Capítulo 26.
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Había tantas cosas que estaban pasando por su mente en ese momento, tantas que decir, qué expresar y a la vez, nada salía de sus labios. Miraba el cuerpo de la mujer a su lado desangrándose, convulsionando en un, aparentemente, inútil intento por detener una hemorragia. Las blancas manos solo podían tratar de sostener la significativa herida, pero incluso para ella, que pasó los últimos años preparándose mentalmente para su muerte prematura, era algo aterrador. Jamás pensó que morir sería tan…no podía describirlo, incluso se estaba ahogando con la propia sangre que brotaba de su boca.
Podría decirse que en ese momento tantas cosas se quebraron, fue una cámara lenta para el lemuriano: la mejor amiga de su amada desangrándose, su amada con un gesto de extrañeza por su acción y su camarada…en cuanto hizo contacto visual con el caballero de la undécima casa fue que volvió en sí.
Fueron segundos, segundos en los cuales el galo solo elevó su cosmos hasta explotarlo, congelando el estadio completo en instantes, golpeando a sus camaradas y lanzando un ataque tan poderoso que Mu, a pesar de utilizar su Crystal Wall no logró detenerlo. Fue un ataque directo y a matar. A matar a Arianna por haber asesinado a Danna, no estaba seguro de si era o no de su conocimiento que quien había hecho tal barbaridad fue Lucifer, no su amado demonio.
Camus siempre se había caracterizado por ser imperturbable, no existía situación o persona en ningún lugar que lograra hacerlo perder la cabeza. Incluso fue catalogado como el caballero de acuario más frío de todas las generaciones, ¡su antecesor era catalogado como el acuario más expresivo!, pero no él y se había enorgullecido de eso desde que tenía memoria.
Mu nunca fue una persona violenta, siempre se caracterizó por su calma, incluso una mayor a la de Shion en sus años de caballero. Defendía a sus amigos, y, aunque costara creerlo por los eventos en las doce casas y hades, él odiaba levantarse en armas contra los que consideraba sus hermanos, pero aquello lo aceptó por ser parte del plan común que habían ideado.
Sin embargo, ahora – pensaba Shion luego de incorporarse lo mejor que pudo como consecuencia de la repentina explosión de cosmos- ahora ¿qué podía hacer él? Camus siempre fue imperturbable, pero acaba de perder la cabeza. Mu nunca se levantó hacia sus hermanos, pero bloqueó el ataque de Camus a duras penas y se plantó frente él. Ambos estaban dispuestos a pelear uno contra el otro con tal de vengar y defender a las mujeres que amaban…y él, él ¿qué podía decirles? Si él nunca se atrevió a luchar por la grulla que una vez se le confesó, pero que él rechazó por miedo y porque su deber como caballero estaba primero, no pudo decirle cuánto la amaba también…
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El ataque de hielo le hizo más daño del que pensó. Aunque el cuerpo de la sangre sucia no tenía daños físicos gracias a la barrera que el pelirosa colocó sentía como su todo en su interior se congelara.
Viendo el ambiente que lo rodeaba solo atinó a sonreír de manera maquiavélica…¿Cómo era ese dicho tan popular que le inventaron los humanos? ¡Ah, si! Qué más sabía el diablo por viejo que por diablo. Claro, quién más que él para saber cómo manipular aquella situación…
La chica medio muerta era la amada del dorado de hielo, la sangre sucia era amada del pelirosa que la protegió, el pelirosa y el dorado de hielo eran camaradas, pero por lo visto se matarían el uno al otro. Y ni que hablar de los demás…Ohhh…si él tuviera una de esas cámaras decoraría el infierno con las imágenes de sus rostros al borde la de desesperación y por lo visto futuro conflicto. ¿iban a dividirse? ¿Lucharían los unos con los otros? La curiosidad se lo comía…
-¡Mu! ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué Danna está ahí?- la voz de Arianna sonaba temblorosa, asustada, esa era la chica que él buscaba. Aún había esperanza.
-Ari…-contestó Mu un poco más aliviado- ¡Camus espera! Lucifer fue quien mató a Danna, Arianna no tiene la culpa…
-Te doy tres segundos para que te quites. Si no lo haces te mataré a ti y a ella- la actitud del mago de hielo era irreconocible para todos.
