La sonrisa que llevaba Chuya esa mañana impresionaba a muchas personas, nadie había preguntado la razón de su humor, en realidad era evidente, nadie pasaría por alto la motocicleta de Chuya, había vuelto.

A Dazai eso no le agradaba, le dificultaba ver a su novio y provocar que se quedase en el departamento del castaño por mas tiempo, Chuya era una persona difícil de tratar, empezar a ser novios no cambiaria aquello.

El castaño hizo una mueca de desagrado al otro, desde un lado del jardín de la universidad, Chuya apenas había entrado desde el estacionamiento y había visto de inmediato el rostro de Dazai a la lejanía, esa expresión la conocía bien

Chuya buscaba molestarlo, no hasta el punto en que se llegase a una seria discusión, pero su relación siempre se había basado en molestar al otro, y no había perdido la oportunidad de hacerlo también en ese momento.

Le regalo una sonrisa al otro, una sonrisa ganadora, entonces se acerco a su amigo sobre el césped, no se habían encontrado en bastante tiempo.

- Te ves de buen humor, se que en parte es por tu motocicleta, pero debe haber otra razón también

- ¿me veo diferente?

- Mas sano, en comparación a como te veías la ultima vez que hablamos, siempre te ves bien en cuanto a tu ropa y cabello, te preocupas por eso, algo diferente es estar saludable

- eres todo un sabio – soltó Chuya

- jah, jah – dijo Tachihara, sin gracia

Una chica, bastante conocida para ambos, camino en frente de ambos, ignorándolos, Chuya de inmediato arqueo una ceja, eso era algo nuevo, miró de inmediato a su amigo, a su lado, este bajaba la mirada, un semblante triste. Los roles entre ellos se habían intercambiado.

- ¿Qué mierda le hiciste? – preguntó de inmediato Chuya, frunciendo el ceño

- ¡No le hice nada! – respondió de inmediato el otro

- Claramente tu tienes la culpa

- ¿Por qué crees eso?

- Gin es una buena chica, te ha soportado por años, solo algo grave la haría enojar – soltó Chuya, demostrando lo evidente

Tachihara solo bufo, sin embargo, no dijo nada para debatir las palabras de Chuya, en su interior sabia que tenia la razón. Tomo aire y soltó un suspiro, llevando su mirada hacia la dirección en que se había marchado Gin, por un momento, Chuya creía que se encontraba ante un cachorro abandonado.

- ¿me dirás que sucedió?

- Digamos que dije ciertas cosas sobre su novio, cosas que no debía decir, solo estaba algo enojado

- Idiota, sabía que era tu culpa

- El idiota es sospechoso

- ¿lo descubriste engañándola?

- No, pero creo que hay muchas probabilidades de que lo haga

- Esa no es una buena razón para entrometerte, es extraño, sueles ser mas prudente en este tipo de cosas

Tachihara soltó una queja y se recostó sobre el césped, escondiendo su rostro entre sus brazos, Chuya solamente lo observó, tampoco se sentía en la posición de dar algún consejo, su camino hasta la relación actual que mantenía no había sido el mejor, había sido difícil y ambos se habían equivocado bastante.

Pero si podía dar un consejo a base de su experiencia.

- Es mejor decirle la verdad, aclarar todo desde una primera instancia – terminó por decir Chuya – sabes todo lo que sucedió entre mi y Dazai, todo hubiese sido mejor desde un principio si fuésemos honestos

- Lo sé – contesto el otro, volviendo a sentarse, miró de forma breve a Chuya – hablare después de clases con ella – sentenció

Chuya solo asintió. Miró a su alrededor aun podía ver a Dazai desde el otro lado del jardín de la universidad, solamente se encontraba allí de pie, junto a su amigo Oda, ambos profesores hablaban de forma relajada, después de todo, las clases no comenzarían hasta dentro de media hora.

Sus miradas se encontraron, a pesar de la distancia, Chuya casi podía escuchar el sonido de la voz de Dazai, aunque no tuviese ni idea sobre las palabras que salían de su boca, intercambiaron una sonrisa.

- Sigan de esa forma y no habrá ser vivo en la universidad que no se percate sobre ustedes – soltó Tachihara, Chuya suspiro

- Acabas de matar un buen momento

- Lo siento

- No lo haces

- En realidad, no, veo todo de forma amarga esta mañana

Chuya volvió a dirigir su mirada hacia Dazai, aun hablaba con su amigo, el pelirrojo decidió imitarlo y retomar su conversación con Tachihara. Sacó su cajetilla de cigarrillos y llevo uno hasta sus labios, lo encendió con la elegancia de siempre y exhalo el humo.

