La hija del senador
Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación
Capítulo 25: transacciones
EMMETT POV
-gracias por todo lo de hoy, en serio- ella sonó de verdad feliz- me lo pase increíble.
-también yo- dije
Dándome un rápido beso en los labios, ella se deslizó por el asiento trasero y se bajó del auto, corriendo por las escaleras del porche hasta entrar a su casa.
Suspirando, giré el volante y me dirigí hacia donde estaban los demás autos para estacionar el mío.
Viéndome en el espejo retrovisor, pude ver cómo aún tenía esa mirada casi ingenua y estúpida en mi cara.
Dios ¿Que sucedía conmigo? Ni siquiera habíamos tenido sexo ese día, solo habíamos ido a pasear y entonces…
Entonces ella había dicho que me amaba.
Acomodando mi traje, luego de haberme cambiado en el auto mientras ella estaba en su estudio, quite las llaves del contacto y me baje del auto, caminando hasta la casa.
Estaba cansado, pero por, sobre todo, me sentía alegre y confundido al mismo tiempo después de que ella hubiera dicho esas palabras; casi como si ella hubiera presión así un interruptor que no sabía que tenía adentro mío.
Sin embargo, no podía evitar pensar en cómo algo de eso que sentía no estuviera bien. Como si fuera demasiado bueno para ser verdad.
¿Sería por qué creía que aún no la merecía? ¿Que ella era muy buena para mí? ¿Que si me conocía realmente no diría algo como eso? ¿Por qué no podía ver cómo eso iba a seguir funcionando a la larga mientras trabajara para su padre?
Quizás cuando ella se fuera de su casa … cuando y no tuviera que ser su chófer y ella estuviera en esa academia de danzas…
Dios ¿A quién quería engañar? Quizás ni siquiera íbamos a durar tanto. Quizás ella iba a odiarme dentro de dos meses, o su padre iba a despedirme si se enteraba lo que habíamos estado haciendo todo ese tiempo, entonces … sería el fin de todo eso.
Y Charlie… quien estaría con nosotros por quién sabe cuánto tiempo más… no podía olvidarme de él, y solo pensar en mí y en Rosalie. Tenía que ocuparme de él tanto como pudiera, sobre todo ahora, incluso más que de mi propia relación.
Nosotros éramos jóvenes, ella más que yo, y aún teníamos mucho por delante, mientras que el, y con el cáncer aun avanzando en sus pulmones no tenía mucho tiempo frente a sus ojos.
En el auto, sin embargo, ella me había tomando desprevenido al decirme que sabía que yo era un tipo sencillo y que lo esperaba nada del otro mundo. Sabía que no lo decía de un modo condescendiente, pero una parte de mí no pudo evitar pensar que ella solo estuviera conformándose conmigo.
El único tipo que le había tomado en serio, el primero con el que había tenido relaciones, uno que se las arreglaba con trabajos como ese para ganarse la vida mientras ella nunca había tenido que trabajar en su vida y probablemente no lo haría considerando que terminaría heredando todo lo que tenían sus padres. El único tipo que no había jugado con ella y que había intentado suplir lo material con buenas intenciones y pequeños gestos.
Pero ¿sería eso suficiente?
Acaso a la larga ¿no querría a alguien más a su lado? ¿Alguien que pudiera mimarla y mantenerla como estaba acostumbrada?
Dios, apenas iban un par de meses desde que nos conocíamos y desde que habíamos comenzado esa relación, pero solo ahora sentía la presión que eso significaba.
Al comienzo me había dicho que debía disfrutarlo. Mierda, cuando la había conocido no había hecho más que pensar en cómo sería follar con ella una y otra vez… pero ahora el sexo parecía ser la menor de mis preocupaciones.
Abriendo la puerta del frente, pude ver a Edward sentado en el sofá con un pack de cervezas frente a él, y varias botellas vacías, bebiendo solo ya pasada la hora de la cena.
Ese día había sido su día libre, lo sabía por qué él me lo había dicho antes e iba a ir a ver a su prometida para hablar con ella sobre cómo habían dejado las cosas la última vez.
Y por como pintaban las cosas desde lejos, no habían salido demasiado bien.
