Pareja

Lauren se marchó por el pasadizo hasta el segundo piso y Lily salió unos minutos después al servicio. Sev se quedó solo y aprovechó para hacerlo por la ventana. "Jo… qué poco ánimo tengo de hacer nada, aunque lo he pasado genial, tanto con mis trece amigos como con Lily y Lauren, puede conmigo el desánimo de las despedidas.

Lauren lo ha hecho genial, se ha marchado de inmediato en cuanto ha terminado de vestirse para que nos quedara el buen sabor de boca del rato tan estupendo que hemos pasado, no quiere hacernos sufrir en absoluto.

Bueno, a ver de qué ánimo está Lily, si se lo propone puede ponerme a cien en un periquete, ella lo sabe bien." Se lavó las manos con un Aquamenti y las secó la una con la otra, con la Magia Druida. Se quitó la guerrera dejándola colgada de una silla, se descalzó y volvió a sentarse en la cama.

Lily volvió, se vinculó con él y le anunció:

-Lista – y le ordenó - Cierra los ojos.

Los cerró. "Me tiene preparada una sorpresa, ya me estoy poniendo como una moto, ya te digo que sabe hacerlo, ella me conoce bien en ese aspecto, mejor que nadie." Se quedó imaginando lo que iba a ocurrir a continuación.

Mientras tanto Lily volvió a desvestirse rápidamente y se puso el conjunto de ropa interior de camiseta y pantaloncito de color rosa heredado de su madre que había usado la última noche que habían pasado en el Refugio de la Princesa y que llevaba escondido en el bolsillo de la guerrera. Le ordenó:

-No abras los ojos, ponte al centro de la cama.

Él se desplazó. "Buaaah… voy a estallar…" La sintió subirse a horcajadas sobre él, justo encima de sus caderas.

-Tócame sin abrir los ojos – le ordenó ella.

-Buaaah, Lily… creo que si te toco voy a irme de inmediato…

-Ya, ya siento cómo estás… Dios… qué ganas te tengo…

-Déjame relajarme un poco, me he puesto a cien sólo imaginando.

-¿Cuánto tiempo llevas sin irte?

("Vaya, ahora le llama irse, como todo el mundo. Claro, los secretos de chicas.")

-Desde el miércoles por la tarde.

-Debiste hacerlo ayer, para estar más preparado.

("Vaya, Lily va aprendiendo trucos también.")

-Ya, Lily, pero no puedo abusar.

Le explicó lo del calcio que le había contado Deborah.

-Bah… no le des tanta importancia. No tomabas leche pero sí queso de los sándwiches cada vez que te saltabas alguna comida.

-Es cierto.

-Jo… Deborah te asustó.

-Pues sí, pudo pensar en ello. Ya me he relajado un poco, vamos a ello.

-Te saco los pantalones.

-Adelante, sácamelo todo si quieres.

Se dejó desvestir sin abrir los ojos.

-Buah… - dijo Lily cuando lo vio - ¿Cuánto vamos a tardar todavía en hacerlo? No aguanto más.

-Buf, Lily… Tenemos que conseguir los ingredientes de la poción y guardar un mes de abstinencia, de luna nueva a luna nueva, y no vamos a desperdiciar el verano, deberá ser en la segunda del próximo año.

-Claro, me he informado. Veintitrés de octubre, sábado.

-Sábado, maravilloso. Pero es a finales de mes, quizá podríamos sacrificar la última semana de vacaciones y hacerlo en septiembre. ¿Cómo cae la de septiembre?

-Jueves veintitrés.

-El equinoccio de otoño, una fecha especial.

-Sí, pero es jueves, debemos hacerlo de día y al aire libre y al menos necesitamos cuatro horas, dos para preparar la poción, otra de reposo y otra para quedarnos a gusto después.

-Lo hacemos con el Giratiempo al máximo.

-Desde luego, no lo había pensado.

-Nos informamos de la hora exacta del equinoccio, quizá podamos hacerlo a la vez.

-Pero eso no influye, ¿no?

-En principio no, pero, ¿quién sabe? Si influye la Luna, quizá también lo haga el Sol, los eclipses de Sol influyen.

-Cierto, pero pienso que es porque en los eclipses de Sol interviene la Luna.

-Desde luego, es por eso. ¿El novilunio de agosto cómo cae?

-Veinticinco, miércoles. El primero de septiembre también es miércoles.

-Lo dicho, sólo nos perderíamos una semana de vacaciones. Lo pensamos de aquí a entonces. Anda, ven.

Ella volvió a sentarse sobre él.

-Wooow… qué mojada estás, Lily…

-Y tú, qué duro…

("Bien… Ya no nos cortamos un pelo de decirnos las cosas.")