Entonces realmente volvió a hablar con su amigo y escuchar sus quejas ante su propia estupidez.

.

Chuya miró a Dazai en frente de la clase, este hablaba sobre un tema que tenia a la mayoría de los estudiantes tomando apuntes y apenas parpadeando, él no comprendía del todo el tema, Dazai no había tenido la oportunidad de explicarle de forma privada todo lo que se había perdido. Cada vez que tenían la oportunidad, terminaban hablando o haciendo alguna otra actividad, salir a comer, pasear e incluso les gustaba tan solo quedarse en silencio y quietos, sin hacer realmente nada. Pero también había ocasiones en que les agradaba jugar algún videojuego, volver a su Juventud.

Y, sin embargo, en ningún momento habían vuelto a tocar el tema sobre el gran limbo en que se encontraba Chuya en cuanto a esas clases.

Miro de forma suplicante a Dazai, este de inmediato capto su mirada y notó como reprimía una sonrisa burlesca.

Solamente unos minutos después, Dazai terminó su clase y le permitió a los estudiantes marcharse, Chuya se quedo en ese lugar, por un momento su mirada choco con la de su compañera, ella sospechaba demasiado y quedarse quieto mientras el resto se marchaba era confirmar sus sospechas, Chuya se puso en pie y comenzó a guardar sus pertenencias e su mochila.

La chica volvió a mirarlo, le regaló una sonrisa y paso por la puerta, cerrando esta detrás de si. Chuya se había quedado solo con Dazai, dirigió su mirada hacia el castaño y descubrió que este también se había percatado de las acciones de ella.

Chuya de inmediato se acercó al castaño.

- Dime que yo no imaginé eso

- No, ella lo sabe

- Mierda – soltó Chuya – ha sido confirmado

- Por la forma en que cerro la puerta, creo que en realidad no es como si intentase amenazarnos o chantajearnos

- Debería hablar con ella

Y sin mas. Chuya caminó hacia la puerta, ajustando su mochila en solo un hombro. Se giro de forma breve hacia Dazai.

- Espérame en el estacionamiento – soltó

Apenas escucho una aprobación de Dazai, era mejor si tan solo él hablaba con la chica, eran compañeros, si Dazai se encontrase presente, haría las cosas un poco mas complicadas.

No fue difícil para Chuya alcanzar a la chica en la salida de la universidad. Los pasos de ella eran lentos, solamente una vez que la alcanzo, el pelirrojo se pregunto seriamente que debía decir en ese momento, como comenzar.

- Disculpa – la llamo Chuya, ella se giro de inmediato a mirarlo, otra sonrisa astuta

- Daisy – respondió ella – tu eres Nakahara-san

- Eh, si – soltó Chuya, torpe – escucha, creo que estas tomando una mala impresión de lo que realmente sucede con el profesor Osamu – ella se limitó a reír un poco

- ¿y cual es la impresión que tengo? – pregunto ella

- Ya sabes – soltó Chuya, comenzaba a sentir idiota

Chuya la observo con atención, analizándola, cabello negro y ojos azules, facciones finas y su piel era exageradamente pálida, hasta el punto que podía verse un tanto enfermiza, vestía completamente de negro.

- Nakahara-san, no es necesario que hagas todo esto, no diré nada, no es mi asunto y no me importa – Chuya la miro desconfiado

- Es extraño que no busques sacar provecho de esto

- No es la gran cosa, tampoco es como si se esforzasen realmente por ocultarlo – Chuya se tenso – muchas nos hemos dado cuenta, incluso, es un poco divertido verlos a veces

La boca de Chuya se abrió un poco, se removió inquieto en su lugar sin saber que hacer. Daisy se percato de inmediato de su reacción y buscó calmarlo.

- No te preocupes, las personas empezaron a darse cuenta desde hace un tiempo, nadie ha dicho nada hasta ahora, tampoco creo que lo hagan

Pero eso no calmaba a Chuya, no era nada seguro.

