Retroalimentación:
Michelle chapter 25 . May 8: ¡Hola! Saludos para ti y los tuyos también. Finalmente estamos en la antesala al desenlace, es menester hacer crecer la tensión, y hacer la narrativa valiéndome de mi voz no suena tan malo o descabellado, aunque asumo que no era eso a lo que te referías. Gracias por tus buenos deseos, tal vez, en el futuro, pueda publicar algo, y entonces, si eso sucede, me acordaré de ti. Todas las dudas expresadas tendrán su respuesta sólo unas líneas abajo, veamos si puedo hacerte vivir un combate más. ¡Muchas gracias por seguir la historia! Disfruta el capítulo.
Wonder Grinch chapter 25 . May 8: Mira nada más… luego de todo el alboroto, Tomoyo te preocupa… siempre estuvo el amor ahí, pero nunca lo admitiste. La aparición de Forgiveness era importante para mí desde el boceto inicial de la obra, no podía simplemente evadirlos. Viene la locura, disfruta de los golpes.
Naruhina09 chapter 25 . May 8: Hola. Gracias de nuevo por tu lectura y comentarios. Es complicado entrar en una historia original ajena, más allá de los permisos y esas situaciones: tiene que ver con la intención y el mensaje que originalmente dicha obra intentaba transmitir. Hay opiniones divididas entre si la balanza debió inclinarse hacia Eriol o hacia Kurogane, un día de estos haré una encuesta. Como dato meramente cultural (se ríe rascándose la nuca) soy varón, esposo y padre de uno… no te sientas mal por no haberlo notado, he tenido que aclararlo más veces de las que me gustaría reconocer. ¡Estamos de cara al final de la historia! Un par de capítulos más y habremos acabado, te agradezco mucho por seguir esta obra, disfruta el capítulo de hoy.
Guest chapter 25 . May 8: ¡Gracias! Me hace muy feliz que la estés disfrutando. ¡Aquí el nuevo capítulo!
Florencia Silva chapter 25 . May 9: Hola y bienvenida. Era necesario mostrar a Sakura en su esencia, y eso sólo era posible a través de las cartas. Cuando comencé a publicar esta historia, algunas personas me increparon que desarraigaría a la protagonista de su esencia, pero lo cierto es que no tenía intención de hacerla algo diferente, sino de hacerla crecer. Ieran es unpersonaje entrañable y poco explotado en lo que a mí concierne, había que darle el impulso. Y de nuestros protagonistas, ni hablar, todavía no nos han mostrado todo. Muchas gracias por dejar una reseña, es muy importante para alguien que hace esto por amor al arte como yo el leer una opinión de aquellos a quienes va dirigida la obra, y espero contar con la tuya en adelante. Veo que también eres equipo ExT, ¡muchas opiniones divididas! Definitivamente debo hacer un plebiscito.
Liz Padilla chapter 25 . May 10: Hola. Hay, tal como mencionas, varios escenarios, y es bueno ver que logré obtener de ti lo mejor de esos momentos, que son justamente los sentimientos. Y claro, debía haber fanservice, porque al final, Sakura se define por sus cartas, y ahí las tienes. Shandian es el resultado de un montón de problemas de orden personal mal manejados, y el distanciamiento con su hijo provocó que al final se quedara completamente solo. La batalla de los "negros" también es algo que necesita una conclusión, y en parte aciertas con lo de Tomoyo… ya veremos. Espero estar al nivel de tus expectativas para este capítulo, ¡gracias por acompañarme hasta aquí!
cerezo01 chapter 25 . May 12: ¡Hola! Me alegra mucho que finalmente me hayas alcanzado, en especial de cara al final del relato. Mientras escondo la cara entre mis manos por aquello de "la máquina imparable", debo agradecer por tu atención al detalle y análisis que pones a la lectura. Nada más gratificante para uno de nosotros que ver que alguien note todas las pistas que nos esmeramos en poner a lo largo de la historia. Hubo quienes, al igual que tú, asumieron que la condición de nuestra protagonista iba a tener una influencia mágica en ella, pero lo cierto es que yo estaba más en la tónica de hacerla perder, de realmente romperla de alguna manera, y que todo lo subsecuente tuviera un significado más profundo, creo que no estuvo tan mal, y se va a poner más intenso todavía. Una vez más, ves claramente a través de otros personajes, en este caso, de Tomoyo, que más allá de su complicada (aunque ahora resuelta) situación sentimental, tiene algo más que darnos y que viene justamente de la mano con su herencia. Espero llenar tus expectativas en estos episodios, tenemos lo más fuerte encima, y espero darle un desenlace digno a toda esta historia. De verdad, muchas gracias por comentar, estas sorpresivas, pero nutridas y consistentes reseñas han sido una gran motivación.
Reader2109otp chapter 25 . May 17: Hola. Yo sé… con todo y la cuarentena, el trabajo nunca termina (y espérate a que tengas hijos) ¿quién dijo eso…? Shandian es el producto de conflictos sin resolver, pero en los que nadie más que él podía intervenir, y sí, viste una conversación final con él. Sobre Eriol… ay, Eriol… hay tanto que ese personaje puede ofrecer, que… bueno, entre este capítulo y el que viene, verás de qué te hablo. La relación de Touya y Tomoyo también es una belleza poco explorada. Por ahí estoy leyendo un fic donde los emparejan, y aunque eso no pasa aquí, es una idea… digamos que interesante (que no llevaré a cabo, no te persines). Fye es otro de esos, pero como creo haber mencionado antes, a mí no me gusta el personaje. Y todavía no te enteras de la turbia verdad de "S". Y Sakurita no está loca, sólo sabe hacer caso al llamado de su destino. ¡Forgiveness foreva! Ni hablar, Xiao-Lang no se iba… en ese capítulo al menos… NTC… ¿o sí? Sobre Al y Mei… esa fue más bien la demostración pública, en las "escenas eliminadas" tenía otras cosas en mente, pero pues veo que así funcionó. Llegamos al momento, ahijada, agárrate que, como dice Homero: "Esto se va a poner feo". ¡Gracias por tus comentarios dadores de vida, ahijada!
CherryLeeUp chapter 25 . May 18: Hola, princesa. Tú tienes permiso para tardarte lo que quieras… pero comenta rápido si puedes. Es curioso lo que mencionas sobre el Zorro, yo crecí en un núcleo familiar muy cerrado y unido, mis padres eran tan firmes como afectusos, y si alguna de esas variables se hubiera movido un poco, el tipo de persona que soy sería muy diferente. Ahora imagina estar en una atmósfera exigente, pero sin el ingrediente del afecto… Descuida, Eriol tendrá lo suyo, ya afilé adecuadamente la guadaña… Tomoyo es importante, no me cansaré de decirlo, es momento de que tenga protagonismo. Ieran es la onda, y simplemente yo no puedo verla como villana, me quedo con ese rol de matriarca imparable cuando amenazan a sus cachorros. Sobre Fye… bueno, el hombre no me agrada, lo dejo hasta ahí. Eso de que no sabes si quieres o no a Sakurita sí que me tomó por sorpresa… supongo entonces que hay un buen desarrollo del personaje, porque el crecimiento auténtico no necesariamente es agradable con los que la rodean o amable con ella misma. Era necesario ver a Forgiveness, desde el inicio del proyecto, era mi intención incluirlos. ¡Gracias por todo! Reseña, análisis y revisión.
carmennj chapter 25 . May 20: Hola. Qué bueno que te gusta lo que ves hasta ahora, debo admitir que es desafiante organizarte en tantos frentes de batalla, y en cierto punto tienes inevitablemente la sensación de que te pierdes, pero al parecer, todo funcionó al final. Sakura siempre ha tenido un poder inmenso, pero nunca algo la presionó tanto para finalmente cobrar las agallas y reclamar lo que es suyo. Necesitábamos a Forgiveness, la segunda Carta Transparente creada en esta saga, y me mata de amor ver que la recuerdan con tanto afecto como yo. ¡Vamos a ver qué sigue para todos ellos!
Agradecimientos especiales a CherryLeeUp y Wonder Grinch.
¡Gracias por sus comentarios! ¡Disfruten el nuevo episodio!
Capítulo 25.
