Hola mis bellas y bellos lectores, gracias por entrar aquí. Hoy les traigo el capítulo 24 de este long fic. Muchas gracias por la paciencia y las buenas vibras, las agradezco de corazón. Espero que les guste el capítulo :)
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Como siempre agradezco a todas las personas que me leen y que me dejan algún review, a las que marcan mis historias o a mí como favorita y/o siguiendo, y a las que simplemente me leen. Para todos ustedes, muchas gracias, me inspiran de cierto modo a continuar :D
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Capítulo dedicado a quienes comentaron mi último One-Shot: ANABELITA N. Roronoa Saky y Lirio-Shikatema. Chicas, gracias por comentar, les mando a todas un gran beso y un fuerte abrazo.
Kaoru-sakura y AraOrtegaS92, gracias por sus comentarios en la capítulo anterior. Un beso a las dos.
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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.
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Lo que siempre nos unirá
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Capítulo 24.- Proponiendo ideas (parte 1)
POV Shikamaru.
El día del matrimonio de Naruto y Hinata había llegado, y un gran número de personas los acompañó en ese día tan importante para ellos. La ceremonia estuvo bastante bonita y emotiva, seguramente quedaría por un buen tiempo grabada en la memoria de quienes asistimos.
Saludar a los novios a la salida de la iglesia era todo un desafío, pero tenía que hacerlo, ya que Naruto era uno de mis mejores amigos.
—Felicidades Naruto, ya era hora que te casaras —espeté al momento que estreché su mano—. Mis mejores deseos para ustedes.
Lo abracé y le golpeé la espalda.
—Gracias Shikamaru —respondió, mi amigo, con cierta emoción—, me demoré una década en hacerlo, pero más vale tarde que nunca —cortó el abrazo y me miró—. Bueno, mi hijo merece nacer dentro de un matrimonio bien constituido.
—Tienes razón, Naruto —acoté poniendo mi mano en su hombro. Éste sólo sonrió. Miré de reojo hacia mi izquierda y luego continué—. Creo que lo mejor será no seguir hablando, todavía hay varias personas alrededor esperando su turno para saludar al novio.
—¡Qué tanto, Shikamaru!, que esperen —señaló como si nada, mi rubio amigo—. Tú eres como mi hermano —me abrazó afectuosamente y me susurró—. Sabes, vi a tu hijo en la iglesia. No pensé que Tema-chan lo traería al matrimonio.
Su comentario me sorprendió.
—No sabía que lo tenías en tu lista de invitados —musité antes de cortar el abrazo.
—Era una sorpresa, amigo —acotó, Naruto, en voz baja y yo por inercia esbocé una semi sonrisa. Iba a tener la oportunidad de abrazar a mi hijo, y por ende, tendría la excusa perfecta para acercarme a Temari. Mi amigo prosiguió—. Me imagine que Tema-chan no te diría nada, ella siempre ha sido muy reservada. Ahora borra esa tonta sonrisa de tu cara—me llamó la atención con algo de seriedad—, tu esposa está detrás de ti esperando para saludarme.
Traté de neutralizar mi semblante y me alejé de él. Tayuya de inmediato se le acercó y lo felicito.
Con parsimonia me acerqué a Hinata y esperé mi turno. Apenas ella terminó de cruzar palabras con quien la estaba felicitando, volteó hacia mí.
—Felicidades Hinata —le dije, para luego estrecharla con cariño.
—Gracias, Shikamaru-kun —acotó con suavidad, correspondiendo el abrazo.
—Mis mejores deseos de felicidad para ustedes tres —continué antes de dejar de estrecharla.
Ella sutilmente me sonrió y tocó su vientre, el cual todavía se veía plano.
—Muchas gracias por tus buenos deseos —espetó con dulzura y un leve rubor— Cuando salí de la iglesia, vi a Dai muy bien vestido. Se veía muy lindo.
Su comentario me hizo sonreír.
