La guerra ha terminado y un nuevo gobierno ha sido instaurado en el Universo de One Piece, por ello, los sobrevivientes de la Antigua Era que combatió un favor de la libertad y la justicia a través de su oposición a la tiranía del pasado tienen una nueva oportunidad, los Juicios del Nuevo Mundo. Algunos se entregan de manera pacífica, pueden integrarse normalmente a la nueva sociedad.
Es así como cuentan sus historias y son juzgados bajo la franca bandera de la justicia y la verdad, entre ellos Ler, qué guarda tras de si más que una historia, y está decidida a contarla ...
Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto II: Adolescencia (Infierno)
Escena 14:Cosas de hombres.
- Lo encienden a mi señal- Ler levantó un pulgar en dirección a sus subordinados antes de saltar dentro del hoyo que habían dejado al descubierto al quitar la tapadera del desagüe al suelo.
Sengoku se está quedando cada vez sin más ideas para castigarnos, pensó mientras miraba con asco alrededor.
Con una lámpara que apenas iluminaba unos pasos frente a ella, comenzó a caminar a través de los distintos canales que tenían lugar en aquel lugar, arrastrando consigo la manguera con la que planeaban fumigarlo.
Desde hacía semanas había una invasión de ratas en la base. Intentaron solucionar el problema con veneno en la superficie de la misma pero ya que el origen del problema era el desagüe , estás volvían una y otra vez con más fuerza.
El pelotón de la Contraalmirante Ler ya había tapado todas las salidas posibles donde pudiesen huir los invasores, desde los baños hasta los lavabos. Todo. Sin embargo, en el momento de la verdad, todos se echaron para atrás inseguros de tener que bajar al nido de ratas. La Contraalmirante los había insultado de una forma nada sutil y se había hecho con la maquinaria para la fumigación, y aunque al final algunos se ofrecieron voluntariamente para ayudarla, ella se llevó a Cayu únicamente, quién ahora caminaba como un muerto en vida tras de ella.
Con el comunicador Ler podía escuchar como sus hombres comentaban acerca de su última expedición y encuentro con Ace y sus nakamas, todos demasiado agradados por la escencia y naturalidad del muchacho y lo que provocaba en ella. Suspiró y maldijo el dia en que todos se habjan encontrado por primera vez.
Negándose a intervenir apagó su canal pero siguió escuchando lo que decían. Hablaban de los ratones y que no querían que fuese devorada porque pese a ser una tirana, era una chica increíblemente comprensiva, además de ser la mejor instructora de la marine que podrían haber tenido. Ella sonrió, curiosa y avergonzada. Sorprendida que pudiesen considerarla como alguien asi, se alegró porque ellos no pudiesen ver su expresión y el sonrojo que le había cubierto la cara.
Cayu notó esto y se rió: -Solo sonríes de esa forma cuando se trata del pirata- comentó un poco más optimista al encontrar una distracción: Hacer enojar a su superior.
Ace había notado en un primer comienzo la incomodidad de ella al hablar de él. Entonces, al conocerle, había desviado su atención hacia el muchacho , curioso por saber de qué se trataba aquel detalle de que Ler, siendo tan reservada, compartiese su disgusto hacia el muchacho.
El pecoso había sospechado la razón desde un inicio.
- Y cuando pienso en lo satisfactorio que sería arrancarte la cabeza- respondió ella inmediatamente, dejando atrás su expresión risueña y orgullosa. Ambos sabían que aquello afirmación no era cierta-... ¿De que hablaron?
El marine sabía a lo que ella se refería. A la conversacion que tuvo con Ace esa última vez que se vieron y ella lo dejó a su cargo.
Llegó un punto donde ambas tripulaciones, marine y pirata se separaron para acabar con una misión de carácter personal para rescatar a unos niños de un peligro potencial. Ella se llevó a algunos marines y piratas y a él lo dejaron al lado del atractivo capitán pirata con las indicaciones expresas y reiteradas de "vigilar al idiota".
El pirata había sido incremente agradable con todos, pero Cayu percibía que tenía una especial inclinación hacia el, incluso le sacudía el cabello cuando lo veía, provocando bromas y burlas hacia su persona en el pelotón. Esa ocasión en específico, no supo si se tomó en serio las indicaciones de Ler o le gustaba molestarlo , porque no se despegó de su lado durante toda la noche hasta que el otro grupo volvió. Cuando aquello había sucedido, todavía se mantuvo viéndole con una sonrisa mientras la marine le regañaba por cuestiones sacadas del aire y un fingido renconer personal.
