Hola ¿Cómo están? Primero que nada me disculpo sinceramente por la tardanza, pero siempre aparecen imprevistos y bueno, me tomo más tiempo del esperado transcribir el capítulo. En fin, este es un poco más corto que los anteriores, pero era justo y necesario hacerlo porque sino tendría que cortar otra escena que ni yo me perdonaria cortarla así, sobre todo teníendo en cuenta que estoy demorando más de lo esperado en actualizar. Aviso quedan exactamente 3 capítulo para terminar esta historia y si me llego a emocionar más de la cuenta serán dos capítulos largos.

En fin no voy extenderme más. Aquí les dejo el capítulo XXXI titulado Choque de Titanes, espero que lo disfruten.


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Capítulo XXXI: Choque de Titanes.

Mientras Ran y Aoko intentaban asimilar el hecho de que sus padres hubieran acudido en su ayuda, Gin por su parte solo observaba con molestia al nuevo par de intrusos que osaban a interponerse entre él y sus presas. No obstante, si algo tenía el lobo plateado era que algunas veces podría llegar a ser demasiado precavido y aunque fuera difícil de creer él, en efecto, se había preparado para una situación de este estilo, ante lo cual no pudo evitar esbozar una de sus torcidas y perturbadoras sonrisas lobunas que alarmó a Ginzo y a Kogoro bastante.

— ¿Realmente creyeron que su miserable presencia haría algún cambio? —Dijo riendo con malicia, ante la consternación de ambos hombres— ¿Si? Oh, pero que descortés de mi parte el no haber considerado el nivel de su idiotez mis estimado amigos, pero tranquilos no hay de qué preocuparse ya que soy lo suficientemente amable como para haberles preparado un regalito con anterioridad ¿Qué dicen? ¿Lo quieren?

— ¡No sé qué demonios estas planeando maldita bestia, pero no te saldrás con la tuya! —Gritó Ginzo, preparándose para luchar.

— ¡Si, lo que él dijo! —Agregó Kogoro poniéndose en guardia también.

Sin embargo, apenas terminaron de hablar un par de mujeres vestidas completamente de negro y con los rostros cubiertos por una marcara de zorro, aparecieron repentinamente frente a ellos pateándolos con tanta fuerza por el estómago que los mandaron a volar varios metros detrás de las cazadoras, quienes solo pudieron observar como sus padres salían despedidos por los aires seguidos de cerca por las dos extrañas mujeres, las cuales tenían como objetivo inicialmente interceptar a Sato y a Sonoko si intentaban ayudarlas cuando Gin estuviera a punto de devorarlas, pero como la asesina y la mujer caballero ya tenían mucho con lo cual lidiar como para intervenir y los intrusos fueron Ginzo y Kogoro, entonces los dos hombres pasaron a ser los objetivos de las misteriosas asesinas quienes se asegurarían de acabar con ellos o en su defecto de mantenerlos lo suficientemente alejados de Ran y Aoko para que su amo pudiera hacer lo que quisiera sin más molestas interrupciones.

— Ahora que los estorbos se han ido, podremos seguir divirtiéndonos juntos niñas ¿No creen? —Riendo maquiavélicamente el enorme lobo volvió a plantarse frente a las cazadoras modificando su forma hasta adoptar una forma humanoide como la que Matsuda y Akai podían asumir, la diferencia estaba en que Gin era considerablemente más grande que ambos felinos.

Con un potente rugido Gin extendió sus garras y se abalanzó salvajemente una vez más contra las cazadoras, quienes anticipándose al ataque frontal del lobo actuaron rápidamente, tomándolo por sorpresa cuando Ran esquivó ágilmente uno de sus zarpazos avanzando y pasando por debajo de su brazo quedando vulnerable ante las garras de la otra mano del feroz lobo, pero en ese breve instante en que Gin desvió la mirada hacia Ran, Aoko apareció de repente desviando el primer ataque hacia arriba con sus cuchillas y bloqueando el segundo ataque al mismo tiempo que su hermana le acertaba al menos cinco poderosos golpes en el costado en ese mísero segundo de descuido, causándole un considerable daño a Gin que escupió una gran bocanada de sangre tras los potentes impactos, para luego atacar a las cazadoras con una feroz dentellada que solo rozó el hombro de Aoko, pero que aun así gracias a la fuerza de su mordida y a sus poderosos colmillos, terminó por destrozarle el hombro a la joven cazadora.

