró a absolutamente todos mirando hacia ellos. "Un accidente. Estoy bien." Le contestó, volviéndola a mirar y sin más. Sin darle ninguna importancia a la pregunta o a la respuesta.

A Lord Harry no se le pasó desapercibida la mirada abierta y prolongada que se daban delante de todos. "He notado que Ser Podrick es el único Guarda del Rey que no ha estado usando armadura durante esta visita." y lo había visto una o dos veces con esta puesta pero no más. Su cuestionamiento se lo hizo al Rey. Quien de repente levantó la mirada y se le quedó mirando en blanco por unos cuantos segundos.

No era el primero que le hacía aquel cuestionamiento, pero sabía distinguir en que los otros lords lo habían preguntado por curiosidad y él lo hacía era para echar algo en cara. "…Estoy seguro que recuerda la herida que sufrió protegiendo a Sansa, y que le trajo secuelas…"

Al ver como el mismísimo Rey había ayudado a limpiar el desastre que la Reina proporcionó sin al parecer tenérselo en contra se preguntó si pavimentaba el camino para darle su final feliz con el Guarda. Lo que ya no pondría por sobre el Rey. "¿Un Guarda que no puede usar armadura? No suena prudente, mi señor."

"Lord Harry." Sansa lo advirtió.

Podrick dio un par de pasos hacia adelante, "No necesito de armadura para partirle la cara a alguien, como usted muy bien lo sabrá." Habló sin refrenarse. De inmediato vio que la atención de toda la sala fue puesta en él, todos incluso la del Rey, quien, aunque lo miraba sin emoción alguna sabía que reprobaba su forma de actuar.

Sansa miró a Podrick extrañada, preguntándose si tantas ganas tenía de irse a los puños con alguien que no le importaba ser altanero delante de Bran. Miró a Lord Harry, y lo vio enrojecido y con los puños cerrados. Ella no estaba para ver una demostración de quien era más es una pelea y decidió interrumpirla antes de que esta empezara, "No gaste su aliento ni energías en provocaciones, ni maquinaciones, Lord Harry. El Rey está al tanto de mi historia con Ser Podrick." le dijo, adelantándose a lo que suponía el hombre iba a revelar melodramáticamente ante Bran creyendo que con eso derrumbaría a Podrick. Y ella ya no estaba para aguantar a nadie, se volvió a girar hacia Podrick, inclinándole la cabeza como despedida, "No vaya a hacer nada estúpido." Le advirtió. Luego compartió una última mirada con Bran y se marchó.

A Podrick le sorprendió que ella hablara sobre la historia de ellos delante de los asesores como si nada, y se quedó boquiabierto. Miró a Lord Cromwell quien le mantuvo la mirada por unos instantes, ¿Entonces sí eran verdad las palabras de Lady Rose? ¿El Norte entero ya sabía sobre ellos? Podrick atónito la siguió con la mirada mientras sus asesores la acompañaban.

"Ojos al frente, Ser Podrick."

La provocación de Lord Harry no le pasó desapercibida a El Cuervo de Tres Ojos, y extendió su brazo hacia Podrick sin mirarlo, asumiendo que se detendría en aproximársele al Lord. El Rey habló viendo a Lord Cromwell devolverse hacia la sala tras escuchar a Lord Harry seguir con sus bravatas. "Lo entiendo, Lord Harry, desea lo mejor para el Norte y es desalentador estar al tanto de que la persona más importante para éste parece no querer colaborar." de inmediato vio al hombre pararse más derecho, "Pero que no quiera colaborar de la forma que usted desea, no quiere decir que ambos no tengan el mismo interés. Deje atrás los egos lastimados y los dos comprendan que ella está más segura que nunca de anteponer la razón al corazón." En los dos incluía a Podrick.

"No tengo intención alguna de entrometerme con su corazón." Podrick habló, utilizando cuidadosamente la última palabra. Para el Rey que lo conocía no haría nada de ello, Lord Harry quien lo detestaba probablemente lo vería como él siguiendo enterrando el cuchillo en la herida.

Con la disposición que El Cuervo de Tres Ojos le veía a Sansa para limpiar su error creería que ella también tenía la misma finalidad que Podrick, pero los asuntos del corazón los sabía complicados…los cambios de parecer una inconstancia que no se podían predecir. Y la sabía en su interés de arreglar amistosamente las cosas con Podrick antes de marcharse, y nada más, pues ella misma se lo había dicho. "Lord Harry, coloque su ego de lado y–"

"–Usted no puede enviar a Ser Podrick Payne de nuevo a Invernalia si desea lo mejor para el Norte."

