Ni Sailor Moon o sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Naoko Takeuchi. La historia se ha creado para entretener a quien la lee.
Nota: Este episodio contiene ideología machista y violencia intrafamiliar. Quiero dejar en claro que no comparto dicho pensamiento y no estoy a favor de ningún tipo de violencia. Aclarado el punto, disfruten la lectura.
XXV.
Año 2021
El parabrisas de su auto se llenaba de gotas cada que avanzaba, el gran diluvio que caía sobre las calles de Tokio hacía que ella se moviera más lento de lo habitual. Aquel Tesla color granate no dejaba de navegar por la gran avenida, tenía miedo de llegar a su destino pues sabía el gran dolor que le causaría ver todo cambiado. Seguramente en su departamento las fotos y las cartas de amor se habrían borrado, ahora todo estaría a merced de la soledad, la tristeza y el llanto.
¿Qué estaría haciendo su futuro yo? Seguramente estaría en aquel bar que abría a la media noche, donde las personas se la pasaban contando historias sobre ellos o sucesos de los que no encontraban respuesta para salir adelante. ¿Estaría llorando frente al señor Matsumoto y las chicas? Koseta y Chikako se molestarían con ella al darse cuenta de que no cumplió con su palabra de luchar por el amor de su vida. ¿Qué podía hacer? Darse cuenta de que por culpa de un idiota aquellos ojos verdes habían dejado de mirarla como si fuera lo único importante en el mundo. La manera tan amorosa de hablar le pertenecía a otra mujer, sin embargo, Setsuna no dejaba de sentirse tan miserable pues al darse por vencida había soltado lo único que la aferraba a Haruka.
Esta vez no era el simple deseo de salvar a la mujer que amaba de morir, todo iba perfectamente en su vida hasta ese maldito año, en ese maldito mes. Pensar en lo que había sido o cómo es que había sido feliz con Haruka, simplemente la martirizaba. Estaba molesta con ella misma, no por dejar que Mamoru entrara a sus vidas, sino porque odiaba al hombre con todas sus fuerzas, ella nunca odio y eso le dolía. Hubo un futuro en el que seguramente esta lluvia y esta salida por las calles de Tokio pudieron significar todo menos vagar para olvidar.
Setsuna ya sin ganas de manejar puso el piloto automático de su carro, en ese instante lo único que deseaba era llorar en silencio. Sabía que debía llegar a algún lugar, el dispositivo no manejaría en círculos como ella lo estaba haciendo. No vio el destino que escogió, pues en sí, eso era la metáfora perfecta de lo que había ocurrido con su vida. Dejó que un "piloto automático" la guiara sin saber el destino y eso había afectado su vida para siempre.
Miro por la ventana, no para ver a la gente correr por las calles, sino que enfocó sus hermosos ojos en las gotas. Cada que una de ellas se estiraba agonizando por el vidrio, deseaba salir corriendo de su hermoso automóvil y así dejar que su agonía se mezclara con la de millones de personas, en Tokio. Setsuna siempre creyó que cada que un diluvio caía, significaba que la tristeza de los humanos al fin encontraba un lugar para desaparecer. Aquel sonido hipnotizaba a la chica, un mechón de su largo cabello le cubrió el rostro, qué loco, incluso su cuerpo deseaba tapar el dolor que en ese momento la atormentaba.
Llegó a un alto y el grito de un muchacho la sacó de sus cavilaciones, despejó ese mechón de sus ojos. Al fin ubicó al muchacho que corría agitando la mano derecha para saludar a una persona, él se cubría la cabeza con un periódico que chorreaba y aún así su ánimo no estaba derrumbado. La razón era una chica que lo esperaba con un paraguas en la entrada de un edificio, ella reía al ver al muchacho empapado a pesar de que él creía que el periódico le había cubierto perfectamente de aquel diluvio.
¿Haruka habría corrido así por ella en ese futuro muerto? El muchacho al fin se cubrió en aquella fachada en la que lo esperaban. Así un cabello cenizo apareció, era Haruka la que estaba agitando sus brazos como los perros para sacudir el agua que escurría de su gabardina color beige. El corazón de Setsuna se estrujó, seguramente la chica era Michiru, pero su sorpresa fue enorme al enfocar a la mujer en cuestión. Era ella, que metía una de sus manos a su bolso para buscar un pañuelo y secar el rostro de su amada.
—Vamos, dame un beso— decía la de cabellos cenizos.
—Estás mojada, no voy a dejar que me empapes— se reía.
—No seas mala Set, dame uno pequeño— extendió sus brazos.
—Haruka nos vamos a enfermar— pero no se resistió a darle un abrazo a Haruka.
—¿Acaso no es mejor?
—¿Por qué estaría bien que nos enfermáramos ambas? — cuestionó.
—Así no saldríamos de la cama.
—No necesitamos hacer esa locura para no salir de ella— rodeó el cuello de Haruka con sus brazos y la besó.
Cerró los ojos, no deseaba seguir "imaginando" cosas que simplemente le perforaban el corazón. Aquel dolor parecía marcar su piel con un hierro al rojo vivo, empuñó sus manos para controlar el odio creciente que volvía a colarse por sus venas. Pero nada en el mundo le haría evitar abrir la mano derecha y voltear con furia para golpear a la persona que invadió el lugar del copiloto.
—¡Cómo te atreves! — dijo luego de ver como la cara de Mamoru giraba e incluso parte de su saliva se impactaba en su ventana — ¡Cómo tienes el cinismo de subir a mi auto y contarme lo que ella y yo solíamos hacer en los días lluviosos!
—¿Cuántas veces más son las que debo de disculparme contigo?
Dijo un poco molesto por la manera en la que fue recibido por su alumna, sabía que era justo que ella lo tratara de esa forma, pero reconocer sus errores no era lo mismo que recibir aquel golpe que seguramente le dejaría una marca. Escuchar la respiración acelerada de Setsuna le regresó a la realidad, ella no lo disculparía rápidamente, él había destruido una gran relación. Los recuerdos que él le contaba no le pertenecían pues para ella siempre sería un "¿y si…?" nunca algo que realmente vivió. Pesares y arrepentimientos, eso es lo que lastimaba a la mujer de mirada granate. La pobre Setsuna no estaría satisfecha por escuchar relatos de un tiempo de paz en su vida, un futuro en el que ella y Haruka estaban completamente enamoradas la una de la otra. Uno en el que todo parecía sencillo, pues el mundo estaba a sus pies y el infortunio parecía ser un mito.
—¿Acaso no comprendes? No quiero volver a saber de ti, tú te metiste en nuestra vida y manipulaste todo para olvidar tu culpa— quitó el piloto automático y estacionó su auto para no retrasar la circulación.
—¿Culpa? — eso ya era demasiado y ahora estaba molesto.
—Saber que tu hija murió en el verdadero futuro, que jamás podrías hacer las paces con ella por haberla abandonado. ¿Crees que soy una tonta? Esto no lo hiciste para que ella pudiera vivir, ni siquiera porque desearas que fuera amada. Esos son pretextos estúpidos para tapar la verdad, te sentiste tan miserable de no poder resolver las cosas con ella. Creíste que al salvarla pagabas tu deuda con tu hija, pero no fue así. La culpa creció, cosa que te sacó de quicio y buscaste una nueva razón. "Oh, debe ser que ella necesitaba conocer el amor" dijiste y llegaste a la conclusión de que mi esposa debía ser la perfecta candidata. ¿Por qué no la salvaste sin tener que involucrar a Haruka? ¿Por qué no le buscaste a otra persona para que se salvara? Tú no tienes sentimientos por nadie, simplemente eres un narcisista enfermo que busca sentirse bien consigo mismo. El único amor que necesitaba tu hija es el tuyo, el del hombre que la abandonó y eres tan desgraciado y cobarde que no se lo puedes dar. Esa es la única manera en la que tu culpa va a desaparecer, al menos con tu hija. Pero ahora te mata la culpa que sientes conmigo… ¿Por qué nos utilizaste?