-No lo haré. Sabes que no lo haré a como sabes que tengo razón. Arianna jamás lastimaría a Danna por voluntad tu sabes como son ambas.
-Mu tiene razón no sé lo que está pasando aquí y…
-¡Cállate!- la voz imponente del francés la interrumpió. ¡Maldición! Creyó que fingiendo ser la sangre sucia iba a lograr que al menos el dorado se detuviera y pudiera tenderles una emboscada, pero no se quejaba, el chico adoptó la posición de la Ejecución de la Aurora dispuesto a matar a su amigo. Él se quitaría, claramente, pero había que mantener el papel.
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El ex príncipe del infierno estaba llorando, algo bastante lógico, pensaran muchos, pero para ella que nunca derramó una lágrima era algo nuevo. Había experimentado corazones rotos, depresión, ganas de morir, pero nunca, nunca sintió dolor en su alma como en esos momentos.
Ella odió tanto a los caballeros dorados por que uno la lastimó, pero ahora era uno que se jugaba su vida luchando contra su camarada por salvar a su hija. En esos momentos tan escasos pasaron tantas cosas por su mente, todo lo que sufrió, pero también pensó en cómo se recuperó. Como el amor de su esposo la salvó y la hizo ver que parte de aquel dolor que sentía era por su culpa también porque el dorado de libra nunca le hizo promesas, nunca le devolvió las palabras de amor, pero su esposo la hizo ver las maravillas que la vida humana ofrece y ella quería eso para su hija. Quería que decidiera, que amara libremente y fuese correspondida, iba a proteger eso sin importar qué.
Aún con lágrimas en sus ojos dio las últimas órdenes que acatarían para acabar con todo ese embrollo.
-Shion…- lo llamó con voz autoritaria haciendo que todo el grupo se enfocara en ella – es normal que los niños peleen. Aún así es deber de los padres detenerlos y hacerlos ver que cada palabra que han dicho no es cierta porque se aman y un hermano siempre cuidará al otro. Es hora de acabar con todo esto. Ha sido suficiente. Gin…
-Lo sé cariño. – para extrañeza de todos el peliblanco se posó frente a ellos con un aura de autoridad quizá mayor que el de sus maestros- Arianna mató a Lucifer en la tierra porque estaba poseyendo un cuerpo humano del cual no tuvo tiempo de "despegar" su alma. Pero aquí en el infierno no tenemos posibilidad de matarlo, lo único que podemos hacer es hacer que él deje el cuerpo de Arianna. Escuchen con atención, Mila y yo nos encargaremos de exorcizar a Lucifer, Dokho, tu quédate atento, una vez que lo logremos debes tomar el cuerpo de Arianna y salir de aquí con los demás. Niño – se giró llamando la atención de DM- aún sin brazo te toca una parte difícil – dijo tendiéndole lo que parecía un rosario de cuarzos- una vez que los demás detengan a los niños y Dohko tenga a Arianna rómpelo. Saldrán del infierno con eso.
-¿Qué pasará con ustedes dos? ¿Qué pasará con Danna? – preguntó Dohko temiéndose lo peor.
- Un papá jamás podría decirle a su querida hija que mire hacia atrás. Eso pasará.
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Mu y Camus se habían enfrascado en una pelea que, a decir verdad, le estaba costando un poco al lemuriano pues su amigo no estaba pensando, solo atacaba.
Logró darles golpes que noquearían a cualquiera en un instante, pero no estaba funcionando y a decir verdad él se esforzaba en defender a Arianna, no en lastimar a su hermano, caso contrario con el francés, que iba en aumento sin cesar.
De pronto y sin esperarlo, Mu solo fue consiente de dos manchones que pasaron a su lado y golpearon a Arianna fuertemente. Sorprendido trató de llegar a los atacantes, pero no eran otros que los padres de Arianna. Algo había pasado, algo de lo que él claramente no estaba enterado.