-Muéveme – le ordenó ella.

La tomó por el trasero sin abrir los ojos todavía y comenzó a moverla, ambos jadeaban.

-¿Qué llevas puesto…? ¿El conjunto de tu madre…?

-Sí…

Le metió las manos por debajo del pantaloncito, la magreó bien sin dejar de moverla.

-Wooow… me encanta, cada vez te pones más dura… - le dijo él.

-Ya sabes… el combate… Y también he ejercitado mucho haciéndomelo sola…

-Vaya… ¿Puedo abrir los ojos?

-¿No te irás? No quiero que te contengas…

-Si me voy vuelvo a ponerme.

-Ábrelos entonces.

Abrió los ojos.

-Wooow… me encanta cómo se te marcan los botones de los pechos.

-Los pezones, Sev…

-Voy a devorarte…

-Adelante…

Lo hizo, a través de la tela. Ella gritaba.

-Esta postura es mejor que tumbados… me alcanzas mejor…

-Las lecciones teóricas de Deborah. ¿Llegarás así…?

-No lo sé, Sev… nunca lo he probado…

-Pienso que sí. Llegaste con la boca, que es más difícil.

-Cierto… pero… ¿no prefieres que nos vinculemos primero…?

-Si no importa que me vaya dos veces, hay tiempo para dos. Si nos lo hacemos tras vincularnos quedaremos derrotados.

-Estupendo…

-¿No te molesta la costura del pantalón?

-No, en absoluto…

-Entonces seguimos así, yo te siento menos y aguantaré más.

Continuaron así unos diez minutos, Sev tuvo que contenerse, pero tampoco tanto, pues el ritmo de Lily era bastante lento y se concentró en darle placer a ella. Le devoró también la boca, haciéndole una herida en el labio inferior. Le dijo amenazante:

-Te la debía desde Semana Santa.

-Llego, Sev…

Se fueron a la vez, ella gritando, él jadeando intensamente. Se recostó sobre él, se abrazaron y se dieron mimos mientras descansaban.

-Dios, Sev… cuánto te he echado en falta…

-Y yo a ti, mi amor…

-Ten por seguro que aunque me lo haga con Sirius, siempre serás el primero para mí. Como él mismo ha dicho, tú llegaste primero y me esperaste más de seis años.

-Y tú para mí, mi vida, no lo dudes nunca.

-¿Sabes qué me quedé pensando la última noche en casa, cuando te lo hice con la boca?

-Dime.

-En cómo eres capaz de ser tan bueno y tan malo al mismo tiempo.

-Vaya… no eres la primera que me lo dice, pero fuiste la primera que lo pensó. He pensado sobre ello. Una infancia de mucho amor por parte de mi madre y mucho odio por parte de mi padre. Una crianza muy contradictoria.

-Claro… es por eso…

-Deberemos hablar del tema largo y tendido en verano, con tiempo. De todo eso sí que no quiero que te enteres cuando hagamos la Unión de las Almas.

-Sev, sé muchas más cosas de las que crees. Jack me contó todo lo que le contaste, también he hablado con Lauren de lo que le mostraste el sábado pasado y el resto puedo imaginarlo, pero quiero saberlo todo de primera mano, has de contármelo todo en verano.

-Jo, Lily… Jack no debió hacerlo, yo mismo le dije que no te lo había contado para no hacerte sufrir.

-No la tomes con él por eso, se lo pedí yo.

-Bueno, mejor si fue así, porque no quiero tener más desavenencias con él ahora que por fin parece que lo hemos arreglado. Lamentaba mucho que hoy no fueras al Bosque, tiene muchas ganas de estar todos juntos en la playa.

-Ya, ya me lo ha dicho. No sabía que habíamos quedado también con Lauren, ¿verdad?

-No, no hemos vuelto a hablar de Lauren desde antes de los rituales ni voy a volver a tratar ese tema con él si no es él quien lo saca. Me mantendré informado a través de ella, que va a estar con él mañana para dejarle las cosas claras. El jueves le pedí matrimonio sin pensarlo.

Rieron.

-¿Qué estás diciendo?

Se lo contó.

-Claro, Sev. Si has de casarte con alguien debe ser con ella, para que cambie de apellido.

-Eso. ¿A tus padres no les importará?

-¿Qué importan mis padres, Sev? Entenderán que no nos casemos. Les habría hecho ilusión la boda y todo eso, pero ya sabes que son muy liberales y hoy en día muchas parejas forman familias sin llegar a casarse. Con el tiempo también acabarán aceptando la Magia de la Luna, que ambos tengamos más relaciones. No son bobos, ellos también conocen la historia de los brujos, se han informado a lo muggle, incluso mi padre ha leído nuestros libros de Historia de la Magia, que es lo que llega a entender él.