Afortunadamente Ran logró reaccionar a tiempo para acertarle un potente golpe al lobo en el hocico antes de que este pudiera terminar de cerrar sus fauces haciéndolo retroceder varios pasos gimiendo adolorido y sangrando, lo que evitó que le arrancara el brazo a Aoko quien se alejó tanto como pudo aprovechando la oportunidad que su hermana le había obsequiado, para luego reagruparse con ella. Sin embargo, el que hubieran evitado un daño fatal, no quería decir que precisamente estuvieran bien, porque los huesos que unían el brazo derecho de Aoko con su hombro estaban destrozados y los músculos del brazo y del hombro estaban desgarrados porque el colmillo de Gin los había perforado y ahora la cazadora no solo tenía una extremidad inutilizada sino que sangraba más de lo que debería y eso no solo era preocupante, sino que era muy malo dada la situación en la que se encontraban. Además por si fuera poco en el momento en el que ella aprovechaba la oportunidad que le brindaba su hermana para huir tuvo que liberar la garra de Gin para poder hacerlo, con la cual este le acertó un golpe a Ran en la espalda mientras retrocedía, dejándole cuatro enormes surcos sangrantes a la chica en la espalda.

— ¿Estás bien? —Se preguntaron la una a la otra al mismo tiempo, respondiéndose de igual manera con una leve sonrisa porque era obvio que no lo estaban.

Ran tenía varios de los músculos de la espalda desgarrados, lo que además de causarle un gran dolor y una considerable pérdida de sangre, reducía mucho su movilidad, por no decir que prácticamente la anulaba físicamente por el dolor, a la vez que la restringía de realizar cualquier ataque por la misma razón y aunque fuera capaz de hacerlo, no podría usar ni una cuarta parte de su fuerza. En cambio Aoko, a pesar de que conservaba su movilidad y su fuerza, estaba restringida a utilizar un solo brazo para atacar, defenderse y defender a Ran a la vez, lo cual le sería imposible teniendo en cuenta el formidable y aterrador enemigo que era temible lobo gris, quien parecía ya haber logrado reponerse del golpe que le había dado Ran.

Estaban acabadas sin duda alguna y tanto ellas como Gin lo sabían.

— Vaya, vaya mis niñas, tengo que admitir que eso fue interesante —Dijo riendo maquiavélicamente a la vez que se relamía al ver la mirada de odio, rabia y frustración de sus indefensas y cada vez más apetecibles presas— pero creo que ya hemos alargado demasiado algo que los tres sabíamos que era inevitable.

Este era el momento por el cual Gin había estado esperando por tanto tiempo y a cada paso que daba no solo estaba más cerca de lo que sería un festín memorable, sino que también estaba más cerca de poner fin de una vez por todas a lo que había sido su obsesión durante casi veinte años al no poder acabar con un par de simples niñas cuando era capaz de doblegar a criaturas mucho más imponentes o que al menos eran capaces de defenderse. Pero ahora el devorar a esas niñas que crecieron y se fortalecieron lo suficiente como para poder plantarle cara como lo habían hecho hasta ahora, de seguro sería una sensación increíblemente placentera… Ya podía imaginarlo y no podía dejar de salivar al pensar en el momento en el que nuevamente llegara a sus fauces la suave y carnosa textura de su carne junto al dulce néctar de su sangre deleitando su paladar con cada bocado que daría, el cual estaría acompañado por la exquisita sinfonía de sus huesos crujiendo entre sus colmillos, incisivos y molares.

Dios, estaba excitándose de solo imaginarlo y eso que siempre se había caracterizado por tener un autocontrol férreo, pero en este momento simplemente se le hacía imposible el controlarse, su cuerpo temblaba de la emoción y de la sed de sangre.

Un ensordecedor aullido escapó de su garganta anunciando su indiscutible victoria, para luego con la mirada oscurecida por el deseo abalanzarse una vez más sobre ellas, pero nuevamente antes de que pudiera llegar a tocarles siquiera una mísera hebra de cabello, Matsuda y Akai aparecieron de la nada interceptándolo abruptamente y bloqueando entre ambos sus monstruosas y poderosas garras con una mano a la vez que con la otra golpearon su pecho para frenar su avancé.

— ¡Ahora qué maldición! —Rugió iracundo al ver a los dos entrometidos felinos interponiéndose entre él y su tan añorado encuentro con el destino— ¡Apártense de mi camino gatos del demonio!

— ¡Argh! ¡No! —Rugió Akai haciendo acopio de toda la fuerza que le quedaba a pesar de sus heridas para contener al iracundo lobo y mantenerlo alejado de las dos cazadoras— ¡No permitiremos que te salgas con tuya, tú miserable bestia sin alma!