"No tengo intención alguna de hacer aquello," le respondió, tomando en la actitud del hombre, "Más si quiero lo puedo hacer. Soy el Rey." le dijo simplemente, usando esas tres palabras que no le agradaba usar, "Usted es una gran ganancia para el Reinado de mi hermana, ella no lo admite, pero lo sabe, sino créame que no seguiría en su puesto. Y en vez de estar aquí, tratando de tejer redecillas de discordia, o no asistiendo a las reuniones del consejo, debería aplicar lo que predica y anteponer al Norte. Sus conexiones y amistades por fuera de éste es algo que ella necesita en estos momentos. Mi hermana es buena Monarca. La mejor que el Norte podría tener en estos momentos, no olvide aquello." Vio al hombre quedársele mirando fijamente, desafiante hasta un punto, para después marcharse afanado sin añadir nada. Lord Cromwell mirándolo para después disculparse y seguirlo.

El silencio llenó la sala y esperó unos instantes para de reojo ver a Ser Podrick acercarse para seguramente disculparse, "Y usted," Giró su silla de ruedas, "si tanto necesita caerle a golpes a alguien o a algo hágalo en un entrenamiento. Lo necesito en su mejor estado mental para lo que se vendrá." la presencia de Sansa definitivamente no le estaba haciendo bien al Guarda.

Podrick le asintió. Quería pedirle que lo despachara de inmediato a Essos, que lo sacara del castillo mientras ella estaba en éste, pero sabía que aquello no era una posibilidad. Además, si el ataque que estaba previsto se presentaba sabía que se moriría de angustia al no saber qué sería de todos sus conocidos. Ella incluida.

Mantuvo el silencio en la totalidad de su turno, mientras el Rey se reunía con lord tras lord. En lo más profundo de su pecho peleándose con irla a buscar. Ansiedad dándole de tan solo imaginarse a sí mismo dirigiéndole la palabra.

Cuando su turno terminó lo hizo entrada ya la madrugada. Y al salir de los aposentos reales tomó el camino largo y desde la distancia la supo en su habitación pues alcanzó a vislumbrar tres Guardas afuera de su puerta. Con su corazón latiendo rápidamente apuró el paso, desistiendo por irla a buscar, y fue llegando ya a los aposentos de los Guardas que se dio la vuelta maldiciéndose a sí mismo.

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Sansa se despertó cuando escuchó las uñas de Nieve siendo arrastradas contra la puerta de madera que llevaba al balcón de su habitación, en su adormecimiento le tomó un par de segundos darse cuenta de lo que el direwolf la advertía, y no acababa de ponerse en pie para cruzar la habitación en dirección contraria cuando escuchó una voz baja callando a Nieve desde afuera, 'Animal estúpido ve y despierta a tu ama.' Y solo en ese momento fue que cayó en cuenta que Nieve no estaba rugiendo, ni enojado, solo trastrabillando contra la puerta. Lo llamó bajamente a su lado y se cubrió con otra bata delgada mientras se cuestionaba en si abrir o no.

Podrick supo que ella por fin lo escuchó por el simple hecho de que Nieve se calmó. Y esperó, esperó mientras se limpiaba el sudor de la frente y notaba sus manos, y puños de su jubón sumamente sucios. Había creído que arreglárselas para llegar a ese balcón haciendo malabares con la única ayuda de la luz de la Luna se le haría más fácil pero no fue así. Sus piernas aún estaban entumecidas del dolor gracias a un brinco de dos metros que en su vejez probablemente le traería repercusiones. La sabía discutiéndose consigo misma para abrirle pues se demoró demasiado en hacerlo. Cuando escuchó la puerta por fin cediendo se volvió a limpiar la frente del sudor y dio un paso hacia atrás.

Ambos se mantuvieron la mirada por unos segundos, ninguno moviéndose, ni ella para dejarlo pasar, ni él para preguntarle si podía hacerlo. La vio disimuladamente mirando su estado y después asomándose al solar unos metros más abajo de aquel balcón, después de eso un despeñadero hacia el mar que era imposible de cruzar.

En la playa él sí le había dicho que encontraría una forma de visitarla en la madrugada, pensó,también pensando en su obvia falta de seguridad si un ataque se llegaba a dar. "¿Cómo?" No había ninguna forma de que él pudiera subir.

Podrick señaló hacia la ventana alta de una torre en una esquina colindante al perímetro, "Hay un pasadizo que lleva de una sala a la torre." no había subido, había descendido, con el dedo le señaló el camino que tomó, descendió por una columna hasta el solar el cual atravesó y no acababa de señalarle como ascendió al balcón cuando la vio exhalando, dándose la media vuelta e ingresando a la habitación. La siguió, aunque muy bien podían hablar aquí afuera, nadie los vería. Toda esta propiedad era solamente para ella.

