¡YA REGRESAMOS CON MAJOKKO FIVE!
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Finalmente logramos derrotar a todos los monstruos como con sus esbirros a lo que decidimos ir al siguiente nivel que es ir por un pasillo llamado la Casa de Libra. Entramos en ese lugar pero no hay nada solo un pasillo tipo salón grande como si de una convención o un expo se tratase, no hay un solo alma ni siquiera algún elemento como tampoco una puerta.
Siento que las cuatro hemos corrido una y otra vez este lugar, no hay ninguna salida de esa extraña cosa a lo que se nos hace que este sitio es infinito, no hay nada que lo detenga y eso nos pone en problemas con nosotras.
Candy como yo estamos en una carrera para tratar de ir por la salida y quizás llegar a la salida como el final de todo este maldito laberinto pero es obvio que esa cosa nunca se va acabar pues pareciera que hemos recorrido quizás minutos o horas en vano.
-¿Falta mucho Rin-chan?- Me pregunta mi tonta amiga mientras seguimos corriendo sin parar por todo este lugar
-No lo sé Candy. La verdad es que todos los caminos me están pareciendo iguales
La raijin y yo nos paramos en seco, viendo detenidamente el lugar estamos en el mismo pasillo donde dimos comienzo la carrera, como siempre está Matsuri parada de brazos cruzados y de Shizuka no hemos dado con ella pues cuando entramos ella desapareció.
-Oh rayos- Murmura Candy mientras ve que estamos en el mismo punto de partuda
-Mierda, lo que nos faltaba. Parece que nos hemos perdido
Matsuri al verme se acercó un poco a mí sin cambiar esa actitud de querer buscar conflicto conmigo, entiendo que esté enojada conmigo por el asunto de los Cinco Elementos pero en ocasiones se pasa de antisocial con todas nosotras y sin olvidar su intento de ser sarcástica.
-¡No jodas Bakahono! ¿Eres adivina? ¿En la escuela de niñas ricos les enseñaron a ser adivinos o ya naciste con el don de la adivinación?
-Matsuri, no comencemos como siempre
-Y si eres adivina, ¿Por qué rayos no nos sacas de aquí?- Frunce el ceño llegando a uno de completo desprecio- Después de todo eres la gran líder, ¿No?
Ahora se dirigió a Candy con esa misma mirada aunque eso a mi amiga no le afecta en lo más mínimo de hecho pareciera que no le importara nada.
-Oye cerebro de bombillo
-¿Yo?
-Si tú pedazo de tonta- De pronto un sonrojo le invade el rostro, entiendo que ella esté enojada con las dos pero… Siempre me he preguntado porque se comporta así con Candy como si pareciese que tiene algún rollo oculto con ella
-¿Qué pasa Rata-chan?- Preguntó algo curiosa mi amiga
-Que eres una tonta… Eso es todo- ¿Eso es todo? Pensé que le iba a cantar varias verdades y ahora resulta que se dirige hacia mí y me dice con un hilito de voz- Namahono, dile a Candy que a partir de ahora le hablaré solo a través de ti
-¿Acaso soy un teléfono o qué?
-No lo soporto más…- Escucho una voz bastante familiar aunque noto que en ella hay un pequeño tono de tristeza y ansiedad como si algo se destrozaba
-¿Joe? ¿Qué te pasa?- Mi pequeña rival estaba como una niña pequeña cuando alguien está muy sola, está con la cabeza gacha mientras que con su brazo trata de taparse las lagrimas que están cayendo sobre el suelo
-No quiero… Extraño a Kagemin… No quiero estar sola
-No te preocupes, Joe- Le pongo una mano sobre la cabeza, es extraño pero siento que me parte el corazón viéndola así, tan sensible como triste de no tener al lado a su amiga de la infancia como su mejor amiga, yo también espero como las demás- Excepto Matsuri- que Remi salga bien de ello y que pueda culminar con nosotras esta dura prueba
-No lo soporto más, Riki-chi- Se limpia las lágrimas y me mira con algo de preocupación- Quiero terminar ya este laberinto
-Aquí estoy…- Es nada más ni menos que nuestra amiga la cual viene usando uno de sus portales pero en eso se desmaya a lo que Candy y Shizuka van tras ella mientras Matsuri está alejada como si en verdad la vida de nuestra amiga no le importase en lo más mínimo o quizás la situación que se estaba desarrollando
La primera en ayudarla es Candy que la sostiene entre sus brazos… Algo me dice que cuando se trata de esas dos chicas algo raro, extraño y hasta algo literario y poético puede pasar… Y cuando pasa de alguna manera, Matsuri se pone algo infantil como cuando quieres algo y no lo tienes.