- Lo lamento, Ler- san. Son cosas de hombres - respondió el con una sonrisa notando como los ojos de la chica se ensanchaban mientras se detenía y lo miraba desde abajo.
" -Ten cuidado siempre, es pequeña. Desde que la conozco nunca creció demasiado, pero lo que si creció fue su mal carácter. No me gustaría saber que te hizo pedazos por algún comentario que le hiciste."
Los hombres de Ler sabían que ella mantenía una relación muy cercana y extraña con algunos piratas, entre ellos Ace, cuya existencia había perturbado a la chica desde un inicio y les había obligado a mantenerse pendientes de el desde que salió al mar. También, por la misma razón se mantenían expectantes a la llegada del más pequeño de lo que parecía ser, su familia, al mar.
Habían escuchado que los tres crecieron como hermanos, pero Ler y Ace guardaban una intimidad de tipo diferente. Un amor distinto al de dos hermanos. Uno que era notable a simple vista pero al cual todos se negaban a objetar pese a que ellos eran obviamente oficiales de mar y su deber era relacionarse únicamente con piratas para atraparlos. No hacer lo que sea que ellos hacían con la tripulación de Ace cada que se encontraban.
Incluso habían dejado de la lado su primer encuentro en el que más de algún le había causado daños significativos al otro.
- De hombres , ¿Eh? - posicionando sus manos al lado de sus caderas, Ler comenzó a rodear al ex-noble mientras jugaba con la manguera- así que la lealtad hacia "el pirata" es más grande que hacía tu superior porque...Son hombres.
El tragó duro.
" -Es una manipuladora de primera mano, seguramente te hará pasar muchísimos malos ratos e incluso llegarás a pensar que no siente empatía o tiene consideración por algo o alguien. Yo solía pensar eso cuando discutíamos pero creeme, es una santa. Solo que únicamente se permite serlo con mi hermano."
El que ella les permitiese ver ese lado de su persona era increíble y significativo para ellos. Desde que los había aceptado oficialmente como sus subordinados y navegaban con ella, Ler les había demostrado que saltaría al fuego por ellos, y ellos , pese a las dificultades que surgían al encontrarse bajo su cargo, se encontraron dándose cuenta que saltaría por ella igual. Parecía que el destino los colocó exactamente dónde debían estar porque todos eran un completo desastre, pero funcionaban muy bien juntos y Ler lo sabía. Y confiaba en ellos.
Aún así, no les iba diciendo con tranquilidad cosas de ese tipo, como las que Ace le había revelado esa noche.
- No fue nada importante.
- ¿Ah no?¿Entonces porque no me lo dices?
- ¿Porque insiste tanto en saberlo? - ella levantó las cejas sorprendida por percibir el recelo en su tono de voz.
Aquello le picaba en la curiosidad de adolescentes disfrazada de una dura y seria marine.
- Podría ser algo importante- respondió ahora a la defensiva, dándole un golpe al joven rubio en la frente mientras comenzaba a caminar, alejándose con la lámpara y dejándolo atrás.- te apuras o te dejo como comida para rata.
Estaba molesta. El se apresuró a ir tras de ella.
Ace le había contado historias donde ella se molestaba y desaparecía. Le había contado que pese a su fachada de madurez, era en realidad una chica muy caprichosa.
- Es que podria molestarte- acercándose cada vez a donde percibía que ser contraba el origen de la invasión, Ler había dejado de prestar atención al chico, pero al notar que este cedía un poco, se volteó - no creo que lo haya dicho en serio.
"- ¿Tus compañeros se burlan de ti porque soy amable contigo? - el atractivo pirata rió mientras clavaba su vista en el joven marine- lo siento, supongo, es solo que me recuerdas a el."
- ¿Que no haya dicho qué? - Ler volvió al ataque, esta vez sin poder esconder su curiosidad. Actuaba de forma espontánea como pocas veces. Como cuando lo veía hacer una estupidez , cometer un error o ponerse en peligro. La marine perdía los estribos y actuaba de formas totalmente irracionales hacia el, contrario a su apariencia tranquila y seria de siempre.
En un comienzo consideró que era una especie de prueba, como si intentara llevarlo a sus límites para ver si se levantaba contra ella, si se rendía o si había valido la pena que lo dejase vivo con el riesgo de perder su trabajo o hasta la vida. Pero él nunca lo consideró , no le guardaba rencor en lo absoluto.