Dedicándome una larga mirada que mezclaba la pena y el enojo, él bebió otro poco de cerveza y se dejó caer sobre el respaldo del sofá, suspirando profundamente.
-dejaron algo de comida para ti en el horno. Jake hizo pastel de carne hoy y tengo aún algunas cervezas si quieres.
Quitándome la chaqueta y dejándola sobre uno de los sofás, fui por la comida al horno y me senté frente a él, con una enorme porción de pastel de carne y un par de cubiertos.
- ¿Así que te fue tan mal, ¿eh?
-ja. Mal ha sido poco- se quejó- más bien como que todo se ha ido al demonio. - negando con la cabeza, el me miro a los ojos con pena- ella termino conmigo, se acabó. Todo se acabó.
Tomando algo de su bolsillo, un segundo después el dejó caer un anillo de compromiso sobre la mesa de la sala. Supe entonces que eso había en serio. Mierda.
Yo podía sentirme mal, pero él estaba deshecho y eso me hizo sentir aún peor.
Todo ese tiempo desde que nos habíamos conocido, lo único que había hecho había sido hablarme de cuánto quería que su relación funcionara y de cuánto quería a su prometida y entonces todo había terminado de esa manera.
-De verdad lo siento
-también yo- dijo con amargura- supongo que tratar no significa ganar. Ah… y aún tengo una casa que terminar de pagar. ¿Puedes creerlo?
- ¿Cuántos pagos?
- al menos son otros seis meses de trabajo y terminaré con ello. - el suspiró de nuevo y volvió a incorporarse en el sofá- pero que va… no puedo solo detenerme ahora. Sería muy estúpido después de ponerle tanto tiempo y esfuerzo.
- ¿Y qué harás cuando termines de pagarla?
- quien sabe, quizás me mudé allí solo por mi cuenta y dejé este trabajo de una vez por todas. Después de esto…. Lo último que necesito es que siga arruinando las cosas buenas en mi vida.
-Edward…
-está bien, sé que también ha sido mi culpa- admitió- pero también estoy harto de esto… y dela Sra. Hale más que nada.
Enterrando mi cuchara en el pastel aún algo tibio frente a mí, observé a Edward sin saber que decir.
Mi situación con Rosalie ahora mismo no podía ser más opuesta a la suya. Y aunque realmente quería decírselo a alguien… no parecía el mejor momento para hacerlo.
- ¿Y que hay contigo, como salieron tus planes? - pregunto él, claramente refiriéndose a nuestra cita juntos.
Yo se lo había comentado la noche anterior mientras fumábamos en el porche y él había acordado que todo mi plan parecía una buena idea.
-fue bien…Edward alzo una ceja, viéndome con sospecha- ¿Qué?
-no te ves feliz. Sino raro. ¿Sucedió algo? ¿No le gusto la comida?
-no, no ha sido nada de eso. - explique- solo que… olvídalo.
-oh vamos, ya suéltalo. Que me sienta miserable no implica que tú debas hacer lo mismo, pero estando solo. Dímelo, vamos.
Viendo a nuestro alrededor, solo por si Marco aparecía de sorpresa y yo te la que inventar alguna excusa estúpida bebí un trago de cerveza y se lo dije.
-ella dijo que me amaba
Edward simplemente se quedó mudo.
Si, esa había sido exactamente mi reacción al escucharlo saliendo de sus labios.
-quizás solo fue la emoción del momento, no creo que haya sido enserio. O quizás…
-o quizás de verdad es lo que ella siente por ti- me dijo el como si hubiera salido de su asombro- ¿Y qué hay de ti? ¿Qué fue lo que dijiste?
-"yo también"- Edward me observó con el semblante serio y por un segundo sentí que estaba evaluándome - supongo que suena más terrible ahora que antes.
-al menos le diste una respuesta- dijo- hay tipos que solo hacen oídos sordos a ese tipo de frases o simplemente no dicen nada o mienten. Supongo que tú no lo hiciste
-no
-wow
-lo sé. También me quedé sin palabras al escucharla. No pensé que ella…- yo suspiré sintiéndome algo frustrado en lugar de feliz o emocionado, y eso me hacía sentir aún peor
- ¿No creíste que fuera tan enserio? Quizás que … ¿solo era un juego?