—Me imagino —señalé con orgullo—, yo todavía no lo he visto… Bueno, Hinata, te dejo. Todavía hay personas esperando aquí alrededor.
—Está bien, Shikamaru-kun, nos vemos —acotó ésta, y yo lentamente me alejé.
Traté de salir de esa un poco multitud, cuando sentí que me tomaron el brazo.
—Shika, espérame —espetó, Tayuya, acercándose a mí. Al ver que ya estaba a mi lado, la tomé por la cintura y avance con ella para salir de ese grupo human
—Por fin —susurré al lograr mi objetivo. Me llevé la mano libre a la cabeza y enseguida solté un suspiro.
—¿Me puedes contar que tanto cuchicheaban, Naruto y tú? —inquirió, Tayuya, de improviso, lo que de cierto modo me inquietó.
Sospecharía que estábamos hablando de Temari… ¿de Temari?... No… estábamos hablando de mi hijo. Mendokusai. Mi subconsciente me estaba traicionando.
—Sólo me estaba haciendo un comentario —acoté sin interés ni especificar nada— Tú sabes cómo es él.
Solté su cintura y llevé mi mano al bolsillo. Tuve la tentación de fumar un cigarrillo. Deseché la idea. Desvié la mirada hacia donde estaba la multitud.
—¿Nos vamos a ir de inmediato a la fiesta? —inquirió cambiando el tema de conversación. Fijé nuevamente mis ojos en ella—, ¿o vamos esperar que ellos se vayan primero?
La curiosidad que, hace segundos atrás, se reflejaba en su rostro había desaparecido.
—Lo lógico es irse detrás de los novios —espeté en mi tono habitual—. Es lo que indica la tradición.
—Lo sé, amor —señaló abrazando mi brazo—, sólo te preguntaba porque a veces el gentío te fastidia.
—Tienes razón, mujer, pero hoy la situación es diferente. Es el matrimonio de Naruto, mi amigo. Además todavía faltan las típicas fotos que se toman afuera de la iglesia.
Ambos giramos hacia donde estaba la pareja. La multitud ya se estaba dispersando, rápidamente la familia tomó posición junto a los novios para inmortalizar el momento.
Comenzaron las fotografías.
Sentí un poco de envidia al ver esa sesión. Así debió haber sido el matrimonio que, hace años atrás, planifiqué con Temari, y que por cosas ajenas a nosotros, no se pudo concretar.
Sí… ajenas a nosotros, porque ahora sé que ella no tuvo la culpa de nada.
La planificación de mi matrimonio con Tayuya, fue muy diferente a la primera boda que planeé. Sólo fue una ceremonia civil con nuestras familias y lo más cercanos, acompañado de una recepción bastante austera. Fue lo único que le pude ofrecer a mi actual esposa en ese momento, ya que habían cosas que era prefería no recordar.
—¡Shikamaru!, ¡Shikamaru!
Los gritos de Naruto me trajeron de vuelta a la realidad. Rápidamente enfoqué la mirada hacia el lugar donde él estaba.
—¡Hombre, hasta que al fin reaccionas! —exclamó, mi rubio amigo, con falso fastidio —.Ven a fotografiarte con nosotros.
Una fotografía con los ex compañeros de preparatoria no podía faltar.
—Ya voy, Naruto —alcé la voz avanzando con parsimonia—. Vamos Tayuya, seguramente Hinata también se sacará fotos con sus amigas.
—¡Shikamaru!, ¡la fotografía es para hoy! —chilló nuevamente, el Uzumaki.
—Lo sé, Naruto, ya voy —le dije apurando el paso para que no siguiera gritando. Me dirigí al extremo derecho del grupo.
—Shikamaru, ¿para dónde vas? —volvió a llamarme la atención, mientras yo lo miraba sin entender—. Tu lugar es acá.
Corrió a las personas que tenía a su izquierda y me hizo un espacio.
Sonrió ampliamente.
—Gracias —no pude decir nada. Era un excelente amigo, de esos que te hacen sentir especial.