Guerra: búsqueda común de un destino diferente.
o
De la forma como aceptamos la fuerza del otro.
—Última oportunidad, señor Alruwh… —dijo Harry por lo bajo, mientras que sus acompañantes comenzaban a moverse lentamente para rodear a Súliman—, aún podemos evitar que muera gente de forma tan innecesaria. La Magia es una condición natural que…
—¿Y al ser natural es correcta, señor Potter? —cuestionó el hombre con ese aire altivo que enervó a Harry—. Dejemos esta charla atrás. Es evidente que no llegaremos a un consenso, nuestras creencias no se alinean. La magia es un error, un accidente de la creación, uno al que Alá nos ha instruido a corregir.
—¿Como la homosexualidad, la no creencia en el Islam o el simple hecho de ser mujer? Esta versión suya de dios no me parece tan perfecta, tiene demasiadas cosas que corregir. —reviró Hermione con acidez, enarcando una ceja.
—Bueno, usted es mujer, ministra Granger-Weasley, no espero que lo entienda.
—Me cansé de este imbécil —gruñó Ron, exasperado de la actitud del árabe—. Si no quiere negociar, bien por nosotros.
—Y es usted quien termina siendo la voz de la razón, Weasley. ¡Uragano!
A su comando, un viento tempestuoso rodeó al musulmán, casi lanzando a Harry por el ventanal recién abierto, y obligando al resto a cubrirse el rostro.
Cuando Ginny volvió a ser capaz de ver, Súliman estaba a unos centímetros de ella. Por puro impulso retrocedió un paso justo en el momento en que vió como Alruwh pasaba la hoja de un cuchillo de supervivencia a la altura de su abdomen, cortando su túnica, pero sin alcanzar la carne. Se echó unos metros atrás de un salto al momento en que Súliman le arrojaba el arma. Para la ex cazadora fue como atrapar una quaffle a vuelo, y ante el asombro de su contrincante, la devolvió con la misma intensidad.
Mientras Súliman evadía el proyectil, Potter lanzó un expulso a su espalda, al mismo tiempo que Hermione y Ron hacían sus propios encantamientos aturdidores. La mano de Súliman detuvo el primero de los hechizos. Los otros dos, sin embargo, tampoco alcanzaron su objetivo. Un par de minúsculos drones que flotaban rodeando al hombre y que, al parecer, tenían la capacidad de disipar energía mágica, se habían interpuesto en su camino. Un hombre de por sí diestro para la guerra, parecía haber mejorado bastante desde el último encuentro con los ingleses.
—¿Señorita Fátima? —preguntó la maestra de cartas, apenas sus pies tocaron el suelo de la terraza donde la emiratí la esperaba.
—Pero si es la pequeña Sakura Kinomoto. Eres aún más adorable en persona —expresó con voz juguetona.
Por algunos segundos, la anfitriona no dijo nada más. Sakura, mientras tanto, pensaba en las posibilidades de su entorno. Era diciembre, pero al estar tan cerca del ecuador, el clima era templado aún siendo medianoche, sin embargo, dos factores la inquietaban un poco: estar a casi un kilómetro de elevación la hacía muy consciente de las ráfagas de viento, y el poco oxígeno de un aire adelgazado por la misma altura.
—No debiste venir hasta aquí —continuó la mujer con tono conciliador—. Ya no hay nada por hacer, quizás no llegué a mi objetivo original de distribuir Symbio y exponer su secretismo hoy. Sin embargo, muchos de sus líderes combaten ahora mismo en otros lugares del mundo. La probabilidad indica que no todos sobrevivirán —dijo, eso fingiendo empatía—. Algunos pisos abajo, la ministra y el jefe auror de los ingleses hacen frente a mi hermano, y no tienen oportunidad… Del mismo modo que tú no la tienes conmigo.
—Por favor, no quiero pelear con usted… Si tan sólo detuviera todo esto… hay cientos de personas luchando por su vida en este momento, y ya han… —no pudo evitar que su voz flaqueara un poco—, ya han muerto demasiados, hemos perdido más de lo que puede imaginar.
—Y morirán aún más, pequeña. —No pudo ocultar como su boca se torcía ligeramente hacia arriba—. La muerte es una parte natural de la vida. El propósito de Symbio era precisamente mejorar a la vida para, en algún punto, evitar que terminara. Pero como en toda causa ambiciosa, debía haber sacrificios. Ya lo perdimos todo, Sakura, tanto tú como yo. Lo único que realmente poseemos… es este momento. Así que aprovechémoslo al máximo. —Fátima, aparentando mucho esfuerzo e incluso algo de dolor, cerró el puño izquierdo, brazo donde su Symbio encarnado hacía eventuales emisiones de luz—. ¡LIBÉRATE!
Sakura reemprendió el vuelo viendo el entramado de luz octagonal antimágico a los pies de Fátima, el cual dibujaba algo parecido a un laberinto de circuitos. Las emisiones de energía de Symbio se hicieron constantes y mucho más fuertes.
Incrédula, la maestra de cartas vio a su contendiente exclamar "flugado", orden a la cual un par de alas de apariencia mecánica aparecieron a espaldas de la árabe, que presta comenzó a dar persecución a la nipona.
—¡Tomoyo! —exclamó Touya mientras corría para asistir a su prima.
Sin embargo, la jovencita hizo una seña determinada con la mano, deteniéndolo, mientras lentamente recomponía su respiración.
—Estoy bien… sólo me tomó por sorpresa. —Un momento después, Tomoyo se erguía cuán alta era, apretando los puños—. No, señorita "S", no va a terminar así… soy una Amamiya…
—¿Pero qué demonios? —preguntó la interpelada en Burj Khalifa, sintiendo como perdía parte del dominio de las instalaciones lentamente.
—Usted es increíblemente poderosa, pero le falta algo más que eso para declarar una victoria sobre mí. —dichas esas palabras, uno de los tentáculos de "S" estalló, lanzando al vacío sus trozos, y una de las tantas mini plantas de energía salió expulsada de un ventanal, impactando su coraza descubierta.
—¿En verdad? ¿Y qué será? —preguntó, volviendo a la contienda.
—Un propósito, y personas a quienes amar y por las cuales luchar…
"S" quedó desconcertada ante esa frase. Aún cuando asumir eso por parte de Tomoyo era osado, había acertado: en sus catorce años de vida, apenas si se había relacionado más allá de lo esencial con otras personas, no conocía a sus padres, y cada que era menester establecer vínculos con otros, lo llevaba únicamente hasta lo necesario para cumplir un objetivo, pero nada más. Sólo un ser en toda su vida había mostrado auténtico interés en ella, haciéndola sentir que por primera vez la necesidad de preservar ese vínculo.
Repentinamente furiosa, retomó la batalla. El único ente que le había importado estaba muriendo a unos metros de ella, Tomoyo se equivocaba, y "S" haría lo que fuera necesario para salvar a Asiria.
—El salón del cónclave —dijeron al unísono los primos Li, de vuelta en Hong Kong.
Ante ellos, el largo pasillo estaba cubierto de detritos, una pared había cedido por completo, exponiendo su chispeante instalación eléctrica, y un poco más allá, las tuberías expulsaban agua.
—Lo mejor será que te quedes al margen, primo —pidió Xiao-Lang mientras corrían—. Incluso estando mamá y yo juntos será una pelea dura, no quisiera que te hiriéramos por accidente.
—Oh, descuida. Es mi padre, sé que puedo hablar con él.
Xiao-Lang dio un asentimiento, pero no estaba para nada convencido. Había visto en primera fila el comportamiento de Shandian, y sabía que era peligroso para todos, incluso para Beiji-Hu. Con eso en la mente, llegaron a la puerta del salón en el cual estaban los siete tronos que debían ocupar los ancianos del Clan Li fallecidos. Apenas el antiguo card captor tocó la madera chamuscada, esta cedió, cayendo casi hecha cenizas. En el centro del recinto, los patriarcas Li se batían sin reservas, reduciendo a escombros todo lo que alcanzaban con su poder.
