Aclaraciones: No hay POV definido

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Ninguna

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Disfruten la lectura

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Chapter 23. Retrospectiva

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Llevaba un mes en la aldea, de lunes a viernes una parte de su día se ocupaba entre sus clases, sus citas con Tsunade y una que otra tarde junto con los sábados con sus amigas, con quienes estaba saliendo a caminar por la aldea consiguiendo por fin que su ansiedad frente a los hombres disminuyera casi por completo, casi, igual estar en un lugar con muchos especímenes masculinos seguía asustándola un poco, pero ya no salía a correr. Neji había accedido a ayudarla con sus lecciones los domingos, no sabía explicar muy bien con palabras, era un poco más de guiar sus ejercicios casi de modo práctico. El primero de estos estuvo ayudándola a concentrar chacra en las manos, por lo que la tomó de estas y le pidió que se enfocara en sentir como fluía en su interior; el segundo domingo fue el turno de escalar un árbol solo con sus pies, esa vez la sostuvo de la cintura para que diera los pasos horizontal al suelo sin caerse mientras ella intentaba concentrarse en lo que debía hacer y no en el hormigueo que sentía por el contacto, estaba claro que era su cuerpo reaccionando casi de forma automática a algo que le era familiar, pero no lograba recordar exactamente a qué. Ese, su tercer domingo juntos era sobre invocaciones en un pergamino, tenía que dibujar los sellos en el mismo y luego con un poco de sangre y chacra sacar el objeto, él a su lado veía los rayones que ella hacía conteniendo una sonrisa por la letra torpe, lo golpeó en el pecho a modo de queja por su burla y por primera vez lo escuchó reír. Se puso serio bastante rápido y se acercó para tomar el pincel al mismo tiempo que su mano, logrando un trazo más fluido, pero ella ni siquiera supo que se escribía en el papel, sus sentidos estaban hipnotizados por la cercanía, percibía su olor invadiéndola por completo, si giraba un poco la cabeza le rozaría la mejilla con su nariz y si él también giraba su cabeza… se sonrojó de solo pensarlo, pero era una idea que estaba rondando por su mente. Neji se apartó de su lado, al parecer completamente ajeno a sus cavilaciones, indicándole que hiciera lo de la lección del día. Suspiró resignada y lo intentó sin ningún resultado, la tarde casi finalizaba por lo que no quiso seguir en eso, así que terminaron su práctica por el día, buscó su maleta y de esta sacó la comida que había llevado para compartir.

- ¿Cómo va tu entrenamiento? – preguntó mientras comían

- Lento, es difícil dejar de lado algo con lo que fui criado – exhaló pesadamente – además que Gai y Lee no han regresado de sus misiones, por lo tanto la falta de un compañero con un nivel aceptable complica las cosas aún más – su compañera ideal de entrenamiento estaba al frente suyo pero no podía ayudarlo - ¿Cómo va tu tratamiento?

- Lento – contestó de la misma forma - en las sesiones que van hasta el momento la inflamación no ha bajado mucho. Tsunade las va a aumentar a dos a la semana y ya programó ocho sesiones más – intentó no mostrarse triste – a veces creo que mis recuerdos nunca volverán… al menos estoy intentando aprender esto mientras tanto – él asintió dándole la razón - ¿has encontrado algo sobre ellos? – preguntó para cambiar el tema

- He revisado todos los libros tanto en la biblioteca de la familia como en la de la aldea, no encuentro nada, ni por Ca ni por Ka. Lo más parecido es una familia de apellido Katō y no es una familia shinobi – ella cerró los ojos por un momento, recordando las palabras que había escuchado ese día, esforzándose por ver más allá de la luz examinándola

- Jannos dijo que eran el Clan Ka… – no había abierto los ojos, concentrada – Kazirga - completó

- ¿Estás segura que ese es el apellido? – asintió, el sol se estaba ocultando pero no le importó, no quería perder tiempo – vamos, acompáñame a mi Clan

Guardó las cosas en su maleta, se puso de pie y empezó a caminar tras él, su paso era rápido. Recorrieron una buena parte de la aldea y casi en los límites se detuvieron por fin frente a una puerta antigua, él pareció tomar impulso antes de abrir y le indicó que pasara. Adentro todo estaba en silencio, ya había oscurecido y estaba empezando a hacer mucho viento, se acercaron a otra puerta detrás de la cual se veían unas luces encendidas, le pidió que esperara un momento y desapareció en ese salón.

