Draco acabó por descubrir que esos niños del futuro hicieron algo con la memoria de sus amigos. Gracias a Salazar y su basilisco que se desmayó antes de haber ingerido su poción o té.
Luego de salir de la enfermería le preguntó a Theo sobre Antares y Scorpius. Lo creyó loco o confundido.
Al regresar a la torre se mantuvo encerrado en su habitación. Ya que necesitaba pensar en cómo conquistar a Granger. Desde luego era consiente que era el príncipe de Slytherin y ninguna mujer se le resistió hasta ese momento.
Consideraba que Granger era la mujer perfecta para él, ese carácter indomable le atraía, además de las largas discusiones intelectuales que podían mantener, era el complemento que necesitaba en su vida, educando a sus hijos y cumpliendo las metas que ella poseía. Y al que la viese con otras intenciones — como humillarla, seducirla o hacerla menos — le haría conocer todas las maldiciones que su tía Bellatrix le enseñó.
Tras un baño de agua tibia se sintió preparado para pensar, planear un acercamiento, mover ciertas fichas a su favor. Por algo era Slytherin. ¿No?
Granger le dejó claro no sintió nada cuando la besó, Si claro, pero sus mejillas rojas le decían otra cosa. Podrá haber olvidado lo que fueron e hicieron, pero su cuerpo le reconoció. ¡Ja! Touché. Nada le iba a alejar de ella. Se recostó sobre su cama ya vestido, al hacer contacto con la almohada sintió algo rígido bajo su cabeza, levantó la almohada y encontró una caja dorada. Sobre ella una nota.
Tío Draco, Estoy completamente seguro de que no bebió la poción, le dejo este teléfono, tecnología muy avanzada, pero confío en que logrará dominarla rápidamente.
Sorprendí a Antares dejándole su teléfono a la tía Mione. Así que usted puede tratar de hablar con ella a través de WizardChat.
También le he dejado una lista de qué hacer para conquistarla. Sí, sí ya sé tío, eres el príncipe de Slytherin y todo eso... Pero el embarazo compartido no lo deja pensar. Ha hecho un par de tonterías cuando estuve ahí, creo que no hace falta enumerarlas.
Espero que en el futuro recuerde que lo ayudé y me devuelva el teléfono. No debería decirlo, pero deseo que pueda ayudarme con Antares. Sí ya sé, debí ser Slytherin, pero le pedí al sombrero ser Gryffindor.
Nos vemos en unos años.
J.S.P.G
Podría enojarse con James, pero le alegró tener un aliado ya que ni su hijo Scorpius se tomó la molestia de hacerlo. Revisó la lista, vaya que se sorprendió, tal vez en el futuro él le haya enseñado como enamorar. ¿Y con todo esto no logró enamorar a su hija? Se sintió perdido... Estuvo unas 3 horas aprendiendo a manejar el teléfono. No era nada difícil y aunque lo fuera no lo aceptaría.
No bajó a almorzar, pero se sentó en la sala común. —Niobe— llamó y ante él apareció una elfina, la cual era el reemplazo de Dobby en la mansión Malfoy.
— ¿se le ofrece algo señorito? — me preguntó la elfina.
—sí, Niobe quiero algo de comer, frutas, una tarta de manzana, dulces de menta y regaliz, asado de cordero o res...—la elfina le vio asombrada, el embarazo compartido le producía demasiada hambre, aunque sabía que más tarde terminaría con la cabeza en el retrete — y de beber jugo de manzana. — Cuando acabó de decirlo desapareció y en 10 minutos apareció con una gran bandeja de comida — Gracias.— susurró.
Vio que la elfina estaba a punto de llorar, parecía emocionada — el señorito Malfoy le ha agradecido a Niobe, Niobe está tan feliz de agradar al señorito Malfoy. — estaba llorando.
Algo en él decía que debía de consolarla, sintió algo de culpa por hacerla llorar, le extendió mi pañuelo de seda plateada para que se limpiara las lágrimas.
Ella tenía los ojos abiertos de par en par y negó rápidamente, sin siquiera tratar de tocarla— Niobe no puede aceptar la prenda que el señorito le ofrece — parecía indignada y ofendida. Entonces Draco se hizo consciente que la prenda significaba liberarla — eso es terrible, no tengo a donde ir, no tengo a nadie por favor señorito no castigue a Niobe de esa manera —se puso a llorar muy fuerte.
Esperó un poco a que se calmara, ya que le dio una idea sobre Granger, si se casaban tendrían que compartir un hogar para criar a sus cuatro hijos, requerirían un hogar. Porque, aunque si él quisiera llevarla a la mansión Malfoy, ella se negaría.
Le explicó sus planes a la pequeña Niobe, que se sintió aliviada, e incluso le dio la llave de si bóveda en Gringotts y un pergamino con instrucciones. Se retiró no sin antes llevarle su hermoso piano a la sala común.