Entre la luz de rayos y llamaradas, la mente de Ieran la hacía ver por momentos a aquel joven que conoció en la universidad, ambicioso y temperamental, pero esencialmente bueno y siempre atento con sus seres amados. Luego la imagen volvía al presente, donde se encontraba al Shandian de más de cincuenta, robusto y con algunas canas salpicando su cabello y barba, perfectamente peinados como en antaño, cuya furia lo hacía dueño de una voluntad temible.
Lo mismo pasaba con él. No podía evitar encontrar en los ojos de obsidiana de ella la misma vida y pasión del pasado, que en su seriedad ocultaba un carácter firme y hasta irreverente, pero repleto de una ternura y compasión infinitos. Y vio en el presente la mentira y la falsedad mismas en su delgadez y su largo cabello grisáceo atado, aquel que antes siempre estuvo suelto, y deslumbraba en negro inmaculado.
—¡Papá! ¡Tía Ieran! ¡Paren, por favor!
Beiji-Hu fue quien tomó la iniciativa y corrió hacia el improvisado campo de batalla, levantando las manos. Ante el desconcierto, los duelistas entraron en una obligada tregua. El más confundido era Shandian, que vio a su hijo llegar sin uso de antimagia y escoltado por el pequeño bastardo de su sobrino.
—¿Qué estás haciendo, Beiji-Hu? —preguntó el hombre, tratando de mantener la calma.
—Debes detenerte, por favor… Estoy seguro de que podemos arreglar esto hablando…
—Oh, no, hijo. Superamos el diálogo hace años. Sólo se puede tratar de una forma a los traidores y es justo lo que estoy haciendo. ¡No debiste hablar con esta pequeña rata! —exclamó, señalando acusadoramente a Xiao-Lang—. ¡Te lavó el cerebro! ¿Qué tan estúpido debes ser para no ver lo que ha hecho?
—¡No soy estúpido! ¡Maldita sea, deja de pensar que lo soy sólo porque no pienso como tú!
—¡Trato de abrirte los ojos! ¡Te están engañando!
—¿Tal como tú hiciste al ocultarme lo de Xue?
Shandian se echó involuntariamente un paso atrás, como si hubiera recibido un puñetazo en la nariz.
—¿Qué es lo que te han dicho? —preguntó el usurpador, trémulo.
—Por tu actitud, supongo que la verdad… ¿cómo pudiste?
—Era una bruja, hijo. ¡Los mismos engendros que nos robaron todo! ¡Y era una insurrecta además! ¡Debía castigarla!
—No, no debías —dijo derrotado el muchacho, retrocediendo con una combinación entre decepción y asco en el rostro—. Pero debo aceptar que tuviste razón todo este tiempo, el estúpido fui yo al no ver el monstruo en que te convertiste a pesar de estar tan cerca. —A pesar de su voz temblorosa, los ojos grises del albino parecieron ganar aplomo—. No estás en lo correcto, y nunca lo estarás.
—Creo que ya fui demasiado generoso contigo, y ahora entiendo que te hice más daño así. Te volví débil… Debiste aprender al igual que yo. —Shandian recuperó la convicción, su mirada expresaba todo el rencor antes contenido, al que parecía estar dando rienda suelta al fin, dejando que lo cegara—. ¡Que sea el dolor tu maestro! ¡Torturo!
Beiji-Hu, incrédulo, miró a su padre apuntarlo mientras pronunciaba la versión antimágica de la más infame de las maldiciones imperdonables, y cerró los ojos, haciéndose una idea de qué le esperaba.
El dolor, sin embargo, no llegó.
Ante la mirada atónita de todos los presentes, Ieran se había puesto en el camino de la maldición, recibiendo ella misma el castigo. Shandian, lejos de detenerse, pareció imprimir aún más fuerza al conjuro, mientras arrancaba las primeras lágrimas de la mujer, que cayó sobre sus rodillas.
La tierra tembló bajo los pies de todos, y al momento siguiente Shandian era lanzado unos metros atrás, terminando con la tortura, mientras que Ieran y Beiji-Hu eran encapsulados en una esfera transparente. El chico puso una mano en Shield, y su madre hizo lo mismo desde el otro lado y en el mismo lugar.
—Me haré cargo desde ahora, mamá. Cuida a mi primo.
—¡Detrás de ti!
El heredero legítimo alcanzó a evadirse de la explosión a sus espaldas y salir ileso, pero buena parte de la construcción se desplomó, dejando fuera de la vista a su familia, quedando Xiao-Lang y Shandian solos en lo que quedaba del salón.
—Es una pena que Ieran no vaya a presenciar esto. Quería que viera como su linaje espurio se extingue en mis manos.
Shandian dijo eso confiado, ante un Xiao-Lang concentrado y silencioso que ponía su espada ante él, listo para la contienda. El hombre, por su parte, asumió una postura baja y poderosa propia del estilo Hung Gar, el mismo con el que Hien e Ieran habían sido derrotados innumerables veces en el pasado.
Ambos dieron un grito de guerra, lanzándose uno contra otro.
Kurogane estaba agotado. Su contrincante, más que un pistolero, parecía un ninja, cambiando el estilo de combate y valiéndose de toda herramienta y arma nueva en el transcurso de la pelea, la cual los había llevado hasta lo más alto de la muralla norte de la mansión.
Sin embargo, además del agotamiento físico, Erron había terminado casi por completo con su repertorio, y al parecer, también se había quedado sin balas, y para ese momento se miraban el uno al otro, con la respiración dificultosa, entre múltiples hematomas, cortes y sangrados.
—Hay más en común entre nosotros de lo que crees, Ou —comenzó el mercenario—. Ambos fuimos arrastrados a este drama familiar que no es nuestro problema, nuestras habilidades serían cotizadas en este y otros mundos de formas que no puedes ni imaginar, veo en ti potencial.
—¿Potencial para qué? —preguntó el muchacho, haciéndose una idea de las intenciones del pistolero.
—Este trabajo es solitario, aunque las recompensas son grandiosas… Piénsalo: ¿qué es lo que más deseas en el mundo…? Imagina que puedes obtener cien de ese objeto e ir por más, haciendo aquello para lo que realmente somos buenos: matar.
—¿Me estás ofreciendo empleo?
—Es eso o morir, niño. Es una oportunidad única.
—No te ofendas, pero no creo que puedas darme lo que busco.
—Aquí vamos… el amor de una jovencita, ¿no?
—No estoy aplicando para tu estúpida entrevista de trabajo, así que ahórrate el sermón. Ríndete o muere.
—Respuesta equivocada.
Erron lanzó las últimas dos balas que tenía como si de monedas se tratara, extrayendo sus revólveres y liberando los tambores. Ambos proyectiles cayeron acomodados en las armas que el pistolero cerró de un tirón. Disparó el izquierdo aprovechando la sorpresa y cansancio del samurái, pero Kurogane alcanzó a prevenirlo interponiendo el filo de su espada. La ojiva que originalmente estaba dedicada a Xiao-Lang cayó partida por la mitad sobre el suelo, algunos metros detrás del esgrimista.
El segundo disparo no fue tan errado.
Incapaz de bloquearla, la bala entró en el bíceps derecho del samurái, llegando hasta el húmero y fragmentándolo en el impacto, para finalmente quedarse alojada ahí. El dolor hizo rechinar los dientes del chico, y perdió la fuerza del brazo afectado, que quedó colgado, exánime.
Presa de una ira que no experimentaba desde su muy temprana niñez, con el brazo aún útil lanzó un mandoble ascendente cruzado. Erron no fue lo suficientemente rápido como para evadirlo por completo, y la hoja le hizo un corte profundo en la cara interior del muslo, haciéndolo trastabillar. El pistolero giró sus revólveres para utilizar las empuñaduras como armas contundentes, y logró bloquear eficazmente algunos ataques, pero retrocediendo a cada nueva embestida del acero negro, hasta quedarse sin camino en el borde de la muralla.
En un grito que llevaba toda la fuerza que le quedaba a Kurogane, Dragón de Plata atravesó finalmente la última defensa de Black. La hoja penetró por debajo del ombligo del mercenario, ascendiendo por dentro de su tórax, hasta que la punta se asomó luego de partir su clavícula.
El empalado abrió mucho los ojos mientras su cuerpo se contraía involuntariamente, la espada pasaba por sus intestinos, estómago, uno de sus pulmones y un montón de cosas importantes.