—¿Quieres la verdad?
—Sí— dijo con un nudo en la garganta.
—Tienes razón al decir que por miedo y cobardía no me acerqué a mi hija después de salvarla, es loco que lo diga, pero la salvé sin involucrar a Haruka. ¿Sabes qué pasó?
—¿Qué?
—Michiru se suicidó, en su pequeña nota simplemente le agradeció a su madre el haberla dado a luz y enfatizó que a su manera la amó. Mi hija escribió que lo único que había deseado era ser amada, tanto odio de la gente la hizo escapar… Ya no quería estar con gente que la trataba peor que a la basura… Michiru se colgó… Dios, me sentí peor porque cuando Esmeralda se enteró del fallecimiento de mi hija, ella… Ella…— le costaba completar todo, en ese momento Setsuna supo que el hombre no mentía — Esmeralda también lo hizo, así que es verdad, la culpa de haber matado a mi familia siempre me atormentó. Entonces cuando te conocí, Haruka y tú eran dos viajeras en el tiempo… Un par enamorado y muy feliz, verlas me molestaba, la manera en la que se trataban, el amor que se profesaban. Deseaba que Michiru hubiera tenido esa oportunidad, y ese día como caído del cielo, Haruka habló del accidente de sus padres. El mismo del que había rescatado a mi hija… Así como tú te imaginaste a Haruka contigo bajo la lluvia hace unos minutos, yo imaginaba a Michiru siendo tú. Concluí que la muerte le había arrebatado a mi hija el destino de conocer a Haruka, si tan sólo se hubieran conocido antes. Pero para mi mala suerte el único momento que tuvieron juntas era ese accidente.
—¿Nos envidiabas?
—Sí, yo me sentí así con Esmeralda justo antes de que se embarazara e incluso me sentía así después de que Michiru nació. Era feliz de arrullar a mi hija, al momento de cambiar su pañal o cuando me sonreía. Hasta que un día me sentí estancado, mi vida era ir a trabajar, llegar a casa, escuchar a Esmeralda contarme sobre temas rutinarios de una ama de casa. Estaba seguro de que la vida me deparaba algo más importante, no simplemente ser padre y esposo. No sabes cuantas veces me reproché el sentirme así, era terrible Setsuna y no dejé de pensar en ello a pesar de lo cobarde que era. Hasta que un día sin pensar mucho hice mi maleta, caminé a la puerta y no miré atrás… Una nota, eso fue lo que le dejé a mi esposa, el mundo era más grande que una casa en un barrio en Tokio.
—No tuviste ni la valentía de decirlo en su cara.
—Si hubiera visto la carita angelical de Michiru, no hubiera tenido el valor y quizá me hubiera conformado con esa vida.
—Que idiota eres.
—¿Crees que merezco ser perdonado por mi hija? No Setsuna, por eso luego de ver la manera en la que Haruka amaba supe que ella era la persona más capacitada para hacer feliz a mi hija. Nunca la podría dejar, pues la amaría más que a nadie y no me equivoqué. Sé que me odiarás más por decirlo de nuevo, pero la verdad es que Haruka ama más a Michiru de lo que pudo amarte en cualquiera de los futuros en los que tuvieron algo. Al intentar separarla de mi hija para volver a hacerte feliz, me volví a sentir un desgraciado. Sí, tienes razón, Michiru necesita el amor de su padre, pero no tengo la cara para ver de nuevo a mi hija, por eso se lo demuestro a la distancia. Nunca más dejaré que Michiru se quede sin Haruka, así que lo siento por ti, pero lo que deseabas tener con Haruka ha de desaparecer y no lo lamento. Por Michiru volvería a dejarte sin la mujer que amas, porque la felicidad de mi hija es más importante que la tuya.
—¿Sí? — dijo con coraje.
—Sí.
—¿Por eso salvaste a Haruka cuando tuvo problemas para regresar en el tiempo?
Mamoru sonrió como si se mofara de Setsuna, pero la chica percibió que algo más ocurría en esa sonrisa tan socarrona que le daba el hombre. Nada bueno venía de ella, por eso supo que lo que Mamoru decía sobre querer ayudar a Michiru podía ser mentira. Ya nada de lo que él hablaba era algo en lo que podía confiar, ese hombre no era el mismo Mamoru que le había confesado haber manipulado las cosas para salvar a su hija. No, este era un maldito que se había acercado a ella para burlase.
Setsuna llegó a la conclusión de que Mamoru realmente deseaba hacer todo lo posible para retener a Haruka y a Michiru. No entendía si era por buenas o malas razones, pero, así como él por motivos egoístas deseaba que las chicas estuvieran juntas, Setsuna había entendido algo. Claro que al principio había acercado a Haruka con Michiru para salvar su vida, podía decir que ella misma había sido egoísta porque el salvar a la rubia y a Hotaru era lo único que le importaba. Al carajo Kaioh, sí, eso lo pensó muchas veces, porque si ella no se salvaba del accidente. Pero sí lo hacían Haruka y Hotaru, entonces ella podría llegar después a sus vidas.
Hoy en día, estaba completamente segura de que la felicidad de Haruka era más importante, su alianza con Michiru para detener los planes de Mamoru eran porque entendía que no podía volver a ver tristes los ojos de la rubia. Sin Michiru estaban nublados, sin vida a pesar de estar a su lado… Mamoru estaba en lo correcto, el amor que Haruka tenía por Michiru era más grande que el que le pudo tener a ella.
—Me temo que las cosas van a cambiar pronto Set y resulta que sales sobrando en la vida de Haruka— su blanca dentadura se dejó ver al momento en el que él sonrió.
—¿Qué estás tramando?
—¿Yo? Yo no planeo nada, tú sola cavaste tu tumba y… Lamento decir que Haruka ya no va a tolerarte Meioh.
Así como llegó, Mamoru salió del auto de Setsuna, ella miró como el tipo cruzaba la calle. Estaba impactada con la manera en la que él había actuado, eso simplemente le dio mala espina. Chiba se detuvo y señaló algo, de nuevo apareció esa risita burlona que ya tenía desesperada a Setsuna.
—¿Haruka? — dijo al volver su mirada a la puerta del copiloto pues unos golpeteos en la ventana la hicieron reaccionar.
—Abre— pidió con una voz serena.
Setsuna abrió las puertas de su auto, la rubia estaba completamente empapada y fuera de sí. La chica ya sabía como distinguir la furia de Haruka a pesar de que ella hablara con tranquilidad.
—Lamento mojar los asientos de tu lujoso auto— continuó la de mirada esmeralda.
—No te preocupes.
—Teníamos un trato Setsuna.
—¿No entiendo de que hablas?
—Deja de hacerte la tonta, estoy cansada y sé que no eres la mujer de mi tiempo, eres la del pasado.
—Haruka, ¿por qué estás tan molesta?