"-¿Acaso no lo has notado? Por eso Ler te trata diferente también. Nos recuerdas a el."
Entonces, picado por el interés había indagado en los sentimientos y los pensamientos de su superior a través de la persona que parecía conocerla mejor que nadie en la vida, Portgas .
Siempre que se encontraban o reunían con el, Ler sacaba esas partes también. Parecía más mortal.
Pero la respuesta que el pirata le había dado parecía imposible.
- Hablamos de que yo creía que me odiabas .
La respuesta fue instantánea, mucho más rápida de la que los dos podrían haber pensado: - No te odio.
Ler parecía querer estrellar la frente en alguna parte como siempre lo hacía cuando se encontraba bajo estrés.
- Lo sé- dijo el encogiéndose de hombros, tomando está vez la manguera y empezando a moverla entre sus manos con nervios por lo que iba a confesar. Parecía algo completamente absurdo- Portgas dijo lo mismo. Ler sonrió al escuchar el nombre- dijo que tus actitudes hacia mi tienen justificación.
- ¿Ah si?...¿Cuál es? - un poco más tranquila, ella utilizó un tono de voz juguetón que invitó al marine a continuar y contarle lo que hablaron con el pirata.
"-...Nos recuerdas a él. A nuestro hermano menor...Estoy absolutamente seguro de que Ler actúa así contigo porque siente que debe cuidarte, teme que algo pueda pasarte y no estar allí para evitarlo. Ella es muy amable y está encariñada contigo- la carcajada masculina se escuchó un largo rato antes de que pudiese continuar- no, no me molesta en absoluto. La clase de cariño que ella siente por ti es la que siente por Luffy, solo que como tú eres su subordinado no sabe cómo manejarlo y parece que está apunto de matarte para justificar que solo te está cuidando el culo. Te dije que era una santa, pero es una rara de mierda también."
Ler se quedó en silencio unos segundos, pálida como un pedazo de papel. Cayú se arrepintió inmediatamente de haberle creído al pirata y de haberle contado aquello a la marine cuando está reaccionó y se lanzó hacia el.
Iba a matarlo.
En la superficie los hombres escucharon un grito femenino el cual les confundió. Hace rato el canal de la Contraalmirante parecía apagado, lo que les hizo pensar que se había estropeado, por lo que ante aquel grito decidieron abrir la llave del gas percibiendo al mismo como una señal de que era el momentode actuar ya que la marine no gritaria nunca de esa manera por ninguna razón.
Escucharon otro grito, por lo que todos se miraron confundidos hasta que decidieron buscar indicaciones de Seo. Este lo consideró unos segundos y como había dicho Ace, Ler estaba encariñada con Cayú por recordarle a Luffy, pero le tenía aprecio a todos los demás también porque tenían algo común con el menor: Eran unos cabezotas.
Seo sugirió que debían abrir la llave en su totalidad, poniendo la máquina a máxima potencia. Todos lo pensaron y decidieron que sería lo mejor.
Humo negro comenzó a salir por algunos lados de esta y del hoyo donde Cayú y Ler habían ingresado. Entonces, solo entonces , los marines consideraron que la habían cagado y que los castigos de Sengoku serían absurdos comparados con el que les daría su superior inmediata.
Algunas ratas intentaron escapar, pero ellos más que atentos, esperando su fin, se encargaron de las mismas hasta que dejaron de salir.
Entonces, hubo silencio. Un silencio prolongando hasta escuchar pasos de botas, estornudos y una maldición.
Dos figuras oscuras, apestosas y tambaleantes , aparecieron en el campo de visión de los marines, quienes retrocedieron con precaución y levantaron sus armas o adoptaron una posición de defensa.
No tardaron en darse cuenta de la realidad y empezar a sudar frío: Una figura pequeñita arrastrando una mucho más alta que se agarraba el cuello y estornudaba. Una figura asquerosa con una expresión apenas visible pero molesta.
- Muchachos- llamó la figura, voz suave, femenina.
- ¿Si, señora?- el coro de voces sonó asustado.
- ¿Pueden explicarme porque liberaron el gas? - la voz femenina hizo una pausa y lo que parecían sus ojos se desviaron a la otra figura que arrastraba con una mano, deshaciéndose de la misma al lanzarla hacia delante, un poco lejos del humo rezagado para permitirle respirar mejor- y a toda potencia, además.