Entre los espasmos que denunciaban la gravedad de la lesión, el hombre, como pudo volvió a colocar sus pistolas en sus fundas, mientras hacía un murmullo que lentamente fue aumentando de volumen. Kurogane, aterrado, vio como la perorata del abatido era en realidad una carcajada.
El gesto que desfiguraba su rostro con aquella sonrisa desmesurada que derramaba sangre por su maxilar inferior y los ojos desorbitados, inmediatamente hicieron pensar a Kurogane que, sin lugar a dudas, era así como debía lucir la risa del demonio.
Incapaz de seguir tolerando el espectáculo, retiró su sable de un tirón, pateando el pecho de Black, que de espaldas cayó de la muralla sin dejar de reír, hasta que su cuerpo impactó el agua del Río de las Perlas, medio centenar de metros abajo.
La batalla finalmente había terminado.
El samurai regresó hacia los jardines, y finalmente cayó sobre sus rodillas en el césped, tirando su espada a un lado. Sintió unos pasos presurosos ir hacia él, encontrando a Al y Meilin, que ansiosos buscaban asistirlo. Meilin perdió el color del rostro al ver sus heridas, mientras que Al, ya apuntaba al brazo con su varita.
—No sería una buena idea que yo intentara algo, señor Kuro… Creo que debería atenderlo directamente un curandero.
—De acuerdo… y podrías dejar de decirme… ¡ah, olvídalo!
En un muy accidentado vuelo, Sakura estuvo a nada de estrellarse contra el costado del edificio, empujada por la fuerza de la versión antimágica de Gale. Quizás no de forma completa o debidamente comprendida, pero Fátima había captado algo de la esencia de la magia de proyección de Sakura, y por cada carta que utilizaba, una antítesis era creada.
Justo al girar para rodear nuevamente el edificio, su camino se vio interrumpido por un enorme y aterrador guiverno de flamas rojas, que se aferró a la construcción con las garras de sus alas y patas mientras disparaba una llamarada a Sakura. Para contrarrestarlo, invocó a Blaze, y ambas criaturas aladas se alejaron en un combate que emitía abrasadoras ondas de calor.
Sin darle oportunidad de descanso, varios cientos de proyectiles comenzaron a impactarse en el muro donde la chica se resguardaba, el que le pasó más cerca del rostro y que se incrustó sin problemas en el hormigón, le mostró que se trataba de afiladas agujas de hielo cristalino, en una muy agresiva imitación de Hail, y finalmente, desbordando una de las terrazas, tempestuosa agua de mar formó a un nuevo guiverno, esta vez la equivalencia de Aqua, carta que Sakura invocó, viendo como las dos bestias llevaban su encuentro a las aguas del Golfo Pérsico.
Como pudo, la maestra de cartas aterrizó en uno de los múltiples tejados del edificio, sin embargo, así como sus pies tocaron el suelo, las manos de Fátima tomaron su cuello, arrastrándola varios metros por el suelo, quedando sobre ella y haciendo que su báculo cayera lejos de su alcance.
Cuando Sakura abrió los ojos, Fátima estaba montada en ella, tratando de estrangularla. El verde en los ojos de la emiratí había perdido ese brillo natural que la definía como humana, y en su lugar, un fulgor atemorizante parecía ser el motor de su actuar.
—Es así como termina, Sakura. Con la magia puesta en el camino que le corresponde: el del olvido. El de la extinción… y la hechicera más poderosa de la que tuviéramos registro perecerá en mis manos.
Sakura forzó el poco aire que quedaba en sus pulmones para hacer una única exclamación que podría salvarle la vida, y así lo hizo.
—Es… Es… ¡Stupify! —en su derecha, la varita de cerezo emitió un haz de luz roja que impactó la mandíbula de la árabe, obligándola a liberarla. Sakura se incorporó, y aprovechando su estupor, la empujó con una mano, luego la apuntó nuevamente con la varita—: ¡Stupify! ¡Percussum! ¡Expulso! —viéndola aturdida y a una distancia prudente, apuntó a su cetro—. ¡Accio Cetro de los Sueños!
Recuperada su arma principal, invocó a Swing. La serpiente alada sacudió parte del edificio, tratando de obligar a Fátima a reemprender el vuelo, pero en lugar de eso, ella creó a su propia versión, un basilisco que se enredó en su contraparte, mientras combatían a mordidas.
Su encuentro estaba lejos de terminar.
Por un momento, Harry agradeció que la oficina fuera tan amplia. Los cuatro magos tenían la oportunidad de maniobrar mientras intentaban someter al musulmán sin éxito. Por cada conjuro en la lista, Súliman tenía una defensa que le permitía salir ileso, y en algún punto daba la impresión de que se estaba divirtiendo con los hechiceros.
Las dos mujeres habían sido separadas del grupo al tener que contender con los diminutos e irritantes asistentes del árabe, que lo protegían a la distancia sin dejar pasar un sólo encantamiento. Harry y Ron buscaban atravesar su defensa de alguna manera, pero el tipo había sido entrenado en el desierto en su niñez a petición de su padre, así que su ya muy refinada antimagia era complementada por su entrenamiento como miliciano.
Sin embargo, su principal defecto era su arrogancia. El sentir que dominaba la batalla lo hizo confiarse de más. Harry, viendo la oportunidad, franqueó su hasta entonces impenetrable defensa, colando un exitoso sectumsempra que rajó el hombro y lado derecho del rostro de Súliman, sacándole un grito de dolor. Esto, lejos de frenar al antimago, lo puso colérico. Repelió a Ron un momento para concentrarse en Harry, arrojándolo lejos con un anticonjuro y de inmediato haciendo que parte del techo colapsara sobre él, asustando principalmente a Ginny, al ver la pila de escombros donde debía estar su marido. Parcialmente resuelto el problema que el jefe auror representaba, volvió a Ron, y por cerca de un minuto estuvieron intercambiando técnicas.
El pecho de Hermione se llenaba de orgullo… sabía que su esposo era un mago talentoso, sin embargo, siempre se había mantenido al margen, sin darse mucho protagonismo… pero ver la forma en que se defendía y contra atacaba era simplemente inspirador.
Al final, no obstante, Súliman fue mejor. Lentamente fue acercándose hasta quedar a un paso del pelirrojo, donde su defensa mágica no era eficaz, golpeándolo un par de veces en el estómago, y finalmente en la mandíbula, levantándolo del piso medio metro del impacto. Antes de dejarlo caer, lo hizo levitar, para luego arrojarlo con salvajismo sobre el suelo, partiendo las baldosas con el golpe, haciendo que involuntariamente soltara su varita y teniéndolo semiinconsciente.
—Eres un mago poderoso, Weasley. Pero tu debilidad no es la magia, sino tu forma de ver la vida. Es triste ser el segundón siempre, ¿no? El mejor amigo del elegido, el hermano no tan fuerte de su familia, el esposo diminuto de la ministra… más de una mujer te ha hecho menos en la vida. Tu vergüenza no conoce límites —sonrió complacido, apuntándolo con su Symbio—. Pero descuida, yo acabaré con tu deshonra. Siéntete afortunado, no sufrirás… ¡Haltigu…!
La antimaldición asesina no pudo completarse. Un estallido que sonó como un jarrón de cristal rompiéndose detuvo su invocación, junto con un golpe contundente en el brazo ejecutor, que fue seguido de varios más. El árabe, atónito, se encontró con el marrón encendido de los ojos de Hermione, descubriendo que sus hechizos le estaban doliendo de verdad. Estuvo por hacer un comentario sarcástico, pero la ministra se le adelantó con una palabra que nadie esperaba. De verdad, nadie.
—¡Crucio! —exclamó mientras apuntaba directo al pecho de Súliman.
Hermione siempre creyó que las maldiciones imperdonables eran el último de los recursos, y justo en ese momento estaba desesperada, aquel hombre infame se comportaba como el peor de los magos tenebrosos, y cerca estuvo de tomar la vida de su esposo, y no iba a permitirlo.