- Nakahara- san, yo te ayudare y protegeré tu "secreto" sin embargo, ya no nos encontramos en la escuela, las personas en la universidad no se preocupan realmente de asuntos como estos, no mas allá de un simple cotilleo fugaz

- Mi experiencia no me dice eso

- La mía si, no te preocupes – ella se acerco un paso mas a Chuya, median lo mismo – no se repetirá lo que te sucedió hace un tiempo

Chuya bajó la mirada de inmediato, no le gustaba ese tema, ni siquiera al referirse de forma indirecta al respecto. Miro a la Daisy a sus ojos, sinceros, un brillo cálido, a pesar de ser de un color frio como los de Chuya, se preguntaba si él también podía poseer un brillo como ese en los suyos.

"¿mi mirada puede ser así de cálida también?"

- Nakahara-san, seamos amigos – terminó por soltar ella

- Eso es algo extraño

- ¿a que te refieres?

- A pedirlo, normalmente no se le pide a lar personas eso, no de forma directa

- Suele ser algo espontaneo – completo ella - pero eres como un gato a la defensiva, es difícil acercarse a ti, por eso te lo pido de esta forma

- Eres muy observadora

- Tu eres un tanto interesante y aunque intentes pasar desapercibido siempre, es algo imposible para ti

- Bien, seamos amigos

- Bien, Chuya – lo llamo ella

- Vaya, cuanta confianza de inmediato

- Tu ya me llamas por mi nombre – Chuya apenas se había percatado de ello

Entonces ella lo analizo un poco, no era demasiado difícil leer a Chuya, podía llegar a ser bastante expresivo. No, ella no gustaba de él, pero sentía curiosidad por este, un sentimiento sincero de protección nacía cada vez que veía la forma en que alguien como Chuya, orgulloso y de apariencia un poco agresiva pero elegante, se ponía nervioso y dudaba ante algo.

- Tranquilo Chuya

- Últimamente me dicen mucho eso

- Yo te cubriré la espalda

.

Chuya caminó hacia el estacionamiento, su motocicleta se encontraba allí, también el automóvil de Dazai, notó como la puerta de este se encontraba abierta, podía escuchar un poco de música baja provenir de allí, el castaño lo esperaba sentado de forma relajada en el asiento del conductor, leía un libro con una sonrisa en su rostro.

El pelirrojo se acerco y abrió la puerta del copiloto, sentándose allí, soltó un suspiro y se recostó de forma cansada, sin cerrar.

- ¿La amenazaste? – preguntó divertido Dazai

- Claro – respondió Chuya

- ¿Cómo resulto?

- Ahora somos amigos – Dazai se giro a mirarlo, una expresión confusa, analizo a Chuya con atención, esperando que fuese una broma

- No es una broma – terminó por decir

- No, no lo es – confirmó el pelirrojo

- Extraño concepto tienes sobre amenazar

- También tengo un extraño concepto de odiar a una persona – Chuya miró directamente a Dazai, intentando que su mensaje implícito llegase a este, el castaño lo comprendió de inmediato

- Tu no me odias Chuya – dijo el otro riendo – entonces ¿Cómo empezaste con una amenaza y terminaste haciendo una amiga

- Digamos que ella me lo pidió directamente, intente negar que teníamos algún tipo de relación y ella dijo que en realidad éramos bastante obvios, entonces me propuso ser amigos

- Siendo estratégicos, es bastante beneficioso que lo sean, lo extraño es que no pareces sorprendido o nervioso

- A ti tampoco parece sorprenderte que ella diga que somos obvios

- Eso ya lo sabía – Chuya enarco una ceja, soltó un suspiro

- ¿lo sabias? Y decidiste seguir actuando como siempre

- Chuya, nadie hará nada, no estas en peligro

Dazai hablaba a Chuya de forma segura, intentando transmitir este sentimiento al pelirrojo, tomo la mano de este y la besó, eran estrategias básicas de Dazai para convencer a Chuya, distraerlo y hacer que se calmase.

Pero entonces escucharon algunos pasos en el estacionamiento, Chuya llevo su vista rápidamente hacia la fuente del sonido, reconoció de inmediato que se trataba sobre otro profesor.

- Oh mierda – soltaron ambos al mismo tiempo

Dazai cerro su puerta.

Chuya de inmediato termino por dejarse caer en su asiento, se acomodo, sin embargo, no era efectivo, aun podría llegar a ser visible, soltando un gruñido se acomodó mejor y se inclinó hacia Dazai, su pecho sobre la palanca de cambios y su cabeza sobre el regazo del otro, escuchó de inmediato una risa burlona provenir del castaño.

