Resquicios de orgullo

STaty

Capítulo 23

[...]

Día 3

Caminaron calle abajo. Harry se fijaba en que nunca había ido por esos lares. Había unos cuantos comercios bastante sobrios y otros tantos cerrados. Se dirigieron directamente a un local. Draco para delante, coge su barita y hace medio círculo y da dos toquecitos en la puerta. Se abrió una puerta y entraron en un gran hall con una mesa y dos sillas. Ambos hombres entraron, Draco se sentó en una de las sillas mientras Harry miraba hacia todos lados. Unos segundos después bajó una mujer realmente hermosa.

-Draco, cariño. ¿Qué haces aquí? ¿Qué ocurre? ¿Quién es tu compañero?

-Estamos buscando a aun...-hizo una pausa y miró al moreno- a su cuñado.

-Sentaros y contarme todo- con un movimiento de mano apareció otra silla- me llamo Cindy, señor Potter.

Le tendió su mano, el moreno miró a su compañero antes de darle la mano.

-No muerde- dijo Draco divertido al ver su duda.

Harry le apretó la mano todavía sin entender.

-La última vez que vieron al chico fue de fiesta hace dos noches- dijo el rubio.

-¿Háblame más sobre tu amigo? – preguntó la rubia.

-Es Ron Weasley- dijo Harry.

-Oh, lo recuerdo. Vino hace dos noches acompañado de un hombre moreno.

-¿Qué más viste?- preguntó Harry inquieto.

-Lo había visto un par de veces antes. Es un hombre callado, de esos que se sientan en una esquina y observan todo a su alrededor. Debe trabajar en el Ministerio ya que vi que saludó a varios.

-¿Sabes cómo se llama? –preguntó el rubio.

-No llegué a escuchar su nombre completo. Creo que Will o Chris.

-¿Chris Wolric? –preguntó Draco mientras se incorporaba en la silla.

-No lo sé Draco, no estoy segura.

-Me voy a meter en tu cabeza y te voy a enseñar una imagen de él, ¿te parece?

Draco se levantó, se puso enfrente de ella y la miró a los ojos. Se introdujo en su mente y le enseñó una imagen de sus recuerdos. En cuanto salió de su mente, Cindy asintió.

-¡Joder!- masculló Draco molesto.

-¿Quién?-preguntó Harry.

-Un cabrón que hizo de todo para que me echaran de la academia. Incluso intentó sabotear a Hermione para joderme a mí- se levantó molesto y miró a Harry- dime exactamente la rabia que siente la comadreja por mí y si es capaz de hacerle daño a Hermione.

Harry se levantó y lo miró.

-La quiere y jamás le haría daño. Si al principio no quiso ir a vuestra boda era para que ella no tuviera un mal recuerdo por él. No quería que lo viera con mala cara cada vez que te mirara.

-¿Y si alguien lo hostigara a hacer algo?

Dudó un poco.

-No lo creo.

-Deberéis tener cuidado- dijo la rubia- estuvieron toda la noche bebiendo como si fuesen amigos. Brindaron y compartieron varias botellas.

-Genial Potter, no podrías haberte buscado mejores amigos y con menos familia- suspiró mientras se volvía a sentar.

-¿Cómo tú? –preguntó divertido.

-Nadie mejor que yo.

Harry se carcajeó.

-Bien chicos- dijo divertida- ahora que ya os hicisteis amigos, ¿cómo pensáis encontrar a vuestro amigo?

-A mí no me interesa, tengo una cita a la que acudir- dijo Draco.

-Cariño, todos tenemos una cita ineludible- dijo divertida.

Él levantó las cejas.

-Cindy, ¿se te ocurre donde puede estar Ron?

-Tengo una idea- dijo divertida- voy por mi gabardina y bombín. ¿tenéis una pipa?

-No eres Sherlock Holmes- dio el rubio mientras cogía su capa.

Cinco minutos después dos hombres seguían a una rubia por la calle abajo. Se pararon delante de una gran puerta roja.

-Bajo ningún concepto, digáis nada relacionado con sus aspecto- les advirtió.

Harry iba a preguntar, pero Draco lo interrumpió.

-Llama.

Después de unos segundos salió una gran mujer de unos cincuenta años, con una bata, una mascarilla azul en la cara y un gorro de la ducha que tapaba parte de su pelo. Harry la miró de arriba abajo y lo que más la sorprendió fueron sus enormes zapatillas de los minions.

Draco se rio más de la cara del moreno que de la apariencia de la mujer.

-Dona, querida, ¿cómo estás? ¿Te pillo ocupada?

-Cindy, cariño, para ti estoy siempre disponible. ¿Qué necesitas?

-Estamos buscando a Ron Weasley- la interrumpió Draco. Ante la mirada de las mujeres añadió- tenemos prisa.

