Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


Junto a Ti

CAPITULO XXIII

La culpa

Al día siguiente, Candy se había levantado a desayunar junto a sus amigas Annie y Patty. Después de eso pensaba en ir a casa de Joseph para hablar con él. Cuando recibió una llamada de parte de Archie, contándole que Luisa había tenido un accidente. De inmediato se fue con Annie, Patty y Tom al hospital donde habían llevado a la joven.

Al llegar se encontró con Albert en la sala del hospital, la tía abuela y el señor Steel, que estaban muy angustiados por lo sucedido.

—¡Pequeña! -la nombró Albert cuando la vio entrar a la sala.

Ella se le acercó y lo abrazo.

—Me entere de lo que le sucedió a Luisa. ¿Como esta?

—Esta inconsciente, el doctor dice que se golpeó muy fuerte la cabeza.

—Lo siento tanto.

El señor Steel le hecho una fulminante mirada a la rubia, ya que por culpa de ella había dejado a Luisa.

—¿Qué haces aquí, muchacha? -le preguntó enfurecido -Debes estar feliz de lo que le sucedió a mi hija.

—Por favor, señor Steel no le hable así a mi novia -le pidió Albert.

—Yo le tengo mucho cariño a su hija, jamás desearía que le ocurriera algo malo -se defendió Candy.

—¡Pero le quitaste a su prometido!

—El señor Steel tiene razón, era lo último que te faltaba Candice enamorar al patriarca de los Andrew -añadió la tía abuela con rabia.

—Es mejor que yo me vaya -dijo Candy viendo que su presencia no era grata.

—No mi amor, tú no tienes por qué irte, no has hecho nada malo -la detuvo Albert tomándola por el brazo -No voy a permitir que maltraten a la mujer que amo.

Mientras ellos discutían, Tom aprovechó para entrar al cuarto donde se encontraba Luisa.

Con paso lento caminó hasta la cama, donde estaba la joven y le tomó una mano con mucho amor.

—Luisa, tienes que ponerte bien -le dijo con sus ojos llorosos -No te puedes morir, aquí estoy yo para amarte y hacerte feliz.

Los días pasaban y Luisa seguía muy grave, sin dar señales de recuperación, todo estaban muy tristes por ella, en especial Albert. El señor Steel todos los días se lo hacía sentir, diciéndole que si él no hubiera terminado con su hija, ahora Luisa estaría bien, haciéndole sentir que tenía que hacerse responsable de lo que había provocado y que si Luisa sobrevivía su deber era casarse con ella.

Sin embargo, Albert no quería dejarse atormentar por el señor Steel. No iba caer en su juego, sabía que él no tenía la culpa del accidente de Luisa, el jamás habría deseado lo que le paso a su ex prometida. No quería que le ocurriera lo mismo que le paso a Terry, que tuvo que quedarse con Susana por la culpa. Él no iba a dejar a su pequeña, él y ella merecían ser felices, así que no iba a permitir que nadie lo impidiera.

No obstante, Candy si se estaba sintiendo culpable por el estado de Luisa, pensando que era una intrusa que había llegado a interrumpir en la vida de aquella joven que estaba muy ilusionada de casarse con el patriarca de los Andrew. Y ahora por su culpa Luisa estaba a punto de morir.

—Candy, tienes que animarte, confiemos que Luisa se va a recuperar -le dijo Annie para animarla.

—Annie, tiene razón amiga -la apoyó Patty -Luisa es una chica muy joven, se va poner bien. Por qué no salimos un rato, te haría bien distraerte un poco.

—Archie y Stear nos van a venir a buscar a dar un paseo -añadió Annie.

—Vayan ustedes -contestó Candy con una voz débil -Yo voy a ir al hospital a ver a Luisa.

—¿Quieres que te acompañemos? -le preguntó Patty.

—No, quiero ir sola, además Tom debe estar en el hospital, él va todos los días a visitarla.

Candy se cambió de ropa y se fue al hospital para ver a Luisa. Al llegar no se encontró con nadie, solo a una enfermera que estaba con ella.

—Señorita, no puede entrar -le dijo la enfermera.

—Solo quiero verla un momento.

—¿Es de la familia?

—Soy una buena amiga de Luisa.

—Está bien, pero sea muy breve, el estado de la paciente es muy delicado.

—Si, no se preocupe.

La enfermera se fue y Candy se quedó con Luisa.

Se acerco a la cama de ella y se quedó mirándola por varios minutos rogando que ella se recuperara.

—Tienes que ponerte bien, Luisa…eres una gran chica.

—¡William! ¡William! -comenzó a reaccionar la joven nombrando a su ex prometido.

