Los personajes de Twlight no me pertenecen y la historia es de blueberrytree, solo me adjudico la traducción.
Disfrútenlo.
Día 24
El problema de compartir el mismo techo con una celebridad es que no hay escapatoria durante esos treinta días. Tienes que convivir con ella, no importa lo que pase, excepto, es claro, en caso de fallecimiento de la familia. Eso estaba contenido en mi contrato.
Ahí no citaba ninguna excepción en caso que dicha celebridad se volviera mi novio y se besara con una adolescente facilona —a quien aparentemente todos amaban—, solo para mantener su buena imagen. No, ninguna palabrita sobre eso. El hecho de que haya pasado la mitad de la noche llorando porque intentaba odiarlo y no podía, también debía ser ignorado, así como el dolor de cabeza y la tristeza que me invadieron. Apenas pude pegar los ojos, pues extrañaba su olor y su cuerpo amoldado al mío.
El reloj en la mesita de noche me avisaba que ya debería estar en pie, pero nada era mencionaba en mi contrato que me prohibiera quedarme encerrada en mi cuarto y solo saliera en el momento en que mis sentimientos pararan de oscilar entre la rabia y el dolor.
Ya me había levantado de la cama, bañándome y lavado el rostro hasta quedar presentable. Me puse la primer ropa que mis manos alcanzaron y en seguida caminé hasta la puerta, girando suavemente la manija, porque el solo pensar que Edward podría estar del otro lado, me daba una debilidad en las piernas y unas ganas de arrancar esa mierda de picaporte y tirarlo a su cabeza.
Regresé a la cama y ahí permanecía, mirando la puerta.
—¿Bella? —escuché a Zafrina llamándome, haciendo que prácticamente saltara del colchón y cayera en el suelo.
—¿Hola? —pregunté, mirando el objeto inanimado, como si Zafrina pudiera ver atreves de él.
—¿Vas a almorzar? —cuestionó preocupada.
—Dentro de poco.
—Pero dentro de poco se va a enfriar —avisó.
Me levanté de la cama y fui lentamente hasta la puerta, abriendo solo una brecha para poder hablar mejor con Zafrina.
—¿Dónde está Edward? —indagué, mirando por encima de su cabeza.
—Está en su cuarto, ya almorzó. Qué está pasando, ¿eh? Me están haciendo perder la cabeza. No salen del cuarto, están en habitaciones diferentes y con apariencia pésima.
—Después te explico —dije, esta vez abriendo la puerta por completo y saliendo del cuarto—. ¿Hay problema si hago mi plato y comemos aquí arriba?
—No, ya almorcé. Solo quería entender qué tontería está pasando entre ustedes. Edward no está muy bien.
—Pues entérate que estoy peor —hablé dando fin al asunto, y Zafrina, viendo que no quería conversar sobre eso, se mantuvo callada.
Bajamos las escaleras que llevaban al primer piso y fui directo a la cocina, aún un poco nerviosa de que Edward pudiese aparecer en cualquier momento. Apenas el breve pensamiento sobre su presencia a mi lado, hacía que mi corazón latiera más fuerte, pero no de una forma positiva.
Agarré un plato y puse comida que creí suficiente, todo el tiempo, sintiendo los ojos de Zaza sobre mí. Recordando que ella había compartido todos estos días con nosotros y que velaba por nuestro bien, decidí solo confesar algunas palabras para cesar su preocupación.
—Hizo algo que no esperaba de él —hablé, mirándola—. Estoy herida y decepcionada, por eso no quiero conversar.
—Pero deberías hablar con él, al menos.
—Necesito estar más calmada, si conversamos ahora puedo terminar diciendo alguna tontería de la que me voy a arrepentir —dije, agarrando mi plato—. Voy a mi cuarto. Disculpa si parezco un poco fría, solo quiero estar sola un rato.
Subí escalón por escalón, rogando para que Edward aún estuviera quieto en su cuarto, pero aparentemente la suerte no estaba de mi lado estos días. Fue solamente tiempo para llegar al segundo piso y el apareció, saliendo de su cuarto.
—Garrapata… —dijo, viniendo en mi dirección.
—Edward, no, por favor… —hablé, girando el rostro y abriendo la puerta del cuarto, pero eso aparentemente no fue suficiente para impedirle venir tras de mí.
—¿Por favor, qué? Desapareciste y ni escuchaste lo que tengo para decir, estás evitándome. ¿De qué diablos sirve evitarme?
—¡Sirve de mucho! —hablé, colocando el plato encima de la mesita de noche, girándome hacia él—. ¡Tengo tanta rabia contigo y solo el hecho de mirarte hace que la escena de esa perra rubia besándote venga a mi mente!
—Bella, no fue lo que creíste…
—Ah, ahora no fue, ¿eh? No tenías idea. Claro, Edward, fuiste la víctima —dije de manera hiriente.
—Lo fui.