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Visión poética de Remi
La joven rubia hincando una rodilla en tierra suspendió el cuerpo de la joven peliazul del parche y reclinó su cabeza contra su pecho.
-¡Todavía vive! –dice Candy, después de haber sentido su respiración; su mano tomó la de Remi, y una leve presión le hizo conocer que estaba viva, y que le había conocido.
Sin vacilar, la raijin alzó entonces la cabeza, giró sus ojos con inquietud; se levantó luego, tomó a la kage por la cintura con el brazo izquierdo, y cargándola al hombro, marchó hacia el próximo pasillo con tal de ver donde estaba.
Su marcha segura y fácil hace conocer que aquellos parajes no eran extraños a su planta.
-¡Ah! -Exclama de repente la joven de ojos verdes- Apenas faltará media cuadra y... tengo que descansar porque... -Y el cuerpo de la peliazul se le escurre de los brazos entre la sangre que a las dos cubría-. ¡Kuro-chan! -Le dice poniéndole sus labios en el oído-; ¡Kuro-chan! Soy yo, Candy, tu amiga, tu compañera, tu amante… Tu ojou-sama
La chica herida movió lentamente la cabeza y entreabrió los ojos. Su desmayo, originado por la abundante pérdida de su sangre, empezaba a pasar, y la brisa fría de la noche a reanimarle un poco.
-Huye... ¡Sálvate, Candy-sama! -Fueron las primeras palabras que pronunció.
La mencionada la abrazó.
-No se trata de mí, Kuro-chan; se trata de... A ver... Pasa tu brazo izquierdo por mi cuello; oprime lo más fuerte que puedas... Pero… ¿Qué diablos es esto? ¿Te has batido acaso con la mano izquierda que conservas la espada empuñada con ella? ¡Ah, mi Kuro-chan, esos monstruos te habrán herido la derecha!... ¡Y no haber estado contigo yo!
Y mientras hablaba así, queriendo arrancar de los labios de la kage alguna respuesta, alguna palabra que le hiciese comprender el verdadero estado de sus fuerzas, ya que temblaba de conocer la gravedad de sus heridas. Candy cargó de nuevo a Remi que, vuelto en sí de su primer desmayo, hacía una débil fuerza sobre los hombros de su libertadora, y la llevó en sus brazos por segunda vez, en la misma dirección que la anterior.
El movimiento y la brisa volvieron a la herida un poco de la vida que le había arrebatado la sangre; y con un acento lleno de cariño:
-Basta, Candy-sama -Dice- Apoyada en tu brazo creo que podré caminar un poco.
-No hay necesidad -Le responde ésta, poniéndola suavemente en tierra- Ya estamos en el lugar a donde quería conducirte.
La chica del parche quedó un momento de pie, pero su muslo izquierdo estaba cortado casi hasta el hueso, y al tomar esa posición todos los músculos heridos se resintieron, y un dolor agudísimo hizo doblar las rodillas de la joven...
-Ya me imaginaba que no podrías estar de pie -Dijo la raijin, fingiendo naturalidad en su voz, pues que toda su sangre se había helado sospechando entonces que las heridas de la joven sombra eran mortales-. Pero felizmente -Continuó- Ya estamos aquí, aquí donde podré dejarte en seguridad mientras voy a buscar los medios de conducirte a otra parte.