- Oh, hola profesor ¿Qué tal todo? – dijo en voz alta Dazai, iniciando una conversación, sabia que la otra persona se encontraba unos cuantos automóviles alejado de ellos

"lo mataré" pensó Chuya. Mientras Dazai mantenía una conversación casual y amistosa con otro profesor, el pelirrojo incluso podía sentir como Dazai acariciaba su cabello, sin intenciones de dar por terminaba la conversación, al menos no en poco tiempo.

Chuya se removió incomodo, la posición lo era, aunque las caricias de Dazai fuesen relajantes y este se encargase alargando una conversación casual solo con el objetivo de molestar al pelirrojo.

Y entonces el otro profesor termino por marcharse, sin siquiera sospechar lo que realmente sucedía, la forma de actuar de Dazai escondía todo a la perfección, no daba ni siquiera una mínima pista o sospecha.

Detrás de su imprudencia había calculo y estrategia de por medio.

En cuanto el otro automóvil desapareció, Chuya tenia la intención de moverse, sin embargo, Dazai continuaba acariciando su cabello.

- Te ves cómodo, Chuya – dijo burlesco, el pelirrojo salió de sus pensamientos y se movió de inmediato, sentándose de nuevo, arreglo su cabello y recogió su sombrero caído

Miró a Dazai con el ceño fruncido y termino por golpearlo en el brazo, rápido y fuerte, el otro de inmediato soltó un quejido.

- Maltratas a tu novio

- Y tu te burlas del tuyo – soltó Chuya – no era momento para mantener una conversación amistosa entre colegas

- Todo salió bien, además, te vez excelente en esa posición – dijo el castaño, buscando el rojo de las mejillas de Dazai, no tardó en aparecer

- Bastardo – Soltó Chuya

Entonces tomo sus pertenencias y bajo del automóvil, cerró la puerta y caminó hacia su motocicleta. Dazai de inmediato arranco su automóvil y esperó a que Chuya comenzase a conducir, habían acordado cenar, por ende, y debido al nuevo estado de animo del pelirrojo, dejaría que este eligiese el lugar.

No esperaron mucho tiempo antes de que ambos saliesen del estacionamiento. Chuya no esperó al otro, acelero y esquivo de forma imprudente el resto de los automóviles, en parte buscaba que Dazai lo perdiese de vista, escuchaba las bocinas de los automóviles a su alrededor, Chuya los rebasaba de inmediato.

Y entonces termino por estacionar en su departamento, en ningún momento miró hacia atrás en el camino, sabia que Dazai podría figurarse sin problemas donde se encontraba, mas bien, lo inferiría de inmediato.

Chuya se quitó su casco, tomo sus cosas y subió a su departamento, comenzando a llamar algún servicio de comida rápida, aunque se arrepintió antes de realizar el pedido, en realidad, se encontraba con los ánimos suficientes para cocinar algo, Dazai no llegaría dentro de poco, después de todo, el trafico era realmente un infierno a esa hora del día.

Comenzó a preparar algo, Chuya acostumbraba a cocinar un poco, no se consideraba realmente un experto, pero sabia algunas cosas útiles y había sobrevivido por unos cuantos años.

Lo único que ejercía presión dentro de su cabeza era el cocinar para que alguien mas probase de su cocina, preparar comida para si mismo era difícil a hacerlo para compartir con alguien mas, si terminaba por saber de forma asquerosa, simplemente lo botaría a la basura. Pero si se encontraba con alguien mas, seria vergonzosos e incluso un poco problemático.

"solo es el idiota de Dazai" se dijo Chuya, entonces continuó cocinando, bebiendo una copa de vino en el proceso. No fue hasta unos minutos mas, que Dazai llego, Chuya vio por la ventana como estacionaba su automóvil abajo, fue a su cuarto y busco entre sus cosas una cosa importante que debía tener a mano. Tenia planes para esa noche.

En poco tiempo, sonó la puerta y Chuya se dirigió a abrirla.

El castaño de inmediato entro, le regalo un beso a Chuya y se quito su abrigo mientras caminaba hacia el interior del departamento, quejándose en el camino sobre lo insoportable que era el trafico y lo mucho que había deseado ir en la motocicleta de Chuya.

- Siempre te he dicho que puedes subir atrás conmigo – Dazai frunció el ceño

- No haré eso

- ¿le temes a mi motocicleta?