-Se me ocurre una idea. La próxima vez que les escribas, dile que lea también los de Defensa y que los comente con tu madre, así van preparándose para todo lo que tenemos que contarles en verano.

-Buah… van a asustarse mucho con los licántropos.

Rieron.

-Y no tendrán idea de que estarán conociendo a uno cuando les presentes a Remus.

Volvieron a reír.

-Nos echaremos unas buenas risas – dijo Sev.

-¿Ya le escribiste la carta a tu madre?

-Sí, Anthony ha ido esta mañana a enviársela tras el desayuno para que le llegara estando en casa por la tarde y tenga un rato para pensar en qué decirles a tus padres mañana cuando los vea en la excursión.

-Buf… espero que hoy no la hayan invitado a cenar y dormir en casa.

-Vaya… ¿lo han hecho otras veces?

-Sí, Sev, un par de veces, porque mi hermana no sale de noche cuando la invitan, se queda en casa por estar con ella.

-Vaya con tu hermana, le gusta mucho la fiesta. Está de exámenes y sale igualmente, rasgo serpiente, como tus padres, en verano la invitaremos a venir con nosotros. Debiste avisarme. Bueno, no importa. Si es así la lechuza dejará la carta en el buzón y la verá mañana a la vuelta de la excursión. Ya hablará con tus padres en otro momento, todavía estamos a doce de junio, quedan casi tres semanas todavía.

-Ya, Sev, casi tres semanas todavía, qué duro se me va a hacer no verte, peor aún después de esto.

-Líate ya con Sirius si quieres.

-Ni por asomo. Ya te lo dije, no voy a hacer nada con él hasta que hagamos la Unión. Quizá siga con él los pasos de la iniciación cuando aprenda a ocluir.

-Buena idea.

-No sabe establecer relaciones con mujeres adecuadamente, hay que enseñarle.

-Que hable con Remus también del tema. Él ha aprendido a través de Cecile y de nosotros.

-Remus ya sabía mucho por sí mismo. Me aconsejaba muy bien sobre ti.

-Sí, Remus tiene mucho instinto para eso, vale mucho. Y pensar que podría haberse quedado solo, vaya desperdicio.

-Pues sí, porque a Cecile la hace muy, muy feliz. Son perfectos el uno para el otro.

-Cómo me alegro, y todo gracias a nosotros. Hoy estaba preocupado porque le he dicho que me lo iba a montar con Deborah y Valerie la noche de la playa delante de todos, por si tú te molestabas.

Rieron.

-Vaya… que sepas que no me molestaría, en absoluto.

-¿Y te apuntarías?

-Quizá sí.

-Buaaah… qué ganas de que llegue la noche de la playa, voy a ponerme las botas – riendo.

Ella también.

-¿Y qué le has respondido a Remus?

-Que se llevaría una gran sorpresa si conociera tus secretos de chicas, por lo de Sirius.

Rieron de nuevo.

-Vaya que sí…

-¿No vas a contárselo a Cecile?

-Por el momento no, Sev, a ver en qué resulta. Ya sabes, la discreción de Sirius, y seguramente Cecile hará también la Unión con Remus, se enterarían de todo los dos.

-Claro, espera entonces. Pero Remus se extrañará de que seas tú quien enseñe Oclumancia a Sirius el próximo año en lugar de él.

-No tiene por qué. Le diré que lo hacemos para hacer migas.

-Claro. Ya eres más serpiente que leona tú también. Disimulando ante tu mejor amigo, a quien se lo contabas todo.

-Ya te digo.

-¿Y harás la Unión también con Sirius?

-Sólo si tú lo consideras seguro.

-Claro, porque se enteraría de muchas cosas, de todo lo tuyo y todo lo mío, después de haberla hecho conmigo. Hay tiempo todavía por delante para pensar sobre ello, conocerlo bien.

-¿Lo invitaremos también a venir en verano?

-Por supuesto, que lo haga Remus. Así mantendremos a Valerie entretenida y no me incordiará tanto mientras esté contigo.

Rieron mucho.

-Valerie te quiere un montón.

-Sí, es maravillosa, toda emociones, es capaz de cambiar de estado de ánimo cuatro veces en un minuto. Es fantástica y estoy aprendiendo a llevarla, como Andrew sabe hacerlo.

-¿Harás la Unión también con ella?

-No lo sé. No lo creo, demasiada gente en los secretos, ella la hará con Andrew con total seguridad.

-Hazla después de que la haga con él.

-Sí, quizá sí, porque no me lo haré con ella hasta que la haga con Deborah, el próximo invierno. Quiero que Deborah sea la segunda.