-Sabía que no era un juego. Lo supe desde el principio- declare- es solo que no pensé que ella fuera la primera en decir eso. No pensé que las cosas fueran a resultar así.
- ¿Te dolió no haberlo dicho primero? - Edward sonó sorprendido y yo negué con la cabeza.
- solo me sentí confundido… ya sabes, como si no me hubiera dado cuenta antes de las cosas y ella sí.
-bueno mírate tu… yo aquí terminando mi relación y tú comenzando a poner sería la tuya.
-Edward…
-olvídalo- dijo soltando una risa algo amargada- no estoy enfadado. Solo me siento mal por mí mismo es todo. Fui un idiota y descuide a quien quería, pero eso es mi culpa no la tuya- declaró- Me alegro por ti, en serio, y tú también deberías hacerlo. Querer a alguien no es algo malo. Quizás … sea complicado, pero al menos es real.
Él tenía razón.
Era real y se sentía bien, aunque fuera en realidad algo que estaba "prohibido" en esa casa.
No sabía por qué no lo había dicho.
Tal vez por qué nunca le había dicho antes a una chica esas palabras. Nunca se había puesto tan serio tan rápido. Y nunca había experimentado las cosas que había hecho con ella. Quizás estaba bien sentirse así. Más allá de las reglas, yo le quería y si ella era capaz de ir al frente y decir que me amaba, lo que menos podía hacer era intentar corresponderle.
.
Al día siguiente, y así como si nada hubiera pasado, Rose volvió a su rutina de siempre.
O eso pensé yo, siendo que después de clases y en lugar de ir a la biblioteca como normalmente hacía, vino a buscarme con un pedido un poco inusual.
Ella quería ir al banco. No a un banco cualquiera con cajeros para sacar dinero, sino a un banco en específico, uno que no era de los más conocidos y tampoco estaba muy cerca de allí.
El motivo: quería abrir una cuenta a su nombre y depositar algo de dinero.
Pero no tenía ella ya ¿Una cuenta bancaria?
Sí, pero era una que su papi monitoreaba, y que claro, él llenaba con más dinero para gastar.
Esta, sin embargo, sería una nueva y también secreta. El banco al que me hizo llevarla tenía estrictas políticas de confidencialidad, con lo que, dado su apellido, no tuvieron ningún inconveniente en abrir una cuenta para ella de la que supuestamente su padre no sabría nada a cambio de un gran depósito inicial que ella había llevado en un bolso que había dejado en el auto esa mañana.
¿Cuánto dinero? Sinceramente, no quise preguntar. Pero probablemente debía ser más que lo que yo ganaba en un par de meses.
No me avergonzaba de lo que ganaba, por el contrario, era una paga demasiado buena considerando que debía solo manejar el auto todos los días, y además tenía dónde vivir y que comer sin que lo descontarán de ese monto. Sin embargo, esto no podría compararse con lo que ella gastaba en su vida diaria.
Así que espere en el auto justo frente al banco por casi una hora hasta que ella regresó con una sonrisa de satisfacción en sus labios. Al parecer su plan había funcionado.
-todo listo- dijo deslizándose en el asiento trasero del auto y dejando allí su bolso ya vacío.
- bien, así que ¿Ya todo está listo?
-casi- me explicó- la cuenta está abierta y deposite lo que tenía guardado en casa. Pero aún tengo que trasferir el dinero de mi otra cuenta a esta antes de irme de casa.
- pero no aun- ella negó con la cabeza dándome la razón- así tú padre no sospechara nada
- no va a revisar mi alcoba así que no sabrá lo que hice hasta que ya me haya ido y sea demasiado tarde.
Entonces su decisión sonó definitiva. Ella iba a irse de casa como fuera posible luego de graduarse, solo que estaba siendo lista al respecto y preparándose para entonces y no solo tomando decisiones impulsivas.
Yo sin embargo no podía evitar preguntarme si su padre no sospechaba nada de eso. ¿Sería así? ¿O solo quería que ella creyera eso? ¿Funcionaría su plan? ¿Realmente podrá irse de su casa cuando el momento llegara? ¿Su padre no la detendría?
