Capítulo 32
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Llevaban dos semanas ya viviendo los tres juntos. Y aunque en un comienzo fue un poco incomodo para la morena, poco a poco se comenzó a acostumbrar a la rubia, e incluso le gustaba verla interactuando con Henry. Ahora le encantaba la rutina que llevaban. Ella preparaba el desayuno mientras la rubia despertaba al pequeño, luego del desayuno, Regina se iba a la oficina y Emma se llevaba a Henry al colegio y ella a la estación, almorzarían los tres juntos en la cafetería de la abuelita, y llegada la tarde Henry y Emma irían a buscar a la morena al ayuntamiento para, cenar en casa o cenar donde la abuelita. La única diferencia en su rutina era la compañía de David en las comidas. El rubio se había convertido en un amigo para ambas, y aunque a Emma se le hacía raro porque era su padre, tener su amistad le encantaba.
De Mary Margaret era mejor no hablar. Estuvo buscando a la rubia durante unos días para preguntarle porque se había ido así tan de repente, hasta que Emma ya no aguantó más y le inventó que había llegado a un acuerdo con Regina para estar cerca de Henry sin que se tuvieran que ver a escondidas. Y cuando la maestra comento que acaso era necesario ir a vivir a casa de la alcaldesa, la rubia ya no soportó y le dijo que era porque ya no soportaba estar viviendo con ella, que había sido muy amable, y que le agradecía enormemente por dejarla quedarse durante esos meses, pero que ya no era necesario.
Los siguientes días se la pasó con Henry investigando las causas de porque Regina no recordaba, y que había pasado con sus amigos. Encontró a Richard trabajando como medico en el hospital, resultó ser el pediatra de Henry, a Jack lo encontraron trabajando en el ayuntamiento, en la sección de bodas civiles. La rubia no pudo evitar recordar su boda con su bomboncito sexy en el bosque encantado. Contándole esa parte de sus vidas a Henry, el chico comentó que le hubiera gustado una fotografía de aquello. A lo que la rubia respondió que una vez que lograra que Regina recordara le pediría que se casaran de nuevo.
Pronto Henry le contó de su anterior misión para que estuvieran juntas, a lo que Emma propuso una nueva misión, con el mismo fin. Conquistar a Regina. Henry dijo que lo hiciera de la misma forma que lo hizo en el bosque encantado. Emma le contó que no sabia como lo había hecho, pero sabia lo que volvía loca de amor a la morena. Y eso era… que le cantara. Por lo que comenzó a escribirle una canción nueva a la morena, además de las que ya le había cantado antes.
En cuanto a Graham. No volvió a acercarse a la morena después de su conversación con Emma. Y es que el maldito cazador luego de besar a la rubia comenzó a recordar su vida en el bosque, trató de decirle a Emma que la maldición y todo lo que Henry decía era cierto.
FLASHBACK
Habían pasado tres días desde que se mudó con Regina y Henry, y no podía estar más feliz. Su rutina en la estación había comenzado hacia un par de horas cuando fue interrumpida por un Graham un tanto acelerado. Tenia que alejar a este idiota de su esposa se recordó.
-Es cierto?
-Buenos días a ti también Graham-. Respondió la rubia.
-Contéstame… es cierto?
-Es cierto que?
-Dime que no es verdad que estas viviendo en casa de Regina-. Preguntó esperanzado, pero rápidamente su esperanza se fue por el desagüe.
-Si, es cierto… estoy viviendo con Regina y Henry. Porque?
Graham comenzó a caminar de un lado a otro negando con la cabeza y perdido en sus pensamientos.
-No. No. No puedes… Emma no puedes. Sal de esa casa cuanto antes. Ella no es quien crees que es…
-Y quien es?-. La rubia ya estaba que echaba humo, quien se creía este tipo para decirle que hacer.
-ES LA REINA MALVADA!
-Claro… la reina malvada. Y aun así te acuestas con ella verdad?
-No… e.. ella tiene mi corazón. Ella me obliga… es por eso que no siento nada. Estar con ella es… horroroso, no sabes las cosas q…
Ya sin una pizca de paciencia en ella. La rubia, aburrida le cogió de las joyas reales, apretando fuete dejando a Graham sin respiración.