—Dijiste que solucionaríamos las cosas como pareja, te pedí que dejaras en paz a Michiru. No quería volver a jugar con su vida, ¿por qué pensaste que no me daría cuenta de los cambios que estás haciendo?
—¿Cómo?
—¿Hiciste que regresáramos? En este tiempo, el hombre por el que Michiru no regresó conmigo acaba de casarse con otra mujer. Nunca la conoció, eso quiere decir que las cosas en el pasado están cambiando y no era lo que deseaba. No funcionó, se lo dije a ese hombre, no deseaba que todo regresara a ser un juego sobre mi persona. Michiru y yo no estamos destinadas a estar juntas, nosotras sí y tú…
—Haruka, sé que la amas y estabas triste de saber que ella se había enamorado de alguien más. Te amo más allá de todo, jamás te dejaría estar a mi lado simplemente porque te conformas.
—Te amo Setsuna, no me he conformado contigo. Si me conformo con alguien, entonces ese alguien es ella.
—No, si pudieras viajar a mi tiempo y pudieras ver la manera en la que miras a Michiru, comprenderías que lo que dices es una tontería sin sentido. Michiru es la mujer a la que amas más allá de todo. No digo que no me ames, lo haces y por eso siempre estaré agradecida contigo, pero no es ni la decima parte de lo que sientes por Kaioh.
—¿De verdad sabes que te amo?
—Haruka— intentó acariciar su rostro.
—No, no me toques Setsuna… Me acabas de demostrar que lo que dijo ese sujeto es real, tú simplemente me engañaste. Todo esto que hiciste, el involucrar a Taiki para separarnos es la prueba máxima de que la que manipuló todo eres tú.
—No Haruka, las cosas no son así. Simplemente quiero salvarte, no importa si amas a otra mujer, lo que deseo es tenerte viva.
—¡Salvarme! Setsuna me estás destruyendo, no me importa morir en cinco años porque en todo ese tiempo habría sido feliz a tu lado. Sin embargo, te diste por vencida, tiraste lo nuestro al caño y todo por miedo a la muerte, no debemos temerle porque las personas que le temen son las que sienten culpa. ¿Tantas ganas tenías de que Taiki te hiciera suya?
—¿Qué? Te lo he dicho millones de veces, Taiki es un amigo y sí, hubo un tiempo en el que intentamos algo, pero te conocí y…
—No me interesa si lo quisiste o no, incluso deje los celos por él a un lado… Me importaba lo que sentías por mí o al menos lo que me hiciste creer que sentías por mí.
—Haruka te amo, hago todo esto por salvarte ¿acaso hay prueba más grande que esa?
—Pudimos salvarme juntas, eso es lo que he intentado decirte todo este maldito tiempo. Ese hombre me dijo que desde que nos enteramos de ese pequeño contratiempo, tú intentaste hacer las cosas por tu cuenta. Para tu desgracia siempre me enteraba y ha pasado algo en común. Te he pedido hasta el cansancio que trabajáramos juntas, como la maldita pareja que dices que somos, pero no, tú siempre actúas sola y juegas a ser dios con mi vida. Pero esta vez ya estoy cansada, me tienes hasta el culo con tu egoísmo Setsuna… ¡Hasta el culo! — golpeó la puerta con el puño.
—¿Qué significa eso?
—Si tanto deseas que me quede con Michiru, eso va a ocurrir. Mamoru dijo que mañana todo cambiaría, este futuro en el que ambas estamos juntas y que Michiru está sola desaparecerá. Ella iba a ser muy feliz con el tal Shoei y tendrían un hijo, encontraría el amor al lado de ese tipo y al momento de morir no se arrepentiría de nada, así como yo. Tu maldita arrogancia no te dejó ver más allá del futuro en donde me caso con Michiru, él sabe que ni así nos salvamos… Pero Esta vez si debo morir, lo haré al lado de Kaioh.
—¡Mamoru miente Haruka!
—La mentirosa eres tú, me dijo que en tu tiempo Michiru te fue a pedir ayuda porque sospecha de él.
—Mamoru te está manipulando Haruka.
—¿Por qué me va a manipular mi futuro suegro?
—¡Te dijo la verdad!
—La única manera de salvarnos era que tanto ella como yo tuviéramos un hijo. Ella lo tuvo con la persona a la que amaba, nosotras pudimos hacer lo mismo con el método ROPA y así salvaríamos a Hotaru— los ojos de Setsuna se abrieron al escuchar el nombre de la niña —. No te sorprendas, también me habló de nuestra hija adoptiva, pero querías hacer todo a tu manera y no intentaste buscar una solución a mi lado.
—No, Mamoru miente Haruka— lloraba impactada.
—Ahora ese hijo lo tendré con ella, así que evita acercarte a mi futura esposa y a mí o te juro que no te lo perdonaré. ¡Entiendes!
Setsuna no podía creer lo que estaba escuchando, ese tipo había jugado bien sus cartas. Ella sabía que en el futuro que las chicas se podían salvar si estaban juntas puesto que la muerte las había unido. No había razón para que murieran, su pecado quizá fue el confiarse y no checar si se salvaban o no. Esa risa socarrona de Mamoru apareció en su cabeza, él le había mentido a Haruka y su alianza con Michiru estaba en riesgo.
—Mamoru trama algo Haruka.
—Sí, respetar mi petición. Le dije que no dejara que tú o alguien más me separe de la mujer por la que me decidí en el pasado. En tu verdadero tiempo, me dijo que la Haruka del pasado no se dio por vencida con Michiru… Bien, lo respeto a pesar de que sé que tú manipulaste las cosas.
—Haruka, debes de escucharme.
—No, ya no creo en lo que sale de tu boca. De ella escurre más ponzoña que de la boca de una serpiente venenosa.
—Haruka.
—Desde hoy estás muerta para mí y no falta mucho para que te odie en tu tiempo. Así que no te me acerques más, ni en este u otros futuros.
—No digas eso, sé que estás molesta y lo entiendo, pero te puedes arrepentir luego.
—Descuida, no lo haré… No te quiero cerca de mi mujer, de nuestro bebé o de mí, vete lejos y no vuelvas a cruzarte en mi camino.
—¿Eso quieres? — la rubia afirmó con un movimiento de cabeza— Pues no le daré el gusto a ese manipulador. Ahora largo de mi auto Tenoh.
—Él ya sabe qué decirme, cada que desees meter tus narices en mi vida— dijo antes de cerrar la puerta con furia.
Presente
Levantó su brazo para cubrir su rostro de los imponentes rayos del sol, acababa de terminar una llamada grupal con sus amigas. Se había sentido humillada cuando Michiru sugirió que era extraño que les llamase para presumirles sobre su luna de miel en Hawái y que no lo hiciera por video. Misaki bufó llena de desesperación al notar que su mentira estaba a punto de ser descubierta, así que prendió su computadora para buscar sonidos de playa. Añadió que estaba buscando su protector solar para poder ir a broncearse a la terraza de su cuarto.
—De acuerdo.
Respondió Michiru sin mucho interés en pelear, Minako, Makoto y las otras chicas siguieron el ejemplo de la fotógrafa para poder terminar la odiosa llamada lo antes posible. Pero ese tipo de actitud parecía ser el incentivo necesario para que la chica siguiera presumiendo cada una de las ventajas de estar casada con un importante ejecutivo como lo era Kunzite.
—Sí, no sabes cómo te envidiamos— soltó Makoto.