- Mas bien al conductor – fue el turno de Chuya para fruncir el ceño – por cierto, huele bien, a comida real y no la comida artificial que solemos preferir un viernes por la noche

- Estoy cocinando – soltó Chuya

- ¿estas cocinando? – repitió Dazai

- Te lanzare por la ventana – amenazó el pelirrojo, aunque sonreía

Chuya volvió a la cocina, se había arriesgado y se encontraba cocinando un platillo que no preparaba con regularidad, debía haber elegido una opción con la que se encontrase mas confiado, pero no lo había hecho. Había actuado de forma imprudente.

Dazai se sirvió un vaso de whisky y se sentó en la isla de la cocina a mirar como el pelirrojo cocinaba.

Nada podría agregar mas presión al pelirrojo que eso.

- Chuya, cambiemos – dijo Dazai – te ves cansado – "si, claro" pensó el pelirrojo, sabia con certeza que el castaño lo había leído fácilmente y se había percatado de lo tenso que se encontraba, además de inseguro con lo que cocinaba

- Mataras mi obra de arte – dijo Chuya, Dazai rio

- Intentare no hacerlo, tomate un descanso y disfruta de tu copa – le dijo de forma lenta, se pudo en pie y llego a la espalda de Chuya, beso su cuello de forma inocente y le quito el cuchillo que tenia Chuya en su mano

- Bien – terminó por aceptar Chuya

Ninguno de los dos tenía habilidades excelentes en la cocina, pero al menos se encontraban intentándolo. Dazai al menos realmente lo intentaba, no le importaba fallar, podían ordenar comida y, además, su fallo provocaría la risa de Chuya, comenzaba a pensar que deseaba fallar y poder ver la sonrisa orgullosa y de superioridad.

- Te ves como si supieses cocinar bien – comentó Chuya, su mirada viajaba por el cuerpo de Dazai, en realidad no había prestado especial atención a que hacia este

- No en realidad, si dejases de mirarme a mi y vieses lo que realmente estoy haciendo, lo sabrías – Chuya se sonrojo, no dijo nada y desvió la mirada, había sido descubierto

Dazai se encargo de terminar la comida, Chuya preparó la mesa y antes de que se enfriase, ambos ya se encontraban sentados y mirando con desconfianza sus platillos, ninguno del todo seguro sobre dar una probada, mas bien, esperando que el otro lo diese primero.

- Esto es estúpido – termino por decir Chuya, dando un primer bocado

- ¡Chuya! Arriesgas tu vida por mi seguridad – dijo Dazai, un tono fingido – que romántico

- Cállate, idiota, si seguíamos así, terminaríamos sin comer nada en toda la noche – entonces, silencio, Chuya saboreo la comida, Dazai espero a que el otro dijese algo – no esta mal, espero no morir por envenenamiento

- No es de mis formas favoritas para morir, tampoco me gustaría que tu lo hicieses de esa forma – Chuya simplemente lo observo, siempre le había parecido curiosa la forma en que Dazai se refería a la muerte

- Como sea, puedes comer – soltó Chuya

Y ambos continuaron con su cena.

Entonces algo extraño paso por la mente del pelirrojo, no extraño pero tal vez un poco curioso, podía acostumbrarse a algo como aquello, la rutina que habían comenzado a vivir, pasar los fines de semana en el departamento del otro, todo el tiempo, creaba un ambiente hogareño que había nacido entre ellos.

Chuya sabia que era algo bastante rápido el pensar en ello, pero una parte de él deseaba que se ambiente fuese algo habitual.

Vivir juntos.

Chuya de inmediato se sonrojo ante la naturaleza de sus pensamientos, escucho la risa de Dazai, de inmediato levantó la mirada.

- Dime que piensas – le pidió el castaño

- No, no lo hare – se apresuró a seguir comiendo Chuya

Y la verdad es que había pasado un tiempo desde que la idea rondaba su cabeza. Había pasado un par de semanas desde que iniciaron oficialmente una relación y las cosas iban bien, pero Chuya no deseaba acelerar nada, comenzar a vivir juntos era acelerarlo.

Por eso había decidido solamente que le daría la llave de su departamento a Dazai, pensaba hacerlo en algún momento de esa noche. Era mejor que adelantarse y pedirle que viviesen juntos.

También sabia que ambos valoraban bastante su tiempo a solas de vez en cuando.

Chuya sabia los números de la contraseña del departamento del castaño, sentía que era bastante justo el darle una llave de su departamento, esperaba que el otro no comenzase a burlarse debido a lo sonrojado que estaría en ese momento.