-Vuelve a hablar así de ella y te corto las bolas me oíste-. Dijo apretando más. Graham solo pudo asentir con la cabeza. –Te quiero lejos de ella. Te veo cerca y te mato. No dejaré que le toquen ni un pelo a mi mujer. No pude evitar que se convirtiera en la reina malvada. Porque sí, yo se bien quien es ella. Y no dudaré ni un minuto en defenderla ante quien sea… me oíste!-. Preguntó apretando todavía más.
-S.. s. si-. Respondió con la voz aguda y estrangulada. Tenía el rostro completamente rojo reflejando el terrible dolor.
La rubia lo soltó y este salió corriendo despavorido de la estación, poniendo la mayor distancia entre Emma y sus doloridas bolas.
FIN FLASHBACK
Gold caminaba en su tienda, repasando una y otra vez los pasos de su plan. Esta salvadora, era muy lenta, pero Regina también. Como era posible que aun sin recordarla se estuviera acercando a la rubia. Se suponía que debían odiarse. Se suponía que la maldición ya debería de haberse roto.
No podía perder tiempo, ya habían pasado muchos meses. Estaba decidido. Tomaría cartas en el asunto.
Cogió la poción de dormir en un pequeño frasco y se dispuso a salir de su tienda.
La maldición se rompería. A como diera lugar.
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La morena entró en su casa, deleitándose con el sonido del piano. Como había estado haciendo desde hacia días. Emma estaba componiendo una canción, que aun no quería mostrarles.
Ya les había cantado varias otras que extrañamente se le hacían conocidas. Henry que entraba con ella salió corriendo hacia la sala de estar, para encontrarse con la rubia.
-Ya la terminaste?-. Pregunto el pequeño, sobresaltando a Emma, que se encontraba concentrada y con los ojos cerrados. –Lo siento, no quería asustarte.
-Tranquilo… si ya la terminé-. Respondió esta con una sonrisa y luego miró a la morena que entraba en la sala.
-Al fin nos deleitarás con tu canción?
-Ya sabía yo que te encantaban-. Dijo de forma coqueta. Amaban jugar y coquetear entre si. Aunque ninguna de las dos aun daba el paso.
-Mmm, bueno ahora. Me eh estado preguntando desde hace tiempo… como aprendiste a tocar piano?-. Preguntó realmente extrañada.
-ah, bueno una de mis madre de acogida era profesora de piano, ella me enseño lo básico. Era una excelente madre. No puedo decir lo mismo del padre-. Respondió un poco triste esto último, y vio la culpa en los ojos de la morena por lo que siguió hablando. –Seguí tocando en el colegio, aunque no muy bien. Pero estaba este lugar… una vieja iglesia comunitaria. Ahí había más chicos como yo y familias que necesitaban ayuda. Viví ahí hasta antes de… tener a Henry -. Recordó haber dejado la iglesia comunitaria y la música cuando conoció a Neal. Y fue cuando se fue por el camino criminal.
-Una iglesia eh? No creí que fueras muy devota.
-No lo soy, la verdad solo estaba ahí por la música. Me prestaban una guitarra y me iba a la plaza a tocar, las personas me daban dinero y yo se los donaba la comunidad de la iglesia, así podían ayudar a los chicos y sus familias. Era como trabajar. Yo tenía un techo donde vivir. Deje ese lugar por idiota. Pero aún así no me arrepiento. De no haberme ido, nunca hubiera tenido a Henry y por ende nunca te hubiera conocido a ti-. Respondió con una sonrisa, porque era cierto, solo que al revés. Si nunca hubiera conocido a Neal no la hubieran pillado delinquiendo, nunca hubiera ido al lago Tempe, nunca hubiera llegado al bosque encantado, ni conocido a Regina ni haber tenido a Henry.
La morena la miro, definitivamente no había investigado bien a Emma. Esa parte de su vida no aparecía en su historial, así como no aparecía el que hubiera salvado a un niño de ahogarse.
-Y?... vas a cantarnos?-. Preguntó Henry ansioso.
-Cierto… pónganse cómodos.
He despertado,
De un largo sueño.
En el momento en que te conocí.
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Mi amor que alguna vez,
No tuvo nombre,
Puede que haya comenzado ahora.
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Antes de conocerte,
Ya te había conocido.
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El cielo que era también,
Deslumbrante y hermoso.
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Si nuestro amor es posible,
Se convierte en amor puro.