Cosa que molestó a Misaki, no dejaría que esta vez esa tipa se saliera con la suya y la hiciera sentirse mal. ¿Qué no entendía que ninguna de ellas estaría a su altura? Ya no eran iguales y ellas debían de estar agradecidas de que Misaki siguiera siendo su amiga. Elevaba el estatus social de ese grupito de su infancia, se lo hizo saber. Sin embargo, Makoto no respondió a la provocación. Si eso no servía para despertar la furia de las chicas, entonces lo que seguía era desesperar a Minako.
—¿Tú sigues por el camino del mal? — cuestionó a la rubia.
La respuesta fue un poco engorrosa, pues le comentó que había encontrado un excelente lugar para comer al lado de su pareja. Pronto Minako captó la atención de las otras mujeres quienes le preguntaban fascinadas que clase de comida servían en ese lugar.
—Mexicana, pero eviten los burritos— se rio.
A Makoto se le ocurrió preguntar la razón para evitar aquella comida, cuando Minako explicó las cosas Misaki estuvo a punto de vomitar. ¿Quién podía hablar de la consistencia y cantidad de lo que evacúas por el recto? Además de agregar que el olor que dejó en el baño de su novia duró mucho tiempo, inclusive Rei estaba completamente molesta con ella porque no pudo pasar a su sanitario por una hora. Pero que lo demás era muy bueno y no había tenido esa clase de problemas.
—Enchiladas, tacos y algo llamado… Sope, sí eso es genial y no me hagan seguir con la descripción del tamal. Son estupendos, uno de los meseros nos vio satisfechas y nos dijo que un caballito de tequila ayudaba para el "desempache".
—¿Funcionó? — preguntó Hana.
—No lo sé, pero eso arde como el diablo cuando te lo pasas.
—¡Vaya! — las chicas estaban sorprendidas.
Tremenda idiotez de la que hablaban, lo mejor sería retomar el control de la plática para presumir un poco del viaje que no había realizado por culpa de su esposo y su adicción al trabajo. Por su culpa debía de estar oculta de sus amigas para que no se burlaran de ella cuando se enteraran de que no tuvo luna de miel. Mentir era la mejor opción, necesitaba aclararles que ella ya podía darse lujos que ella en su vida se darían. Que tristeza de vida, mientras que ella era la reina del mundo, sus amigas eran unas plebeyas que jamás entenderían las delicias de la vida.
Para ser honestos, ella odiaba al imbécil de su esposo más que a nadie en ese momento. Se suponía que Kunzite era un hombre poderoso que no debía preocuparse por el trabajo, para eso estaba el inútil de su secretario Fukuhara. Pero no, la excusa de su esposo fue que el dinero no caía de los árboles, él debía de trabajar sin importar las cosas. Entonces ella pensó en una brillante solución, hacer el trabajo en la luna de miel home office o algo por el estilo. La sugerencia no le agradó a su marido que rompió los palillos que tenía en la mano por la rabia de que ella hablase tonterías.
—Tú no entiendes que yo nací para ser más, no un directivo de tres centavos. Si no quieres vestirte de Prada, entonces no iré a trabajar; pero no me molestes si no tienes que presumirles a tus amigas.
—De acuerdo, no iremos a la luna de miel— dijo sin ningún entusiasmo.
—Esa es la actitud de una buena esposa.
Aquella respuesta que le hacía sentirse miserable, esa primera semana de casada ya era un martirio. Estaba feliz de no tener que barrer, lavar la ropa o tomar el transporte público pues Kunzite había contratado a gente que le ayudaba en eso. Lo único que ella debía hacer era la comida y ocuparse de su traje para ir a trabajar, una buena esposa siempre debe de hacer la vida de su marido fácil ¿cierto?
—Chicas la llamada era para que Misaki nos contara cómo es Hawái— escuchó la vos de Michiru.
—¡La odio! — lanzó una almohada de su sofá — Seguramente la muy maldita lo hizo para burlarse de mí, lo peor es que tuve que buscar como loca fotos de ese lugar e inventarme las actividades que habíamos hecho Kunzite y yo en nuestra luna de miel. ¿Por qué Mochi insiste en arruinarme mi vida? Me choca que se quiera hacer pasar por una persona amable y linda, yo sé que lo hizo para fastidiarme.
—Vamos, no lo tomes a mal. Creo que ya es hora de limar asperezas Misaki, si somos amigas, deberíamos dejar de comportarnos como enemigas.
—¿Por qué debo de recordar esas ridículas palabras? Estúpida Mochi, me pone de malas tener que saber de ella. En todo quiere imitarme, por eso quería salir con el jefe de Kunzite, estaba celosa de que yo sí soy gente con clase.
Las chicas como siempre felicitaron a Michiru por madurar y ella simplemente decía que en esta vida lo mejor es vivir en paz con todos. ¿De dónde sacaba tanta cursilería? Misaki rodó los ojos para evidenciar la molestia y fastidio que le daban las palabras de Kaioh, pero pronto notó que nadie notaba lo que ella hacía.
—Misaki ¿son las 18:00 en Tokio? — dijo Minako.
—¿Y?
—La diferencia horaria es de 19 horas con respecto a Hawái. Eso quiere decir que, si son las seis de la tarde en Tokio, allá son las 23:00.
Misaki estaba fastidiada por tener que escuchar a Michiru y a sus amigas, ya habían arruinado su única distracción. Ese día estaba tan molesta por no estar en su luna de miel que pensó que molestar a sus amigas le haría sentir mejor, cosa que no estaba ocurriendo. Ahora Minako tenía que meter su cuchara en ese tema, ¿cómo se le había olvidado ese detalle? Incluso ella recordó que había dicho que tomaba el sol en la terraza de su habitación. ¿Cómo podría solucionar tal descuido?
—Los rayos del sol son tan fuertes que incluso puedes asolearte en la noche.
No había pensado bien lo que dijo, incluso pudo escuchar que Makoto ahogó sus ganas de burlarse. Seguramente la habían descubierto, se mofarían de elma en cuanto se apareciera por la calle o se quedaran de ver. Eso no ocurriría, primero muerta antes de que un grupo de mujeres de clase media se riese de ella, Kunzite pagaría muy caro su error de no llevarla a su hermosa luna de miel.
—Chicas debo irme, tengo que ir a… Cortarme el cabello— soltó Michiru un poco incómoda que colgó al instante.
—Nosotras también, disfruta asolearte bajo la luna Misaki— escupió Makoto.
—No te quemes— reía Minako.
—Y no olvides traernos recuerdos— se rieron Hana y compañía.
Una vez más el coraje de que sus amigas se rieran de ella la tenía a punto de querer destrozar la casa que ahora compartía con Kunzite. Miró con resentimiento la foto de ella y de su esposo, esa que dejaba ver lo felices que estaban de ser marido y mujer. Ahora sentía que el tipo que le cumplía cada uno de sus caprichos mientras fueron novios se había desvanecido y daba paso a un marido descuidado y bruto.
Se acercó lentamente al marco, lo tomó y comenzó a apretarlo con resentimiento. Por culpa de Kunzite se habían burlado de ella. Este iba a ser su único matrimonio y debía ser perfecto de punta a punta, pero este animal le estaba complicando las cosas. Para ella era horrible pasar por este tipo de penas. Levantó sus brazos, estaba a nada de arrojar la fotografía cuando la puerta de la casa se escuchó.
—¿Qué haces Misaki? — dijo su esposo con mucha seriedad.
—Tú, es bueno que llegues. Por tu culpa mis amigas se rieron de mí.
