Tocado por un Ángel.

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Capítulo 24.

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Gracias a mi beta, Adriana Molina por su tiempo y dedicación.

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Abrí la puerta de la habitación, y me encontré con las luces encendidas.

—Creí que ya estarías dormida—dije acercándome a Bella.

Ella se encontraba sentada en un sofá largo cerca del ventanal con la mirada fija hacia afuera. A pesar de haberme escuchado Bella no respondió.

Toqué una de sus manos, que se encontraba en sus piernas, pero ella la apartó de mí.

—¿Bella? —llamé, pero no se volvió para mirarme—Sé que estás enojada por la manera en cómo me comporte con Claire en el jardín, y lo siento, pero saber que ella estaba aquí, sigo sin tomarlo nada bien. Debiste haberme consultado primero.

—¿Para qué? —preguntó irónicamente— Si lo hubiera hecho, habrías dicho que no.

—Posiblemente —respondí tratando de ser paciente.

Ella se movió en su asiento y volviéndose hacia mí, dijo:

—¿Claire te pidió que nos ayudarás cuándo hablaste con ella en Nueva York?

Su pregunta me tomó por sorpresa, no entendía porque deseaba saber eso ahora.

—Ese día le expliqué lo que había sucedido con ustedes, y si, ella me lo pidió.

—Si ella no lo hubiera pedido, ¿Que hubieras hecho con nosotros Edward?

—Intentar ayudarte.

—¿Cómo? —cuestionó.

—¿Qué es lo que en realidad deseas saber Bella? —pregunté.

—Solo quiero saberlo.

Dejé salir un suspiro de cansancio y simplemente respondí, no deseaba complicarme en este momento con ella.

—Había ciertas opciones, una de ellas era ayudarte financieramente para que pudieras tener una vida más accesible para ti y tus hermanos sin relacionarme contigo, podía depositarte cierta cantidad de dinero.

—Como un tutor legal—resumió

—Sí, pero cuando hablé con Claire, ella insistió en que yo debía cuidarte, no lo acepte frente a ella, pero tampoco lo negué, y sin saber cómo, termine pensando en una idea de casarnos, era algo más rápido y sin mucha complicación, respecto a lo legal.

Sus intensos ojos grises me miraban con una profunda tristeza en su interior.

—Lo entiendo, en realidad siempre lo vi como una acción generosa de tu parte, Markopoulou. Sé que desde que nos conocimos todo se volvió un caos para ti. Lo siento por eso.

Yo acorté nuestra pequeña distancia y tomé su rostro entre mis manos.

—No tienes nada de qué disculparte, Bella, si ha habido momentos complicados por nuestro matrimonio, y has salido perjudicada por culpa de mi familia, pero no me arrepiento de haberte conocido, ni de haberte hecho mi esposa.

Una media sonrisa se formó en sus labios y yo le di un casto beso en su frente. Luego agarré uno de sus mechones rebeldes y lo coloque detrás de su oreja, deslice lentamente mis dedos por su cuello y cuando iba haciendo un camino por su hombro, sus palabras me congelaron.

—¿Cuándo ibas a decirme que Claire tiene poco tiempo de vida?

Me alejé de ella totalmente perplejo. ¿Había sido Claire quien se lo había dicho? No, dudaba que se lo hubiera confesado si me dijo que no deseaba decirle.

—Bella—empecé a decir, pero me interrumpió.

—Se siente bonito escucharte decir que no te arrepientes de haberme conocido, y de haberme hecho tu esposa… pero tú ibas a ocultarme para siempre que ella era tu abuela, y no dirías nada acerca de su estado de salud, ¿Que ha hecho Claire para que seas tan frío con ella?

«No entiendo el odio que tú familia siente hacia una mujer que su único pecado ha sido amar incondicionalmente a tu abuelo, ¿En qué le hizo daño? ¿En ser pobre? ¿Es acaso eso una enfermedad que ella merezca ser rechazada, odiada y alejada del hombre que amaba?»