El fotógrafo tomó un millar de fotografías. Naruto desde siempre había sido un tipo muy amiguero, por lo que la sesión fotográfica se alargó mucho más de lo que se creyó, pero aquello no molestó a nadie. Este era un día especial para la vida de Naruto y Hinata, y si a ella no molestaba, estaba todo bien. Hinata se veía feliz viendo sonreír a su marido.
—Gracias por permitir que yo comenzara, Hinata —espetó, Naruto con una gran sonrisa—. Ahora tómate todas las fotografías que tú quieras. Dettebayo.
Como la gran mayoría de los amigos de Naruto, retrocedí para brindar más espacio a los invitados que se sacarían fotografías con la novia.
En cuestión de segundos se reanudó la sesión.
Estaba observando al primer grupo de invitadas que se estaba fotografiando con Hinata, cuando sentí que alguien puso la mano en mi hombro.
—Hola Shikamaru, ¿cómo estás?
La seriedad en su tono de hablar era inconfundible. Volteé hacia atrás.
—Hola Sasuke, estoy bien —le respondí girando completamente hacia él—. Hasta el último momento dudé que fueras a venir.
—Y dejar que el resto de mis días Naruto me restriegue en la cara que no asistí a su matrimonio —acotó con cierta ironía—. No gracias, no quiere vivir ese calvario a diario. Sería todo un fastidio como dices tú.
Sonreí con su comentario.
—Tienes razón… ¿y viniste sólo para el matrimonio? ¿O te quedarás más días en Konoha? —le pregunté con el fin de iniciar una conversación. Guardé mis manos en los bolsillos del pantalón.
—Sólo para el matrimonio. Estamos en temporada alta, comprenderás que no puedo dejar botada la Compañía así como así.
—Entiendo… ¿y te estás quedando en la mansión Uchiha?
No sé por qué terminé preguntándole aquello. Supongo que mi subconsciente lo tenía más claro que yo.
—No, los no Sabaku están allí —respondió con una semi sonrisa—. Era mejor no importunar. Nos estamos quedando en casa de los padres de Sakura. A todo esto, ni siquiera sé si vino mi hermano.
Sasuke desvió su rostro y comenzó a buscarlo con la vista.
—Seguro que vino —señalé en mi tono habitual—. Naruto me dijo que vio a mi hijo en la iglesia.
Apenas escuchó mi comentario regresó su rostro hacia mí.
—Shikamaru, yo… siento mucho haberte tenido que ocultar dicha información —espetó éste, algo complicado—, además de que Itachi y Temari… bueno, tú ya sabes.
—No te preocupes, Sasuke, entiendo tu posición —le dije comprensivo—. Siempre está en primer lugar la lealtad hacia la familia. Lo importante ahora es que ya conocí a mi hijo.
—Gracias Shikamaru… me imagino que…
—Hola papito —cierta vocecita cantarina interrumpió al menor de los Uchiha. Bajé la mirada para buscar al dueño de esa dulce voz.
—Hola hijo, ¿cómo estás? —le dije con cariño y me incliné para alzarlo.
Dai sonrió feliz.
Le di un beso en la mejilla y lo acomodé entre mis brazos.
—Ben —contestó tomando mi rostro con sus manitos.
Le sonreí con dulzura.
—Qué bueno —le dije mirándolo con amor—, me alegra mucho verte por aquí.
Iba a preguntarle con quien andaba, sin embargo, no alcancé.
—Sasuke, ¿cómo estás?
Apenas escuché la voz del Itachi, fijé la mirada en esos dos.
—Bien, Itachi, ¿y tú? —preguntó, Sasuke, con interés.
Desvié la vista de izquierda a derecha. Definitivamente la problemática no estaba con él. Volví a centrar mis ojos en la escena.
—Bien, no me puedo quejar —respondió éste, en su tono habitual. Desvió enseguida su rostro hacia mí—. ¿Qué tal Shikamaru?