Chuya bebió de su vino, este no le ayudaba con el calor que comenzaba a sentir. Sus pensamientos le jugaban una mala pasada.

.

Esa noche, luego de compartir esa peligrosa cena, ambos terminaron por beber en la sala de Chuya, escuchaban algo de música lenta, un ambiente relajante entre ambos, Dazai tarareaba la canción, ambos estaban un poco ebrios, Chuya comenzaba a sentirse un poco mareado, no solía embriagarse con facilidad. Se puso en pie lentamente, Dazai lo miro algo confuso, había sido un poco repentino.

Pero Chuya solamente se sentía bastante ligero, como si la gravedad no lo afectase, subió un poco la música y comenzó a moverse lentamente, sin importarle que Dazai se encontrase allí con él, tal vez, si estaba mas ebrio de lo que pensaba.

Sonreía y se movía, mas bien, era como si se balancease al sonido de la música.

A veces el pelirrojo hacia eso cuando se encontraba feliz y relajado, siempre solo, pero sentía que ese era un momento perfecto.

Así que Chuya tan solo cerro por un momento sus ojos y se balanceo al ritmo de la música. Entonces sintió las manos del otro en su cintura, sosteniéndolo, compartiendo el movimiento de Chuya, ambos se movían lentamente casi con pereza, Chuya paso sus brazos por los hombros de Dazai recargándose en este, compartieron un beso que se convirtió en algo rápido e intenso.

El pelirrojo continuaba moviéndose, la música era lenta, Dazai lo seguía, se movían lentamente por la sala. Definitivamente se encontraban ebrios.

Chuya sonrió, dejando los labios de Dazai, un brillo especial se encontraba sus ojos castaños.

- Estamos muy ebrios – soltó Dazai

- Habla por ti – contestó Chuya

- Estamos bailando

- No llamaría a esto bailar

- Una canción lenta de Elvis – continuó Dazai

- Si, bueno, tal vez lo estemos – termino por aceptar Chuya – no importa

- No, no importa – concordó Dazai

No paso demasiado tiempo para que su baile se desviase hacia el cuarto del pelirrojo, la música los seguía, después de todo, el teléfono celular de Chuya la emitía, y este se encontraba en su bolsillo trasero.

La música comenzó a interrumpirse con un sonido de alerta, la batería se agotaba, ninguno de los dos le presto atención, volvían a besarse. Chuya llevo sus manos hacia el pecho de Dazai guiándolo hasta la cama, haciendo que se sentase sobre esta, el pelirrojo se acomodó sobre él. Sentándose sobre su regazo.

La música se apago, al igual que el teléfono de Chuya, sin embargo, los nuevos sonidos que inundaban el cuarto componían una nueva melodía.

El pelirrojo quito la ropa de Dazai, rápido, dudo un momento antes de proceder a hacer lo mismo con sus vendas, miró al castaño, esperando la aprobación, Dazai solo acaricio su cabello, una sonrisa en su rostro, eso bastó para que Chuya reanudara sus acciones y lo despojara de sus vendas.

Cuando este se encontrase sin estas, Chuya beso desde su cuello, hasta su abdomen, el pelirrojo tenía un claro objetivo en mente, aunque se sintiese un poco nervioso al respecto, sabia que hacer y el alcohol lo ayudaba a mantenerse confiado.

Llevo su mano hacia la erección del castaño, comenzó a acariciarlo, no era primera vez que se decidía por hacer aquello, sin embargo, siempre era un sentimiento extraño el que lo invadía momentos antes.

Movimientos lentos en el miembro del contrario, Chuya evitaba mirar a Dazai directamente hacia su rostro. Soltó un suspiro, su boca se encontraba solo a centímetros de la erección del contrario, este dio una pequeña sacudida a su cuerpo en reacción.

Con una sonrisa satisfactoria, Chuya termino por lamer y besar la erección, los movimientos con su mano continuaban. Los sonidos que emitía el castaño, incluso su respiración acelerada, hacia que Chuya se sintiese excitado.

- Viéndote así, me recuerda a lo sucedido hoy en el estacionamiento – escuchó la voz afectada y jadeante del castaño, a pesar de su estado se esforzaba por sonar burlesco. Chuya apretó su erección dentro de su boca, provocando un gemido de dolor en el otro – oh, Chuya, Chuya, lo siento – pidió de inmediato rogando

El pelirrojo continuo con sus movimientos rápidos, llevo su mano libre hacia su propio pantalón, desabrochando y comenzando a acariciarse por si mismo, ya podía sentir como el cuerpo del otro comenzaba a tensarse y relajarse de forma constante, una señal de que pronto terminaría, pero Chuya tenia pensado torturarlo un poco hasta el final.

