El aire parecía estancado dentro de la sala donde se encontraban 9 personas, ocho mujeres cada una con su belleza y un hombre. Todos miraban hacia la mujer rubia y el hombre peliblanco ambos con rasgos occidentales fuertemente marcados, ellos estaban juntos, especialmente a la mujer que estaba sosteniendo el brazo de él con una sonrisa petulante.
Makoto sintiendo la mirada fría de las mujeres que parecía que miraran a una basura, recogió una silla y se sentó dejando escapar otra vez un suspiro. Él no sabía cuántos suspiros había dejado escapar hasta ahora.
"Sena, ya he dicho que no soy de nadie. Además, somos amigos, ¿no?" Preguntó Makoto ignorando la mirada de las demás y concentrando sus ojos en los de ella.
"...Está bien, me disculpo" Dijo Sena sintiendo la seria mirada de Makoto en ella. Pero se alegró al ver como Makoto recogía otra silla y la colocaba al lado de él e hizo un gesto para que se sentara.
"Dejando lo anterior a un lado" Dijo Makoto mientras miraba a las chicas. "Chiaki, ¿puedes levantar las miradas?" Preguntó Makoto mientras se levantaba y se acercaba a la chica cabizbaja.
"..." Fue la única respuesta recibida, ello irrito a Makoto, odiaba a las personas que se deprimían por algo como eso. Y con su resolución hecha, él puso sus manos en los lados de la cabeza y la levanto.
"¿Eh?" Balbuceó Chiaki.
"Bien, ahora podemos hablar cara a cara" Dijo Makoto y arrastro con su pierna la silla. "¿Vas a seguir llorando?" Habló y puso sus manos en las mejillas rojas y con rastros de lágrimas de la chica.
"Yo-" Dijo Chiaki para verse interrumpida cuando Makoto le quito la capota de la sudadera así dejando ver su desarreglado peinado, lo que produjo miradas raras de las otras chicas en la habitación. Eso hizo que intentara bajar su cabeza en un intento de no dejar ver como de lastimada se sentía.
"No lo hagas, mírame" Dijo Makoto mientras le mandaba una mirada mortal a Konoha que había querido hablar.
"¿Por qué?" Preguntó con voz lastimosa Chiaki viendo que en la mirada de Makoto no había ninguna mirada similar a la de otros chicos/as.
"Esa es mi pregunta, por qué llorar cuando alguien dice algo mal de tu apariencia" Y el chico dejo escapar una sonrisa.
"P-pero todos me dicen que no soy atractiva" Respondió.
"¿Fea?" Interrogó Makoto inclinando su cabeza mientras miraba como los ojos de Chiaki se llenaban de lágrimas.
"¡Eres un mal-"
"¡Cállate!" Grito Makoto dejando escapar su furia por diferentes razones, especialmente por el sueño que lo mantenía en un estado de estrés, callando así a Konoha y las otras mujeres que iban a decir algo.
"¿Crees que eres fea?" Hablo Makoto mientras limpiaba las lágrimas que habían escapado de los ojos de Chiaki.
"No lo sé" Dijo Chiaki sentada y temblando.
"Para mí no" Dijo Makoto encogiéndose de hombros.
"Mientes" Dijo Chiaki.
"No lo hago" Respondió
"No"
"Sí"
"No"
"Sí"
"Sí"
"No" Finalizó Chiaki, pero se detuvo viendo como el chico soltó una carcajada que pronto fue seguida por las demás personas. Ella también carcajeó al darse cuenta del juego.
"Ves, también admitiste que no miento" Parando de reír Makoto habló.
"Aun así no soy linda" Dijo Chiaki mientras esquivaba la vista de los ojos de Makoto, que sentía que era un chiste.
"Sena ¿me puedes traer esa plancha para el cabello?" Dijo Makoto mientras señalaba el objeto que estaba ubicado en una alacena, se sintió curioso al verla en un hogar donde solo vivían hombres. Aunque sabía que había hombres que se planchaban el cabello, era la primera vez que pensaba que alguien como Joichiro lo hacía, lo pensó tras recordar lo lacio que estaba el cabello del hombre.
"Bien" La chica camino y recogió una silla para poder alcanzar el objeto y se lo dio a Makoto, que buscó y encontró un enchufe.
"¿Qué están haciendo?" Preguntó Konoha curiosa.
