Capítulo 27
Feride sonrió y le hizo un gesto con la mano a Nil que acababa de entrar en la confitería del club.
-Doña Feride… ¿cómo está? - dijo la chica con algo de nerviosismo, la última vez que habían hablado, ella le había prometido su apoyo, luego de juzgarla, claro, por no haber tomado los recaudos y ponerlos a ella y a Onur en una difícil situación.
-Estoy bien… aún preocupada por toda esta situación… ¿qué puedo decirte?
-Señora… yo agradezco toda su buena voluntad… pero la realidad es que Onur no quiere saber nada de mí… y…
-¿Y vas a rendirte así de fácil?
-¿Qué más podría hacer?
-Bueno… cometiste un error…
-Y estoy arrepentida… pero él no lo entiende, no me perdona...
-Onur es mi hijo… no quiere repetir errores, mis errores, pero no se da cuenta de que lo está haciendo…
-¿Entonces?
-Tú lo engañaste… pero estoy segura de que como dices, estás arrepentida… y yo quiero cuidar a ese niño que seguramente es mi nieto….
-Lo es, señora…- insistió Nil.
-Bien… estoy segura de que, si tú lo estás, entonces se trata de mi nieto…
-Estoy segura…- dijo Nil para dejarlo en claro.
-Pero tenemos que hacer algo pronto, querida… porque Onur está planeando mudarse con esa chica, Sehrazat…
-No sabía….
-Pues sí… estuve investigándola… lamentablemente no tiene nada en contra… bueno, a pesar de sus buenos modales y lo brillante que es en su profesión, no tiene un centavo, todo se lo ha ganado trabajando y es huérfana… fue criada por una tía… en fin… pensé en ofrecerle dinero, pero es demasiado orgullosa… y Onur la ama… ¿qué puedo hacer? La única carta que tengo para luchar es ese niñito…
Nil asintió, en un punto se sentía algo reconfortada por la fidelidad de su ex suegra, pero por otro, sintió algo de lástima por Onur, a su madre no le importaba su felicidad en lo absoluto, solo las apariencias…
Sehrazat abrió la puerta de su casa con una sonrisa y Onur se asomó detrás de una enorme caja de cartón…
-¿Es la última? - dijo luego de cerrar la puerta y seguirlo hasta el living, en donde había otras tres cajas iguales.
-No… me faltan dos más…
-Onur… creo que tendré que mudarme sola a otro lado para que puedas ubicar tus cosas aquí…
-¿Te estás quejando de la cantidad de cosas que traje?
-Dijimos que solo lo indispensable…
-Todo esto lo es… créeme…
-¿Lo es? - dijo y levantó un libro de una vieja colección de clásicos de terror.
-Bueno… es lo que quiero que me acompañe en esta nueva aventura contigo…
-Entiendo… bien…- dijo y bufó un poco- ¿por qué no buscas las que faltan y terminamos? Veré cuanto espacio más consigo hacer en la habitación.
Onur la tomó del brazo con suavidad y se perdió en sus ojos.
-¿Estás enojada? ¿te arrepientes de que me mude contigo?
-No… ¿cómo podría hacerlo? Pero no creí que fuera así de complicado….
-Necesitamos un lugar más grande…
-Claramente…
-Bien… lo encontraremos…- le dijo y besó su cuello con suavidad.
-Sí… y por ahora nos restringiremos en el espacio…
-Me alcanza con un lugar en la cama y otro para poder cocinarte algo rico…
-¿Cocinarás para mí?
-Lo intentaré…- dijo y besó sus labios.
-Tendrás que ponerte a ver algunos programas de cocina para eso…
-Qué pesimista…- dijo él haciendo una mueca.
-Realista…- dijo ella y rió.
Sehrazat se puso a organizar un poco su ropa para dejarle más espacio y cuando él terminó de entrar las cajas que faltaban, intentó organizar un poco aquellas cosas que eran más importantes para él y la vio salir con una gran bolsa llena de ropa…
-¿Y eso?
