V- Vacilante

-¡Maldición!- Exclamó mientras la veía correr con el rostro bañado en lágrimas tras escuchar sus palabras- ¡Elizabeth!- La llamó, esperando que ella cesara en su carrera, pero no parecía haberle escuchado, pues siguió en su camino.

¡Maldita fuera su boca que hablaba antes de que pensara como decir las palabras correctas!

Suspirando, desvió la mirada, intentando aclarar su mente. Era la hora del crepúsculo, el sol se veía hermoso mientras se escondía por el horizonte, y ante aquella bella imagen, rememoró todo lo acontecido.

"Había llegado a Longbourn unas horas antes, ya algo reticente a encontrarse con su futura familia política, pues aunque adoraba a Elizabeth, su suegra lo sacaba de sus casillas con unas pocas palabras. Aun así, soportaba estoicamente cada uno de sus incesantes parloteos, sin embargo, lo sucedido esa tarde había hecho que se replanteara seriamente su compromiso.

La señora Bennet estaba entusiasmada comentando a cuantas personas iba a invitar a la boda, cuanto iba a ser envidiada, y como iba a poder presumir de sus tres hijas casadas durante el festejo de las bodas de Bingley y Darcy. Y fue entonces cuando comentó que había mandado una carta a Lydia, preguntándole cuando iban a volver para asistir a la ceremonia.

Al hacer ese comentario, las dos parejas quedaron en absoluto silencio, tensas y con el semblante serio, pero la mujer no fue consciente de ello. Sintiendo que iba a explotar, Darcy se puso en pie, sin perder la rigidez que se había apoderado de él al escuchar a su futura suegra.

-Si me disculpan, debo marcharme- Dijo caminando hacia la entrada.

-¿Tan pronto? Creí que se quedaría a cenar.

-Me temo que no será posible- Se limitó a responderle a la señora, que no comprendía nada.

-¿Se va, señor Darcy?- Preguntó una azorada Lizzy, con el rostro cargado de preocupación.

-Así es...- Al verla de aquella manera, no pudo evitar sentir un nudo en el estómago, y se dijo que no podía marcharse y dejarla así- Señora Bennet, ¿me permite pasear a solas por el jardín con su hija?

-Por supuesto...- Respondió crispada, incapaz de comprender que ocurría.

Ambos salieron y comenzaron a caminar en silencio, siendo observados por la dueña de la casa desde la ventana. Cuando estuvieron a suficiente distancia, Lizzy no pudo aguantar más la incertidumbre.

-¿Por qué te marchas?

-Me ha incomodado el comentario de tu madre sobre los Wickham, ellos no están invitados y no me agrada cuando los saca en las conversaciones de nuestro enlace- Le comentó sin mirarla.

-Lo lamento, hablaré con ella para que modere sus comentarios.

-Da igual Elizabeth- Suspiró con cansancio- Todo da igual.

-¿Qué quieres decir?

-Nada, no he querido decir nada- Le dijo carraspeando un poco la garganta.

-No, dime que sucede.

-Desde hace un par de semanas, cada vez que vengo, acabo marchándome enfadado por el comportamiento de tu madre o de tus hermanas Kitty y Mary- Le comentó mirándola de reojo- Lo que me ha hecho pensar en el comportamiento que van a tener el día de la boda.

-No te comprendo.

-El día del enlace vendrá gente muy importante, gente que se escandalizaría si viera y escuchara a cualquiera de ellas- Continuó- Además está el hecho de lo que me disgusta emparentarme con Wickham.

-¿Estás diciéndome que tienes dudas?- Su voz sonó quebrada.

-No exactamente.

-¿Eso qué significa? ¡O las tienes o no las tienes!- Lo enfrentó, mirándolo con decisión a los ojos- ¿Estás vacilando entre la posibilidad de casarte conmigo o no?

-No puedes reprocharme que tenga mis inquietudes al respecto.

-Creí que todo esto te daba igual, que aceptabas a mi familia tal cual era porque me amabas- Dijo dolida, notando como sus ojos se cargaban de lágrimas- Ya veo que no es así- Y fue entonces cuando marchó corriendo, alejándose de él".

Se sentía como un estúpido, porque él la amaba por encima de todo, estaba dispuesto a cualquier cosa por ella, pero era escuchar el apellido Wickham y se le nublaba la razón. Ella no merecía aquel desprecio que había mostrado, no merecía que él dudara por un hombre tan despreciable, y se dijo que si debía vacilar no sería sobre su relación con ella, no por ese hombre.

De nuevo enfocó la mirada hacia donde ella había salido corriendo, y la vio a cierta distancia, con la espalda apoyada en un árbol y las manos en el pecho, parecía sentir dolor. Preocupado, se apresuró en ir a su lado.

-Elizabeth- La llamó cuando arribó junto a ella, pero ella no se movió. Tenía los ojos cerrados y su rostro mostraba tal sufrimiento que lo perturbó- ¿Estás bien?- Ella negó, apretando más las manos a la altura del corazón, y él lo comprendió- Lo lamento, no quise herirte con mis palabras.

-Has sido sincero, y no quiero que te cases conmigo si tienes dudas.

-No las tengo- Le aseguró, tomando sus manos y llevándoselas a los labios para besarlas- No tengo ninguna duda con respecto a ti, te amo por encima de todo.

-¿Y qué ocurre con mi madre? ¿Y con Wickham?

-Ellos no importan, mis inquietudes sobre ellos no son más que tonterías que se pueden solventar, pero a tu lado- Le dijo mirándola a los ojos- Por favor, perdóname.

-¿Estás seguro?

-De lo único que estoy seguro es de que te amo con todo mi ser y que quiero casarme contigo- Le aseguró, acariciando su mejilla- Tendré mil dudas, vacilaré montones de veces sobre tantas cosas que, estoy seguro de que vamos a discutir cada día, pero jamás sobre nosotros, porque tú eres la que hace que mi corazón lata con fuerza y saca lo mejor de mí.

-¡Oh Fitzwilliam!- Dijo emocionada- ¡Yo también te quiero!- Y lo besó con fervor, ignorando a la mujer que desde la ventana se escandalizaba por aquel gesto.

-Qué despedida más maravillosa.

-¿Es qué vas a marchar de verdad? ¿No vas a quedarte a cenar?- Le preguntó extrañada.

-Debo hacerlo, mi ángel, de lo contrario tendré que buscar una excusa para no tener que levantarme durante un buen rato- Señaló disimuladamente la excitación que había sentido al recibir aquel beso de su amada.

-¡Dios mío!- Se sonrojó al percatarse- ¡Lo siento!

-No te preocupes- Sonrió más relajado- Pero que eso te recuerde que por mucho que dude sobre algo, jamás podría estar vacilante sobre lo que siento por ti, pues como has visto, mi cuerpo entero reacciona a tu contacto y cercanía- Y la besó él en esa ocasión, antes de separarse de ella de manera abrupta, sabiendo que su suegra estaría realmente escandalizada.

Buenos días,

Como veis es de antes de casarse, cuando están prometidos, y es que creo que por mucho que se adoren, es imposible borrar de golpe todos los prejuicios que Darcy traía consigo, aunque por supuesto, es capaz de vencerlos por ella. Y el final sé que es impensable en aquella época, pero he querido darle un toque picante a la viñeta.

Gracias por leer, por comentar. Espero vuestras opiniones con muchas ganas.

Nos leemos pronto