Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.
Capitulo 32. ATAQUE NOCTURNO
Un aroma conocido me llenó las fosas nasales antes de que mis manos toquen la puerta, me hice para atrás dejando que el intruso pueda ingresar. Aun entre las sombras pude distinguir el ancho de sus hombros, su porte alto y fuerte.
Su respiración acelerada y sus pasos rápidos me sorprendieron, era como un animal que había logrado atrapar a su presa... y esa presa soy yo... sin embargo tampoco puedo resistirme.
—¡Viktor!— levanté mis manos, las cuales fueron apresadas entre dedos largos y suaves. – ¡Viktor detente!— jadeé al logar distinguir sus ojos salvajes mirándome con deseo. Un estremecimiento atravesó mi columna pero no tuve miedo.
—Lyubov, te necesito luybov— me hizo girar y envolvió mi cuerpo con sus largos brazos restregando su enorme erección contra mi trasero húmedo.
En ese momento dejé de pensar...
Sus caricias ardientes, sus labios succionando mi piel, su traviesa lengua lamiendo mi oreja, su mano sobre uno de mis pezones y la otra debajo de... ¡mis bóxers!
—Vi... Vitya— gemí al sentir sus dedos acariciando mi miembro. –Vitya... mmmm— mi trasero empezó a segregar vergonzosas cantidades de líquido.
Los dedos de su mano derecha abarcaron la totalidad de mi longitud, envolviendo mi miembro para torturarlo mientras me sostenía por debajo de mis pechos y empujaba mi trasero en un vaivén delicioso.
Cada movimiento nuevo, cada embestida por encima de la delgada tela de mi pijama me derretía literalmente. Su voz era música para mis oídos, esa forma de llamarme, sus palabras de amor en ruso, sus jadeos y gruñidos... fui despojado lentamente de mi pijama y ropa interior y a pesar de eso su mano no abandonó mi miembro hasta que logró su objetivo, me vine copiosamente entre sus dedos.
Mi trasero tocó la cama cuando me hizo girarme para besar mi boca, la saboreó despacio, reconociéndola, su lengua y la mía se tranzaron en una batalla. Me detuve al sentir sus manos en mi vientre.
—Nuestro bebé— gemí.
—Estará bien, acuéstate— dejé que mi cuerpo se soltara atravesado en la cama, Viktor se acomodó de pie, tomó mis piernas y las flexionó dejando mi trasero expuesto y casi al aire. No me era incómoda esa posición, todo lo contrario, disfrutaba tanto abrirme así para mi alfa, invitarlo a que me llene, a que nuevamente me haga suyo, lo necesito... ¡Lo deseo!
Solté un fuerte gemido y apreté las sábanas cuando, luego de manosearme deliciosamente las nalgas y separarlas, me sorprendió con su caliente aliento y su lengua traviesa, yo esperaba su jugoso y enorme falo pero lo que obtuve fue una boca hambrienta que fue lamiendo mis fluidos de una forma que debería ser ilegal. Cada lengüetazo arrancaba un grito que moría en mi boca, me torturó por una eternidad hasta que al borde de mi éxtasis, se clavó dentro de mí en toda su dimensión, arrancándome un grito que hirió mi garganta.
Sus movimientos rápidos y certeros lograban enviarme a las estrellas
—¡Vitya! ¡Vitya!
—¡Yuuuuuri! ¡Oh mi Yuuuri!— tembló cuando se derramó dentro de mí. La potencia de mi orgasmo me había dejado exhausto, cansado y deshidratado. Pero mi desesperado alfa parecía no haberse saciado.
Aún no desaparecían los temblores en mi vientre cuando sus manos volvieron a acariciarme, se acomodó en la cama conmigo para besar mi cuello y hombros, sus dedos nuevamente atormentaron mis pezones, mi cuerpo pedía descanso pero mi lujuria me incitaba a seguir moviéndome, reaccionando a sus caricias, meneando mi trasero lleno de fluidos.
Largos minutos yacimos así, acariciándonos, yo de espaldas a él, que no dejaba de calentarme el oído con aquellos vocablos rusos que me derretían.