-Pasar y os lo cuento, al menos a los que tengan tiempo- añadió ufana la mujer.

Draco entró el último, acordándose de todos los antepasados del pelirrojo. Les hizo una seña con la mano para que se sentaran.

-Bien, hace dos días estuvo en mi local. Me sorprendió mucho ya que era la primera vez que lo veía.

-¿Está segura que era él? –preguntó Harry.

-El mismo se subió a una de mis mesas y brindó por ti y él. Te voy a citar textualmente: ¡un brindis por los grandes amigos que no te traicionan, Harry Potter y yo, el excepcional Ron Weasley!

Giro la cabeza hacia el chico y lo miró con suficiencia.

-¿Alguna pregunta tonta más? –preguntó mientras se miraba sus exageradas uñas- bien. Iba él y otro más. Pero tu amigo había tomado algo para estar más eufórico.

-¿El qué?- preguntó Harry.

-A ver niños, si me interrumpís cada poco no puedo contaros nada.

-Continúa- le dijo Draco.

-Como iba diciendo, el pelirrojo estaba drogado. Estaba hiperactivo, subiéndose a la mesa, bailando con todo el mundo y siendo muy escandaloso. ¿Veis ese mapache de la pared? –les hizo una seña- pues se abrazó muy fuerte a él y hasta le dio un beso. Pero no un piquito, sino un morreo con lengua. No me preguntéis por el mapache, estaba antes de que comprase el bar, hace ya más de veinte años. Debido a ello tuve que pedirle que se calmase o lo echaría. A lo que lanzó el mapache de unas manos a otras mientras los puntuaba como si fueran de un equipo de Quidditch.

Harry iba a preguntarle algo, pero Draco lo pateó.

-Al acercarme a ellos, me cogió las manos y comenzó a bailar conmigo. En ese momento noté como el amigo estaba cansado de estar con él. A pesar del escándalo que estaba montando la gente estaba contenta, así que se quedaron hasta que salió el sol. Su amigo se lo tuvo que llevar a rastras.

Harry iba a abrir la boca.

-Antes de contestarte, dime que opinas de mis ojos- le dijo la señora.

-Son peculiares- le dijo Harry.

-Bueno, por ser Harry Potter haré una excepción y te responderé. Pero te daré un consejo, si no puedes decirle a una mujer lo hermosa que está, no hables. Dile a una mujer mil veces lo guapa que está y no lo recordará, pero dile una sola vez lo fea que está y nunca lo olvidará- hizo una pausa- tu amigo quería seguir de fiesta, pero su amigo le dijo que tenían una cita. Se fueron calle abajo- miró a Cindy- ya sabes a donde fueron.

-Está bien, vámonos. Gracias Dona.

Cuando salieron de la casa, Cindy les hizo una seña.

-No podéis ir a ese lugar, iré yo- dijo la rubia.

-No, es mi amigo, necesito saber que ocurre.

-Draco...- le pidió ayuda.

-Potter, ahí es donde van los hombres casados con sus amantes. ¿Quieres que alguien te vea?

-¿Y cómo lo haremos?

-¿Cuánto tienes? –preguntó el rubio.

-Eh-empezó a palparse los bolsillos.

Negó con la cabeza.

-Cindy, solo tengo esto- le dijo mientras le tendió una bolsita con unas pocas monedas.

La rubia sonrió.

-Tranquilo, yo me ocupo- le dijo la rubia- ahora soy Sherlock.

Colocó su bolso sobre una repisa del edificio y sacó un espejo. Se cambió un poco su apariencia y empezó a fingir un par de caras tristes.

-¡Bien! Vuelvo en unos minutos.

El edificio era muy sobrio por fuera. Solo de ladrillo sin pintar. Al cruzar la puerta, el edificio entero se transformó en un lujoso hotel. Tan pronto como entró, los dos empleados que había le dirigieron unas miradas intranquilas.

-Buenos días, ¿en que puedo ayudarla, señora?

-Necesito su ayuda, tengo que encontrar a un amigo- le dijo con una sonrisa triste.

-Lo lamento señora, pero no podemos facilitar esa información.

-¡No tiene ni idea de lo preocupados que estamos en la familia!- le dijo mientras sus ojos se empezaban a llenar de lágrimas.

-Lo siento, pero tengo que pedirle que abandone el lugar.

-No tiene ni idea de lo duro que es para mí venir hasta aquí- comenzó a quebrársele la voz.

-Lo lamento, pero...

-Es Ron Weasley, podría estar en peligro.

El hombre se sorprendió, pero rápidamente se recompuso.

-Está bien, llamaré al Ministerio diciendo que Ron Weasley lleva dos días secuestrado y que aquí fue la última vez donde lo vieron con vida.

-¡Señora! No puede decir eso.