—¡Deja de mentirme! Escuché la conversación con Jessica, ella contándote el maravilloso plan que tenía para hacerte el queridito de nuevo, que deberías salir con Tanya y fingir estar con ella para agradarle a todo el mundo. Ahora me miras sorprendido, ¿eh? —indagué, viendo que se quedaba atónito con mi comentario—. ¿Por qué al menos no me contaste que habías pensado en seguir adelante con eso? No iba a dejar de dolerme, pero al menos me hubiera sentido menos estúpida. Me quedé parada ahí, con cara de idiota…
—¿Escuchaste la conversación con Jessica? —cuestionó extrañado.
—Sí, palabra por palabra.
—¿Y la primer cosa que concluiste fue que había aceptado participar de su plan?
—Escuché todo, Edward —admití—. Incluso cuando dijiste "OK".
—¿Cómo puedes creer que haría una cosa de esas, Bella? —preguntó, al parecer ahora compartía un poco de la rabia que yo sentía—. ¿Todos estos días qué pensaste? ¿Qué fue un juego? Jamás haría una cosa de esas contigo.
—¿Y no lo hiciste? —pregunté irónica.
—Claro que no. Le dije "ok" a Jessica porque simplemente sabía que, si no escuchaba eso de mi boca, iba a continuar colmándome la paciencia y no aguantaba más escuchar su voz. Es insistente, si no creía que iba a considerar un plan de mierda como ese, iba a mantenerse hablando hasta que probablemente saliera sangre de mis oídos.
—¿Y qué pasó ayer en la noche? —indagué, esta vez sintiéndome un poco insegura como mis suposiciones—. ¿Por qué no me contaste que Jessica te había dicho eso cuando te pregunté sobre lo que conversaron?
—¡Porque sabía que ibas a llenarte de mierda la cabeza! ¡No puedo creer que creíste que haría una cosa de esas! Jamás me vendería de esa manera.
—Ya he visto a tantas personas hacer eso…
—¿Y tengo que ser como todo el mundo? —cuestionó frustrado.
—Creí…
—¡Creíste mal! No me compares con otros o con la mierda de tu ex novio. Todo el día contigo, todas las cosas que hemos pasado… ¿creíste que simplemente iba a tirar eso a la basura porque hay unas personas criticando una relación de la que no tienen ni idea? —dijo él y, su aparente honestidad, era un tanto agresiva en ese momento. Simplemente no sabía qué más pensar. Se sobó las palmas de las manos en la cara, en señal de ira y bufó—. Mierda, Bella, estoy tan puto contigo en este momento.
—¿Qué debería creer?
—No deberías creer nada. Tenías que tener la seguridad que jamás haría algo de ese tipo contigo —dijo, tan decepcionado que súbitamente tuve ganas de llorar—. Voy a salir, tengo unas cosas que resolver. Sé que tienes que seguirme y que es tu trabajo, pero como el profesionalismo nunca ha sido nuestro fuerte, por favor, no vengas detrás de mí.
Con eso salió de mi cuarto y me dejó ahí parada, sin al menos saber qué hacer y mucho menos qué pensar. ¿Y si estaba diciendo la verdad? La decepción que sentía era tan clara, que como boba comencé a llorar.
Sabía que era honesto conmigo en cuanto a los sentimientos que tenía por mí, pero tampoco tenía idea de lo que él era capaz para mantener el estatus que tenía en el medio. Ya he visto a tanta gente buena fingir ser lo que no son, es solamente eso. Jake era el más puro ejemplo y ni por eso amaba menos a mi amigo. El problema es que, en el caso de Edward, había una mujer metida y no era yo.
Una vez más pasaba por mi mente la noche anterior, como una película, pero tantas partes no encajaban. No lograba comprender todo lo que había pasado y mucho menos lo que él me dijo después. "Fue algo estúpido que dijo Jessica". Si él estaba diciéndome la verdad, ¿entonces a qué se refería anoche, cuando llegó del restaurante y dijo eso?
Estaba tan confundida y sabía que la única forma de quitarme las dudas sería conversando con Edward, pero ahora las cartas se cambiaron y, según lo que todo indicaba, él era quien estaba enojado conmigo.
Mi apetito había desaparecido y el plato de comida a mi lado permaneció sin tocar. Me invadió la melancolía y todo lo que quería era atar cabos, comprender lo que realmente pasó. Si Edward me contó la verdad, entonces, ¿por qué motivo Tanya estaba tirándose encima de él? ¿Ella armó todo eso?
En lugar de soluciones, solo preguntas se formaban en mi cabeza. Al mismo tiempo que quería despreocuparme y resolver todo hasta cuando Edward regrese a casa, no lograba controlar mi voluntad y por milésima vez revivir todo lo que había pasado.
El cansancio por la noche mal dormida parecía cada vez más notable y, recostándome en la cama, sin poder controlar más el peso de mis párpados, me dormí.
Fui despertada por un fuerte ruido y la impresión de mi nombre ser dicho. Cuando recuperé la conciencia, me di cuenta que era la voz de Zafrina que venía del otro lado. Por lo visto, toda comunicación entre nosotros sería hecha de esa forma.
—¡Bella! ¡Ven pronto! —gritó, golpeando una vez más la puerta.