Él gritó como era de esperarse, se encorvó un poco incluso, pero luchó por no caer de rodillas. Soportó el castigo por más de lo que cualquiera se hubiera imaginado, pero de ninguna manera estaba derrotado. Con toda su voluntad, levantó un brazo sobre su cabeza, dejándolo caer al mismo tiempo que finalmente se arrodillaba. El golpe, cargado de antimagia, pulverizó el suelo haciendo que colapsara sobre el piso inferior, arrastrando a los Weasley y a la ministra a una caída de al menos diez metros.
Logró con ello escapar de la tortura, pero sus cálculos no fueron los mejores, y aunque pudo quedarse en el piso superior, el derrumbe le provocó varios golpes, lesiones graves, y un corte profundo en el costado, además de que el monitor de su Symbio estaba partido y no mostraba ya imagen, aunque funcionaba. Se asomó por el agujero que abarcaba prácticamente toda su oficina, preguntándose si alguno habría muerto en la caída, pero su atención fue llamada una vez más.
El montículo del lado contrario de la oficina, en el que Potter había sido sepultado, estalló por uno de sus costados, un empolvado Harry se asomó, furibundo, viendo todo el desastre a su alrededor.
—¡Reducto! —gritó sin pensárselo demasiado.
Súliman se incorporó de un salto, evitando el ataque justo a tiempo, y pensando por primera vez que era posible su derrota. Entre explosiones y potentes hechizos aturdidores corrió hasta las escaleras de emergencia, y Harry se apresuró a darle persecución.
Estaban solos, Ron, Hermione y Ginny estaban en el piso de abajo, vivos en el mejor de los casos, y los drones de compañía del emiratí habían sido destruidos por las mujeres. Eran uno a uno mientras ascendían a los pisos superiores, donde seguramente Súliman buscaría reunirse con Fátima.
Corrió disparando hacia atrás, dándose cuenta del verdadero poder de Potter por primera vez, siendo que el ascenso a través de las escaleras aumentaba la dificultad para él en virtud a sus lesiones, al parecer más graves de lo que inicialmente pensó, y en unos minutos había subido seis pisos sin proponérselo, llegando a las plantas mecánicas, al inicio mismo del corazón de Asiria.
Agotado, se permitió tomar un respiro en el descanso del piso ciento sesenta, escuchando a unos metros abajo los pasos presurosos de Harry, cuya negra y alborotada cabellera apareció un momento después, Varita de Sauco en alto.
—Ríndete, Alruwh —sentenció, viendo la condición del antimago.
—¿O qué, Potter? ¿Me matarás? No tienes lo que hace falta.
—Haré lo que sea necesario.
Comenzaron un nuevo duelo, esta vez en completa igualdad de condiciones, reduciendo a escombros todo lo que había como mobiliario o instalaciones del lugar.
Afuera, "S" logró mantenerse en el edificio a duras penas, sujeta únicamente de uno de sus tentáculos luego de ser arrojada por Tomoyo. Al quedar suspendida de esa forma, su capullo se comportó como un péndulo, impactando directamente en el cristal a prueba de balas, cuarteándolo justo donde Harry y Súliman combatían.
—Sesenta y dos por ciento de avance en la corrupción general de mi base de datos, quince por ciento para el punto sin retorno —anunció la IA, en su usual ecuanimidad.
—Soporta un poco más, casi la tengo —respondió "S", tratando de recobrar el aliento..
—Procesando… —tomó cerca de tres segundos de silencio, tres segundos más de los que Asiria tomaba para decidir algo, los daños que sufría para ese punto eran más que evidentes—. Tu aseveración es incorrecta. Estás siendo derrotada, y para este punto tu vida corre peligro.
—Deja que yo me preocupe por mi vida, y encárgate tú de soportar para que pueda salvar la tuya —exclamó, volviendo a la carga.
—Procesando… —otra pausa igual de larga y desesperante—. Negativo. Si la intervención de Flowright y Chii no destruyen la integridad de mis archivos e instalaciones en menos de cinco minutos, la temperatura y las condiciones a las que nuestra unión y exposición a Daidoji, lo harán. No hay un escenario donde mi existencia prevalezca.
—¡No hables así, maldita sea! ¡Voy a salvarte! —dijo en un grito, tomando las extensiones que eran de Tomoyo, y haciendo en ellas una invasión infecciosa de datos.
En Devon, Tomoyo volvió a caer sobre sus rodillas. Las intervenciones de la tecnomante realmente dolían, y su poder a ciertos momentos era insoportable… después de todo, Tomoyo era sólo una mortal, no era siquiera una dotada.
Justo tomaba aliento para incorporarse y volver a la batalla, pero alguien se le anticipó. Tomándola por debajo de los brazos, Touya tiró de ella, poniéndola de pie.
—Usa esto —dijo escueto su primo, tomando una de sus manos.
—¿Usar qué…? —preguntó ella, extrañada.
—Detecto una fuente adicional de magia en el sistema —informó Dobby—, puedo canalizarla como apoyo al soporte de vida del usuario principal o a la ofensiva, ¿qué deseas hacer?
Incrédula, Tomoyo vio a Touya retroceder, tambaleante. Lo había vuelto a hacer, había cedido su magia a un propósito mayor. Determinada por su actuar, volvió a su contienda.
—¡Todo a la ofensiva, Dobby!
El dolor esta vez entumeció los brazos de "S", que no pudo más que pegar un grito como reacción, e inmediatamente después, sentir tres golpes demoledores sobre su capullo, llevándolo cerca de la ruptura.
Aplicando la misma técnica que usó con Ron, Súliman se las arregló para alcanzar a Harry, y cuando finalmente lo logró, comenzó a golpearlo con entusiasmo. Potter no era el mejor pugilista, pudo apenas esquivar algunos puñetazos, pero Alruwh era un profesional en la pelea cuerpo a cuerpo, y finalmente lo sometió luego de hundir su rodilla en el estómago del mago, dejándolo arrodillado frente a él.
Súliman también estaba mal herido, todo le dolía, y había perdido una gran cantidad de sangre por la lesión en el costado. Tratando de no mostrar su debilidad, se irguió ante el auror, listo para terminar el que había sido el enfrentamiento más duro del que tenía memoria.
—Se acabó, Potter… Eres un coloso, habrías sido un yihadista ejemplar. Que Alá no te olvide… —Y sin meditarlo más, tomó impulso, dando el golpe final—. ¡Haltigu koron!
El haz de luz anaranjada recorrió la escasa distancia entre ambos en un santiamén, impactando de lleno el pecho de Harry, dejando su frente baja y brazos desmayados a sus costados. Súliman exhaló, dándose la oportunidad de sentir alivio.
—¿Qué te parece…? Una maldición asesina tiene la misma naturaleza sin importar su origen o emisor… —dijo Harry con voz cavernosa, levantando el rostro.
—No… ¡Es imposible! ¡Shandian Li me dijo que funcionaba! —Exclamó el árabe aterrorizado e incrédulo, retrocediendo.
—Oh, no te sientas mal, tu ejecución fue despiadada y poderosa como la de cualquier mago tenebroso, que se atreve a proferir esas palabras contra otro ser humano. En realidad el problema está en mí. Se terminó, Alruwh… —Harry se puso de pie teatralmente, pasó la varita por detrás de su cabeza, y luego ejecutó en todo su esplendor su hechizo emblema —. ¡Expelliarmus!
El musulmán voló hasta el muro contrario, casi totalmente indefenso y prácticamente sin resistencia.
—En algo tienes razón, Potter. Se terminó. Al menos para ti y para mí. —Con las pocas fuerzas que le quedaban, Súliman rasgó su abaya, descubriendo su torso, y con ello revelando su plan de contingencia. Un chaleco negro topado de explosivos, levantó la mano donde llevaba su Symbio, dándole una orden—. Cinco segundos. Ninguno de los dos sobrevivirá. ¡Allahu Ak…!
—¡No de nuevo! ¡Esta vez no lo harás! —gritó Ron a las espaldas de Harry, llegando a la carrera seguido de Hermione y Ginny. Moviendo su varita con maestría y haciendo uso de encantamientos no verbales, puso al árabe de cabeza, y sin dejarlo caer apuntó al muro que llevaba al corazón del edificio, desintegrándolo y finalmente lanzando al hombre ahí —. ¡Dios bendiga a la reina, malnacido!
