Cuando volví del apartamento de Shaoran fui directa al cajón prohibido de mi armario.
Ahí seguía su colgante, bien escondido en el fondo.
Suspiré y lo saqué, una sonrisa apareció en mi cara al pensar en todo lo que acababa de vivir con él.
Me iba a costar un poco pero sabía que volvería a confiar en él.
Me puse el colgante y me miré en el espejo, cuando mis amigos me vieran llevándolo iban a saber lo que había pasado.
Y sabía que a algunos de ellos no les gustaría nada enterarse de que había decidido darle otra oportunidad a Shaoran.
Pensé en empezar por contárselo a Tomoyo, Chiharu, Naoko y Rika, ellas me entenderían más fácilmente.
Con Rei y Eriol la cosa sería mucho más complicada.
Les mandé mensajes a mis cuatro amigas citándolas para comer juntas al día siguiente.
La respuesta de una de ellas no me sorprendió.
Tomoyo: "¡Sakura! Justo estoy ahora con Shaoran y me está contando lo que ha pasado... ¡sabía que podíais solucionarlo! prometo que mañana cuando lo cuentes pondré cara de tonta como si no supiera nada"
Sakura: "gracias Tomoyo, solo espero no estar cometiendo un error y que esta vez todo salga bien"
Tomoyo: "estoy segura de que sí, mi primo no se atreverá a volver a fallarte... tendrías que ver cómo está hablando ahora mismo de ti, ¡se le cae la baba! ah, y me he partido de risa con su pelo"
Sonreí mientras negaba con la cabeza, Tomoyo nunca iba a cambiar.
Algo se removió dentro de mí al saber que Shaoran había ido a hablar con ella sobre mí, eso significaba que estaba tan contento que no había podido esperar para compartirlo con alguien.
Como imaginaba, mis tres amigas (Tomoyo no contaba porque ya lo sabía) se sorprendieron mucho al saber que volvía a estar con Shaoran, pero después de explicarles todas las mentiras de sus padres lo entendieron bastante bien y me apoyaron.
Eso sí, me advirtieron que como yo derramara una sola lágrima más por él se las tendría que ver con todas ellas.
Lo que ellas no sabían es que yo tenía preparada una pequeña "venganza".
Me sorprendí cuando a los pocos días Shaoran me dijo que ya le había contado a toda su familia que volvíamos a estar juntos, quería hacerlo oficial muy rápido.
Yo todavía estaba buscando el momento para decírselo a Eriol...y a Rei.
Esa misma tarde quedé con los dos en el bar al que solía ir con Rei, se lo comenté a Tomoyo por si también quería venir.
Al entrar, mis tres amigos ya estaban allí charlando entre ellos mientras me esperaban.
Cuando me acerqué los tres me miraron sonrientes pero vi cómo Eriol se fijaba en mi colgante y de golpe se le borraba la sonrisa de la cara.
-¡no!- gritó.
Tomoyo le agarró del brazo e intentó calmarlo.
-dime que no es verdad- me dijo Eriol con la voz llena de rabia.
-Eriol, escúchame antes de nada- le pedí intentando tocarlo pero él se apartó.
-¿pero qué pasa?- preguntó Rei confundida.
-ese colgante se lo regaló el maldito de Shaoran- escupió Eriol entre dientes.
-¿cómo?- gritó Rei.
Entre Tomoyo y yo conseguimos sacarlos de allí antes de que montaran un escándalo.
Con su ayuda conseguí convencerlos para que me escucharan.
Después de explicarles todo lo que había pasado y lo que realmente ocurrió cuando Shaoran se fue, Rei estaba bastante más calmada pero Eriol seguía enfadado.
-me da igual lo que digáis, si lo veo le partiré la cara- dijo apretando los puños.
-si haces eso a mí me van a dar ganas de ayudarte- le contestó Rei.
-sabéis... tengo pensado algo para vengarme de él y que todos nos riamos un poquito a su costa-.
Los tres me miraron, sorprendidos.
-¿qué vas a hacer?- preguntó Tomoyo un poco asustada.
-vosotros estad en los jardines del triunfo este sábado a las cuatro y lo veréis-.
Rei levantó una ceja extrañada y dijo -de acuerdo, allí estaré-.
Miré a Tomoyo y le susurré -dile a tus primos Yue, Yukito y Meiling que vengan también, ¿vale?-.
-¿qué estás tramando, Sakura?- preguntó Eriol cruzándose de brazos.
Me encogí de hombros y les sonreí.
-tendréis que esperar, pero hay algo que sí puedo enseñaros ya-.
Dicho esto les mostré las fotos de mi teléfono donde se veía a Shaoran con el pelo rosa.
Ninguno de los dos pudo aguantar la risa.
Unos días después, llegó el sábado y yo estaba esperando en los jardines a que llegaran todos.
Eriol y Tomoyo ya estaban allí junto con los tres primos de ella y también estaba Touya, eso no me lo esperaba.
A lo lejos vi aparecer a Rei y le sonreí. Ella se sentó al lado de Eriol y pude ver que Touya la miraba muy sorprendido.
Ya solo faltaba que llegara Shaoran.
Todos se sentaron en el césped a esperar, yo no porque estaba un poco nerviosa.
Escuchamos unos pasos y todos nos volvimos, a lo lejos venía Shaoran caminando tranquilamente.
Por lo que me había contado ya se había lavado el pelo unas diez veces, aunque todavía le quedaba algo de rosa en las puntas pero ya apenas se notaba.
Se quedó parado al vernos allí a todos, se suponía que había quedado nada más que conmigo.
Eriol apretó los puños mientras él se acercaba a nosotros.