Con movimientos suaves poco a poco logró encajar en mí nuevamente, solo tuve que levantar una pierna para que este hermoso contorsionista ruso pudiera penetrarme mientras lamía mi espalda.
El vaivén era delicioso, lo sentía empujar con distintos grados de fuerza y velocidad azotando mi próstata de manera deliciosa. Se tomó largo tiempo para lograr que yo me calentara nuevamente, casi al borde de mi tercer orgasmo, salió de mí. Me quejé con un gemido infantil.
—Ven— lo escuché llamarme, intenté seguirlo pero no sabía cómo. Tomó mis caderas lentamente y me ayudó a ponerme en cuatro, una posición algo incómoda por mi actual peso pero que no perjudicaba nada mi estado.
Atraje una almohada a mi rostro para poder clavar mis uñas y hundir los dientes cuando logre liberarme. Sé que soy muy gritón, no quiero atraer la atención de más gente ahora que estoy en mi paraíso personal.
—Ahhhh Vitya— contuve la respiración para no soltar un sollozo de placer pues había logrado dar de lleno allí, justo en ese punto que me hace enloquecer. —Vi... Vitya... más, más— rogué obteniendo lo que quería, fuertes empellones que me electrizaban, unidos a gruñidos lascivos de la garganta de mi poderoso alfa.
No le llevó mucho tiempo lograr que yo perdiera el control, mordí tanto la almohada que pude saborear la espuma de su relleno.
Me acomodó en su pecho, haciendo lugar para mi panza, limpió mis lágrimas y mi sudor, me dio de beber y acarició mis cabellos hasta que me fui quedando dormido mientras pensaba en lo que estaba sucediendo, en si había hecho bien al aceptarlo, si mi cachorro no sufriría ningún percance porque su madre lujuriosa no pudo resistirse al hermoso alfa que ama con locura.
Me abracé a su cuello y jalé su cabello sedoso para darle un último beso antes de poder descansar de aquella colosal cogida que tanto necesitaba. No importa el momento, ni la forma, ni siquiera mi conciencia solo quiero estar con él, con mi Viktor, pase lo que pase, en el lugar que sea...
De pronto empezó a tararear y mis ojos se aguaron... Cuando éramos adolescentes compartimos algunas noches, luego de hacer el amor, Vitya me cantaba en ruso para que me durmiera, en ese momento no entendía nada pero cuando se fue busqué libros para traducir aquella nana cosaco que según él su madre le había cantado desde bebé... y decía así...
Спи, младенец мой прекрасный,
Баюшки-баю.
Тихо смотрит месяц ясный
В колыбель твою.
Стану сказывать я сказки,
Песенку спою;
Ты ж дремли, закрывши глазки,
Баюшки-баю.
Duerme, niñito mío, prenda mía
¡Arrurú, arrurú!
La luna silenciosa está mirando dentro de tu cuna.
Te diré cuentos de hadas y te cantaré cancioncitas.
Pero debes dormir, cerrados tus ojitos.
¡Arrurú, arrurú!
Сам узнаешь, будет время,
Бранное житье;
Смело вденешь ногу в стремя
И возьмешь ружье.
Я седельце боевое
Шелком разошью...
Спи, дитя мое родное,
Баюшки-баю.
Llegará el tiempo, entonces conocerás la vida de guerrero
Pondrás valientemente el pie en el estribo
Y tomarás el fusil.
La manta de la silla para tu caballo de batalla,
La coseré de seda para ti.
Duerme ahora, querido hijito mió.
¡Arrurú, arrurú!
Богатырь ты будешь с виду
И казак душой.
Провожать тебя я выйду —
Ты махнешь рукой...
Сколько горьких слез украдкой
Я в ту ночь пролью!..
Спи, мой ангел, тихо, сладко,
Баюшки-баю.
Parecerás a un héroe y serás un Cosaco en el alma.
Me apresuraré para acompañarte,
Te despedirás con la mano.
¡Cuántas lágrimas amargas lloraré aquella noche!
Duerme, ángel mío, calma y suavemente
¡Arrurú, arrurú!