De pronto, un mal presentimiento se apoderó de mí. ¿Me estaba llamando porque algo malo había pasado con Edward? Con mi corazón palpitando acelerado, corrí hasta la puerta y abrí.
—¿Qué pasó? ¿Dónde está Edward? —pregunté afligida.
—Calma, niña, parece que viste un fantasma. No sé dónde está Edward, salió y no me dijo dónde iría. ¿Comiste, Bella? —cuestionó Zafrina y sus ojos escanearon el cuarto. Su mirada de reprobación dejaba claro que se había dado cuenta de que mi plato permanecía intacto—. ¡Vamos! Te voy a preparar alguna cosa. Esa idea de creer que puedes estar sin comer es una locura. Mira como estas de pálida.
—Creí que había pasado algo con Edward.
—Nada pasó con él —dijo, intentando asegurarme—. Vamos abajo, que te haré una sopita deliciosa. Nada mejor que comida calentita para darnos un alivio.
—Ok —hablé, aceptando el mimo—. ¿Pero qué pasó? ¿Por qué estabas golpeando mi puerta?
—¡Ah, verdad! —exclamó, pareciendo recordar el motivo real para estar aquí—. El teléfono de abajo sonó y quieren hablar contigo.
—¿Conmigo? ¿El teléfono de casa? Pero nadie tiene el teléfono de aquí de casa.
—Pues sí, también me extrañó. Era una chica, le dije que te iba a llamar y está esperando.
—¿Una mujer? —pregunté retóricamente, intentando pensar quién podría querer hablar conmigo, aún más alguien que tenía el teléfono de casa de Edward. En caso de ser alguien del trabajo, seguro me contactarían por mi celular.
Bajamos y fui directo al teléfono que estaba descolgado.
—En una casa tan moderna, no entiendo porque no hay un teléfono inalámbrico —murmuré, agarrando el objeto—. ¿Aló?
En lugar de escuchar una voz, fui recibida con un sonido de ocupado, indicando que sea quien fuera que haya llamado, había desistido gracias a mi demora.
—Colgaron —hablé, colocando el teléfono nuevamente en la base—. Tal vez intenten regresar la llamada. Anoche pasó lo mismo…
—Vamos a la cocina. Si llaman, escucharemos desde allá.
Me senté a la barra y me quedé observando a Zaza preparar sopa para mí. Respetó el hecho que no tenía muchas ganas de hablar y encendió la radio, como siempre, canturreando las canciones que sonaban.
—Aquí —dijo, con una sonrisa poniendo el plato frente a mí. El olor sabroso subía con el humo.
—Gracias —agradecí, intentando retribuir la sonrisa.
Comí con calma, evitando quemarme la lengua e intenté enfocar mi pensamiento en las canciones antiguas que sonaban en la radio.
—¿Tardará? —cuestioné.
—No sé, mi amor, salió sin siquiera decir adiós.
—¿Habló algo contigo sobre lo que pasó?
—No sería justo que te respondiera eso, ¿no es cierto? De cualquier forma, tengo idea de lo que pasó porque algunas revistas están hablando sobre la cena a la que ustedes fueron anoche.
—Creo que está enojado conmigo —comenté—. También estoy enojada con él, pero creo que ahora no soy la única con culpa en este asunto.
—Cuando regrese, pueden sentarse y conversar sobre eso. Ahí sí, van a saber la versión de cada uno e intentar reparar sus errores. Las peleas pasan en cualquier relación. Acostumbraba a hablar con Liam que el matrimonio sin peleas no tiene gracia.
—Terminé de pelear con Edward y no le veo ninguna gracia —hablé y a Zafrina solo le faltó rolar los ojos.
El intercomunicador comenzó a sonar y nos entre miramos, probablemente ambas pensando quién diablos podría ser.
—Debe ser Alice —sospeché.
—¿Con su manera de estar pegada a su novio? Lo dudo mucho —dijo atendiendo—. ¿Quién? ¿Pero no sabes que Edward no está? ¿Con Bella? Hmmm… Ok entonces.
—¿Qué pasa conmigo? —indagué—. ¿Quién es?
—Tanya.
—¿Tanya? —cuestioné estupefacta, casi escupiendo el resto de sopa que estaba en mi boca—. ¿Qué está haciendo aquí? Zafrina, por el amor de Dios, no dejes que esa piraña entre aquí.
—Pero dice que quiere hablar contigo.
—¡Y yo quiero arrancarle cada cabello rubio!
—Bella, la chica no aparecería aquí en caso de no ser una cosa importante, ¿no es así?
—¿Por qué no? ¿Sabes alguna cosa?
—No. Hablo en serio, juro por todos los que amo, no tengo idea de lo que esa chica quiere aquí y mucho menos contigo, pero por la rabia que estás sintiendo con ella, imagino que tiene algo muy importante que decir, en caso contrario no vendría a casa de una persona que quiere agredirla.
—Ella no es la persona más inteligente de la tierra —bufé.