Sansa fue por una toalla de mano y la humedeció en una vacija con agua. Caminó hacia él y mientras lo hacía lo vio tomando detenidamente en su vestuario. Continuó su camino, entregándole la toalla con la que lo vio empezándose a limpiar la tierra del rostro, de las manos, incluso del jubón mientras ella trataba de cerrarse más la bata exterior. "Me quería disculpar nuevamente con usted, y en persona. Pero las cosas no están como para brindar habladurías, además no sabía que tan enojado continuaba conmigo." Se explicó.

"…Todavía sigo enojado." Trataba de contener ese enojo hacia ella, hacia todo.

El enojo en la voz y mirada de Podrick era algo que no se podía contener y Sansa vio a Nieve colocándose en pie y caminando hacia ella. Podrick no la lastimaría. Le acarició el pelaje al direwolf. Y vio a Podrick mirar al animal y sonreírle a éste tristemente.

"Siempre el leal protector…" Esperó por una respuesta, pero nada se vino y fue en ese preciso momento en que Podrick descubrió no sabía qué decir, no había preparado nada. La vio dirigiéndose a la mesa, alisando sus faldas antes de sentarse y señalándole el asiento al frente de ella mientras trataba de cubrirse recatadamente con el abrigo, pero era obvio que éste no estaba hecho para quedarse cerrado en el frente, de todas formas nada era visible. Era la tela delgada y aparentemente suave abrazando sus curvas.

"Entiendo su enojo." Sansa bajó la mirada hacia la madera tras verlo tomando asiento.

Y se quedaron de esa forma en silencio, talvez por demasiado tiempo.

Sansa pensó muy bien en esos minutos qué decir, como expresarse, y a la conclusión que llegó fue ser sincera, y no repetir más las disculpas que ya le había dado, "Yo…lo quiero, lo amo, lo sabe. Pero no terminé mi compromiso por usted."

Podrick venía con armadura figurativa, y bloqueó las emociones de su declaración de cariño. Se quedó mirándola, viéndola sonrojar mientras continuaba mirando a la mesa, "…Eso es algo de lo que estoy al tanto."

Asintió, levantando la mirada, su corazón acelerado, "Era algo que me lo debía a mí misma."

Le mantuvo la mirada, "…Eso es algo que también sé." nunca le daría la espalda al Norte por él, y aquello era algo que aceptaba y respetaba. Ella varias veces le había dado a entender de que no deseaba un matrimonio, y no había dudado de aquellas palabras, pero siempre lo tomó como todos los que la conocían; seguiría adelante con su deber. Dejó la toalla sucia sobre la mesa al verse las manos limpias, y no venía a hablar con ella de lo de ellos, sólo venía a hacerla recapacitar y fue al punto, "…Escuché que se ha negado a un futuro matrimonio, y francamente eso es un error y usted lo sabe."

Se echó para atrás en su asiento, siendo tomada por sorpresa, "¿Quién le habló de ello? Sólo mis asesores, los lords del Norte, mi hermano y Lord Royce saben de mi decisión."

"Eso no importa." Contestó simplemente, no dispuesto a tirar al agua a Lady Rose, "…Creo que está confundida."

¿Y venía a sacarla de su confusión? Se preguntó con cierto sarcasmo, "No estoy confundida. que es un error. Del que no me voy a retractar." Buscó la mano de él, pero la esquivó de inmediato, estaba bien, su rechazo era entendible, y estaba bien. "Esa noche…El mundo se me vino encima cuando accidentalmente se dio el anuncio de aquel compromiso. En mi mente siempre hubo dudas, y también siempre estuvo la posibilidad de retractarme mientras nadie más se diera cuenta…Y como era de esperarse todo se me salió de las manos…incluso mis emociones." No iba a repasar lo sucedido con él pues era algo de lo que ambos estaban muy al tanto.

"Esa noche y parte de la madrugada fue una confusión de emociones y decisiones, y reconozco que cuando por fin me decidí a actuar lo hice en un impulso para no tener la posibilidad de retractarme al día siguiente, a la semana siguiente, a mi llegada al Norte. No me arrepiento todavía de mi decisión." Él no la miraba, pero lo sabía escuchándola atentamente e hizo una pausa para tomar aire varias veces, "Puedo decir que este lugar me abrumó, aquí mataron a mi padre, aquí me di cuenta de la muerte de mi madre y hermano. Cosas terribles me pasaron aquí. No es el mismo castillo, pero es el mismo lugar. Puedo decir que verlo a usted nuevamente, y consiguientemente lastimarlo me abrumó. Puedo decirle que traicionar la confianza de Lord Humfrey me abrumó. La actitud de mi hermano también. En mi hubo una multitud de emociones y contradicciones tras romper el compromiso. Pero la verdad se me hizo tan clara esa misma noche. Y esa verdad es que nunca querré un matrimonio." Se remojó los labios, "Así que esa decisión no soy yo estando confundida o huyendo, sino por fin enfrentando y aceptando mi realidad…llevándome por delante mi deber."