- Buenas noches Hiashi-sama – saludó, los platos vacíos de la cena estaban siendo levantados

- Buenas noches Neji, sabes que puedes entrar y salir cuando quieras de la propiedad – dejó la servilleta en la mesa y se puso de pie – pero estas no son horas apropiadas para que traigas una visita

- El Clan Kazirga – dijo para ver su reacción, vio al patriarca pensarlo un momento y luego arrugar el entrecejo – Tenten dice que ellos fueron los atacantes

- No eran un Clan, eran solo un grupo de mercenarios – no iba a entrar en discusiones absurdas del honor que conllevaba ser un Clan y no solo una familia congregada, esas palabras confirmaban su existencia – está bien, haré que vengan algunos de los ancianos – con una seña de cabeza le indicó al sirviente que los llamara – es un asunto familiar, ella no puede estar presente

- Ellos la secuestraron y torturaron solo por estar a mi lado cuando me atacaron – vio a Hiashi abrir los ojos con sorpresa – merece cualquier respuesta que pueda obtener de esa historia

- No estaba al tanto de lo ocurrido a tu compañera, espera afuera – no quiso moverse – los haremos seguir cuando los demás hayan llegado – con la confirmación que ella podría estar presente se retiró.

Tenten estaba todavía de pie en donde le había dicho que esperara, con la mano derecha se frotaba la cicatriz, estaba incómoda. Un relámpago iluminó el cielo y ella se encogió levemente.

- Va a llover – dijo cuando vio que él regresaba – debería irme a mi departamento

- Los ancianos vendrán en un momento, van a decirnos lo que saben respecto a ellos – optó por quedarse callada, a fin de cuentas también quería saber la historia detrás de aquellos hombres. Tal y como acababa de decir, el cielo se abrió y un aguacero torrencial empezó, la noche se iluminaba por momentos cuando algún rayo irrumpía. Se abrazó a sí misma pensando en que no quería mojarse, esperaba que para cuando concluyera lo que sea que les dijeran el tiempo hubiera mejorado al menos lo suficiente para poderse ir a su propia vivienda.

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Casi quince minutos después los hicieron seguir a un salón en el que estaba sentado un hombre que parecía el padre de Neji, y dos hombres de avanzada edad que tenían cara de cansancio por estar allí, todos tenían los ojos blancos.

- Mi sobrino y su compañera fueron atacados hace un tiempo por unos maleantes que se identificaron como el Clan Kazirga

