—Hola

—Buenas tardes

—Anda, ven aquí

—Prefiero un asiento con respaldo

—No te estoy preguntando

—No me parece placentero estar en una superficie hecha para estar reclinado y no sentado

—No pienso seguir tu juego

—¿Disculpa? No estoy jugando

—Ahora dilo como si lo creas

—Le pido de la manera más atenta que se abstenga de minimizar mi conducta

—Sólo cállate y pon tu trasero donde te dije

—No me place ni encuentro adecuado cumplir con sus demandas, al ver que no será tomada con seriedad mi presencia, encuentro más aprop... —No soporté más su actitud tan despreciable, logré ponerme de pie y le di una bofetada

—Joder, creí que nunca te callarías, ven aquí —ella seguía atónita, rígida y con la expresión totalmente en blanco, me encargué de mover sus brazos lo mejor que puede para poder abrazarla de forma protectora, sin importar que ella fuera más alta que yo

Comencé a susurrarle —Els... No eres perfecta, no eres una diosa, no eres algo fuera de serie... ¿Pero sabes qué eres? Imperfecta, está bien reír sin decoro, hablar sin propiedad, está bien tener miedo, está bien llorar y extrañar a tu papá

Cuando dije lo último entonces reaccionó, con las manos temblorosas me abrazó y comenzó a llorar, me di cuenta de eso porque sentí sus lágrimas mojar mis mejillas, no emitía ruido alguno...

Lo que me partió el alma... Elsa no sabía cómo llorar

—Grita

Noté como intentó separarse para vernos a los ojos

—Grita Elsa, necesitas liberar esa congoja interior, no te sentirás llena hasta que liberes la válvula de presión, JODER, GRITA —permití la distancia para tomarla por los hombros y sacudirla, para ese momento las lágrimas corrían por mis mejillas, los gimoteos me eran incontrolables

Elsa comenzó a sacudirse por sí misma, encorvandose un poco, cubriendo el rostro con las palmas de las manos y desplomandose sobre la cama con las piernas abiertas

De a poco ligeros sonidos iban surgiendo de su interior, tras unos segundos me situé a su lado colocando mi mano en su espalda

—Eso que sientes es dolor, Elsa, tristeza, el vacío no es una emoción, permitete llenarte de estas sensaciones, grabatelas y recuerdalas, no hay emociones malas, sólo mal encausadas... Date el regalo de ser una niña, nl importa que tengas mas de 20 años, rencuentrate y abrazate, perdonate, valorate y quierete, tú eres la respuesta que has estado buscando toda tu vida.

Y entonces... El dique se rompió...

Elsa fue capaz de llorar con total libertad, sin tapujos, sin frenos, sin torturarse a sí misma "por no hacerlo bien" "por no ser la niña perfecta de papá".

Así es como me gustaría que se desarrollaran las cosas.

Pero no soy tan buena con las palabras como ella.

Siento que lo voy a arruinar.

Pasan los minutos y mi ansiedad aumenta hasta alcanzar niveles paranoicos, al punto de querer saltar por la ventana y huir.

Además de que me vaya nerviosismo qué esté sola en casa lo que quiere decir que estaremos solas y no es como que vaya a pasar algo más o que yo querrá qué suceda algo más, pero no sé, la sola idea de tenerla completamente posta mí, me hace dejar de ser racional, además del encuentro en el sauce siempre hemos estado rodeadas de personas...

Entré un pensamiento y otro, una llamada de Elsa entro a mi teléfono, al parecer ya está estacionada afuera.

Suspiró con fuerza, me levanto de la cama, camino hasta llegar a la puerta, al abrirla en efecto está ahí, luce ansiosa, lo noto en la forma en que que abre y cierra las manos al interior de los bolsillos de su hoodie

—Hola, tú

—Hola tú —le hago un ademán para que entre, sin embargo no la veo tras de mí —será mejor que pases, no creo que quieras quedarte ahí, tonta

—Ah, sí, claro, tienes razón, me disculpo por mi descuido.

—Nerviosa y educada, al mismo tiempo, esto si que es nuevo

—No me molestes —sonrió.