-te ves muy serio- dijo
-solo estaba pensando
- ¿En qué?
-en que debo pagar mi apartamento y las cuentas que se han estado acumulando. - mentí- y en que debería ir a ver a Charlie hoy o mañana.
-bueno, si vas a verlo, envíale mis saludos- ella me sonrió con ánimo - hablé con él hace dos días y se veía bastante bien.
Yo, sin embargo, no lo había visto desde esa tarde en la que él había acordado seguir internado y sometiéndose a más quimioterapia.
Apenas si nos habíamos enviados dos o tres mensajes de texto después de eso, pero nada indicaba que él se sintiera peor que antes.
Y gracias a Dios él se veía mucho mejor que entonces en cuando crucé la puerta de su habitación. Sentado en su cama, él estaba mirando un programa de esos tipos reality dónde las personas buscan pareja, tan entretenido que ni siquiera se dio cuenta de que yo había entrado allí sino hasta que estuve a su lado.
Dijo que había tenido días buenos y malos y que, si bien la quimioterapia no era dolorosa en sí misma, todo lo que sentía después de terminar con ello lo dejaban casi noqueado. Durmiendo más de lo normal y apenas si comiendo para recargar un poco de fuerzas y continuar con esa lucha.
Fue entonces que no pude más que volver a preguntarme ¿Por qué? ¿Por qué algo así le había pasado a él?
La repuesta era simple, fumar por casi cuarenta años destruiría los pulmones de cualquiera, incluso los de una persona que nunca creías que verías caer tan rápido por algo como eso.
-Ningún vicio es bueno- él me recordó- deberías dejar de fumar tú también tan pronto como puedas
Si, era algo que había intentado más de una vez, pero cuando estaba realmente estresado solo me hacía recaer.
-lo intentaré- prometí pensando en no comprar más cajas por lo que quedaba de esa semana. Desde que había entrado a trabajar en la casa de los Hale no había fumado mucho, a decir verdad. Quizás las primeras semanas … hasta que había superado el estrés inicial y el adaptarme a las nuevas reglas y a los horarios de trabajo, pero después de eso, realmente no me había ido tan mal.
Rose nunca se había quejado por el olor, quizás no le importaba o quizás estaba tan acostumbrada a él después de tantos años de estar con Charlie que solo le resultaba tan familiar, como un perfume podía parecerle a otra persona.
Ese día almorzamos juntos. Comí una bandeja de algunas cosas que pude conseguir en el comedor del hospital y él se mantuvo con su dieta recetada por su médico, terminando de todo sin ninguna queja. Yo por mi parte solo podía pensar en cómo podía ponerle algo de sal o salsas a esa comida para hacer que tuviera un mejor sabor.
- ¿Y cómo está Rosie con lo de quedarse en la casa y todo eso?
-bueno, estuvo enojada por algunos días, pero creo que ya está mejor.
-cada vez que hablamos por teléfono no deja de decirme cuánto quiere irse. Tanto que ya he empezado a hacer sus maletas- él se rió - oh, esa pobre niña… su padre va a lamentarlo tanto cuando se vaya de esa casa.
¿Lo haría? ¿Su padre lo sentiría por ser un dictador con ella? ¿O solo intentaría detenerla y la obligaría a quedarse?
-el otro día la acompañé al banco- dije- parece que ella está preparándose con mucha antelación
-bueno, así es ella- dijo él- siempre preocupándose y preparándose por todo mucho tiempo antes de que suceda- el suspiró- mientras que lo único que hacen es llamarla irresponsable o problemática- el negó con la cabeza estando en desacuerdo- no digo que no haya tenido sus altos y bajos como todos, pero no es una mala chica. Es muy aplicada y trabajadora cuando quiere algo y no se detiene hasta conseguirlo
-lo sé
- supongo que solo le ha faltado un poco de amor en su vida, una familia que se preocupe más por ella… y que hubiera sido más afectuosa … habría hecho que muchas cosas fueran diferentes- dijo con convicción. - yo he hecho tanto como he podido, al igual que Mary, pero me temo que no ha sido suficiente.
-ella está bien Charlie- dije- de verdad lo está.