—¿Qué hice?
—No fuimos a nuestra luna de miel porque tienes que estar trabajando. Así que como me han estado preguntando, les tuve que llamar para que no me estuvieran importunando y se dieron cuenta de que les mentí al decirles que estaba en Hawái.
—¿Dónde están mis pantuflas? — respondió su esposo sin importarle un bledo lo que ella estaba diciendo sobre la burla de las chicas. Es más, ni se sentía interesado en ofrecerle una disculpa, lo único que pasó por su boca fueron esas palabras tan tontas.
—¿Escuchaste lo que dije Kunzite?
—Sí, cometiste la tontería de llamarle a tus amigas y descubrieron que no fuimos a nuestra luna de miel. Ahora dime dónde están mis pantuflas.
—¡Yo qué sé!
Kunzite se llevó un par de dedos al tabique de su nariz, estaba fastidiado del día que había tenido que atravesar en la oficina con las tonterías de Tenoh. Ahora debía llegar a casa y escuchar tonterías. Misaki nunca vio a su marido enojado, pero sabía que esa cara de desaprobación que estaba apareciendo en su rostro significaba algo parecido a lo que ella estaba pensando en ese instante.
—Misaki, quiero que me escuches bien— dijo con voz gutural —. Creo que fui claro con tus padres cuando expuse lo que busco en una esposa y pensé que tu madre te había explicado las 11 reglas de una buena esposa.
—¿Crees que seguiré una guía de 1953? Estás loco si crees…
Pero tardó más en completar la pregunta que Kunzite en salir del genkan y acercarse a ella para darle una bofetada. Misaki abrió los ojos como si se tratase de dos enormes platos, jamás la había tratado de esa manera y hoy el chico que antes había conocido se estaba sepultando en el recuerdo del noviazgo. El calor que invadió su mejilla le hizo llevar de manera automática su mano a ella, no sobó el golpe, estaba anonadada de que su marido se atreviera a ponerle una mano encima.
—Si quieres ser tratada como a una bestia, yo no tengo problemas pues incluso los animales aprenden a golpes. O te comportas, o tendré que reprenderte Misaki.
No podía hacer que su voz saliera de su boca, así que se limitó a responder con el movimiento positivo de su cabeza. Kunzite al fin sonrió un poco, bajó un poco la mirada para darle a entender a su esposa que deseaba sus pantuflas de inmediato.
—Creo que la señora del aseo las llevó al cuarto.
—¿Y qué esperas para venir a ponerme mis pantuflas?
Ella corrió para buscar las dichosas porquerías esas que tanto deseaba su esposo, Misaki creyó que al regresar a la sala se encontraría con su esposo en el sofá. Para su sorpresa, Kunzite seguía en la entrada.
—Aquí tienes.
—¿No fui claro al decir que las pongas en mis pies?
—Sí.
—Entonces agáchate y ponme las pantuflas… Mientras lo haces recita la guía, quiero estar seguro de que recuerdas lo que es una buena esposa.
—Son 11 reglas que te mantendrán feliz para poder ser la esposa que siempre deseaste Kunzite— él se quedó en silencio para indicar que podía continuar —. Regla uno: Tener lista la cena, debo planificar con tiempo una deliciosa cena para cuando llegues del trabajo. De esa manera te demuestro que he pensado en ti y lo mucho que me preocupan tus necesidades. Tanto trabajo te deja muy hambriento.
—Bien, si puedes hacer mis platillos favoritos mejor. Ahora dime la regla dos.
—Lucir hermosa: Descansar cinco minutos antes de que llegues me hace lucir fresca y reluciente. Es importante que retoque mi maquillaje, debo lucir lo mejor posible para ti. Tú has tenido un día duro y solamente has tratado con tus compañeros de trabajo.
—Siempre me rodeo de hombres y lo único que quiero es llegar a mi casa y encontrar a mi esposa impecable para mí. Continúa.
—Regla tres: Ser dulce e interesante, es decir, tu día ha sido aburrido en la oficina y debe de mejorar. Yo debo hacer todo lo posible para que dejes el trabajo en Ousoboros y disfrutes de la casa. Mi obligación es distraerte.
—¿Fue lo que hiciste cuando llegué?
—No.
—Debes mejorar querida, regla cuatro.
—Arreglar la casa: Debe lucir impecable, es necesario hacer una última ronda para revisar las áreas principales de nuestro hogar antes de que llegues. Debo levantar y poner en su lugar lo que esté tirado, también debo de sacudir las mesas.
—Afortunadamente para ti, la limpieza principal le corresponde a la señora que contraté. No te pido mucho, sólo que des un último toque antes de que regrese del trabajo. Mira lo fea que se ve la sala con la almohada del sofá en el suelo, espero que lo recojas pues no quiero molestarme de nuevo contigo Misaki— la chica miró a su esposo y al terminar de poner la otra pantufla fue a recoger el objeto.
—Regla cinco: Hacerte sentir en el paraíso. En los meses más fríos debo de preparar la chimenea antes de que llegues. Así te sentirás en un paraíso de descanso y orden, eso me levantará el ánimo también— Kunzite aclaró su garganta y ella comprendió que algo faltaba —. Después de todo, cuidar de tu comodidad me brinda una enorme satisfacción personal.
—Excelente querida… Regla seis.
—Esta me servirá cuando tengamos hijos, la regla es preparar a los niños: Debo cepillar su cabello, lavar sus manos y cambiar sus ropas en caso de se necesario. Ellos serán tus pequeños tesoros y tú querrás verlos relucientes.
—Regla siete.
—Minimizar el ruido: Cuando tu llegues debo de apagar la lavadora, secadora, aspiradora o cualquier cosa que pueda estresarte. Cuando tengamos niños debo de hacer que ellos no sean tan escandalosos. Debo tener en cuenta el ruido que has soportado desde que sales de la casa para ir al trabajo, en la oficina y de regreso a casa. Necesitas relajarte.
—Ocho.
—Procurar verme feliz: Debo regalarte una gran sonrisa y mostrar sinceridad en mi deseo de complacerte. Mi felicidad es tu recompensa por el trabajo tan arduo que haces Kunzite.
—¿Me diste mi recompensa?
—No.
—¿Qué debes de hacer?
—Disculparme.
—Te perdono Misaki. Nueve…
—Escucharte: Puede que tenga una docena de cosas importantes que decirte, pero a tu llegada no es el mejor momento de hablarlas. Debo dejarte hablar antes, tus temas son más importantes que los míos.
—Y esa es la verdad. Regla 10.
—Ponerme en tus zapatos: Si llegas tarde no debo de quejarme, si te vas a divertir sin mí o si no llegas en toda la noche. Es mi responsabilidad entender tus compromisos… Tienes demasiada presión y compromisos, tu necesidad es estar relajado en casa.
—¿Era propio que tuviera que escuchar tonterías como las que me dijiste?
—No.
—Procura que no vuelva a ocurrir.
—Así lo haré. Por último, la regla 11: No debo quejarme, no debo saturarte con problemas insignificantes. Cualquiera de mis problemas es pequeño detalle al lado de lo que has tenido que pasar durante el día.
—Y que pelees con tus amigas es una estupidez, ¿entiendes?
—Sí… Cierto, hay algo más.
—¿Y es?
