Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, salvo los que yo cree para esta historia. La historia es mía.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Capítulo 25

A nadie le gustaba ir a la estación de policía tan seguido, Rosalie y Emmett bromeaban acerca de alquilar una habitación allí, esperaban poder dejar de ir en algún momento.

A la mañana siguiente ambos decidieron dejar a los niños con Alice mientras iban a la estación nuevamente.

Eric discutía con Angela sobre un caso cuando ellos llegaron, Angela se quedó callada y dejó que pasaran a la oficina.

—¿Recuperaste tu puesto? —preguntó Emmett, Angela le sonrió.

—Algo así… —Ella y Eric intercambiaron una mirada cómplice, tal vez no había recuperado el puesto de investigación en la policía pero era obvio que ambos hacían un buen equipo.

—¿Qué los trae por aquí, señores? —Eric organizó su escritorio, guardando los papeles y pidiendo que ambos tomaran asiento.

Rosalie explicó con todo detalle lo que habían hablado con Bella, Eric tomó nota de aquello que decían y prometió hacerle una visita a Renée a pesar de que ya la estaban investigando.

—¿Emmett? —llamó su atención—. No pareces muy convencido de todo esto.

—No, lo siento… —suspiró—, me cuesta creer que alguien tan cercano a mí haya cometido este delito.

—Las apariencias engañan. —Eric palmeó su hombro y miró a Jessica que acababa de llegar—. Jess, ¿Bella aún no ha llegado?

—Creí que te lo había dicho, se tomó unos días.

—¿Otra vez? Acababa de regresar… —murmuró por lo bajo, se despidió de Rosalie y Emmett y volvió a su trabajo. Rose miró a su esposo al notar la ausencia sorpresiva de Bella, tal vez había sido muy dura con ella.

Emmett miró a la joven oficial mientras ella buscaba unos papeles.

—¿Pasa algo?

—¿Bella habló contigo?

—Quiere estar sola, solo me comunicó por teléfono. —Jessica encontró lo que buscaba y se dispuso a salir de la oficina, no sin antes saludarlos primero.

Emmett regresó a su trabajo mientras que Rose volvía a casa para cuidar de los niños y así Alice podía volver a su trabajo.

Olivia y Lena estaban más grandes, a sus cuatro meses ya se mantenían más despiertas, Alice las estaba meciendo en los coches mientras Kay la ayudaba, Rosalie las miró desde la distancia, no queriendo interrumpir el momento. Kayla no hablaba todavía pero cada día tomaba más confianza con quienes la rodeaban. Rosalie esperaba que su niña pudiera decir algo pronto, necesitaba que el culpable cumpliera su condena.

—¿Cómo te fue? —preguntó luego de dejar su abrigo.

—Tranquilo, tus hijas son unos soles —sonrió Alice—. Jasper salió con Ian, Kay ha preferido quedarse.

—¿Habló contigo? —susurró sorprendida.

—Claro que no, Rose, pero sabe hacerse entender. —Alice buscó su abrigo y cartera para irse, saludó a Rose con un cálido abrazo y despidió a la pequeña Kay con un ruidoso beso en su mejilla—. Nos vemos pronto, bonita.

—Muchas gracias, Al. —Rose la acompañó a la puerta y luego volvió con sus hijas. Las bebés ya estaban dormidas y Kay ya había tomado un baño, Alice la había vestido y peinado.

—¿Armamos un rompecabezas? Estoy segura que tengo uno de mil piezas guardado —sonrió—. Podemos empezar a armarlo nosotras y cuando lleguen Ian y papá armarlo todos juntos. ¿Te parece bien? —Kay asintió y automáticamente fue hacia ella tomando su mano. No necesitaba hacerlo, no iba a alejarse de ella, pero Rose dejó que su hija la acompañara.

Se sentaron en la alfombra y estuvieron armando el rompecabezas hasta que Jasper trajo a Ian de regreso. Decidió pedir pollo frito para comer mientras esperaban a Emmett. Las gemelas empezaron a llorar después de su siesta y con ayuda de sus hijos las alimentó.