Decidió no dar más explicaciones, no decirle que así hubiera una diminuta posibilidad con él le temía al prospecto de un matrimonio. No le comentó de los gustos de Lord Humfrey porque ya lo había traicionado lo suficiente, y tampoco era asunto de Podrick. "Me quité un peso enorme de los hombros. Creí que usted me comprendería, y no llamaría a esto confusión." Ya sus lords y asesores lo habían hecho, ¿pero él? Que la conocía tanto…

"…Comprendo en parte." Le dijo, mirándola, entendiéndola, pero a la vez viendo su error. Y no quería dejarse conmover por sus razones, pero eso era algo que sabía probablemente sucedería, caería de nuevo en estos juegos como el idiota que era. Quiso tomarla del brazo, acariciarle la piel pues el abrigo delgado que llevaba le permitiría meter la mano por la manga, y acariciarla directamente de esa forma. Era algo que nunca había llegado a hacer y mejor se concentraba en lo más importante. "Pero también comprendo lo que vi en el Norte. Usted allá está sola y llena de nostalgias, melancolías y miedos. Extraña su familia, y usted necesita una familia. No me refiero a la familia que le dieron sus padres. Ni una familia que le debe a su deber con el Norte. Me refiero a una familia propia, porque usted la desea. Usted quiere una familia propia, me lo confió varias veces… Incluso los nombres que les daría a sus hijos, los nombres de esos hermanos ya perdidos." Vio los ojos de ella humedeciéndose y retirando las manos de la mesa tercamente, yéndose hacia atrás contra el respaldar del asiento, "Y ahora saberla negarse a eso es a lo que me refiero con que está cometiendo un error y que está confundida."

Defensivamente se colocó en pie para espantar la aprehensión y pesadez en su pecho, pues él era el único quien había expuesto clara y certeramente las dudas que ella misma tenía en cuanto a su situación. No Cersei, queriéndose burlar de ella en sus sueños. Tampoco Bran quien se había centrado en los problemas que aquello le acarrearía en su Reinado. No lord Royce. Podrick hablaba sobre las consecuencias para Sansa Stark y maldito el día que le dio el permiso para hablarle de esta forma. "Todavía tengo mucho por solucionar en cuanto a esta situación, obviamente." Fue lo único que se atrevió a decir sintiendo que colocaba una barrera incluso consigo misma para no dejarse abrumar de nuevo.

En la forma como ella apretó la mandíbula y levantó el mentón sutilmente supo que se colocaba la máscara, a la defensiva. Podrick se colocó en pie también, manteniendo sus distancias, pero hablando rápida y bajamente, "Francamente, si Lord Humfrey le hizo esa proposición puedo ver como aquello la predispondría. Necesita buscar, y buscar mejor. Alguien que la quiera y la haga cambiar de decisión."

Y ese era él. Un imposible, y ambos lo sabían. Y hablar de esto no llevaba a nada. Remendar una amistad no llevaba a nada, ella regresaría al Norte pronto y él se quedaría aquí. Punto. "En todo caso la decisión está tomada por ahora. Primero me voy a centrar en solucionar el problema que este numerito le puede traer a mi reinado, ya después veré."

Podrick no le creía. Pero al menos ya había hecho su parte de tocar el tema. Aunque sabía que podía insistir más.

El silencio se prolongó nuevamente.

Y tras ninguno de los dos sentarse sabían que esperaban la partida de él. Aun así, Podrick notaba cierta expectativa por parte de ella, "Vine a zanjar las cosas entre nosotros de una vez por todas. No dar la impresión de que quedamos de enemigos porque ni siquiera eso me dejaría tranquilo." La vio asintiendo, "…Sea cuidadosa en estos días, no vaya a dejar el castillo." Brienne le había comentado que ella ya estaba al tanto sobre el supuesto ataque.

"¿Estará a salvo usted?" se decidió a preguntar, dando un paso hacia él.

"A no ser que al Rey le dé por dejar el castillo, lo cual nunca hace a no ser que sea para ir a otras tierras, estaré completamente a salvo." Ni siquiera se le permitiría participar en la batalla si había una, tan solo para salvaguardar su identidad cuando lo enviaran a Essos.

"Nunca estaremos completamente a salvo hasta que esos hombres dejen Poniente."

Podrick le asintió, a él tratar el tema con ella no le interesaba, "Hasta luego pues. Cuídese."

Dio otro paso hacia él, "¿Qué tan seria es la lesión de su espalda?" el punto que Lord Harry había hecho de no verlo usar armadura era uno valido que ella ya había notado.