- Eso es imposible – contestó de inmediato uno de los ancianos – ese apellido ya no existe – Neji sostuvo la mirada con los tres hombres al otro lado de la mesa completamente serio, él suspiró, puso una carpeta sobre la mesa mientras ellos dos se sentaban y empezó a hablar – la primera vez que estuvieron cerca de Konoha fue hace cerca de treinta años, era una familia criminal, su lealtad era a quien pudiera pagarles. El líder era el mayor de tres hijos, los ocho restantes eran primos aunque siempre tuvieron la horrible costumbre de decirse hermanos entre todos. Eran despiadados, en algunos casos ganaban por cantidad más que por habilidad, eran doce hombres que atacaban coordinados y de todos ellos solo el mayor tenía una relación monógama, o por lo menos sus dos hijos eran de la misma mujer, los demás solían ir por las aldeas coleccionando mujeres que por algún motivo casi siempre resultaban uniéndose a ellos, en aquel entonces entre ellos habían por lo menos unos diez adolescentes que estaban siguiendo los mismos pasos que sus padres. Intentaron hacer algunos ataques aquí en la aldea y afortunadamente estábamos justo allí para detenerlos, fue en ese primer encuentro se fijaron en nuestro dōjutsu y amenazaron con regresar por este. Diez años después volvieron, esta vez intentaron entrar a nuestros terrenos directamente para secuestrar a algunos de nuestros integrantes, su ataque fue infructuoso y sufrieron bajas importantes, pero los adolescentes ya eran adultos y estaban teniendo sus propios hijos, se multiplicaban como clones de sombra. Hizashi hizo algunas averiguaciones en esa ocasión, encontró que años atrás secuestraron a una importante investigadora de Hoshigakure quien extrañamente tras quedar embarazada resultó integrándose a esa familia y empezando a estudiar lo concerniente al byakugan y las formas de contrarrestarlo. No podíamos permitir que esa investigación continuara, fue entonces que acudimos al Hokage Namikaze – el otro anciano bufó – quien hizo caso omiso de nuestras palabras, de hecho tuvo la osadía de decir que tal vez al mundo ninja le hacía falta poder defenderse de nosotros. Los ataques por su parte no cesaban, cada vez que uno de nuestros miembros tenía que salir de la aldea era atacado sin piedad por lo que dejamos de apoyarlos en las misiones, no íbamos a arriesgarnos por un lugar que nos estaba dando la espalda – el anciano hizo una pausa, empezando a mostrar enojo – un día dentro de la aldea, intentaron raptar a la madre de Neji, ese día Namikaze finalmente tomó cartas en el asunto y organizó un grupo de shinobis que no nos incluyó para atacarlos. Hubo algunas bajas de ellos pero la mayoría alcanzaron a huir, el campamento que tenían explotó cuando se vieron arrinconados. Hizashi estaba furioso por lo mal planeado de ese ataque y estuvo un tiempo siguiéndoles la pista – abrió la carpeta – el líder tenía tres hijos, de doce, once y un año, el siguiente al mando tenía un hijo de ocho años y el menor de ellos tenía dos hijos, uno de ocho años con una mujer de Kusagakure que lo dejó a su suerte y el otro de cinco años cuya madre era la investigadora. Al mayor de esos hijos lo estaban criando como el futuro líder del grupo, los otros infantes que habían en el lugar no están descritos en su informe, solo dice que eran cinco niños de entre dos y cuatro años. Además de esos tres hermanos, quedaban seis hombres adultos más, cuatro adolescentes y once mujeres, todos sabían pelear. Él regresó y nos contó la situación para que actuáramos, estaban agrupados cerca, a las afueras de Otokagure, estaban a nuestro alcance a tan solo un día de viaje, pero el incompetente del Hokage lo prohibió. Por lo que solo nos quedó obedecer.

- Y pasó lo del Kyubi – dijo el otro hombre de edad avanzada – por lo que Sarutobi volvió a tomar el cargo – sonrió complacido con esas palabras

- Después de ese evento, Hizashi estaba caminando hacia aquí tras llevar a Neji al hospital por una infección de oído – dirigió la mirada al Hyūga junto a ella – tendrías como dos años por lo que eras muy pequeño para recordarlo, pero dos hombres lo atacaron intentando llevarte con ellos, fue la gota que derramó el vaso. Nuevamente llevamos el caso al Hokage, quien nos dio autorización para destruirlos. Tu padre lideró ese ataque, matando personalmente al líder y su esposa, no hubo ningún sobreviviente.

- ¿Y los niños? – interrumpió, asustada por la crueldad con la que había descrito el suceso

- Las plagas hay que arrancarlas de raíz, ellos usaron los infantes como carne de cañón – ella llevó una mano a su boca con horror – el lugar explotó antes de poder hacer una revisión de los cuerpos, pero como dije, toda la familia fue aniquilada, por eso no pueden ser ellos quienes los atacaron.

- ¿Por qué no hay nada de esto en los libros de historia de la familia? – preguntó confuso, era un suceso importante para no haber nada al respecto

- No podemos permitir que nadie sepa que una investigación sobre el byakugan casi tuvo éxito, y mucho menos que una familia de mercenarios nos atacó tantas veces sin recibir su merecido desde el principio. Sarutobi juró que no habría registro alguno sobre ello, y nosotros hicimos lo mismo. Solo existe este informe – movió la carpeta cerrada en sus manos – el grupo criminal Kazirga se extinguió ese día.