—Hola Itachi, todo bien —señalé de forma amena. Por inercia apegué a mi hijo más a mí.
—Hola Dai —espetó, Sasuke, mirando a mi pequeño—, ¿dónde está tu mamá?
Agradecí a Kami que la curiosidad de éste fuese idéntica a la mía.
—Fe con Tía Ino a la foto —respondió, mi hijo, con algo de vergüenza, ya que ni lo miró.
—Tal parece que Ino se llevó a todas las mujeres —acotó, Sasuke, mirando a su hermano.
—¡Gaara!, mira con quién está nuestro sobrino —aquel tono escandaloso y socarrón, hizo que volteara de inmediato el rostro en busca del dueño de esa voz.
—Kankuro, ¿cómo estás? —inquirí mientras éste se me acercaba.
—Muy bien, Nara —respondió con simpatía—, feliz de haber vuelto a Konoha, ¿y tú cómo estás?
—Bien, feliz de tener a este pequeñín conmigo —acoté, desviando por inercia la mirada hacia mi hijo —. Ni te imaginas cómo me ha cambiado la vida.
—Se nota, Nara —señaló, Kankuro, captando mi atención—, tu cara de fastidio ha desaparecido. Me alegro que estés muy bien.
Sonreí para sí. Su estilo tan directo siempre ha sido el mismo.
A continuación éste volteó su rostro y saludó a Sasuke. Por mi parte, yo miré hacia mi derecha para saludar a su hermano menor.
—¿Cómo estás, Gaara? Te vi cuando nos tomaron las primeras fotografías, pero después te perdí de vista.
—Shikamaru… estoy bien —respondió en su típico tono neutro—, apenas pude, huí de la cámara. Nunca he sido muy fanático de las fotografías.
—Ahora entiendo por te ubicaste en el extremo —espeté con una semi sonrisa—. En lo que respecta a mí, claramente no tuve esa opción.
—Era obvio que Naruto te iba a ubicar a su lado. Ustedes prácticamente se conocen de toda la vida.
Esbocé una semi sonrisa.
—En eso tienes razón —acoté cambiando a mi hijo hacia mi otro brazo. Éste enseguida me sonrió.
Le sonreí de vuelta.
—Me alegra ver que tú y Dai se lleven bien.
Volví a mirar a Gaara.
—Es que este pequeñito es un sol —espeté con orgullo—, apenas lo conocí, me robó el corazón. Gracias por haberlo consentido en mi ausencia, Gaara. Sé de muy buena fuente que siempre lo has hecho.
Una sutil sonrisa se dibujó en su rostro.
—Me imagino quien fue el que me delató —acotó en su tono habitual, para luego mirar de soslayo a mi hijo.
—Tío Gaara legaló juguetes —intervino, Dai, como si le estuvieran preguntando.
Sonreí para sí.
—¿En serio? —inquirí con falsa curiosidad.
Mi pequeño asintió con una linda sonrisa.
—¿Y le diste las gracias? —pregunté mirándolo con detención.
Abrió los ojos desmesuradamente y se quedó estático por un momento.
A los segundos, negó con la cabeza.
—Entonces dale las gracias —espeté con dulzura.
Dai enseguida miró a su tío y le sonrió.
—Gacias, tío Gaara.
—De nada, sobrino —respondió éste, de forma afectuosa, quedándonos a continuación en silencio.
Me humedecí los labios.
—Me imagino que llegaron para el cumpleaños de Temari —acoté con el fin de charlar un rato más.
Gaara de inmediato fijó sus ojos en mí.
—Sí, llegamos la noche del jueves —señaló mirándome analíticamente—. Tú sabes que a nosotros siempre nos ha gustado pasar los cumpleaños en familia.
No sé por qué su mirada me inquietó. ¿Sabría lo del regalo? No, no creo… lo mejor era continuar con la conversación.
—Lo sé —apenas pronuncié esas dos palabras, sentí cierta nostalgia—, espero que lo hayan pasado muy bien.