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Uno en un millón,
Si puedes estar a mi lado.
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Sentimientos que he guardado,
El amor que llegó a su fin.
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Lo usaré, para ti,
Todos mis sentimientos,
Para ti.
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Contigo puedo,
Ver todo el cielo,
Contigo voy al fin del mundo.
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Contigo puedo,
Respirar al fin,
Todo es feliz si estoy contigo.
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Antes de conocerte,
Ya te había conocido.
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No recordaba,
Las cosas borrosas de mí.
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Si nuestro amor es posible,
Se convierte en amor puro.
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Uno en un millón,
Si puedes estar a mi lado.
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Sentimientos que he guardado,
El amor que llegó a su fin.
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Lo usaré, para ti,
Todos mis sentimientos,
Para ti.
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Recuerda,
Estaré aquí,
Por siempre,
A tu lado.
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Si me permites,
Solo por un día amarte.
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Solo por un día,
Si puedes amarme solo una vez.
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No olvidar este día,
Mis recuerdos nunca cambiar.
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Todo por mi amor, todo por ti.
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Lo usar para ti,
Hasta mi último respiro,
Por ti.
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La ultima parte, la cantó mirando fijamente a Regina. La morena no pudo evitar sonrojarse furiosamente, haciendo que la sonrisa de Emma creciera mucho más.
Henry desbordaba emoción por los poros. Le encantaba cada vez que sus madres se perdían en aquella burbuja invisible cada que se miraban a los ojos. Definitivamente le encantaba que estuvieran juntas.
-Es… es hermosa Emma.
-Si, muy bonita, es como… triste y esperanzadora a la vez-. Dijo Henry.
-Si bueno, cuenta la historia de dos personas que se amaron infinitamente, pero ambas olvidaron ese amor. Ahora una de ellas recuerda y la otra no, por lo que espera que recupere sus recuerdos para volver a estar juntas y luchar para que nada ni nadie las separe.
-Pero porque olvidaron en primer lugar?-. Preguntó Regina.
-Alguien las separó, e hizo que una de ellas olvidara, mientras la otra recordaba y sufriera buscándola por cielo mar y tierra. Al no encontrarla, supongo que prefirió olvidar para dejar de sufrir. Pero lo que no sabía es que se volverían a encontrar y la primera que olvidó recordó todo y busca una forma que la otra recuerde-. Respondió la rubia mirando el rostro intrigado de Regina y Henry. Dios, eran iguales. Los mismos gestos.
-Suena como una historia del libro de Henry.
-Si… tal vez quien las separó fue alguien malvado… como Rumplesh… rumpelsh… bueno el oscuro.
-Rumplestiltskin-. Respondieron ambas adultas sonriendo.
-Ese mismo-. Apuntó Henry.
-Y porque no, la reina malvada… que no es ella, la que siempre tiene la culpa de todo en tu libro?-. Preguntó Regina.
-Claro que no!-. Respondieron inmediatamente Emma y Henry, sorprendiendo a la morena.
-Quizás y hasta es la historia no contada de la reina-. Dijo Henry, y Regina capto inmediatamente que ya no decía la palaba "malvada", eso la extraño.
-Historia no contada?-. Preguntó la morena riendo –Dudo que haya sido así su historia.
-Bueno… ¿quien sabe?. Ambas partes olvidaron su historia. Puede que sea ella la que aún no recuerde-. Dijo Emma encogiéndose de hombros, quitándole importancia al asunto, pero no se le pasó inadvertido que Regina se quedó pensando.
-Porque no vamos a cenar donde la abuelita-. Preguntó Henry, trayendo a su madre morena a la realidad.
-Buena idea. No tengo ganas de cocinar hoy-. Dijo la morena haciendo reír a los otros dos.
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Al llegar a la cafetería, todos voltearon a mirarlos, como lo habían estado haciendo cada vez que iban. Todos volvieron a sus asuntos al ver la mirada fulminante de Emma. No permitiría que nadie mirara como "bicho raro" a su familia.
Se encaminaron a una de las mesas libres apegada a la pared, y pronto Ruby se acercó a tomar sus órdenes. Regina pidió una ensalada de pollo con un jugo de uva, Emma y Henry pasta a la boloñesa, una soda para la rubia y una malteada para el chico. De pronto volvió a escucharse la campanilla de la puerta por la que entro David.