—Voy a dejar que entre. Escucha al menos lo que tiene para decir. En caso de ser alguna cosa mala… bueno, puedes llamarme y la sostendré para que hagas lo que quieras —dijo Zaza, sonriendo—. Estoy bromeando… un poco.
Esperé en la sala la llegada de Tanya, sentada en el sofá y agarrando una almohada. En caso de tener ganas de matarla era solo pensar que la almohada era su cabeza.
No tardó ni un minuto para que Tanya apareciera frente a mí y yo enterrara mis uñas en el almohadón que estaba en mis manos. Dios, cómo quisiera que esto fuera su cuello.
—¿No bastó con lo que pasó anoche? —indagué—. ¿Qué quieres conmigo?
—Creí que podríamos conversar, y así.
—Tanya, no tengo nada que hablar contigo. La verdad, todo lo que quiero ahora es que desaparezcas del planeta, pero si puedes salir de mi vista ya es suficiente.
—Bella, créeme, a mí tampoco me gusta ni un poco aparecer aquí después de todo lo que pasó, pero necesito estar con la conciencia limpia y saber que hice lo que era correcto, por más incómodo que sea estar aquí. ¿Puedo sentarme?
—Como sea, solo espero que seas breve.
—Quiero hablar sobre lo que pasó anoche.
—¿Quieres contarme lo que pasó? No es necesario, Tanya, sé muy bien lo que pasó.
—Pero no sabes la verdad —dijo, sentándose frente a mí. Si tan solo supiera cuan peligroso era estar solo a centímetros de distancia de mi—. Hace algunos días Jessica habló conmigo, fue después de la grabación del DVD, al que ustedes fueron. Me comentó cuán fantástico creía que era la reacción de los fans con ese rumor que Edward y yo estábamos saliendo y así. Solo escuché lo que dijo, también me parecía un poco cómica y al mismo tiempo loca esa situación en la que los fotógrafos nos habían metido, pues siempre noté que Edward no tenía interés en mí. Y sé que él es guapo, y así…
—Decir que mi novio es guapo realmente no está ayudándote.
—Disculpa. Entonces ahí comenzó a hablar conmigo y con Julie sobre cuán genial sería si dejábamos a todo el mundo pensando que eso era verdad. Julie dijo que, si ambas partes concordaban, no había problema.
—Muy honesto de tu parte —hablé con desdén.
—Tampoco me enorgullezco de eso, Bella, pero hay cosas que tenemos que hacer para estar en este medio. La publicidad de un romance con Edward ayudaría mucho en la venta de mis canciones y futuramente mi DVD. Edward sería beneficiado igualmente con todo eso.
—¿Y dónde entra lo que pasó anoche?
—En la madrugada del día siguiente a la grabación de mi DVD, salieron unas fotos de la fiesta de Joey Gee en la que Edward y tu estaban juntos y yo, así como buena parte del mundo, también quedé curiosa por saber si lo que estaba pasando entre ustedes dos era real. Llamé a Jessica y le pregunté si eso que estaban diciendo era verdad y ella simplemente me dijo que todo lo que estaba pasando entre tú y Edward era solo sexo.
—Esa puta… —murmuré, pero creo que Tanya fue capaz de escucharme.
—Le dije que en caso de que ustedes estuvieran saliendo en serio y así, no quería meterme en ninguna historia de romance con Edward, y ella me aseguró que no era nada sentimental lo que pasaba entre ustedes. Aprovechó para contarme que había conversado con Edward y que a él le había gustado mucho la idea de fingir ser novios. Entonces dijo que nuestra primera aparición como pareja oficial debería ser hecha en Aquarius, ya que tener privacidad en un lugar que parece un acuario es algo prácticamente imposible y todos los paparazzi nos fotografiarían.
—Sabía que sus manos estaban metidas en esta porquería. Apenas llegamos a esa mierda de restaurante vi que no iba a salir nada bueno de ahí —hablé, recordando perfectamente mi reacción.
—El plan de Jessica era que Edward y yo actuáramos lo más natural posible. Dijo que Edward no te había contado que actuaríamos de esa forma y que por eso debía ser discreta y no comentar nada sobre nuestro plan. Creí hasta que Edward estaba actuando cuando me pidió disculpas por todo lo que había pasado en los últimos días.
—Él no sabía nada, ¿cierto? —pregunté, herida conmigo misma por haber pensado que Edward sería capaz de una cosa de esas. Era fácil ahora comprender porque estaba tan enojado conmigo; todos traicionaban su confianza, incluso yo.
—No, no tenía idea. Cuando saliste de la mesa pensé "es ahora el momento correcto" porque Jessica me aseguró que te iba a llamar y distraerte con el teléfono para que no vieras nada de lo que pasaba en la mesa, pero Edward nunca me daba lugar y regresaste mucho más rápido de lo que imaginaba.
—Regresé porque me colgaron la llamada —hablé, dándome cuenta que aparentemente todos habíamos caído en los planes de Jessica.
—¿No habló contigo? Mierda, debe haber planeado todo esto entonces.
—¿Aún tienes dudas? —pregunté con burla.