Cerca a las 8 de la noche Hermione ingresó seguida de Theo.
— Buenas noches, cariño — Draco le saludó, sonrió internamente al verla sonrojarse. Theo negaba con cierta diversión— ¿quieres tocar conmigo? Sé que te gusta tocar el piano me lo dijiste una noche.
— ¿Te dije eso? ¿En serio tú y yo? —Ella le observó con sorpresa mientras se acercaba al piano.
— ¿Puedo? —preguntó.
— Es tuyo... — le respondió Draco, ella tomó asiento y empezó a tocarlo suavemente.
Theo le sonrió y con los labios formuló: "pensé que estarías llorando toda la tarde". Draco negó con la cabeza ¿llorar? No lloraba nunca, a excepción de un par de veces, pero esas contaban como enjuagarse los ojos.
— Esa melodía parece triste — susurró Theo.
Malfoy se sentó en el sofá junto a Hermione, verla tan concentrada disfrutando de la melodía le hacía quererla más. Apoyó su cabeza sobre su hombro.
—Love Story es mi favorita — le respondió Hermione. — Malfoy... ¿Por qué no desistes en intentar conquistarme? —preguntó sin dejar de tocar.
— Dime tú...eres la inteligente —le susurró al oído, notó como Theo se adentraba en su habitación para darles privacidad.
— ¿Quieres jugar conmigo, soy un capricho para ti? — respondió a modo de pregunta — ¿o es que tu sientes amor por mí?
— Quiero estar contigo, Hermione no soy muy bueno hablando de lo que siento, pero sé que te necesito y quiero verte feliz junto a mí. — le susurró.
Ella dejó de tocar y se quedó observándome. — ¿tocarías algo hasta que me duerma? — preguntó.
No dio respuesta, pero empezó a tocar una melodía muggle que había estado oyendo en el teléfono de James.
Hermione acomodó su cabeza sobre piernas de Draco, por un momento él se sintió tan pequeño e insignificante, adoraba verla enojada y arisca. Como también adoraba verla sonreír y ahora verla con los ojos cerrados sin decirle que lo odiaba. Él sabía que algún tipo de afecto se encontraba en lo más recóndito del ser de ella aguardando que demostrase ser merecedor.
No soportaría verla irse. Admitía que al verla salir de la enfermería deseó llorar, fue como si un dementor se estuviera llevando su felicidad.
¿Qué le hizo? Se encontraba tan sensible y a la vez entendía por todo lo que pasaba al tener un hijo suyo en su vientre. Aunque no quería admitió que se encontraba más unido a su familia. Además, que le atormentase la idea de perderlo todo, con un chasquido o bueno por culpa del giratiempo de alguien.
Iba a enfrentar a quien sea con tal de tener el futuro que les contaron Scorpius y Antares. No supo por cuanto tiempo he estado tocando.
— ¡No sé nada! — susurró Hermione, ¿acaso era una pesadilla? Lloraba, veía como sus lágrimas afloraban y se deslizaban por sus mejillas, su llanto me hería.
— Despierta — le dijo y ella pegó un salto, se separó un poco él. —¿qué soñabas?
— Es un recuerdo con tu tía, ella siempre está en mis pesadillas — alzó la manga de su uniforme y en su brazo pude observar aquella cicatriz.
Draco alzó la manga de su sweater y le mostró la marca tenebrosa. — esa cicatriz muestra tu lealtad... En cambio, la mía muestra que soy un traidor y asesino.
— Aquella marca representa muchas cosas, la pureza de la sangre y el odio a los hijos de muggles— ella le veía a los ojos — tú no crees en ellas por completo... Porque de ser así yo no estaría esperando un hijo tuyo.
Atrapado — Tengamos una cita... Para que pueda besarte.
— ¿por qué no lo haces ahora? —preguntó.
— Creí que eras tímida — dije.
— Tú haces que me sienta valiente — ante eso se sintió como si estuviera en medio de un Deja vu. Le robó un beso.
— Debes dormir, mañana tendremos nuestra cita — la cargó en brazos mientras se dirigía a su habitación.
— No me gusta que me cargues — dijo molesta — puedo caminar, Malfoy. Estoy embarazada, pero eso no me hace inválida.
La recostó en su cama y deslizó mi oído hasta su vientre, tenía un pequeño ritual que consistía en hablarle a su hijo. — buenas noches pequeño Abraxas, duerme bien, ya es de noche, y tu madre necesita descansar. Te prometo que mañana tendremos un día especial. Te amo.
Cuando alzó el rostro para observar a Hermione, ella tenía una sonrisa en los labios. — Siento miedo, Malfoy. Siento miedo a descubrir que tengo sentimientos por ti. miedo de que esto sea solo un juego tuyo.
Le sostuvo las manos — no lo es, amo a mi hijo y a su madre. No jugaría con ella... Contigo...— la besó en la frente y se retiró de la habitación.