—Debo hacerte sentir a tus anchas en casa, debo dejar que te sientes en un sillón o te vayas directo a recostar antes de cenar. Además, debo de tener una bebida caliente o un vaso de alguna bebida que te guste. Debo arreglar tu almohada y ofrecerme a quitarte los zapatos cuando llegas del trabajo. Así como hablar con voz suave y placentera… Una buena esposa siempre sabe cual es su lugar— terminó intentando ahogar su llanto.
—Aprende estas reglas extra Misaki.
—¿Cuáles?
—Regla 12: Anímame a poner en práctica mis aficiones e intereses y dame apoyo son ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición no me hables de ella, porque sería aburrirme, los intereses de las mujeres son triviales con respecto a los de los hombres.
—Sí.
—Regla 13: Debes prepararte antes que yo para ir a la cama, no quiero que estés ocupando el baño y yo deba de esperar a usarlo porque tienes que ponerte tus porquerías en la cara, recuerda que mis necesidades son antes que las tuyas. Claro que eso no quiere decir que no debas verte bien al momento de ir a la cama. Si necesitas ponerte tus cremas faciales, debes de esperar hasta que esté dormido y no hagas mucho ruido.
—Sí.
—Regla 14: en lo que respecta a la intimidad siempre debes de recordar que para eso eres mi esposa y debes de satisfacerme en todo lo que te pida. Si yo no tengo ganas de estar contigo por el cansancio o porque no se me da la gana, no debes de ponerte mal. Si yo soy el que sugiere las cosas, entonces deberás hacerlo y de la mejor manera, no se vale decir que te duele la cabeza o poner excusas. Mi satisfacción es más importante que la tuya, al terminar dormiré pacíficamente y tú debes de volver a ponerte hermosa para mí. Además de que nunca debes de olvidar levantarte antes que yo para tener mi ropa del día lista y mi desayuno caliente… Ah, lo olvidaba, también debes de estar arreglada para ese entonces, me daría asco verte en pijama.
—Eso haré.
—Perfecto, ahora ve a servir la cena.
—Kunzite.
—¿Dime querida?
—Olvidé hacer la cena por estar hablando con mis amigas.
—No me digas— expresó molesto —. Pues no sé como le harás porque yo quiero una cena deliciosa y hecha por ti en cinco minutos. No me obligues a reprenderte Misaki.
—No te molestes.
—Entonces ve a hacerme la cena, maldita inútil. Por cierto, el viernes mi jefe y compañeros de trabajo vienen a la casa a cenar. Más te vale tener todo impecable para mí y mis invitados, ten preparada bebidas alcohólicas y la cena debe ser perfecta — Kunzite se levantó como un loco y jaló a Misaki de su cabello —¿Fui claro Misaki?
—Muy claro.
—Ahora hazme la cena— la soltó agresivamente.
La noche al fin había llegado y a pesar de que el sol ahora visitaba la otra parte del mundo, el calor del verano era intenso. Es que en el archipiélago el verano parecía insoportable, con la humedad todo se intensificaba hecho que no les interesaba a las personas que paseaban por las calles de la capital japonesa. Muchas de esas personas simplemente se quitaban el saco y hablaban sobre ir a tomar un trago en un bar cercano. Otros hacían planes para ir a la playa en la tan esperada semana dorada, las vacaciones llegaban para muchas personas.
Michiru miraba el entusiasmo de las personas y sonreía contagiada al darse cuenta de que ahora ella también amaba el verano. La chica recargaba su espalda en un poste de luz, mientras sostenía su bolsa con ambas manos y le daba pequeños golpes con las rodillas a manera de juego. Nunca se llegó a imaginar que algún día entendería lo que la felicidad y el amor realmente significaban, hasta este momento en el que estaba esperando cual colegiala a que Haruka regresara con su barquillo de té matcha.
—¿Frutos rojos? — dijo Michiru al ver llegar a la rubia — Pensé que dijiste que deseabas un sabor fuera de lo común.
—Lo hice, siempre como de vainilla— sonreía.
—Qué atrevida.
Ambas comenzaron a reír, mientras que Haruka le entregaba el barquillo a su novia, había sido una hermosa tarde al lado de Michiru. La rubia adoraba pasar tiempo con ella, no estaba muy segura, pero creía que la fotógrafa la miraba diferente algunos segundos. A Haruka le estaba comiendo viva su curiosidad, deseaba preguntarle lo que sucedía con esa mirada tan linda. Pero se arrepentía al momento de intentar abrir la boca, fuera lo que fuera estaba tranquila porque la mirada de Michiru no era de lástima, no era de preocupación, simplemente era amor o admiración.
Michiru también había notado que Haruka notaba su cambió en la manera de mirarla, quizá no se habría percatado si no fuera tan evidente. Sin embargo, agradecía que la rubia no tomara el control de la situación, seguramente esperaba pacientemente a que Michiru le dijera algo respecto a recordarla. ¿Cómo debía de iniciar esa plática sin alterar las emociones de Haruka? No quería hacer que se sintiera presionada de nuevo, las palabras debían ser precisas y honestas. Pero Michiru no encontraba una manera perfecta para hablar sobre el tema del accidente de las estaciones Azabu – Roppongi. Cada que Michiru intentaba comenzar con esa charla se arrepentía y hundía sus labios en el helado.
¿Las chicas estaban incómodas? No en realidad, simplemente comenzaban a entender a la otra, realmente deseaban que esa relación funcionara. Antes no se sentían forzadas a amarse, pero sí se sentían forzadas a ser amables la una con la otra en una charla. En este momento, no se sentían forzadas para ser consideradas, simplemente las chicas jamás pisaron ese terreno. Era su primera vez en ser consideradas con su individualidad y los temas que les dolían.
—¿Entonces te gustó la cámara?
—No es posible que me lo preguntes, obviamente me gusta e incluso la compraste con el lente Ef 24-105mm F/4l li. Te juro que te la voy a pagar.
—Es un regalo sirena, no necesitas pagarme. Eres una excelente fotógrafa y estoy completamente segura de que te mereces una cámara a tu nivel.
—Haruka agradezco mucho tus palabras y el gesto, pero gastaste 522,835 yenes. Sería toda una aprovechada si dejo que tú cargues con todo el gasto, me sentiría muy mal por aprovecharme de tus sentimientos. Así que en este momento te estoy pidiendo que me dejes pagarte la mitad de lo que gastaste, sé que parezco una malagradecida al decirte esto.
—Al contrario, entiendo lo que dices y al mismo tiempo es cierto que me siento un poco mal al saber que no quieres que sea un regalo. Pero lo entiendo, también tú no te sentirías bien y creerías que abusas de mi generosidad. ¿Es eso?
—Así es.
—Creo que pagar la mitad nos beneficiará, tú no te sientes mal y yo pensaré que el verdadero regalo fue completarte para el pago de tu cámara.
—Y vaya cámara, es una EOS 5D Mark IV. No es cualquiera Haruka, es de las mejores réflex en el mercado. Su versatilidad me puede ayudar en cualquier tipo de evento que me pidan en mi trabajo. La calidad y detalle de las imágenes son impecables… — sonreía y la de cabello cenizo comenzó a sentir calor en el pecho, por un momento dejó de escuchar a Michiru — No me hagas hablar de la duración de la batería, la velocidad del enfoque y el ISO cuando la luz es escasa…
Haruka simplemente se dedicaba a observar a Michiru mover juguetonamente la bolsa en donde llevaba la cámara. Hacía pequeñas pausas al hablar y comía algo de su helado, estaba tan emocionada de tener una cámara de alta calidad, estaba tan entusiasmada que por la rubia movía su cabeza para hacerle saber que estaba atenta a lo que le comentaba.