- Fue Seo- respondieron todos a la vez, apuntando al marine que miró a sus compañeros sin expresión, aunque con una lágrima solemne surcandole el rostro por el dolor de la traición.
Ler se habría partido de la risa, pero no tenía aire en sus pulmones para hacerlo, solo humo.- Bien...Todos excepto Seo están castigados.
La sorpresa fue inigualable. No solo por ver a la Contraalmirante en ese estado tan asqueroso y deplorable , si no por el resultado de las cosas. Todo comenzaron a murmurar y quejarse hasta escuchar las botas de la marine dando un paso, entonces el silencio volvió y nadie dijo nada, sin embargo, ella explicó:
- No creo que hayan tomado una decisión con tal ligereza, y aún así, decidieron culpar a su compañero. - en un gesto adusto se llevo las manos al puente de la nariz o donde parecía estar a los ojos de los demás - ya les he dicho que el valor supremo en la marina no es lo mismo que el valor escencial para los marines. La Justicia no se puede alcanzar si no existe la lealtad y el compañ hoy dependía de ustedes para encender esta máquina. Y soy su superior. Como compañeros, solo dependen de la confianza que se tengan entre ustedes en una misión.
Suspirando y tomando un pañuelo que alguien se había acercado a pasarle, les dió la espalda mientras se limpiaba la cara: - Gracias...Espero que entiendan que estoy mucho más molesta por su falta de compañerismo que por llenarme la cara de mierda. - porque eso parecía y olía- y por eso recibirán la sanción de hoy.
- Si, Ler- san- ninguno se quejó.
- Aún nos queda un largo camino que recorrer para ser los mejores, muchachos- dijo con ligereza mientras se seguía limpiando- pero será mucho más fácil y duradero si no lo hacemos solos.
Con Ler no solo habian excedido sus límites cuando ella creía que sus capacidades eran más grandes, si no también, los valores más importantes para un marine. Pese a que era tan joven y temperamental, también era sabía y justa, y no les quedaba más que aceptar con gusto lo que disponía.
- Tendrán que encargarse de las ratas antes del anochecer- indicó luego de un rato, volteandose con su peculiar rostro totalmente limpio- y por favor, utilicen el equipamiento adecuado, no quiero volver a tener que lidiar con una intoxicación masiva porque olvidaron lavarse las manos- Talón colocó las suyas detrás de su espalda, avergonzado- ...Y Cayu...LEVANTATE DE UNA PUTA VEZ Y VE A LA ENFERMERÍA. TE VAS A MORIR DE UNA PUTA INTOXICACIÓN- mientras seguía gritandole al muchacho sucio y desorientado, los demás marines suspiraron resignados.
No, definitivamente no se quejaban de su superior.
No, tampoco querían ser Cayu para tener ese trato tan intensivo, pero definitivamente les quedaba la duda y el pequeño deseo de saber cómo se sentiría el muchacho al ser el favorito de ella y ni siquiera ser consiente de eso.
Ler decidió arrastrar al chico por todo el pasillo, por toda el área, por toda la base , hasta llegar a la enfermería. Lo maldijo todo el camino y le reprochó que inmediatamente tras la explosión del gas, hubiese saltado para cubrirla siendo ella su superior y quien debía protegerlo.
Cuando se alejaron lo suficiente, el rubio pudo escuchar como ella murmuraba: - Eres un imbécil...- otra sarta de insultos salió de su bonita boca- uno muy grande y parecido a otro que conozco...- casi como una desquiciada, se echó a reír al mismo tiempo que abría un puerta y lo lanzaba dentro, sorprendiendo a la enfermeras del lugar- y gritas como niña - añadió avergonzandolo- pero gracias por eso...Dios eres un desastre y Ace un entrometido.
"- Luffy solía contarme que en un inicio no se llevaban muy bien, pero muy a su manera, el la adoraba a ella de una forma en la que muchos no pueden comprender. Eso porque Ler siempre fue consciente de lo mucho que lo quería pero tenía miedo que él no se sintiese igual...Fueron el primer amigo del otro...No, no me siento mal por qué llegué despues, ellos me recibieron con naturalidad pero es que lo suyo era extraño, solían meterse en problemas tanto como podían pero estando con el otro, les daba igual...Les ví salir de algunas que me pregunté que dioses tenían de lado para haberlos sacado de imposibles."
Obviamente la chica fue quien terminó salvandolo y guiandolo hacia fuera, pero por unos segundos estuvo tan bloqueada que no pudo evitar pensar que se sentía como una niña otra vez, entonces vio a Luffy reflejado en Cayu y se dió cuenta de lo mucho que quería protegerlo.