Y diciendo esto la joven rubia había vuelto a cargar a su amiga, a fuerza de gran trabajo, la llevó hacia una pequeña columna. Candy sentó a su amiga en la pequeña columna, la recostó contra ella y le preguntó dónde se sentía herida.
-No sé; pero aquí, aquí siento dolores terribles -Dice la kage tomando la mano de la raijin y llevándola a su hombro derecho y a su muslo izquierdo… De una manera bastante sensual.
La rubia respiró entonces con libertad.
-Si solamente estás herido ahí -Dice- No es nada, mi querida Kuro-chan -Oprimió con sus brazos con toda la efusión de quien acaba de salir felizmente de una incertidumbre penosa; pero a la presión de sus brazos, la peliazul exhaló un ¡Ay!, agudo y dolorido.
-Debo estar también... Sí... Estoy herida aquí –Dijo llevando la mano de su amante a su costado izquierdo- Pero sobre todo, el muslo... El muslo me hace sufrir horriblemente.
-Espera -dice Candy, sacando un pañuelo de su bolsillo, con el cual vendó fuertemente el muslo herido- Esto, a lo menos -Continuó- Podrá contener algo la hemorragia; ahora venga la cintura ¿Es aquí donde sientes la herida?
-Sí.
-Entonces... Aquí está mi corbata -Y con ella oprimió fuertemente el pecho de su amiga.
Todo esto hizo y dijo fingiendo una confianza que había empezado a faltarle desde que supo que había una herida en el pecho, que podría haber interesado alguna entraña. Y lo dijo y lo hizo todo entre la oscuridad de la noche y cerca de una columna cerca de un panteón griego.
Y como un sarcasmo de esa posición terriblemente poética en que se encontraban las dos jóvenes, porque la raijin lo era también, los sonidos lloriqueantes y enojados de una pequeña infante llegaron a sus oídos.
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-¡Me largo de aquí! ¡Púdranse si quieren!- Exclamó Florencia Dupasquier al ver que Daniel Bello y Eduardo Belgrano hacían yaoi a sus espaldas, digo, exclamó la dokushin enojada y roja quizás del enfado como del enojo de un corazón incapaz de abrirse se fue de manera desesperada como rápida hacia quien sabe donde
Mientras que en el plano real, en realidad Candy se la pasó alzando a Remi como armando un drama por el hecho de que la joven había llegado inconsciente dado a entender que tuvo una dura pelea contra el monstruo que le dio reto y claro la raijin pensó que estaba muerta.
La chica sombra estaba sentada en el suelo mientras Shizuka, su pequeña mejor amiga la estaba abrazando efusivamente y sollozando un poco pues le preocupaba mucho la vida de la chica quien era su voz de la razón y como una figura de una hermana mayor.
Luego de aquello, la chica dokushin al ver que su intento de alejamiento fue infructuoso decidió regresarse de mala manera a donde estaban sus amigas y con enojo infantil comenzó a reclamar.
-Ya que las comadritas están chismeando, ¿Por qué no busca esa sombra pervertida una salida abriendo portales en la pared o algo?
-Lo siento Matsuri pero no puedo hacer eso
-¡¿Qué?!- La pequeña pálida quedó con la boca abierta y con una vena roja en la sien- ¿Por qué demonios no puedes hacer eso?
-Porque no puedo abrir portales en varios casos, en estos momentos he agotado mi energía contra ese monstruo y unos cuantos esbirros pero también hay casos en que no puedo usar mi habilidad en sitios que no estoy viendo en ese mismo momento como el laberinto o este extraño pasillo
-Kuro-chan…- La dulce y tierna raijin estaba sosteniendo a la kage la cual estaba hechizada por el gesto de preocupación de su dulcinea eléctrica- Kuro-chan, estás hecha polvo. ¿Cómo ha podido hacerte eso ese horrible monstruo?