Entendía su enojo, y sabía que lo merecía por ocultar algo, que en su momento no creí necesario decirle, pero que al final ella terminó descubriendo.

—No la odio—dije excusándome de mi comportamiento.

—No es lo que yo veo, la manera en cómo te has comportado con ella en el jardín, fue de otro miembro de la familia Markopoulou, a ella la miraste y expresaste como un problema que no debió aparecer.

—No es...—no tuve la valentía para terminar la oración, podía defender mi actitud distante con Claire una y mil veces, pero dudaba que lo que dijera tuviera un significado para ella ahora.

Cuando me encontré con Claire meses atrás, mi actitud era de respeto y admiración por qué a pesar que no había tenido interacción con ella en mi vida, mi abuelo me había hablado mucho de su esposa, a diferencia de mi madre que todo lo relacionado a mi abuela era prohibido en nuestra casa.

Pero lo que Bella decía era verdad, desde el momento que ella preguntó por mi abuela, yo solo ignoré su presencia en mi vida y evadí su pregunta.

Verla en mi casa sin conocer su llegada, fue completamente inesperado, pero lo que más me preocupaba era que Bella sería la persona que más saldría perjudicada en todo esto, porque Claire no era bienvenida en mi familia y aunque no quisiera, si mi madre se daba cuenta de su presencia, se crearía un completo caos.

La voluntad de la esposa de mi abuelo al marcharse de Grecia por el daño que le habían causado, fue respetada por él y yo quería seguir respetando su deseo, pero ahora, ella había regresado.

La mirada de mi esposa me hizo recordar que a pesar que sus acciones habían sido completamente buenas, había cometido un error al traerla. No intentaba ignorar el pasado, solo que no deseaba desenterrarlo para causar daño en el presente, Claire había sufrido demasiado para volver a dañarla nuevamente.

Según las palabras de Alec, yo seguía defendiendo a mi madre, pero eso no era cierto, sólo intentaba que la cosas no llegarán hacerse peor, pero él se empeñaba en hacer todo lo contrario.

—Tienes razón Bella—dije después de varios minutos en silencio—De verla como un problema, porque, aunque no lo creas, es así. Y aunque entiendo tus razones al traerla, no comparto tu comportamiento al hacer algo sin pensar.

—¿Sin pensar? ¿De verdad estás diciéndome eso? Ella no es un problema, cómo puedes escoger una manera tan cruel de expresarte.

— Tómalo de la manera en que gustes, no discutiré por eso, pero te pido que ningún miembro de la familia se dé cuenta de la presencia de ella aquí, dirás que soy malo, pero lo hago por el bien de ella y el tuyo.

—No entiendo cómo puedes ser tan…

Isabella no terminó la frase y prefirió callar para luego alejar su mirada de mí, cuando paso a mi lado sentí que realmente la había decepcionado.

Después de tomar una ducha y cambiarme a mi ropa de dormir, miré a Bella dándome la espalda en la cama, su postura parecía estar muy rígida y dudaba que se encontrará dormida.

—Claire podrá quedarse por una semana, pero después deberá regresar a Nueva York.

Mis palabras la hicieron darse la vuelta y levantarse para quedar sentada frente a mí.

—No puedes permitir que ella muera lejos, no tiene a nadie más que a mis hermanos y a mí. Me sentí realmente mal dejándola anteriormente sola, pero ahora no puedo hacerlo.

—Entiendo tu posición, pero esa es mi decisión, Bella.

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Bella Pov.

Entiendo tu posición, pero esa es mi decisión, Bella.

Esas palabras no pude retirarlas de mi mente durante toda la noche. Cuando decidí traer a Claire a Grecia, me imaginé muchos escenarios en los cuales podríamos haber discutido, pero que nada de esto debería habernos afectado tanto, porque como le había dicho a Claire, podríamos solucionarlo, pero después de enterarme que tanto Claire como él me habían ocultado lo de su enfermedad, dudaba que todo pudiera solucionarse de un momento a otro.