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Tomarse más días comenzaba a molestar a Bella hasta el punto que ni la programación de la televisión le pareciera entretenida. Estaba dispuesta a pasar más tiempo con Noa, juntas iban al parque, de compras, al cine, a cenar y el tiempo que pasaban en casa cocinaban, bailaban y jugaban. Preparar galletas con chips de chocolate era la actividad que a Noa más le gustaba. Tampoco volvió a ver a Edward desde que volvieron de viaje, sí hablaron por mensaje y de vez en cuando por teléfono, pero él no se pasó por su casa y ella tampoco por la suya.

El timbre sonó haciendo que Bella saltara en el sofá después de permanecer diez minutos tirada en él. Era Rosalie quien tocó la puerta, y la dejó pasar. Noa se estaba dando un baño por lo que no se encontraba presente.

—Rose —sonrió—, qué sorpresa… verte, de nuevo. —Se encogió de hombros.

—Hola, Bella, disculpa que llegara así de imprevisto. ¿Tienes algo que hacer hoy? —Bella observó a la rubia ser tan amable con ella. Nunca dudó de la amabilidad de Rosalie, pero su relación no había sido tan cercana que se pudiera decir.

—¿Por? —Entrecerró los ojos y tomó asiento esperando que Rosalie la siguiera.

—Pues… desde que Kay apareció, tú no has… bueno, no la has visitado. Queremos que todo sea normal para ella, además Ian también te extraña, ¿sabes? Y Noa, nos gustaría verla también. Estoy segura que ella y Kay van a llevarse bien.

Bella escuchó atenta a Rosalie sobre los planes que tenía con su hija, siempre se vio a sí misma como tía, le resultaba extraño que ahora ella tuviera una hija que era querida por todos sus tíos cuando antes era ella quien acostumbraba a seguir a Emmett para pasar un tiempo con Ian y la pequeña Kay. Los tiempos habían cambiado, ella había cambiado.

—¿Se sabe algo de la investigación a Renée? —preguntó de repente, ignorando todo lo que Rosalie le había dicho. Rose se encogió de hombros.

—Hmm… Angela fue a verla. Renée no tenía rastros más que los de Noa cuando vivió allí. No descartan la sospecha pero Renée no parece ser responsable —suspiró.

Se quedaron en silencio, Bella observando a su cuñada incómoda ya que llevaban años sin estar a solas realmente. No es que no hubiera tema de conversación, pero Bella no tenía ganas de conversar con ella.

—¿Sabes? —sonrió Rosalie, intentando remarla—, Kay reconoció el reloj que me regalaste cuando cumplí veintinueve. No tienes que alejarte, Bella, ha sido difícil para todos nosotros pero no fue tu culpa. Estoy segura de que Kay estará muy feliz de verte. Si no haces nada puedes ir conmigo a casa, prepararemos una merienda, haré pancakes…

—No —interrumpió. Rosalie borró su sonrisa amable y miró a Bella desconcertada—. No iré contigo.

—¿Pasa algo, Bella? ¿Hice algo que te molestara?... ¿Está todo bien? ¿Noa está bien? —Rosalie hacía muchas preguntas y Bella solo hacía presión con sus manos al punto de hacerse daño. No podía seguir haciendo como si nada, su conciencia la estaba matando. Ignoró las preguntas ya que si divagaba en ellas no sería capaz de decírselo, no podría hacerse cargo.

—No… —susurró—. Lo siento, Rosalie. —Se puso de pie, tratando de mantenerse firme.

—¿Bella?

—Solo tú comprendes como yo lo que es estar alejada de tu hija, sin saber si está bien, si tiene frío o hambre, si está feliz… si llora por las noches y te necesita y no poder estar ahí para ella. Fue de la peor manera, pero lo has comprendido.

Rosalie copió el movimiento y se levantó del sofá, frunciendo el ceño, esperando que Bella continuara, pero no lo hizo.

—No te sigo… ¿Cómo iba a saber todo lo que sufriste si nunca has dicho que tenías una hija, Bella?

—Fui yo, Rosalie. Necesitaba hacerlo, necesitaba que por un momento estuvieran en mi lugar como yo he estado en el lugar de Emmett millones de veces. —Las palabras se atropellaban unas con otras, el labio le temblaba y a pesar de escuchar a Rosalie decirle que seguía sin entenderlo, Bella quiso cachetearla para que entendiera. Se acercó un paso a la rubia para hablarle a la cara.

