Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 33. SÓLO EN MIS SUEÑOS


El cuerpo me dolía terriblemente, intenté mover un brazo, ponerme de lado pero no funcionaba, mi cuerpo estaba entumecido, agarrotado. Sentí mis labios secos y mi boca pastosa, mis ojos se negaban a abrirse ¿Que me pasó?

Escuché el sonido de la puerta y a pesar que intenté abrir mis ojos para fijarme el aspecto que tenía no me importó en lo absoluto si estaba desnudo, o algo peor.

—Te daré unos minutos para que te pongas presentable, date prisa pequeño cerdito estoy tentado a sacar mi cámara e inmortalizar el momento— escuché la voz y la carcajada del doctor Chris.

Obligué a mi cuerpo a moverse. Estaba desnudo de la cintura para abajo, con la panza y el trasero al aire. Al sentarme los recuerdos volvieron...

¡Viktor rompió la puerta!

¡Hicimos el amor anoche!

Instintivamente me llevé la mano a mi panza, tuve miedo de poner en peligro a mi cachorro cuando Vitya entró. Rompí la lámpara, luego él empezó a seducirme, me hizo el amor... Los recuerdos llegaron humedeciendo mi trasero... pero la habitación no mostraba signos de violencia, la puerta estaba intacta, la lámpara también. Las sábanas no habían sido desgarradas solo se dejaba ver el rastro de mis fluidos sobre ella y la almohada... bueno si la había destrozado a mordidas.

¿Nada fue real?

¿Él no estuvo aquí conmigo?

Tomé una toalla y me metí al baño, donde el agua tibia relajó mis músculos, limpió la piel de mis piernas pegajosas. Unas lágrimas asomaron mis ojos pero al unirse al agua que me recorría se perdieron. Me calmé porque de todas formas estaba bien que solo haya sido producto de mi imaginación y mis hormonas. Así debe ser ¿Cómo podría poner en peligro a mi cachorrito?

Cuando salí, la ropa de cama había sido cambiada, la almohada reemplazada y el desayuno estaba servido...

Mientras tomaba el enorme vaso de leche pensaba en todo lo que ocurrió dentro de mi cabeza, cada palabra, cada caricia, gemido, orgasmo... fue un sueño. Incluso le hermosa voz y la nana cosaco que Viktor me cantó... fue mi imaginación.

Me sobresalte cuando escuché la puerta abriste, era Chris con su sonrisa pícara y unas enormes ojeras.

—Hora de la revisión matutina Yuuuuri— dejé que hiciera su trabajo sin prestar atención, contesté sus preguntas con monosílabos, agradecí sus atenciones e ignoré sus bromas en doble sentido. Me recetó aplicarme el pote de crema que estaba en la mesita de noche y no había usado ayer, no entendí muy bien los términos que estaba usando pues a veces habla como médico, me lo hizo más fácil para que pudiera comprenderlo.

—Te aplicas esta crema en el ano Yuuuri, para que se mantenga seco y no contraigas alguna bacteria.

—Ok gracias, ya entendí— dije ruborizado.

—Vaya noche que tuviste— comentó sonriendo. Lo miré fijamente. –Tuve una cesárea bastante difícil, pasé a verte como a las cuatro.

—¿Todo bien con su paciente?— pregunté, a pesar de lo que me pasó, no olvidé a aquella omega que me contó Sala.

—Sí, gracias por preguntar, logramos salvar su vida. Maravilloso el cuerpo de los omegas que protegen a sus cachorros a riesgo de su vida.

—¿El bebé está bien?

—Fue una niña, ahora reposa en una incubadora de neo— miró su reloj. –Por suerte el director del hospital llegará en un par de horas, nadie mejor que él para que evalúe si la pequeña presentará alguna secuela por el accidente— suspiró.

—¿Viktor no está?

—No, se fue el jueves a Nagasaki— me sonrió acomodando mi almohada. –Necesito colocarte un medidor de frecuencia cardiaca— acercó una máquina portátil y me colocó una especie de chupón en mi dedo. –Creo que la parte crítica ya pasó, me atrevería a decir que podrás irte a casa mañana ¿No son buenas noticias?