—Su enfoque es Dual Pixel CMOS AF, graba videos 4K y…
—Wow.
Decía cada que Michiru hablaba apasionadamente de alguna de las características de la nueva cámara. Su herramienta de trabajo era perfecta, levantaba la bolsa por momentos para indicarle que la torre de Tokio saldría perfecta si se decidiera a tomarle una foto y todo gracias al lente.
Michiru se quedó estática y Haruka que estaba a nada de cruzar la calle buscó a su novia desesperadamente al notar que no seguía caminando. La rubia la miró con amor, Michiru estaba buscando algo, así que lo mejor sería regresar con ella. Al acercarse le pidió tomar su helado, Haruka hizo lo que se le ordenó; así Michiru comenzó a abrir la caja. Parecía una niña pequeña emocionada por recibir un regalo de cumpleaños y ese calor en el pecho de Haruka comenzó a esparcirse.
—¿Qué haces Michi?
—Llegamos a la estación Azabu y no te diste cuenta Haruka.
—¡Ya estamos aquí!
La fotógrafa notó la incomodidad de la rubia que comenzó a buscar el monumento para las víctimas del accidente. La boca de Haruka se torció levemente, dejando ver que el dolor comenzaba a regresar a su corazón. Michiru detuvo su acción, cerró la caja y la metió en la bolsa, luego tomó la mano de Haruka y la rubia apenas pudo sonreír. Claro, si a esa mueca podía ser llamada sonrisa, Michiru la miró comprendiendo la situación.
—Tomemos un taxi de una vez, no es necesario caminar al cruce de las avenidas.
Un leve quejido salió de la boca de Haruka, al fin entendía que Michiru la recordaba y por eso la miraba diferente. Examinó los ojos de su novia para descifrar lo que estaba pensando, pero realmente no había mucho que examinar, la realidad era que Michiru había descubierto su secreto. Pero por primera vez, no estaba forzándola a hablar del tema y eso significaba para ella que era justo ser sincera con Michiru. Haruka recordó que al saber que Michiru era la mujer con la que bajó del vagón corrió a espiarla. Allí notó que siempre que la chica llegaba a la esquina del cruce se detenía para rezar por las personas fallecidas, era su pequeño ritual.
—Al fin me recordaste— dijo con una voz llena de temor, no por el recuerdo, sino por saber que ella había puesto las piezas en su lugar.
—Sí.
—Entonces debes de saber que…
—Sí, pero no hablemos de eso Haruka.
—Michiru debes de creer que soy un monstruo, en ese tiempo lo único que pasaba por mi mente era llegar a mi casa y descansar. No hacer cosas de la fundación, así que cuando me pediste que bajara, pensé que habías escuchado la discusión con mis padres y deseabas ayudarme. Sé que fui egoísta y dejé a mis padres solos, soy…
La rubia se quedó callada al sentir el dedo índice de Michiru presionar sus labios para que no dijera nada más.
—Estoy feliz de saber que estás con vida, que estás bien y que tu vida ha sido bendecida Haruka. Además, no abandonaste a tus padres, eras una chica inmadura, pero eso no te hace una mala persona. Si un error nos define como personas, entonces no tendría el derecho a juzgarte porque yo he sido un dolor de muelas todo este tiempo. Lo valioso de las personas es que siempre podemos madurar y crecer, ¿no es lo que me dijiste?
—Sí.
—Gracias por salvar mi vida ese día.
—Tú me la salvaste Michiru, no recuerdas que te pusiste como loca porque creíste que te tomé una foto.
—¿Loca? Desde ese día ya me acosabas agente inmobiliario— bromeó.
Haruka sonrió al darse cuenta de que su miedo a ser rechazada por la chica era una tontería, de nuevo Michiru le demostraba lo grandiosa que era. Sus padres realmente estarían felices de verla junto a una persona tan agradecida y humilde.
—¿Quieres conocer a tus suegros?
—¿Realmente quieres ir al monumento?
—Debes de conocerlos, no quiero que se molesten por no presentártelos antes de la boda.
—Tienes razón no es bueno hacer que mis suegros me odien antes de tiempo.
—Sí— sonrió —. Michiru, necesito hablar con tu madre para pedirle tu mano.
—¿Bromeas? — ante la negativa de la rubia Michiru tragó saliva pesadamente —. Si quieres hablar con mi madre, por mí está bien.
Continuará…
Hola chicos, gracias por estar con nosotros un episodio más de esta historia. Sí yo he regresado a clases (en línea) y bueno las tareas han estado hasta el tope así que me he robado la lap muchas horas, pero aclaro que eso no ha entorpecido ha nuestro autor.
¿Cómo han estado en esta "nueva normalidad"? Espero que bien, pero no olviden seguir las indicaciones de la secretaria de salud. Acá en México las cosas no están tan bien, recuerden que tenemos el "semáforo en rojo", no se confíen.
Ya dicho esto, pasemos a la parte más hermosa de la historia, responder sus comentarios.
UnbreakableWarrior san: Es una alegría que te gustara el episodio. Muchas gracias por estar al pendiente de la historia. Te envío un fuerte abrazo y nos leemos la próxima semana.
Fátima Aiveth: Primero, déjame agradecer que te tomes el tiempo de leer esta historia. Me llena de alegría leer tu comentario y espero que sea el primero de muchos.
Segundo, no te preocupes por el tema de la actualización. Generalmente lo hago todos los viernes, es raro cuando les quedo mal.
Saludos, cuídate mucho y nos leemos pronto. Bienvenida ha esta historia, espero que la sigas disfrutando.
Roshell101216 san: Ya debes de estar cansada de que yo te responda cada mensaje. Pero los primeros comentarios Karu kun les da la bienvenida.
¿Cómo van los trabajos? Espero que sigas con el mismo entusiasmo en ambos. Nos alegra saber que te ha gustado el nuevo, lo importante es mantener ese optimismo y tener la apertura para aprender. Te admiramos millonadas, pues sabemos que eres una gran mujer, madre y ser humano. Es un honor que seas parte de nuestro entorno.
Antes de entrar a la historia, debo de agradecerte tus palabras. La realidad es que no estoy pasando un buen momento, creo que uno de los peores días de mi vida fue ese 23 de Mayo. El tema del bullying es y será uno muy importante, las redes sociales, el entorno y la apatía producen un efecto negativo en las personas que sufren este tipo de acoso.
Para mí honestamente fue impactante saber que mi querida amiga ya no estaba más a mi lado. Las veces que hablamos sobre su pesar por tanta negatividad a su persona, le animaba a no hacer caso a esas palabras porque la gente de su círculo social, su familia y queridos amigos sabíamos que ella era un hermoso ser de luz. Hablábamos por horas, ella estaba muy cercana a mi embarazo e incluso nos dijo que el nombre de mi bebé le representaría bien. Pues sería tan bravo como el mar al momento de progresar en la vida, así como pacífico y amoroso cómo él con la gente que amara. Hicimos planes para que viniera a conocer al pequeño "frijolito". Ella siempre lo llamó de esa manera, creerás que es loco lo que escribiré, pero nosotras éramos chicas "mestizas" y muchas veces en la escuela se burlaban de nosotras por no ser japonesas "puras".