Pude notar que su mirada cambió.
—Al fin pude escaparme de Ino —la queja de Temari nos interrumpió. Ambos volteamos hacia donde estaba ella.
Fue imposible no mirarla de pies a cabeza. Seguramente era la invitada más bella.
—Yo creo que te dejó escapar, hermana —acotó, Kankuro, con cierta ironía—, porque la sesión de fotos acaba de finalizar. Mira, los novios ya se están despidiendo.
Temari volteó hacia atrás.
—Tienes razón, debemos irnos al carro para ir detrás de ellos —giró su rostro hacia a Itachi— ¿Dónde está Dai?
Lo miró expectante.
—Está con Shikamaru, aquí detrás —respondió éste, con la voz serena, girando medio cuerpo para que ella pudiese vernos.
Sus ojos se clavaron en los míos.
—Voy a saludarlo —fue lo que susurró, ya que pude leer sus labios. Con prontitud, se acercó a mí.
—Hola Shikamaru, ¿cómo estás? —espetó de manera cordial, pero sin regalarme ni una sonrisa.
Supuse que algo la incomodaba.
—Hola Temari, estoy bien —contesté de forma cansina. Miré de reojo hacia el lado, Gaara nos estaba observando—. Me alegro que hayas traído a Dai al matrimonio.
Miré a mi pequeño y éste como siempre me sonrió.
—¡Gaara, ven! —escuché que Kankuro lo llamó. Disimuladamente desvié la mirada hacia él. Estaba avanzado hasta donde estaban los demás. Temari que también lo observaba, volvió a fijar sus bellos ojos en mí.
—Tenía que traerlo —espetó esbozando una sutil sonrisa, lo de cierta manera me alegró. Volvía a ser ella misma—, ya que Naruto se tomó la molestia de invitarlo, luego de conocerlo. Sé que también vino Inojin, así que no se aburrirá —prosiguió en un tono bastante ameno, mientras yo observaba cada uno de sus gestos. Quedé embobado. —Divisé a tus papás en la iglesia —alzó intencionalmente el tono de voz, sacándome de inmediato del trance en el cual había caído. Quizás con qué cara la estaba mirando que tuvo que recurrir a eso. Medokusai. Y yo tenía la desfachatez de hacerlo a vista y paciencia de todo el mundo.
—La verdad es que ni siquiera los he visto —señalé de improviso, bajando la mirada hacia el cuerpecito de Dai, para luego acomodarlo —disimula Shikamaru, no estás a sola con ella —me dije mentalmente y enseguida alcé la vista. Miré de reojo al Itachi Uchiha. Estaba conversando con Sakura—. No hice mucha vida social cuando llegué a la iglesia.
—Bueno, ya tendrás tiempo de verlos en la fiesta —acotó con cierta simpatía. — Dai, ya nos vamos, ¿te vas conmigo o con tu papá? —la pregunta que le hizo al niño, me sorprendió. Obviamente, yo no tenía problema en llevarlo; ya que tenía una silla para transportarlo. Miré a mi hijo, éste se veía algo dubitativo— Tranquilo, vamos hacia el mismo lugar —cuando Temari aclaró ese punto, éste sonrió—. Entonces, ¿con quién te vas?
—Con mi papi…
—Hola Temari, hola Dai, ¿cómo están? —la voz de mi esposa, hizo que desviara la mirada hacia ella.
—Hola. Estamos bien, Tayuya. Gracias —espetó, Temari, con cordialidad, desviando la mirada nuevamente hacia Dai.
—Con mamá —respondió éste finalmente, estirando los brazos hacia ella.
—Entonces, vamos de una vez —le dijo, Temari, y yo enseguida le acerqué a Dai para que ella lo acomodara en sus brazos. Una vez que lo tomó bien, giró su rostro hacia Tayuya —Nos vemos en la fiesta.
—Nos vemos —respondió ésta con cierto desinterés.