-Es cierto, se nota que luchaste con todas tus fuerzas- Irrumpió Shizuka que estaba como siempre pegada como chicle a su amiga la cual intentó tranquilizar tanto a su dulcinea como a su amiga
-Al enemigo le vencí de unos golpes nada más mientras ustedes se fueron al siguiente nivel. Lo que pasa es que luego caí por unas escaleras. Pero gracias por preguntar
-Eres muy mala contando chistes, Kagemin
-Lo sé…
Todas a excepción de Matsuri se echaron a reír por unos segundos hasta que Karin estaba mirando al techo de aquel pasillo pensando en lo que pasaba en el plano real.
-Me pregunto si quedará mucha gente dentro del laberinto
-Me temo que no, Namahono-san- Se escuchó una voz masculina del techo a lo que las cinco jóvenes fueron atentas
-¡¿GINPACHI-SENSEI?!- Exclamaron al unísono
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Mientras tanto en el plano real, todos los estudiantes eliminados estaban en las gradas viendo que en la cancha del lugar estaban cinco futones como cinco jóvenes que estaban durmiendo plácidamente mientras cerca de ellas estaba sentado un soldado en forma de meditación. Al frente estaban Hijikata como varios soldados que lo acompañaban.
-Señor solo quedan estas cinco chicas- Uno de los soldados usaba un rastreador calculando la identidad como el nivel de pelea de las jóvenes- Identificando… Meruru Akamatsu, mahou kajin; Inazuma Candy, mahou raijin; Shizuka Mizuki, mahou suijin; Remi Kurosaki, mahou kage y Matsuri Nezumi, mahou dokushin
-Es curioso. Ni siquiera son los mayores del colegio, sobretodo Meruru-san- Dijo el joven oficial mientras miraba detenidamente a la joven pelirrosa de listón rojo- Me cuesta creer que casi todos los alumnos de secundaria sean mahou shoujo y estas cinco sean de las más fuertes, si su majestad, el Restaurador de las Leyes, el Rey Hanzo estuviera aquí diría que son una auténtica vergüenza para la Nación
-Teniente Hijikata- Irrumpió otro uniformado haciendo su saludo marcial hacia su superior- Un anciano local requiere su ayuda
-¡Por todos los elementos! ¡AYUDA!- Un hombre mayor bajito de cabeza redonda y bigote mostacho blanco estaba sobre el suelo mientras trataba de ganar aire, los soldados acudieron para ayudar al hombre de la tercera temiendo que padeciese alguna enfermedad común de su edad
-Por todos los elementos, ¿Qué le sucede señor?- El joven teniente se inclinó para sostener al hombre mayor el cual estaba recién despierto de su desmayo- ¿Ya está bien señor? ¿Ocurrió algo?
El aludido abrió lentamente sus ojos mientras el joven oficial estaba expectante ante su estado de salud, el anciano le mostró una especie de carnet rojo con una fotografía suya y un escudo negro de un león estampado y una frase estampada en letras blancas que decía "Viva el Reino de Fudonia. Mueran los salvajes y asquerosos unitarios".
-Soy un federal como todos ustedes… Gracias a Dios que estoy con personas del ejercito
-¿Cuál es su problema señor?- Preguntó el joven Hijikata mientras ayudaba a ponerse de pie al hombre mayor
-Menos mal que aquí hay gente federal como yo. Necesitamos ayuda, por todos los elementos
-¿Pero se puede saber que pasa señor?