— ¡Argh, mierda! —Gruñó Matsuda sintiendo como la aplastante fuerza de Gin tensaba todo su cuerpo instintivamente, porque sabía que en el momento en el que relajara un solo musculo sería su fin, el de Akai y seguidamente el de Ran y Aoko— ¡Maldición Sonoko, Miwako háganlo ahora!

— ¡Lo sé, lo sé! —Respondió Sonoko apareciendo junto con Sato al lado de las sorprendidas cazadoras.

Entre las dos tomaron a las cazadoras y las movieron un par de metros más hacia atrás, donde Kazuha y Shiho las recibieron sosteniendo a las hermanas mientras Sonoko metía la mano entre sus pechos y sacaba una pequeña bolsa de cuero, la cual contenía un par de anillos con piedras de crisoberilo (también conocidas como ojo de gato) incrustadas en ellos. Sonoko tomó un anillo mientras que Sato tomaba el otro a toda prisa y luego se los colocaban a Ran y a Aoko en el dedo anular de su mano izquierda, poco después Shiho tomó un poco de sangre de ambas y la impregno en los anillos correspondientes de cada una antes de rociar un extraño elixir de un puro y cristalino color azul sobre estos, luego Kazuha vertió sobre estos dos frasquitos diferentes con cenizas en su interior.

— ¿Qué están haciendo? —Preguntaron ambas hermanas al unísono mientras Shiho y Kazuha empezaban a murmurar unas extrañas palabras en algún tipo de lengua desconocida que hizo entrar en resonancia ambos anillos a la vez que estos se ajustaban a sus dedos.

— Guarden silencio —Las reprocharon Sato y Sonoko sosteniendo con fuerza sus manos para que no pudieran retirarlas hasta que la Shamán y la erudita terminaran con su trabajo.

De repente ambos anillos empezaron a emitir una hermosa luz dorada con tonalidades verdosas, la cual se hacía más fuerte e intensa conforme una cálida y agradable sensación invadía sus cuerpos aliviándolas del intenso dolor que las aquejaba, a la vez que las hacía sentir ligeras y protegidas detrás de aquel misterioso halo de luz que había adquirido un matiz olivo conforme se propagaba como si fuera una barrera.

— ¡Fuera de mi camino! —El potente rugido de Gin las sacó a la fuerza de su ensimismamiento para presenciar como el monstruoso y furioso lobo mandaba a volar a Matsuda y a Akai como si se trataran de un par de muñecos de trapo, abalanzándose a correr salvajemente hacía ellas desesperado por acabar con esto de una vez por todas.

Laat los. —Dijeron al unísono Shiho y Kazuha al mismo tiempo que el halo de ambos anillos entraba finalmente en contacto justo cuando las fauces de Gin se encontraban a escasos milímetros de los halos.

En ese momento un enceguecedor resplandor dorado los envolvió a todos por completo a la vez que se liberaba una poderosa ráfaga de viento que le propició un contundente golpe en el hocicó a Gin que lo mando a volar varios metros hacia atrás perdiendo todo lo que había recorrido para llegar hasta las cazadoras, para luego caer aparatosamente al suelo rodando un par de metros más antes de lograr detenerse y reponerse. Si, ahora mismo podía sentir como la sangre fluía desde sus fauces hacia a fuera, deslizándose por la comisura de sus labios y manchando su pelaje a la vez que un dolor punzante se alojaba en toda la zona afectada haciéndolo gruñir molesto, pero esto no se compararía al rugido que dejo escapar cuando a través de la nube de polvo que se había levantado en el lugar del impacto pudo distinguir lo que en realidad lo había golpeado.

Su furia se había desbocado finalmente ante la imagen de ese par de traidores.

Por su parte Ran y Aoko con los ojos abiertos desmesuradamente observaban boquiabiertas al par de masculinas siluetas que se encontraban frente a ellas en ese momento, las cuales pertenecían a dos hombres que ellas conocían muy bien y a los cuales pensaban que nunca más volverían a ver en lo que les restaba de vida, teniendo en cuenta todo lo que había pasado entre ellos. Sin embargo, contra todo pronóstico ahí estaban de nuevo ese par de idiotas de pie frente a ellas en su verdadera apariencia humana, salvándolas de la muerte una vez más.

— Lo siento —Dijo el más serio de los dos hombres de corto cabello castaño oscuro y de expresivos ojos de color azul zafiro volteando hacia ellas lentamente, con una expresión seria en su joven rostro— volvimos a llegar tarde.