"No se preocupe por eso." La vio dando otro paso hacia él, como queriendo evitar su partida.

"¿Cómo quiere que no me preocupe?" exhaló al verlo que sus palabras no le agradaban, "Yo sólo…" buscó palabras y volvió a exhalar, tocándose la frente, "…Claro que me voy a preocupar...Así como usted se preocuparía por mí."

"Estoy bien. No uso la armadura porque el peso de esta puesta constantemente me agobia. Su hermano obviamente no tiene problema con ello."

"…Mi hermano no se preocupa por usted como lo hago yo."

"…Se extrañaría, mi señora." Le contestó simplemente, "Adviértale a Lord Harry que si me sigue buscando me va a encontrar."

Sansa no dudaba de ello, más decidió no contestar nada.

De repente algo que no había pensado le llegó a la mente y se burló, "…Apuesto que el desarrollo de toda esta historia con su prometido no debe de haberle agradado nada."

Podrick probablemente se lo imaginaba muerto de los celos, de la envidia. Levantó las cejas, "Apoyaba a Lord Humfrey."

"Quise decir el desenlace que usted le dio a todo esto."

"Ah…no le agradó, ni a él, ni como al resto de mis asesores, ni súbditos."

Podrick asintió viendo que su comentario no le cayó del todo bien, "Me tomó por sorpresa a mí…aunque no puedo decir que me haya disgustado."

Pujó, "Bien, usted es uno de los pocos que probablemente le sacó gusto a toda esta situación."

¿Y eso era lo que le bastaba a su enojo? ¿Un vislumbro de sonrisa para este empezar a menguar?

Sansa lo vio que se fue a marchar y dio otro paso hacia él, "Lo invitaría a una comida conmigo antes de mi partida, pero no creo que me vaya a aceptar."

Y aquello le recordó las palabras de Lady Rose nuevamente, de ella misma ante Lord Harry y sus asesores, "¿Sus lords saben de lo nuestro? …La verdad." No la quería mintiéndole.

Sansa lo dudó por unos segundos, no viendo de qué le servía aquella información, preocuparlo más. Estar más alerta. "…Yo no he aceptado más que nuestra amistad...pero sí, prácticamente lo dan por hecho." Lo vio asintiendo, preocupado, tocándose los ojos como si eso le presentara un problema, "No lo creen involucrado en el rompimiento de mi compromiso en todo caso, o al menos no se me ha hecho mención de ello. ¿Con quién ha estado hablando?"

"Con nadie. No he hablado con nadie."

"Ya le dije, sólo los lords y ladies del Norte, Lord Royce y mi hermano saben de mi decisión de no casarme. Y Bran me prometió no dejarlo saber incluso de Lord Tyrion hasta que yo no estuviera de regreso en el Norte."

Podrick le asintió, "…Puede decir entonces que es alguien que la aprecia."

Y alguien que sabía o sospechaba cuánto apreciaba ella la opinión de Podrick. "Entonces es bueno, para variar, saber que hay alguien que aprecia lo nuestro lo suficiente como para venir a interceder por mi ante usted."

No lo iba a comprar con palabras cordiales, "…Ahora no vaya a dudar de Sus Guardas…"

Sus Guardas eran probablemente quienes estaban más al tanto de todo lo ocurrido la noche de su compromiso, de lo sucedido con Podrick y Lord Humfrey, las palabras que se dijeron, todo lo que transcurrió. "Tienen los mejores puestos pagos. Las vidas de sus familias prósperamente garantizadas." Y sabía que no habían hablado siquiera ante Lord Cromwell y Lord Harry, lo cual agradecía.

Eso Podrick lo sabía; pagaba ella mejor que su hermano, les pagaba mejor que a sus propios asesores, no dijo nada para ver ella con que proseguía. Y prosiguió con ella caminando hacia él, preguntándole en tono conciliador sino podían fingir por unos minutos que todo estaba bien, que quería hablar con alguien, con él, como una amistad.

Podrick exhaló, no quería sólo una amistad, "Todo esto comenzó con usted invitándome a hablar…"

"…No mi más brillante idea." Dio como broma a la que ninguno le encontraría gracia en el momento.

Quien sabía lo que reanudar su amistad desencadenaría, "Buenas noches, mi señora." No podía traerse a tratar con ella de otra forma que con esa frialdad impuesta con que había mantenido esta conversación. "…Tal vez después, mediante pergaminos." dijo, y en su mirada vio que aquello la decepcionó. "…Buen viaje, por si no tengo la oportunidad de despedirme."

Eso definitivamente no era lo que Sansa quería.