- Disculpen… - volvió a interrumpir en voz baja - pero el hijo de doce años, y sus dos hermanos… - ahora entendía porqué ellos tres eran tan parecidos – al que criaban como futuro líder… ¿están sus nombres escritos en el informe?

- ¿Sus nombres? – ella asintió – déjame revisar, a ver, a ver… - abrió el archivo y empezó a deslizar su dedo por una de las hojas – aquí está, los tres hijos del líder eran Uryuu, Jan…

- Jannos y Ryuuken – completó ella, el anciano arrugó la frente

- ¿Cómo sabes sus nombres? – ella negó con la cabeza, agachó la mirada y una lágrima empezó a resbalarse por su mejilla, la limpió con rapidez - ¿Neji?

- ¿Otro de los nombres de esos niños es Ikkaku? – el viejo revisó y asintió – son ellos – concluyó, Tenten a su lado sollozaba en silencio mientras se frotaba la cicatriz

- Creo que debemos dejar que nuestra invitada descanse – habló Hiashi dando por terminada la reunión – Tenten-san, no es prudente que se vaya con este clima – un trueno resonó en el lugar como para dar énfasis a esas palabras – mi sobrino la acompañara a uno de los cuartos de invitados – se puso de pie y abrió la puerta – tú tampoco puedes irte así, Neji – le dijo cuando pasó a su lado, guiando a su alterada compañera que solo caminaba despacio sin decir nada.

Afortunadamente la ruta hasta los cuartos de invitados estaba bajo techo, esa lluvia no daba la mínima señal de terminar pronto. Deslizó la puerta de una de las habitaciones que contaba con una pequeña chimenea, estaba empezando a hacer más frío del usual así que se adentró y juntando un poco la madera que ya estaba dispuesta, la encendió. Tenten se había sentado en la cama, su mirada estaba perdida.

- Debo irme – dijo de repente, se puso de pie y fue a caminar hacia la salida

- Tenten, está diluviando. No es prudente que vayas a ningún lado

- No puedo quedarme, tengo que estar en mi departamento para irme a dormir – se veía tensa

- Aquí estás a salvo, Tenten – fue hasta ella y con delicadeza puso la mano en su espalda para guiarla hacia el fuego

- No tengo aquí mi medicamento… no quiero volver al hospital

- ¿De qué hablas?

- Si no me tomo mi medicación, Tsunade me hospitalizará de nuevo – observó sus ojos, tenía las pupilas dilatadas

- Tenten, mañana a primera hora yo mismo le explicaré a la Hokage lo ocurrido… si te vas ahora te hospitalizará por el resfriado que atraparás – ella seguía sin enfocar su mirada en nada y evidentemente estaba evaluando el lugar para irse corriendo, puso la mano en su mejilla con cuidado para lograr que lo viera directo a los ojos. Sus pupilas se contrajeron - ¿Mejor? – cerró los ojos y asintió

- Creí que los ataques de ansiedad habían terminado... – se quedaron los dos en silencio, él no había retirado la mano – Gracias – puso su mano en la mejilla de él, abrió los ojos y se empinó, estirándose, para ceder al impulso que tenía, uniendo sus labios en un roce tímido, que él correspondió, extendiéndolo por varios segundos, a su cabeza acudieron las imágenes de una cocina en un lugar desconocido – Neji – habló cuando se separaron, manteniendo el contacto visual – este no es nuestro primer beso ¿verdad? – un suspiró sonó y él le acarició levemente la mejilla.

- No – admitió.

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¡Por fin un beso carajo! Ya era más que justo y necesario que pasara. Y finalmente tenemos un lado de la historia de la rivalidad entre las familias chan chan chan.

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Como siempre, sus dudas, quejas, reclamos, tomatazos y demás son recibidos en un review.

También son bienvenidos en mi twitter (idamariakusajis), que por allá me la pasó hablando sola por culpa de mi insomnio.

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Es un principio, no es el fin

Att: Sally K