—Antes de que regresaras, recordé algo que Jessica me había dicho: "Hazlo con naturalidad, haz que Edward te mire y dale un beso, como harías con uno de tus noviecitos". No tenía idea de cómo actuar y estaba muriendo de nervios, pues nunca tuve un novio y no sabía cómo hacer que Edward pusiera su atención en mí. Fue ahí que recordé que adoraba cuando le contaba bromas, pues cuando estábamos en el estudio para grabar "Eternal" siempre se giraba hacia mi pidiendo que le contara alguna y así. Me giré hacia él y le pregunté: ¿Por qué un enano no puede boxear? —dijo, soltando una carcajada.
—Tanya…
—Disculpa. Entonces dijo que no sabía, ahí le dije "porque da golpes bajos" —dijo, soltando una risita más—. Disculpa, esa es una de mis mejores. Entonces en ese momento aproveché que estaba distraído y lo besé. Fue casi nada, en serio, fue tan rápido que apenas sentí sus labios.
—No necesitas darme más detalles —dije una vez más, apretando la almohada que estaba en mis manos, pero esta vez sentía un poco de pena con Tanya por haber sido tan ingenua.
—Su manera de reaccionar después… Edward estaba enojado. No entendió nada y cuando miramos al desorden que estaba del otro lado del restaurante te vimos saliendo. Le explique que estaba solo poniendo en marcha el plan que Jessica tenía en acción y que él también sabía, pero dijo que era todo planeado por ella y que no tenía idea. Después salió, pero creo que ya te habías ido.
—Pensé lo mismo que tú al inicio, pensé que sabía todo y que había aceptado participar de ese plan idiota de Jessica, pero parece que ella estaba manipulando a todos.
—Definitivamente, Julie me aseguró que tampoco tenía idea que Edward no sabía nada. Lo siento mucho, Bella, mi intención jamás fue herirte o a Edward de alguna manera, solo estaba pensando en mi carrera e infelizmente hay muchos momentos en que me siento inducida a hablar y decir cosas que no creo correctas.
—Como tú virginidad, ¿eh?
—De verdad, preferiría que el hecho de ser virgen fuese algo que solamente yo tuviera conocimiento, pero la gente de la disquera dijo que sería bueno volver eso público.
—¿De verdad? —indagué sorprendida.
—Sí —dijo ella, por primera vez pareciéndo una niñita de solo dieciocho años, tirada en un medio que era demasiado peligroso hasta para quien ya tenía más experiencia que ella—. La parte que solo quiero perder la virginidad después del matrimonio es todo invento de la gente, pero quiero que sea con alguien especial y no tengo tiempo para conocer a nadie. Creo en el amor, por eso es que quedé tan afligida con todo lo que pasó. Están enamorados, ¿cierto?
—Sí, como nunca antes.
—Discúlpame —pidió nuevamente—. Pretendo hablar en público sobre lo que pasó de verdad. Julie no está ni un poco feliz con lo que está pasando, pero ella cree que, si soy sincera, tal vez las personas entiendan. Los paparazzi no lograron sacar una foto mía besando a Edward, apareces en frente de todas las fotos, pero la gente que estaba dentro del restaurante lo vio. Podemos desmentirlo, pero creo que lo mejor ahora es la honestidad, ya dejamos a las personas pensando cosas equivocadas por tiempo suficiente.
—Tengo que admitir que no me caes muy bien, Tanya, pero eso puede ser un poco porque estoy implicada y eres el estereotipo de chica superficial boba de Hollywood. Disculpa, pero es la verdad, creo que mi error en todo esto fue querer juzgar a todo el mundo, te juzgué, juzgué a Edward, a fin de cuentas, estaba equivocada. Admiro el hecho de que hayas venido hasta aquí y contarme tu lado de la historia.
—No quiero sentirme culpable por interferir en la relación de ustedes.
—Está bien, acepto tus disculpas.
—¿Puedo preguntar algo?
—Ok.
—¿Ustedes se enamoraron en estos días en que vivieron juntos? —cuestioné.
—Sí —hablé, con una sonrisa en el rostro—. Edward es el mejor novio del universo.
—Entonces no pelees con él, ¿ok? No quiero que se lleve culpa por algo que no es responsable.
—Ya peleé con él —hablé, sintiendo un nudo en la garganta.
—Si ustedes están enamorados, entonces estoy segura que al menos encontrarán una manera de solucionar todo esto —dijo levantándose—. Julie me está esperando. Disculpa nuevamente, espero que todo se resuelva y dile a Edward que cualquier cosa que necesite es solo hablar conmigo, estoy lista para hablar públicamente sobre ese noviazgo que nunca tuvimos y decir que todos estaban engañados.
—Ok —respondí, observándola salir de la sala y despedirse con un saludo de mano y una sonrisa en el rostro.
Zafrina, probablemente notando que la cantante se había ido, entró corriendo en la sala y vino en mi dirección. Se sentó a mi lado y puso una mano encima de mi pierna.
—¿Y entonces? ¿Todo fue bien? ¿Qué quería?