—Bella…

—Yo secuestré a Kay. La escondí en un sótano por un año y medio. Fue mi culpa.

—N-no… —Rosalie rio con nerviosismo y Bella no sabía si se debía al shock o realmente se estaba riendo—. No puedes ser tú. Bella, no…

—Rosalie, fui yo. Mírame. —Rosalie levantó la mirada, dejando de reírse. Solo había dolor en sus ojos, dolor por la pérdida, por el vacío que había sentido por un momento que se le hizo eterno, por la traición—. Fui yo. Yo secuestré a tu hija. —Bella cerró los ojos cuando la mano de Rosalie impactó con fuerza en su mejilla, haciendo que retrocediera.

—¿Cómo pudiste? ¡¿Por qué lo hiciste?!

—Ya te dije por qué… Quería que sintieran lo que yo he sufrido durante mucho tiempo.

—¡Cállate! No quiero tus estúpidas explicaciones ni tus malditas excusas. —Rosalie tenía el rostro bañado en lágrimas, aún negaba con la cabeza sin poder creérselo—. No te mereces el perdón de nadie, Bella —dijo temblando—, pagarás caro por esto. —Sacó su celular y en un intento por desbloquearlo se le cayó al piso. Bella quiso ayudarla, pero Rosalie tomó prisa antes de que ella se acercara. Retrocedió hasta la puerta, incapaz de alzar la mirada y maldiciendo en voz baja. Bella escuchó el portazo cuando se fue y se quedó sola, inundada por el silencio y el vacío que sintió de repente. «Noa», pensó.

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Si alguna vez llegó a volver a sentirse tranquila, quedó nuevamente atrás. Estaba dolida, muy dolida. ¿Por qué a ellos? ¿Por qué su hija? Se detuvo en una banca de la calle, aferrándose al asiento con ambas manos mientras lloraba desconsolada.

Tenía que volver a su casa, hablar con Emmett y hacer la maldita denuncia, la cual había intentado hacer desde que salió del departamento. Pero no podía. Era Bella. La hermana de su marido. La adolescente rebelde que recordaba. Bella nunca dejaba de sorprenderla, Rosalie siempre vio todo lo que la muchacha soportaba, sentía admiración por ella en cierta manera, pero eso no quitaba que la odiara cada vez que por uno de sus problemas Emmett pagaba las consecuencias.

Si Bella era detenida, era Emmett quien la salvaba, porque no se atrevía a llamar a sus padres. Si discutía con Edward, aunque fueran las tres de la madrugada y lloviera, era Emmett quien la buscaba.

Ella se había enamorado cuando Emmett la defendió de un borracho en un club nocturno, y estaba agradecida de que fuera él quien decidiera compartir el resto de su vida con ella. Y estaba aliviada de sacarlo de esa casa y alejarlo de su hermana problemática, a pesar de que Bella continuara llamándolo. No tenía problema, después de todo era su hermana y entendía a Emmett. Pero le molestaba.

Ahora, habiendo sufrido durante mucho tiempo, solo podía pensar en la reacción de Emmett al enterarse de que su hermana, a quien más quería a pesar de todo, había secuestrado a su hija.

Kayla no hablaba, al principio hasta temía de ella, se mantenía alejada, todo por culpa de Bella. No podía creerlo. Era la tía de sus hijos, cómo iba a imaginarse que en algún momento secuestraría a sus niños. Entendía su sufrimiento, pero nada era justificación de lo que hizo.

—¿Se encuentra bien? —Un hombre alto con bigote le ofreció un pañuelo.

—Sí… —Se puso de pie ignorando el pañuelo del hombre y caminó con prisa a su casa. No iba a quedarse callada, no iba a sufrir sola esta vez, y si iba a hacer algo, iba a hacerlo con su esposo.

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Hola! Muchas gracias Yani por el beteo 💖
Bella no aguantó y dijo lo que tenía que decir, pensó mucho en las consecuencias antes pero al parecer se olvidó de todo con la visita de Rosalie. Irán a denunciarla? Qué creen que hará Bella ahora?
Gracias por leer y dejar review, las quiero 💕 Hasta el próximo capítulo!