Temari volvió a fijar sus ojos en los míos y esbozó una semi sonrisa.
—Allá nos vemos, Shikamaru —espetó en un tono ligeramente más bajo —Seguro que Dai querrá estar un rato contigo, ¿cierto hijo?
Mi hijo asintió con una sonrisa.
—Y con la abue Yoshi y el abue Shikaku —complementó, con su dulce vocecita.
Sonreí.
—Entonces, nos vemos allá.
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POV general (narrador omnisciente).
Una vez que los invitados llegaron al lugar donde sería la fiesta, el padre del novio fue el encargado de dar los agradecimientos y hacer un pequeño discurso antes del brindis. Sus palabras en general fueron muy precisas y emotivas, sin embargo, pese a que Naruto se lo prohibió, Kushina tomó el micrófono y le puso la cuota de humor al discurso.
Obviamente un par de anécdotas de la pareja no podía faltar.
—Mamá, por favor, no sigas —le susurró entre dientes, Naruto, más de una vez, sin embargo, ésta no se detuvo hasta finalizar todo lo que quería compartir.
—Bueno, familia y amigos, no los seguiré entreteniendo más, ya que mi hijo lo único que quiere es que termine de callarme—las risas de los invitados no se hicieron esperar —. El resto de anécdotas, las dejaremos para el bautizo de mi nieto. Ahora les pediré a todos los presentes que levanten sus copas —Kushina miró a su hijo y su nuera con emoción—. Naruto y Hinata, mis mejores deseos de felicidad para ustedes. ¡Kanpai!
—¡Kanpai! —respondieron todos al unísono, para luego comenzar a beber de sus copas.
Una suave música comenzó a amenizar el ambiente.
—Me imagino que ahora viene el vals —espetó, cierto castaño, como queriendo que las tradiciones terminaran luego.
Su hermana que estaba a su lado al instante entendió la indirecta.
—¡Ya Kankuro!, tú sabes que después del vals siempre viene la comida —lo regañó ésta, volviendo centrar su mirada en los novios.
—Temari, no lo puedo evitar… tengo hambre —se defendió, el castaño, en un tono ligeramente más alto —, ¿acaso es un pecado tener ganas de comer?, ya me suena el estómago.
La rubia trató de ignorarlo, sin embargo, no pudo evitar fruncir la boca.
—Hermano, no es pecado —espetó, Gaara, en su típico tono neutro—, pero no se ve bien andar divulgándolo.
Kankuro abrió los ojos desmesuradamente.
—Pero si no estoy gritando, Gaara —le reclamó enseguida.
—Ah cierto, de veras que tú no gritas —señaló sarcásticamente, el pelirrojo—, sino que hablas fuerte.
Temari volteó hacia ellos.
—Gaara, no es para tanto —intervino ésta, tratando de bajar la tensión. Tenía que hacerlo, ya ella había sido la que echó combustible al comentario de su otro hermano.
—Hermana, no lo defiendas lo indefendible —acotó el pelirrojo, con seriedad, mientras se cruzaba los brazos.
—Gaara, entiende… Temari está de mi lado, porque ella es igual que yo.
—¡¿Qué?! —chilló, la rubia, al escuchar al castaño.
—¿Ves? —acotó, Kankuro, mirando a su hermano con una sonrisa burlona.
El menor de los no Sabaku negó con la cabeza. Definitivamente, sus hermanos, siempre se expresarían un tono más alto que los demás.
—Me entretiene verlos discutir —habló entre dientes, Itachi, el cual estaba ubicado detrás de Temari.
—¿En serio? —inquirió, Sasuke, mirando a su hermano—, debe ser porque no se parecen ni un ápice a nosotros.
Itachi sólo sonrió. Ellos eran demasiados parcos al lado de no Sabaku.
La música del vals silenció a los invitados. La pareja principal de la noche comenzó a bailar.
—Mamá tengo hambe —espetó, Dai, tirándole el vestido a Temari.
