Pov. Shikamaru

—Shikamaru, aún no he terminado con vos—gritaba Guy, desaforado al oír el estruendo.

A paso firme, continué con el plan junto a mis compañeros.

Llamé a todos a través del radio.

—Necesito que se reagrupen como al comienzo del operativo—ordené.

—Hecho—respondió Shizune, encargada del equipo médico de emergencia.

Guy, ante tanto alboroto y sin nada qué hacer, miraba hacia todas las direcciones.

—¿Me podés explicar cómo hiciste para montar semejante operativo sin que pudiera darme cuenta?

—Sencillo, Guy. Además de ser agentes, somos compañeros. El apoyo es incondicional pese a dichos de extraños. Vos, siendo la persona que confiaba plenamente en mí, dudaste.

—No es que dude, sólo...

—Lo hecho, hecho está. Sólo quiero pedirte un favor.

—¿De qué se trata?

—No interfieras. Ya bastó con apartarme del caso..

—No puedo asegurarte eso. Soy quien manda a este escuadrón... —declaró.

—Ahora están a mi cargo. Tengo un asunto más importante que resolver, así que, si me disculpás, iré con mi equipo—me dirigí al punto de encuentro.

Palmeé en el hombro a mi ex jefe y caminé con la frente en alto. No había motivo para huír y mucho menos, para retirarme de este caso.

—ESTO NO QUEDARÁ ASÍ, NARA.

Levanté mi dedo pulgar, en señal de aprobación...

FLASHBACK

Dos días...

Durante ese lapso, pensaba que había perdido tiempo valioso intentando colarme en la vida de Obito.

El seguimiento de los movimientos de Temari sólo había desviado mi atención hacia otra parte.

Le confesé parte de la verdad acerca de mis sentimientos y ella optó por rechazarlos.

Quería verla. Pero no como un simple voyerista sino frente a frente.

Me encontraba recostado en mi cama, mirando al techo. Imaginando un plan acorde a mi propósito.

Giré mi cabeza y observé el taladro.

—¡Lo olvidé!—choqué mis manos.

Me vestí con lo primero que encontré suelto y preparé mi mente para reencontrarme con ella.

Eran las 15hs, un horario inusual para Obito. Generalmente, Temari se encuentra sola.

Salí de mi hogar y toqué su timbre.

Mientras esperaba que me abriera, imaginaba su rostro al verme. Sonreía al recordar cómo se ruborizaba.

—Em... hola—la persona del otro lado de esa puerta, no era Temari.

—¿Qué tal? ¿Se encuentra Temari? Quisiera devolverle esto que me prestó el otro día.

La mujer que me atendió, tenía algo extraño.

Su aspecto se asemejaba al de la rubia, pero en su mirada y en su forma de hablar, destilaba soberbia y odio.

—Mmm—apoyó su índice sobre sus labios—. ¿Vos sos Shikamaru?—preguntó, intentando seducirme.

—Si.

—Mucho gusto. Soy la hermana de Temari. Ella salió de viaje con Obito, ya sabés—guiñó.

—Hum... supongo que será un típico viaje de pareja—musité.

Con un esbozo de sonrisa lasciva, continuó:

—Me contó que sabés de algunos arreglos hogareños... —ironizó.

Esta mujer oculta algún tipo de truco. Le seguiré el juego para descubrirlo...

—Me defiendo. No seré MacGyber pero sobrevivo a mi estilo.

—Hum.. entiendo. Bueno, es que... se descompuso el aire acondicionado y sólo emana aire frío. No quiero encender la chimenea porque no me da un poco de pánico el fuego—enredó uno de sus mechones entre sus dedos índice y medio.

¿Qué pretende? Si quiero encontrar pistas, es la mejor oportunidad para meterme en su casa sin levantar sospechas.

—Lo intentaré. Guiame hasta el artefacto y veré qué puedo hacer.

—Mm, pasá entonces—guiñó.

Ingresé a la sala y observé el panorama.

Todo se encontraba en perfecto estado e igual desde la última vez que estuve aquí.

—Acompañame, está detrás de la puerta de la habitación, por encima de la ventana.

Sabía dónde estaba, pero la actitud de esta mujer es bastante extraña.

Entramos juntos al cuarto y señaló el supuesto artefacto dañado.

—Traeré algo fresco para tomar —exclamó y se retiró.

La cama estaba tendida cuidadosamente.

Los adornos de Temari, aún permanecían allí. Todos... excepto la foto donde habían viajado al monumento a Eros.

Acerqué la silla para seguir con la farsa de la reparación. Aunque no entendía absolutamente nada de ese oficio, podía asegurar que estaba en perfecto estado.

Mientras hacía un poco de ruido y movimientos falsos, la puerta se abrió lentamente.

—No era necesario que me trajeras nada—murmuré y bajé lentamente, sin mirarla.

Al darme vuelta, choqué contra la trampa.

—Estuve pensándolo mucho y... —caminaba hacia mí-.creo que envidio a Temari.

—¿De qué estás hablando?—respondí asombrado.

—De que sos un hombre muy atractivo y me da envidia que haya tenido una aventura con vos... —soltaba el nudo de la bata.

—Estás confundida mujer. Escuchame, si accedí a entrar es porque quería ayudarte—trataba de retroceder.

—Es que quiero que me ayudes.. por favor, ayudame a calmar mi fuego interior—suplicaba.

¿Acaso había perdido la cabeza?

—Wow, wow, wow... —extendí mis brazos para alejarla—. Agradezco tu oferta pero no la necesito.

—Yo sé que sí, papacito. No me dejes así... no sabés lo caliente que estoy—jadeaba y se despojó de la bata, quedándose en ropa interior.