-Si usted no me ayuda, haré que vengan todos los aurores a registrar este sitio de arriba abajo.

-Está bien, está bien. Esta es la llave. Habitación 445.

-Necesito que me diga cual es la entrada trasera- dijo con una sonrisa.

-No- ella levantó un dedo sobre su boca para hacerle callar- van a entrar Draco Malfoy y Harry Potter, ¿quiere que lo haga con los aurores?

-Está bien.

Le enseñó la puerta trasera. Cindy salió a buscar a sus dos compañeros y entraron. Cuando llegaron a la puerta, Draco y Cindy detuvieron a Harry.

-¿Qué? No iba a hacer nada.

-Seguro- dijo el rubio mientras acercaba su oreja a la puerta- Cindy, espera al lado del ascensor.

La rubia le dio la llave magnética de la puerta y se alejó. Draco le hizo una seña a Harry. Rápidamente sacaron las varitas y entraron.

Lumus! –gritó Draco.

Se encontraron con un Ron Weasley dormido desnudo en el medio de una gran cama. Draco descorrió las cortinas mientras Ron seguía roncando.

-Potter, me largo.

-Espera, igual está hechizado.

-Cinco minutos Potter, cinco minutos.

-Ron- lo zarandeó- ¡Ron! ¡RON!- le gritó- ¿ves? Algo le pasa.

Aquamenti! –un buen chorro de agua le cayó a Ron, despertándolo.

El chico se despertó desorientado, mirando de un lado a otro.

-¿Qué ocurre?- le preguntó a Harry.

-No sabíamos nada de ti desde hace dos días.

-Eso no es cierto, yo solo me tomé una copa y...- se quedó callado.

-Me largo Potter- le dijo Draco.

-¿Qué hace él aquí?- gritó Ron.

-El tonto, por lo que parece. No me vuelvas a llamar a no ser que se muera- señaló a Ron con la cabeza.

-¡Oye! Yo no te pedí nada- dijo el pelirrojo.

-¿No tienes curiosidad por qué Chris Wolric quedó con Ron?

-¿De quién hablas...- Ron se calló al empezar a recordar, se giró hacia el rubio- ¿tú te aprovechaste de Hermione?

-Ya hablaremos otro día- dijo mirando el reloj.

-Aún tienes tiempo- le sonrió el moreno.

-Como llegue tarde, nos matará a los tres- contraatacó Draco.

-¿Tarde a qué? –preguntó Ron.

-A mí boda- dijo mientras se sentaba en el sofá- ahora empieza a contar todo.

Día 0

Por fuera de la carta había unas iniciales C.W. No las reconoció, así que abrió la carta.

Sé algo muy importante sobre tu amiga.

Comete un error muy grande y sé como solucionarlo.

Soy un amigo de la academia de ella.

Te espero en la esquina del Caldero Chorreante dentro de una hora.

Ron se preocupó, puesto que en dos días Hermione se casaba. Quería estar seguro de que no corría ningún peligro. No se fiaba de Malfoy totalmente.

Al aparecerse allí, un hombre se acercó a él con una gran sonrisa.

-Hola, me llamo Chris Wolric.

-¿Quién? –preguntó el pelirrojo.

-Soy primo de Viktor Krum- viendo que Ron se iba a alejar, añadió- he estudiado con Hermione y temo por ella.

-¿Por qué?

-Conozco un sitio donde podremos hablar tranquilamente.

Lo llevó a la Dueña de C. Ron al entrar se sorprendió al ver todo lleno de hombres y unas hermosas camareras.

-Ve a pedir algo, mientras saludo a un amigo.

Ron no desaprovechó la oportunidad para ir a hablar con esas mujeres. No recuerda realmente las palabras que intercambiaron porque no despegaba su mirada de los ojos de la chica. Empezó a buscar el dinero y la chica le tocó la mano, parándolo.

-A esta invita la casa- le dijo con una sonrisa, consiguiendo que él se sonrojara fuertemente.

-Gracias- ella le guiñó el ojo.

Ron se acercó a la mesa donde estaba Chris. Dejó las bebidas mirando a las chicas. Él sonrió al darse de cuenta de lo embobado que estaba.

-¿Qué ocurre con Hermione? –preguntó volviendo en sí.

-Se va a casar con un monstruo.

-He intentado que entre en razón.

-Te tengo que contar lo que ocurrió.

Le empezó a contar una historia totalmente distorsionada de la realidad.

-Un amigo mío del banco, descubrió que la casa de Hermione entró en subasta y el rubio la compró.

-Lo sé- reconoció Ron.

-¿Y no te parece raro? ¿Por qué alguien que se odia le daría cobijo en su casa y le haría semejante regalo?

-Se enamoró.