Sí. Sabía que estaba siendo un idiota al darle ese final tan intrascendente a lo de ellos. Y no era lo que deseaba, era su orgullo hablando por sí mismo. Al verla manteniéndole la mirada, también pareciendo debatir en cómo actuar, dio en un afán los seis pasos que los separaban. Tomándola del rostro para besarla con ganas y ansiosamente. Era lo que ambos deseaban. Los labios entrelazándose y amoldándose a los del otro, con movimientos apurados. Las manos de ella en sus hombros y después en su espalda.

Ambos ignorando la razón y cayendo en la tentación una vez más.

Y cuando momentos después la falta de aire llegó no la dejó retirar, la aprisionó así y le bajó la intensidad a ese beso. Tornándose en uno parsimonioso y largo.

Y cada vez que empezaba a pensar que era hora de terminarlo y marcharse se encontró no pudiendo hacerlo. Seguramente ella tampoco porque no lo detenía. Casi y le recordaba a Invernalia, sólo que sin la paz absoluta que habían tenido en aquel tiempo. Sin los sentimientos puros.

Y aprovechó esos minutos, ¡minutos! Para estudiar y sentir su cuerpo pegado al de él, sin corset de por medio, telas gruesas, pesadas ni abultadas. Su mente con la tentación de hacer el intento de despojarla de la bata a ver como respondía. Más en su interior aunque la deseaba horriblemente se le hacía inconcebible que la primera vez entre ellos fuera a ser con rencores de su parte…y dudas y maquinaciones por la de ella.

Mientras tanto Sansa no estaba segura si quería, o siquiera sabía cómo proseguir, pero creía querer hacerlo. El fuego en su vientre bajo empezándola a consumir, y queriendo sentirlo y tenerlo más cerca pero no sabía cómo expresarse. O si expresarse dado como estaban las cosas… O peor, venirse a arrepentir ya más entrados en la situación. Sintió todo su cuerpo temblando con indecisión. Y ciertamente éste no era el momento, acababa de romper un compromiso, le había clavado el puñal al Norte y debía estar más preocupada en eso que en la curiosidad de que Podrick la amara–

"…Esto no cambia nada entre nosotros." Le advirtió, haciendo el esfuerzo de separarse de sus labios. Y tras sentirla soltándolo un tanto abrió los ojos, viendo en los de ella que sus palabras no eran las que se esperaba; que aquello no le agradó.

"No, Pod—"

"—Sí…Sansa. Esto no cambia nada. Pase lo que pase usted regresará al Norte." Bajó la mirada, apenado de las palabras que lo dejarían, pero estaba cansado del sentimiento constante de derrota, se alejó completamente de ella. "Ya…he perdido. Constantemente. Y ni siquiera…usted y yo ya no somos las mismas personas que éramos en Invernalia…"

Podía notar cierta frustración contenida en él, y en sí no sabía a qué o de dónde venían sus últimas palabras. Respiró profundo, "Tiempo cambia a las personas…circunstancias también y estoy al tanto de que últimamente lo he lastimado tanto, que sé que no es posible que me pueda querer de la misma forma de antes—"

"Yo la quiero, la amo." Le repitió las mismas palabras que ella le había dado, y en el momento no la adoraba como antes, pero eso tenía explicación. Dispuesto a sacarse todo del pecho continuó, "Yo no la olvidé...eso último ni siquiera lo he intentado verdaderamente. No sé…." Respiró profundo tratando de calmar su corazón desbocado, "Talvez ambos nos continuamos aferrando al pasado porque…no nos contentamos con haber perdido al otro. A ratos sólo quiero que usted se vaya para que esto termine. Todo esto se termina con usted marchándose. Así que no veo para qué continuar prolongando esto por una semana, dos semanas más." La vio agachando la cabeza, su mirada húmeda mientras miraba al piso, sabiendo que sus palabras eran verdad y no había cómo refutarlas. Más la vio levantando de nuevo la mirada, habiéndose adueñado de sí misma, "Ya no tengo energías ni ganas de pelar contra la corriente. Dígame, ¿las tiene usted?" Se detuvo, no teniendo más por decir. Podría haber sido más elocuente, pero la verdad ya estaba cansado. Al ella no darle una respuesta le asintió, el silencio daba la razón.

Y una pequeña parte, la alimentada por el rencor lo hacía sentir mezquino al pasársele por la mente de que ya era hora de que ella sufriera por él. Si las emociones que reflejaban su mirada eran verdad; la vio dolida.

Tenía razón, no había razones para prolongar esa despedida. Más que quererlo a su lado, necesitarlo...pero a bases de qué. ¿Y para qué besarla? Se quiso girar los ojos así misma por su propia pregunta absurda, aun así, se sintió a la defensiva de que hubiera jugado con ella en esos instantes, dándole una esperanza.

Y ese era el problema. Y donde vio la ruptura en la aceptación que se había hecho a sí misma.