¿No es curioso que te discriminen porque tu padre es extranjero? Recuerdo haberle dicho que ese era mi terror cuando Kai estuviera estudiando, aquí o en mi país. Ella me dijo "nos tiene a nosotras para defenderlo y a Karu san para ayudarlo a levantarse. Le inculcaremos a respetar a las personas sin importar el color de piel, nacionalidad o si ahora en su sangre corre la mexicana, japonesa y austriaca. Debe de estar orgulloso de su ascendencia y no dejarse caer por los demás".
Esa fue nuestra última charla, me duele mucho saber que la gente que la acosó, denigró, fue racista y que la lastimó tanto, hiciera que ella perdiera esa fe en las personas, en que todo mejoraría... Hoy esas personas supongo que duermen tranquilas en su cama, porque no creo que tengan alma o consciencia. Mientras que su familia y la gente que la amamos nos quedamos sin un hermoso ser humano... Mi determinación hoy es inculcarle a mi hijo que debe respetar a todo ser viviente, no sólo a los humanos, que agradezca cada oportunidad que la vida le brinde. Que lleve con orgullo a las tres naciones que son parte de su sangre y nunca pierda de vista la humildad con la que debe de llevar su vida. Así podré honrar la memoria de mi amada amiga.
Disculpa mi momento de desahogo, ahora pasaré a la historia.
Acomplejado le queda corto al señor ese, no ha había pensado en un buen hashtag para ese asqueroso y justo a hora pensé en una palabra que me causa impacto al leer. Este #onvre es lo más patético del mundo y su forma de pensar es tan espantosa que me he quedado muda al leer a un ser carente de empatia y tan narcisista. Y pensaba que la Michiru de la historia pasada era el único monstruo del que leería. No, darthuranus nos trae a su hijo Kunzite. Por primera vez #WeyYa no me parece tan sombrío como este #onvre y sí ya tenemos al team indeceable completo.
Las chicas viven una etapa de tranquilidad, pero no sabemos qué fue lo que le dijo #WeyYa a Haruka del futuro o cuáles son sus nuevas intensiones. Me siento mal por Setsuna, porque ni yo sé lo que trama el malandro que es padre padre de Michiru, pero debe de hacer algo ya.
Pues ya saben que Kai cumple tres meses mañana, así que te manda muchos besos con babita. Nosotros te agradecemos tus palabras y como siempre te enviamos saludos desde una galaxia muy, muy lejana.
Ely Lopez: Muchas gracias por cada una de tus palabras. Es obvio que nuestro ánimo no está al 100, pero parte de lo que nos ha hecho ser fuertes y apreciar lo que tenemos en la vida son ustedes y Kai. Mientras ustedes sigan aquí, yo pensaré en nuevas y distintas aventuras. En realidad que agradezco el tiempo que se toman para leerlas, gracias.
Kunzite, bueno él sí es un desgraciado que poco a poco está sacando su verdadera personalidad. Ya sabes que nunca falta ese personaje que no soporta la felicidad de alguien, aquí siempre será él.
La personalidad de Haruka y Seiya es la manera de sobrellevar cada una de sus dificultades. Como dices, pensar todo el tiempo como adulto es un tanto aburrido, lo importante es seguir fomentando nuestra imaginación. Ese es el gran fuerte de Haruka y Seiya, no ser tan cerrados les permite no dejar de ver que todos somos importantes en el trabajo. Además de que su lazo de amistad permanece fuerte.
Creo que esa es la gran clave en los progresos o aciertos en la vida de Haruka. Razón que deja a Kunzite mal parado en toda la historia.
Muchas gracias por estar otra semana más con nosotros y la historia. Te enviamos un afectuoso abrazo y nos leemos la próxima semana.
VaMkHt chan: Hola es un enorme placer responder tu comentario. Ya está semana hemos estado mucho más tranquilos en casa, afortunadamente mis padres y pareja han estado conmigo desde que me enteré del lamentable hecho.
Me he sentido mal por no haber profundizado en pláticas con ella. Pero tienes razón, no podemos ser objetivos con la gente que conocemos y es cercana a nosotros. Lamentablemente eso no me hace sentir mejor, perder a tu mejor amiga es un dolor que sigue latente. Karu kun dice que ella nos visitará varias veces este año y sé que mientras la tengamos presente, vivirá en nuestros corazones.
Sobre la historia #AmigaDateCuenta en los noventa era la sailor que menos toleraba el autor. De hecho le molestaban #WeyYa y Chibiusa, o sea, la familia real. Y sí me ha hecho escribir eso porque mientras leíamos tu comentario y llegamos a esa parte golpeó la pantalla con su mano dice que son cinco ciberneticos. Locuras de darthuranus...
Kunzite, pues sé que es normal que uno se moleste porque alguien tan inmaduro tenga una posición más grande que uno. Más si tú eres una persona que es dedicada, rapetuosa e innovadora. En este sentido, Kunzite puede ser dedicado y un poco innovador, pero carece de respeto al personal del trabajo. Eso me ha desagradado mucho y hoy el #onvre me ha dejado asqueada. Juro que desde la Michiru de la historia pasada, no me sentía tan molesta con un personaje.
Las chicas hablaron y Haruka está abierta a dejar que Michiru sea parte de su vida. Aunque no le ha comentado sobre su habilidad para viajar en el tiempo. Setsuna me ha hecho sentir mal porque su futuro era distinto y ha renunciado a Haruka por salvarla, cosa que ya le reclamó el yo futuro.
En fin, muchas gracias por tus comentarios y sí, sigues siendo nuestra mexicana favorita. Esperemos que sigas bien, nos leemos la siguiente semana, hasta pronto y saludos.
Luego de responder a los comentarios pasemos a la historia de hoy, ¿cómo se le ocurrieron a Karu kun esas reglas? Como lo dice Misaki en la historia, es una guía verdadera para ser una buena esposa. Desde que empezamos a leer la historia, darthuranus me dijo que el #onvre (sí, ese es el hashtag de Kunzite) no sería mi favorito. Ya sabía que sería despreciable, pero recordó la dichosa guía por una serie mexicana que vio hace 10 años. En el intro salían las reglas de la guía y bueno saben que no es bueno hacer promoción pero era una familia matriarcal. A la abuela se le aparecía el fantasma del esposo de su hija mayor, su apellido era Aparicio. Y creo que ese es el nombre del programa. Karu kun siempre me dijo que la guía le daba gracia, pues se le hacía increíble tanta "mierda" (palabras del autor y no mías) en el pensamiento del siglo XX. Yo no le creí que algo así existiera y miren que vengo de un país con un pensamiento machista muy enraizado. A pesar de eso, al leer dicha guía casi corro al baño para dejar mis alimentos en el asiento de porcelana.
Sí, todo lo demás que ha ocurrido el día de hoy en la historia quedó ensombrecido al leer la maldita guía de nuevo. Y lo peor es ver cómo la pobre Misaki va perdiendo su autoestima fue... Horrendo. Digo que lo va perdiendo porque no creo que deje de ser ella de la noche a la mañana, accedió a lo que ese tipo dijo porque la golpeó, pero sé que vienen más porquerías de ese nefasto. Mi nuevo enemigo es Kunzite, lo odio.
—Gracias por estar con nosotros una semana más.
—Chicos no se olviden de dar follow o fav a la historia para que su mail haga tolón tolón cada que actualizamos.
—Dejen cada uno de sus comentarios en la cajita de abajo.
—Saludos a todos los lectores y sí, también a los ninja.
—¿Nosotros donde nos leemos Tori?
—En fanfic またね!