—Dijo… —hablé, pero sentí un nudo en la garganta formándose nuevamente.
Abrí mi boca para hablar de nuevo, pero un llanto dejó mis labios y cuando me di cuenta, Zaza había puesto sus brazos a mi alrededor y me envolvió en un abrazo materno. Recosté mi cabeza en su hombro y comencé a llorar una vez más, finalmente sacado todo el dolor que estaba sintiendo por los acontecimientos de las últimas horas.
—Juzgué a Edward de mala manera, Zaza —dije, sintiendo mi voz salir ronca debido a mi llanto—. Está enojado conmigo.
—Claro que no, mi amor.
—Sí, lo está. Dijo que estaba muy enojado conmigo.
—Es cosa del momento, vas a verlo. Si pensaste mal de él, es porque probablemente pasó algo que te hizo llegar a esa conclusión. Dentro de poco regresará y van a conversar y todo va a salir bien. Cree en lo que te digo.
—Ya es bastante tiempo que salió. ¿Por qué se está demorando tanto?
—No sé, Bella, pero creo que dentro de poco estará aquí.
Ahí es donde Zafrina se engañaba, pasó una hora y nada que Edward regresaba a casa. Una hora más y nada. Cuando el reloj marcó las diecinueve horas ya estaba preocupada y Zaza, por más que no lo quisiera demostrar, también sentía una puntada de preocupación.
—Voy a llamar a Esme —hablé, agarrando el celular—. Puede haber ido allá para conversar con ella o Carlisle.
—Es una posibilidad.
—¿Aló? ¿Esme?
—Hola, querida —respondió—. ¿Qué pasó?
—¿Por casualidad Edward está ahí?
—No, no lo veo desde anoche. ¿Pasó algo?
—No, salió y no ha regresado aún, estoy preocupada, pero probablemente no es nada.
—¿Intentaste llamarlo a su celular? Ahora me dejaste preocupada también.
—Aún no lo intento —dije, sintiéndome un poco idiota—. Voy a intentar llamarlo, estoy segura que no es nada, debe estar resolviéndolo… lo que iba a resolver. Dentro de poco llegará.
—Llámame en caso de que pase algo, ¿ok? ¿Está todo bien entre ustedes dos?
—Sí. Voy a intentar llamarlo, gracias, Esme.
—De nada, querida. Besos.
—Besos —me despedí, colgando en seguida—. No está ahí. Voy a llamarlo a su celular, tal vez me atienda.
Apenas llamé a su número, el celular de Edward se fue a buzón. Apreté el botón rojo y llamé una vez más, pero era en vano. El aparato, probablemente lo tenía apagado.
Las horas fueron pasando y ninguna señal de Edward, Zafrina desistió de aparentar tranquilidad y estaba tan afligida como yo. Mis ojos estaban girados al reloj y me sentía de manos atadas, sin tener idea de lo que podía hacer para encontrar a Edward.
—Voy a agarrar mi carro e ir tras él —le dije a Zafrina.
—Pero mi amor, no sabes dónde anda. Lo mejor que puedes hacer es esperar a que llegue.
—¡Estoy esperando a que llegue hace horas! ¡Ya pasan de las once de la noche, Zaza! ¿Dónde más puede estar? Y si alguna cosa le pasó en el camino. Edward conduce como loco y se reusó a que Félix saliera con él.
—Entonces ve con Félix, pero no tardes —dijo ella.
Félix entró en mi carro y se puso frente al volante, alegando que parecía demasiado nerviosa para manejar. Andamos por algunas cuadras y mis ojos estaban atentos a la calle, intentando encontrar un carro igual al de Edward, pero fue en vano. Insistí para que demos una mirada más al barrio y viendo mi preocupación, Félix hizo lo que pedí. Nuevamente no fue posible encontrar a mi novio.
Abatida y llena de preocupación, estuve de acuerdo en que deberíamos regresar a casa. Apenas vi el carro de Edward en el garaje, en el lugar que antes estaba vacío, prácticamente salté del vehículo antes incluso que Félix pudiera estacionarlo.
Al entrar a casa, Edward estaba en la sala, conversando con Zafrina.
—¿Dónde estabas? —cuestioné preocupada.
—Despidiendo a Jessica.
—Ah —dije con un suspiro, siendo tomada totalmente por sorpresa.
—Después fui a conversar con la gente de la disquera. Necesito una asesora sustituta y estaban intentando encontrar a alguien provisional en lugar de Jessica.
—Voy a dejarlos solos para que conversen —dijo ella, enfatizando tanto la última palabra que solo le faltó subrayarla.
—Tanya estuvo aquí hoy —dije, sentándome en el sofá.
—¿Sí?
—Aham. Me contó lo que pasó en el restaurante, la verdadera historia.
—Y a ella le creíste, ¿cierto?
—No es que no te haya creído, Edward. Disculpa por no haber confiado lo suficiente en ti, pero es que después de lo que escuché, de tu conversación con Jessica, no sabía realmente qué pensar.