"Demostrarle algo a tu hermana" Hablo Makoto mientras se mojaba de saliva el dedo para sentir el calor que provenía de la plancha y sintiéndola caliente procedió a recogerla y caminar detrás de Chiaki. No sabía sí todavía tenía la habilidad de hacerlo bien, pero lo intentaría.
"Ya sé lo que va a hacer" Dijo Ichika a las otras mujeres dentro de la habitación que le dirigieron miradas de 'en serio'.
"No te vayas a mover. Hace mucho tiempo que no lo hago" Dijo Makoto mientras recordaba su vida pasada cuando se lo hacía a una prima.
Chiaki asintió para después quedarse quieta al sentir como la mano de Makoto la dejaba quieta y la regañaba. El tiempo transcurrió en la sala rápidamente, las hermanas conversaban junto con Sena mientras Konoha todavía enojada miraba su celular. En cuanto a Makoto y Chiaki conversaban sobre los juegos que su identidad oculta hacía.
"¿Son de aquí?" Interrogó Makoto aun sabiendo la respuesta mientras todavía seguía trabajando en el cabello de Chiaki.
"No, somos de Tokio" Respondió Yotsuba.
"Nosotras también" Respondió Chiaki a Makoto mirando como entre sus dientes apretaba un clip para cabello. Ella supuso que era para intentar arreglar el largo cabello.
"¿No deberían estar estudiando?" Preguntó Makoto todavía confundido sobre el día que estaba.
"Es sábado... y por el momento no podemos regresar a estudiar a Tokio" Contesto Miku con un estado depresivo.
"¿Qué pasó?" Makoto estaba curioso ya que en su camino había alcanzado a notar imágenes de Tokio y cada vez que preguntaba o escuchaba hablar de Tokio siempre era con un ambiente depresivo.
"¿No lo sabes?" Dijo Nino asombrada al ver que el chico no tenía idea.
"No" Respondió con una expresión de confusión.
"En Tokio sucedió un ataque terrorista..." Dijo Chiaki apretando sus puños acción que imitaron los otros oriundos de la capital japonesa.
Makoto se asombró por lo que estaba escuchando, el desastre fue tan grande llegando a dejar más de 2.000 muertos y 1.500 heridos con cientos de desaparecidos y muchos edificios destruidos, por el momento no se sabía quién era el responsable, pero se decía que eran seres místicos. Makoto sabía que nadie era tan loco como para matar a tantas personas a menos que tuvieran magia o un gran poder, ese pensamiento le preocupo.
La actividad dentro del comedor continúo con un silencio mortal y bajo ánimo. pero era algo normal. Todos los habitantes de Japón y el mundo estaban igual de sorprendidos y asustados al saber que un país tan pacífico de repente se convirtiera en una carnicería.
Con ello en mente, Makoto volteó a Chiaki ahora con el cabello liso para que todos la miraran.
"¿Qué tal?" Dijo Makoto sonriendo viendo como las bocas de todas las chicas estaban abiertas.
"¿Esta soy yo?" Estupefacta preguntó Chiaki mientras miraba su cara a través de la cámara frontal de su celular. Su cabeza se llenó de diferentes emociones como la felicidad, agradecimiento, melancolía y extrañamente tristeza. La última la indujo a llorar.
"¿Estás bien? ¿No te gustó?" Hablo Makoto mientras movía sus manos de lado a lado.
"No, solo es que no creía que pudiera ser así" Dijo Chiaki mientras se limpiaba las lágrimas.
"¿Solo era eso?, pensé que era algo grave" Le dijo Makoto mientras se relajaba y sentaba para tomar un respiro.
"¿Van a responder?" Preguntó Makoto
"Ella es muy hermosa" En sincronía dijeron todas las mujeres al regresar a tierra.
Makoto se encogió de hombros y se rasco el puente de la nariz mientras miraba a una sonrojada Chiaki, Él miró la hora en su celular mirando que ya estaba anocheciendo, el tiempo volaba pensó él. Se levantó de la silla y dejando atrás a las mujeres que conversaban y halagaban a Chiaki, se dirigió a las habitaciones de Soma y Joichiro para despertarlos porque casi era la hora de apertura del comedor y poder dormir ya que sentía que su cuerpo no iba aguantar más tiempo. Se decepcionó al ver que el primero ni siquiera respondía sus llamados, cuando se dirigió a donde el padre sólo le respondió que podía encargarse él.