Súliman aterrizó dando tumbos dentro del amplio salón… un pabellón repleto de anaqueles de servidores. Negó con la cabeza mientras cerraba los ojos, sabiendo que estaba en el corazón de Asiria.
La explosión, además de ensordecedora, se hizo sentir en todos los niveles del edificio. Ginny, con un protego máximo, había logrado poner a los cuatro a salvo.
Unos cientos de metros abajo, los drones detuvieron el ataque, quedándose suspendidos en el aire. Los antimagos se quedaron sin conjuros y sus comunicaciones en silencio.
—¡Asiria cayó! —anunció Dobby, triunfal.
—¡Ahora, señor Flowright! —ordenó Tomoyo, dando el golpe definitivo a una "S" desfalleciente.
—¿Asiria? —Preguntó la tecnomante, apenas pudiendo con el dolor de sentir a la IA agonizante, mientras se soltaba del edificio…
La creación más sofisticada del hombre hasta ese momento comenzaba a despedirse, dejando los últimos mensajes importantes antes de su desaparición:
—Súliman ha muerto. Más del setenta por ciento de mis servidores y almacenamiento han sido corrompidos o destruidos. Dejaré de funcionar en menos de cinco minutos. —Dijo tranquila a Fátima, que aún peleaba contra Sakura.
—Apaga todas tus extensiones, concentra en mí todo el poder que te quede.
—Eso no extenderá mi tiempo de vida… ni el tuyo.
—Lo sé. Pero me dará el poder que necesito para terminar el trabajo.
—Entendido. Tiempo estimado para completar el procedimiento: quince segundos. El hardware receptor será llevado más allá de sus límites, el daño es inevitable e irreversible, ¿desea continuar?
—Sí.
A un costado del edificio, "S" hacía una caída libre peleando por no perderse en la obscuridad de la inconsciencia. Fye miraba incrédulo a Chii, de frente a la consola, sabiendo que sólo había un método para que Asiria dejara de existir por completo..
—Escapa —dijeron Asiria y Chii al mismo tiempo a ambos interlocutores.
El cuerpo de "S" había sido protegido por cables y hacía una trayectoria que la depositaría suavemente en las aguas del Golfo, la última acción de su coraza fue poner una pequeña caja plana en sus manos.
Chii acarició la mejilla de Fye con la misma inocencia de una niña pequeña, haciéndolo preguntarse cómo los ojos artificiales de su creación podían expresar tanto afecto.
—Gracias por todo —sonó en el comunicador de "S", al igual que en los oídos de Fye.
Chii hizo el último sacrificio.
Asiria desconectó el resto de sus extensiones, quedándose solamente con Fátima.
A pesar de todo, eran familia.
Xiao-Lang hacia todo lo posible por no herir de gravedad a Shandian cada que tenía oportunidad de contraataque, escenario rarísimo en su actual enfrentamiento. Si bien el muchacho era un esgrimista de mucho cuidado, su tío tenía más de tres décadas por encima de él en conocimientos y práctica de artes marciales. Shandian lo había alcanzado al menos un par de veces, y se había arrepentido de ello, el primer roce a su cabeza le había provocado un muy escandaloso sangrado en la ceja que lo cegó parcialmente por largos minutos, y el puñetazo en su estómago lo había privado de aire y casi lo hace vomitar.
Aún cuando trataba de mantenerse concentrado en su adversario, el ruido cada vez más insistente afuera de su actual ubicación terminaba llamando su atención. Al parecer, afuera trataban de alcanzarlos, pero él deseaba detenerlo antes de que los demás llegaran.
—¡Empléate a fondo, niño! —Recriminó el mayor de los dos Li, bloqueando la llamarada que el menor le arrojaba con Wu-Xing, devolviéndole un ataque parecido con su Symbio.
El Lobo esquivó saltando hacia el muro más cercano, e invocó a Fight, que se materializó algunos metros atrás de Shandian, y ambos corrieron al encuentro del usurpador.
Al alcanzarlo, Xiao-Lang no pudo más que sentir admiración por aquel hombre.
Prácticamente sin esfuerzo estaba encargándose de ambos, y por cerca de un par de minutos estuvo intercambiando golpes con los dos, y en un descuido, plantó el pie en el pecho de la carta, para rematarla con una patada de hacha sobre su nuca, haciéndola desaparecer. Sin perder tiempo, tomó a Xiao-lang por el hanfu, levantando al chico por arriba de su cabeza y arrojándolo en el suelo ante él, provocando que rodara sobre una pila de escombros. Y sin dejar que siquiera intentara recuperar el aliento o se diera cuenta de lo que pasaba, sepultó ambos puños en su abdomen, pateándolo en el estómago finalmente, haciéndolo volar unos tres metros.
El muchacho, que había quedado tendido boca abajo comenzó a levantarse lentamente, no sólo peleando contra la gravedad, sino contra la necesidad de su cuerpo de desmayarse. No pudo siquiera ver en qué momento se acercó el usurpador. Antes de siquiera notarlo, el puño de Shandian había entrado sin oposición por su vientre, comprimiendo al máximo su diafragma contra sus pulmones, llevándose todo el aire y empujando hacia arriba sus entrañas. El resultado fue tener al chico de rodillas ante un abundante charco de vómito de sangre.
Estaba mareado, y las arcadas no cesaban. Shandian era superior en todo sentido y parecía dispuesto a matarlo.
—Eres débil —dijo tranquilo Shandian, dándole la espalda y alejándose unos pasos—. Aunque decepcionante, no es inesperado. Yo amaba a mi hermano, pero mentiría si dijera que era más fuerte o voluntarioso que yo. Fuiste educado para este momento sin saberlo, tu destino era ser el ejemplo de lo que un eslabón débil puede hacer a una dinastía poderosa. Como todos a su alrededor, fuiste una pieza más en el juego de manipulación de Ieran. Te concedo que esto no es tu culpa.
—Aún si me mataras hoy, no lograrás tu objetivo… Ella vendrá por ti, y cuando lo haga, te vas a arrepentir.
—¿Quién? ¿Tu madre? Era más débil aún que tú, sólo retrasaste su muerte con la tuya. ¿O te refieres a la zorrita de tu novia? Descuida, la estaré esperando aquí para darle lo que merece. ¿Algún mensaje para…?
Shandian se volvió y encontró que la llama de Xiao-Lang se había exaltado. Al parecer había tocado un par de temas sensibles: su madre y su amada.
En un frenesí, el muchacho invocó a Thunder, y el inmenso felino de luz eléctrica se materializó a sus espaldas, y al siguiente instante, conjuró su ofuda del trueno. La energía del rayo combinada de ambos hizo una diminuta parábola que aterrizaría en su tío, el cual se preparó para recibirla con su muy confiable defensa antimágica.
Justo en el momento en el que Asiria cayó.
Shandian alcanzó a ver la pantalla de su móvil en el momento en que se obscurecía, mostrando una única leyenda en letras blancas y brillantes:
ASIRIA fuera de línea.
—No puede ser… —susurró, sintiendo la energía que estaba aterrizando sobre él.
El golpe duró milésimas de segundo. Shandian, impactado por los dos rayos, gritó al sentir un calor indescriptible, mientras el salón se llenaba de un nauseabundo olor a carne quemada. El traidor fue lanzado varios metros atrás, ante la mirada aterrorizada de Xiao-Lang.
El Lobo, en la medida de sus posibilidades dadas sus propias lesiones, corrió a asistirlo.
Shandian respiraba dificultosamente, varias quemaduras se distribuían a lo largo de su cuerpo ahora parcialmente desnudo, algunas de ellas en el abdomen y la espalda, que exhibían tejidos y órganos palpitantes. Su antes atractivo rostro estaba chamuscado a la mitad, sus dientes eran visibles a través de la mejilla derecha carbonizada, y el ojo en la cuenca del mismo lado había desaparecido.
La decadencia del hombre hizo retroceder al chico involuntariamente, en especial cuando lo que quedaba de Shandian se levantó entre lamentos desgarradores, buscando con su único ojo al responsable de su agonía. Cuando lo ubicó, corrió hacia él entre trompicones, hasta que sus manos quedaron apoyadas en los hombros del jovencito. El hombre agonizaba.