Nos sentamos en la sala, la una frente a la otra

—Mis padres no están en casa, así que podremos hablar con tranquilidad, así que ya, libera da tensión de los hombros— noté como de inmediato se tranquilizó

—No es que no los quiera saludar, sin embargo...

—Descuida lo sé, es un tema delicado para ti

Asintió —Y... ¿Qué tienes para decirme?

—Yo... Uhmmm... Lo leí completo... —genial ahora la nerviosa soy yo — y bueno... Aprendí muchas cosas

—Lo noté, aunque podrías mejorar tu postura haciéndola ver menos forzada simplemente relajando los hombros, de esta forma

Y ahí estaba yo, imitando las formas y posturas de Elsa, hasta que volví a centrar mi mente en lo importante

—Elsa... ¿Por qué quieres ser perfecta? —pregunté sin más

—Anna, todos buscamos ser perfectos

—No me respondas con evasivas... ¿Eres perfecta por convicción o por obligación?

Y de nuevo volvió a tensarse

—No estoy entendiendo del todo lo que intentas decir

—Quizá porque tu tampoco lo sabes... —silencio... —Elsa tenías 7 años cuando terminaste de leerlo

—¿Cómo sabes eso? — Lo que sentí fluir en su voz fue miedo, se sentía expuesta

—La página 21, cerca del lomo... Tiene tu nombre... La última hoja tiene la fecha de termino... Y en la biblioteca tienen los registros de los libros donados... Tu tio, por alguna razón fue quien lo regaló a la escuela...

Elsa tenía la tela del sofa fuertemente entre sus manos

—Sin duda no me equivoqué contigo... Sabía que eras astuta, pero estás más allá de lo que pensé

Me sentí halagada por sus palabras, pero no era momento de eso, lo importante es ella.

—Els... —no sabía como continuar, hasta que tuve una idea —¿A ti te gusta ser así?

—No es como que haya tenido elección... —se ruborizó — es decir... Era lo mejor para mi educación.

De a poco se va cayendo la máscara de Elsa, mi teoría va resultando ser positiva. —Tranquila, Els, estoy aquí para ti, para que seas sincera —le coloqué la mano sobre la suya un instante

Ella mordía su labio

—¿Tu madre estaba de acuerdo?

Agachó la cabeza —Mi madre jamás habría estado de acuerdo... Ella hubiera preferido mil veces a que fuese así de salvaje como tú —comenzó a reír

—¿Qué quieres decir? — Mis nervios se crisparon de repente

—Es decir, digo, así de rebelde —se dio cuenta que hizo una pésima selección de palabras, que no las tomé por el lado comico qué esperaba, porque siempre sé que no busca ofenderme, pero mi corazón me traicionó

—Elsa... Me acabas de llamar salvaje, y eso dolió, ¿tan incivilizada luzco ante tus ojos? — No sé, pero escucharla expresarse así, hace que mi corazón duela, me sentí lastimada

—Anna, no, yo, joder, todo se fue a la mierda — tomó un cojín y lo abrazó con fuerza —Dios, Anna, no lo entiendo, las palabras nunca me abandonan... Pero... Cuando se trata de ti, mi mente se altera, me confunde, me hace querer huir, alejarme, pero tu magnetismo me atrae

—Ajá, ¿a mí y a cuántos más les has soltado tu discurso? —¿Qué carajos está pasando conmigo? ¿Es así como quiero que se entere de mis sentimientos?

—No... Anna... Por Dios, ¿Qué te pasa? —Estaba realmente sorprendida y quizá hasta confundida

—Esque tú eres lo que pasa, maldición, quiero entenderte, conocerte, que nadie más aparte de mí conozca tus más ocultos deseos, pero es que todo este número me parece tan ensayado... —escupia directamente mis pensamientos sin detenerme a recalcularlos, en sí no es como si no me ocurriera seguido...

Noté su rostro tensarse, pero se mantenía frívolo —Habla —dijo con voz autoritaria

—¿Qué seguía en tu numerito? ¿Contarme una historia triste de una infancia tortuosa? ¿Algún trauma interesante, pero compasivo? ¿Acercarte lo suficiente y llorar en mi pecho para que quisiera protegerte y sólo entonces...