Qué Claire me hubiera ocultado que estaba enferma, lo entendía muy bien, si ella me hubiera dicho de su enfermedad cuando sucedió lo de la trabajadora social, yo no hubiera aceptado la propuesta de Edward y me hubiera quedado con ella para cuidarla sin importar que corriera riesgos, no la dejaría.

Pero que Edward no hubiera mencionado nada en todo este tiempo, me era completamente difícil de aceptar. Era su abuela y con mayor razón debía apoyarla y dejar de comportarse tan frío y cruel, como lo estaba haciendo, y eso era lo que no podía tolerar en este momento.

La noche anterior no terminé mi frase, porque no valía la pena seguir discutiendo, cuando me di cuenta que no importaba lo que dijera, él no cambiaría de opinión.

Él me hacía sentir tan impotente y llena de tristeza por su testarudez al creer que alejando a Claire de Grecia todo estaría bien. Pero lo que más cólera me daba, era que no importaba la manera en como Edward quería que lo viera, para mí todo lo que decía solo eran excusas, como Alec había dicho en el estudio, todo era por defender a su madre.

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La mañana siguiente, cuando me desperté, Edward no se encontraba en la cama, imaginé que debía haberse marchado temprano a la oficina.

Me bañe y me aliste con ropa cómoda, baje a la cocina decidida a preparar el desayuno de mis hermanos y de Claire, necesitaba despejar la mente en algo que no fuera Edward.

Abrí el refrigerador y saqué una bandeja de fresas y también bananas. De la alacena tomé el cereal de hojuelas simples y otro azucaradas y coloqué un poco en dos platos redondos respectivamente.

Agarré la caja de panqueques y preparé una mezcla para luego hacerlos.

Corte las frutas en trozos pequeños y los coloque dentro de los platos junto a la leche y el cereal. Luego prepare la mesa para el momento en que ellos bajarán.

—Señora, ¿le falta algo más?

Kaly entró a la cocina en el momento que bebía un vaso de agua. Cuando terminé y coloqué el vaso en el fregadero, contesté:

—Sí, las bebidas Kaly.

—Está bien, yo me haré cargo de ello, mientras usted sube y despierta a los niños.

—Gracias.

Bajamos veinte minutos después al comedor y Claire ya se encontraba esperándonos con una sonrisa en su rostro.

—Buenos días, Bella, Fernando y Matthew. ¿Cómo se encuentra ese hermoso bebé hoy?

—Buenos días Claire—contestamos Fernando y yo al mismo tiempo.

Ella tomó a Matt en sus brazos para cargarlo un momento y luego lo puso en su sillita de comer.

Fernando se sentó a su lado y empezó a contarle muchas cosas que habían pasado en estos meses. Mientras yo le daba comida a Matt.

—Era un barco pequeño, pero bien bonito.

—Me imagino que te divertiste mucho—contestó Claire sonriendo ante todas las aventuras que Fernando contaba.

Cuando mi hermano terminó de desayunar, pidió permiso para levantarse de la mesa e ir a ver la televisión, accedí y después de que él se marchó, Claire llamó mi atención.

—¿Todo está bien contigo, Bella?

Fijé la mirada en ella, y noté algo que el día anterior no había observado. Claire había cambiado mucho en estos meses, su cuerpo había adelgazado notoriamente, y su piel se veía más pálida de lo normal, habían ojeras debajo de sus ojos, y a pesar que intentaba mostrar fortaleza, dudaba que en realidad la tuviera.

La emoción de verla nuevamente había evitado que pudiera mirarla detenidamente, y ahora que lo hacía, era triste darme cuenta lo duro que debió haber sido su soledad en este tiempo.

—¿Me has escuchado? —volvió a decir al encontrarse con mi silencio.

