Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 355.

23.- Seguridad

—¿Qué estás haciendo?

Ladybug se sobresaltó al escuchar la voz de Adrien tan cerca de ella, se giró componiendo una expresión inocente y relajada, como si el que estuviese allí fuese algo totalmente casual.

—Nada, ¿por qué?

—Estás transformada en Ladybug.

—Oh, sí, bueno —barbotó moviendo una mano nerviosa—. Ya sabes, soy Ladybug.

—Marinette, creía que ya habíamos hablado de esto y que…

—¡Venga ya, Adrien! —soltó poniendo los ojos en blanco—. Estoy bien, no me pasará nada.

El chico suspiró, a veces, Marinette, tenía el don de sacarle de quicio, era tan terca… Inspiró hondo recuperando la calma, discutiendo no iba a llegar a ningún lado, sus competiciones en cabezonería nunca acababan bien.

—Entiendo que eches de menos cumplir con tu labor de heroína, pero Marinette, esto es absurdo y peligroso.

—El traje me protege, ya lo sabes, eres Chat Noir, lo has comprobado en tu…

—Eso ya lo sé —cortó aferrándola por los hombros con una mirada seria—. ¿Has pensado en los rumores? ¿En todo lo que implica que te vean así?

Ladybug hizo un mohín. Se aburría tantísimo. Sólo quería salir y saltar un poco por los tejados, recuperar aquella vieja costumbre, descargar adrenalina, sentirse útil y menos pesada. Si él estuviera en su lugar, seguro que también querría hacer lo mismo, tenía que entenderla.

—¿Y si uso a Multimouse?

—Marinette, da igual el traje que quieras usar, da igual la seguridad que te dé, la situación seguirá siendo la misma.

—Pero, Adrien…

—Princesa, esa barriga de siete meses no hay manera de que puedas ocultarla con ningún prodigio.

—Pero me aburro taaanto…

Ver a Ladybug con aquella expresión infantil de súplica le hizo sonreír. La comprendía, también que la seguridad que la envolvía siendo Ladybug era superior a la que tenía como civil, pero si Hawk Moth descubría que la portadora del prodigio estaba embarazada podría llegar a ella con relativa facilidad y eso sería un desastre.

—¿Qué quieres hacer? Cualquier cosa que no implique llevar un prodigio.

—Quiero comer gofres…

Adrien rió.

—Muy bien, señorita, cámbiese de ropa e iremos a por todos los gofres que quiera.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola!
Hoy una de problemas cuotidianos para una superheroína adulta, París tendrá que aguantar a Mister Bug como su salvador por un tiempo.