Emma hizo una repasada rápida por el local. Gold estaba en una mesa al lado de la puerta. En la barra estaba Mary Margaret y más allá Leroy, la maestra de escuela la miró esperando un saludo, a lo que la rubia solo produjo una mueca intento de sonrisa y volvió a mirar a David. Supuso que se reuniría con Mary Margaret. Pero al acercarse solo la saludó con un asentimiento de cabeza y se dirigió hasta su mesa.
-Hey David, que hay?-. Preguntó Emma ya que ambos morenos estaban de espaldas a la puerta por lo que no lo vieron entrar.
-Hola. Todo bien y ustedes?
-Bien-. Contestaron los tres.
-Te unes a cenar con nosotros?-. Preguntó Henry, a lo que el rubio miró a Regina y a Emma. Estas solo asintieron, esperando su respuesta.
-Claro! Porque no?-. Dijo este sentándose. En eso Ruby llego con sus bebidas y tomo la orden de David. –Que tal la escuela compañero?-. Preguntó y Henry se explayó completamente, contándoles a los tres adultos las de cosas que había aprendido últimamente.
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No muy lejos de allí, estaba Rumple, esperando a que su plan se completara.
"bébelo… por que no bebes?" pensaba mientras miraba a la feliz familia y a encantador.
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En la barra se encontraba la maestra de escuela, mirando furtivamente hacia la mesa, donde estaba su mejor amiga, o bien, su ex mejor amiga. No entendía lo que había pasado. Un día estaban bien, y al otro Emma se había alejado y con suerte y la saludaba. Con David lo mismo, un día se amaban locamente y luego poco a poco dejó de juntarse con ella, para pasar mas tiempo con Emma y Regina. Y Regina… no entendía que le pasaba con la morena, pero sentía una clavada de celos cada vez que la veía feliz, con Emma, Henry e incluso con David. Llegó a pensar que David estaba teniendo una relación romántica con ella, pero lo descartó en cuanto se dio cuenta que nunca se encontraban solos. Siempre estaban Henry o Emma con ellos. Incluso llegó a pensar que salía con Emma, de ahí que la rubia no la mirara. Pero también quedó descartado cuando se fijó que su forma de actuar entre ambos era más de hermandad que de enamorados.
Ya no sabia que pensar. Su vida era un caos. La gente aun la miraba raro, por quitarle el marido a Katheryn, cuando ni siquiera sabia si estaban juntos. Frustraba volvió a mirar a su copa. Había empezado a abrazar la bebida como un escape a sus problemas.
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-Hey chico. Podrías parar y tomar un respiro… el mundo no se va a acabar si descansas la lengua-. Bromeó la rubia haciéndolos reír a todos.
-Tienes razón-. Dijo el chico jadeando cómicamente con la lengua afuera. Agarró su malteada dándole un trago.
De pronto una ráfaga de viento mágico multicolor se extendió por todo el pueblo. Y el comensal de la abuelita quedó en silencio. El único sonido fue, el de la copa de malteada rompiéndose al caer al suelo. Junto a un Henry que se desmoronó inconsciente a un costado de Regina.
-HENRY!-. Gritaron ambas madres.
-Regina…-. Dijo David.
-Henry, que te ocurre cariño.
-Que alguien llame a una ambulancia!-. Gritó la rubia, pero todos estaban quietos como estatuas. Hasta que Leroy se puso de pie.
-ES LA REINA MALVADA!-. Gritó el enano. Provocando que todos los demás que comían ahí se levantaran de sus asientos, unos con miedo y otros con furia, como Mary Margaret.
-ALEJENSE DE ELLA!-. Dijo la princesa a Emma y David.
El rubio no la escucho y se acercó a Henry comprobando su pulso.
-Su pulso es débil-. Dijo mirando a una aterrada Regina. –Que le ocurre...
-No lo sé-. Dijo esta negando con la cabeza.
-ENCANTADOR! Que no te das cuenta que es la reina malvada?-. Gritó nuevamente Mary Margaret.
-CALLATE! QUE NO TE DAS CUENTA QUE LA VIDA DE HENRY CORRE PELIGRO!-. Gritó esta vez Emma.
-Emma… como… como es que te pareces tanto a…?