-Ropa que no uso demasiado… he pensado en donarla… de esa manera haría algo de espacio para ti y me desharía de ropa que no uso por una buena causa…- le dijo y él la abrazó y besó sus labios.
-Si quieres podríamos llevarla a mi casa, la dejaremos allí hasta que nos mudemos a un lugar más grande, ¿qué te parece?
-No es necesario, Onur… pero quizá podrías pensar en hacer eso con algunas… de tus cosas tan necesarias…
-Mmmm… es posible…- reconoció y ella sonrió.
Onur miró la hora y suspiró.
-Muero de hambre… ¿vamos a cenar afuera?
-¿Cenar afuera?
-¿Qué tiene de malo? No tenemos que ir a un restaurant lujoso…
-Pero es nuestra primera cena juntos… en nuestra convivencia… tiene que ser especial…
-Es que no terminamos de ordenar las cosas… se hará tarde… te diré qué haremos…
-A ver…
-Iremos a cenar afuera… y traeremos el postre para comer en la cama… ¿qué dices? Prometo que mañana por la noche la casa estará más ordenada y prepararemos algo entre los dos para comer nuestra primera comida de convivencia…
-De acuerdo…- dijo ella cuando sintió los labios de él sobre su hombro, convenciéndola sin ningún trabajo.
Se dieron una ducha rápida, y compartida y luego salieron a cenar a un restaurant cercano a la casa que ahora compartían…
Onur sintió que no podría estar más feliz porque finalmente había logrado esa felicidad al lado de quien había creído que era su mejor amiga y ahora sentía que era la mujer de su vida…
Sehrazat sentía algo muy parecido. Esa noche se había convertido en una especie de bisagra en su vida, porque, aunque Ahmet había ido a compartir algunas noches con ella e incluso Onur lo había hecho en el último tiempo, nunca se había planteado algo tan importante como la convivencia con nadie… y Onur era el indicado, de eso no había ninguna duda…
Onur sonrió y la miró de costado cuando entrelazó sus dedos con los de ella mientras caminaban juntos al volver a su casa.
-No hemos comprado postre…- dijo él con cara de preocupación.
-¿Te gusta el helado de chocolate y crema?
-Sabes que si….
-Pues… siempre guardo helado en casa… me ayuda en los momentos tristes y ahora se convertirá en nuestro postre… ¿qué te parece?
Llegaron y Onur fue directamente a la habitación y se quitó la ropa, parecía una tontería, pero el hecho de que esa fuera su primera noche oficial de convivencia lo ponía algo nervioso.
Ella apareció con un pote de helado y una cuchara y los dejó en la mesa de noche, se fue a cambiar y cuando salió, él se quedó mirándola con la boca abierta…
-Mi vida…- le dijo y ella se recostó a su lado. Tenía puesta una remera de él, que lógicamente le quedaba amplia, pero apenas la cubría...
-¿Estás bien? - le preguntó ella mientras tomaba el pote de helado y llenaba su cuchara para probar primero el chocolate.
-Sí… perfecto…- le dijo él y la miró con intención.
-¿Quieres helado?
-¿Lo compartirás?- preguntó él alzando las cejas.
-Por supuesto…- dijo y le entregó una cuchara repleta de helado.
-Mmmm…- dijo él y ella se inclinó para limpiar los restos de helado de sus labios y dejó el pote a un lado.
-Ven aquí…- le dijo y él la cubrió con su cuerpo y comenzó a acariciarla…
-Sehrazat…- le dijo entre besos.
-Dime, mi vida…
Soy muy feliz…- le dijo y ella lo miró con una sonrisa y desabotonó su pijama, ansiosa por sentir su piel…
Bueno, espero que les haya gustado! No se enojen por la primera parte, todo tiene un motivo y ya lo verán. Gracias por seguir leyendo!