Yo asentí y tratando de sonreír despreocupadamente, contesté:

—Sí, solo me dejé llevar en lo que pensaba. Pero estoy bien.

—No lo parece.

Negué débilmente con la cabeza— Solo me encuentro cansada constantemente, pero eso es algo normal en mi estado.

—¿Estado? No me digas que tú y Edward…

—Sí, estoy embarazada.

Claire se levantó de su asiento y me abrazó con emoción.

—¡Eso es maravilloso!

—Si lo es—dije sobre su hombro—al principio me preocupo un poco, pero al final todo salió bien cuando se lo dije.

Ella se separó y se sentó para luego tomar mis manos entre las suyas.

—Eso me hace realmente feliz, porque Edward y tú lo merecen. Y ahora con un bebé hará sus vidas más llenas de dicha y amor.

Pues no era realmente lo que estaba sucediendo en este momento, pero esperaba que llegara a pasar después, tenía esa esperanza.

—No necesitas ocultarme el hecho de que mi presencia ha creado un problema aquí, Bella, porque lo entiendo.

Tan mal me veía para que ella sacará eso en este momento.

—Si no fuera por tu hija—mencioné en un arrebato de enojo, pero al momento que lo dije me arrepentí—Lo siento, no debí haberlo dicho.

—No hay problema, entiendo que el carácter de Esme sea muy difícil, se parece mucho a su padre. Y aunque te cueste creerlo, no me siento mal por la actitud de Edward, o su preocupación y el por qué desea que me marche.

—¿Quién dice qué te marcharas? —pregunté empezando a molestarme.

—Bella deja de ser tan caprichosa—dijo seriamente—No quiero causarle más dolores de cabeza a Edward, y tú también deberías de comprender más ése tipo de situaciones.

«Sabes lo difícil que es para él manejar cada detalle de la naviera, la responsabilidad que conlleva y, además, los problemas personales y familiares. Debes de tener un poco más de consideración por Edward.»

Dejé escapar un suspiro y me mantuve en silencio por varios segundos, que creo que se convirtieron en minutos.

—Cuando viviste casada con Anton, nunca sentiste la necesidad de gritar y dejar de lado la consideración para decir todo lo que sentías por dentro y expresar el daño que te estaban haciendo.

Ella apartó sus manos y bajando la mirada respondió:

—Sí, pero fui tan cobarde que no lo hice.

—Aunque deseabas alejarte después de perder a tu bebé, ¿Te arrepentiste de tu decisión?

—Muchas veces lo hice, y cuando sentía que necesitaba escuchar a Anton, oír su voz, abrazarlo y sentir su amor, tomaba el teléfono con el número de su oficina en mi memoria, pero siempre que levantaba el auricular, terminaba colgando sin presionar ni un número.

—A mí tampoco me quieren en su familia, y no me importa, pero no puedo dejar de pensar que, así como tu vida se tornó gris, también Anton la sintió de la misma manera, dos personas que se amaban tanto, separadas por el egoísmo de personas sin sentido alguno, no es justo.

«Esme desea que Edward haga lo que su abuelo nunca hizo, y que me aleje de su vida, en el pasado fuiste tú quien se marchó, en el presente desean que él me dejé. Ya me atacaron la primera vez tratando de intimidarme, no sé quién lo hizo, después alguien vuelve a hacerme el centro de la atención, y tratan de hacerme ver como una adolescente jugando a ser infiel a mi esposo, con fotos estratégicamente tomadas para la nota. En mí punto de vista no fui muy afectada ya que dejé de salir por el escándalo, pero él sí fue atacado en la empresa por su familia y ex prometida. Le he causado problemas, y me siento mal por ello, pero ya no deseo que este círculo vicioso de la familia Markopoulou siga, deseo que esto se acabe y quiero que tú presencia deje de ser una prohibición para todos ellos. Tu eres su abuela y deberán aceptarte, aunque no quieran. Porque tú eres la esposa y viuda de Anton Markopoulou, nadie más que tú Claire Rosenthal de Markopoulou.