-Hay una bestia mecánica en las montañas
-¡¿Una bestia mecánica?!- Ginpachi se acercó estando algo alarmado al anciano el cual estaba algo asustado por la repentina intromisión del docente robot
-Sí, una bestia mecánica. De hecho, es un oso polar enorme que está azotando en los campos como destruyendo los cultivos y las fincas, de hecho un mahou gamishin se enfrentó a esa cosa pero no pudo ganarle
"¡Dan!... Con razón no aparece desde anoche", pensó Ginpachi al escuchar las palabras del anciano campesino al tiempo que se estaba esclareciendo sobre el paradero del director de la escuela Nishigaoka del quien no se sabía nada desde la noche anterior
-Hongo-san, ¿A qué distancias están esas montañas?
-Pues están lejos- Respondió el robot- Podrían tardar treinta minutos en un transporte de alta velocidad, nosotros podríamos proporcionárselos, de hecho soy un kaizo ningen y tengo la habilidad de transformarme hasta en un ovni si se quiere, teniente
-¿Quién se ha creído Hongo-san?- El teniente alzó la ceja aunque su sonrisa era leve dando ese aire de superioridad- ¡Somos soldados! Iremos hasta las montañas por nuestros propios medios para inspeccionar la zona
-¿Cancelamos la prueba, teniente Hijikata?- Preguntó uno de los uniformados a su jefe
-No será necesario- La mirada del joven oficial se clavó en el soldado Akechi que estaba sentado en forma de loto pues estaba utilizando su técnica de hipersueño, después se dirigió a los docentes de los años escolares del pueblo- Damas y caballeros. Nos marchamos a salvar a su pueblo. Ustedes limítense a cuidar del soldado Akechi
-¿Por qué nos encarga proteger al soldado Akechi?- Preguntó la profesora Tsukuyoumi que estaba presente en el coliseo de deportes
-Cuando utiliza la técnica del hipersueño, el soldado Akechi es tan vulnerable que hasta un niño travieso y con malas ideas podría vencerle... Si me disculpan- Hijikata se inclinó en señal de despedida y se fue al frente donde sacó una especie de tarjeta mientras un cinturón voló hacia anexarse hacia la cintura
-¡Henshin!- Se colocó la tarjeta sobre la ranura del driver y de pronto una luz roja lo envolví hasta dar con una figura de armadura roja y ropa spandex roja , su casco como el de todos los soldados era uno de insecto de color rojo con varios cuernos, ojos amarillos y boca en forma de ranura, todo su cuerpo estaba blindado de color rojo desde hombros y todo su torso, como de las rodillas a los pies y guantes rojos que le cubrían el antebrazo
(Nota: Buscar en Google Imágenes, Kamen Rider Agito burning form)
-¡Cóndor, cóndor, Cóndorman! ¡OOOHHH!- El oficial ahora transformado se subió hacia el cielo y comenzó a despegar no sin antes escoger a un soldado que era una joven de cabello azabache y ojos morados y se llevó cargándola en la espalda
-¡Vamos soldado! ¡Es hora de hacernos cenizas!
-Teniente Hijikata, ¿Cuántas le he dicho que subir a su espalda y volar con usted me quema el uniforme?- Reclamó la mujer que al parecer no quería irse de esa manera con el teniente
-¿Y cuántas veces ya te he dicho yo que me importa un bledo lo que diga tu madre sobre tu ropa de trabajo? Madura de una vez, ya no eres una niña, ahora eres un soldado federal que lucha por el rey como luchas en contra de los salvajes unitarios
-Sí, señor…
Los dos oficiales procedieron a irse volando y alejarse lo más rápido pero no sólo ellos debían atender la emergencia. Un robot de color gris y ojos blancos estaba alzando sus brazos y miraba al cielo.
-¡Change up!
Una luz envolvía al docente robot hasta convertirse en una especie de mini helicóptero con un solo puesto que piloteaba la nave y cuya vista frontal era un vidrio lo bastante redondo y grande para que el piloto pudiese ver su curso.
-¿A dónde vas Ginpachi?- Preguntó Tsukuyoumi al tiempo que estaba con una gran impresión al ver la transformación de su amigo robot
-Tsuku-chan, sabes muy bien que no me fío de los militares ni mucho menos cuando hacen su labor ellos mismos, ¿Acaso no recuerdas los asesinatos de opositores en aquella noche del 4 de mayo?.