-¿Y Lauren?

-Lauren ya tiene quien se la meta. Deborah me está esperando y a ella Paul, y ella ya cumple los diecisiete este verano. No puedo hacerla esperar tanto tiempo, Lily.

-Pues hazlo con ella más temprano, no tardes tanto después de mí.

-Jo, Lily… que antes he de pasarme un mes sin hacer nada. Quiero que tengamos tiempo de disfrutarlo y volvernos locos.

-Tampoco podremos volvernos tan locos, seguiremos a escondidas.

-Un incentivo mayor, como le dijiste a Sirius. Nos escaparemos con el Giratiempo siempre que nos dé la gana de día y andaremos por el castillo de noche o de madrugada. Nos lo haremos en todos nuestros sitios especiales, en el último banco de la Biblioteca, el primer banco Gryff de las mazmorras, bajo el haya, en mi claro del Bosque, en el que entrenábamos con La Guardia, en el Pasaje de las Opciones, en el abeto, en el hueco de la mesa Sly donde me sentaba con los víboras y los amenacé… Quiero probar en todas partes contigo, hasta que nos hartemos.

-Buaaah, Sev… ya me estoy poniendo caliente otra vez.

-Y yo, sólo de imaginarlo. Luego andaremos por el colegio y recordaremos cuando nos lo hemos hecho en esos lugares, andaremos calientes todo el día y con ganas de más, va a ser fantástico.

-¿Y en la Sala Común de tu casa?

-Y en la Sala de mi casa, en mi rincón, por supuesto.

-Bien… conoceré la Sala de las mazmorras.

-Y en mi dormitorio, mi cama junto a la ventana y el espacio oculto que nos preparó Albus.

-¿Te colarás también en la Sala Gryff? Quiero tener el recuerdo también allí...

-Desde luego.

-Buah, Sev… qué ganas de que llegue el veintitrés de septiembre.

-Ya te digo.

Ya estaban los dos a cien.

-¿Nos vinculamos? ¿Estás lista?

-Lo estoy, Sev…

-¿Cómo quieres que nos abracemos? ¿En pie o tumbados?

-Así, sentados como estamos. Es como más voy a sentirte.

-Desde luego. Se me ocurre una manera mejor. Una postura de las lecciones teóricas de Deborah.

Se incorporó, sentándose con las rodillas flexionadas.

-Rodéame con las piernas.

Ella lo hizo, lo abrazó con las piernas. Quedaron abrazados, mirándose a los ojos.

-Wooow, Sev, es ideal, te siento un montón y quedo a tu altura para besarte. ¿Cómo la descubrió?

-Después te lo cuento, vamos a lo que estamos, de lo contrario se nos va a pasar.

Se desnudaron del todo y volvieron a colocarse en la misma postura. Se abrazaron estrechamente, ella también con las piernas, sintiéndolo férreo contra su centro de placer. Él a ella empapada y clavársele sus pezones en el pecho, enterrado en el aroma tan largamente añorado de la melena rojo fuego.

-Wow… Sev, estoy a cien…

-Y yo… vamos allá…

-Da la entrada…

La dio y cantaron dos veces el conjuro del Vínculo de Pareja en rúnico. 'Formo un Todo contigo. Me muestro ante ti tal como soy y te antepongo a mi propia seguridad y felicidad. Con ello protejo tu vida, la mía y la de todos aquellos a quienes amamos'.

Ambos pensaron lo mismo. ("No hay palabras para esto, somos uno, pero no desde ahora, desde hace mucho, mucho, desde que nos conocimos allá en el parque de Cokeworth. En siete años nos han pasado tantas cosas que es como si hubiéramos vivido una vida entera juntos. Y todas esas cosas, tanto las buenas como las malas, nos han hecho unirnos hasta tal punto que sólo hay una que pueda separarnos. La muerte.")

Se quedaron sintiéndolo sin pensar ni decirse nada más de un cuarto de hora, llorando, sin que se les pasara la excitación. Por fin Sev habló:

-Esto es muy extraño, Lily… Sigo caliente pero no es ése el sentimiento que tengo…

-A mí me pasa igual…

-¿Quieres hacer algo o quedarte así el rato que nos queda?

-No lo sé, Sev… También sería fantástico hacérnoslo así…

-Vamos a ello, entonces. Probemos así como estamos…

-Apriétame contra ti… ya me muevo yo…

Así lo hicieron, él la aferró por el trasero estrechándola contra sí, ella se movía contra él arriba y abajo ayudándose de brazos y piernas, se mordían los labios. No se dijeron nada, sólo se sintieron, los cuerpos y las almas. Él no tuvo que contenerse, llegaron a la vez en tres minutos.