Cuando parpadeó, se encontró en una dimensión de lo que parecían manteles y cortinas hindúes y al instante su sentido del oído desapareció. Shaka intercedió robándoles los sentidos que eran más apropiados de acuerdo a la situación, mientras los restantes se las apañaban para tratar de detener la pelea y fue cuando Mu se dio cuenta: era inútil. Pelear con su hermano era inútil porque eso no salvaría a Arianna.
Milo golpeó varias veces a Camus con tal de hacerlo entrar en razón, pero no fue sino hasta que lo sostuvieron entre Aioria y Aiorios, que Aldebarán le dio un golpe con su Gran Cuerno directo en el estómago que lograron hacer que se "calmara". Es decir, que se detuviera de luchar.
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Mila se había encargado de luchar contra Lucifer mientras Gin utilizaba todo su poder espiritual para mantener una barrera que debilitara a Lucifer. Podría decirse que estaban exorcizándolo para obligarlo a salir del cuerpo que poseía. Fue duro. Les costaba mantener la barrera demasiado, pero era algo obvio, ellos también fueron almas traídas a cuerpos prestados.
Mila no la estaba pasando nada bien, pero para sorpresa de Dohko que nunca la observó en combate era implacable. No cualquiera se le plantaba a Lucifer en el infierno como lo estaba haciendo ella. Golpe, patada, bloqueo. Lucifer nunca cambió su estilo de pelea y ella vaya que lo conocía bien. Desde que tenía memoria entrenaron durante milenios.
Luego de que Lucifer lograra abrirle una linda rajada en su espalda con la estúpida espada, hizo un movimiento basado en su conocimiento como madre. Recordó como una vez, de niña, Arianna se fracturó una costilla, y a pesar de que esta "sanó", creció con la pequeña fisura, por lo que el hueso era frágil, en pocas palabras, una debilidad que prácticamente haría desfallecer el cuerpo de su hija.
El rey demonio sentía que la estúpida barrera esa lo estaba debilitando poco a poco. Pero no era a él directamente, sino al cuerpo de la mugrosa sangre sucia. Obvio, a él no iban a vencerlo en su territorio, pero a ella sí. Perdería en ese cuerpo.
Estaba bien. Qué importaba de todas maneras, a los objetos de su burla los mató con placer en su momento y se aseguraría de que esa no fuera su última jugada con los caballeros. Volvió alanzarse sobre la que una vez fue su prometida y haciendo gala de su poder, la empujó contra la barrera – sintiendo perfectamente un golpe demoledor en su costilla izquierda que se repitió en tres ocasiones más – quebró el muro.
Gin hizo lo posible por evitarlo, pero el demonio fue más rápido. Si sería su "final" se llevaría a unos cuantos con él antes de dejar definitivamente el cuerpo de la sangre sucia.
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Otra vez el tiempo se detuvo, pero esta vez para el dorado de Libra. Lucifer tomó con uno de sus brazos a Mila, y aunque esta no detuvo sus golpes, le dio el tiempo suficiente para que formara una especie de onda en su mano que le dio de lleno, llevándosela no solo a ella, sino al peliblanco e iba directo al caballero de acuario.
Y los demás…ellos solo presenciaron como Mu se colocó frente a Camus, creó un Crystal Wall y sostuvo el ataque, pero había sido débil, no para protegerlo al francés, pero sí para causarle un daño irreversible a él.
Camus lo miraba bastante sorprendido, el ataque le había atravesado el pecho al lemuriano que, no duró en pie más que para decirle un "no puedo dejar que maten a mi hermano tampoco", y segundos después cayó en el suelo muerto. Nadie pudo reaccionar. Primero por el shock, y después porque Máscara inmediatamente al notar todos los cuatro cuerpos caer inmediatamente – y que Dohko tomara a su hija – rompió el rosario en pedazos llevándolos de vuelta al santuario.
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Tres días. Ese había sido el tiempo que duraron en recobrar la conciencia los – valga la redundancia – inconscientes. Si se ponían a hablar literalmente, lo "habían logrado", sí, pero a un gran costo. Danna, Mila, Gin y Mu…todos fallecieron. Recuperarse fue duro para los muchachos, pero hubo algo peor: darle al pequeño Kiki la noticia lo devastó más de lo que ya estaba. El pelirojo los esperaba con una sonrisa que se esfumó apenas notó la ausencia de su maestro y de la cantante. Se arrodillo frente a ellos llorando por su maestro hasta que no les quedó otra que dejarlo momentáneamente inconsciente para que se detuviera.