Cuando sintió que Dazai se acercaba terminar, comenzó con movimientos lentos, alejo su mano y se concentro solamente en besar la erección del otro, quitándosela por completo de su boca.

Por un momento levanto la mirada, encontrándose con la de Dazai, podía ver excitación y sufrimiento mezclados allí, pero Chuya tenía pensado hacerlo venir solamente con sus besos lentos. La respiración del castaño se volvió errática.

Y entonces terminó por venirse, Chuya continuó besando y lamio todo rastro de semen del otro, antes de darse cuenta, él también había terminado por si solo. Ambos con respiración acelerada, Dazai se acomodó agotado sobre la cama, casi incrédulo a lo que acababa de suceder, sabia que Chuya podía ser bastante impredecible en la cama, bueno, en todo en realidad, sin embargo, no se esperaba algo como aquello, y se había sentido bastante bien para Dazai, hasta el punto en que aun sentía su cuerpo temblar un poco y gemidos graves escapaban de su boca.

Llevó su mirada hacia Chuya, sus labios tenían un poco de rastro del semen del castaño, Dazai se sentó sobre la cama y se acerco a Chuya, se percato de que este había terminado por entregarse placer por si mismo, tenia sus manos, con sus guantes negros, manchados con su propio semen, Dazai tomo sus manos y las lamio. Chuya de inmediato se sintió escandalizado.

- Oye, bastardo, ese es mi… - pero Chuya no termino sus palabras, su voz sonaba afectada también

- Que egoísta Chuya, yo también quiero algo de ti – soltó Dazai, termino por besar la palma de la mano del pelirrojo y mirarlo a los ojos, pero entonces la expresión de Dazai cambio por completo, frunció el ceño – eso me recuerda, hoy condujiste muy rápido, fuiste muy imprudente – Chuya se sintió confuso debido al cambio y el repentino nuevo tema, la mirada de Dazai comenzaba a tornarse fría y enojada

- ¿eh? – soltó Chuya

- Condujiste rápido e imprudente, no me gusta eso – continuó Dazai, su voz era diferente, un tono incluso un poco amenazador – me hace sentir, un poco enojado

Y eso basto para que Chuya sintiese como su erección volvía a despertar, sabia lo que tramaba Dazai y sabia perfectamente lo que se encontraba haciendo, no estaba realmente enojado, solamente buscaba devolverle el trato a Chuya, hacerlo sentir bien.

Chuya acepto y cayó de inmediato en su trampa.

Dazai trepo sobre el cuerpo de Chuya, empujándolo sin delicadeza sobre la cama, se posicionó sobre él y acaricio sus piernas por sobre su pantalón negro, la textura del cuero de sus pantalones provocaba que este desease tocar de una forma un tanto mas fuerte, provocando un sonido en respuesta de la tela.

No hicieron falta mas palabras, Chuya dejó que Dazai actuase libremente sobre él, se sentía casi hipnotizado por el otro, el cual, quitaba la ropa del pelirrojo. Besó su abdomen y mordió sus muslos, la erección de Chuya era notoria y se veía dolorosa, Dazai solo jugaría un poco y cuando escuchase la voz suplicante del otro, actuaria de inmediato, aunque no contaba con que eso sucediese demasiado rápido, no con lo orgulloso y obstinado que solía ser Chuya.

Se entretuvo jugando con la entrada del pelirrojo, acariciando y lamiendo la zona, sabia que a Chuya le gustaban esas caricias, su tono de voz se hacia una nota mas aguda cuando eso sucedía.

Pero en ese momento, bajo esa situación, Chuya termino por usar rápidamente una voz suplicante, decir el nombre del castaño con voz afectada y ojos llorosos.

Todo eso basto para que fuese el turno de Dazai de lamer y besar la erección del pelirrojo, no continuó torturándolo con lentitud, lamidas y caricias rápidas, buscando que el otro terminase rápidamente. Hasta satisfacerlo. Pero nada de eso duró demasiado, una vez terminado, ambos se encontraron nuevamente listos para continuar.

Un interruptor había sido activado entre ellos. Algo había nacido bajo esa situación, y ninguno de los dos sabía como detenerlo.