-lo sé. Pero me temo que vuelva a derrumbarse cuando yo ya no esté aquí.
-no deberías pensar en eso ahora- le pedí y sin querer pensar en ello yo tampoco. - aún estás aquí.
-solo por un tiempo más - él me sonrió con amargura- pero bien, no quiero amargarte a ti también con eso ahora. Solo haré mi mejor esfuerzo e intentaré llegar lo más lejos que pueda.
Yo asentí estando de acuerdo y luego de eso lo acompañé a su habitación para luego ir por Rosalie a la universidad.
.
Esa noche en la cena y solo queriendo quedar bien frente a Marco le pregunté si podría llevar a Rose de compras al centro ese viernes como ella me había pedido.
Bueno, no era como si lo la hubiera llevado antes a un montón de lugares sin consultarlo con él, como mi departamento, por ejemplo, pero pensé que siendo que él ya sabía que estaba lleno a ver a Charlie pensé que avisarle de alguna de nuestras muchas actividades fuera del cronograma podría ganarme algunos puntos con él.
- ¿Así que... de compras? - yo asentí mientras lo veía masticar un enorme trozo de bistec frente a mí. - ¿Y qué es lo que quiere comprar?
-ropa y un par de zapatillas de baile, las suyas están muy gastadas dijo
-oh, vas a pasártelo en grande- él se rió y tomo otro trozo de carne de su plato para llevárselo a la boca- te tendrá parado por horas junto a ella viendo ropa y más ropa.
-bueno, uno tiene que hacer lo que tiene que hacer ¿No?
Edward junto a él, apretó sus labios conteniendo una risa, sin embargo, Marco estaba lo suficientemente cerca de él como para escucharlo
-ah, si… Cullen… quien mejor que tú sabes lo que implica ir de compras con las chicas ¿Eh? - Edward cambio su expresión de gracia a poner sus ojos en blanco al escucharlo decir eso- para la Sra. Hale es algo de todas las semanas. ¿No es así muchacho? Sin falta siempre está en su cronograma pasar por algún conjunto nuevo de ropa y zapatos
-solo ten paciencia, mucha- me aconsejó - al menos tienes que ir a su estudio después así que no estarás allí por siempre.
-es cierto- dijo Marco- deberías ir a algún sitio cerca de su estudio considerando el tráfico y que deben estar allá para las 5.
-está bien
-y recuerda, solo tiendas pequeñas y con salida a la calle. Nada de centros comerciales. No queremos que ella vuelva a darse a la fuga
-bueno, no creo que lo haga
-no confíes tanto en ella- Marco me advirtió- es justo lo que quiere. Y cuando menos te lo esperas … BAM… desaparece justo frente a ti, poniéndote en grandes apuros.
Sabiendo que era casi imposible que eso ocurriera, asentí con la cabeza fingiendo darle la razón y continúe comiendo sin decir nada más.
.
Rose insistió en si podía ir con sus amigas de compras y yo no tuve ningún motivo por el cual oponerme. Así que luego de terminar con sus clases, las tres se subieron al auto y yo conduje hasta el centro para que ellas se dedicaran a hacer sus cosas.
No era un día para que pasáramos el tiempo juntos, pero yo estaba bien con eso. Ella merecía pasárselo bien con alguien más que conmigo y después de nuestra última cita y que ella dijera que me amaba, yo preferí no seguir hondando en el tema.
Finalmente consiguiendo un lugar frente a una de las tiendas de diseñador sobre la avenida, detuve el auto y ellas bajaron a toda prisa, casi como si estuvieran vez impacientes de ver cuánto podían gastar de sus tarjetas de crédito.
Yo por mi parte, permanecí en el auto, viéndolas como iban después de un rato de una tienda a la otra, acumulando cada vez más bolsas con ellas.
Bien, al menos su padre pagaría por ello, pensé. Quizás pagando y comprándole cosas buscaba compensar todo el tiempo que no pasaba con ella, quien sabe desde hacía cuánto tiempo.
Claro que lo que no pude pasarme por alto fue el hecho de que entre todas más tiendas a las que ya habían ido, entrarán a una a comprar ropa interior.