-¡Se aprovechó de ella! Estoy casi seguro que está hechizada o que se aprovechó de ella de alguna manera. Estaba sola, vulnerable por la pérdida de sus padres, pierde su casa y en lugar de acudir a ti, su amigo de toda la vida, recurre a un antiguo enemigo. ¿Le ves la lógica?

-Es muy inteligente, ella sabría si la está manipulando.

-No si es con una hechizo- insistió.

-Nos daríamos cuenta si así fuera.

-¿En serio? ¿No te parece que últimamente está actuando raro?

-Ella...

-¡Piénsalo! ¿Cuánto ganaría Draco Malfoy si lo asocian a él? Ahora mismo es un apestado, perdió su poder, sus antiguos socios rescindieron su contrato con él y ya no lo aceptan en la asociación de empresarios. Pero todo eso cambio después de saber sobre su relación.

-¿Qué pruebas tienes?

-Ninguna, sino hubiese acudido al Ministerio- dijo Chris.

-En la carta dijiste que sabías como solucionarlo.

Chris sonrió.

-Verás, te lo contaré todo mientras te bebes la copa.

Día 3

Ron interrumpió su relato para ir hacia la puerta. Tiró de ella, pero no se abrió.

-¡Ayudarme!

Los chicos rápidamente se levantaron para ayudarle, pero no consiguieron nada.

-¡Cindy!- gritó Draco.

-¡Cindy!- comenzó Harry también.

Escucharon unos tacones y como ella intentaba abrir la puerta.

-¿Qué ocurre?- les preguntó.

-La puerta no se abre.

-Pásame la tarjeta por debajo de la puerta- le pidió la mujer.

Cindy la cogió e intentó abrir la puerta, pero no daba.

-¡Ve a por el recepcionista!- le pidió Harry.

-En quince minutos pienso tirar la puerta abajo- dijo el rubio.

-¡Cálmate! –le pidió Harry.

-¡¿Qué me calme?! –se giró hacia el pelirrojo- ¿qué mierda está pasando?

-No me acuerdo exactamente de lo ocurrido.

-Ve al grano.

Día 0

-Ha habido una serie de estafas. Se suponía que Zabini estaba detrás de ellas.

-¿Y eso qué?

-Estoy intentando demostrar que ha sido Malfoy. Sino, como explicas que de repente se lleven bien y Hermione recupere su casa.

-Yo no lo entiendo, pero Hermione es muy lista- masculló Ron.

-Voy a desenmascarar a ese cabrón y para eso te necesito a ti.

-¿A mí?

-Sí. Necesito que tú apoyes mis pruebas contra Malfoy con esas estafas.

-¿Por qué yo?

-Porque a mí me silenciaran, pero si vas tú, no dudaran de ti.

Ron no estaba seguro.

-Vamos a brindar y te sigo contando.

Ambos brindaron.

Día 3

Ron se sentó en la cama y los miró.

-Pelirrojo, tengo prisa. ¿Qué pasó después?

-No me acuerdo- susurró.

Draco cogió su varita y se acercó a la puerta.

-¡No!- le pidió el moreno, poniéndose a su lado.

-Potter, te recuerdo que vamos atrasados- ya se empezaba a estresar.

-Aún tenemos tiempo, vamos a esperar por Cindy.

-¿Por qué tienes tanta prisa? -Le preguntó Ron mientras se frotaba la cara.

-¡PORQUE ES MI BODA!- le gritó el rubio furioso.

-Eso es imposible. Los viernes es cuando nos juntamos todos a jugar al quidditch- dijo Ron.

-Llevas dos días desaparecido Ron- le dijo Harry.

-¿Qué? ¡Oh por Merlín! ¿Qué me han hecho? ¿Qué quería? - empezó Ron a caminar por toda la habitación.

-Tranquilo, no te querían por tu cerebro.

Ron se iba a acercar a Draco que estaba apoyado en la pared. Pero Harry se metió en el medio.

-Cindy tarda demasiado- dijo Harry.

-Voy a volar esa puerta- dijo el rubio- bombarda.

Ante la sorpresa de los tres, rebotó en la puerta y la pared lo absorbió.

-¿Pero qué..?- preguntó Ron.

-¿Cómo vamos salir? –preguntó Harry.

-Confiemos en Cindy.

-¿Quién es Cindy? –preguntó Ron.

-La que te invitó a una copa- contestó de mala manera Draco.

-¿Y tú de qué la conoces? –le preguntó Ron.

Draco se quedó callado.

-¿Le pones los cuernos a Hermione?- le acusó Ron.

-Vuelve a decir otra gilipollez como esa y abro la puerta con tu cabeza- lo amenazó.

-¿Me estás amenazando? –se envalentonó Ron.

-¡Queréis calmaros! Cindy va a sacarnos de aquí. Ahora quedaros sentados y en silencio.

Les regañó con el dedo el moreno.