—Te… tenemos que darte atención médica… —musitó Xiao-Lang—. Tenemos que ayudarte…
—Sólo hay una forma en la que puedes ayudarme, muchacho… —dichas esas palabras, Shandian tomó la hoja de Wu-Xing, y con inesperada fuerza, la dirigió a la boca de su estómago. El Lobo reconoció la trayectoria que la hoja seguiría de acuerdo al ángulo buscado por su tío, que sería su corazón—. Te subestimé… ahora vive con las consecuencias de tus errores y los míos… Se el líder que esta familia necesita. Mírame… —el usurpador se concentró en los ojos de su muy asustado sobrino—. Eres idéntico a Hien… le daré tus saludos. Cuida de mi hijo.
Xiao-Lang negó con un grito mientras Shandian tiraba de la espada, que penetró suavemente hasta atravesar su corazón y salir por su espalda.
Aquel muy asustado chiquillo abandonaba completamente su niñez mientras retrocedía, totalmente aterrorizado, extrayendo su filo del primer hombre que había muerto entre sus manos. El cuerpo del patriarca apócrifo cayó sobre un charco de su propia sangre.
Cuando levantó la vista, toda la familia Li los rodeaba. El albino fue el primero en atreverse a caminar hacia él.
—Beiji-Hu… yo no… no quería que él… —trató de excusarse, completamente descolocado.
—Lo sé, Xiao-Lang —respondió su primo, tratando de calmarlo—. Lo vi todo. No hiciste nada malo.
El Zorro abrazó fraternalmente al mejor amigo de su más temprana niñez, y un momento después, Ieran y sus hijas se unieron al abrazo, ante la mirada aprobatoria de Meilin, Al y un Kurogane en revisión de un curandero.
Luego de sacudirse la cabeza y tratar de recuperar por completo el oído después de la explosión, Harry dio un silbido de admiración. A través del agujero creado por Ron pudo ver toda la destrucción provocada. Apuntó a sus labios con su varita, ya más recompuesto.
—Háblame, Eriol.
—Antimagos en retirada y rindiéndose, los drones se quedaron quietos en el aire… ¿lo logramos, Harry?
—Casi. Márchense todos, el estallido fue mucho más fuerte de lo que imaginé… ignoro si el edificio soportará en pie y no quiero que se queden para averiguarlo. Llévense a todos: magos, antimagos, heridos, muggles que trabajaban aquí, los que iban pasando… quiero este lugar desierto lo antes posible.
—De acuerdo. Casi no tenemos lesionados de nuestro lado. —Por lo prolongado del silencio, el auror pensó que la charla había terminado, pero Eriol retomó: —¿Lo que se ve en la cima del edificio es Sakura?
—Sí.
—¡Déjame ir a ayudarla!
—No, Eriol. Haz lo que te he pedido. Descuida, la llevaré de vuelta a casa.
Eriol se quedó callado unos momentos más.
—De acuerdo. Cuida de ella.
Harry cortó comunicación y buscó a sus amigos, los cuales compartían notas sobre lo ocurrido.
—Fue una intervención increíble, Ronald, definitivamente hiciste tu tarea —decía Hermione, satisfecha.
—Pues muchas gracias. Es raro ver que no lo dices sorprendida.
—¿Por qué lo haría? Insistes en mostrarte como un mago despistado e irresponsable, pero nada más lejano a la realidad. Cuando Rose se entere de lo que hiciste, se va a volver loca.
—Todos nuestros hijos se van a volver locos… si nos creen en primer lugar. Pero luego hablaremos sobre eso, el trabajo aún no termina —intervino Potter, acomodándose las gafas—, Ginny, Hermione, necesito que exploren estos pisos en busca de supervivientes y los lleven abajo. Ron, debes subir unos pisos más, Flowright ya no es un mago, debes rescatarlo.
—¿Qué harás tú? —cuestionó Ginny, lista para atender a la solicitud de su esposo.
—Iré con Sakura, creo que necesita ayuda.
Con la dulzura que no había tenido momento para demostrar, Harry tomó las mejillas de su esposa, besando breve, pero intensamente sus labios.
Las mujeres comenzaron a descender, y los hombres a subir.
—No tenías idea de que era el pabellón de servidores, ¿verdad? —preguntó Potter cuando las chicas estuvieron lejos.
—Por supuesto que no —dijo sonriente Weasley.
Luego de desearse suerte, Harry gritó a todo pulmón un "arriba" mientras pulverizaba un ventanal, arrojándose inmediatamente al vacío. Su caída apenas duró unos segundos, antes de que su Saeta de Fuego lo interceptara.
Arriba, un sonoro estallido coincidió con la primera tanda de la verdadera pirotecnia del Año Nuevo. Sakura fue lanzada por un costado del edificio, pudiendo recuperarse apenas y tratando de regresar. Fátima, ahora depositaria del poder concentrado de Asiria, hacía réplicas de las cartas transparentes, y aunque cada representación era magnífica, parecían provocar mucho dolor a su creadora.
—¡Por favor, deténgase! ¡Aún podemos ayudarla! —suplicaba Sakura, volviendo a aterrizar ante la antimaga.
—¿Te parece que busco ayuda de algún tipo, niña? No la necesito. Este edificio representa nuestra inconformidad con ustedes, nuestro avance, y nuestra dignidad… Y cuando caiga, cobrará la vida de todos estos magos arrogantes, dejando un testimonio de nuestra revolución. Creo que de alguna manera comienzo a comprender aquello de lo que mi hermano hablaba… seré una mártir. Trata de escapar si quieres, pero será inúltil.
—No escaparé… pero no puedo permitir que lastime a nadie más.
—Intenta detenerme.
—¡Struggle!
La diminuta guerrera apareció un par de metros por delante de Sakura, lista para someter a golpes a la mujer, pero no pudo dar más que unos pasos. Lukto se interpuso en su camino, aparentando ser un hombre joven que de inmediato se enfrascó en un rapidísimo combate con la carta.
Sakura invocó a todo su repertorio salvo por Hope y Forgiveness, que seguían abajo, ayudando a la ahora más que necesaria evacuación. El luminoso Blaze volvió a aparecer, confrontando al guiverno Ekbruliĝas visto unos minutos antes, ahora del doble de tamaño, y lo mismo con todas las criaturas que Sakura creaba.
Desde los alrededores del edificio, Harry observaba sin comprender por completo el espectáculo que se desarrollaba sobre el edificio, pero su intuición le decía que esperara donde estaba, y decidió hacer caso.
El puño de Fátima golpeó el suelo sobre el que estaba parada, ordenándole con ello al basilisco Svingi (versión antimágica de Swing) que entrara, y así lo hizo. La bestia se filtró en la estructura antes de que Sakura pudiera hacer algo por evitarlo, notando como un ligero vaivén comenzaba a sentirse, aunque aumentando de intensidad a cada vez.
—¡Por favor, basta! —suplicó la maestra de cartas, rodeándose de Spiral para abrirse paso hasta Fátima, preguntándose si tendría que recurrir a la fuerza para someterla, pero la respuesta llegó antes de que sus reflexiones terminaran.
Spiral se rompió como el cristal, la mano de Fátima, provista de una fuerza descomunal la tomó por el cuello, levantándola unos centímetros para luego hacerla caer de nuevo. La tomó una vez más, pero esta vez del cabello de la nuca, llevándola hasta el límite de la terraza, mientras que una a una, las Cartas Transparentes utilizadas volvían al papel, derrotadas.
—Se terminó, Sakura, peleaste con honor y con un poder que jamás imaginé, pero gracias a ti, tengo a los emisarios que necesito para completar mi misión en la vida. Tu recompensa es un asiento en primera fila para ver el inicio del final de la magia. ¡Sin supervivientes!
Las criaturas se lanzaron a vuelo hacia abajo, listas para masacrar a cualquier forma de vida que hallaran en su camino. El dragón heráldico de fuego fue el primero, pero no avanzó mucho. Rugió lastimosamente al recibir en el costado un poderoso hechizo de demolición lanzado por Harry, que rodeaba el edificio a toda velocidad con su escoba.
Sakura aprovechó el desconcierto de su oponente, girándose cuanto pudo y poniendo su pulgar en la frente de la mujer, exclamando lo primero que le vino a la mente:
—¡Pause!
