Ninguno de los personajes me pertenece solo es un fiction de una gran historia de C.S Lewis.


CAPÍTULO 24

Deseos

Londres

Edmund llegaba de la escuela corriendo ya que como era típico en Londres después de un calor intenso llovía, cuando se detuvo a ver alguien estaba dos casas mas haya tirado en plena calle por lo que se animo a ir a ver quien era cual sorpresa fue que era su hermana.

-¡Susan despierta! -exclamaba Edmund tratando de despertar a su hermana poco a poco fue abriendo los ojos – tranquila no hables – quien ya estaba empapado por la lluvia.

-Caspian – susurraba Susan quien no sabia de si.

Edmund ignoro eso por lo que rápidamente la cargo en sus brazos y llegando a la puerta golpeo con los pies fuertemente, en eso Lucy salió asustada quien al ver a su hermano cargando a Susan le ayudo a llevarla a la habitación.

-Pobre Susan creo que se porque esta así – dijo Lucy preocupada al ver a su hermana empapada.

-¿Qué paso? – pregunto preocupado Edmund

-Es una larga historia pero creo que Caspian y ella discutieron fuerte – dijo Lucy quitando toda la ropa justo cuando vieron la herida solo sangraba pero era como un pequeño rasguño – creo que tiene fiebre y mamá no esta le toca doble turno en el hospital.

-Después me cuentas que paso ahora me interesa que mi hermana este bien – tomando unos lienzos para ponérselos en la frente – Lucy mientras que traigo esto tu vístela con la pijama y esconde estas vendas – ordenaba Edmund

Después de unos minutos pudieron estabilizarla, la fiebre no bajaba en eso escucharon que alguien llegaba se asomaron nerviosos que iban a decir, cuando se dieron cuenta su madre había abierto la habitación de las chicas viendo una escena preocupante.

-Mamá que haces aquí – pregunto nervioso Edmund

-Sali temprano ¿Qué le paso a Susan? – acercándose alarmada al verla con lienzos y muy pálida – estoy esperando respuestas – exigía su madre.

-La encontramos desmayada en la puerta creo que ya tiene tiempo sintiéndose mal por algo que comió – dijo rápidamente Lucy viendo que su madre no creyó del todo.

-¡Llama al doctor Perry rápido tu hermana esta ardiendo en fiebre! – exclamo preocupada la señora Pevensie.

Lucy hizo caso fue rápidamente a hacer la llamada. Esperaron unos minutos para que llegara un doctor bajito, tez blanca, cara ovalada y sonriente, cuando vio a Susan como se encontraba se preocupo ya que estaba muy pálida.

-¿Susan me escuchas? – preguntaba el doctor – necesitas decirme que tienes.

Susan abrió lo ojos y dijo – si… me duele – se soltó llorando por lo que Edmund llevo a Lucy a otra habitación para que le dijera que pasaba.

-Ya te dije discutieron porque Susan se estaba besando con Robert – dijo Lucy preocupada

-Tu y yo sabemos que Robert es un patán que no dejara que nuestra hermana sea feliz le ha tenido ganas desde hace mucho iré hablar con Caspian, Susan esta muy mal y no sabemos como controlar eso que hizo Ethan – dijo Edmund mirándola fijamente

-Lo sé pero Caspian esta celoso desde que regreso de con Carlim algo pasa el nunca actúa así es como si dentro de él estuviera algo – dijo Lucy preocupada mirando a su hermano quien estaba muy serio.

En eso salió su madre con el doctor quien le explico que estaba deshidratada y tenia un resfriado iba a estar en observación unos días si no tenían que llevarla de nuevo al doctor.


Caspian caminaba triste pensando en que Susan lo había traicionado, nunca había sentido tantos celos como en ese momento, de repente reacciono y se encontraba perdido en una calle donde había vagabundos tratando de taparse con la lluvia, acelero el paso pero en la vuelta en la esquina se encontró con una joven muy bella tez morena, cabello despeinado y con muy poca ropa y un cigarrillo en la mano.