-La masacre del Ikedaya, claro que lo recuerdo
-Muy bien, quédate tú con el soldado Akechi y que los demás profesores lleven a los alumnos a sus casas. Si pasa algo, me haré responsable.
-Entendido, y yo rezaré por el alma de Inazuma-san- Un sonrojo se hizo presente en las mejillas de la kishin
-Se nota que a pesar de sus defectos la quieres mucho, no te culpo, Candy es tan sencilla como ingenua que merece en menos de nada grandes amistades comparada con Namahono que le cuesta hacer una conexión… Nos vemos Tsuku-chan
-Adiós, Ginpachi
-Gin-san, ¿Puedo ir?- Era Reo que estaba en menos de nada ante el vehículo
-Sube…
El pequeño helipcotero abrió su ventana dejando que su compañera sentimental pilotease la nave hasta ir a las montañas del pueblo Kuuga, posiblemente a las afueras del poblado mientras que la pequeña mujer luego de ordenar que los docentes como los demás alumnos fuesen a sus hogares, la pelimorada de coletas enrolladas estaba ahora sentada en las gradas juntando sus manos entrelazando en ellas una especie de rosario de cuentas sintoísta mientras que en voz baja decía unos rezos shinto.
Estaba rezando por el arma de aquella chica rubia tonta de ojos verdes de tan gran y hermoso corazón como con actitud de joven ingenua pero pura de pensamientos, una hija que nunca tuvo pues desde que la raijin era pequeña se le dio casa y techo aunque la joven se la pasaba en la calle pues decía que una máquina de combate como ella no debía merecer vivir con personas que no fuesen normales como ella.
Rezaba para que de alguna forma la raijin lograse vivir aunque desde esta mañana sentía un mal presentimiento como si de alguna manera ella la pequeña rubia anunciaría su ida de este mundo.
Solo quería que viviera un poco más e imploraba a los dioses que cumpliesen con sus plegarias aquel propósito… Siempre y cuando el dios de la muerte, Shinigami, no interviniese en eso
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Matsuri estaba caminando en aquel pasillo infinito cuando de pronto se topó con una especie de libro grande en el que estaban inscrito un nombre escrito en negro con la imagen de una mujer hincada de rodillas sosteniendo sobre ella a un hombre posiblemente herido o muerto. Dicho titulo decía inscrito en negro "Amalia" y debajo de la imagen estaba un nombre, "José Mármol".
-Estúpida sombra… Estúpida cabeza de bombillo… No debí leer ese estúpido libro
La joven desintegró el libro y decidió proseguir su camino cuando de pronto se topó con otro libro esta vez en cuya portada estaba una figura integrada de cinco círculos, uno en el centro y cuatro alrededor lo que le causó algo de curiosidad como si lo hubiese visto antes.
-¿Qué es esto? ¿Acaso es…?- De pronto su ceño se frunció llegando a enojarse como si le trajera varios malos recuerdos- Namahono, eres una maldita miserable
Se guardó el libro hasta que decidió proseguir su camino con tal de dar de llegar al final de la dichosa prueba donde posiblemente habrían más monstruos y más batallas con esos adefesios, aunque ahora miraba constantemente el pequeño portarretratos donde estaba aquella raijin fruto de sus desvelos como la chica que cautivaba su corazón.
-Oh querida y dulce Candy… La fortuna me ha favorecido con tener esta única oportunidad de tenerte en mi mano mientras observo tu maravilloso rostro- Bajó la cabeza mientras abrazaba aquella foto contra su pecho- Estoy tan cerca pero tan lejos, mi corazón está contigo pero mi mente está con Sayaka… De hecho yo amo a las dos
Sollozó un poco y prosiguió su camino…
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¡MAJOKKO FIVE REGRESA DESPUÉS DE COMERCIALES!