—Claro que sí— me alegré al saberlo.

—No olvides que el viernes es la fiesta de baby shower que organiza el hospital, tienes que venir, no estoy a cargo pero se que habrá hermosos regalos. Y además de eso yo he comprado presentes para mis pacientes...

—Yo... yo no soy tu paciente— dije confundido.

—¡Ingrato como un maltés!— soltó con una risa cantarina. –¿Qué crees que hice en estos días? ¿No fui tu médico? Me dueles Yuuuri— se hizo el ofendido, a pesar de que se estaba burlando no pude sino sentirme avergonzado por mis palabras. Claro que había sido mi médico, el mejor que he tenido, además de un amigo sincero, puedo ver que me aprecia. ¡Soy tan tonto!

—Lo siento— intenté ponerme derecho para hacerle una reverencia pero él lo impidió.

—Tranquilo cerdito, de todas maneras voy a darte un regalo, no para ti sino para ese cachorro ¿Aún no sabes si será niño o niña?

—No, en el último ultrasonido no me dijeron.

—Ya va siendo hora ¿O prefieres que sea sorpresa?

—No lo sé, sería de gran ayuda para poder pintar su habitación— dije recordando que me faltan tantas cosas por preparar para la llegada de mi bebé.

Me pasé ese sábado leyendo algunas revistas que Sala me trajo, miré televisión y salí a caminar un poco. Por alguna razón, mis hormonas estaba en calma no sé si por vergüenza o nostalgia. Pero se calmaron.

Cuando recordaba aquel sueño, más que placer sentía tristeza. Debería estar feliz porque si hubiera sido cierto habría dañado a mi cachorro, estúpido Yuuri, no puedo tener ese tipo de sexo en mi estado, con mi embarazo de alto riesgo, debería estarle agradecido con mi subconsciente por darme esas fantasías eróticas tan vívidas.

¿Pero porqué no se limitaron a hacerme sentir orgasmos? ¿Por qué tuvieron que ser tan malditamente románticas esas fantasías? Tenían que cantarme la nana cosaco... "Te despedirás con la mano. ¡Cuántas lágrimas amargas lloraré aquella noche!"

Me permití llorar un poco, después de todo estoy embarazado y puedo moquear todo lo que quiero con la excusa de las hormonas

La siguiente noche fue tranquila, estaba por dormir cuando escuché llegar un mensaje. Había estado chateando con Seung-Gil quien me mantenía en contacto con el mundo. Phichit también me había enviado un par de mensajes y una foto de sus nuevos hamsters.

Mi corazón se aceleró cuando vi que el mensaje, era de Viktor.

"Hola, ven el martes a mi oficina después de tus clases de psicoprofilaxis, debo contarte algunas cosas. V."

¿Podré mirarlo a los ojos sin sentirme avergonzado? Rayos, eso me gano por tener tanta imaginación pervertida. Si pudiera utilizar toda esa creatividad para ganar dinero en lugar de tener sueños calentones, sería muy rico.

Me dieron de alta el domingo a mediodía, Chris me dio varias indicaciones para el resto de mi embarazo, me dijo que en una semana iba a tener una vacante para su consulta, así que acepté gustoso. También me entregó aquella almohada enorme para el embarazo en pago al trabajo que me pidió hacerle, me dejó su número para que le envíe los avances de la decoración. Me sentí feliz porque al fin podía hacer algo productivo, tal vez Chris tenía razón y era una buena forma de conseguir dinero, nunca me había planteado cobrar por esto.

Papá pasó a recogerme y todo volvió a la normalidad, los dos mirando programas de deportes o reality shows hasta que nos dio sueño.

Ya en mi propia cama me acomodé como si estuviera en una nube por lo cómoda que era la almohada, siguiendo las instrucciones pude envolverme con ella y lograr una comodidad que hace meses no sentía.

Cerré los ojos para soñar, dejando libre mi conciencia porque ahora sé que la única forma de poder tener esos trozos de éxtasis, placer, felicidad y completura será en mis más profundos estados de reposo.

Sólo en mis sueños...