—Encontraste la forma de buscarme directamente, ¿no? Sí que eres tenaz.
Sakura abrió los ojos, de pie sobre las ruinas del Burj Khalifa. La luz en el cielo evidenciaba que era el alba, pero no había sol, nubes o cualquier otro indicio. Y pensando en lo que habría resultado de la caída del edificio, no había tampoco helicópteros, vehículos de rescate o siquiera curiosos en los alrededores. No era una imagen real. Buscó unos segundos a quien hablaba con ella, encontrando a la productora de sus peores pesadillas.
Al reconocer a La Muerte a pesar de su disfraz de Nadeshiko, el suelo comenzó a vibrar, y los guijarros en él se levantaron, flotando en círculos alrededor de ellas, lentamente, pero ganando velocidad a cada momento.
—Esto no va a pasar. No voy a permitirlo. —Comenzó la chica, con un dejo de desesperación en la voz.
—Ya me cansé de este juego. Cuando todo termine, Sakura, sólo yo voy a prevalecer, ¿crees que algo tan banal e insignificante como la vida humana va a anteponerse a mi tarea? Mi misión es cósmica, el universo mismo en el que vives será alcanzado por mí tarde o temprano.
La Parca continuó su parloteo, aunque Sakura había dejado de prestar atención. Esto al notar que uno de sus pies descansaba sobre una superficie más suave que el hormigón, y cubierta de tela. Al moverse para descubrir de qué se trataba, se encontró con que era Eriol, boca abajo y parcialmente cubierto de escombro. Su palidez evidenciaba su condición. Pero no era el único: Con la escoba rota entre sus manos, por encima de una columna caída, los ojos verdes de Harry la miraban sin verla, con la sien apoyada sobre la roca por donde corría una larga y obscura línea de sangre. El nudo en la garganta de la maestra de cartas se iba cerrando más y más a cada nuevo hallazgo: encontró a Tomoyo colgada entre cables, al cadáver del señor Ronald cubriendo al de la ministra, a sus guardianes, sus viejos y sus nuevos amigos… el hecho de no encontrar a nadie con vida, la hacía dudar de que ella hubiera preservado la suya.
Cada cuerpo reconocido comenzó a hacerse cenizas a merced de un fuerte viento que comenzó a golpearla.
Y al centro de todo, él.
Encontró a Xiao-Lang, víctima de múltiples quemaduras, con su ropa empapada de sangre en distintos lugares. Sus ojos estaban cerrados, aunque el derecho sangraba más que profusamente, entre la sangre que cubría esa mejilla, había coágulos que ella asumió podían ser parte de un globo ocular perdido. Lo tomó en brazos, apoyándolo contra su regazo, aunque fue por poco tiempo. Al igual que pasó con el resto, se convirtió en cenizas.
Aún abrazándose los hombros, se fue de bruces, plantando la cara sobre el polvo, comenzando un largo y escandaloso llanto.
—¿Qué quieres de mí? —preguntó derrotada y sin levantar el rostro.
—Todo —respondió indiferente La Muerte—. Y lo obtendré tarde o temprano, no tengo siquiera que negociarlo contigo. No fui yo quien te buscó para darte una lección, tú llegaste a mí, arrogante, tratando a toda costa de llevarte lo que era mío. —Se inclinó para susurrar directo en su oído—. Y créeme, me llevaré absolutamente todo. Antes incluso de lo que puedes imaginar.
Los lamentos de la maestra de cartas se intensificaron, y por largos minutos no fue capaz de controlar la forma en que lloraba.
—No… no será así —dijo de pronto, apoyando sus manos en el suelo para finalmente levantarse—. Yo no te busqué tal como tú misma has reconocido, no pedí entrar en este horrible juego… yo sólo quiero tener junto a mí a los que amo. —Resignada, la memoria de todo lo acontecido en ese viaje apareció en su mente, todas las cosas que habían sucedido, las pérdidas que pudo prevenir y las que no pudo evitar, toda la fidelidad de Tomoyo, la alegría de Meilin, la guía de Eriol, el enorme respeto que Harry le transmitía… todo el amor que Xiao-Lang le demostraba a través de lo bueno y lo malo que habían pasado. Con todo eso, obtuvo una nueva determinación, y levantó el rostro mientras se limpiaba las lágrimas—. Tienes razón. Sé que tú vas a llegar, para mí y para todos… Y bajo esas circunstancias, ¿qué otra alternativa tengo además de luchar?
—¿Cómo osas…?
—Me quitaste mucho: tomaste a mamá, casi te llevaste a Xiao-Lang… y aunque me mata reconocerlo, yo te entregué a mi bebé… Y con esas pérdidas entendí mi lugar en el mundo… todo ese dolor que sentí y que a veces no puedo soportar, me hacen ver que no puedo huir más de ti, y estaré lista para cuando debas reclamar a alguno de los que quiero, y espero que entiendas a pesar de lo insignificante de mi poder comparado al tuyo… lucharé…
—No puedes estar hablando en serio.
—Sí, hablo en serio. Porque a pesar de lo mucho que te respeto, ya no te temo. Serás bienvenida a cada visita, y no habrá reproches por las pérdidas pasadas… pero espero que comprendas que no sólo puedo dejarte pasar.
La luz arrasó con el lugar. No estaban más sobre el edificio caído, sino en un bosque de cerezos, y La Muerte no aparentaba más ser Nadeshiko, sino que era un manto viejo de desgastada tela negra, sujetando con sus huesudas manos la guadaña descomunal que Sakura había visto antes en sueños, y su rostro estaba oculto en la inescrutable obscuridad de su capucha.
Hubo un prolongado silencio sólo interrumpido por la brisa primaveral y el trino de las aves.
Estuvieron frente a frente por un periodo indeterminado de tiempo, hasta que, en una extraña comunión, la cabeza de La Parca hizo un asentamiento, en una especie de reconocimiento que Sakura correspondió, haciéndolo mutuo. E igual de silenciosa como llegó a ese lugar, la fantasmagórica Muerte dio la espalda a Sakura, desvaneciéndose y llevándose su lúgubre aura hasta que no pudo sentirse más.
Harry luchaba con todo su talento y poder por contener a las bestias creadas por Fátima, y en algún punto pensó que fracasaría, pero la luz que destelló en el tope de la construcción lo hizo recobrar la esperanza. La cálida onda expansiva rodeó en totalidad el edificio, engulléndolo incluso a él, pero desvaneciendo al contacto a cada criatura o artefacto antimágico, vaporizando a los drones inmóviles y diluyendo en su luz a las fieras.
Todo ser consciente atrapado en esa luz, sintió una profunda tranquilidad.
Eriol flotó acompañado de los cuatro guardianes hasta donde Akko observaba con lágrimas en los ojos el espectáculo.
—¿Sakura? —preguntó conmovida.
—Sí… es increíble, ¿no?
La luz fue apagándose lentamente, hasta que la noche recuperó su natural obscuridad. Fátima, de pie ante Sakura, se miraba las manos, confundida. Y entre ambas, Pause se materializaba en una carta como una niña que representaba la apariencia que debió tener Fátima a esa edad.
—¿Qué es esta paz que siento? —preguntó la antimaga con su último aliento.
—Mi regalo para usted —respondió Sakura, reincorporándose y tomando la carta.
La mujer dio una mirada sosegada a la chica, y ya sin fuerzas, cayó de espaldas. Unos segundos después, su cuerpo, completamente consumido por el poder utilizado, se desintegró, arrastrado por el viento del desierto.
Sakura, agotada, se sentó en el suelo, y luego se tendió, viendo las estrellas y el deslumbrante cuarto creciente selenita. Era un magnífico lugar para verlos al estar tan alto. A unos metros de ella, escuchó el inconfundible vuelo de una escoba. Harry caminó hasta alcanzarla.
—¿Te molesta si…? —preguntó, cansado.
—Para nada.
El jefe auror se tendió también en el suelo a un lado de ella, separado por un par de metros, y completamente exhausto, exhalo.
—¿Sakura?
—¿Sí, señor Potter?
—Feliz año nuevo.
—Feliz año nuevo para usted.
Capítulo 25.
Fin.
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