Después de ese duro golpe, a Camus de Acuario y Arianna no se les vio el rostro. Ni siquiera Milo que era su amigo era bien recibido en la undécima casa. Sabía que no era fácil, es decir, perdió a un hijo, una muerte que solo se confirmó con la vuelta de la armadura de aries al santuario, la cual fue recogida por el lemuriano menor. Los ángeles también se habían ido, de hecho, justo en el momento en que Máscara había roto el rosario, ambos seres salieron disparados de Camus y Mu, volviendo a Danna. Todo indicaba que preferían morir con su verdadera intermediaria.
Había hablado con Dohko sobre la situación y acordaron que, una vez su hija despertara le contaría todo con el mayor tacto que podía, mientras él se apersonó a la casa de acuario con el fin de encontrar a su otro pequeño. Le costó un poco, el muchacho bajó tanto su cosmos que incluso llegó a pensar que estaba muerto. Se encontró algo similar, uno de sus niños de verdad estaba muerto en vida. Estaba sentado en el suelo con la cabeza recostada en la cama mirando a la nada, pero con una gran cantidad de botellas de licor vacías. En silencio, se sentó y después de unos minutos, solo pudo darle unas escuetas palabras:
-Llora. Llora a tu hermano y a tu amada. Sácalo de ahí adentro todo eso que sientes o vas a ahogarte tú también.
Aquel escenario era sacado de una historia paralela estaba seguro. Nunca en sus más de doscientos años de vida se le pasó por la cabeza ver aquello, pero su pequeño era humano, uno con emociones. Sin decir una palabra, Camus solo lo tomó de su bata, metió su cabeza entre ellas y empezó a llorar como si el alma se le fuera en eso. Como únicamente lo vio hacer de niño cuando él había salido ligeramente lastimado por salvarlos a ellos de un peligro.
Levantó suavemente su cabeza y colocó su mano sobre ella a modo de consuelo. Un ruido estrepitoso interrumpió el íntimo momento, pero para sorpresa de ambos era Arianna, que lentamente y estupefacta se acercó, se hincó frente a Camus y lo abrazó. Pudo sentir el temblor de la chica que lloró aún más fuerte que él repitiendo una y otra vez:
-Lo siento…¡Lo siento!, ¡Lo siento!, ¡Lo siento! – el llanto subió de volumen mientras se aferraba aún más al cuello del galo, quién sintiéndose también derrotado le devolvió el abrazo sin decir una palabra - ¡Los asesiné a todos! ¡Los asesiné a ellos! ¡A mis padres…a Mu…y-y a Danna! ¡Los maté a todos perdón!
En esa habitación lo único que Dohko, caballero dorado de libra que no creía en el amor, encontró, fueron cuatro corazones rotos – incluyendo el suyo y el de su amigo – y las almas de sus dos hijos destrozándose mientras lloraban a sus amados una y otra vez. Cargando cada uno con su respectiva culpa, la de arrebatarle al otro el ser amado, sin importar que uno de ellos fue solo un intento.
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Capítulo 26 ¡up!
Hasta Costa Rica puedo escuchar sus corazones rotos… y les doy el consuelo de que el mío también lo está. ¿Les dije que Iba a llorar, o no?
Fue super fuerte escribir esto más que todo porque de verdad quiero transmitirles el dolor de los personajes, ¡que lo hagan suyo si pueden! Como también había dicho, venían sorpresitas y, aparte de las muertes, pues…el próximo capítulo será el final. Así que estén pendientes a las actualizaciones.
Por cierto 1… no soy un monstruo, solo amo jugar y hacer que sus emociones exploten XD.
Por cierto 2: la parte de las costillas de Arianna como debilidad es un dato real. De hecho, fue de experiencia propia. Cuando era adolescente me fracturé una costilla, me mantuvo en cama como dos semanas y me sanó con la fisura. Esto ha hecho que, si me agito en exceso me duela demasiado y no pueda respirar incluso, eso fue hace ya seis años, cuando cumplí 15 años de hecho.
Besos y nos leemos.