-A QUIEN? A EMMA! LA CHICA QUE ERA GUARDIA REAL DE LA REINA? LE PUSISTE EL NOMBRE A TU HIJA POR REMORDIMIENTO DE LO QUE LES HICISTE?!-. Gritó Ruby saliendo de la cocina acercándose a Regina y Henry.
-Red… tú… tú recuerdas?-. Preguntó Emma.
-Espera… acaso eres la misma Emma?-. Le preguntó con lo ojos prácticamente saliéndose de sus cuencas. A lo que la rubia asintió con la cabeza.
-BIEN! LOS QUIERO A TODOS FUERA DE MI LOCAL!-. Gritó la anciana, saliendo de la cocina con una ballesta en las manos –QUIEN QUIERA ACERCARSE A LA REINA TENDRÁ QUE PASAR POR MI!-. Todo el mundo abandono el comensal, recordando rápidamente la fama de la abuelita y su ballesta.
-Que demonios esta pasando?!-. Dijo Nieves –Como es que están de parte de esa bruja!-. Dijo apuntándola con un dedo. Regina no les estaba prestando atención, estaba totalmente centrada en su pequeño príncipe.
-DEJA DE INSULTARLA!-. Gritó Emma acercándose peligrosamente a ella. –Vuelve a tratarla mal otra vez y olvidaré que eres mi madre-. Dijo entre dientes con el rostro rojo de furia.
-Emma-. Dijo David tomándola del brazo. –Somos tus padres…
-Lo sé!, la cosa no es contigo-. Dijo mirándolo levemente y luego volvió a centrar su mirada en la mujer –No sabes el ASCO que me da ser nieta de ese malnacido hijo de puta de tu padre-. Le dijo con todo el odio que poseía en ese momento. Haciendo que todos abrieran los ojos de par en par.
De pronto se escucho una risa macabra que todo el mundo conocía demasiado bien.
-Que gusto reunir a la familia!-. Dijo Gold apoyándose en su bastón caminado hacia la puerta. –Aunque no fue precisamente una buena bienvenida… Tu hija te odia-. Dijo mirando a Blancanieves. –Tu esposa no te recuerda-. Dijo mirando a Emma para asombro de todos ante la revelación. –Y su hijo está bajo una maldición durmiente-. Dijo riendo mirando a Regina. –Yo te dije querida… era cuestión de tiempo para que la maldición se rompiera.
-Eres un maldito hijo de…
-Oh cariño! Así le hablas a tu padre?-. Dijo Rumple, robándoles el aire a todos. –Lamento haberle hecho esto al chico, más aún considerando que es mi nieto…
-NO ES TU NIETO Y YO NO SOY TU HIJA!-. Rugió Regina temblando de furia.
-Sigue negándolo todo lo que quieras… eso no borrará la verdad-. Dijo tomando el pomo de la puerta, antes de salir se volteo nuevamente. –Si quieren despertarlo… ya saben donde estoy-. Y con eso se fue.
-Es tu padre?-. Preguntó Blancanieves con asco en la voz.
-Llevémosle a una de las habitaciones-. Dijo Red a Regina ignorando a Blancanieves. Regina solo asintió con la cabeza.
-Yo lo llevo-. Dijo David acercándose –No le haré nada. Puedes confiar en mi Regina-. Le dijo al ver que no quería soltarlo. La morena lo miró a los ojos y dejo que cogiera a su pequeño.
Se disponían a ir hacia las escaleras que daban hacia la hostal, cuando la puerta del comensal se abrió.
-Emma!-. Dijeron Richard y Jack quienes se acercaron a la rubia.
-Jack! Rick!-. Respondió esta abrazándolos.
-Regina-. Dijo Jack e iba a abrazarla cuando la morena se echo para atrás con la mirada extrañada chocando con red.
-No recuerda-. Dijo ésta. A lo que el humor de ambos recién llegados cayó al suelo.
La morena solo siguió a David y la abuelita hacia la habitación en la hostal. Red y Emma siguieron detrás. Blancanieves los siguió hasta el pasillo de las habitaciones, cuando Emma se volteo a mirarla.
-No te quiero aquí-. Dijo tajante.
-Emma… soy tu madre!.