Cuando llegó a mi lado me preguntó -¿qué pasa aquí?-.
Sonreí con malicia intentando imitarlo y le dije -lo que pasa es que les vamos a dar un gran espectáculo-.
Hice con los brazos unos movimientos de Kung Fu dejando una de mis manos delante de mí y la moví retándolo a que se acercara, tal como hace Morfeo en la película Matrix.
La cara de sorpresa de Shaoran fue increíble.
-¿desde cuando sabes hacer eso?- preguntó incrédulo.
Alcé una ceja y le respondí -venga, intenta vencerme-.
Su sonrisa torcida apareció.
-será un placer- contestó colocándose en posición de ataque.
Los demás nos observaban con la boca abierta alucinando.
Sonreí de forma traviesa, Shaoran no tenía ni idea de lo que le esperaba.
Me lancé a por él, di un gran salto y le propiné tres patadas rápidas que él consiguió parar con mucho esfuerzo.
Al volver a pisar el suelo hice un medio giro y volví a atacarlo de forma intermitente con los brazos y las piernas, Shaoran se defendió de casi todo pero girando todo mi cuerpo conseguí golpearlo fuerte con una pierna en la espalda y lo hice caer.
-¿qué pasa, ya te rindes?- le dije mientras se levantaba de un salto.
-eso nunca- contestó y sus ojos centellearon con rabia.
Me estaba divirtiendo como nunca, ahora era mejor que mi propio maestro.
Shaoran vino a por mí, me intentó golpear con varios movimientos pero conseguí pararlos todos y le respondí con otros.
Al esquivar uno de mis puñetazos saltó hacia atrás, aproveché eso para dar una voltereta y atacarle rápido desde abajo en las rodillas haciéndolo caer de nuevo.
Yue dijo -no me lo puedo creer- y tras eso se escucharon varias risitas.
Me incorporé y le pregunté -¿has tenido suficiente?-.
Shaoran se levantó, tenía la respiración muy agitada.
-una vez más- dijo apretando los puños.
-como quieras, pero es inútil- contesté levantando las cejas.
Sonrió de forma malvada y vino a por mí.
Esta vez puso todo su empeño y pudo golpearme en un hombro, pero usé su propia fuerza para atraerlo hacia mí y lo hice tropezar con una de mis piernas consiguiendo que volviera a caer en el césped.
Escuché a Tomoyo reprimir un grito mientras con otro movimiento lo inmovilizaba y acercaba mi rostro al suyo.
Las carcajadas de sus primos nos rodearon.
-esto te lo debía por todo lo que me has hecho pasar- susurré sin dejar de sonreír.
Shaoran dejó de intentar escapar y suspiró.
-en ese caso me lo merezco- contestó mirándome a los ojos.
Me acerqué más a él y le di un beso rápido.
-quedas perdonado por todo, pero no vuelvas a decepcionarme- le dije soltándolo.
Nos levantamos y le oí decir en voz baja -no lo haré-.
Al acercarnos a los demás las risas continuaron.
-que pasada, Sakura. no sabía que supieras hacer eso- me dijo Rei muy impresionada.
Miré a Eriol, estaba muy sonriente y levantó un pulgar en mi dirección, le había encantado ver a Shaoran por los suelos.
Meiling me puso una mano en el hombro y susurró -eres la primera persona que consigue derrotarlo-.
-lo he grabado todo en vídeo, ha sido increíble- nos dijo Tomoyo enseñándonos la pantalla de su teléfono.
Shaoran puso los ojos en blanco y respondió -prefiero que no difundas eso por ahí-.
Escuché a Eriol reír mientras decía -no te preocupes, yo me encargaré de que lo vea todo el mundo-.
Shaoran resopló y las risas aumentaron.
Sentí una mano en mi hombro y al volverme me encontré con los ojos oscuros de Touya.
-oye, Sakura... ¿me presentas a tu amiga?-.
Levanté una ceja extrañada y le hice un gesto a Rei para que se acercara.
Un rato más tarde, nos despedimos de todos y nos marchamos caminando juntos.
Antes de salir de los jardines miré hacia atrás y vi que Touya seguía hablando con Rei... nunca lo había visto hablar tanto con nadie, después tendría que interrogar a mi amiga.
Cuando estuvimos solos en su apartamento Shaoran me abrazó por detrás, apoyó su barbilla en mi hombro y me preguntó -¿cuándo has aprendido todo eso?-.
Como siempre un escalofrío me recorrió la espalda al sentirlo tan cerca.
-estos años he seguido practicando con Eriol en secreto y aparte por mi cuenta he aprendido cosas nuevas-.
Él me apretó más entre sus brazos y susurró -me gustaría ver ahora a Kloe y sus amigos atreviéndose a intentar tocarte-.
Me reí y di media vuelta para quedar cara a cara.
-ya no podrían hacerme nada- dije con una sonrisa malvada.
-no conozco a nadie que luche mejor que yo, bueno mejor dicho no conocía a nadie hasta hoy- respondió Shaoran apartándome un mechón de pelo de la cara.
-Eriol quería darte una paliza, pero creo que ha quedado satisfecho con que te la haya dado yo- dije rozando mi nariz con la suya sin dejar de sonreír.
-¿crees que me odiará siempre?-.
Negué con la cabeza y le dije -no, pero va a tardar más tiempo que yo en perdonarte-.
Shaoran acercó sus labios a los míos diciendo -a mí solo me importa lo que pienses tú-.
Rodeé su cuello con mis brazos mientras decía -pues estoy pensando que te quiero-.
Me mordió el labio inferior antes de besarme con mucha intensidad.