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Flashback.

Alec Pov.

Después de dejar a Fernando en la sala viendo televisión, subí al segundo piso y al llegar a la habitación de los niños me encontré con la imagen desconcertada de Bella, mirándola desde afuera noté la tapa de color rojo que sostenían sus manos.

Lo encontró, pensé y no pude evitar que una sonrisa se formará en mis labios. Entré en la habitación y ella se percató de mi presencia.

¿Te encuentras bien, Bella? —pregunte inocentemente.

Sí—contestó automáticamente.

El libro que tienes en tus manos...— insinué y ella captó rápidamente mi intriga.

¿Sabes de quién es? —preguntó.

Por supuesto, hace unos años lo leí, y debo admitir que la vida de Anton fue muy triste.

¿Conoces quien fue su esposa?

Sí, Claire Rosenthal, una mujer muy hermosa y muy amable.

¿Cómo la conociste?

Yo tomé asiento en la alfombra frente a ella.

En uno de mis viajes, llegué a Nueva York, su floristería aún era un negocio vigente, la conocí, porque entre allí y ordené un ramo de lirios blancos con rosas rojas. Ella me atendió y fue todo un encanto. Luego de conocer el nombre de ella al preguntárselo, recordé lo que el diario de Anton decía y me di cuenta que las descripciones coincidían.

Ella se quedó pensativa y yo tomé su mano.

¿En qué tanto piensas Bella?

Eso debió haber sido hace un tiempo, ya que su floristería se perdió hace unos años.

Sí, eso es correcto. Pero hay algo más que te agobia.

La maldad de tantas personas Alec, y lo peor, que no encuentro sentido para ello, porque Claire no le hizo daño a nadie.

Y temes que en algún momento también pueda suceder lo mismo contigo, solo que, al revés, ya que tú te encuentras protegida en esta mansión, pero quién enfrenta tantas batallas por ti es Edward. Y crees que al final ellos lograrán su objetivo y terminarás con el mismo final que los abuelos de tu esposo, o peor.

Ella asintió ida en sus propios pensamientos de lo que acababa de decirle.

Pero sabes cómo podrías evitarlo—dije, leyendo las expresiones de Bella, me era muy fácil, ya que ella parecía un libro abierto.

¿Que tienes en mente? —preguntó con cautela.

Trayendo el pasado de nuevo, Bella, y exponiéndolo a quienes intentan olvidarlo.

¿Te refieres a Claire?

Sí—respondí y agregué—Creo que es el momento de que todos sepan la verdad y que tú puedas vivir tu vida sin temer que el pasado pueda llegar a tu futuro, Bella.

¿Pero no sería dañar más a Claire?

¿Cuantos años más necesita sufrir ella para darse cuenta que ha perdido la valiosa oportunidad de convivir con su hija y su difunto esposo? Claire dejó el camino libre para quienes querían destruirlos, y al final ¿De qué sirvió? Dime Bella…

Ella negó mirándome con sus ojos de un profundo gris como el cielo tiñéndose para una tormenta.

Nada. No sirvió para nada.

Había una determinación que me hizo sentir feliz, desde el momento que la vi, pude creer que la esperanza había llegado para Edward, y posiblemente el infierno para su matriarca.

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Fin Flashback.

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Hola, después de ocho días, aquí estoy de nuevo.

¿Qué opinan de él Pov de Alec? por primera vez viene a ustedes para presentarse y dejar ver un poco desde su punto de vista. Posiblemente esté solo sea el inicio para otros más.

Uno de los personajes que más amo, es a él. Espero que me entiendan si lo ven en todos mis fics.

Y la pareja favorita para mí con él, es Esme. Eso me recuerda que en la Maldición de la Marioneta quedó donde a ella estaban por violarla…uyy.

Bye, nos leemos en Trying To Catch a Star.