—Lo lamento mucho pero creo que la mejor solución para tu problema es que te des una ducha de agua bien fría—la esquivé pero ella era más rápida que yo.

—No te vayas... sólo un poquito. Vamos, no seas malo. Soy muy servicial—sujetó mi mano y la introdujo en su entrepierna.

—De verdad...-la quité de allí—.Agradezco tu oferta pero no sos de mi tipo. Las mujeres ofrecidas no merecen mi cuerpo y mucho menos perdería mi tiempo con una regalada como vos—estaba impaciente.

Frunció el ceño y arrancó todo lo que quedaba en su cuerpo, quedando completamente desnuda.

—¿Cómo te atrevés a rechazarme? Haré lo que vos quieras, cumplí tus fantasías conmigo... soy lo que vos quieras—insistía.

—HE DICHO QUE NO—me apresuré hacia la puerta y me arrinconó nuevamente.

—No seas mezquino... sólo quiero probarte, saborear tus encantos... —susurraba mientras intentaba sobar mi entrepierna.

—NO LO TOMES A MAL, PERO PARA QUE UN HOMBRE COMO YO TE PRESTE ATENCIÓN, DEBERÍAS DEJAR DE SER TAN ORDINARIA Y APRENDER A VALORARTE. SOS UNA MUJER, MALDITA SEA—la hice a un lado y salí del infierno lo más rápido posible.

Al parecer, mis últimas palabras la habían dejado perpleja. Quizás no imaginaba que la rechazaría de esa manera pero ya estaba bastante intensa la situación.

Al retornar a mi departamento, rápidamente busqué las grabaciones de las horas posteriores a nuestro último encuentro.

Allí fue cuando vi y oí todo.

Ella tuvo la valentía de enfrentar su realidad e intentar escapar de su ilusión.

Pese a que no había reconocido que el amor hacia Obito se fue disipando, al menos asumió su pecado.

Estaba dispuesta a correr el riesgo y la pagó demasiado caro.

—¡Hijo de puta!—Golpeé la mesa con fiereza.

La cobardía de Obito me enfureció aún más. Su cinismo y su poca vergüenza, eran tan evidentes que no podía ocultarlos tras su máscara de bondad.

Automáticamente, busqué el radar y trataba de ubicarla gracias al pequeño dispositivo de rastreo que le había implantado a Temari.

—No puede ser... debe estar tan lejos que no la detecta en esta ciudad.

No dudé un segundo. Tomé mis pertenencias y me dirigí hasta la oficina de Guy.

—Me leíste la mente, Shikamaru—fue lo primero que dijo al verme.

—¡Qué extraño! ¿Acaso hay alguna novedad?

—Si. Necesito hablar con vos.

Tomé asiento frente a él y me crucé de brazos.

—Te escucho.

—He recibido un reporte acerca de una muchacha que denunció una violación y lesiones.

—Continuá...

—Este caso tenía pensado dejártelo a vos pero hubo un pequeño detalle que impidió que eso sucediera.

—No entiendo...

—Resulta que el acusado de tal delito, es alguien que trabaja aquí.

—¿Pero eso qué tendría que ver con que me ocupara del caso?

—Que el denunciado, sos vos—respondió sin vueltas.

En ese momento, recordé la advertencia de Kin:

Ella está planeando algo en tu contra...

Sabía que nada bueno vendría después de aquella vez...

—Ha presentado pruebas de las lesiones y demuestran que efectivamente sos el autor del hecho.

—Pero no es verdad. Eso es una terrible confusión—exclamé desesperado.

—Lo siento Shikamaru. Deberás entregarme tu placa y tu arma reglamentaria. Quedarás en suspenso hasta demostrar tu inocencia.

—¿Cómo podés creerme capaz de semejante atrocidad?

—Las pruebas son evidencias que afirman su declaración.

—No, no... NO DEJARÉ MI PUESTO SÓLO PORQUE UNA MUJER SE ATREVIÓ A MENTIR EN MI CONTRA.

—Entregame tu placa, tu arma y retirate, Nara—cerró sus ojos, estaba tan tranquilo como pocas veces se lo ha visto.

Los arrojé sobre su escritorio y me retiré, enfurecido.

—No creas que te librarás de mí...

—Recordá que pasaste a disponibilidad. El caso Uchiha será llevado a cabo por uno de los muchachos.

Di un portazo y salí del edificio. La ira me consumía por dentro...

FIN DEL FLASHBACK

—Estamos en posición de afirmar que Obito Uchiha está acorralado. Sabe que lo perseguimos y sus movimientos.

A partir de ahora, desplegaremos grupos de tres personas hacia los puntos de encuentro que tenemos de referencia.

En total éramos 16 personas. Formamos un círculo y yo me encontraba en el centro, apoyado sobre la mesa, con un mapa que tenía algunas cruces rojas marcadas.

—Ustedes irán por el norte—los señalados asintieron.

—Y nosotros iremos por el oeste. Ese lugar, fue indicado por un agente como un galpón abandonado, punto de intercambio de las pandillas.

Mi pequeño escuadrón estaba conformado por Sarutobi Konohamaru, un novato en el cual confío plenamente y ha dando unos excelentes resultados en tareas de rescate y Yamanaka Ino, una mujer de armas tomar.

Lo digo literalmente. Ella es la mejor francotiradora de nuestro equipo.

—Bien... es hora de marcharnos. Ya saben, nos estaremos comunicando y, el que primero lo encuentre, no duden en capturarlo. VIVO O MUERTO.

—Hecho—gritaron al unísono.

Sonreí. Finalmente, estábamos cada vez más cerca suyo...