Chuya arqueó su espalda sobre la cama, se removió inquieto, incluso el rose de las sabanas con su cuerpo le hacia sentir algo de placer, la mirada de Dazai continuaba siendo la misma, exactamente la que había usado en el restaurant hace un tiempo. El pelirrojo soltó un jadeo, su cuerpo comenzaba a temblar un poco.

Las manos de Dazai recorrieron los costados de Chuya, sus muslos y piernas, subiendo hasta su cadera y cintura, luego volviendo por su camino, no era una caricia, sus manos aplicaban fuerza en su agarre, seguía los movimientos de Chuya, las ondulaciones de su cadera, deseoso de mas. A Dazai le gustaba la expresión que le regalaba Chuya en ese momento.

Su mirada fría y calculadora contrasto con los ojos suplicantes y excitados de Chuya, una sonrisa fue formada en el rostro de Dazai, este posiciono su erección en la entrada de Chuya, el castaño se encontraba arrodillado sobre la cama, Chuya recostado, su espalda arqueada, sus piernas abiertas, listo para continuar.

Entonces Dazai entró de una embestida, certera y fuerte. Olas de placer invadían su cuerpo, soltó gruñidos en respuesta, el cuerpo de Chuya seria su perdición, su punto de locura.

Arremetió rápidamente, Chuya estiro sus brazos por sobre su cabeza, llevando sus manos hacia la cabecera de la cama, usando esta como un punto de apoyo, la fuerza de Dazai se encontraba empujándolo y necesitaba de alguna forma para sostenerse.

Fue rápido, fuerte y erótico. Así lo describiría el pelirrojo, el cual, con cada movimiento sentía que su cuerpo se perdía en el otro, su conciencia solo se concentrada en el castaño y el sentimiento electrizante que lo recorría.

El pelirrojo gimió de forma fuerte cuando sintió la mano de Dazai golpear de forma rápida su trasero, mordió su labio, le había gustado, Chuya había sentido su cuerpo reaccionar y ansiaba más.

Y Dazai se lo daría.

Las embestidas continuaron, Chuya llevo alejo las manos de la cama y las llevo hacia Dazai, casi como si lo llamase, este de inmediato se inclino hacia él, sin interrumpir sus movimientos.

El castaño sintió los labios de Chuya besar y lamer su cuello, hombros y clavícula. También sentía como el calor comenzaba a arremolinarse en su erección, Dazai sintió las manos de Chuya guiarlo y recostarlo en la cama, su espalda contra el colchón, Chuya acomodado sobre su cuerpo a horcajadas.

No esperó para comenzar a moverse sobre Dazai, movimientos rápidos, rudos, movía su cadera y elevaba su cuerpo para dejarse caer sobre el otro, y es que en Chuya no se sentía como si mismo o, mejor dicho, sentía que realmente era una faceta desconocida.

El pelirrojo nuevamente llevo su mano hacia el respaldo de la cama, le ayudaba para poder moverse mejor sobre el otro. por otro lado, las manos de Dazai no tardaron en sentirse inquitas, recorrer el cuerpo de Chuya para terminar por regalarse pequeños golpes en el trasero.

Cuando el pelirrojo sintió que no podía aguantar por mas tiempo, volvió hacia el cuello del castaño regalándole una mordida fuerte, se sintió egoísta y mal por dejar una marca mas en la piel ya lastimada y con cicatrices como la que tenia el castaño.

Entonces, ambos terminaron, sus cuerpos se tensaron y relajaron, ambos agotados, Chuya apenas pudo quitarse de encima del otro, cayendo a un costado del otro, jadeante, cerró por un momento sus ojos, concentrándose en respirar, escuchaba los jadeos de Dazai.

- Lo siento – dijo Chuya, una vez que retomó el aire en sus pulmones

- No lo hagas, fue bastante intenso, pero genial – soltó Dazai, Chuya rio un poco

- Me refiero a la mordida, creo que dejara marca, estas sangrando – Chuya miro el cuello del otro, comenzaba a preocuparse, hizo el intento de moverse, pero la mano de Dazai lo retuvo

- Esta bien, luego puedo curarlo – aseguró este, se acerco a Chuya y lo envolvió entre sus brazos – espero que deje una marca, definitivamente será mi cicatriz favorita

Chuya se dejo envolver, y sin siquiera poder continuar hablando por un momento, se durmió, su cuerpo le reclamaba descanso, aunque había esperado poder hablar un poco mas con el castaño.

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