¿Esperanza de qué? Esa era la pregunta que debía hacerse. Ya no debía de haber esperanzas en ella.

Enojo y decepción silenciosamente la empezaron a consumir.

Desde el interior de su habitación Sansa vio a Nieve saliendo y acompañando a Podrick, seguramente siguiendo sus movimientos mientras salía de las premisas. Cuando Nieve regresó a su lado salió al balcón, viendo a Podrick entrar por aquella ventana alta en la torre, y no esperó a ver si de repente él se giraba para despedirse de ella, cerró la puerta.

Ella sí añoraba una familia. Y él con sus palabras y gestos ponía en juego la decisión final que creía ya haber tomado.

¡No debía de haber esperanza en ella! Y él solo hecho de tenerla la desoló.

Ponía en juego todo de nuevo.

Y ella había creído que era absurdo que él pensara conocerla mejor que sí misma, tan solo para venir a ver que sí era verdad.

No se entendía a sí misma.

Se sentó a la mesa, perdida en la maraña que eran sus pensamientos y sentimientos. Tratando de pensar claramente.

La mañana y sus doncellas la encontraron sin poder pegar el ojo nuevamente. Llena de angustias y de incertidumbres.

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No por primera vez Sansa quiso tener una amistad o familiaridad con alguien a quien confiarle el tipo de cosas personales que la abrumaban. La única persona que se le acercaba era y Lady Rose, y ella era muy joven, y muy poco sabía de la vida como para venir a darle consejos.

Esa mañana encontró a la única persona en quien en un impulso pensó podía tratar; Lady Cromwell. Desde la cancelación de su compromiso, la mujer se le acercaba todas las mañanas a preguntarle cómo estaba. Sospechaba que Lord Cromwell tenía algo que ver con ello, pero no descartaba del todo que la mujer se preocupaba por ella por cuenta propia.

Sansa la vio fijándose no tan disimuladamente en sus ojeras y de inmediato tomándola del brazo preguntándole si estaba bien. Cuando después de unos minutos de charla banal en los cuales caminaron a un mirador y dejaron a sus Guardas a un par de metros, en confidencia le preguntó qué opinaba ella de la decisión que había tomado y la vio extrañada por unos momentos, "Asumo que su esposo le ha comentado esa decisión, mi señora." No debía, pero Lady Cromwell tampoco era alguien de sospechar.

Lady Cromwell exhaló, asintiendo. Y después de unos momentos más escuchó a la Reina preguntándole una vez más que hacía de su decisión como mujer.

"…No quiero tratar de esto con Lord Cromwell, o ninguno de mis asesores. No tendrán el punto de vista de una mujer." En los ojos de Lady Cromwell vio sorpresa de que confiara en ella de esa manera, "Confío en usted. Sólo le pido que como un favor hacia mi persona no le comente a nadie de esta conversación, ni siquiera a su esposo. Y sé que es mucho pedir."

No era nada que pedir; ella le tenía secretos a su esposo como seguramente él se los tenía a ella, y el tono misterioso de la Reina le llamó la atención. Lady Cromwell asintió, no teniendo que pensar su respuesta por mucho pues ya sospechaba qué tanto decisión como aquella le pesaría y costaría a la Reina, "Desde todos los puntos usted está haciendo un sacrificio. Sacrificios que un hombre nunca entenderá. Y que a mi Reina le pesará sino actúa en lo que verdad desea."

Sansa le levantó las cejas al tener respuesta tan pronta y concisamente, "…¿Y si no sé lo que deseo?"

"Ah, esa es siempre la encrucijada, ¿verdad? Las indecisiones…" la vio haciendo fuerza con la mandíbula, aparentemente no agradándole que no fuera al punto. "Todos queremos algo de la vida. Unos dinero. Otros Influencia. Poder. Gloria. Felicidad."

Sansa pujó, '¿Que de felicidad? ¿Por qué no es feliz? ¿Qué desea que no tenga?' Incluso la voz del hombre retumbó en su cabeza…

"…Mi señora los tiene todos excepto lo último, y discúlpeme el ser tan insolente en asumirlo y decirlo."

Sansa miró en otra dirección, "¿Esa es su respuesta? ¿Que debería de buscar mi felicidad?" se escuchó preguntando.

Lady Cromwell se sintió incomoda en ese momento, apenada, pero ya su marido en más de una ocasión se había quejado de la arrogancia de la Reina, algo que nunca se imaginó sería dirigido hacia ella, "Si está tan contrariada es por algo, ¿no? Usted vino a preguntarme como mujer, no como Reina, ¿no?" sintió su corazón desbocado al hablarle de aquella manera, "Y usted, usted es una de las pocas mujeres que tiene las riendas de su vida, que tiene la libertad de hacer lo que desea. Si yo fuera usted lo aprovecharía."