La rubia de inmediato bajó la mirada hacia su hijo. Éste tenía su respiración algo acelerada, ya llevaba varios minutos jugando con Inojin.
—Cuando terminen de bailar, vamos a comer —le respondió, la rubia, en un tono dulce.
El pequeñín soltó un suspiro, sin embargo, al instante recordó que su amiguito estaba detrás, por lo que volteó hacia éste y luego ambos salieron corriendo.
—Dai, salió calcado a mí —señaló, Kankuro, con orgullo, al ver que su sobrino tenía su mismo apetito. Segundos después frunció la boca—. Oye Temari, ¿por qué a él no lo regañaste y a mí sí?
La ojiverde suspiró. Definitivamente, su hermano era un caso perdido.
—Sabes, Kankuro, haré como que no te oí. Mejor sigamos mirando a los novios bailar el vals.
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Todos los ojos estaban puestos en la pareja de recién casados, era impresionante como bailaban, la soltura y la gracia de cada movimiento era, sin duda, lo que más atrapaba.
—No puedo creer que Naruto baile tan bien —espetó, cierta platinada, demasiado asombrada ¿Seguro que es Naruto Uzumaki?
—Sí Ino, es él —contestó, Shikamaru, mirando con detención el baile.
—¿Contrató a un profesor de baile para que le enseñara, cierto? —inquirió, la ojiceleste, con curiosidad —. No encuentro otra explicación para tal destreza.
El moreno sonrió.
—Sé que estaba yendo a clases de vals, era un curso express que duraba tres semanas. Eso fue lo que me comentó hace dos semanas atrás.
—¡Un curso express! —exclamó, la Yamanaka entre risas—, no lo puedo creer
—No tiene nada de extraño que haya tomado unas clases de vals o haya hecho un curso express —intervino cierta pelirroja, mirando a Ino—. Muchas personas lo hacen antes de casarse.
La platinada desvió su rostro hacia a la pelirroja
—Tayuya, tú no entiendes, estamos hablando de Naruto Uzumaki —señaló divertida—. Él siempre ha reprobado todos los cursos intensivos o express que ha hecho en su vida, además que nunca ha sido un as para baile. Debió haberle puesto mucho empeño para conseguir lo que ahora estamos viendo —la ojiceleste volvió a mirar a su amigo, maravillada—. Definitivamente, querer es poder.
La melodía del vals parecía que estaba acabando, sin embargo, otra pieza del mismo estilo comenzó a sonar.
El animador invitó a los padres de los novios a bailar la nueva pieza vals. Éstos rápidamente se animaron y salieron junto a sus hijos a bailar
—¡Sai!, apenas digan que podemos bailar junto a los novios, saldremos a la pista. ¿Me oíste? —espetó, la Yamanka, con entusiasmo.
—Lo que tú digas, belleza —respondió, el pálido, con una semi sonrisa.
El animador sugirió a los novios que cambiaran de pareja para que bailen con sus respectivos padres y luego con sus suegros. Segundos después éste invitó a todos a la pista de baile.
—¿Bailamos, Tem? —inquirió, Itachi, a su esposa.
La rubia que estaba mirando a su hijo correr entremedio de los invitados, volteó hacia él.
—Eh… sí, vamos —respondió animada, pero antes de avanzar, miró a uno de sus hermanos—. Gaara, por favor, échale una mirada a Shikadai y a su amiguito.
—Tranquila hermana, yo los veo.
Las parejas que salieron a la pista de baile comenzaron a bailar.
—Pero Sai, el desplazamiento en el vals debe ser más suave —acotó, la Yamanak, corrigiendo a su marido.
Éste enseguida la obedeció.
—¿Así?
—Sí, así se desplazaba Naruto —espetó, la platinada, con una sonrisa.
—Veo que mis movimientos te sorprendieron, Ino —intervino, el ojiazul, con su típica sonrisa, llamando la atención de la pareja—. Sai, ¿me permitirías bailar con tu esposa un momento, mientras tú bailas con mi madre?