—Debiste haberme dicho que escuchaste.
—Me debiste haber dicho la verdad, que te había pedido fingir que eras novio de Tanya y toda esa payasada.
—Quería privarte de eso.
—Pero privarme de eso no ayudó a nada, Edward, esa tontería solo empeoró las cosas. Sé que no estaba lidiando de la mejor manera con todo lo que pasó los últimos días, pero, ¿de qué sirvió querer protegerme?
—Nada.
—Exacto. No estoy echándote la culpa porque también sé que erré mucho en estos últimos días; deberíamos haber conversado. Todas las veces que me preguntaste si estaba bien te respondía que sí, cuando la verdad estaba sintiéndome completamente insegura.
—¿Insegura en cuanto a qué?
—En cuanto al futuro. Tengo miedo que un día te arrepientas de haberte relacionado conmigo porque eso perjudicó tu carrera.
—Bella, esto no perjudica mi carrera, es todo patrañas de Jessica. El sencillo continúa vendiendo bien y ahora pretendo ensañarme más en su publicidad, porque estamos llegando cerca a la fecha del lanzamiento del CD, estoy seguro que continuará yendo bien. Si a las personas no le gusto por mi música, no quiero gustarles por mi imagen. No he hecho nada mal todo este tiempo y al final del día estoy acostumbrándome para lo que van a decir. Jamás me arrepentiría de lo que viví contigo. De lo que vivo contigo. Mi error estaba ahí, siempre te sentiste insegura cuando te hablaba de asumir nuestra relación, siempre me dabas una disculpa para no hacerlo ahora, y estaba de acuerdo en esperar un poco más. Ese fue mi mayor error. Por mí, habríamos hecho público este romance desde que comenzó, no quería negar lo que estamos viviendo. Si hubiéramos dicho toda la verdad desde el comienzo, esto no habría pasado.
—Ahora es demasiado tarde para querer regresar al pasado.
—Sí, pero aún hay tiempo de modificar el futuro. Quiero contarle a todo el mundo, Garrapata; aún más ahora con todos los rumores que van a surgir después de lo que pasó anoche.
—Ok —hablé—. Lo asumiremos, no hay más porque esconderlo.
—También lo creo.
—Quisiera saber otra cosa también.
—¿Qué?
—¿Qué pretendes hacer después de que mis días aquí terminen? Digo, ¿cómo vamos a lidiar con eso? Si no me despiden, estoy segura que ya habrá otra celebridad lista para que viva con ella el mes que viene.
—¿Quieres que te diga lo que realmente pienso?
—Sí.
—Quiero que dejes todo y te quedes aquí para siempre.
—Edward… —hablé, sacudiendo la cabeza de un lado a otro.
—Lo sé. Me pediste la verdad. Es un tanto egoísta, pero no quiero estar lejos de ti.
—No puedo abandonar algo que tardé tanto tiempo para conseguir. No quiero depender de ti, quiero tener mi trabajo.
—Entonces sales de tu trabajo y pasas a trabajar conmigo, tengo una vacante para asesora —bromeó.
—Jamás. No quiero nada que nos una aparte de esto —hablé, poniendo una mano sobre mi corazón.
—Vamos a encontrar la manera entonces —dijo.
—¿Solo viéndonos una semana por mes? —indagué.
—¿Ese es el tiempo que tienes libre, cierto? Ninguno de los dos va a dimitir a su trabajo. En último caso, tengo que secuestrarte en medio de la noche —dijo, haciéndome un guiño.
Me levanté y fui en su dirección, sentándome en sus piernas y dándole un beso en los labios. Mis labios, solamente míos.
—¿Crees que vamos a conseguir que esto funcione?
—No sé, lo intentamos hasta cuando funcione.
—¿Y si no funciona?
—Para de pensar en el lado negativo, Garrapata. Necesitas de más optimismo en esta vida.
—Pero dime… ¿y si sale mal?
—Si sale mal te secuestro y no te dejo salir de aquí nunca más.
—No serías capaz de hacer eso.
—Ah, no dudes de mí, Garrapata, no eres la única loca de esta relación.
—Tengo miedo.
—¿Por qué?
—Porque si estar sin ti hoy fue una aflicción, no logro imaginar cómo voy a sentirme durante un mes.
—Lo vamos a hacer funcionar. Vamos a vivir un día después de otro.
—Ok —hablé.
—Lo que importa es que, aunque dejes esta casa dentro de seis días, quiero que tengas plena seguridad que de aquí sales como mi novia.
—Ok, Cachorro —hablé, sintiéndome mejor después de conversar sobre las cosas que estaban rondando mi mente—. No quiero pelear contigo.
—Tampoco quiero, pero estuve realmente enojado. Para mí, te habías ido porque estabas demasiado enojada porque aún no había despedido a Jessica, y ella obviamente había sido responsable de todo eso. Creí que no ibas a pensar que yo era capaz de una cosa de esas.
—Discúlpame. Estuve en una situación en la que mi inseguridad terminó ganándome, pero nunca dudé de lo que vivimos; que tus sentimientos por mí son verdaderos, así como son los míos por ti.