La rubia salió de la sala, en busca de un doctor para decirle que Luisa estaba reaccionado, cuando se encontró frente a frente al señor Steel.

—¿Qué haces aquí? -le preguntó -Te dije que no quería verte cerca de mi hija.

—Yo la vine a visitar, aunque no lo crea estoy muy preocupada por su estado.

—¡No te creo nada! -la tomó por un brazo -Vete ahora mismo de aquí, por tu culpa mi hija está a punto de morir.

—Yo no tengo la culpa de lo que le ocurrió.

—Si la tienes, ella estaba destrozada por que William la dejo por ti. Si realmente te importara mi hija la dejaría ser feliz con el hombre que ama. Te advertí que no te metieras en la relación de Luisa y tu padre adoptivo, pero no me hiciste caso, vez lo que ocurrió.

Candy salió corriendo del hospital, sintiéndose muy aturdida por lo que le había dicho el señor Steel.

Salió a las afueras envuelta en llanto, cuando en ese instante se encontró a Joseph que estaba bajando de su automóvil.

—Candy mi amor, quería mucho verte -le dijo el joven abrazándola.

—Yo también, Joseph.

Se aparto de él.

—Me enteré lo que le ocurrió a la prometida del señor Andrew. ¿Como sigue ella?

—Muy mal.

—¿Por qué estas llorando?

—Me siento muy triste -lo volvió abrazar.

—Vamos a mi casa, estas muy alterada.

—Está bien.

Joseph llevó a su novia hasta su carro donde la subió.

En ese instante venia llegando Albert, alcanzando ver que Candy se iba con Joseph.

En su automóvil los siguió llegando hasta la casa del joven.

Candy junto a Joseph se bajaron del carro de él, pero cuando iban a entrar a la residencia de los Drummond, Albert los interrumpió.

—¡Candy! -la nombró a ella mirándola serio.

—¿Qué haces aquí, Albert? -le preguntó asombrada de verlo.

—¿Qué haces tú aquí con Joseph?

—Yo invite a mi novia a mi casa, señor Andrew -respondió Joseph -Tenemos que platicar sobre nuestro compromiso.

Albert le hecho una mirada a Candy, viendo que ella no había terminado su relación con el hijo del señor Drummond.

—Pequeña, tu no le has dicho que…

—¿Mi amor, que tienes que decirme? -le preguntó Joseph mirando a su novia.

—Candy, dile de una vez a Joseph que no…

Ella se acercó al rubio y lo aparto del lado del joven Drummond.

—Lo siento Albert, pero voy a casarme con Joseph.

El rubio negó con la cabeza.

—¡No! ¡Tú no puedes hacerme esto!

—Albert, comprende que lo nuestro no puede ser, hay muchas cosas que nos separan. Tienes que volver al lado de Luisa, ella reaccionó.

—No pequeña, yo te amo a ti, por favor recapacita. No renuncies a nuestro amor.

—Ya he tomado la decisión es lo mejor para todos.

—¿Candy, ocurre algo? -preguntó Joseph.

—Nada, mi padre adoptivo ya se va. Entremos a tu casa, tenemos que hablar sobre nuestro compromiso con tus padres -dijo Candy sintiéndose morir por lo que había hecho.

—Pequeña…

—Adiós Albert, que seas muy feliz con Luisa.

—Si es tanto lo que quieres, no te preocupes voy hacer muy feliz con Luisa -dijo Albert por despecho -Apenas se recupere me voy a casar con ella.

Fueron las últimas palabras del rubio y se marchó en su carro de la residencia de los Drummond, con el corazón herido al darse cuenta que su pequeña no estaba luchando por su amor.

Continuará...


Hola linda chicas.

Espero que se encuentren muy bien. Disculpa por no haber podido actualizar antes, es que con todo lo que esta pasando no he andado muy animada para escribir. Sin embargo, hay que seguir adelante y quise publicar este capitulo, se que es corto, pero espero que el proximo sea mas largo.

Les mando un cariñoso abrazo a la distancia de mucha fuerza para todas aquellas personas que lo estan pasando mal con esto del virus, solo nos queda rogar mucho a Dios para que ese virus se vaya y todo vuelva a la normalidad.

Saludos y agradecimientos a las chicas que comentarón el capitulo anterior :

Nina, Balderas, Maribel, KT1947, Coqui Andrew, LovlyArdley, elbroche, elenharket2, ChickissSanCruz, Sunnystar95, Carol, Lili5555, Abril-04, Miyoya, chidamami, MadelRos.

Besitos para cada una de ustedes y que Dios las protega mucho.