'Hijos de puta' Pensó Makoto nuevamente en la cocina mientras buscaba café para tomar y mantenerse de pie. Él actualmente se odiaba por ser servicial y estar como pendejo trabajando, pero algo que estaba seguro era que iba a cobrar un buen bono. Encontrando la marca familiar de Sello Rojo sonrió y comenzó a prepararse un buen tinto y en la espera se lavó la cara y se dirigió a buscar un uniforme, un delantal y a familiarizarse con la cocina. También invocó al cuchillo que había ganado.
En el comedor donde todas las mujeres hablaban, sí, extrañamente ya se habían reconciliado las que habían peleado. Todas hablaban sobre sus gustos o cosas de la vida diaria mientras intentaban no tocar el tema de Tokio. Fue la hermana mayor de las Nakano quien hablo.
"Ya es tarde, creo que nos debemos ir" Dijo Ichika.
Todas miraron sus dispositivos y se dieron cuenta de que pronto serían las 8 de la noche.
"Es verdad, nosotras también Konoha" Dijo Chiaki mientras observaba los objetos ya organizados.
Todas las hermanas menores asintieron y se levantaron para irse, pero ellas junto a sus hermanas mayores se detuvieron cuando vieron como Makoto con la ropa del restaurante Yukihira la cual se pegaba a su puesto se dirigía a la puerta con una taza humeante y le daba sorbos. El chico abrió la puerta y se sorprendió viendo como muchas personas estaban esperando.
"¡Hey! ¡Por fin han abierto!" Gritó un joven adulto girando su cabeza para informarle a las otras personas detrás de él, pero arrugó las cejas al ver como todos miraban hacia el frente, los hombres con pareja con una cara de preocupación viendo como sus parejas se sonrojaban. Los otros perros/as solteras tuvieron miradas de incredulidad, está vez también hubo algunos hombres homosexuales que se sonrojaron y asustaron mucho a Makoto. En cuanto al hombre en cuestión que era un asalariado común también giró y se sorprendió al ver como el chico era muy guapo, a pesar de tener unas ojeras muy fuertes y que sus ojos ya estaban comenzando a entrar en el estado de inyectados en sangre.
"¿Van a entrar o quedarse ahí quietos?" Dijo Makoto y se echó para atrás cuando las personas comenzaron a entrar y llenaron todas las mesas exceptuando la de las chicas que ahora estaban sentadas todas juntas.
"Quédense a comer, de todas formas, cuando se vayan al hotel tendrán que pedir comida" Dijo Makoto mientras anotaba los pedidos de las personas que estaban gritándolos, todo gracias a sus estadísticas y su familiaridad con el trabajo cuando era estudiante y lo hacía en su vida pasada. Las chicas asintieron y les enviaron un SMS a los padres de cada quien. En cuanto a Sena no le importaba porque era sábado y ella ya había hablado con su papá.
Viendo que ellas estaban de acuerdo, el albino se dirigió a la cocina y comenzó a cocinar rápidamente y se sintió bien mientras cocinaba, pero era claro que no estaba cocinando con todo ya que no quería ver a todos desnudos a esta hora. Especialmente a unos hombres gordos y calvos, ello lo traumaría tanto como cuando le recomendaron Otome Dori y Boku no Pico. (N/A: ¡Que mierda tan horrenda, parce!)
Así el tiempo transcurría entre orgasmos culinarios que iban y venían, la gente le encanto la comida y sí esto fuera otros países habrían dejado propina. También se dieron cuenta que el chico cocinaba mejor que el jefe del restaurante. Algunas mujeres ya sean jóvenes o maduras intentaron coquetear con Makoto, pero fallaron al ver que el chico era bastante serio ante sus avances y eso que no incluyeron las miradas que se les clavaron en el cuello y les envió escalofríos.
Ya iban a ser las 9 cuando toda actividad en el restaurante se detuvo, y está vez fueron muchos hombres quienes se sonrojaron ganándose un codazo de sus novias que ahora les prestaban atención. En cuanto al grupo en cuestión, consistía en cuatro hermosas chicas y dos hombres que también eran atractivos, pero el uno opacaba al otro. Pero su incredibilidad creció cuando detrás de ese grupo entraron otras dos mujeres que superaban en belleza a todas las mujeres que se veían ahí.
"Bienvenidos" Gritó Makoto todavía de espaldas al nuevo grupo, pero se detuvo cuando una voz que reconocía el cuerpo original lo llamo e hizo que se cortara el dedo.
"Makoto" Era una voz joven de la primera chica de las dos que habían entrado detrás del grupo.
El chico en cuestión giro su cuerpo rígidamente y observo los ojos púrpuras que también observaban sus ojos marrones de diferente tonalidad.