-No, no lo eres! Prefiero seguir siendo una huérfana a ser tu hija. No quiero ser hija de quien fue la ruina de la mujer que amo!. NO QUIERO SER HIJA DE LA MUJER CUYO PADRE ERA UN MALDITO VIOLA… -. Fue interrumpida violentamente por una fuerte bofetada que le volteo el rostro y le dejo la mano marcada.
David, Regina y la abuelita que habían vuelto a salir de la habitación después de dejar a Henry, quedaron en shock al escuchar a Emma renegar de Nieves como madre y todas las revelaciones implicadas.
-Nieves…!-. Dijo David aún alucinando al ver el golpe que le dio la princesa a su propia hija.
-No tienes idea… tu no lo conociste! No era como dices!-. Dijo Nieves defendiendo la memoria de su padre.
-Olvidas que estuve ahí? Era su dama de compañía!. YO LA SOCORRÍ LUEGO DE SU NOCHE DE BODAS! YO ESTABA AHÍ LUEGO DE CADA ENCUENTRO! YO LA CONSOLABA SIEMPRE DESPUÉS QUE TENIA UNA PESADILLA! YO Y TODO EL PUTO CASTILLO OIMOS SU SUFIMIENTO LA PRIMERA VEZ!. Así que no vengas a decir que no era cierto, cuando eras UNA ESTUPIDA NIÑA QUE SOLO VEIA LO QUE QUERÍA VER!-. Terminó de gritar sin importarle quienes estuvieran ahí, sin importarle quien fuera la mujer que lloraba frente a ella. Solo se dio la vuelta y entró en la habitación de Henry, con cierto temor a la reacción de Regina.
La morena no tenía idea de que diablos había pasado. Como es que Emma sabía esas cosas de Leopold. Estaba hablando de ella? Cuando dijo todo eso? Pero eso no era verdad… ella siempre estuvo sola.
-Ve con Henry-. Le dijo la abuelita apretándole levemente la mano. A lo que Regina la miró extrañada. Acaso la estaba mirando con afecto? Dirigió su mirada hacia Ruby y esta le sonrió cálidamente. Más extrañada aun prefirió entrar a la habitación. La abuelita cerró la puerta y empujo a David para que se alejaran de la habitación.
-No-. Dijo David mirando a la anciana –Voy a quedarme aquí. No quiero que "nadie" les haga daño-. Dijo mirando fijamente a Nieves.
-Bien… Jack y Richard te harán compañía-. Dijo la anciana –Ruby tú y los chicos cuéntenle la historia de las chicas a David. Y tú-. Dijo dirigiéndose a Nieves –Será mejor que vuelvas a tu casa. Yo que tú no me enfrentaría a Emma, ni mucho menos a Regina una vez que recuerde.
-Encantador…-. Dijo la princesa con la voz rota.
-Emma ya dijo que te fueras…-. Respondió de forma fría sin siquiera mirarla. Blancanieves no lo podía creer, acababa de recuperar a su esposo y a su hija, y ya los había perdido por culpa de Regina. Furiosa se dio la vuelta para irse –Y Jamás… vuelvas a poner una mano encima de mi hija.
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Habían estado sentadas cerca de la cama de Henry cerca de diez minutos. Sin siquiera poder mirarse ni hablar. La morena estaba perdida en sus pensamientos, lo que había dicho Emma había removido recuerdos de su noche de bodas. Hasta que fue llevada a la realidad por la voz de la rubia.
-Como lo despertamos?-. Preguntó con el rostro lleno de lágrimas. Había estado perdida en los mismos recuerdos que la morena.
-No lo sé… mi mente esta en blanco… me siento tan impotente. Todo esto es mi culpa, jamás debí lanzar esa maldición. Toda magia conlleva un precio… pero este es demasiado alto-. Dijo llorando.
-No! No pienses eso-. Dijo la rubia levantándose de su asiento y arrodillándose frente a la morena –Esto no es tu culpa bonita. No lo es! Despertaremos a nuestro hijo… así tenga que venderle mi alma al demonio de Rumple-. Dijo tomando su rostro entre sus manos.
-Porque no estas enfadada conmigo? Fue mi culpa que crecieras como huérfana.
-No eso no es cierto!. Fue decisión de ellos meterme en ese armario. Y créeme cuando te digo que me alegro de que lo hayan hecho. Porque eso fue lo que catapulto una serie de sucesos que me llevaron a ti en el bosque encantado-. Dijo sonriendo a la cara de incredulidad de Regina.