—¿Entonces qué? —su tono era neutro, pausado, calculado

—Entonces pasaría algo —ya no pude sostenerle la mirada, mi rostro ardía

Elsa sonrió cabizbaja —al parecer no ves las cosas como yo pensé que sí... Anna... ¿En qué momento te di a entender que me interesaras? —negó —en verdad, en verdad creí que serías diferente... ¿Por qué se enamoran de mí? Anna... Siempre me entendiste mal... Sabía que esto pasaría, ayer al ver a tu padre lo supe, él sabe que estás enamorada de mí y piensa que te seduje, joder

Si, mi corazón se partió, dolió como el infierno, mi pecho ardía por las emociones recién vertidas en él... Elsa no sentía nada por mí.

—Creí que podría encontrar una amistad sincera, real, compasiva... No una chica más del montón

—Joder, Elsa, cómo quieres que las personas no se enamoren de ti si hablas de magnetismo, amaneceres románticos en la playa... Besos de media luna... ¡Filtreas abiertamente conmigo!

—No puedo evitar, tener cierto grado de responsabilidad en algunas cosas... —dijo con total serenidad —¡Te regalé una postal! ¡Sólo eso! ¡¿Tienes idea de la razón por la que lloré esa noche!? —se refería a la playa —¡Porque sentía que algo así podría avecinarse! ¡Traté de convencerme de que no sucedería! ¡De que eramos maduras! ¡¿Y sabes qué!? —Su voz se entre cortó —Tenía razón, siempre la tengo con estas cosas, por eso siempre termino lastimada, esta es la última vez que intento tener una amistad con alguien, mi padre tenía razón... Estoy hecha para estar sola, y eso está bien.

Me quedé callada, anonadada, Ciertamente nunca intento nada abiertamente conmigo, quien se convenció de que era un sentimento bilateral fui yo... ¿Cómo pude pensar en que alguien como ella quisiera a alguien como yo?

—Espera... ¿Besos de media luna? Carajo, ¡Nunca he hecho eso! ¿Por qué habría de hacerlo? Tengo mi prometido

Tenía razón, sólo fue una vez, hace mucho tiempo, fue cuando le avisaron de su padre en el hospital, y salió de la fila con prisa, en verdad la única idiota era yo.

—¡¿Espera qué?! ¿Por qué nunca me lo dijiste? —fue mi turno e estallar, sus palabras me cayeron como vale de agua helada.

—Anna, la amistad, la confianza y el afecto son sentimientos que deben madurar, desarrollarse, uno no va y cuenta toda su vida al vecino por que sí, creí que podríamos llegar a ser grandes amigas, con confianza plena... —suspiró cansada —¿te has dado cuento que no conozco en lo absoluto nada de tu persona? Que si nos quitan la convivencia escolar, nos quedamos con las manos vacías...Anna, te di todo lo que era capaz de ir dando, esperando reciprocidad, una que nunca llegó —negó decepcionada —Al final no entendiste nada, Anna, siento mucho haberte confundido o darte una señal equivocada del rumbo de nuestra relación, también me disculpo si te ilusione, o lastimé de algún modo, yo, sinceramente lo siento, no sé qué más decirte.

No podía hablar ni verla a los ojos, me sentí tan mal, tan idiota, como una niña pequeña

—El próximo mes es la graduación, así que... Las cosas no se pondrán incómodas entre nosotras, por lo que ya no estaremos mucho en contacto, entiendo si deseas terminar todo tipo de trato conmigo, en verdad lamento mucho toda esta situación, nunca imaginé que terminaría así, bueno mentiría si dijera que no llegué a pensar en algún momento que está podría ser una posibilidad, pero bueno... Será mejor que me retire.

Y la vi marcharse, se movió a la puerta, la abrió con delicadeza, mis piernas no me respondían para ir tras ella y rogarle que no se marchara, que siguiéramos como hasta ahora, que seguro yo sólo estaba confundida, pero no pude... Mi cuerpo no reaccionó y una parte de mí lo agradeció... No podía mentirme, no podía rogar amor dónde sólo hubo amistad, sería como comer pan en el desierto...

Te amo y te amaré, Elsa, hasta el último día de mi vida, pero sólo puedo hacerlo a la distancia.