—Por supuesto, Naruto —acotó, el pálido, dejando a su esposa para acercarse a Kushina—, sería todo un honor bailar con la madre del novio.
—Gracias, Sai, dettebayo —espetó, el rubio, con alegría, fijando a continuación sus ojos en la Yamanaka.
—¿Me permites? —inquirió éste, ofreciéndole su mano.
—Por supuesto, Naruto —respondió sonriente, la ojiceleste, dándole la mano. Sin perder tiempo empezaron a desplazarse por la pista.
—Oye, Ino… dime la verdad —inquirió el rubio, algo nervioso, captando la atención de la platinada—, ¿me salió bien el vals? Iba a preguntarle a mi madre, pero al final se me olvidó.
La Yamanaka lo miró con una dulce sonrisa.
—Naruto, la verdad es que bailaste fenomenal, puedo decir que «mataste en la pista de baile».
La sinceridad de su amiga, le quitó un peso de encima al Uzumaki. Sonrió feliz.
—Uf, menos mal, entonces no fue tan mala decisión abandonar el curso de vals —las palabras de su amigo, hizo que Ino lo mirara divertida—. Si Ino, dejé el curso porque iba derecho a reprobar.
—Jajajaja era de esperar, pero entonces… ¿cómo lograste bailar tan bonito?
Sus ojos celestes lo miraron con curiosidad.
—Mamá me dio unas clases de vals esta semana —confesó, el rubio, en su tono habitual—. En dos tardes me dejó listo.
Ino lo miró asombraba.
—Debe ser una gran maestra, ya que consiguió que un cabeza hueca como tú, hoy se luciera.
El Uzumaki sonrió ampliamente.
—La verdad, Ino… es que el miedo de verla enojada, me motivó a aprender.
La platinada no pudo ocultar su risa.
—Ay Naruto, eres igual Shikamaru con eso de que las mamás dan miedo.
—Seguro que sí—espetó, el ojiazul, desplazándose con gracia al otro extremo de la pista—. Ino, gracias por bailar conmigo, ahora iré a sacar a bailar Sakura-chan.
—Naruto, ¿podrías dejar a Sakura para el final?
Aquella petición de su amiga, lo dejó curioso.
—¿Por qué? —inquirió, el rubio, no entendiendo lo que pretendía su amiga. Aunque supuso que ésta tenía algo mente—, o mejor dicho ¿a quién quieres que saque a bailar?
Ino sonrió traviesa.
—Saca a bailar a Temari y déjame a mí bailando con el mayor de los Uchiha.
Naruto frunció un poco el ceño, analizando esa petición. De repente una luz iluminó su mente.
—Y me imagino que después de bailar con Tema-chan, quieres que saque a bailar a Tayuya —la ojiceleste lo miró divertida—. Tú no cambias Ino, te gusta ver el mundo arder.
—Sí, pero la verdad no lo hago sólo por eso, sino por Shika —acotó, la Yamanaka, tratando de conmover a su amigo —. Bueno… también por lo hago por Tem.
La mente de Naruto voló lejos.
—Sabes que Ino, la próxima semana pasaré por tu casa para que pongas al día —espetó, el Uzumaki, girando para cambiar de dirección—. Ahora sígueme, iré a sacar a Tema-chan a bailar.
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CONTINUARÁ…
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Gracias por leer, espero que les haya gustado el capítulo.
Cualquier cosa que quieran decirme, pueden hacerlo a través de un review, me encanta leerlos y responderlos. Recuerden que los reviews siempre motivan al escritor. Yo los amo con el corazón :D
Durante la semana responderé los reviews pendientes. Siento mucho la demora.
Disculpen también las posibles faltas de ortografías, apenas tenga tiempo las corregiré (ayyy Kami... quién sabe cuándo lo podré hacer).
Nos vemos en mi próxima actualización.
Saludos. Besos y abrazos para todos.