Desde luego, todos necesitábamos ropa interior, pero fue la mirada y la sonrisa asomándose en sus labios que me dirigió mientras entraba a la tienda justo detrás de sus amigas las que me dejaron pensando en cosas que llevaba tiempo sin hacer.
Mierda.
¿Acaso ella iba a comprar algo para usar... conmigo? Algo más que lo que simplemente usas a diario y algo más como…
Ah…. Tenía que detenerme ahora o iba a llevarme una gran decepción cuando nada de eso sucediera. Había estado mirando demasiadas películas antes de dormir, películas que no había manera que fueran en nada parecido a mi realidad.
Aunque aún podía soñar ¿No es así?
Cerca de media hora más tarde, las tres salieron con más bolsas de la enorme tienda de ropa interior y se subieron al auto para ir hacia el estudio de Rose.
Desde luego, habían tenido unas horas de diversión y ahora ella tenía que seguir con su rutina. Aún tenía sus cinco horas de clase en el estudio de baile y ellas habían dicho que se pasarían a verla por un rato antes de volver a la universidad.
Así que luego de dejarlas allí, me quedé en el coche mirando otra película en mi teléfono, dándoles un poco de espacio y no deseando sentirme que sobraba por más tiempo.
Poco antes de las 10, Rose salió del enorme edificio de tres pisos, metiéndose en el auto con el rostro cansado, pero más animado que como la había visto días atrás.
-realmente me lo pasé bien hoy- dijo mientras traspasábamos el gran portón de su casa- no recuerdo cuándo fue la última vez que pude salir con mis amigas
-bueno, le daré las gracias a Marco de tu parte- bromeé
-claro. Por qué necesitábamos su permiso para hacer algo como eso ¿No? - a ella le causó gracia mi respuesta.
- bueno, solo tratamos de mantenerlos dentro de las reglas… cada tanto. No voy a decir que hemos sido muy responsables últimamente, pero creo que hacer algo de buena letra cada tanto no está de más.
-supongo- ella se encogió de hombros mientras yo me aparcaba frente al porche de su casa, viendo entonces como su padre aparecía frente a la puerta y comenzaba a bajar las escaleras
Apresurándome, apague el motor del auto y me baje a toda prisa para ir por las bolsas con sus compras que había metido en el baúl.
Sin embargo, no pude siquiera llegar al primer escalón del porche cuando su padre me quitó las bolsas de las manos dirigiéndome una mirada seria, casi como si estuviera marcándome que ese no era mi lugar.
-puedes regresar a la casa- dijo- yo me encargaré de estas cosas.
- está bien- acordé, mientras me decía a mí mismo que lo un último que necesitaba esa hora era ponerme a pelear con él.
Dando un paso hacia atrás mire a Rose rápidamente y luego regrese al auto para llevarlo junto a los demás para aparcarlo.
Idiota.
Viéndolo por el espejo retrovisor, los vi a ambos subir las escaleras del porche y entonces desaparecer detrás de la puerta principal de la casa.
¿Acaso el senador pensaba que pisar esa casa era un privilegio? Quizás para él lo era, y era algo que yo no merecía.
Lo que sin embargo él no sabía, era que a mí me importaba poco tener su aprobación o tener privilegios por hacer las cosas como él quería; si bien trabajaba para él, y cumplía muchas de sus reglas no iba a ser uno más de sus servidores. No como Marco lo hacía.
Y mi relación con Rosalie era la prueba de ello.
Bueno, no se que decir la verdad... este capitulo estuvo algo confuso y quise comenzar a plantear algunos problemas entre Rose y Emmett para variar. Supongo que ya han disfrutado demasiado y es la hora de poner algunas piedras en su camino para mantener la historia rodando.
En los siguientes capítulos podrán ver algunas cosas más como estas. Escenas de celos... quizás Rosalie saliendo con alguien más, ya veremos.
Y como siempre, estoy abierta a escuchar todas sus sugerencias, así que por favor siéntanse libres de hacer tantas como quieran.
Espero sus reviews!
Saludos a Todas y espero tener algo de inspiración más pronto y no tenerlas que hacer esperar tanto.
Saludos!
Bella McCartney Darcy