—Lo sé, Jessica armó un plan que terminó acorralándonos.
—¿Cómo reaccionó cuando hablaste con ella?
—Solo le faltó matarme. Dijo que iba a destruir mi carrera, que no conseguiría estar en el medio sin su ayuda, que no me haces bien, etc. Fue un tanto desgastante, pero no importa cuánto hablara, estaba con la cabeza llena y sinceramente no iba a aguantar un día más trabajando con ella —admitió—. Discúlpame.
—¿Por qué?
—Porque me habías dicho que no te gustaba Jessica desde el comienzo y que creías que no me hacía bien. No te escuché y terminé jodiéndolo.
—No te olvides que tu madre, Zafrina y Alice tampoco la soportaban —recordé, haciendo que rolara los ojos.
—OK. Voy a parar de ignorar los consejos de las mujeres en mi vida. ¿Mejor?
—¡Bastante!
—Y la señorita tiene que aprender a lidiar con el asedio de las fans.
—Lo llevo bien…
—Garrapata, por favor, ¿eh?
—Ok, siento un poco de celos, peor también los sientes.
—Es diferente.
—Diferente nada. Voy a tratar de comportarme mejor y cada vez que sienta celos, voy a intentar recordar que eso hace parte de tu trabajo.
—Eso.
—Pero vas a tener que parar de hacer mala cara cada vez que hable con Jacob. Es mi mejor amigo, ya dejé eso claro diversas veces.
—Ok —dijo, haciendo una mueca.
—Prometo que, de aquí en adelante, voy a intentar ser honesta siempre que me sienta insegura con alguna cosa.
—Perfecto, porque infelizmente aún no he aprendido a leer la mente.
—Qué repercusiones tendrá lo que pasó anoche, ¿eh?
—Las cosas no están nada buenas, pero nada que no pueda ser revertido. Mañana tengo una entrevista marcada en el talk show de TJ Lenon, vamos a dejar finalmente las cosas claras. Espero que al menos paren los rumores en los que me relacionan con Tanya.
—Quién diría que solo una foto de nosotros causaría tanto revuelo.
—Aquí, hasta amarrarte el zapato en la calle, es motivo de chismes.
—Exagerado.
—Hablo en serio. Una vez, salí y paré para amarrarme el zapato, sacaron millones de fotos y pusieron en una revista con el título "Edward sale a caminar y se da cuenta que su tenis está desamarrado"
—¡Estás jugando conmigo!
—¡No lo estoy! ¡En serio! ¡La raja de mi trasero apareció y todo! Tuve un artículo con el título "Edward Cullen se descuida y deja ver raja de sus pompis al aire" —dijo, haciéndome reír.
—Ahora no nos van a dejar en paz.
—Probablemente no, pero por lo menos no pueden invadir mi casa —dijo, bostezando.
—¿Sueño? —cuestioné.
—Mucho. No sé dormir bien lejos de mi almohada favorita.
—Vamos arriba.
Subimos a nuestro cuarto y nos cambiamos de ropa, finalmente regresando a la cama que era nuestro nido.
Me enrosqué en su cuerpo y besé sus labios como si no hubiese un mañana, como si el tiempo no fuese nuestro enemigo. No había sensación mejor que ser retribuida. Lo besaba, él me besaba de regreso; le daba todo mi amor y era eso lo que sentía cada vez que miraba en sus ojos.
—Voy a dejarte dormir, antes que comiences a bostezar mientras te beso —hablé y en ese mismo momento abrió la boca, en un indicio de sueño.
—Mañana despierto renovado —dijo, colocando la nariz en mi cabello e inspirando mi aroma. Hice lo mismo, sintiendo su olorcito a jabón.
—Ok, estar abrazadita así ya es más que suficiente.
—Qué bueno, porque estás apretándome tan fuerte que dentro de poco vas a quebrarme.
—¿Puedes respirar?
—Sí.
—Entonces eso es lo que importa —dije y comenzó a reír—. Buenas noches, Cachorro.
—Buenas noches, Garrapata. —habló, dándome un rápido beso en la frente.
Lo observé hasta que mis parpados se volvieron pesados y no logré más luchar contra el sueño. Sintiéndolo cerca de mí, tuve la certeza que lo que había dicho era verdad. Si algo salía mal, haríamos todo lo posible para encaminarlo nuevamente.
Y bien, las cosas se arreglaron, las dudas al parecer terminaron, solo esperemos a ver cómo solucionan la cosa de estar lejos y el trabajo de Bella. Creo que muchas sospechaban de Tanya, tal parece que la pobre solo fue engañada también, aunque no quita que nos caiga mal, ¿cierto? :P Ya sobra decir que estamos en la recta final, nos quedan unos 10 capítulos más y fin. Espero poder traducir lo más pronto posible.
Muchas gracias por su paciencia y sus lindos comentarios. Recuerden que a quien me deje su rr, de vuelta al mensaje recibirá la escena extra de este capítulo. O si no, la subiré el domingo
Besos
Merce