Sansa pujó nuevamente, volviendo a mirarla, "Todos creen que soy libre, que puedo hacer lo que quiera, cuando la verdad es que le tengo que responder a mis súbditos."

Lady Cromwell le asintió, notando que la Reina no rechazaba de golpe su punto de vista. "…Entonces su respuesta de no sé lo que quiero talvez es no sé lo que debería de hacer. ¿Estamos hablando de su deber?" después de todo preguntarle como mujer era decir con pocas palabras que el tema era personal.

Sansa se sintió dubitativa en ese momento, y luego decidió que ya estando aquí para qué retroceder. "Prométale a su Reina que no hablará de esto con nadie. Prométalo por los Dioses, los viejos y los nuevos." Aunque por su parte carecía de creencias religiosas sabía que la mujer sí creía.

¿Y cómo decirle que no a la Reina? "Lo prometo…"

Sansa asintió por una par de segundos, tomando valor. "Me negué a tener una familia, pero gente que se interesa por mi bienestar y que aparentemente me conoce mejor de lo que yo misma lo hago me han hecho caer en cuenta de que deseo esa familia," se remojó los labios, luego respiró profundo y lo que dijo a continuación lo dijo rápidamente para no arrepentirse a medio camino, "Deseo hijos, continuar el nombre de mi familia. Pero…al final del día, solo hay un hombre al que me veo confiándole el papel a ojos cerrados…" hizo de nuevo otra pausa, sin aire, evadiendo la mirada de la mujer, "…y mi contraparte no es una posibilidad." Eso ultimo lo murmuró entre dientes y sonrojándose.

Lady Cromwell respiró profundo, tratando de no demostrarle que la sorprendía que le confesara todo esto, más también quería hacerla sentir que no la juzgaba, "…¿Sabe con total seguridad que es imposible?"

No había necesidad de revelar el nombre, "…Usted sabe que lo es." Sansa tenía duda de que Lord Cromwell no le hubiera contado de Podrick a su esposa, pero si no lo había hecho esperaba a que lo dedujera de todas las habladurías.

"…Si fuera una imposibilidad usted no estaría en una encrucijada, ¿no? Su camino estaría libre para seguir el deber con sus súbditos." La vio que fue a hacer el intento de mirarla pero que se arrepintió, "Una de sus opciones es felicidad, y tiene miedo a tomarla porque no sabe cómo sus lords y ladies reaccionarán a su decisión. Personalmente, y como una de sus súbditos que la estima y la respeta; lo que la haga feliz, me alegra." Y Lord Cromwell la reprocharía donde llegara a darse cuenta de esta conversación. Lo cual no iba a hacer.

Se encontraba sorprendida con el entendimiento y la cooperación tan repentina de Lady Cromwell que no le quedó en duda de que ella sí había hablado con Lord Cromwell de Podrick y ella. Y en su mente había tanto, los problemas que se acarrearía. El que nunca le pediría a Podrick dejar la Guarda del Rey. El en el fondo no saber si él renunciaría por ella…

"¿Un Rey, una Reina pierde su tiempo en preocuparse por imposibilidades?"

Sansa se encontró pujando de nuevo, "…No."

"Y esto no me lo tiene que responder a mí, pero respóndaselo a usted misma, ¿Mi Reina en el fondo sabe lo que quiere?"

"…Aun así no quiero un matrimonio." Vio que eso sí tomó a la mujer por sorpresa, hasta el punto de que su reacción de abrir los ojos y echarse un tanto para atrás le causó gracia.

"Que los lords y ladies del Norte lo acepten será complicado. Pero lo que sí sé no será bien visto es que mi señora entre en una relación con él ante los ojos del Norte sin casarse." Entendía de donde venía con ello, y no se atrevería a juzgarla por dicha decisión. "Talvez sería mejor que mi señora tomara un solo problema al tiempo…"

Después de unos momentos Sansa se giró hacia la mujer y le dio una sonrisa tensa, aunque no del todo fingida, "Talvez."

Sabía que la conversación prácticamente había acabado ahí, la Reina no le dejaría ver más de sus dudas o planes que tendría, "Y si me lo permite, él sí parece un buen muchacho." Recordaba haberlos visto hablándose, mirándose, sonriéndose. El Guarda parecía embobado con ella y conociendo su historia la Reina se merecía tal devoción como mujer. La vio asintiendo, sin decir nada más. "Mi Reina tampoco le vaya a comentar nada de esta conversación a mi esposo," se sonrió, "si se entera que le he dado ánimos me deja."

Sansa le devolvió la sonrisa con cierta gracia, "Él no lo haría. Y puede estar segura que no se enterará."

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