-Eh?
-Recuerdas cuando dije que casi me morí ahogada en el lago luego de salvar a ese niño?-. La morena asintió. –Bueno, no sé como pasó, pero mientras me hundía mi pensamiento fue que me estaba muriendo, y que no quería morir así, sin haber conocido el verdadero amor. Y cuando desperté ya no estaba en Phoenix, estaba rodeada de arboles y había un hermoso ángel cuidándome. Era… la más hermosa chica que había visto en mi vida y cuando me sonrió, creí que mi corazón explotaría. Ella se burlo de mi ropa y yo de la suya. Me llevó a su casa, más bien su castillo-. Dijo riendo –Tuve que mentirle diciendo que había perdido la memoria a contarle que venia de otro mundo, porque ni yo misma sabia como había llegado ahí. De hecho aun no lo sé. Su madre me contrató como su dama de compañía, y nos volvimos amigas. Mi corazón se rompía cada vez que la veía con su novio. Pero si ella era feliz a mi no me importaba sufrir. Hasta que aquel fatídico día llegó. Mi hermoso ángel salvo a una niña de un caballo desbocado-. Dijo bajando la mirada y Regina quedó sin aire en los pulmones.
-Esa niña resultó no ser otra que Blancanieves. Yo me reí pensando en que se llamaba igual que la del cuento. No caí en cuenta que estaba dentro del cuento hasta que el rey te pidió matrimonio-. Llegado a esta parte Emma lloraba y Regina también. –Cuando tu madre mató a Daniel luego de su frustrado escape, me juré a mi misma nunca dejarte sola. No permitiría que te convirtieras en la reina malvada. Tuve la suerte de poder seguir siendo tu dama de compañía en el castillo. En tu noche de bodas… esa… esa noche conocía Jack y a Richard. Ellos eran de la guardia real. Y nos ayudaron a ambas. Me dejaban entrar a las mazmorras cuando el maldito hijo de puta te mandaba a encerrar ahí. Me enseñaron esgrima y lucha cuerpo a cuerpo para poder defenderte. Te canté… te canté miles de canciones. La primera fue para tu decimo octavo cumpleaños. Un… un día la familia real fue invitada a una fiesta en no me acuerdo donde. El carruaje real fue atacado. Se los llevaron a los tres por caminos separados. Yo fui por ti y Jack y Richard por Nieves. Tú ya habías comenzado con tus clases de magia hacia un buen tiempo, así que fue fácil para ti liberarte de tu captor. Buscamos refugio y fue cuando conocimos a Granny y a Red-. Emma sonrió ante el recuerdo –Días después se nos unieron Richard, Jack y Nieves. Estabas tan preocupada por ella… -. Dijo sollozando –Pasaron los días y no tuvimos ninguna noticia del rey. No podíamos volver al palacio, porque aun corrían peligro. Pero estábamos tan felices. Red siempre que podía, distraía a Nieves para que nosotras pudiéramos estar juntas. Nos… nosotras decidimos ca… casarnos, aún sin saber si el rey había muerto. Todos estaban ahí. Tu padre Henry, Maléfica, la abuelita, Jack y Richard. Red llevó a Nieves a una feria en el pueblo siguiente. Solo tuvimos unos días después de la boda, cuando… cuando-. Tomó un respiro intentando no ahogarse – Estábamos disfrutando en mi tienda cuando de la nada sentí que algo me jalaba. Yo… desperté nuevamente en Phoenix, sin recuerdos de nada de ese tiempo. Volví a recordar ese día que me lleve el libro de Henry.
-No… es imposible-. Dijo la morena negando una y otra vez con la cabeza. No lo podía creer.
-Si!. Sí lo es Regina-. La tomó de las manos –Tienes que recordar, te acuerdas de la historia detrás de mi canción? Somos nosotras… no tengo idea de porque tú olvidaste, pero tienes que recordar…
-No… esto es absurdo-. Se colocó de pie caminando alrededor de la habitación –Te lo puedes creer? Tu y yo casadas? Yo? Casada con la hija de mi peor enemiga? -. Comenzó a reír –Demasiado irónico-. Terminó dirigiéndose a la salida.
-Donde vas?
-Con Gold, para despertar a Henry. O tienes una mejor idea?