Ese era Shinichi…

— Somos un desastre en esto —Agregó el segundo hombre de corto y alborotado cabello castaño oscuro y de ojos tan azules como los de su compañero, volteando hacia ellas tan serio como el primero, pero sin molestarse en disimular el enojo que sentía en ese momento— pero no se preocupen que ahora nos haremos cargo de esto.

Ese era Kaito…

De alguna manera a través del extraño conjuro que habían hecho Shiho y Kazuha sobre ese par de anillos, habían terminado invocando a Kaito y a Shinichi al campo de batalla y por lo que podían ver, esto no fue improvisado, sino que era algo que había sido planeado hace bastante tiempo dada la sincronía de todos los involucrados. Solo Sato desconocía este plan hasta que Matsuda, es decir Takagi, le contó sobre este cuando regresaban al campo de batalla tras recuperarse de sus heridas y resolver sus diferencias. Sin embargo su colaboración en esto a pesar de ser imprevista había significado el éxito del precario plan.

— Manténganlas a salvo —Ordenó Shinichi volviendo la mirada hacia Gin a la vez que se transformaba en un gran lobo antropomórfico como Gin, de negro y denso pelaje y enormes colmillos. De manera peculiar las corneas de sus ojos eran de un profundo color negro con el iris de un intenso color dorado rodeando a sus pupilas que eran de color negro también.

Su tamaño y su densidad muscular eran ligeramente mayores a las de Gin.

— Esa sucia rata no está sola —Gruño Kaito emulando a Shinichi, con la diferencia que su pelaje era de un puro color blanco, pero sus ojos también tenían esa peculiar combinación de negro y dorado que los de Shinichi y además poseía la misma estatura y corpulencia que este.

Tras decir esto Kaito arrojo con fuerza un gran perdigón de plomo que tenía en la mano hacia una enorme roca que se encontraba cercana al lugar en el que había ido a parar Gin. Ante el impacto la gran roca se hizo añicos, pero eso no era lo importante sino lo que salió de tras de esta; un enorme reptil con figura humanoide o antropomórfica al igual que Gin con un gran cuerpo, con escamas de color marrón oscuro y con un patrón de machas de color café claro a lo largo de todo su cuerpo. Dicho reptil por su fisionomía corpulenta era de sexo masculino según la deducción de las cazadoras. Sin embargo Kaito y Shinichi no necesitaban estar adivinando para saberlo, porque conocían muy bien a ese personaje y no les extrañaría que este estuviera influyendo en el combate desde el inicio sin que nadie lo supiera.

— Supongo que no tengo más opción que salir, Gin —Siseó la enorme Boa constrictora humanoide caminando hacia su compañero— La hora de jugar se acabó.

— No hace falta que me lo digas, Snake —Gruñó Gin escupiendo la sangre que tenía en el interior de sus fauces— No estaremos tranquilos hasta que no matemos a esos mocosos del demonio.

— Te dije que sin importar lo especiales que fueran, era una mala idea conservarlos —Siseó de nuevo sacándole en cara a su compañero el hecho de que sus advertencias en el pasado no habían sido en vano, como este se había empeñado en creer durante tantos años.

— Solo cállate y acabemos con esto de una buena vez…

La verdadera batalla final estaba por comenzar entre cuatro titanes que con su monstruosa fuerza arrasarían con todo a su paso mientras luchaban a muerte por la supremacía (en el caso de Gin y Snake) y por proteger a las mujeres que amaban (en el caso de Kaito y Shinichi). Nadie sabía lo que pasaría cuando estos titanes colisionaran, solo los que los conocían tenían algo seguro y es que esta batalla solo dejaría muerte y desolación a su paso.


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Lo sé es muy corto, pero en verdad era necesario hacerlo así, también sé que no se vio nada de la pelea de Akai con el topo, pero esa pelea fue un poco nula por lo que tendrán los detalles de la misma después en los próximos capítulos y si Snake ha hecho su gran entrada, pero aunque no lo crea él siempre ha estado allí y su rol en todo este asunto es interesante a su manera.

Intentaré subir el próximo capítulo la próxima semana, pero no prometo nada porque si me envian unos datos que necesito para mi tesis, pues eso me tendrá bastante ocupado, se supone que me los enviarían hoy, pero debido a problemas en el internet me dejaron mal, pero bueno solo puedo esperar y tratar de adelantar lo que pueda antes de que me envien esa data.

Espero que todos se encuentren bien y como no puede faltar les deseo lo mejor y mucho animo y paciencia para sobrellevar la cuarentena. Animo gente que si se puede.