"- ¿Conoces al viejo Garp?... Claro, Vicealmirante para ti...¿Que te da miedo? A los cuatros nos daba miedo también cuando éramos niños, sus puños de amor aún siguen estremeciendome los huesos...Pues el siempre dijo que ellos se complementaban. La inteligencia de Ler compensaba la idiotez de Luffy y la fuerza de voluntad y optimismo de el compensaba la debilidad y negatividad de ella. Creo que por eso eres su favorito, eres tan tonto como él."
Ler le pidió a las enfermeras que atendieran al chico mientras ella caminaba hacia unos armarios y tomaba la ropa que encontró allí. Le lanzó una bata al sucio muchacho y la otra se la quedó en la manos. Apretó los labios, indecisa, hasta decidir que no iría a cambiarse mientras el muchacho no fuese tratado.
"-Por eso te molesto tanto, supongo que estando tan lejos durante tanto tiempo después de haber estado juntos siempre desde que nos conocimos está haciendo mella en mi. En nosotros. Pero no le digas que te dije esto, ella odia aceptar sus sentimientos."
- Bueno, Príncipe, nadie dijo que sería fácil...¿PORQUE MIERDA SONRÍES?...AGHHH MALDITO ACE.
- Deberías de dejar de tratar mal a Cayu, ¿Sabes? Un día va a creerse que en verdad lo detestas.
- Lo destesto- afirmó ella inclinándose hacia la fogata para intentar calentar las palmas de sus manos heladas, mucho más de lo normal pese al clima glacial. Y aunque el ofrecimiento que Ace le había hecho momentos atrás parecía atractivo y placentero, no era tan descarada como para aceptarlo con sus subordinados a unos cuantos pasos.
Especialmente porque Ace no era muy discreto.
- Claro, claro. Cómo detestas a "Lu"- se burló el pecoso inclinándose también para tomar las manos pequeñas con las suyas, halandola hasta que parte de su cuerpo quedó escondido en el de el, provocándole un sobresalto y expresión amarga.
- Empiezo a detestarte más a ti, ¿Sabes?- se quejó empujándolo sin verdaderas intenciones de apartarlo. Podía sentir a todos dormidos y si alguien se aproximaba, ella no dudaría en lanzar a Ace con todas sus fuerzas al fuego. Estaba segura de que no le pasaría nada.
- Dicen que los mentirosos nunca crecen, Ler. Si sigues así acabarás encogiendote porque ya no tienes para donde.
- Dicen que los molestos se llenan de pecas. Un poco más en tu cara y desapareces.
- Que ruda. Me gusta.
- Me importa una mierda lo que te gus...- la calidez de su cuerpo se traslado a sus labios, con una suave presión, húmeda y reconfortante, cariñosa, que se sentía como un beso marcado con una sonrisa. Ella inevitablemente, aún sin querer, sonrió, dejando que su cuerpo tenso y a la defensiva, se abrazara a el.
- ¿Si me odias?- murmuró en sus labios temblorosos y suaves. Sus respiraciones mezcladas y los ojos entreabiertos viendo el rostro que tanto le gustaba y le causaba tanta familiaridad, disfrutando de su calor, dotándole de una expresión llena de vida que a el le gustaría ver más.
- Solo un poco, a veces, si...- le susurró, deslizando su boca hasta la mejilla de el y desapareciendo luego en su cuello. Ace soltó una carcajada que Ler pudo sentir en el recorrido desde su pecho hasta salir de sus labios, y sin darle oportunidad a verla, sonrió aún aferrada a su calidez protectora.
Portgas D. Ace tenía la capacidad de convertir a Ler en una niña.
- ¿Y a Cayu?- los labios de él se trasladaron a su cabello rizado y suave, en un beso tierno, de esos que reservaba solo para ella y nadie más, en la que le daba el cariño y amor que su pecho reconocía como dueña.
Ella guardó silencio. Un prolongado y envolvente momento en dónde no escucharon nada más que las llamas de la fogata y el soplar del fuerte viento de aquella Isla de Invierno, reinó a su alrededor, hasta que ella susurró tan bajo una respuesta, que el sabía , estaba destinada a ser escuchada por el y no por ella.
- Solo no se lo digas.
- Nunca lo haría, Ler.
Pero que Ace adorara a Ler, no significaba que desperdiciara la oportunidad para tomarle del pelo.