-Hola guapo a donde tan deprisa – dijo la joven coquetamente cerrándole el paso a Caspian

-Perdón señorita pero necesito pasar – dijo Caspian nervioso

-Yo te puedo ofrecer lo que tu necesitas – contesto seductoramente tocando con su mano la cara de Caspian quien al verle a los ojos mostraba profunda tristeza

Caspian no sabia que le pasaba ella se atrevió a tomarlo de las manos y llevarlo a un callejón oscuro, lo arrincono fuerte y con sus manos toco su hombría quien respondió rápido, el se sorprendió ya que con la única que pasaba eso era con Susan fue cuando la recordó y esa ira en su interior se prendió, cambio de posición con la dama aquella, sus manos pasaron a sus pechos salvajemente que ella soltó gemidos de satisfacción, bajo su bragueta y saco su miembro para abriendo tentadoramente las piernas entre su vestido para entrar en ella.

Era salvaje pero sentía que vivía, nunca había tenido esa experiencia ni con Carlim que solo fue sexo, después de una hora termino dejando aquella dama sorprendida nunca un hombre la había dejado satisfecha como aquel desconocido.

Caspian volvió en si y dio una moneda aquella dama y antes de irse le dijo al oído – mañana te espero en la esquina de hoy – dando un beso en la mejilla.

Después de un rato pensando que había ocurrido llego a la casa, Rilian y Liliandil estaban demasiado preocupados más que Edmund llego sin el. Cuando lo vio su cara de satisfacción volvió al enojo y celos que tenia.

-Vienes a justificar a tu hermana – dijo Caspian mirando fijamente a Edmund

-No, vengo a decirte la verdad – dijo Edmund viendo que la camisa mojada de Caspian tenia pintado un beso con labial – pero veo que tu dices que Susan te engaña cuando tu te diviertes con alguien más… y mi hermana es un juguete para ti.

-¡NO VUELVAS A DECIR ESO ELLA ME ENGAÑO! – grito Caspian con lágrimas en los ojos que Rilian y Liliandil se quedaron anonadados por la reacción.

-Me voy lo único que te puedo decir que mi hermana te ama – caminando hacia la puerta – espero que esa loción barata y esos besos no cuesten la vida de quien dices amar y no dejare que la hagas sufrir más… Peter no esta pero estoy yo para hacerte ver las cosas – dijo Edmund saliendo enojado.

-Ustedes no me digan nada – dijo Caspian tomando una botella que el señor Pevensie le obsequio, se metió en la habitación y se puso a tomar.

Rilian no sabia que había pasado con su padre y Susan pero estaba preocupado, su madre no dijo nada pero sentía raro el bebe ese día.


Carlim llego a una parte que no conocía, era hermosa pero ya tenia hambre y sed, su cabello estaba despeinado y de repente se vio rodeada de muchas personas que por sus fachas eran vagabundos.

-¡Aléjense de mi! -exclamaba desesperada

-Una bella dama no debería estar sola – dijo un vagabundos quien la toco con sus manos sucias riendo de que Carlim casi se desmaya.

Fue cuando un joven salió de las sombras y asusto a todos los que la tenían rodeados, era muy guapo, la cargo como un príncipe y la llevo a una cosa que le decían automóvil.

-¿Te encuentras bien? – pregunto amablemente el joven

-Si muchas gracias… que pena – dijo tímida Carlim

-Eres muy hermosa nunca te había visto – comento el joven

-No soy de por aquí – contesto amablemente sin dejar de verlo

-Se nota pero que haces por esta parte de Londres – dijo el joven

-Mis padres me corrieron de la casa – dijo Carlim mintiendo con su cara triste

-Perdona – dijo un poco avergonzado – entonces no tienes donde quedarte – Carlim negó con la cabeza – mira tengo un departamento que te puedo prestar por cierto mi nombre es Robert.

-Gracias soy Carlim mucho gusto – sonriéndole

Carlim no sabia que tenia ese joven pero era muy caballeroso, después de unos minutos le mostro un pequeño departamento donde era muy lujoso por dentro, ella sin querer sintió atracción y le dio un beso que pensó el rechazaría cosa que después llegaron a la sala para conocerse más que un simple nombre.