23- Reencarnación y multiplicar.

Arthur observa el escenario frente a él, su reino siendo devastado, el ruido de espadas chochando entre sí, el olor a sangre en el aire, el humo a su alrededor y las cenizas cayendo del cielo.

Con Excalibur en su mano comienza a avanzar en ese paraje desolado viendo como los cuerpos de sus súbditos se esparcen en las calles de lo que una vez fue una próspera ciudad.

Entonces al pasar frente a una ventana rota se encuentra con su propio reflejo, su cuerpo es casi irreconocible para él, su cabello ámbar y brillante, ahora está tornándose gris y cae por debajo de sus hombros, su barba y bigote largos le dan también un aspecto demacrado y mayor.

-Finalmente nos encontramos- le dice el hombre que lidera el ejército enemigo, una armadura negra y un casco en forma de Dragón.

-¡No dejaré que te salgas con la tuya Mordred!- dice empuñando su espada hacia él y está comienza a brillar, mientras Arthur se sorprende de saber el nombre de aquel individuo.

-Así que aún tienes fuerzas para luchar- dice el hombre bajando de su caballo- Bien terminemos con esto de una vez por todas- termina mientras retira también su casco y algo en aquel hombre le parece perturbadoramente familiar. Ambos comienzan una batalla y el Rey de Camelot analiza una y otra vez la situación, tratando de encontrarle sentido.

Sus pensamientos se interrumpen cuando la espada enemiga alcanza una de sus piernas, causando un corte.

-¿Qué pasa es todo lo que tienes? ¿Es todo lo que queda de lo que solías ser?- le dice el extraño mientras continúa atacando- Todo esto es tu culpa y lo sabes, es el pecado con el cargas.

El sujeto continúa dirigiendo sus ataques hacia Arthur quien comienza a perder terreno, pero hay algo más que lo sigue inquietando, la fuerza física de aquel hombre es impresionante, pero su poder mágico también tiene un aura extraña, parte magia demoníaca, parte magia del clan de las Diosas, parte… magia proveniente del Caos.

-Aunque me cueste la vida, ¡tú caerás conmigo!- le reprocha sin saber por qué y en un descuido con las pocas fuerzas que le quedan se abre paso en la defensa del otro y logra clavar su espada en su abdomen, mientras libera su poder.

-¡Qué así sea entonces!- exclama el otro absorbiendo parte de esa magia, mientras Arthur trata de retirar la espada del cuerpo de aquel sujeto. En ese momento una puñalada se hace presente en su propio pecho y él dolor lo invade- Es el fin para ambos- le dice el caballero con sangre en su rostro- Es el fin para todo.

Y entonces los ojos que hasta hace un rato estaban rojos como la sangre recuperan su tono original, violetas como lo suyos los cuales comienzan a cerrarse, mientras la lluvia comienza caer sobre el terreno desolado, empapando el rostro del extraño, las gotas deslizándose atravez de su cabello, negro y liso, igual al de…

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Arthur abre los ojos sobresaltado y con el rostro empapado de sudor, su corazón latiendo a mil por hora por la visión que acaba de ver. Aunque ahora que trata de recordarla comienza a borrarse de su mente.

-Vaya me diste un buen susto- le dice Pellinore- Parece que la leyenda exageraba sobre el veneno de esa criatura, o de lo contrario estarías muerto.

-No creo que fuera una exageración- le responde Arthur con tono serio- No uso veneno, solo quería noquearme para escapar- agrega frotando su cuello.

-Buen punto- le dice el castaño- Pero ahora tenemos otro problema, el ruido de ese monstruo, quien lo producía eran otras tres criaturas en su interior.

-Y si las derrotamos de forma equivocada, nacerán a su vez otras tres de cada una- analiza Arthur, mientras escucha los aullidos salir de los túneles.

-Creo que tus amigos ya se dieron cuenta de eso- le dice el monarca.

-Entonces dejemos de jugar- Arthur toma su espada y cierra sus ojos concentrando su magia, clava la punta en el piso y entonces puede sentir el sello de las diosas concentrando toda su magia comienza a romperlo, hasta que finalmente los cristales en las paredes cambian a color totalmente negro y luego todo el espacio cambia, poco a poco el laberinto desaparece y se concentra en un solo punto.

-Esta magia es…-dice Zeldris sorprendido mientras todos aterrizan en aquel lugar junto con unas 20 criaturas, las cuales ahora miden casi 4 metros y se reúnen en un punto con una autentica jauría.

-La leyenda no decía nada sobre eso- explica Pellinore mientras ve a aquellos seres.

-Es porque se supone que no debíamos tocar a esa criatura, pero cuando la corte y renació pude observar algo- dice Zeldris.

-Sé a qué te refieres- dice Merlín usando un encantamiento y mostrando una maldición de reencarnación sobre aquellas criaturas y a su lado una segunda maldición.

-Multiplicar- dice Meliodas observando lo que parece un feto con 2 apéndices que a su vez parecen otros 2 fetos más.

-Esa criatura puede reencarnar eternamente en su descendencia cuando muere y si es asesinada, su descendencia se multiplica- explica la hechicera.

-Bueno ahora tengo el poder de romper esas maldiciones- dice Meliodas- ¿Zeldris, me ayudarías?

-Por supuesto- dice colocándose a su lado.

-Nosotros les haremos camino- dice Ban tomando su tesoro sagrado, mientras aquella jauría se lanza también hacia ellos.

Como en los viejos tiempos todos unen sus fuerzas, derrotando aquellas criaturas una por una, King las incineraba con Girasol para que tardaran más en regenerarse, Diana trataba de aplastarlas lo más posible, Gowhter las congelaba con sus flechas para que Ban las destruyera y Merlín lanzaba sus hechizos hacia ella.

-¿Estas bien?- le dice Elizabeth a Arthur que seguía con la espada clavada en el piso manteniendo aquel espacio para evitar que una de esas criaturas logre escapar.

-Si, creo que me he vuelto mucho más fuerte- dice viendo cómo a pesar de los impactos en las paredes están parecían intactas.

-¡Solo un poco más Arthur!- le Grita Meliodas quien toma su forma de asalto y finalmente captura la maldición de multiplicar- Primero esta- dice concentrando su fuerza hasta romper aquella maldición.

-Ahora la segunda- dice Zeldris usando su Ominous Nebula para abrirle paso.

-¡Señorita Merlin!- le grita Escanor- Me haría el honor.

-Solo no te sobre esfuerces- dice leyendo su mirada y haciendo aparecer su hacha Rhitta frente a él.

-Ha pasado mucho tiempo- dice poniendo su mano sobre su tesoro sagrado y sintiendo como el poder del Sunshine regresa en él- Criaturas inferiores, como se atreven a enfrentarnos- agrega cambiando a su forma musculosa, que él sabía solo duraría unos pocos minutos- Reciban la ira de los Pecados Capitales- exclama mientras levanta su mano cargando su ataque.

-¡Lo tengo!- dice Meliodas sujetando la maldición de la reencarnación y rompiéndola al tiempo que Escanor lanza su Sol Cruel, en combinación con los ataques de todos destruyendo la horda de criaturas.